"El Camino Hacia La Cumbre" (AshxMisty) [En Progreso]

Tema en 'Fanfics Abandonados Pokémon' iniciado por Volkner, 25 Octubre 2011.

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¿Que os Parece mi Fic (Sed totalmente sinceros)?

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  2. Está bastante Bien.

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  3. Normalito, eso sí, bien currado.

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  4. No me atrae, pero sigue escribiendo a ver si me engancho!

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  5. Infumable! Dedicate a otra cosa!

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    Volkner

    Volkner Iniciado

    Sagitario
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    25 Octubre 2011
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    Título:
    "El Camino Hacia La Cumbre" (AshxMisty) [En Progreso]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    2416
    Hola a todos. Bueno, este es mi fic de Pokémon, así que no seais muy duros conmigo. Ante todo, y antes de que empeceis a leer, dejo unas aclaraciones del autor (o sea se, yo xD):

    1) Esta es una historia alternativa, totalmente sacada de mi propia cosecha. Lo digo porque como hoy es mi primer día aquí, el primer fic que he leído es uno con un comienzo muy parecido al mio xD, asi que solo quiero decir que este fic es mío, y propio. Lo que sucede en este fic no ha sucedido nunca en el anime. Para mi fic decidi trabajar con las cuatro primeras regiones (Kanto, Jotho, Hoenn y Sinnoh), puesto que los pokemon de Teselia no son de mi agrado, de modo que haré como si dicha región no existiese en mi fic (Sí, asi es, los escritores somos como Dios en nuestro propio Fanfic xD).

    2) Otra cosa que quería aclarar era la participación de algunos personajes del juego en el fic, ya que en el anime hay personajes claramente enfocados a Gold, Silver, Crystal, etc.(Los casos más claros son May/Aura y Dawn/Maya), de modo que los personajes elegidos son los siguientes (Aparecen con su nombre en el juego y en la serie de televisión). Si quiero integrar a alguno más, editaré el comentario y podré su nombre en esta lista, pero de momento los iniciales son los siguientes:

    Hoja -> Hana (Este personaje femenino ha sido incluido, pese a no tener ninguna "contraparte" en el anime, y porque me encanta el papel de Blue en el Manga xD)
    Oro -> Jimmy
    Cristal -> Marina
    Plata -> Kamon (Incluí a este personaje, a parte de porque me gusta, porque apareció en un opening del anime, luchando contra su rival Jimmy. El nombre no es el original, puesto que no le sabemos, pero se da a entender que ese es su nombre real, y sino... oye, esto es un Fanfic!)
    Zafiro -> Aura
    Rubí -> Bruno
    Platina ->Maya
    Diamante ->Leon
    Perla -> Barry

    3) La marca de Pokémon no me pertenece, ni tampoco ninguno de sus personajes (a no ser que me invente alguno a medida que avancemos). Este fic no esta destinado a un acto con animo de lucro, simplemente quiero disfrutarlo con los usuarios.

    4) A medida que vayamos profundizando en la historia, habrá un importante contenido, como es: Lenguaje soez, violencia, Insinuaciones de contenido sexual, y demás cosas. De modo que si eres una persona sensible a temas de esta índole, recomiendo que te veas seguro a la hora de comenzar a leer el fic.

    5) Nada más. Dejo de molestar y doy paso al Fic. Espero que os guste, leedlo y por favor, comentad en su respectivo tema!.
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    Título:"El Camino Hacia La Cumbre"
    Autor: Volkner
    Género: Variado (Amor, Drama, Acción, etc.)
    Dirigido a: Mayores de 16 años

