Exploradores de los Deseos

Tema en 'Fanfics Abandonados Pokémon' iniciado por OnixTymime, 9 Septiembre 2013.

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    OnixTymime

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    Título:
    Exploradores de los Deseos
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2063
    EXPLORADORES DE LOS DESEOS

    Resumen: Agatha, una pequeña Skitty nacida en Ciudad Rozvernia, sueña con establecer una tiranía en la Región de Trophos pero está acomplejada por su apariencia. Debido a la burla de sus hermanas Delcatty y a una escasez aguda de Rocas Lunares, Agatha decide emprender un viaje para cumplir su sueño de dominación arrastrando a su mejor amigo Rubeus, un Scizor con más sentido común que ella.



    ¡Hola mundo!
    Aparezco de nuevo de las sombras (?) para compartir un fanfic que estoy escribiendo desde hace un par de meses, a raíz de un concurso en el que estoy participando en otro foro.

    Sinceramente, cuando entré a dicho concurso, no tenía idea de qué iba a escribir, sólo estaba segura de que quería hacerlo de pokémon pues es algo que me fascina y que, si uno se esfuerza, puede invertarse lo que quiera pero siguiendo los parámetros lógicos de la saga (aunque todos sabemos que eso es difícil, pues incluso oficialmente hay incoherencias).

    El caso es que recordé que había creado un par de personajes con la intención de participar en un grupo que se dedicaba a rolear, ambientado en la saga de Mundo Misterioso y con una historia que te quedas boquiabierto, pero que, por falta de tiempo, jamás me animé a entrar de lleno, especialmente porque mi intención era que mi participación fuese ilustrada... Aparte, en el grupo sólo hablaban inglés.

    Ahí se me prendió el foco y si bien, admito que en un principio, la historia no tenía un rumbo fijo, me emocioné tanto con la idea y me encariñé tan rápido con los personajes que el foco no tardo en encenderse sobre mi cabeza.

    También, con este fic me estoy atreviendo a ser un poco más explícita con el vocabulario y lo que pasa por la cabeza de cada personaje, pero sin exagerar y llegar a lo obsceno porque jamás ha sido lo mío, por ello sugiero la lectura a mayores de 13 :p

    En fin, ya estoy hablando demasiado, así que mejor dejo los dedos quietos para presentarles "Exploradores de los Deseos". Espero que sea de su agrado :)

    ______________________________________________________________________________________

    1

    Méndiga roca…


    "El mundo. En su vasta extensión acuna a una cantidad innumerable de maravillas, que van desde una pequeña roca brillante hasta la más imponente de las montañas. Lo mismo sucede con los seres vivos que habitan en él, pues desde la más pequeña oruga con su seda hasta el más poderoso dragón con su rugido, son fascinantes, pues cada cual tiene su lugar y su propósito en este magnífico mundo…"

    — Muy bien, eso es todo lo que me interesaba que escucharas. Dime, ¿has captado la idea?

    Un elegante Persian cerró un inmenso libro, de hojas amarillentas y pesada cubierta, tenía un elegante cuello blanco ajustado con un broche que mostraba un escudo familiar. El felino miraba expectante, con sus intensos ojos carmesí, a una pequeña Skitty, quien le devolvía la mirada frunciendo levemente el ceño.

    — Pues, no — refunfuñó la pequeña Skitty.

    El Persian, obstinado, suspiró y la miró con reproche, pero su gesto era tan exagerado que era gracioso… Seguramente, tenía bastante tiempo hablando con la pequeña y ya estaba desesperado.

    — Lo que quise que entendieras con esto es, sencillamente, que tengas paciencia. Yo no poseo una mina de Rocas Lunares ilimitadas para complacerte, Agatha, por lo que paciencia es lo que te hará falta si en verdad quieres evolucionar.

    — Genial, pero díselo a mis hermanas — espetó Agatha, molesta — Ni siquiera debería de ser yo quien esté recibiendo el sermón.

    — Tú eres quien se está dejando acomplejar por tus hermanas, necesitaba decirte algo para animarte.

    Agatha se cruzó de brazos y le dio la espalda. El Persian suspiró de nuevo.

    — Agatha, me gustaría tener todo el día para hacerte entender, pero tengo mucho trabajo pendiente — dijo el Persian y enrolló con su cola un pergamino — Esta charla no ha terminado.

    Y abandonó la habitación, un suntuoso estudio repleto de libros y pergaminos, tapizado con una mullida alfombra roja, hermosos cuadros alusivos al mar y un magnífico escritorio de madera oscura pulcramente pulida.

