Eran las cuatro de la tarde del quince de Mayo de 1215, y dentro de un castillo en una tierra gobernada por una princesa, diez yeguas se presentaron ante dicha princesa y le hicieron reverencia. Yeguas: Buenas tardes, Princesa Celestia. Princesa Celestia: Buenas tardes, Twilight Sparkle. Buenas tardes, Rainbow Dash. Buenas tardes, Applejack. Buenas tardes, Rarity. Buenas tardes, Fluttershy. Buenas tardes, Pinkie Pie. Buenas tardes, Trixie Lulamoon. Buenas tardes, Sunset Shimmer. Buenas tardes, Derpy Hooves. Y buenas tardes, Carrot Top. He llamado a las diez porque tengo que decirles algo. Por motivos de realeza partiré a una tierra lejana dentro de una hora y estaré fuera durante tres días. A cada una le daré un talento de oro para que negocien conmigo cuando vuelva. La tarea que todas deberán llevar a cabo con su talento desde mañana hasta un día antes de que vuelva, será hacer transacciones que les reporten más talentos. Y si lo consiguen, tendrán una recompensa. Sólo les diré cuál es la recompensa cuando haya vuelto. Ahora, formen una fila una al lado de otra para recibir su talento en una bolsita de tela. Se formaron en fila y la princesa les dio su talento. Princesa Celestia: Todas deberán traer consigo su bolsa cuando las llame a reunirse aquí el día que vuelva. ¿Quedó claro?. Todas: Sí, majestad. Princesa Celestia: Buena suerte a todas, mis leales siervas. Todas: Gracias, majestad. Le hicieron reverencia. Pasó la hora hasta que todas despidieron a la princesa. Los tres días pasaron rápidamente y la princesa reunió a sus siervas. Princesa Celestia: Bien, mis siervas, les digo ahora cuál será la recompensa. Era que desde hoy, cada una será la gobernante de un determinado número de ciudades. La cantidad de talentos que tengan será la cantidad de ciudades que gobernarán. Gobernarán por el tiempo que ustedes quieran. Si alguna vez quieren dejar de gobernar, pueden decírmelo y de inmediato dejarán de ser gobernantes. Ahora las llamaré una por una y pasarán al frente. Puso su mirada sobre una. Princesa Celestia: Dime, Twilight, ¿qué fue de ti y tu talento?. Pasó al frente. Twilight Sparkle: Majestad, su talento me ha reportado otros diez. La princesa estaba orgullosa. Princesa Celestia: Bien hecho, fiel sierva. Ya que has demostrado tu capacidad con algo pequeño, yo te daré el gobierno de diez de mis ciudades. Twilight le hizo reverencia. Twilight Sparkle: Gracias, princesa. Retrocedió. Princesa Celestia: ¿Y tú, Rarity?. Pasó al frente. Rarity: Su talento, majestad, me ha reportado cinco. Princesa Celestia: Bien hecho. Tú también mereces recompensa, te haré gobernante de cinco ciudades. Le hizo reverencia. Rarity: Muchas gracias, majestad. Retrocedió. Princesa Celestia: Y tú, Trixie, ¿qué fue de ti y tu talento?. Pasó al frente con una expresión triste. Trixie Lulamoon: Majestad, no hice nada con su talento, así que todavía es uno. La princesa dejó de sonreír. Princesa Celestia: ¿A qué se debe que no hicieras ninguna transacción?. Trixie Lulamoon: Con todo el debido respeto, majestad, se debe a que yo jamás aprendí a hacer transacciones. Princesa Celestia: Al menos hubieras podido pedirme ayuda a mí o a alguna de las demás, así te habrían dado alguna buena instrucción. Trixie Lulamoon: Lo siento por eso, majestad, había pensado en eso, pero después pensé que usted o alguna de ellas podía tener alguna reacción negativa ante el saber que no sé hacer esas transacciones que cualquiera ya sabe hacer a mi edad, así que me dio un poco de miedo pedir ayuda. La princesa sonrió comprensivamente. Princesa Celestia: No te preocupes por no saber realizar transacciones. Existe un limitado porcentaje de gente que jamás lo aprende y otro que lo aprende un tiempo indeterminado después de cumplir tu edad, pero no debes sentirte mal ni con miedo por no saberlo. Ser valiente y tener atrevimiento de pedir ayuda te habría servido de mucho para aprenderlo y así poder realizar las transacciones que debías. Trixie Lulamoon: Lo siento por eso, majestad, aunque el miedo fuese