    Sipnosis: “Tras ser acusado de un delito que no cometió, Ash Ketchum huyó de su pueblo natal nada más volver de Sinnoh. Perseguido durante años como un vulgar proscrito por las Fuerzas de Seguridad de las cuatro regiones que recorrió durante su adolescencia, el que juró ser un auténtico Maestro Pokémon vuelve a su hogar convertido en un hombre, sin peligro alguno, y sin volver a esconderse. Son muchas las emociones florecientes en cada uno de sus seres queridos: Alegría, Nostalgia, Decepción…; Sin embargo, el objetivo del nuevo e irreconocible Ash no es otro que ser el mejor Maestro Pokémon del mundo. Tras tres Ligas Pokémon ganadas, la Liga Añil es la más dura para Ketchum, no por el nivel, sino por el dolor que supone pisar aquella tierra que le fue arrebatada, y el volver a ver a su querida “Sirena Distorsionada”. Cinco años han pasado desde aquel malentendido, y casi once años desde que el muchacho abandonó su hogar para cumplir su ansiado sueño…”
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    Capítulo 1: "De Vuelta a Casa"
    Con una radiante y alegre fuerza, el Sol bañaba con sus primeros rayos la playa de Villa Paraíso, ubicada al oeste de Ciudad Canal. Era un lugar perfecto para vivir alejado del mundo que tan injusto y erróneo había sido siempre. En una pequeña cueva tan bucólicamente rodeada de un inmenso mar, un joven de 20 años veía nacer un nuevo día. Sus cabellos, azabaches como una noche sin luna y estrellas, se complementaban con sus ojos castaños, de color dulce pero desgarrados por la mayor de todas las penas: la soledad. Una áspera y negra barba recorría su sombrío rostro, cual primitivo hombre en la Edad de piedra. El niño que en un tiempo tan lejano fue conocido como Ash Ketchum, ahora era simplemente un hombre apodado injustamente como “El ladrón de guante blanco”, hecho que le había conducido a aquella situación. Por primera vez en muchos años, Ash volvía a sonreír, y junto a él, su fiel pokémon y amigo Pikachu. Tras una breve repetición de onomatopeyas, el roedor eléctrico terminaba de comunicarse con su maestro, a lo que él le respondió con un poco de brillo en su triste mirada.

    - Así es, Pikachu. Volvemos a casa, todos nosotros. La Liga Añil nos espera, amigo, y cuando ganemos, seremos los más fuertes y famosos del mundo. Pero el mérito no sólo será nuestro, también lo será de nuestros compañeros.- añadió sonriente, y acto seguido, sacó 5 Poké Balls de su cinturón y las lanzó al aire, con el fin de que se abrieran para ver a sus queridos amigos.

    Exacto. Los únicos seis amigos que Ash tuvo durante estos últimos diez años fueron sus fieles Pokémon. Las Poké Balls abrieron su mecanismo, y mediante unas luces amorfas y celestiales, dieron forma a los cinco Pokémon: Charizard, Blastoise, Venusaur, Pidgeot y Espeon. Todos ellos, incluyendo a Pikachu, abrazaron a su maestro, y él les devolvió el abrazo. Era hora de partir rumbo a Pueblo Paleta, el lugar que le vio nacer, y por desgracia, también marchar en dos ocasiones.
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    El punto de partida de la mayoría de los noveles entrenadores Pokémon era Pueblo Paleta, lugar en el que residía el experto en Pokémon, el Profesor Samuel Oak. A su vez, era conocido también por ver nacer a dos personas muy especiales: El nieto de Oak, Gary, que actualmente ejerce como Líder de Gimnasio en la Ciudad Verde, y Ash Ketchum, “El ladrón de guante blanco”. Para todos los ciudadanos del pueblo, incluido el propio Gary, era una enorme falta de respeto el trato que las autoridades, y el mundo en general, le tenían al cabezota. Incluso habiéndose reconocido la inocencia de Ash algunos años atrás, las gentes de las grandes ciudades miraban desconfiados a las gentes que procedían de Pueblo Paleta, y para colmo los niños utilizaban el apodo de Ketchum para sus burlas y canciones infantiles.

    El Profesor Oak, algo entrado en años, visitaba desde siempre a la ahora pobre y fantasmagórica Sra. Ketchum, la cual deambulaba por la casa como un Haunter por un cementerio. Aquella misma mañana, el profesor la había pillado infraganti llorando, siendo consolada por su amigo Mr. Mime. Oak, destrozado ante la fragilidad psicológica de su gran amiga, no pudo evitar consolarla.

    - Sé que lo que te voy a decir no te ayudará, Delia, pero… estoy seguro que esté donde esté, Ash no corre peligro. Tarde o temprano, volverá a aparecer por esa puerta. Estoy completamente seguro. La culpa es de ese condenado Team Rocket. Me juego el cuello a que fueron ellos lo que inculparon a Ash.- Consoló el anciano a la decaída mujer.

