El Desafío del Kazekage

Tema en 'Fanfics Abandonados de Naruto' iniciado por Eliah, 10 Julio 2010.

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    Eliah

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    El Desafío del Kazekage

    Hola!!!!
    Soy nueva en esta página, y espero que os gusten los fics que intentaré actualizar tan pronto como sea posible y espero no defraudaros.
    Aquí os dejo un fic de uno de mis personajes favoritos, Gaara, con un personaje de mi invención, espero que os guste y me dejéis comentarios.
    Un beso
    Eliah


    Resumen

    La historia de como Gaara, el Kazekage de la Villa Oculta de la Arena, desafió al mundo para entregarse a un amor totalmente prohibido por las Cinco Naciones Ninjas..

    Un corazón sumido en el dolor...
    Un pasado tenebroso...
    Una vida de dolor...
    Un amor prohibido...

    Ella, la guardiana de la loba…fue condenada sin haber cometido crimen alguno. Ella, cuyo pasado ha intentado olvidar, que fue encerrada para evitar dañar a los demás, la joven cuyo corazón estaba sumido en la oscuridad y en el odio…

    Ella, que había perdido toda esperanza de ser feliz, toda esperanza de vivir, la que llevaba cuatro años sin ver la luz del sol…encontrará su nueva razón de vivir en aquel pelirrojo que no veía desde hace años, aquel que fue su mejor amigo en el pasado…pero que, ahora, se había convertido en Kazekage…

    “Eliah…perdóname…”

    “¿Por qué simplemente no puedo matarte después de todo el daño que me hiciste?”

    “Eliah…si así consigo que olvides el dolor, si así consigo que dejes atrás el pasado, entonces, mátame…”

    “Gaara…”

    “Quiero ser tu amigo”

    “Yo no puedo tener amigos…no confió en nadie, ya me han traicionado demasiadas veces”

    “Eliah…te amo…”

    “No lo hagas…no quiero que me ames…”

    “Eliah…tú lo amas…no sé donde está el problema”

    “El problema es que el amor entre dos jinchuurikis está prohibido”

    “Eliah, no me importa lo que todos digan, conseguiremos estar juntos…”

    “Desafiemos al mundo”

    Esta es la romántica y triste historia de dos jóvenes que primero fueron amigos, luego se separaron, “odiándose” y, finalmente, se enamoraron…esta es la historia donde dos enamorados que nunca debieron estar juntos, cuyo amor estaba prohibido, desafiaron al mundo para poder vivir su amor…


    Capítulo 1


    Encerrada



    La oscuridad era total. Hacía frío en aquella habitación, mas la prisionera era incapaz de notarlo, ya se había acostumbrado a aquello. Se había acostumbrado a todas esas horas en ausencia de luz, encerrada ahí, sin haber cometido crimen alguno.


    Se encontraba sentada en las frías baldosas del suelo, con la espalda recargada en la pared, con las rodillas flexionadas y los brazos apoyados en ellas. Aquella era su vida. El estar prisionera siendo inocente, sin haber dañado nunca a nadie. Ese era su destino. No la habían condenado por algún crimen, eso ella bien lo sabía, no había hecho nada para merecer aquello. Era una razón sencilla: ella era peligrosa para los demás, y, por lo tal, debía permanecer encerrada en aquella sala, con tan sólo dos horas diarias para salir por el jardín amurallado del lugar, y siempre en la noche, nunca con las horas de luz solar. Ya había cuatro años…cuatro largos años que no veía la luz del sol…



    Ella podría haber huido perfectamente desde el primer día. Pero, ¿para qué?. No tenía nada. Ningún sitio a donde ir, familia que la esperara o amigos que la quisiesen. Ya no tenía nada por lo que seguir luchando. Porque, un lugar donde vivir…ha conocido muchos lugares donde habitar, pero nunca se sintió en casa…familia que la quisiera…no sabía lo que era eso…amigos…sí, una vez tuvo uno, uno por el cual hubiera dado su vida sin ni si quiera pensarlo, pero, como todos, la habían abandonado al final…la había despreciado, atacado e intentado matar…


    Después de aquello…ella, lo único que quería, era vivir sola, en paz, libre…pero ni si quiera eso se le concedió…no sólo tenía que convivir con los recuerdos de una vida ambientada en el dolor, la soledad y la tristeza, sino que había sido privada de su ansiada libertad, condenada a estar encerrada para salvar a los demás, cuando ella nunca había hecho daño a nadie que no lo mereciera.



    Ya no quedaban vestigios de lo que un día ella fue…sí, su corazón latía, su cerebro funcionaban, sus pulmones la hacían respirar, su sangre circulaba…sí…pero, en realidad, ella estaba muerta desde hacía años, desde que él, la única esperanza a la que se agarró para vivir después de todo su sufrimiento, la traicionó. Ella había perdido su vida cuando le perdió a él. Porque se había convertido en un muerto en vida, en un cuerpo sin alma, en alguien que había perdido las ganas de luchar y de seguir adelante, porque no tenía nada por lo cual vivir.



    En su corazón ya no habían buenos sentimientos…sólo quedaban los sentimientos que logró rescatar cuando fue traicionada por última vez y abandonada a su suerte…el odio, el resentimiento, el dolor, la tristeza, la soledad…sólo eso quedaba en ella.



    Cogió su kunai, y rasgó en la pared otra pequeña raya en la fila correspondiente, marcando un nuevo día que pasaba allí. No quería perder la cuenta de todos y cada uno de los días que la habían condenado a permanecer allí.



    -Ya son demasiados años…-susurró para sí, apretando con fuerza sus puños, provocando que, en la pequeña chimenea que había, una potente llama de fuego estallara, iluminando el lugar.



    A pesar de estar encerrada, era un lugar amplio. Tenía una cama cómoda en la esquina opuesta a la gran puerta de metal, una chimenea, comida, un armario, escritorio, estanterías con libros…parecía una habitación. Sí, la habitación era buena, pero no era eso lo que a ella le importaba. Hacía cuatro años que no veía el sol, que no sentía sus rayos de luz posarse sobre su piel, que no escuchaba el cantar de los pájaros o el agua en un arrollo…todas las personas oían y sentían eso constantemente sin ni si quiera percatarse, porque tenían la suerte de poseer su libertad. Sin embargo, no sabes lo que tienes, hasta que lo pierdes…



    Entonces, la llama se apagó, y la chica lo sintió. Aquel chakra tan poderoso…



    Se levantó, suponiendo de quien se trataba. Escuchó explosiones y peleas. Ahí fuera algo ocurría.



    Entonces, la onda explosiva de una bomba destruyó el muro de su habitación, dejando que la oscuridad de la noche se adentrara en el cuarto, y que ella sintiera de nuevo la brisa del exterior recorrer su piel.


    Ahí estaba, la oportunidad de escapar…la oportunidad de volver a ser libre…y de, tal vez, vengarse…



    La joven no debía tener más de dieciséis años. Su piel era completamente pálida, producto de la escasa luz que la bañaba. Su cabello, negro azabache, le llegaba hasta media espalda, liso y libremente suelto. Su flequillo inclinado y ligeramente despeinado ensombrecía su mirada, de un profundo azul como el mar, pero, sin embargo, no tenía ningún tipo de brillo en ellos, era como si estuviera muerta.



    La joven, de buenas proporciones y hermosa figura, tenía un rostro de facciones suaves y delicadas. Iba vestida con unos shorts negros y una camiseta de manga corta también negra. No tenía otra cosa allí dentro. Aparte, llevaba unas botas negras.



    La chica pudo huir, pudo volver a ser libre, pero, sin embargo, no se movió ni un músculo. ¿Valía la pena?¿para qué?¿qué haría?¿a dónde iría?¿con quién?. No tenía nada por lo que irse…y si lo hacía, no sería libre, siempre la perseguirían. ¿Qué le quedaba?¿condenarse a vivir encerrada el resto de sus días?. Era mejor la muerte…



    Entonces, ante ella, apareció una figura, vestida con una capa negra con nubes rojas que ella reconoció al instante.



    -Akatsuki…-dijo ella, y miró al susodicho-Uchiha…Madara.



    -Sí que te han tenido bien escondida…Eliah…



    La chica no se movió, no dijo nada, se limitó a mirarle, y el Uchiha sonrió debajo de su máscara. Había tardado, pero al final la había encontrado…su plan estaba cerca…



    -¿Qué quieres?-preguntó de forma seria Eliah, y el hombre la miró.



    -A ti, por supuesto-dijo él-te necesito para cumplir mis objetivos.



    -No me interesa-dijo ella, dándose media vuelta para internarse en la habitación.



    -¿Ni si quiera te interesa la venganza?-le preguntó, con una media sonrisa.



    La chica se detuvo en seco, y Madara sonrió más ampliamente. Sabía cuan grande era el odio de esa chica…había dado en su punto débil.



    Eliah se giró lentamente, hasta quedar frente a frente con al Akatsuki, y apretó los puños con fuerza.



