esperando un sueño

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por kunoichixxx, 27 Enero 2010.

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    kunoichixxx

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    esperando un sueño

    hola que tal este fic es algo en lo que he estado pensando y pues ahora lo llevo a ustedes, el titulo y los personajes no mepertenecen, son de sus respectivos autores. pero la historia si es total y absolutamente mia. espero sea de su agrado aqui les va.




    Hacia tanto tiempo que no le veía. Y ese día en el parque, cuando le vi mirarme nuevamente, sentí que todo por dentro se encendía nuevamente. No supe que decirle, ni siquiera alcanzaba a moverme de donde estaba; me sentía tan estúpida, tan ilusa, al sentir todo esto nuevamente a pesar de lo ocurrido en el pasado.
    Y justamente cuando había decidido borrarle de mi corazón… cuando había conseguido no pensar en el… volvió a hablarme con su embriagadora voz.

    -hola kagome yo… - le vi indeciso al escoger sus palabras- como estas, hace mucho que no te veía.

    No estaba preparada para aquello, solo quería que la tierra me tragara por completo en ese momento. Pero no me quedaba otra opción. Tenía que ser valiente y confrontar la situación.

    -Hola inuyasha, tiempo sin verte- le respondí mientras metía mis manos en el bolsillo de atrás de mi pantalón- yo estoy bien, gracias por preguntar, bueno tengo algo que hacer asi que nos vemos luego adiós.

    No le di chance a decirme nada y camine lo más rápido que pude, quería alejarme de aquel chico en ese mismo instante. Siempre había detestado ser tan débil con él, pero ya no más, eso se acabaría en ese preciso segundo. Y para asegurarme de ello una vez a la salida del parque tome un taxi directo a la casa de mi amiga, sabía que si intentaba buscarme en mi casa en ese momento de debilidad, mi empresa sucumbiría y quedaría nuevamente rendida ante él.

    Cuando llegue, toque aquella puerta de madera color caoba con total desesperación, mi auto control estaba hecha añicos, escuche unos pasos apresurados dirigiéndose a la puerta del otro lado.

    -ya voy, ya voy- decía un tanto obstinada mi amiga antes de abrir por fin la puerta- kagome, ¿qué haces aquí?- dijo mientras me dirigía una breve pero inquisidora mirada- ¿Qué pasa, porque estas así?.

    - regreso… lo vi… en el parque, no sé si es temporal o si se va a quedar…pero está aquí- al verme tan angustiada me rodeo con uno de sus brazos por el hombro y me invito a pasar.

    Ella fue a la cocina y me preparo un té de manzanilla para calmar los nervios, cuando regreso con la taza humeante de aquel delicioso bebedizo se sentó a mi lado y me alcanzo la pequeña taza amarilla lleno de aquel líquido.

    -ok, dime desde el inicio… a quien vistes amiga- me dijo ya un tanto preocupada.

    -el regreso, inuyasha… por que apareció en este preciso instante. Ya han pasado tres meses desde que no le veía, tres meses y tenía que volver justo cuando yo me entero que estoy embarazada de ese idiota- le dije mientras me paraba con los brazos cruzados mientras caminaba hacia la ventana.

    Hacía tres meses que él se había marchado con mi compañera de cuarto, kikyo, me había abandonado por irse con ella. Había quedado devastada, por días no quise comer o salir de mi cuarto. Hasta que me había empezado a sentir mal, con vómitos y mareos, había justificado los síntomas al mal cuidado que le había dado a mi cuerpo desde su partida. Pero con mi amiga nadie podía y me llevo al médico. Donde me dicen que estaba embarazada. No sabía qué hacer, y estaba confundida al inicio, pero luego… fui consciente de la vida que crecía en mí y de la nada me emergió un coraje y un valor increíble para enfrentar mi vida, y sobre todo para afrontar este nuevo reto, ser madre soltera.

    -cálmate amiga, eso no te hace bien en tu estado, descuida a lo mejor solo pasaba de visita y ya. A lo mejor ya hasta se volvió a ir. Mira tu tranquilízate y relájate ¿si?- me dijo mientras me obligaba sutilmente a sentarme nuevamente en el sofá.

    - ok está bien, tal vez sea como tú dices, a lo mejor ya hasta se fue. Bueno será mejor que vuelva a mi casa, tengo que alimentar a buyo o se enfadara conmigo- dije recordando a mi gordo y peludo amigo gatuno.

    - cualquier cosa me repicas e iré a tu lado en un segundo- dijo al despedirse de mi mientras íbamos camino a la puerta de entrada de su casa.

    - ok, gracias sango, de verdad no se qué haría sin ti amiga, gracias de verdad- le dije abrazándola- bueno será mejor que me valla ya adiós amiga.