    - Profesor… usted no sabe lo que es que una madre este así… Mi niño… no sé si seguirá vivo, y si lo está, no puedo abrazarlo, ni ver lo guapo que está… ¿Cómo se puede acusar de tales atrocidades a un pobre niño, amante de los Pokémon…? No lo entiendo…- Y entrecortada por la tristeza, rompió a llorar otra vez.

    El Prof. Oak no supo hacer nada más que abrazar a Delia. Acompañando en un llanto silencioso a la madre desamparada, recordó la última vez que habló con Ash…

    (Flashback)

    Un frío día de invierno, tres años y medio atrás, el gran genio de los Pokémon trabajaba como un energúmeno a altas horas de la noche cuando, de repente, recibió una video- conferencia. Extrañado, aceptó la invitación y, para su asombro, consiguió apreciar el rostro triste de Ash a través del monitor.

    - ¡Ash! ¡Gracias a Dios que estás bien! ¡Voy a avisar a tu madre! Discúlpame unos momentos.- Gritó eufórico Samuel.

    - No, Profesor. – Dijo secamente el fugitivo.- Quiero hablar con usted. Es muy importante.- Siguió diciendo.

    - Pero… ¡Tu madre está preocupadísima por ti! ¿Es que quieres matarla de pena? Sé razonable, hijo. Está como loca por volver a oír el sonido de tu voz…- Comunicaba tristemente el hombre.

    - Lo siento, de verdad… pero no quiero involucrarla demasiado, ni a usted, ni a ninguno de mis seres queridos. Éste camino he de recorrerlo yo solo.- alegó tristemente Ash.

    - Pero, Ash…- Fue lo único que susurró Oak.

    -Escúcheme, Profesor. Sé que el Team Rocket está detrás de todo esto. Sólo le quiero comunicar algo: No voy a volver a Kanto…- Dictó el joven moreno.

    -¿Estás Loco? ¿Cómo vivirás? ¿Qué será de tu futuro? ¡Piensa, Ash, piensa!- Estalló furioso el viejo profesor.

    - Déjeme acabar, Profesor… Ahora mismo sólo tengo en mente dos objetivos: Encontrar a Giovanni y hacerle pagar por el daño que me ha hecho, y lo más importante para mí: Ser el Maestro Pokémon más fuerte y famoso del mundo. Partiré desde cero en las Ligas, y coronaré mi palmarés con la última de mis victorias en la Liga Añil. Hasta entonces, y lamentándolo yo más que nadie, no me verá hasta que haya cumplido mis objetivos, hasta que me haya hecho un hombre…- Terminó su discurso, acompañándolo con lágrimas de impotencia.- Por favor, Profesor, no intente localizarme, y no le diga nada a mi madre de esto… se lo ruego. Se lo prometo, volveré… Le echaré de menos, Profesor. Cuide de mi madre, y dele un abrazo por mí todos los días… Adiós…- Envuelto en un mar de lágrimas, Ash cerró la video-conferencia.-

    Sin dar crédito a lo sucedido apenas unos minutos, Samuel Oak no concilió el sueño aquella noche. Ash no iba a volver, o por lo menos ahora. Nadie, ni su madre, ni su viejo rival Gary, ni Misty, Brock, ni nadie de sus viejos amigos o conocidos volverían a ver a Ash en una temporada. El pequeño Entrenador Pokémon había dado un paso importante, a la par que duro: El brusco cambio de niño a hombre.

    (Fin del FlashBack)

    Centrado en sus recuerdos del pasado, y con llantos de Delia de fondo, el Profesor Oak siguió con su silencioso llanto.

    - Ash, vuelve pronto… por favor- Dijo para sus adentros.
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    Nada contento por otro día de trabajo, Gary se dispuso a primera hora de la mañana a preparar y adecentar el Gimnasio de Ciudad Verde, dejándolo totalmente elegante para la llegada de los nuevos aspirantes. Estando a punto de abrir con la llave la puerta principal, un escalofrío recorrió de arriba abajo el cuerpo del joven líder. Como si de un calambrazo se tratara, Oak se palpó el pecho, zona inapreciablemente perjudicada por dicho “calambrazo”. No era una anomalía física, sino psicológica. Por puro instinto, Gary palpó su colgante, un trozo de cuerda unido con media Poké Ball, amuleto que guardaba en común con su viejo rival, Ash Ketchum. Con los ojos vidriosos de alegría, se apresuró a volver a cerrar con llave el local, y, adornando la puerta con un cartel de “Cerrado hasta Nueva Espera”, Gary Oak salió corriendo en dirección a Pueblo Paleta. Tenía el presentimiento de que Ash estaría en su hogar en muy pocos instantes.