    -No te atrevas a juzgarme por los mismos valores que tú-le amenazó, antes de que sus ojos se tiñeran del más oscuro negro que el Uchiha había visto en su vida.




    %%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%





    Una explosión resonó a lo lejos, en lo más oculto del Bosque Oscuro, una extensa llanura de altas arboladas, uno de los lugares más peligrosos del mundo, y estaba ahí, en la Villa Oculta de la Niebla, en la Nación del Agua.



    Los jóvenes se giraron al oír el enorme estruendo.



    -¿Qué habrá pasado?-preguntó un rubio, confuso, girándose hacia sus compañeros.



    -No lo sé-admitió un moreno de rango superior-pero no debemos entretenernos, Naruto. Debemos acabar la misión.



    -Pero podría haber pasado algo, Shikamaru-se quejó de nuevo el chico, y una pelirrosa a su lado suspiró.



    -Tiene toda la pinta de ser una batalla ninja, no creo que debamos interferir, no es nuestra misión-dijo ella, y luego sonrió a su amiga-aunque, por otro lado, esta misión está resultando bastante aburrida.



    -Estoy totalmente de acuerdo-dijo un chico con grandes cejas y vestido de verde, sonriendo ampliamente.



    -Y yo-asintió un chico con un perro a su lado.



    -Lee, Kiba…vosotros no…-suspiró Shikamaru, abatido. Los únicos que faltaban por hablar eran aquel sustituto del equipo 7 pelinegro, Sai, el antiguo traidor, Sasuke (había vuelto hacía unos meses), el ojiblanco, Neji, y su compañera, Tenten.



    Lo cierto era que un rico del país del agua les había pagado bastante bien a Konoha para una vigilancia excesiva y por otro lado innecesaria, pues no había ningún ladrón por los alrededores como para querer entrar en su mansión mientras él estaba de viaje. La misión había sido una completa estupidez, y la acababan de finalizar. Iban a ir de regreso a casa y aquella explosión los interrumpía.



    -Que problemático-se quejó Shikamaru, con un nuevo suspiro, y Naruto sonrió, alegre.



    -¿Podemos ir ya?-preguntó impaciente.



    Shikamaru le miró, molesto, y comenzó a saltar, rendido, y sus compañeros le siguieron. Definitivamente, la misión que en un principio había sido una ofensa a su nivel como ninjas, acabaría siendo lo más problemática que podría imaginar.





    %%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%





    La chica se quedó ahí, de pie, totalmente quieta, durante varios minutos.



    Había sido demasiado sencillo. Aquella técnica había conseguido alejar al Uchiha de ella lo suficiente como para escapar, pero, ¿qué haría?¿volvería a la prisión?¿huiría?. Si volvía, se estaría volviendo a condenar a aquella vida que tanto odiaba desde hacía años, y además, Madara volvería a ir a por ella, no podría vivir en paz. Pero, si huía…tampoco tendría la paz que ella tanto anhelaba, persecuciones, traiciones…eran lo que le esperaba si optaba por ese camino.



    -¿Qué puedo hacer?-le preguntó a la nada. Suspiró con pesadez. Estaba harta de aquella vida-tal vez, lo mejor sería que dejara de vivir…



    Entonces, lo sintió, sintió unos chakras acercándose…con rapidez, se volteó, esperando a los intrusos, que, en unos segundos, se posaron ante sus ojos. Eran ninjas de Konoha según decía su protector. Nueve ninjas de Konoha.



    Los observó con atención. Ellos la miraban sin un gesto amenazante. No era de extrañar. Iba vestida normal, sin ropas ninjas, ni armas, ni portashurikens, ni bolsa de kunais…además, no tenía ningún protector. Parecía una simple aldeana, nada más. Aunque, a decir verdad, había dejado de ser ninja mucho tiempo atrás, hacía años, pero eso no significaba que no siguiera siéndolo en su interior. Pero, al parecer, por su apariencia, no les resultaba amenazante…



    Lo mejor será no delatar lo que soy capaz de hacer, no busco problemas, se dijo a sí misma, sólo me defenderé si se acercan demasiado.



    -Hola-le saludó el rubio, con una sonrisa, al parecer no eran los típicos ninjas que molestaban a los aldeanos-somos ninjas que pasábamos por aquí regresando de una misión-le explicó-y oímos una explosión y como si algún edificio se derrumbara…¿sabes que hay en aquella dirección?-le preguntó amablemente, indicándole con el dedo el lugar de la prisión.



    Ella miró en aquella dirección, y les miró por un momento.




    -Hay una prisión de máxima seguridad-les respondió con una voz fría. Naruto se sorprendió, y le sonrió después con gratitud.




    -¿Sabes qué ha pasado?-le preguntó entonces Shikamaru.




    -Al parecer hubo un ataque desde fuera a la prisión y algunos presos escaparon-les volvió a contestar con el mismo tono de voz, y Shikamaru empezó a sospechar.



    -¿Dónde está la aldea más próxima?



    Sus compañeros le miraron sin entender. ¿Qué importaba?. Ellos no iban a parar en ninguna aldea.



    -Desconozco esa información-dijo con voz seca, sintiendo como el ambiente se tensaba.



    -¿Qué pasa?-le preguntó Naruto a Shikamaru, que no dejaba de mirar a la joven. La chica le sostuvo la mirada, empezando a molestarse.



    -¿Tienes algún problema conmigo?-le preguntó de forma directa, y Shikamaru sonrió de medio lado.



    -Sí que eres directa-dijo él, dando un paso hacia ella, y ella retrocedió una de sus piernas.



    -No te aconsejo que te acerques más-le avisó.




    Naruto agarró con fuerza el brazo de Shikamaru.




    -¿Qué demonios te pasa?-le preguntó el chico, molesto-la estás asustando.




    -Naruto, no te dejes engañar-le dijo Shikamaru, y todos prestaron atención-ella no es una aldeana más, no se dejará asustar.



    -¿Qué quieres decir?-preguntó Sasuke, poniéndose en posición defensiva.




    -Es una ninja-les dijo, y todos se sorprendieron, mientras Eliah se ponía en posición defensiva para esquivar los posibles ataques-y sinceramente, creo que es una de los presos que se han escapado del ataque.
     
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    Re: El Desafío del Kazekage


    -¿Tienes algún problema conmigo?-le preguntó de forma directa, y Shikamaru sonrió de medio lado.



    -Sí que eres directa-dijo él, dando un paso hacia ella, y ella retrocedió una de sus piernas.



    -No te aconsejo que te acerques más-le avisó.




    Naruto agarró con fuerza el brazo de Shikamaru.




    -¿Qué demonios te pasa?-le preguntó el chico, molesto-la estás asustando.




    -Naruto, no te dejes engañar-le dijo Shikamaru, y todos prestaron atención-ella no es una aldeana más, no se dejará asustar.



    -¿Qué quieres decir?-preguntó Sasuke, poniéndose en posición defensiva.




    -Es una ninja-les dijo, y todos se sorprendieron, mientras Eliah se ponía en posición defensiva para esquivar los posibles ataques-y sinceramente, creo que es una de los presos que se han escapado del ataque.





    Capítulo 2


    Amanecer





    -¿Estás seguro?-preguntó Naruto, que, entonces, era el único que aún no se había puesto en posición defensiva ante la chica, que había adoptado también esa postura.




    -Sí Naruto-le contestó Shikamaru-y ten en cuenta que debe ser muy fuerte si la han metido en una prisión de máxima seguridad.




    -Pero no nos ha hecho nada-dijo él, mirando a la chica-y somos ocho contra una, no es justo.




    -Naruto, piensa por un momento-le dijo él-si está encerrada, es porque ha cometido crímenes, y seguro que debe haber sido alguno importante para ser condenada aquí.



    Eliah sintió su sangre hervir ante aquel comentario, y apretó los puños.




    ¿Crimen?¿cuál ha sido mi crimen?, se preguntaba, nunca he hecho daño a nadie…¿cuál es mi crimen?¿he hecho algo tan cruel como para merecer esta vida?...mi único delito según todos…es haber nacido.




    -¿Qué queréis?-les preguntó, molesta, y Shikamaru la miró, totalmente serio.




    -Supongo que si te devolvemos a la prisión, la alianza entre Konoha y la Villa Oculta de la Niebla se hará más fuerte, así que supongo que eso contesta a tu pregunta.




    Naruto no parecía estar de acuerdo con aquello. Había algo en aquella chica que le decía que no debía atacarla…pero no sabía qué era.




    Shikamaru hizo con rapidez unos sellos, era, sin duda, su técnica para inmovilizarte con sus sombras.




    La joven saltó hacia atrás a la suficiente distancia para que no la atrapara, y, en cuestión de décimas de segundo, Lee estaba a su espalda, preparando su patada lateral para golpearla, pero ella se giró con mucha rapidez, cogiendo entre sus brazos su pierna, bloqueando el golpe, y mandándole varios metros alejados de ella, golpeándolo contra un árbol, el cual quedó roto.