poco, igualmente fue lo suficientemente fuerte para impedirme reflexionar e intentar pensar en confrontarlo para ser valiente. Princesa Celestia: No hay problema, mi buena sierva, cualquiera se equivoca, pero no hay que avergonzarse, porque sin importar cuál sea la equivocación que se haya cometido, tus verdaderos amigos siempre te serán comprensivos. Trixie volvió a sonreír sin cambiar la mirada. Trixie Lulamoon: Muchas gracias por serme comprensiva, majestad. Princesa Celestia: De nada. Trixie Lulamoon: Me parece ver que me perdona por no hacer nada, ¿o no?. Princesa Celestia: Sí, te perdono. Trixie Lulamoon: Muchas gracias. Como no hice ninguna transacción, sé que no tengo la recompensa de ser gobernante. Princesa Celestia: Así es, pero eso puede cambiarse. Trixie Lulamoon: ¿Cómo?. Princesa Celestia: Una de las otras te enseñará a hacer transacciones, y cuando sea que lo hayas aprendido bien, entonces irás a hacerlas y volverás para enseñarme la cantidad de talentos que te reportó el que tenías, entonces te haré gobernante. En otras palabras, te doy otra oportunidad. Le sonrió de verdad. Trixie Lulamoon: Muchas gracias de nuevo, majestad. Esta vez, como si fuera la primera vez no la defraudaré, haré las transacciones que debí hacer y volveré con una buena cantidad de ellos. Princesa Celestia: Buena suerte en tu aprendizaje. ¿A quién eliges que te enseñe?. Trixie Lulamoon: A Twilight. Twilight pasó al frente. Princesa Celestia: Bien, Twilight, quedas asignada a enseñarle a Trixie. Su sierva puso su casco en su frente a modo de saludo. Twilight Sparkle: Entendido, princesa, le enseñaré todo. Las dos le hicieron reverencia y retrocedieron. Princesa Celestia: Fluttershy, ¿qué fue de ti y tu talento?. Pasó al frente. Fluttershy: Su talento me reportó ocho. Princesa Celestia: Bien hecho, serás gobernante de ocho ciudades. Le hizo reverencia. Fluttershy: Gracias, majestad. Retrocedió. Princesa Celestia: Applejack, ¿qué fue de ti y tu talento?. Pasó al frente. Applejack: Su talento también me reportó ocho. Princesa Celestia: Bien hecho, serás gobernante de ocho ciudades también. Le hizo reverencia. Applejack: Gracias. Retrocedió. Princesa Celestia: Rainbow Dash, ¿qué fue de ti y tu talento?. Pasó al frente. Rainbow Dash: Su talento me reportó seis, majestad. Princesa Celestia: Bien hecho, serás gobernante de seis ciudades. Le hizo reverencia. Rainbow Dash: Muchas gracias, majestad. Retrocedió. Princesa Celestia: Pinkie Pie, ¿qué fue de ti y tu talento?. Pasó al frente. Pinkie Pie: Majestad, su talento me reportó cuatro. Princesa Celestia: Bien hecho, sierva leal, serás gobernante de cuatro ciudades. Le hizo reverencia. Pinkie Pie: Muchas gracias. Retrocedió. Princesa Celestia: Sunset Shimmer, ¿qué fue de ti y tu talento?. Pasó al frente. Sunset Shimmer: Su talento me reportó siete, majestad. Princesa Celestia: Bien hecho, te haré gobernante de siete ciudades. Le hizo reverencia. Sunset Shimmer: Gracias, su majestad. Retrocedió. Princesa Celestia: Derpy Hooves, ¿qué fue de ti y tu talento?. Pasó al frente. Derpy Hooves: Majestad, su talento me reportó seis. Princesa Celestia: Bien hecho, buena sierva leal, te haré gobernante de seis ciudades. Le hizo reverencia. Derpy Hooves: Muchas gracias, majestad. Retrocedió. Princesa Celestia: Y tú, Carrot Top, ¿qué fue de ti y tu talento?. Pasó al frente. Carrot Top: Su talento me reportó ocho, majestad. Princesa Celestia: Bien hecho, sierva obediente, te nombraré gobernante de ocho ciudades. Le hizo reverencia. Carrot Top: Muchas gracias. Retrocedió. Trixie Lulamoon: Twilight, ¿te parecería bien comenzar a enseñarme desde mañana después del desayuno?. Twilight Sparkle: Claro, con mucho gusto. Trixie Lulamoon: Gracias. ¿En verdad me habrías sido comprensiva si te hubiera pedido ayuda?. Twilight Sparkle: Claro que sí. La comprensión, la ayuda y la amistad son los primeros valores que tendría con cualquiera. Trixie Lulamoon: Muchas gracias. La abrazó y ella le correspondió. Se soltaron y ella se dirigió a las otras. Trixie