    - ¡Por fin! Espérame, Ash. Quiero ser el primero en darte la bienvenida.- Gritó mientras se hacía a la carrera.
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    Un breve remolino de viento indicó que Ash había sobrevolado con su Pidgeot desde Villa Paraíso hasta su pueblo natal. Tras una delicada caricia a su pájaro, el entrenador lo resguardó dentro de su respectiva Poké Ball. A escasos metros de su casa, una presión incontrolable bombardeaba el pecho de Ash a medida que avanzaba hasta la puerta. Tantos años fuera… ¿Qué diría? ¿Cómo reaccionaría? ¿Cómo reaccionarían los demás, si la vida no les había arrebatado la felicidad, como le pasó a él? Demasiadas eran las preguntas que torturaban y taladraban su cerebro. Parado frente a la puerta como una montaña, fue Pikachu quien le despertó de su ausencia con una pequeña palmadita de su manita amarilla. No fueron ni una ni dos, sino tres veces las que Ash respiró hondo y, decidido y con valor, golpeó delicadamente la puerta. Los segundos que transcurrieron hasta que se abrió la barrera entre el mundo y su hogar fueron eternos, pero las figuras de su madre, su viejo Profesor Oak y el saludable y fuerte Mr. Mime le provocaron un pequeño derramamiento de lágrimas, no de pena, más bien de felicidad.

    - Mamá… Profesor…- Susurró el ya hecho un hombre, con lágrimas en sus ojos, al igual que Pikachu.

    - Ash… Hijo mío… - Dijo llena de felicidad su madre.

    Madre e hijo se fundieron en un cariñoso y profundo abrazo, lleno de llantos de alegría y de sonrisas por parte del Profesor Oak, el cual era testigo de un reencuentro con el que soñaba desde hacía cinco años. Pocos segundos después, Gary llegó a Pueblo Paleta, fatigado debido a la gran carrera que había realizado. No obstante, tanto esfuerzo mereció la pena: La familia Ketchum volvía a ser la misma. Sonriente, el joven observaba el cambio drástico de su antiguo rival y añoraba a su vez esa época en la que eran unos novicios de casi once años de edad. Ahora, como hombres hechos y derechos, sus vidas habían recorrido caminos diferentes, y la de Ash había sido bastante dura.

    - Bienvenido a casa, Ash.- Susurró Gary ante la estampa de la familia feliz, que tanto se lo merecía.
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    Fin del Capítulo 1.

    Espero que os haya gustado este primer capítulo. Si veo que tiene éxito subiré los que tengo escritos. No sintais vergüenza: Comentad libremente que os parece mi primer Fic sobre Pokemon. Es más, formaré una encuesta y así podreis votar. Gracias a todos!
     