    -¡Tú!-le gritó Sakura, cargando su puño de chakra, mientras Kiba gruñía junto a Akamaru, Sasuke activaba su sharingan y Neji su byakugan, y Tenten preparaba sus armas.




    Entonces, la joven se dio cuenta de que el chico seguía con su técnica activada, y había buscado apoyo en la sombra que generaba aún la oscuridad de aquella noche que ya se empezaba a iluminar.




    La chica esquivó de nuevo la sombra, buscando siempre lugares donde el sol a lo lejos empezaba a iluminar o sitios donde utilizó un jutsu de fuego para facilitar una gran luz, dificultando la tarea del Nara.




    -Estad atentos-les dijo Shikamaru-es buena.




    La chica esquivó un golpe directo de Sakura, que fue a parar a una roca, destrozándola, y, en seguida, un tornillo de chakra (Kiba) le pasó por el lado, sin llegar a tocarla.



    La joven se impulsó con chakra, y se alejó de los dos agresores con rapidez, para acabar junto a una gran roca, mirando a sus rivales.




    Entonces, vio como muchas armas fueron directamente hacia ella e hizo unos sellos con rapidez.




    -Técnica terrestre-murmuró-escudo de roca.




    Una esfera de una dura roca la cubrió de las armas de la castaña, pero enseguida Neji hizo uso de su junken para abrir una brecha, pero, en cuanto eso pasó, una gran bola de fuego hecha desde el interior, les golpeó a Neji y a Shikamaru, haciéndoles caer al suelo, unos cuantos metros más apartados de donde se encontraba la joven, que los miró atenta, para después fijarse en los ojos de uno de ellos. El Sharingan.




    Sasuke intentó hacerla caer en una ilusión, pero apretó los puños al ver que no había funcionado. ¿Quién demonios era esa chica?




    -Nadie puede atraparme en sus ilusiones, Uchiha-le advirtió ella. Con rapidez, hizo de nuevo otros sellos-¡técnica de agua!¡hidrofuente!




    Entonces, el suelo tembló durante un momento, para después abrirse, dejando salir una gran ola de agua que se alzó en el aire, y la joven hizo de nuevo otros sellos.




    -¡Técnica de agua!¡prisión burbuja!- exclamó, para, después, dejar que el agua envolviera a casi todos sus rivales (a excepción de Naruto, que no había participado en ningún momento) y los encerrara en aquella prisión.




    -¡Chicos!-les llamó, mirándoles, preocupado. Había dos opciones…una era que sólo era una prisión en la cual podían respirar, o la otra y más preocupante, que el oxígeno se les acabaría pronto.





    -Tienen oxígeno-escuchó la voz de la joven, y el rubio se giró, para enfrentarse ambas miradas azules, aunque, los ojos de ambos, no eran iguales…unos eran alegría y los otros tristeza, unos amor y los otros odio, unos felicidad y otros dolor…unos amistad, y, los otros, soledad-si de verdad soy una criminal tan peligrosa-le dijo, seria-¿por qué no me has atacado?




    -Si de verdad eres una criminal tan peligrosa, ¿por qué les dejas respirar?-le preguntó él a su vez, y la joven frunció el entrecejo.




    -¿Quieres que les mate?




    -No-negó él, mirándola-quiero que me digas quién eres, y que les liberes.




    -Mi nombre es Eliah-le dijo-pero, sobre lo de liberarles, no creo que lo haga, no tengo demasiadas ganas de que me maten.




    Naruto apretó con fuerza sus puños y dio un paso hacia ella.




    -Escúchame, no quiero atacarte-le aseguró-pero si no tengo otra elección para liberar a mis amigos, créeme que lo haré.





    -Adelante-le alentó ella, mirándole con firmeza, y el chico se sorprendió-es lo que debes hacer, ¿verdad?. Eso es lo que hacéis los ninjas-dijo ella, apretando los puños con fuerza-atacar, luchar, y ser las armas de algún maldito líder que sólo piensa en sí mismo y en hacerse más poderoso.




    -¡Eso no es verdad!-le gritó él-¡no sé a qué tipo de líder estas acostumbrada tú!¡pero nuestra Hokage no es así!




    -Todos son iguales-dijo ella, y Naruto apretó con más fuerza sus puños.




    -No-negó él-no todos son iguales, y cállate, porque, algún día, yo seré Hokage.




    Un silencio inundó el lugar, mientras Naruto sentía que la ira se hacía presente en él. No quería atacarla, pero ella no se lo ponía fácil.




    -Entonces-habló ella-perderás todo lo bueno que puedas tener el día que te alces con tal título.




    Naruto no lo soportó más, y se lanzó sobre ella, haciendo su técnica de multiplicación de sombras, sin embargo, ella les golpeó a todas con una técnica ígnea, dejando una gran nube de humo.




    Cuando el humo se disipó, apareció Naruto, con otra de sus copias, preparándose para hacer un rasengan.




    La chica ni si quiera se inmutó, se limitó a cerrar los ojos, y a concentrar su chakra, pero, no cualquier chakra, sino ese chakra.




    La copia de Naruto desapareció cuando la esfera de chakra se formó, y empezó a correr hacia la chica, que abrió sus ojos, de un profundo y tétrico color negro que hizo que el corazón de Naruto se contrajera por un momento.




    -¡RASENGAN!-gritó, pero, sin embargo, cuando el rasengan estuvo a diez centímetros del rostro de la chica, una barrera de chakra chocó contra el jutsu, y enseguida grandes descargas de chakra destruyeron el rasengan, y empujaron a Naruto varios metros hacia atrás, rodando por el suelo, haciéndole quejarse de dolor.




    No puede ser, se dijo desde el suelo, el chakra de la barrera no era normal…era como el de kyubi…




    La chica no le dio tiempo a incorporarse, en cuanto se giró para quedar boca arriba, sintió el frío filo de una katana sobre la piel de su cuello, y se quedó totalmente quieto, observando a la chica, de pie, ante él, mirándole con frialdad, sin que su mano con aquella arma, temblara.




    -¡NARUTO!-escuchó que le llamaban sus amigos, sin perderse detalle de la situación, preocupados y expectantes a la vez.




    -Escúchame bien-le dijo ella, apretando un poco el filo, sin llegar a dañarle-nunca, escúchame bien, NUNCA, des compasión a los que consideres tus enemigos, pues nunca debes esperarla de ellos.




    Naruto se limitó a mirarla, sin emitir el menor gesto, y aquello le sorprendió a Eliah, pues, lo que esperaba ver, era un gesto de temor ante una muerte próxima, como aquella vez…





    FLASH BACK





    Era un día cualquiera en la Aldea Oculta de la Niebla (recordad que antes esta aldea era muy cruel y muy dura con sus ninjas, incluidos los gennin). Los jounin habían decidido hacer un entrenamiento especial con los aspirantes a gennin a sus cargos, en los cuales debían combatir entre ellos a muerte, y, los ganadores, podrían ascender a gennin con tan sólo los 7 años que ya tenían.




    En uno de los campos de combates, se encontraban dos niños de 7 años. Uno, era un joven rubio de ojos oscuros que había luchado con valentía, pero no había podido hacer ni si quiera un rasguño a la joven niña de cabello negro y ojos azules. Él, el chico carismático de la escuela, ella, la chica antisocial y fría que no tenía amigos y que todo el mundo odiaba.




    En aquel momento, el niño se encontraba con varios cortes y magulladuras, pero debía dar gracias, porque la niña no había sido nada dura con él a comparación de lo que podría haberle pasado.




    El rubio estaba en el suelo, tumbado, y jadeando de cansancio, con la corta katana de la niña sobre su cuello, sin llegar a cortarle. El pequeño, se encontraba temblando de miedo, y con los ojos llorosos, pues sabía qué vendría entonces.




    La niña se limitó a suspirar, y levantó su katana de la piel del niño, dándole la espalda y encaminándose hacia fuera del campo.




    -¡Eliah!-le llamó un jounin-¡esto es un combate a muerte!¡ninguno de los dos saldrá de aquí hasta que el otro esté muerto!




    La chica se detuvo en medio del campo, y no se giró para mirarlos.




    -El combate ya está ganado-les dijo-¿es necesario matar una vida para conseguir una victoria?




    -Uno de los dos debe morir, Eliah, si uno no muere, os mataremos a los dos y punto-dijo el jounin con una sonrisa maliciosa en el rostro.




    En aquel momento, Eliah lo sintió, sintió como el chico se levantaba y corría hacia ella.




    La niña cerró los ojos, apretó con fuerza la empuñadura de su katana, y se giró, justo para clavársela en el vientre al niño, dejando que la sangre corriera por el filo, mientras veía con seriedad el kunai que el niño había empuñado para matarla por la espalda.




    La joven se limitó a sacar de su cuerpo el arma, y dejó al niño caer al suelo, inerte.




    Cerró sus ojos sin vida, y espero a que los dos jounin se acercaran. Uno se llevó el cuerpo, y el otro se quedó a su espalda.