    Su padre era el dueño de una compañía que se encargaba de la obtención, fabricación y distribución de objetos evolutivos, la más grande en la región de Trophos.

    Agatha suspiró para liberar su estrés. Había entendido perfectamente lo que su padre quiso decirle, algo muy parecido a "las grandes cosas vienen en paquetes pequeños", pero eso le sabía a…

    El problema es que ya estaba cerca de alcanzar la edad en la que era adecuado convertirse en Delcatty, pero eso era sólo la punta del iceberg. Tenía muchas ambiciones, la dominación mundial era una de las tantas, pero siendo una Delcatty su deseo de atemorizar a todos sus enemigos se hacía añicos… No quería imaginarse siendo Skitty eternamente.

    "Cómo me hubiera gustado ser un Deino, sólo por tener un hambre insaciable ya me tendrían miedo"

    El pensamiento la hizo sonreír y salió del estudio de su padre.

    Agatha era la menor de cuatro hermanos, un hermano (de colores extraños) y dos hermanas. Su hermano era el mayor de todos y ayudaba a su padre con la compañía, ya tenía su propia familia por lo que no lo veía muy seguido. En cambio, sus dos hermanas ridículamente mimadas aún vivían allí. Todos eran Delcatty.

    Su madre era una distinguida Delcatty, conocida por ser la autora de muchos de los proyectos que habían convertido a Rozvernia, la ciudad en la que vivían, en la potencia que era ahora. Congeniaban en perfecta armonía importantes industrias y envidiables zonas residenciales, pero con sus ideas había, además, logrado que Rozvernia fuera la ciudad más limpia y ecológica de la región. Todos deseaban vivir en Rozvernia.

    Cualquiera pensaría que con tales padres, Agatha tendría suficientes influencias para lograr lo que quisiera, pero ella no albergaba muchas esperanzas en la herencia que estaban construyendo sus padres ¿Por qué? Tendría que compartirlo con sus hermanos y así era imposible el control total.

    Muchas veces, se había cuestionado si esa necesidad de controlarlo todo se debía a algún complejo producto de su apariencia y concluyó que tendría que resignarse a lidiar con ello.

    — ¿Qué tal te fue con la lectura de la roca más pequeña?

    Aquellas palabras burlonas le erizaron los pelos de la rabia. Volteó y encontró a sus hermanas, Lyra y Misha, mirándola con una sonrisa de oreja a oreja.

    — Papá también nos leyó eso alguna vez - señaló Lyra maliciosamente.

    — Pero cuando lo hizo, nos entregó nuestras Rocas Lunares - dijo Misha, riendo entre dientes - ¡Espera! ¿A dónde vas?

    No se molestó en contestarles.

    Hasta ahí, ya estaba, había llegado al llegadero, la llevó quien la trajo, se armó la gorda… ¡Ya estaba cansada! ¡Estaba furiosa! Ya basta de la Agatha que pisoteaban por ser la más pequeña, ya era hora de luchar por sus sueños: destrozar los de otros.

    Pero en el camino a su habitación, se tropezó… bueno, se estrelló contra alguien.

    — ¿Agatha? ¿Te pasa algo?

    Aquella voz… Agatha levantó la mirada y encontró a su mejor amigo, un Scizor llamado Rubeus, que la observaba extrañado.

    En vez de responderle, Agatha sonrió de oreja a oreja, de una manera siniestra que advirtió a Rubeus de que algo malo estaba maquinando la retorcida cabecita de la Skitty.

    — ¡Excelente, Rubeus! ¡No tienes idea de lo magnífico que es que hayas venido a mi casa hoy! ¡Sígueme!

    — Pero… Agatha… — balbuceó Rubeus alarmado, pero ya la Skitty había desaparecido escaleras arriba - Ay, Arceus, ¿qué estará inventado ahora?

    Rubeus subió tranquilamente las escaleras a pesar de su preocupación y se dirigió directamente a la habitación de Agatha. Como encontró la puerta cerrada, tocó por educación.

    — ¡No seas tonto y pasa de una vez!

    Rubeus se encogió de hombros al escuchar el grito y torció los ojos. Santa Blissey. Hizo como pudo para abrir la puerta, siempre ha tenido problemas con las perillas, y se agachó un poco para cruzar por el marco; sin duda, era una casa diseñada para felinos.

    Al entrar, vio que Agatha iba de un lado a otro, revisando en sus cajones, en su armario y debajo de su cama, buscando quién sabe qué.