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  2.  
    Volkner

    Volkner Iniciado

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    "El Camino Hacia La Cumbre" (AshxMisty) [En Progreso]
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    Bueno, seguidores y seguidoras, aqui dejo presente el segundo capitulo de "El Camino Hacia La Cumbre"! no os corteis a la hora de comentar o al participar en la encuesta! dejo de aburriros con mis cosas y os dejo leer, disfrutadlo!
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    Capítulo 2: “El Fin de la Angustia”
    Delia no dejó de abrazar a su único hijo, repitiéndole lo mucho que le quería y cuanto le había echado de menos. El estado de ánimo de Ash era como una especie de conglomerado: había sentimientos de felicidad, pero también de tristeza, dolor e impotencia. Ya no era un crío, pero albergaba alguno de los síntomas presentes en un niño con miedo. Sin rechistar por toda la atención que le era prestada, el inmutable rostro del joven no se movió ni un milímetro: el gracioso y empático chiquillo que se conoció en el pasado ahora era un hombre frío, calculador y solitario. Dándose cuenta de sus pesadas pero cariñosas acciones, su madre le concedió unos instantes para respirar, debido a los achuchones y abrazos dados.
    - ¡Hay que ver cuánto has crecido, y que guapo estás! ¡Pareces un náufrago con esa barba!- Exclamó llena de alegría la Sra. Ketchum.- Se te ve cansado, hijo. Ya sé, ¿Por qué no vas a tu habitación y descansas lo que quieras? Después te podrías dar una ducha y afeitarte la barba. Ve, hijo, descansa lo que quieras.- Concluyó la mujer.
    Asintiendo silenciosamente a la propuesta, Ash entró en su querido hogar, lamentando no haberse dado cuenta antes, mucho tiempo antes, de lo importante que era para él su pequeña casa. Como si fuese la primera vez que entraba en dicho recinto, no pudo evitar emocionarse un poco. Apreciando hasta el más mínimo detalle, no apartó la mirada de ningún rincón de la casa, hasta que, por fin, entró en su dormitorio, atrancó la puerta y bajó las persianas para entrar en un largo descanso, bajo el calor de las sábanas, junto con su fiel amigo amarillo.
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    Asegurándose de que Ash descansaba, su madre se dirigió a la salida de la casa, donde El Profesor Oak y su nieto entablaban una pequeña conversación. Se podría decir que Delia había sufrido un pequeño episodio de bipolaridad, y era evidente: La llegada de su pequeño hombrecito la había devuelto las ganas de vivir de nuevo. Feliz como unas castañuelas, la mujer se reunió con el abuelo y el nieto Oak, ambos investigadores y amantes de los Pokémon.
    - ¿Pues cómo es que estás aquí, Gary? ¿No deberías atender el Gimnasio?- Preguntó inquisitivamente el más anciano.
    - Te será difícil de creer, abuelo, pero la cuestión es que, de repente, tuve el presentimiento de que Ash había vuelto de nuevo a casa. El colgante con esta media Poké Ball me transmitió… no sé, la seguridad de que realmente el canijo había vuelto.- refrenó su lengua el joven de pelo castaño, impresionado por el poder del amuelo que pendía de su cuello.- Me alegro mucho de que por fin haya dado señales de vida.- Finalizó sonriente Gary.
    -¡Se me ha ocurrido una gran idea!- Gritó el único miembro femenino del grupo, para poder así captar la atención de los otros dos.- Aprovechando que Ash estará unas cuantas horas durmiendo, probablemente hasta la noche, ¿Por qué no le organizamos una fiesta sorpresa?.
    - Muy buena idea, Sra. Ketchum. Yo podría avisar a las chicas. Están pasando unas vacaciones en Ciudad Celeste, con Misty. Las avisaré de inmediato mediante una video-conferencia desde el laboratorio.- Alegó el joven Oak.
    - Y yo le diré a Tracey que avise a los chicos. Creo que están pasando unas vacaciones con Brock en Ciudad Plateada. Querían ayudarle en su hobby de buscar fósiles en el Monte Moon.- Recordó el abuelo de Gary.
    -¡Perfecto entonces! Yo empezaré a realizar los preparativos, preparar la comida y todo los demás, ¡Ay, que ilusión! ¡Hará cuanto que no preparo una fiesta!- Y acto seguido, se marchó rápida como el viento y cantando.
    Los dos investigadores, con una mirada cómplice, se dirigieron al laboratorio para contactar con sus viejos amigos. Había mucho que preparar para un reencuentro como Dios manda.
