Hola a todos, este es un tema creado para la actividad: "Desafío Gamer" organizado por Fenix Kujo. No es precisamente mi fuerte, pero espero que no haya quedado tan mal. Como siempre, sus comentarios me ayudarían bastante. Espero les agrade. HASTA EL FINAL Dos años habían pasado desde que la locura empezó. Las calles eran un infierno, la humanidad no sabía qué rumbo tomar… El caos en el que han sucumbido todos es devastador, la humanidad ha desaparecido, los pocos humanos que aún no han sido infectados han renunciado a todo aquello que nos convertía en humanos con tal de sobrevivir... No es que él juzgara los medios o las causas pero, ese día, en especial, todo le resulta totalmente asqueroso y despreciable. Y lo curioso era que, un sujeto como él, tan acostumbrado a ver los peores lados de “esa supuesta” humanidad, había sido víctima de algo totalmente irrisorio. Ese día, se había visto forzado a dejar de ver por él y, muy a su pesar, tener que salvarle el pellejo a alguien más. — Señor Muller —Ya estaba comenzando a cansarse de aquella voz dulzona y lastimera—. ¿Señor? —volvió a insistir. — ¿Y ahora qué quieres? —le espetó fríamente, desde que la sacó de aquel agujero, no había hecho más que causarle problemas. — Yo —balbuceó con aquel tono patético tan propio de los niños—, tengo hambre. Lo que le faltaba, pero que se creía esa cría, que estaba en un campamento escolar o qué… Arrastrándose sobre sus pasos, se acercó a una de las esquinas de la habitación y tomó un pequeño paquete de galletas que traía en su mochila. No era mucho pero, por ahora, ella debía conformarse con eso. Si no fuera por el dinero con el que su padre compró sus servicios, ni siquiera se tomaría la molestia de alimentarla. En que pensaba... Su madre valía la pena, si lograba cumplir esta misión, ella estaría a salvo. Mientras la noche continuaba su rumbo, si vista se detuvo curiosa en la misteriosa danza de luz y sombras que se paseaba tranquila a través de las estrechas calles de aquella ciudad semi-abandonada. Rusia era una miseria desde que el holocausto zombie empezó. Todo permanecía en silencio, de hecho, demasiado silencioso como para su gusto, era como la calma antes de la tormenta. Si los secuestradores descubrían su escondite sería el fin. No podía permitirlo, no cuando se jugaban tantas cosas… — Será mejor que nos vayamos —le señaló a la pequeña, quién, sin dudarlo, se puso de pie y espero atenta sus órdenes. Por su parte, solo se tomó un par de minutos para recargar sus armas y empacar unas cuantas cosas que les servirían en el camino. Con el mayor sigilo posible, continuaron su trayecto sobre los tejados de la ciudad, la mayoría de ellos habían sido destruidos por las bombas que Umbrella lanzó hace un par de meses pero, unos que otros aún podían ser usados como caminos. Las calles eran demasiado peligrosas como para ser transitadas ya que, si bien no terminabas como el aperitivo de medianoche de unos de esos desagradables zombies, podrías terminar siendo el blanco de tiro de algún loco insurgente. En medio de todo, el nombre de Wesker se le vino a la cabeza como un dardo venenoso. Si ese sujeto no estuviera tan chalado, nada de esto tendría que estar pasando. Le parecía increíble el ver como los deseos enfermizos de un solo hombre podían poner fin a los sueños de cientos de personas. Eso y que, a veces, la ambición podía ser tan desmedida que, no era importante extinguir la vida de una o miles de personas en la búsqueda de viles objetivos. Anahí era el perfecto ejemplo de ello, con tan solo 8 años, su vida había cambiado para siempre cuando, a solo un par de minutos de ser salvada por él, fue inyectada con una nueva cepa del virus T, y aunque hasta el momento no había manifestado ningún tipo de reacción, sus instinto le dictaba que tal vez estaba cometiendo un grave error al llevarla consigo, no podía dejar de recriminarse el haber aceptado rescatarla bajo cualquier circunstancia o riesgo. En momentos como esos; no deja de preguntarse qué sería de su vida si