En una escuela, un estudiante enamorado hablaba consigo mismo dentro de su cabeza. Esa voz que nos guía a todos le estaba dando se sermón: —El amor no viene fácil ni rápido. ¿Que clase de mujer caería al primer intento? Ninguna mujer es tan fácil, ningún hombre es tan deseado. Si tú quieres que ella te quiera hay que insistir y persistir. Que ella vea que tu interés hacia ella no es broma, que ella vea que tu amor es real, fuerte y sincero.— Y con esta voz dentro de su cabeza, aquel estudiante trataba de superar el rechazo de una compañera que le gustaba. Ella no quiso jugar con él, sus palabras fueron pocas y su sonrisa no fue correspondida con otra sonrisa. Pero el no se desanimaba, y ya planeaba cual sería su próxima estrategia, ¿quizás sería regalarle un chocolate?