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    La enorme piscina del Gimnasio Celeste acogía con sus dulces y tranquilas aguas a la hermosa líder de gimnasio, Misty, y sus tres amigas, Aura, Maya y Marina, junto a sus queridos Pokémon acuáticos. El sonido de las risas rebotaba en el alto techo, contagiando todo el local con una atmósfera agradable y relajante. Las vacaciones de las chicas consistían en cosas muy básicas: Descansar en la piscina de la Líder, cotillear y si tenían la oportunidad, irse de compras a Ciudad Azulona. Una norma de la zona de relajación de Misty consistía en que, al menos, un Pokémon de tipo agua estaba en la obligación de disfrutar del baño con su entrenador. Es por eso que no solo las divas estaban disfrutando el momento, también cuatro Pokémon: El Feraligart de Marina, Blastoise por parte de Aura, mientras que la elección de Maya fue Empoleon. Por último, Misty dejó que su Milotic aprovechase a relacionarse con los Pokémon de sus invitadas.
    - Y bien, ¿Cómo te va con tu querido Líder de Gimnasio, Misty? ¿Te ha demostrado si merece llevar ese título?- Preguntó lujuriosa y lascivamente Maya, provocando unas risitas a sus tres amigas, Misty incluida.
    - Tú siempre tan sutil, Maya… ¡Gary es un encanto! Tan detallista, tan guapo, tan cariñoso, tan… ¡TODO! Pero tan sólo llevamos juntos un mes, ¡No soy una cualquiera! Siempre esperé a la persona adecuada… pero esa persona nunca llegó. –susurró entristecida - Aun así, sé que Gary es esa persona.- Finalizó la sirena, sonriente de oreja a oreja.
    - Espero que todo te vaya bien, Misty. Nuestras vidas han cambiado durante estos últimos años, y con lo duro que trabajamos, merecemos que la vida nos sonria, ¡aunque solo sea un poquito!- Concluyó Marina con su habitual carácter alegre.
    - Chicas, ¿Por qué no brindamos? No sé, por todas nosotras, por los chicos, y… por Ash, donde quiera que esté… Siento sacar el tema. No quería entristeceros… pero estoy segura de que algún día le volveremos a ver. Confiad en mí.- Añadió Aura, con un cierto tono de tristeza.
    - ¿Qué demonios? ¡Brindemos!- Dijo Misty con intención de animar la situación, mientras cogía cuatro delicadas copas de cristal con un vino tinto, aparentemente delicioso.- ¡Por todos nosotros, y porque el futuro nos depare lo mejor!- Brindó la pelirroja.
    Sus amigas la imitaron, y delicadamente, degustaron aquella deliciosa bebida. No pasó mucho tiempo tras el brindis cuando el ordenador portátil de Misty empezó a emitir unos breves y agudos pitidos. Los constantes sonidos se debían a una video-conferencia de entrada, originaria del ordenador de Gary, en Pueblo Paleta. La líder gesticuló a sus amigas con su dedo índice para que guardaran silencio.
    -¡Buenos días, mi preciosa sirena! ¡Buenos días, chicas!- Saludó caballerosamente el investigador a las cuatro jovenzuelas.
    -¡Hola, guapo! ¿No deberías estar en el Gimnasio? ¿Le ha ocurrido algo a la Sra. Ketchum o a tu abuelo?- Empezó a preocuparse Misty.
    -¡Ya lo creo! ¡Un milagro! Misty, chicas… ¡Ash ha regresado!- Contestó eufórico Gary.
    Misty y compañía se quedaron con la boca abierta y desencajada, ¡Increíble! ¡Por fin volverían a ver a Ash, su querido e irritante amigo Ash! El corazón de Misty se desbocaba furiosamente, como un Gyarados salvaje. Con mil pulsaciones por minuto, la vieja compañera del canijo creyó haber visto el cielo con aquella llamada.
    - El caso es que- continuó Gary - Vamos a organizar una fiesta sorpresa para cuando despierte. Venid volando, en sentido literal, a Pueblo Paleta. Hay miles de cosas que hace, ¡Un beso, Ciao!- y acompañando con un guiño la despedida, el ordenador de Gary cerró la conferencia.
    Aun anonadadas por la grandiosa noticia, las chicas se miraron al unísono. Sin duda alguna, Misty fue la que más asombrada seguía, debido a que sus ojos se tornaron vidriosos y una sonrisa bastante sincera y cargada de alegría se dibujó en su delicado rostro. Volviendo a la realidad, las chicas se apresuraron a secarse, guardar a sus Pokémon y vestirse con la mayor elegancia posible para acudir a casa de Ash.
