Hasta el otro mundo Alejados de la ciudad, se encontraban dos jóvenes por los lados de los suburbios en una pequeña casa, donde sólo las luces de una habitación iluminaba sus rostros sedientos de la libertad,cuyo amor es totalmente inseparable, pero con un pensamiento algo incurable... No deseo nada malo para este mundo.Pero ya no vale la pena estar acá y tener que soportar a miles de personas impidiendo ser libres y amando sin problemas ¡No más!— pronunció una voz masculina. — Lo sé, no podemos amarnos y mucho menos estar juntos — responde una linda dama que se encontraba a un lado del chico. Mientras el hombre maldice y se desespera por el dolor de saber que nadie de su familia, o seres conocidos aceptan su romance sin preocupaciones y pretextos, la chica lo observa con amor y delicadeza — siento mucho, lo que nos está pasando—le dice ella acercan-doce un poco al hombre — recuerda que yo estoy contigo para todo—murmuró,dándole una abrazo. —Tu padre y mi madre son enemigos por familias, y eso no tiene derecho para que nos impida amarnos — dijo él, correspondiendo el abrazo—te amo mucho—habló él en voz suave y tierna. —Yo igual, te amo—respondió ella sonriendo con una pequeña lágrima en sus ojos —siempre estaré contigo—dijo dándole un suave beso en los labios. El joven apretó fuertemente a la chica, para sacar de su bolsa un cuchillo que tenia como protección y así suspirar fuerte — mira—le mostró él — nuestra solución — dijo sonriendo, pero con sus ojos aguados—¿quieres hacerlo? — preguntó—y así estaremos juntos, aunque sea en el otro mundo. Ella sólo sonrío, y a él más se apegó mientras sus mejillas estaban húmedas y sus ojos completamente absorbidos por las lágrimas— Contigo hasta el otro mundo — murmuró. —Contigo hasta el otro mundo — repitió él, suavemente.