    Salí de su casa y tome el taxi hasta mi casa, o mejor dicho piso. Había adquirido ese piso antes de conocer a kikyo, y para no estar sola había decidido alquilar una de las habitaciones, así fue como conocí a kikyo.

    Cuando estaba a punto de entrar a mi casa sentí como por atrás me agarraba con fuerza un hombre y me tapaba la boca con una mano para evitar que yo gritara. Estaba muy asustada intente resistirme con mis brazos pero los tomo con mucha fuerza con la otra mano, intentaba resistirme, pero me obligo a entrar a mi apartamento.
    Mis lágrimas no me dejaban ver claramente hasta que estuve adentro. Sentí como me tumbaba al piso bruscamente mientras se acercaba a mi oído.

    -no grites ni intentes hacer nada estúpido muñeca- me susurro muy lento como para que lo asimilara bien.

    -ahora vas a ser buena chica y vas a cooperar o si no tendré que matarte, me entiendes- me dijo mientras besaba una de mis mejillas.

    El comenzaba a acariciar mis piernas y yo por dentro solo pensaba en mi bebe, intente resistirme de nuevo y el solo me golpeo brutalmente en el rostro. Tenía miedo de mí y mi bebe, decidí cerrar los ojos y esperar a que todo terminase rápidamente. Poco a poco comencé a perder la conciencia pero estaba lo suficientemente despierta como para saber que alguien había llegado y lo había apartado de mí.

    Después de eso todo fue obscuridad completa.

    bueno todo tipo de critica constructiva es bien recibida un beso esperen conti cada semana.
     
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    kunoichixxx

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    Re: esperando un sueño

    ok volvi con la conti... una pregunta aqui no habian post? que paso aqui?

    Recuerdo un día, cuando estaba en la sala viendo televisión en casa sola (a decir verdad era la primera vez que estaba sola por unas cuantas horas), escuche sonar el timbre de la puerta con algo de insistencia, me asome cautelosamente a ver de quien se trataba. La verdad no me esperaba que fuera ella, no podía creer que se atreviera a ir hasta mi casa después de tanto tiempo y después de lo que me había hecho. Había decidido hacer como si no estuviera en casa.

    Luego de unas horas el timbre dejo de sonar y yo me quede dormida en el sofá. Sentí que alguien abría la puerta y suavemente se acercaba a mi lado. Su mano fuerte y viril acariciaba sutilmente mi cabello y pude sentir como sus labios tocaban dulcemente mi frente, decidí hacerme la dormida, solo para disfrutar de esa sensación que me provocaba unos minutos más. Decisión que reafirme al sentir como me hacia arre costar mi cabeza en sus piernas para seguir mimándome cómodamente.

    En mi interior había una lucha entre mi corazón y la razón, la verdad le seguía amando y una parte de mi quería ceder ante sus encantos y volverlo a intentar; pero otra quería que desistiera y se fuera lejos de mi.

    No era justo que el siguiera teniendo el mismo control en mi después de lo que me había hecho, no era justo que le siguiese amando después de su traición… pude sentir como las lagrimas me traicionaban y comenzaban a precipitarse de manera suave desde su prisión… maldije interiormente a las hormonas que gobernaban en este momento mi cuerpo. Por todo lloraba.

    El se había dado cuenta de mis lágrimas y comenzó a limpiar con su dedo índice su trayectoria.

    -No es justo- le dije mientras abría mis ojos y me sentaba a su lado.

    -no llores pequeña… que no es justo- me miraba preocupado mientras acariciaba mi mejilla.

    -No es justo que a pesar de tu engaño, te quiera a mi lado… no es justo que te siga queriendo- confesé llorando aun más fuerte.

    Pude ver cómo habría sus ojos llenos de sorpresa para luego cambiarlos por uno lleno de ternura.

    -Ya… ya, cálmate, eso no le hará bien ni al bebe ni a ti- me decía mientras me atraía hacia su pecho.

    -Porque volviste, yo estaba bien sin ti… había aprendido a no pensar en ti- le reclame mientras hundía mi rostro en su camisa.

    -A decir verdad… yo tampoco sé porque volví - me dijo suavemente - solo quería volver al pasado por unos cuantos segundos, y sin darme cuenta ya estaba recorriendo todos los lugares en los que había estado contigo - escuche una pequeña sonrisa llena de melancolía por parte de él – la verdad es que me sorprendí mucho al verte ese día en el parque… en aquel lugar, y mucho menos verte tan radiante.

    -Yo tampoco esperaba verte en ese lugar, a decir verdad creí que nunca más te vería- dije ya controlando un poco mas mis lagrimas.

    -Si lo sé, recuerdo la expresión que pusiste. Por un momento creí que te desmallarías de lo pálida que estabas- confeso divertido – Kagome, por favor, solo dame una oportunidad, solo déjame demostrarte que te quiero- me decía mientras tomaba mi rostro entre sus manos – no me separes de ti princesa – me decía acercándose peligrosamente a mis labios.