    -Eliah, escúchame bien, nunca debes dejar a un enemigo con vida, porque ellos, en cuanto les des la espalda, te intentarán matar a ti por detrás, como ha intentado hacer él, y créeme, que tú debes hacerlo también-la advirtió-nunca ofrezcas compasión a tus enemigos, porque nunca debes esperarla de ellos.





    FIN FLASH BACK




    Eliah sólo suspiró, y, finalmente, alejó el filo del cuello del rubio, como aquella vez. Le dio la espalda, y alzó su mirada al horizonte, donde el sol comenzaba a alzarse.




    Esperó a que el rubio le atacara por la espalda, pero él se limitó a ponerse en pie y a quedarse quieto.




    -Es un buen momento para atacarme-le dijo ella, sin expresión alguna en su voz.




    -Yo nunca ataco por la espalda, eso es de cobardes-le dijo Naruto-además, tú me has perdonado la vida, yo debo hacer lo mismo. Me has dicho que no tenga piedad de mis enemigos, pero tú si lo has tenido de mí.




    Ella se limitó a encogerse de hombros, e hizo un simple sello para que las prisiones de agua estallaran, dejando a sus compañeros en libertad, y Naruto sonrió.




    -Pudiste acabar con ellos y conmigo en varias ocasiones, pero no lo hiciste, a pesar de que nosotros te atacamos, nos has dejado vivir-comentó él-no creo que seas mala.




    -No es lo que los demás piensan-susurró ella, mirando el sol que se alzaba sobre el cielo, y ella, por primera vez en mucho tiempo, sonrió, sonrió como hacía años que no lo hacía, y cerró los ojos cuando la primera brisa del día sacudió su cabello.




    Poco a poco, el sol fue iluminando las tierras de ese lugar, y ella alzó la mano, dejando que la luz bañara su piel, y la miró, tan prendada de la luz, como quien observa una divinidad posarse ante ella.




    -¿Qué ves en la luz?-preguntó Naruto, mientras sus compañeros se acercaban, aún dudando-sólo es sol.




    Eliah ahogó una risa seca y melancólica.




    -¿Sólo luz solar?-preguntó ella con tono triste-no os dais cuenta de lo que tenéis hasta que lo perdéis…esa es la esencia humana.




    -¿Qué quieres decir?




    -Supongo que cuando llevas cuatro años sin ver la luz ni el sol, aprecias a valorarlo-dijo ella, encogiéndose de hombros, y, por alguna razón, tal vez por el tono de su voz, todos se sintieron apenados con ella.




    Los minutos pasaron, y la chica suspiró de nuevo, y se separó del rubio, encaminándose hacia el bosque.




    -¿A dónde vas?-le preguntó él.




    -A la prisión-le contestó ella, sin emoción alguna en su voz, y él se sorprendió, pero fue Shikamaru el que preguntó.




    -¿No vas a escaparte?




    La chica se detuvo, y se giró para mirarlos.




    -Nunca fue esa mi intención-les explicó-hubo un ataque, mi celda quedó destruida, y quedaba poco para el amanecer. Simplemente ansiaba ver el sol y la luz que no observaba desde hacía cuatro años. Ahora que lo he hecho, sólo me queda volver.




    -No creo que sea agradable la vida allí-dijo Lee, y ella se encogió de hombros.




    -Si me fuera, sería perseguida hasta que me volvieran a encerrar, y eso no sería libertad, así que, ¿qué importa?-preguntó ella-supongo que cuando no tienes a nadie que te espere, la vida carece de valor.




    La chica se dio la vuelta, y Naruto la llamó otra vez.




    -Eliah-le dijo-¿por qué estás encerrada?




    La chica se quedó en silencio, pero finalmente contestó.




    -Por muchas cosas, y por muy pocas a la vez-sonrió ella, y la miraron sin entender, y ella les miró con melancolía-me encerraron por el simple hecho de haber nacido siendo poderosa, porque me temen, porque ponen como excusa el que yo puedo hacer daño a los demás cuando nunca he hecho daño alguno, y, sobretodo, porque me negué a seguir las órdenes de un líder que sólo buscaba el poder y que me ordenó asesinar a unos niños.




    Todos la miraron sorprendidos, y Naruto apretó los puños, hasta dejar blancos sus nudillos.




    -¡ESO NO ES JUSTO!-gritó él-¡HICISTE LO QUE TENÍAS QUE HACER!¡Y NO TIENES LA CULPA DE HABER NACIDO ASÍ!¡ADEMÁS, LO DE QUE HARÁS DAÑO A OTRAS PERSONAS ES SÓLO UNA ESCUSA!




    -Lo sé-asintió ella-pero no puedo hacer nada.




    Naruto la miró apenado, pero luego, alzó su puño hacia ella, ante la mirada sorprendida de sus compañeros, porque ya sabían lo que significaba aquella posición.




    -Te doy mi palabra, Eliah-le dijo, totalmente serio-te prometo que conseguiré que te liberen.




    La chica lo miró sorprendida, para después bajar su mirada, triste.




    -Naruto-le llamó-deja de pensar en sueños y de buscar metas que no puedes alcanzar, no prometas lo que no cumplirás. Vuelve a tu villa y olvida este día, será lo mejor para ti.




    -¿Y qué me dices de ti?-preguntó él, molesto.




    -Yo hace años que dejé de importar-dijo ella, dándose la vuelta y encaminándose hacia el bosque, ante la mirada de todos-ha sido un placer…chico del kyubi.




    Naruto sintió como su corazón se oprimió por un instante. ¿Cómo podía saberlo?




    Dio un paso hacia ella, para intentar alcanzarla y preguntarle, pero, para su sorpresa, ya se había esfumado de allí
     
  3.  
    Eliah

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    Re: El Desafío del Kazekage

    -¿Tienes algún problema conmigo?-le preguntó de forma directa, y Shikamaru sonrió de medio lado.



    -Sí que eres directa-dijo él, dando un paso hacia ella, y ella retrocedió una de sus piernas.



    -No te aconsejo que te acerques más-le avisó.




    Naruto agarró con fuerza el brazo de Shikamaru.




    -¿Qué demonios te pasa?-le preguntó el chico, molesto-la estás asustando.




    -Naruto, no te dejes engañar-le dijo Shikamaru, y todos prestaron atención-ella no es una aldeana más, no se dejará asustar.



    -¿Qué quieres decir?-preguntó Sasuke, poniéndose en posición defensiva.




    -Es una ninja-les dijo, y todos se sorprendieron, mientras Eliah se ponía en posición defensiva para esquivar los posibles ataques-y sinceramente, creo que es una de los presos que se han escapado del ataque.





    Capítulo 2


    Amanecer





    -¿Estás seguro?-preguntó Naruto, que, entonces, era el único que aún no se había puesto en posición defensiva ante la chica, que había adoptado también esa postura.




    -Sí Naruto-le contestó Shikamaru-y ten en cuenta que debe ser muy fuerte si la han metido en una prisión de máxima seguridad.




    -Pero no nos ha hecho nada-dijo él, mirando a la chica-y somos ocho contra una, no es justo.




    -Naruto, piensa por un momento-le dijo él-si está encerrada, es porque ha cometido crímenes, y seguro que debe haber sido alguno importante para ser condenada aquí.



    Eliah sintió su sangre hervir ante aquel comentario, y apretó los puños.




    ¿Crimen?¿cuál ha sido mi crimen?, se preguntaba, nunca he hecho daño a nadie…¿cuál es mi crimen?¿he hecho algo tan cruel como para merecer esta vida?...mi único delito según todos…es haber nacido.




    -¿Qué queréis?-les preguntó, molesta, y Shikamaru la miró, totalmente serio.




    -Supongo que si te devolvemos a la prisión, la alianza entre Konoha y la Villa Oculta de la Niebla se hará más fuerte, así que supongo que eso contesta a tu pregunta.




    Naruto no parecía estar de acuerdo con aquello. Había algo en aquella chica que le decía que no debía atacarla…pero no sabía qué era.




    Shikamaru hizo con rapidez unos sellos, era, sin duda, su técnica para inmovilizarte con sus sombras.




    La joven saltó hacia atrás a la suficiente distancia para que no la atrapara, y, en cuestión de décimas de segundo, Lee estaba a su espalda, preparando su patada lateral para golpearla, pero ella se giró con mucha rapidez, cogiendo entre sus brazos su pierna, bloqueando el golpe, y mandándole varios metros alejados de ella, golpeándolo contra un árbol, el cual quedó roto.




    -¡Tú!-le gritó Sakura, cargando su puño de chakra, mientras Kiba gruñía junto a Akamaru, Sasuke activaba su sharingan y Neji su byakugan, y Tenten preparaba sus armas.




    Entonces, la joven se dio cuenta de que el chico seguía con su técnica activada, y había buscado apoyo en la sombra que generaba aún la oscuridad de aquella noche que ya se empezaba a iluminar.




