Capítulo 1 "El recuerdo que no quiere ser sepultado" No fue hace mucho, cuando papá me contaba aquellas historias fantásticas y terribles de seres celestiales que procedían de la luna. Según recuerdo, me decía que con cada fases de la luna un ser bajaba a la tierra y devoraba a los humanos por solo el afán de destruirlos. Aquellas historias siempre me inspiraba temor, más cuando todavía era una niña en ese entonces. Cierto día en la noche, me atreví preguntarle a papá mientras me acomodaba para ir a dormir. -Papá, ¿Los has visto una vez?- -Si los hubiera visto, probablemente no estaría aquí contigo- Me respondió -Entonces... ¿No sabe como son?- Me atreví a preguntarle intuyendo la respuesta, pero para mi sorpresa fue lo contrario a lo que pensaba. -Son tan blancos como la nieve, bestias grandes que fácilmente pueden aplastar una ciudad entera, su mirada es escalofriante por esos ojos rojos de fuego- Me respondió un tanto pensativo y lúgubre. -Pero si me dijiste que nunca los habías visto ¿no?-Dije pensando que mentía para responder a mis peguntas. -Será mejor que vayas a dormir que es tarde- Me respondió con una sonrisa mientras me acobijaba con una manta en mi cama. Salió de la habitación apagando la luz, a pesar que solo veía su sombra por la oscuridad de la noche, pude notar que me seguía sonriendo desde la puerta.Nunca pensé que esa noche, sería la última vez que volvería a ver a mi querido padre, mis recuerdos de él son breves neblinas de imágenes arremolinadas, sin embargo esa última noche es el más claro recuerdo que tengo sobre él. Diez años han pasado desde aquello, según mi memoria, tenía nueve años en ese entonces, pero mi memoria no es tan exacta como para decirlo con certeza. Según mi madre, es un rasgo heredado por mi abuelo, que sufría con este mal de recordar números y fechas. aún así me esforzaba por mantener aquellos recuerdos presentes, pero no lograba contenerlos todos, a excepción de ese último recuerdo que tengo con papá, que era tan claro como el agua. También le preguntaba a mi madre de como papá había fallecido en las minas de cobre a las afueras del pueblo donde vivíamos, pero siempre me respondía que hubo un derrumbe en la mina, y que no pudieron hacer nada por él. Papá siempre fue una persona alegre y dedicado a su trabajo, le gustaba trabajar en minas y cuevas, él era geólogo y gemólogo. Le gustaba estudiar rocas y piedras raras, decía que las minas era una buena fuente de conocimiento en estas cosas, pero a mamá y a mi, siempre nos pareció sucio e incomodo esos lugares. Ahora que él no está, mi interés por estas cosas surgen de la nada, como si fuera una voluntad heredara, no hace mucho a escondidas de mamá leía libros y libros de gemología, curioso saber, que la misma tierra puede producir tanta belleza y riqueza para nuestro deleite. Vivíamos en una humilde casa a casi a las afueras del pueblo en un valle precioso llamado el valle de la luna, llamado así porque en ese lugar, la luna podía verse más grande de lo normal que en otros lugares. Mi madre y yo odiamos el bullicio de la ciudad, preferíamos estar en contacto con la naturaleza, eso y por los alrededor había muchos manzaneros y a menudo cortábamos manzanas para hacer kuchen y tartas. Cierto día ya casi al atardecer, me dedique a recolectar algo de manzanas, tenía antojos de tomar un jugo o algo dulce, pero intuía algo raro, un malestar que no me dejaba tranquila, quería terminar pronto para irme a casa rápido, pero una voz me llamó en la distancia. -¡Annie! ¡Annie!- Decía aquella voz, voltee para saber de quien se trataba, era mi madre que se aproximaba corriendo a duras penas y con el aire entre cortado. -¡Annie!, ¡que bueno que estás aquí!- dijo, mientras recuperaba los colores del rostro y su respiración volvía a la normalidad. -¿Qué sucede mamá? ¿Porqué estas agitada?- Pregunte preocupada. -Tienes que regresar a casa, el pueblo se volverá peligroso, esos ya vienen para acá- Respondió agitada. Entonces entendí, porqué tenía ese pesar que me inquietaba, un escalofrío empezó a recorrerme el cuerpo como una señal de advertencia, la sombra de algo catastrófico empezaba a cubrir el valle de la luna.