    Por suerte antes de que pudiera besarme y de que yo quedara sumergida en su encanto nuevamente, llego Kaede. Me separe bruscamente de él y decidí ir al encuentro de a la que ahora también llamaba mi nana.

    -Hola mi niña, lamento el retraso… había mucha gente en el supermercado – me dijo dedicándome una sonrisa muy tierna y maternal.

    -No importa nana. Pero dime trajiste lo que te pedí – le dije haciendo pequeños saltos en el mismo lugar, como si se tratase de una niña a la que le traen un premio por ser buena chica.

    -Si mi niña, aquí lo tengo – dijo extendiéndome aquel dulce, mientras se le caía una carta.

    -Nana que es esto – dije mientras me agachaba para recoger aquel sobre blanco – ¿es tuyo? – le pregunte con curiosidad mientras leía el remitente y el destinatario.

    “ de: Kikyo Kayamikeda
    Para: Inuyasha Taisho”

    Una punzada de dolor recorrió mi corazón al ver esos dos nombres ligados en un mismo sobre. Mis lágrimas comenzaban a correr nuevamente mientras veía atentamente los nombres escritos en el sobre.


    -¿Que pasa mi niña? – Pregunto preocupada la anciana mujer al verme llorar – estas bien, te duele algo – insistía aun más preocupada al ver que no había respuesta alguna de me.

    Vi como él se acercaba rápidamente al ver que no le contestaba a Kaede.
    -¿Qué ocurre princesa?, que pasa te sientes mas – dijo intentando abrazarme, a lo cual había respondido con un empujón – ¡kagome, que demonios te pasa, porque me empujas! – dijo molesto por mi reacción.

    -Le dijiste verdad. ¡Claro! ¿No podías estar lejos de ella y le dijiste que te quedabas aquí?, como pudiste – vi como su rostro acomodaba una expresión de preocupación y de confusión.

    -De que hablas princesa. No entiendo lo que me dices – dijo intentando acercarse nuevamente hacia mí.

    -Ya deja de mentirme. Vete de una vez con esa zorra y no vuelvas más me entiendes – finalice mientras le arrojaba la carta a su pecho y me iba a mi cuarto donde me encerré.

    No entendía nada, ella no debería saber que Inuyasha se quedaba hay, la verdad nadie lo sabía a excepción sus dos mejores amigos, Sango y Miroku, la anciana Kaede y ella misma. La una explicación que encontraba era que el mismo le había dicho. La verdad me dolía aquello, saber que ella le buscaba hasta mi propia casa. Pero sobretodo me dolía las mentiras de aquel hombre de mirada ambarina.


    Capítulo III El rapto.


    Solo la nana Kaede fue hasta mi cuarto a tratar de consolarme. No podía creer que el ni siquiera me buscaba para intentar arreglar las cosas, lo peor del caso era que algo, en mi interior, me decía que él había ido a su encuentro.

    -Por que las cosas tienen que ser así nana, porque me hace esto – le decía entre sollozos y gimoteos – el fue a buscarla verdad, no me mientas nana – finalice viendo como bajaba la mirada.

    -Lo siento mi niña, el si salió hace unos minutos – dijo la anciana mientras tomaba una de mis manos entre las suyas.

    Eso era el último golpe que necesitaba para sacarlo de mi corazón para siempre, o tal vez, el penúltimo golpe. Me seque las lágrimas con el dorso de mi brazo y me pare rápidamente de la cama. Tenía que verlos juntos, necesitaba saber que no era a mí a quien amaba si no a ella. Pero, ¿Dónde podría buscarlos?, la respuesta vino a mí de inmediato. La carta que le había entregado a Inuyasha estaba tirada en el suelo, doblada, tal vez se le había caído.

    El tome y solo leí la parte que me interesaba:

    “estaré en el Hotel Dalls Palace, en el piso 4 habitación 543”.

    Decía aquella nota al pie de la carta. Tome mis llaves y Salí de la casa sin que la nana se diera cuenta, me dirigí al estacionamiento y puse las coordenadas en el GPS, pronto me mostro el camino más corto para llegar a mi destino. Llegue rápidamente al Hotel y tome los ascensores hasta el cuarto piso.

    Hay comencé a buscar la habitación 543 de entre los largos pasillos, emprendí la búsqueda viendo los números marcados en cada habitación 429, 430, 431,432, 433, 434, 435, 436, 437, 438, 439, 440, 441, 442. Ahí estaba, me detuve al ver aquel número… “443”… en la cerradura de la puerta tenía un pequeño cartel que decía “no molestar” tome la cerradura y procedí a girarla, mi sorpresa fue grata al ver que la puerta habría dejando ver parte de aquel cuarto exquisitamente decorado, entre sin hacer ruido alguno hasta la pequeña sala que conectaba al cuarto y a la cocina, no había nadie afuera así que me dirigí hasta la habitación, cuya puerta estaba casi abierta.