    La chica esquivó de nuevo la sombra, buscando siempre lugares donde el sol a lo lejos empezaba a iluminar o sitios donde utilizó un jutsu de fuego para facilitar una gran luz, dificultando la tarea del Nara.




    -Estad atentos-les dijo Shikamaru-es buena.




    La chica esquivó un golpe directo de Sakura, que fue a parar a una roca, destrozándola, y, en seguida, un tornillo de chakra (Kiba) le pasó por el lado, sin llegar a tocarla.



    La joven se impulsó con chakra, y se alejó de los dos agresores con rapidez, para acabar junto a una gran roca, mirando a sus rivales.




    Entonces, vio como muchas armas fueron directamente hacia ella e hizo unos sellos con rapidez.




    -Técnica terrestre-murmuró-escudo de roca.




    Una esfera de una dura roca la cubrió de las armas de la castaña, pero enseguida Neji hizo uso de su junken para abrir una brecha, pero, en cuanto eso pasó, una gran bola de fuego hecha desde el interior, les golpeó a Neji y a Shikamaru, haciéndoles caer al suelo, unos cuantos metros más apartados de donde se encontraba la joven, que los miró atenta, para después fijarse en los ojos de uno de ellos. El Sharingan.




    Sasuke intentó hacerla caer en una ilusión, pero apretó los puños al ver que no había funcionado. ¿Quién demonios era esa chica?




    -Nadie puede atraparme en sus ilusiones, Uchiha-le advirtió ella. Con rapidez, hizo de nuevo otros sellos-¡técnica de agua!¡hidrofuente!




    Entonces, el suelo tembló durante un momento, para después abrirse, dejando salir una gran ola de agua que se alzó en el aire, y la joven hizo de nuevo otros sellos.




    -¡Técnica de agua!¡prisión burbuja!- exclamó, para, después, dejar que el agua envolviera a casi todos sus rivales (a excepción de Naruto, que no había participado en ningún momento) y los encerrara en aquella prisión.




    -¡Chicos!-les llamó, mirándoles, preocupado. Había dos opciones…una era que sólo era una prisión en la cual podían respirar, o la otra y más preocupante, que el oxígeno se les acabaría pronto.





    -Tienen oxígeno-escuchó la voz de la joven, y el rubio se giró, para enfrentarse ambas miradas azules, aunque, los ojos de ambos, no eran iguales…unos eran alegría y los otros tristeza, unos amor y los otros odio, unos felicidad y otros dolor…unos amistad, y, los otros, soledad-si de verdad soy una criminal tan peligrosa-le dijo, seria-¿por qué no me has atacado?




    -Si de verdad eres una criminal tan peligrosa, ¿por qué les dejas respirar?-le preguntó él a su vez, y la joven frunció el entrecejo.




    -¿Quieres que les mate?




    -No-negó él, mirándola-quiero que me digas quién eres, y que les liberes.




    -Mi nombre es Eliah-le dijo-pero, sobre lo de liberarles, no creo que lo haga, no tengo demasiadas ganas de que me maten.




    Naruto apretó con fuerza sus puños y dio un paso hacia ella.




    -Escúchame, no quiero atacarte-le aseguró-pero si no tengo otra elección para liberar a mis amigos, créeme que lo haré.





    -Adelante-le alentó ella, mirándole con firmeza, y el chico se sorprendió-es lo que debes hacer, ¿verdad?. Eso es lo que hacéis los ninjas-dijo ella, apretando los puños con fuerza-atacar, luchar, y ser las armas de algún maldito líder que sólo piensa en sí mismo y en hacerse más poderoso.




    -¡Eso no es verdad!-le gritó él-¡no sé a qué tipo de líder estas acostumbrada tú!¡pero nuestra Hokage no es así!




    -Todos son iguales-dijo ella, y Naruto apretó con más fuerza sus puños.




    -No-negó él-no todos son iguales, y cállate, porque, algún día, yo seré Hokage.




    Un silencio inundó el lugar, mientras Naruto sentía que la ira se hacía presente en él. No quería atacarla, pero ella no se lo ponía fácil.




    -Entonces-habló ella-perderás todo lo bueno que puedas tener el día que te alces con tal título.




    Naruto no lo soportó más, y se lanzó sobre ella, haciendo su técnica de multiplicación de sombras, sin embargo, ella les golpeó a todas con una técnica ígnea, dejando una gran nube de humo.




    Cuando el humo se disipó, apareció Naruto, con otra de sus copias, preparándose para hacer un rasengan.




    La chica ni si quiera se inmutó, se limitó a cerrar los ojos, y a concentrar su chakra, pero, no cualquier chakra, sino ese chakra.




    La copia de Naruto desapareció cuando la esfera de chakra se formó, y empezó a correr hacia la chica, que abrió sus ojos, de un profundo y tétrico color negro que hizo que el corazón de Naruto se contrajera por un momento.




    -¡RASENGAN!-gritó, pero, sin embargo, cuando el rasengan estuvo a diez centímetros del rostro de la chica, una barrera de chakra chocó contra el jutsu, y enseguida grandes descargas de chakra destruyeron el rasengan, y empujaron a Naruto varios metros hacia atrás, rodando por el suelo, haciéndole quejarse de dolor.




    No puede ser, se dijo desde el suelo, el chakra de la barrera no era normal…era como el de kyubi…




    La chica no le dio tiempo a incorporarse, en cuanto se giró para quedar boca arriba, sintió el frío filo de una katana sobre la piel de su cuello, y se quedó totalmente quieto, observando a la chica, de pie, ante él, mirándole con frialdad, sin que su mano con aquella arma, temblara.




    -¡NARUTO!-escuchó que le llamaban sus amigos, sin perderse detalle de la situación, preocupados y expectantes a la vez.




    -Escúchame bien-le dijo ella, apretando un poco el filo, sin llegar a dañarle-nunca, escúchame bien, NUNCA, des compasión a los que consideres tus enemigos, pues nunca debes esperarla de ellos.




    Naruto se limitó a mirarla, sin emitir el menor gesto, y aquello le sorprendió a Eliah, pues, lo que esperaba ver, era un gesto de temor ante una muerte próxima, como aquella vez…





    FLASH BACK





    Era un día cualquiera en la Aldea Oculta de la Niebla (recordad que antes esta aldea era muy cruel y muy dura con sus ninjas, incluidos los gennin). Los jounin habían decidido hacer un entrenamiento especial con los aspirantes a gennin a sus cargos, en los cuales debían combatir entre ellos a muerte, y, los ganadores, podrían ascender a gennin con tan sólo los 7 años que ya tenían.




    En uno de los campos de combates, se encontraban dos niños de 7 años. Uno, era un joven rubio de ojos oscuros que había luchado con valentía, pero no había podido hacer ni si quiera un rasguño a la joven niña de cabello negro y ojos azules. Él, el chico carismático de la escuela, ella, la chica antisocial y fría que no tenía amigos y que todo el mundo odiaba.




    En aquel momento, el niño se encontraba con varios cortes y magulladuras, pero debía dar gracias, porque la niña no había sido nada dura con él a comparación de lo que podría haberle pasado.




    El rubio estaba en el suelo, tumbado, y jadeando de cansancio, con la corta katana de la niña sobre su cuello, sin llegar a cortarle. El pequeño, se encontraba temblando de miedo, y con los ojos llorosos, pues sabía qué vendría entonces.




    La niña se limitó a suspirar, y levantó su katana de la piel del niño, dándole la espalda y encaminándose hacia fuera del campo.




    -¡Eliah!-le llamó un jounin-¡esto es un combate a muerte!¡ninguno de los dos saldrá de aquí hasta que el otro esté muerto!




    La chica se detuvo en medio del campo, y no se giró para mirarlos.




    -El combate ya está ganado-les dijo-¿es necesario matar una vida para conseguir una victoria?




    -Uno de los dos debe morir, Eliah, si uno no muere, os mataremos a los dos y punto-dijo el jounin con una sonrisa maliciosa en el rostro.




    En aquel momento, Eliah lo sintió, sintió como el chico se levantaba y corría hacia ella.




    La niña cerró los ojos, apretó con fuerza la empuñadura de su katana, y se giró, justo para clavársela en el vientre al niño, dejando que la sangre corriera por el filo, mientras veía con seriedad el kunai que el niño había empuñado para matarla por la espalda.




    La joven se limitó a sacar de su cuerpo el arma, y dejó al niño caer al suelo, inerte.




    Cerró sus ojos sin vida, y espero a que los dos jounin se acercaran. Uno se llevó el cuerpo, y el otro se quedó a su espalda.




    -Eliah, escúchame bien, nunca debes dejar a un enemigo con vida, porque ellos, en cuanto les des la espalda, te intentarán matar a ti por detrás, como ha intentado hacer él, y créeme, que tú debes hacerlo también-la advirtió-nunca ofrezcas compasión a tus enemigos, porque nunca debes esperarla de ellos.





    FIN FLASH BACK




    Eliah sólo suspiró, y, finalmente, alejó el filo del cuello del rubio, como aquella vez. Le dio la espalda, y alzó su mirada al horizonte, donde el sol comenzaba a alzarse.