Capítulo 2 "La familia Lewis y el vagabundo" No podía creer que ellos después de tanto tiempo de paz, vengan a causar caos otra vez, estaba convencida que se habían ido para siempre. Claro, ¿Qué puede tener de interesante un pueblucho como el nuestro, para que una familia como ellos, económicamente bien, y con títulos tuviera un mínimo de interés?. La única atracción era la mina de cobre de las afueras del pueblo, pero desde el incidente donde papá murió, la mina fue cerrada, y ya no se trabaja en la producción de cobre, así que es un negocio perdido para la familia Lewis que eran los dueños, y por tanto a mis ojos, responsables de la desgracias de nuestra familia. Pero lo que hacía a la familia Lewis tan temida no era por su avaricia sin sentido, no, no era eso, era por la oscuridad de crímenes que se tejían a sus alrededores. Era sabido que cualquiera que se oponía a sus reglas y leyes, desaparecía por arte de magia, o terminaba muerto en un accidente. Yo siempre he sabido que la muerte de papá no pudo haber sido casual. En el pueblo todos les temían, pero no se podía hacer nada, ya que era una de las familias más influyentes del país y dueños del territorio donde vivíamos. Por una extraña razón debía presenciar su aparición en el pueblo, aunque eso significara un riesgo, pero tenía que ir, además, mis amigos y la gente donde yo trabajo, también corrían el mismo grado de peligro, mi sentido de la moral me impedía ocultarme por cobardía. Aunque mamá desaprobó totalmente la idea, le dije que iría solo a ver a Janette, mi mejor amiga y compañera de trabajo, a diferencia de mi que vivo con mi madre, Janette vivía sola y estaría más asustada que cualquiera de los pueblerinos. Ya caminando por el sendero largo y lleno de tierra y piedras, la noche estaba a punto de caer, tenía que darme prisa antes que oscureciera, ya que era algo difícil ver el sendero por las noches. Si bien es cierto, vivíamos a un costado del pueblo, a pie no parecía tan corto, era como si estuviéramos kilómetros y kilómetros de distancia. Había ya empezado a refrescar, por el apuro de salir cuanto antes de casa, olvidé por completo mi suéter, cosa que lamentaba ahora con el frío. La noche y la oscuridad ya estaba cubriendo de a poco el valle de la luna, pero aún no podía visualizar el letrero del sendero de "Bienvenidos visitantes". Sin embargo podía ver que no estaba sola en el camino, mas adelante andaba otra persona y se dirigía en la misma dirección que yo. Sentí algo de temor e interés por ello, así que me aproxime con precaución para ver quien era esa persona, pero de pronto se detuvo en seco en medio del camino, lo cual hizo que yo también me detuviera de repente. -¿Quién eres tú?- preguntó la persona, su voz era la de un hombre. -¡Ah!, disculpe señor, soy Annie, me dirijo al pueblo- Respondí un tanto nerviosa, porque no podía distinguir su rostro por la oscuridad que ya nos cubría. -No te acerques mucho, odio el olor que tienes- Respondió secamente. El temor había desaparecido en mi y en su lugar estaba la ira y la irritación por oír aquello, ¿Cómo es posible que alguien fuera así de grosero en esta vida?. -¿Cómo dices? ¡Usted es un grosero!- respondí enérgicamente y sin miedo avance hacia él. El hombre era joven de veinticinco años o más, tenía el cabello negro y vestía con ropas muy rasgadas y llevaba un bulto grande y alargado en su espalda, pero la característica sorprendente de él era sus ojos penetrantes y doraros encendidos, como si fuera capas de quemarte con la mirada. -¡¿Acaso eres sorda?! ¡Te dije que no te me acercaras mujer!- Levantando la voz, el joven empezó a mirarme amenazadoramente, pero quería que me escuchara, tenía que desahogarme. -¿Quién te crees tú para decirme eso, si vas por ahí en harapos? ¡Sólo eres un vagabundo!- le grite, pero de pronto el sonido de unos fuertes disparos retumbaron todo el lugar. El joven aparto su mirada desafiante de mi y miró hacia los alrededores, yo en cambio asustada, temía que aquellos disparos vengan del pueblo, así que no podía quedarme ahí mucho tiempo, mi preocupación principal era el bienestar de mi amiga Janette. -Creo que llegué a tiempo- Lo escuché decir para si mismo. Cuando volteé para decirles las últimas cosas aquel grosero, ya no estaba, era como si la oscuridad de la noche se le hubiera tragado. Cuando llegue a Cobrizo, el nombre del pueblo, la gente estaba algo inquieta. -Al parecer los disparos no provenían de aquí-. Eso pensé. Caminé por las calles llenas de adoquines hasta llegar a una plaza que tenía una pequeña fuente de agua con un querubín en el pedestal. Nunca me había gustado la imagen de aquél querubín, era algo tétrico y macabro, no sé a quién en su sano juicio consideraría aquella escultura como algo para mostrar en una plaza pública. La casa de mi amiga Janette estaba algo escondida entre los callejones cerca de la plaza, cuando por fin la visualicé, una mujer de mediana estatura y toda desordenada se abalanzó hacia a mi. -¡Annie! ¡¿Cómo estás?! ¡Estaba preocupada por ti, quería ir a tu casa para avisarte que deben salir de ahí!- Decía Janette, exaltada y entre sollozos. - ¿Porqué? ¿Qué sucede?- pregunte un tanto preocupada. - Vinieron los matones de Lewis, dijeron que buscaban a la familia del geólogo que murió en la mina hace diez años- me respondió con nerviosismo en su voz. Yo estaba atónita y no sabía que responder. - ¿Dónde están ahora ellos?- Mi voz era más temblorosa que la de Janette. - Partieron hacía tu casa, pero que bueno que tú y tu madre llegaron hasta aquí, podemos esconderlas a ambas y...- - ¡¡Janette!! ¡¡Mi madre se quedó sola en casa!!- La interrumpí con todo el horror y el miedo que pude sentir tras oír aquello. Era como si el tiempo se detuviera en un instante y el silencio invadía todo el callejón.
Hola. Me gusto mucho el ff y esta muy interesante. Al principio pensé que seria una historia se fantasía, pero veo tu escrito como un ff de misterio y suspenso. Me gusto la forma en la cual narraste, hiciste que me adentrara al fanfic. Ahora me gustaría hablar mas del ff. Para comenzar me gusta el nombre de la protagonista y creo que el muchacho con el que se encontró... ¿Sera su enamorado o su enemigo? Pienso que es una de dos. Increíble lo que le paso al papa de Annie y concuerdo con decir que no fue una coincidencia. Tiene que ser obra de los Lewis. Solo espero que no le hagan nada a la mamá de Annie. Ella quedaría sola al igual que su amiga. Ahora me gustaría hablar de lo técnico. Solo tengo que decir que te recomiendo usar el guion largo — alt + 0151. Ah! otra cosa. Cuando un personaje piense, su pensamiento no debe ir en forma de dialogo. Queda mejor así: "Al parecer los disparos no provenían de aquí" Supongo que es todo lo que tengo que decir. Cuando subas el siguiente capitulo me avisas c: