Después de tanto tiempo, volvió a caer, falló. Tenía gente detrás que le advertía: — Siempre te pasa lo mismo, debes cambiar, debes ser más frío. — Es una tontería eso que quieres. Es absurdo. — Es obvio lo que hay, debes aceptarlo, asumirlo, y seguir. Pero él no quería. No quería olvidar. Sabía que debía, pero no quería. Sentía que aún podía hacer algo, que quizá había esperanza... hasta que llegó el día. Simplemente, lo entendió. Despertó de aquel largo sueño y se dio cuenta del tiempo malgastado. Pensó, pensó y recapacitó. Se arrepintió de no haber aprovechado más la anterior oportunidad que tuvo, y destruir eso sólo para lanzarse a un pozo que no tenía fondo. Las noches eran nostálgicas, el insomnio era habitual, el aburrimiento; todo era igual. Cada día, cada momento; siempre era lo mismo. Volvió a pensar, y está vez, soñó. Soñó una nueva vida, un cambio en la suya. Y un día, desapareció. Algunos dicen que se lanzó a la aventura, que lo dejó todo atrás. Unos afirman que está en otro lugar, torturado por los recuerdos. Otros, incluso, creen que está en busca del cambio anhelado, que no se ha rendido, que no pierde la fe en él. Porque su subconsciente le dice, que siga intentando, que siga adelante y no se estanque. Porque algún día encontrará la recompensa de todo sufrimiento, el regalo de Navidad tras el año nefasto, la sorpresa repentina. El motivo por el que vivir cómo él quiere.
Y ojalá lo encuentre, aunque probablemente deba espera mucho para ello, la vida es un misterio y las decisiones que se toman... también uwu
Esto me ha recordado a la película "Into the wild", la vi hace años y me recordó a eso. La verdad, me ha encantado tu relato, es precioso y muy profundo lo que has escrito. Todos deberíamos perseverar y luchar por lo que queremos. Sí, sin duda.