    Esperó a que el rubio le atacara por la espalda, pero él se limitó a ponerse en pie y a quedarse quieto.




    -Es un buen momento para atacarme-le dijo ella, sin expresión alguna en su voz.




    -Yo nunca ataco por la espalda, eso es de cobardes-le dijo Naruto-además, tú me has perdonado la vida, yo debo hacer lo mismo. Me has dicho que no tenga piedad de mis enemigos, pero tú si lo has tenido de mí.




    Ella se limitó a encogerse de hombros, e hizo un simple sello para que las prisiones de agua estallaran, dejando a sus compañeros en libertad, y Naruto sonrió.




    -Pudiste acabar con ellos y conmigo en varias ocasiones, pero no lo hiciste, a pesar de que nosotros te atacamos, nos has dejado vivir-comentó él-no creo que seas mala.




    -No es lo que los demás piensan-susurró ella, mirando el sol que se alzaba sobre el cielo, y ella, por primera vez en mucho tiempo, sonrió, sonrió como hacía años que no lo hacía, y cerró los ojos cuando la primera brisa del día sacudió su cabello.




    Poco a poco, el sol fue iluminando las tierras de ese lugar, y ella alzó la mano, dejando que la luz bañara su piel, y la miró, tan prendada de la luz, como quien observa una divinidad posarse ante ella.




    -¿Qué ves en la luz?-preguntó Naruto, mientras sus compañeros se acercaban, aún dudando-sólo es sol.




    Eliah ahogó una risa seca y melancólica.




    -¿Sólo luz solar?-preguntó ella con tono triste-no os dais cuenta de lo que tenéis hasta que lo perdéis…esa es la esencia humana.




    -¿Qué quieres decir?




    -Supongo que cuando llevas cuatro años sin ver la luz ni el sol, aprecias a valorarlo-dijo ella, encogiéndose de hombros, y, por alguna razón, tal vez por el tono de su voz, todos se sintieron apenados con ella.




    Los minutos pasaron, y la chica suspiró de nuevo, y se separó del rubio, encaminándose hacia el bosque.




    -¿A dónde vas?-le preguntó él.




    -A la prisión-le contestó ella, sin emoción alguna en su voz, y él se sorprendió, pero fue Shikamaru el que preguntó.




    -¿No vas a escaparte?




    La chica se detuvo, y se giró para mirarlos.




    -Nunca fue esa mi intención-les explicó-hubo un ataque, mi celda quedó destruida, y quedaba poco para el amanecer. Simplemente ansiaba ver el sol y la luz que no observaba desde hacía cuatro años. Ahora que lo he hecho, sólo me queda volver.




    -No creo que sea agradable la vida allí-dijo Lee, y ella se encogió de hombros.




    -Si me fuera, sería perseguida hasta que me volvieran a encerrar, y eso no sería libertad, así que, ¿qué importa?-preguntó ella-supongo que cuando no tienes a nadie que te espere, la vida carece de valor.




    La chica se dio la vuelta, y Naruto la llamó otra vez.




    -Eliah-le dijo-¿por qué estás encerrada?




    La chica se quedó en silencio, pero finalmente contestó.




    -Por muchas cosas, y por muy pocas a la vez-sonrió ella, y la miraron sin entender, y ella les miró con melancolía-me encerraron por el simple hecho de haber nacido siendo poderosa, porque me temen, porque ponen como excusa el que yo puedo hacer daño a los demás cuando nunca he hecho daño alguno, y, sobretodo, porque me negué a seguir las órdenes de un líder que sólo buscaba el poder y que me ordenó asesinar a unos niños.




    Todos la miraron sorprendidos, y Naruto apretó los puños, hasta dejar blancos sus nudillos.




    -¡ESO NO ES JUSTO!-gritó él-¡HICISTE LO QUE TENÍAS QUE HACER!¡Y NO TIENES LA CULPA DE HABER NACIDO ASÍ!¡ADEMÁS, LO DE QUE HARÁS DAÑO A OTRAS PERSONAS ES SÓLO UNA ESCUSA!




    -Lo sé-asintió ella-pero no puedo hacer nada.




    Naruto la miró apenado, pero luego, alzó su puño hacia ella, ante la mirada sorprendida de sus compañeros, porque ya sabían lo que significaba aquella posición.




    -Te doy mi palabra, Eliah-le dijo, totalmente serio-te prometo que conseguiré que te liberen.




    La chica lo miró sorprendida, para después bajar su mirada, triste.




    -Naruto-le llamó-deja de pensar en sueños y de buscar metas que no puedes alcanzar, no prometas lo que no cumplirás. Vuelve a tu villa y olvida este día, será lo mejor para ti.




    -¿Y qué me dices de ti?-preguntó él, molesto.




    -Yo hace años que dejé de importar-dijo ella, dándose la vuelta y encaminándose hacia el bosque, ante la mirada de todos-ha sido un placer…chico del kyubi.




    Naruto sintió como su corazón se oprimió por un instante. ¿Cómo podía saberlo?




    Dio un paso hacia ella, para intentar alcanzarla y preguntarle, pero, para su sorpresa, ya se había esfumado de allí
     
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    Re: El Desafío del Kazekage

    Capítulo 3











    Libre














    -Mizukage-sama-le llamó uno de sus ninjas, y la mujer rubia, joven y hermosa, la nueva mizukage desde hacía dos años, le observó-la Hokage de Konoha desea verla, se encuentra aquí.














    La mujer se sorprendió por tan inesperada visita, pero accedió de inmediato, y no tardaron en entrar la Hokage con un grupo de ninjas (Kakashi, Naruto, Yamato, Sasuke, Sakura y Sai).














    -Tsunade-la saludó ella-¿qué te trae por aquí?














    Ella sonrió, y se acercó a ella.














    -Necesito hablar contigo de una de tus prisioneras-le dijo, y ella asintió, y ambas tomaron asiento, mientas los ninjas se mantenían de pie detrás, y Kakashi debía sujetar del brazo a Naruto para que no empezara a hablar como solía hacer.














    -Dime, de quien se trata.














    -Se trata de una muchacha de la Prisión de Máxima Seguridad de la zona norte-le comentó-el otro día, algunos de mis ninjas pasaron por ahí en una misión, y hubo un ataque, algunos presos escaparon.














    -Hai, pero ya todos están en su lugar-le aseguró ella, y la rubia asintió.














    -Verás, se encontraron con una chica, de unos dieciséis años, que escapó para simplemente ver el sol y que después volvió por su propia voluntad a la prisión. Llevaba cuatro años encerrada y sin ver la luz-le comentó, bajo la mirada extrañada de la Mizukage-su nombre es Eliah.














    -Lo lamento, Tsunade, pero creo que te equivocas-le dijo-no me consta ninguna prisionera así.














    -¡¿Cómo te atreves?!-le gritó Naruto, liberándose de Kakashi y acercándose-¡ella no hizo nada malo!¡está encerrada porque se negó a seguir las órdenes del otro Mizukage que le mandó asesinar a unos niños!¡ponéis la excusa de que al ser poderosa podría dañar a los demás!¡y encima tienes la poca vergüenza de no admitirlo!














    -Lo lamento, pero es la verdad-le dijo ella, cerrando los ojos y suspirando-hace unos años, nació una niña a la que llamaron Eliah, y debería tener actualmente dieciséis años. Fue una jinchuuriki, como tú-le dijo, y todos se sorprendieron-en su interior se encontraba Hakou, la loba de cinco colas, cuyo poder era el de la ilusión, nadie podría hacerla caer en un genjutsu, además, dominaba todos los elementos, porque cada una de sus colas representaba uno de ellos. Fue una gran ninja según tengo entendido.














    -¿Por qué hablas en pasado?-quiso saber Tsunade, y la mirada de la mujer se ensombreció.














    -Porque murió hace cuatro años.














    %%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%














    La chica se encontraba de nuevo en aquella celda, sin nada que hacer, simplemente recordando su miserable vida, y sonrió con melancolía…hacía tanto tiempo que no hablaba con nadie…aquel chico era diferente al resto…le recordaba tanto a él…














    -Debería dejar de pensar en el pasado-susurró ella, perdiéndose de nuevo en los recuerdos de su infancia…














    FLASH BACK














    La pequeña de ocho años se encontraba ahí, de pie, frente a ellos, en aquella sala del sótano que se había convertido en su habitación, y también en su sala de castigo.














    Vio como su padre se adelantaba unos pasos, y como alzaba el puño, para darle el primer golpe de la noche, que la estampó contra la pared, y él la cogió del suelo, golpeándola la espalda y apretando su cuello hasta que le dificultó el respirar, para después tirarla al suelo y comenzar a darle patadas, bajo la atenta mirada de su mujer, que no hizo nada por socorrer a su propia hija.














    Eliah ya estaba acostumbrada, hacía ya cuatro años que habían comenzado a golpearla todos, los aldeanos, y sus propios padres eran los que la daban las peores palizas que recibía.