Lulamoon: ¿Todas me habrían sido comprensivas si hubiera pedido que me ayuden?. Todas: Sí, y comparto lo que Twilight te dijo sobre los valores. Trixie Lulamoon: Muchas gracias a todas. Abrazó a cada una, todas le correspondieron y se dirigió a la princesa. Trixie Lulamoon: Veo clara y confirmadamente que para usted también, princesa, esos tres valores son lo primero que tendría con cualquiera, así como los tiene ahora conmigo. Princesa Celestia: Así es, sin eximir a nadie. Trixie Lulamoon: Gracias de nuevo. Princesa Celestia: De nada. Trixie Lulamoon: Y, princesa, como si fuera la primera vez, cuando llegue el momento de irme a hacer todas las transacciones, quiero ir sola. Princesa Celestia: Como quieras, así será entonces. Trixie Lulamoon: Muchas gracias. Princesa Celestia: Aún no se retiren, mis buenas siervas, porque había una segunda recompensa de la que les hablaría luego de ésa otra. La segunda era que por cumplir con lo que debían hacer con los talentos, a todas les daré un buen banquete con todo lo que deseen comer y beber. Nueve de las diez se pusieron muy contentas. Casi todas: Muchas gracias, princesa. Le hicieron reverencia. La princesa vio que Trixie no se movió ni dijo nada y su mirada volvió a ser triste. Princesa Celestia: ¿Qué sucede, Trixie?. Trixie Lulamoon: Como no hice las transacciones, he de suponer que no debo estar en ese banquete por no merecerlo. La princesa siguió sonriendo. Princesa Celestia: Jamás dije que te excluiría, dije que se lo daré a todas, no a casi todas. Su mirada pasó a ser de asombro. Trixie Lulamoon: ¿Entonces igualmente puedo estar ahí, princesa?. Princesa Celestia: Sí, jamás te habría excluido, por nada pienso dejarte fuera. Trixie sonrió de nuevo y se emocionó un poco. Trixie Lulamoon: Muchas gracias. Princesa Celestia: De nada. Trixie Lulamoon: Princesa, yo,,, yo quiero,,, quiero... Princesa Celestia: ¿Quieres venir a abrazarme para agradecerme por dejarte estar en el banquete?. Trixie Lulamoon: Sí, si usted lo acepta por favor, majestad. Princesa Celestia: Sí, adelante. La princesa se echó en el suelo. Trixie Lulamoon: Muchas gracias. Se le acercó y ambas se abrazaron durante un momento. Luego se soltaron y su sierva volvió con las otras. Princesa Celestia: Desde que pensé en la idea del banquete, pensé en que lo celebráramos el mismo día en que volviera, pero ahora decido que esperaremos hasta el día en que hayas hecho tus transacciones. Trixie Lulamoon: Gracias, y gracias por serme justa. Y si usted me deja, ¿puedo hacer las transacciones durante tres días como lo hicieron todas?. Princesa Celestia: Claro que sí. Trixie Lulamoon: Gracias de nuevo, majestad. Princesa Celestia: De nada, buena sierva. Llegó el día de mañana y Twilight comenzó a enseñarle. A su amiga le llevó siete días memorizar perfectamente todo lo aprendido. Trixie Lulamoon: Majestad, vengo a decirle que memoricé bien todo sobre las transacciones. Princesa Celestia: Entonces, aquí tienes tu talento. Es el mismo que te di ese día. Levitó la bolsita a su casco izquierdo. Trixie Lulamoon: Gracias, le prometo que esta vez no le fallaré. Y Trixie fue sola a la ciudad y pasaron los tres días. Finalmente, fue con la princesa. Princesa Celestia: ¿Por qué ellas vienen contigo?. Trixie Lulamoon: Les pedí a todas que como si fuera la primera vez, vinieran conmigo a mirar cuántos talentos tengo y a oír la recompensa que me dará. Princesa Celestia: Ah, está bien. ¿Qué fue de ti y tu talento?. Pasó al frente. Trixie Lulamoon: Su talento me reportó nueve, majestad. Princesa Celestia: Bien hecho, sierva buena, serás gobernante de nueve ciudades. Le hizo reverencia. Trixie Lulamoon: Muchas gracias, majestad. Retrocedió. Y así, las once celebraron su banquete, y desde el día de su nombramiento como gobernantes, todas gobernaron por toda su vida las ciudades que les fueron asignadas. Fueron tan buenas gobernantes como la Princesa Celestia, fueron tan bien queridas y respetadas como ella y todo el reino vivió en armonía pacífica por siempre. FIN