su padre no los hubiera abandonado a él y su madre cuando más lo necesitaban. El sonido de unos disparos a la distancia, lo regresó a los oscuros techos de la capital rusa, llevaban casi una hora de recorrido y la pequeña lucía tan fresca como si la caminata hubiera durado un par de segundos, era acaso… ¿un efecto del virus? Con suma delicadeza, apretó su arma contra su mano y apuntó momentáneamente en dirección a la cabeza de la pequeña. “Viva o muerta, eso dijo su padre” se dijo mentalmente en tanto veía como la pequeña continuaba el trayecto con total tranquilidad. Negándose a sí mismo, bajó el arma y continuó caminando tras la pequeña sin perderla de vista ni por un segundo. — Creo que ya estamos cerca —le susurró la pequeña, desconcertándolo en gran medida. — ¿Cerca? —preguntó curioso. — Del final… Fue todo lo que alcanzó a decir antes de que unos angulosos y deformados tentáculos la arrancaran de la aparente seguridad del tejado y de los ojos del mercenario, quién, valiéndose de todos sus años de entrenamiento, saltó inmediatamente tras ella encontrándose para su sorpresa con la imagen de un deformado javo similar a una masa putrefacta y gelatinosa de carne y huesos. Anahí permanecía inconsciente entre las asquerosas garras mientras él no sabía cómo actuar, tenía unas cuantas granadas de mano con las cuales podría mandar a volar al engendro pero… mientras Anahí permanezca entre sus tentáculos, nada era seguro, además, su padre se lo había dejado claro, la integridad de su hija debía permanecer sobre todo. Maldiciones iban y venían en su cabeza mientras su mandíbula se tensaba y sus manos temblaban ligeramente, dubitativas. Desde abajo, el monstruo lo miraba hambriento y ansioso. Sus enormes ojos rojizos no dejan de mirar hasta el más mínimo de sus movimientos. Tras esbozar una media sonrisa, se encaminó lentamente en dirección de la criatura. Solo entonces percibió como la masa que conformaba a ese monstruo parecía crecer mientras pasaba el tiempo, cualquier cosa que tocara con él parecía aumentar su tamaño. No parecía tener muchas opciones, el tiempo tampoco estaba a su favor, en cuestión de una hora, el helicóptero que los sacaría de aquel lugar se iría y entonces, ninguno de los dos podría salir. No podía permitirlo. Valiéndose del arsenal de granadas que poseía, atacó a la criatura con una rapidez sorprendente, en un parpadeó incrustó tres granadas a lo largo y ancho de lo que parecía ser el vientre del espectro. El monstruo no pudo reaccionar ante su rapidez, y antes de que pudiera contraatacar, las granadas hicieron su trabajo y volaron en pedazos a la criatura sin dañar a Anahí, quien, envuelta aún en la masa gelatinosa, salió volando por los aires y fue rescatada exitosamente por el mercenario. O al menos eso parecía, ya que ni bien Jake la tomó entre sus brazos, la masa gelatinosa que aún la envolvía comenzó a agrandarse envolviéndola de pies a cabeza impidiéndole respirar. Frustrado y un tanto agotado, el mercenario maldijo por lo bajo la situación y se apresuró a quitarle de encima aquella sustancia a la niña, sin embargo mientras más luchaba por tirar de ella, la masa parecía responderle con una fuerza igual y opuesta, tirando de ella hacia adentro, adhiriéndose a la piel de la niña como si se tratase de una extensión más de ella. Volviéndose uno solo a cada segundo. Fue solo cuando la masa gelatinosa conformó parte del cuerpo de Anahí que ella despertó. Su vista parecía vacía y sus labios amoratados contrastaban de manera tétrica con su piel pálida. No parecía haber cambiado mucho, al menos no al nivel de aquella criatura que voló en pedazos. Sin soltarla, se alejó del lugar a la mayor brevedad posible, no sin antes dejar una bomba de control remoto en el lugar. De seguro, la anterior explosión debió llamar la atención de sus persecutores y no tardarían mucho en llegar al lugar. Nunca estaba por demás tener un pequeño seguro de vida. ¿No? Al divisar una moto cerca del lugar donde se encontraban, no dudo un segundo en ponerla