    Se levantó con dificultad, pues ya había aprendido que su padre tenía más fuerza en las piernas que en los brazos, así que era mejor recibir sus puñetazos a sus patadas en el suelo.














    Siguió recibiendo los golpes sin emitir ningún sonido, simplemente se dejó pegar.














    Pronto no se pudo sostener en pie, y se cayó al suelo, y las patadas comenzaron, golpeándole completamente todo el cuerpo.














    Tras unos minutos, él se detuvo, pero sólo para coger un látigo de las manos de su mujer, y alzarlo por encima de su cabeza, y lo dejó caer con fuerza, rasgando el aire, hasta hacerle chocar contra la espalda de su hija, que apretó los puños con fuerza, sin energía para poder ni si quiera moverse.














    -¡Eres sólo un monstruo!¡si lo hubiera sabido te habría matado desde que naciste!¡maldita!-le gritaba mientras la golpeaba, y ella ya ni si quiera sentía el sabor salado de la sangre en su boca, ya no sentía nada, y sabía que pronto perdería el conocimiento-¡esta vez te mataré!














    Ante esto, algo en su interior reaccionó, sintió un golpe en el pecho que la dejó sin aliento, sintió como su chakra y sus energías se reponían mientras observaba un chakra rojo rodearla, y su visión se tornó negro, para, después, no sentir nada, perdió el conocimiento, mientras sentía su cuerpo ponerse en pie…

















    Cuando volvió a tomar conciencia de sus actos, se encontraba de pie, en aquella sala, pero ya no era sólo su sangre la que se encontraba ahí, sino la de los cuerpos ya sin vida de los que algún día fueron sus padres.














    -Hakou…-murmuró la pequeña pelinegra. Por un momento, sintió alivio, pero por otro, miedo. Sabía que debía huir, no tenía mucho tiempo antes de que los ambus lo descubrieran y la condenaran…sabía que no les importaría si lo había hecho en defensa personal…














    No cogió nada, de todas formas, nada tenía en aquella casa, y simplemente corrió y corrió hasta los límites de su país, hasta las orillas del mar, colándose en un barco rumbo hacia el País del Viento.














    Un hombre la descubrió, pero ni si quiera lo mencionó, hizo como si no la hubiera visto, y ella lo agradeció.














    Se bajó cuando tocaron tierra, y siguió caminando, sin rumbo fijo...














    FIN FLASH BACK














    %%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%

















    -¿Qué quieres decir?-preguntó Naruto…ella no estaba muerta…la vieron…














    -Su nombre completo era Kihara Eliah-les contó-sus padres eran dos ambus sedientos de poder que no dudaron en proponer a su hija recién nacida como una posible jinchuuriki cuando el anterior Mizukage dijo que necesitaban un bebé para hacerlo. Los tres pensaron que podrían controlar a la niña, sin embargo, a sus cuatro años, la niña no respondía ante nada ni nadie, no controlaba su poder, ni podía invocar a su bijuu.














    -¿Qué pasó?-preguntó Naruto.














    -La despreciaron y la humillaron, todos-le dijo-yo era una joven chuunin por entonces, apenas la vi unas veces. Era una niña pelinegra y de unos extraños ojos azules que siempre estaban triste. Pero todos la hicieron mal, ninjas, aldeanos, y sus propios padres. Estaba completamente sola. A menudo la humillaban y la golpeaban, y tan sólo recuerdo a cinco personas más aparte de mí que a veces la curábamos las heridas. Y ella nunca se quejó…era una verdadera lástima-dijo, y sonrió con tristeza-ahí es cuando vi como era el Mizukage en realidad, y ahí es cuando me propuse llegar a ocupar su puesto.














    -¿Qué más pasó?-quiso saber el rubio, apretando los puños.














    -Cuando cumplió ocho años, se descontroló, y mató a sus padres-les dijo, y todos se sorprendieron-nadie la culpó por eso…pero ella huyó de aquí, y durante dos años no se volvió a saber de ella…sin embargo, pasados dos años, unos ninjas la encontraron, para entonces yo era una jounin de alto nivel que cada día odiaba más al Mizukage. La trajeron, y ella comenzó a trabajar para el Mizukage, pues con diez años ya comenzaba a dominar su poder. Él la mandaba a misiones muy peligrosas, pero, una vez, la mandó asesinar un poblado entero, mujeres y niños incluidos, esto a la edad de doce años.














    -Y ella se negó-dijo Naruto-y por eso la apresaron.














    -No-negó ella-por eso la mataron.














    -¡NO!-gritó él-¡nosotros la vimos!¡está viva!¡encerrada!














    -He dicho que…














    -Mizukage-la llamó Tsunade, y ambas se miraron-el anterior Mizukage era corrupto, no sería de extrañar que gente a sus órdenes la hubieran encerrado en secreto.














    La mujer pareció meditarlo, pues nunca se había fiado de los consejeros…consejeros que ya estaban con el anterior Mizukage. Enseguida, ordenó que se los trajeran…














    -Como ella esté viva…-murmuró-será liberada de inmediato, y otros ocuparán su lugar…














    %%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%














    La puerta se abrió en aquel momento, y Eliah se sorprendió, pues nunca la dejaban salir ni nadie entraba a verla.











    Entonces, vio aparecer por la puerta a aquel rubio con el que se enfrentó…Uzumaki Naruto…el chico del Kyubi…











    -Eliah…-le llamó él con la voz cargada de alegría, y se acercó a ella, con cuidado de no perturbarla, y le tendió la mano para ayudarla a levantarse-he cumplido mi promesa…eres libre…
     
  5.  
    blackrose18

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    Re: El Desafío del Kazekage

    Tu sugiero NO hagas esos horribles espacios entre frase y frase, se ve mal
     
  6.  
    Eliah

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    Re: El Desafío del Kazekage

    En el anterior capítulo...

    La puerta se abrió en aquel momento, y Eliah se sorprendió, pues nunca la dejaban salir ni nadie entraba a verla.

    Entonces, vio aparecer por la puerta a aquel rubio con el que se enfrentó…Uzumaki Naruto…el chico del Kyubi…

    -Eliah…-le llamó él con la voz cargada de alegría, y se acercó a ella, con cuidado de no perturbarla, y le tendió la mano para ayudarla a levantarse-he cumplido mi promesa…eres libre…


    Capítulo 4
    Memory PART 1


    POV Eliah

    Ahora me encuentro en mi nuevo hogar. Era un piso pequeño, pero muy acogedor. Yo no necesitaba ni si quiera tanto. Un pequeño piso con salón, cocina, baño y habitación. Lo veía demasiado para mí, y no era para menos, pues llevaba años acostumbrada a vivir en una celda sin nada más que una cama con poca comida al día.

    En aquel momento, estaba en mi habitación, mirando por la ventana las calles de Konoha, cubiertas por la lluvia de aquel día.

    Hacía tan sólo una semana que Naruto había ido a mi celda y me había dicho que era libre. Mi primera reacción fue pensar que estaba loco, pero no fue así, decía la verdad. Al parecer, la nueva Mizukage descubrió que los antiguos consejeros del antiguo Mizukage estaban corruptos y ella no sabía de mi existencia, ni tampoco el resto del mundo. Para todo aquel que no me hubiera visto en el bosque cuando me "escapé", estaba muerta.

    La que había sido mi celda fue ocupada por aquellos consejeros, y muchos más ninjas corruptos fueron arrestados. La mizukage me pidió mil disculpas, mas la dije que no era necesario. Y era cierto. Después de todo, no había sido su culpa.

    Me dijo que era libre de hacer lo que deseara, y que si quería, sería bienvenida en la Aldea Oculta de la Niebla, la que, en antaño, fue mi hogar. Pero decliné su oferta, y ella no se ofendió, me sonrió y me aseguró que en cualquier momento, las puertas del País del Agua estaban abiertas para mí.

    Se lo agradecí, y en serio que lo hice, y me dispuse a marcharme de allí. No tenía a donde ir, ninguna persona que me esperara, pero en aquel momento, ese lugar sólo me traía dolor, por lo que lo único en lo que pensaba era en alejarme de allí, al menos por un tiempo.

    Sin embargo, no alcancé ni a dar cinco pasos fuera de la aldea cuando aquel jinchuuriki de Konoha, Uzumaki Naruto, me interceptó.

    Me pidió que fuera a Konoha, a su villa, y sus amigos y su Hokage, junto a él, me ofrecieron lo mismo. En un principio volví a declinar la oferta, pero no había conocido en toda mi vida a nadie más pesado que aquel chico. Uzumaki Naruto, cuyo sueño era ser Hokage, no dejó de hablar para intentar hacerme cambiar de opinión, y finalmente acepté.


    ¿Qué más daba?. Como bien he dicho, no tenía lugar alguno a donde ir, podría quedarme en Konoha, probar a tener una nueva vida, libre. Podría servir como ninja a aquella aldea que me había ayudado a volver a ser libre. Podría intentar ser feliz, aunque lo veía difícil.