    — Ehm... Sería bueno que comenzaras a explicarme lo que pasa — dijo Rubeus, cerrando la puerta detrás de él y siguiéndola con los ojos — Por favor, dime que no es otro frenesí provocado por tus hermanas.

    — Algo así — respondió Agatha, riendo nerviosamente, pero ante la mirada reprobatoria del Scizor, agregó: — No me mires así, ésta vez es en serio. Me voy a ir y comenzaré a armar mi futuro…

    — ¿Ese en el que esclavizas a toda Trophos y obligas a tus hermanas a limpiar las calles de Ciudad Poluta con sus lenguas? — dijo Rubeus, cruzándose de brazos y levantando una ceja.

    — Ese mismo — dijo Agatha con una gran sonrisa llena de satisfacción, haciendo que Rubeus deseara tener palmas para poder estamparlas contra su rostro.

    — Agatha, yo sé que esto se debe a que no has podido conseguir una Roca Lunar - dijo él, finalmente — En serio, deberías ir con el Dr. Hypotius para que te revise, no es normal que cada dos por tres te entre la necesidad de irte a lo loco a recorrer el mundo…

    — ¡El Dr. Hypotius es un pedófilo! ¿Te imaginas que yo vaya a su consultorio con ésta pinta que me gasto? — bufó Agatha, haciéndose la ofendida.

    — Buen punto — dijo Rubeus, escandalizado porque sí que tenía la razón.

    — Mi problema no es si evoluciono o no — suspiró Agatha, deteniendo la exhaustiva revisión de su cuarto — Mi verdadero dilema es que todo el mundo me subestima por como luzco, mi apariencia no me está permitiendo sumergir a la región en caos, dolor y desesperación.

    — No puedo creer que en serio esas sean tus intenciones… — dijo Rubeus, deseando de nuevo tener palmas.

    — No sólo mías — dijo Agatha, negando con la cabeza y dibujando una sonrisa que no le gustó para nada al Scizor — ¡Tuyas también! ¡Porque te vienes conmigo!

    — ¡¿Qué has dicho?!

    — Lo que escuchaste, así que mejor ve a tu casa a recoger tus cosas, porque partimos ésta noche — dijo Agatha con naturalidad, como si nada le pasara a su amigo.

    — No lo haré, Agatha, no voy a salir de la ciudad para que luego lloriquees por regresar.

    Rubeus se volvió a cruzar de brazos, frunciéndole el ceño. Agatha volteó a verlo y de sus ojos comenzaron a asomarse unas lágrimas.

    — Ah, no — dijo el Scizor, frunciendo aún más el ceño — Yo sé perfectamente cuando estás llorando en serio y cuando estás usando Llanto Falso, así que no lograrás nada con…

    Entonces, Agatha dejó de llorar y sus ojos se abrieron desmesuradamente.

    Rubeus dio un paso hacia atrás.

    Normalmente, un Skitty no abre sus ojos, no lo necesitaban, podían ver a través de sus párpados perfectamente, no se explicaba, pero lo hacían. Quizás los inmensos ojos violeta de Agatha eran tan escalofriantes por eso, era su mejor técnica de persuasión e intimidación, era bizarro que una cara tan adorable se volviera tan siniestra con sólo abrir los ojos… Rubeus lo detestaba con toda su alma.

    — Está bien, está bien, iré contigo, pero ya cierra los ojos.

    — ¡Excelente! — chilló Agatha eufóricamente, cerrando sus ojos al instante — Partiremos esta noche, así que ve a tú casa y recoge tus cosas. Nos vemos luego.

    Agatha estaba tan emocionada que logró abrir la puerta y empujar a Rubeus fuera de su cuarto, dejándolo sólo en el pasillo con un intenso remordimiento de conciencia. Y él que sólo quería preguntarle si quería matar tiempo en el parque.

    Suspiró y se propuso a hacer lo que Agatha le decía, estaba seguro que ella cambiaría de opinión y lo llamaría para cancelar, alegando que no podría vivir sin sus ponquecitos de chocolate rellenos de crema.

    ¿Pero y si no era suficiente para hacerla cambiar de opinión?

    Caminó hacia las escaleras, pero se detuvo cuando se dio cuenta de que alguien estaba en el pasillo, mirándolo atentamente.

    — Me lleva el Darkrai — musitó entre dientes al ver de quién se trataba.

    ______________________________________________________________________________________​


    Eso es todo por ahora. Algo corto porque en la primera ronda establecieron un límite de caracteres (sí, de caracteres), así que hice lo posible para que mi idea entrara en tan poquito espacio xD.

    Pokiu!
     
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