a funcionar y alejarse del lugar mientras aún le quedaba tiempo. Por fortuna, la motocicleta aún estaba funcional y con una moderada cantidad de gasolina que al menos le bastaría para llegar al punto de encuentro. Esquivando unas cuantas casas derrumbadas y un cumulo de autos colapsados por toda la carretera, logró llegar hasta una abandonada plaza en la que, con el motor encendido, los esperaba su medio de escape. — No deberías llevarme contigo —le susurró la pequeña con profunda tristeza—, estoy infectada, no quiero hacerle daño a nadie… El mercenario la escuchó reflexivo, saber que aquella pequeña tenía el coraje suficiente como para abandonarse a la nada por el bienestar de un completo desconocido lo había dejado sin palabras. Aun así, ignorando la lógica, ignoró sus palabras y la subió al helicóptero y tras darle una pequeña orden al piloto, empezaron el viaje más largo de sus vidas… Con un suspiro, Jake observó cómo la ciudad empequeñecía a la distancia y la oscuridad tomaba su lugar ante sus ojos. Su largo viaje parecía terminar… Tanto Anahí como él no pegaron un ojo en lo que duró el viaje de regreso a América. Ambos permanecieron alerta a cualquier cambio que pudiera producirse en Anahí, sin embargo, el cuerpo de Anahí parecía no reaccionar de manera negativa, la idea de que ella pudiese tener anticuerpos contra el virus en su organismo sembró en Jake una duda un tanto irónica. No podía dejar de imaginar lo mucho que podría ganar al vender su sangre a alguna de las organizaciones que buscaba frenar el avance de la infección desatada por Umbrella. …………………………………………………………………………… A tan solo unos minutos de devolverla con su padre, su mente lo seguía torturando. Necesitaba el dinero pero, obtenerlo de esa manera le parecía, incluso para sus parámetros, demasiado ruin y vergonzosa. Tras un bufido, entró en la mansión con la niña en brazos y la devolvió con sus afligidos padres, no sin antes contarles la actual situación de su hija y el misterio que encerraban los anticuerpos de su sangre. Ellos solo mantuvieron una actitud seria e implacable frente al joven, tras entregarle un maletín con una cantidad extra de dinero, le ordenaron al joven marcharse y no contar nada de lo ocurrido. No permitirían que la vida de su hija se viera destruida entre laboratorios y pruebas. No, ella ya había tenido suficiente. — Egoístas —fue todo lo que acertó a decir una vez estuvo fuera del lugar. A bordo de su moto, la imagen de su madre, enferma y cansada, le recordó el principal motivo que lo obligó a arriesgar su vida en semejante tarea. Jamás llego a imaginar que, aunque su misión había terminado y ahora tenía el dinero necesario para tratar la enfermedad que amenazaba la vida de su madre, era demasiado tarde…
Interesante escrito. Lo sentí bien armado, con una historia firme y contada de una buena manera. La narración bastante fluída, no me resultó muy pesada y en egneral -salvo por algunas cosillas- la puntuación y ortografía estuvo bien. Me gustó mucho las descripciones en general, de la ciudad, de las acciones, del monstruo. Sabes manejarte con eso y es bueno, lo mismo con la historia en general, planteaste una idea y la desarrollaste perfectamente. Me hubiera gustado quizás alguna mínima escena de la pequeña despidiéndose de su salvador, creo que luego de todo lo que pasaron ella debería demostrar un poco más de agradecimiento. Pero bueno, es sólo un extra. En general todo muy bien, saludos y suerte~ [Nota: 4/5 (Muy bueno) ]
Gracias por participar en la actividad. En general, la historia esta bien desarrollada y da buenas referencias al videojuego que pertenece, esta bien desarrollada y tiene buena descripción con excepción de unas cuantas cosas que al menos para mi carecen un poco de coherencia como el hecho de por que la niña fue infectada luego de que ya la llevaba con él. La historia no en si tampoco tiene tanta original, pero después de todo termina siendo un argumento bastante recurrente en toda la saga de resident evil. 4/5 Muy bueno -Fenix Kujo-