    Unos golpes a la puerta interrumpieron mis pensamientos, y entonces detecté el chakra de Naruto de nuevo, y fruncí el ceño. ¿Qué hacía aquí con esta lluvia?

    Crucé el salón desde mi cuarto para abrir la puerta, y tal como esperaba, ahí estaba Naruto, parado en mi puerta, con aquella sonrisa que le distinguía, y calado hasta los huesos.

    -Te vas a resfriar-le dije, y él sólo rió.

    -No, claro que no-dattebayo-dijo-tengo una salud de hierro.

    Me aparté, y le hice un ademán para que pasara, y él así lo hizo. Me perdí con rapidez en su habitación, trayendo de allí unas toallas, y obligando al rubio a que se quitara la chaqueta, quedando en manga corta, para que se secara.

    -Gracias, Eliah-chan- agradeció el rubio, y suspiré, negando con la cabeza, mientras el chico comenzaba a secarse.

    -¿Por qué has venido, Naruto?-le pregunté directa, y él me miró a los ojos, dejando de secarse para observarme.


    -Desde que volvimos estás metida aquí dentro- dijo-deberías salir un poco...¿qué te parece si mañana vienes con todos nosotros?. Hemos quedado para hacer una comida...te presentaré a mis amigos y lo pasaremos bien.


    -Naruto-suspiré-no sé si has notado que no soy precisamente sociable-le recordé, a lo que él rió.

    -¿Te crees que todos mis amigos lo son?-preguntó, sonriendo-lo importante es estar unidos, Eliah, y saber que tienes gente a tu lado. Es bueno tener amigos. Lo cierto es que yo no sé qué haría sin ellos. Siempre me están ayudando y sacando de líos.

    -Aún así...-comenté yo, pero callé al ver como el joven rubio, intentando secarse y arropándose con la toalla, temblaba de frío, y suspiré, quitándole la toalla y colocando mis manos en sus brazos, concentrando la segunda cola, la del elemento fuego, entre mis manos, aumentando mi propia temperatura corporal para transferirsela al chico, cuya piel y ropa se fueron secando por momentos, y, en cuestión de apenas dos minutos, ya estaba con un agobiante calor en el cuerpo, a lo que me separé, tras comprobar que estaba empezando hasta a sudar-lo lamento, creo que me pasé.

    -No, gracias-sonrió él-me has salvado de una inyección de la vieja Tsunade contra la pulmonía.

    Sonreí casi imperceptiblemente, y me senté junto a él en el sillón, y él me observó serio.

    -Sé que la vida de los jinchuurikis nunca es fácil, y sé que pasaste por cosas muy duras y que por eso te cuesta confiar en la gente, pero no todos somos iguales- aseguró, y suspiré

    -¿Qué te contaron de mí?-le pregunté, acomodándome en el sillón, a lo que él me imitó, pero sentándonos uno en frente del otro, con uno de sus hombros apoyados en el respando del sillón.

    -Sé que tus propios padres te vendieron al Mizukage para ser una jinchuuriki y así tener un arma-me contó, preocupándose por haber sonado demasiado duro, pero le indiqué que todo estaba bien-sé que al no poder controlarte como ellos querían, te empezaron a maltratar, y toda tu villa salvo unos pocos te odiaban y te humillaban.

    -¿Algo más?

    -Hai-asintió él, y suspiró-sé que a los ocho años te viste obligada a matar a tus padres cuando ellos intentaron asesinarte, y que huiste de tu villa durante dos años, y que tras ese tiempo, te capturaron, y te trajeron de regreso a la villa, y trabajaste bajo el mando del mizukage por dos años más, hasta que te mandó matar a gente inocente, tú te negaste, y te encerraron diciendo que habías muerto.

    -Así es-asintí, y suspiré, quedando todo en completo silencio por unos dos largos minutos-¿sabes lo que pasó en aquellos dos años que estuve desaparecida?

    -Iie-negó él-¿dónde estuviste?

    -Cuando maté a mis padres, lo único que pensé fue en huir, y así lo hice, ni si quiera cogí nada, sólo me marché corriendo de allí-le conté-esuve durante días vagando por ahí, sin saber a donde ir, sin saber a donde me llevaban mis pasos, sólo intentando alejarme de mi villa. Y así es como llegué a algún desierto.

    -¿Cual?-me pregunté, a lo que yo negué con la cabeza.

    -No lo sé, estaba completamente desorientada, ni si quiera sabía ya los días que había que me había marchado-le confesé-y lo cierto es que oí su nombre muchas veces, pero ya no lo recuerdo-sonreí con nostalgia-aunque tampoco me trae buenos recuerdos, quizá por eso lo he olvidado.

    -¿Qué ocurrió?-me preguntó.

    -No lo soporté más-le dije-aquel era un clima totalmente contrario al de mi villa, y a eso si le sumamos que no había comido ni bebido desde que una anciana se encontró conmigo por el camino, creo que sabrás que mi cuerpo no lo soportó más, y me desmayé allí. En medio del desierto.

    -Pero...

    -Pero no morí-le interrumpí, y suspiré-alguien me salvó...

    FLASH BACK ELIAH

    Abrí los ojos con pesadez, mientras notaba como todo mi cuerpo me dolía. Debería estar muerta...me desmayé en medio del desierto...y en aquel momento sentía frío en la espalda...


    Observé a mi alrededor, y me di cuenta de que estaba en una cueva, y junto a mí había una botella de agua y un pequeño paquete con comida, lo habían dejado para mí quien quiera que me hubiera salvado. Aún recuerdo que sensación tan sublime noté cuando el agua atravesó mi sedienda garganta y aquella comida tan sencilla llenó mi estómago.

    Entonces, observé mejor el lugar, y mis mejillas enrojecieron. Tan desesperada había estado que no me había dado cuenta de que alguien más estaba en la cueva, mi salvador...

    Era un chico de mi edad, que me miraba serio, con aquellos ojos observándome fijamente...aquella mirada que yo conocía tan bien...

    -Me has salvado-deduje, a lo que él asintió-arigato.

    Él asintió de nuevo con la cabeza, mas no dijo palabra alguna, y me intenté levantar, y, aunque me sentía mucho mejor que antes, aún estaba cansada y débil, por lo que apenas pude sentarme, recargando mi espalda en la pared, quedando en frente del chico, que seguía mirándome, y así pasaron los minutos, hasta que él se levantó, y se encaminó hacia la salida de la cueva.

    -La tormenta de arena ha acabado-me dijo, y por fin escuché su voz, una voz bastante seca-ten más cuidado la próxima vez.

    Sólo me dijo aquello, antes de irse, y me di cuenta que había una pequeña bolsa con más agua y comida para mí, y sonreí. Era una de las pocas personas que me había ayudado en toda mi vida.

    FIN FLASH BACK

    -¿Y qué pasó después?-quiso saber Naruto, siempre fue muy curioso. Yo sólo sonreí con tristeza.

    -Estuve en esa cueva dos días más-le dije-alimentándome y cogiendo fuerzas, para por fin, poder salir de la cueva, y volví a caminar por el desierto. Pero no caminé mucho, pues unos ninjas me encontraron, y se preocuparon al verme mal herida y en aquel estado. Me llevaron a su aldea, pero oculté a todos el hecho de ser una jinchuuriki. O al menos a casi todos. Ellos decidieron acogerme cuando les conté que era huérfana y que no tenía a donde ir. Y allí empecé una nueva vida. Si bien todos intentaron ser amables conmigo, yo me alejaba de ellos, porque sabía que tan sólo se acercaban porque no conocían mi verdadera identidad.

    -¿Y qué pasó?-me siguió preguntando, y yo sonreí.

    -¿Te acuerdas del niño que me salvó?-le pregunté, y él asintió-era de aquella villa...era un niño solitario, nadie más le apreciaba, todos le odiaban...y no entendía por qué, pero me había salvado, sabía que era bueno, así que simplemente me acerqué a él. Al principio se mostró esquivo conmigo, pero, finalmente, me dejó estar a su lado, y nos convertimos en los mejores amigos, en la única persona que teníamos, porque a pesar de que él tenía familia, al parecer le despreciaban, como a mí la mía.

    -Sigue-me pidió el rubio.

    -Él me confesó días más tarde la razón por la que le odiaban todos-le conté-era un jinchuuriki. Supongo que esperaba que me fuera espantada, pero no lo hice, y fue la única persona a la que le conté mi verdadera identidad, a la que le conté mi historia. Y eso sólo hizo que nuestra amistad se hiciera más fuerte-sonreí-fue la persona que más he querido en toda mi vida...la persona más importante para mí...

    -Pero...no lo entiendo-me dijo Naruto, confuso-dijiste que aquel lugar sólo te traía buenos recuerdos...

    Yo suspiré, y asentí.

    -Naruto...al final, todo acaba mal para mí-le dije-y lo que fue una amistad para mí, fue un engaño por su parte...la persona que más quería en mi vida, la que más me importaba, por la que hubiera dado la vida...me traicionó.
     
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