    Me detuve por un instante, tenía miedo de lo que vería, pero me arme de valor y seguí mi camino. Comencé a escuchar sonidos provenientes de aquel cuarto y con mi mano termine de abrir la puerta. Y ahí estaban, ambos desnudos, ella encima de el… no podía creer lo que mis ojos veían… las lagrimas comenzaban a correr rápidamente por mi rostro, y yo emprendía el retroceso sin quitar la mirada de aquella escena. Tropecé con una mesa y un florero que estaba encimada ella cayó al suelo partiéndose en mil pedazos.

    Aquellos amantes se dieron cuenta de aquel sonido y detuvieron aquel acto para voltear a la puerta. Fue lo que más me dolió, ver aquella mirada dorada que tanto amaba llenos de sorpresa al verme allí. Vi que tenía intención de levantarse e ir tras de mí, pero no le dejaría. Esta vez me gire rápidamente y Salí corriendo de aquel lugar. El pasillo se me hacia largo e interminable, y era peor cuando comencé a escuchar su voz llamándome, pidiéndome escuchara su explicación.

    Llegue pronto a los ascensores y por suerte se abrió rápidamente, comencé a marcar el piso del estacionamiento desesperada, quería que la puerta se serrara antes de que él pudiera entrar, y en efecto cerro justo en su cara.
    Adentro del ascensor; sola, di rienda suelta a mis lágrimas, que caían desconsoladamente. Sentía como cada una de ellas me quemaban tanto por dentro como por fuera.

    El ascensor anuncio que había llegado al piso que pedí; y baje de él, procedí a buscar las llaves en mi cartera mientras caminaba hacia mi auto, cuando de repente sentí como un hombre me tapaba la boca y la nariz con un pañuelo de un olor extraño, mis parpados comenzaban a pesar y mi lucha fue en vano cuando todo se volvió oscuro.


    Capítulo IV Desesperanza (narrador Inuyasha)


    Al ver su rostro empapado en lagrimas quise ir tras de ella, debía explicarle lo sucedido, me puse el pantalón rápidamente y Salí en su búsqueda.

    -Kagome… espera… déjame explicarte – gritaba sin obtener respuesta alguna de aquella pelinegra.

    Vi como se dirigía a los ascensores y acelere mi marcha, pero cuando llegue solo pude ver su rostro mientras se cerraban las puertas en frente de mí. Vi el piso en el que se detuvo y no di tiempo a nada y entre en el siguiente ascensor, tenía que alcanzarla, “maldición, porque tenía que seguirme hasta aquí… tonta” pensaba en mi interior mientras esperaba impaciente llegar a mi destino.

    Llegue y Salí apenas se abrieron las puertas, solo para ver como un hombre la tenia inconsciente en sus brazos tapándole la boca y un auto llegaba rápidamente y se metían en el.

    -kagome… ¡NO!... DETENGANCE… - gritaba mientras intentaba llegar hasta ellos para evitar que se la llevaran, pero no pude, corrí lo más rápido que mis pies lo permitían detrás del auto pero fue en vano.

    - ¡KAGOMEEEEEE!... – grite al aire mientras caía de rodillas al suelo.

    Se la habían llevado en aquel auto negro, se la habían llevado sin yo poder hacer algo para salvarla. Maldije en mi interior el haber ido hasta haya. Recordaba su rostro al verme en ese lugar… ese lugar Kikyo, ella tenía algo que ver con aquello.
    Corrí rápidamente a los ascensores que aun seguían abiertos, como si esperasen a mi persona, marque el piso cuatro y no tardo nada en subir. Cuando Salí de aquel ascensor corrí rápidamente al cuarto donde me encontraba.

    -Kikyo…! SAL DE HAY¡- gritaba desesperado y lleno de ira.

    La busque en el baño, en la cocina y por último, en el cuarto, pero no la encontré solo alcance a divisar un sobre en la cama con mi nombre. Fui hasta él y lo abrí:

    “no hagas nada estúpido; como te pudiste dar cuenta, era una trampa, olvídate de la idiota esa… no la veras mas, ni a ella ni al mocoso que lleva dentro… fue un placer estar contigo, te advertí que si me dejabas te costaría caro. ”

    Decía aquella nota; no podía creer lo que leía, Kagome corría peligro, lo que me izo reaccionar y terminar de vestirme rápidamente. Baje hasta el estacionamiento y busque mi auto rápidamente, lo encendí y me dirigí hasta la estación de policía lo más rápido posible.
     
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