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    Realmente, había sido una faena muy dura para los chicos. Brock, junto con Jimmy, Bruno, Leon y Barry, había pasado gran parte de la madrugada recorriendo el Monte Moon para encontrar algunos cuantos fósiles de Pokémon que vivieron hace miles de años. Para mala suerte la de Brock: Había realizado toda esta expedición con el fin de encontrar un Ámbar Viejo, del cual resurgiría un sano y robusto Aerodactyl. Eran muy pocos los Aerodactyl que estaban en estado salvaje, así que el método más seguro de hacerse con uno era encontrando su respectivo fósil. Entristecido en un principio por su fracaso, se rehízo rápido, pues lo más importante para él fue que sus amigos hubiesen vivido una nueva experiencia. Deslomados tras unas horas de arduo trabajo, se dispusieron a descansar en un verdoso prado entre el Monte, que visitó con Ash y Misty hará muchos años atrás, y Ciudad Plateada. Mientras descansaban, aprovecharon para picar algo e hidratarse.
    - Menuda paliza nos has metido, Brock. La próxima vez me lo pensaré dos veces el volver a realizar estos menesteres.- Bufó Jimmy, bastante cansado, lo que provocó que los demás soltasen una carcajada.
    - Anda, ya será menos. Gracias a él hemos obtenido un par de fósiles cada uno.- Defendió Bruno al mayor de todos.
    - ¡Cierto! ¡Dentro de poco podremos disfrutar de nuestros Kabuto!- Vociferó Barry.
    -¡Y no te olvides de Omanyte! - Añadió Leon.
    - Me alegra ver que os lo habéis pasado bien. La próxima vez volveremos todos… ¡excepto Jimmy, que se quedará sin su Aerodactyl!- Bromeó Brock, desatando así una oleada de carcajadas y bromas hacia el acusado.
    Mientras comían, el ordenador portátil de Brock empezó a emitir pequeños sonidos. Se trataba de una video-conferencia desde el laboratorio del Profesor Oak. Brock hizo bien en llevarse, como siempre lo hacía, el ordenador, pues podría haber algún accidente o su familia podría haber resultado herida. Tras aceptar la video-conferencia, la cara de Tracey, ayudante del Profesor, empezó a comunicarse con Brock.
    -¡Tracey, cuanto tiempo! ¿Qué tal por Pueblo Paleta? ¿Todo bien?- Preguntó curioso Brock.
    - Ya lo creo, amigo. Te traigo una gran noticia, bueno… os traigo.- Comunicó el joven ayudante.
    -¡Oh, ya sé! ¿A que nos vas a presentar a cinco monadas de chicas, guapísimas, cariñosas, con unas dulces manitas y unos ojitos lindos, que le guste proporcionar dulces y cariñosos cuidados a mis Pokémon y a mí, y también…?- Siguió desvariando Brock, como siempre lo hacía cuando pensaba en mujeres.
    - Me temo que no, Brock.- Le cortó Tracey.- ¡Es algo muchísimo mejor! Veréis, la cuestión es que… ¡Ash ha vuelto! ¡Y está aquí, en Pueblo Paleta!- Dijo Tracey, contagiando el buen ánimo de los informados.
    -¿¿¿Qué???- Gritaron todos al unísono.
    - Como lo oís, ¿No es fantástico? Me alegro tanto por su madre… Bueno, me voy del tema, pasemos a lo que verdad importa. El caso es que estamos iniciando los preparativos para una fiesta sorpresa en honor a Ash. Necesitamos la mayor ayuda posible, y vosotros sois esa ayuda.
    - ¡Cuenta con nosotros, Tracey! Avisaré a Kamon del evento y todos nos reuniremos allí.- Dijo Jimmy con firmeza.
    -¡Así se habla, Jimmy! Gracias de antemano, chicos. – Concluyó Tracey, cerrando la conexión.
    - Que emoción… Por fin volveré a ver a mi mejor amigo… ¡Vamos chicos! ¡Bruno, termina de comerte el donut y corramos al Centro Pokémon! ¡A Pueblo Paleta!- Ordenó Brock a viva voz.
    Y apresurados, además de que casi Bruno se atraganta mientras corría, debido a ese donut rápidamente engullido, partieron a toda velocidad al Centro Pokémon, para después atravesar el bosque verde y llegar a su destino.
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    Las numerosas horas que Ash pasó durmiendo se le hicieron extremadamente cortas. No es para extrañarse cuando uno lleva muchos años sin pisar una casa que, ese momento, parece ajena. Haciendo caso al consejo que le dio su madre, ipso facto se dirigió a darse una relajada y lenta ducha. Ansioso por ducharse con agua caliente, meditó durante varios minutos la situación actual: ¿Había hecho bien en volver a casa, pudiendo perjudicar a sus seres queridos, por segunda vez consecutiva? ¿Conseguiría encontrar a Giovanni y hacerle pagar por todo el mal que ha causado su banda criminal, y llevarle al lugar que se merece: Una fría, mugrienta y enana celda, hasta el resto de sus días? Y lo más importante: ¿Su sueño de ser el Maestro Pokémon Número Uno merecería la pena, después de largos años de soledad y sufrimiento? Tras haberse abrasado un poco con las gotas de agua, las cuales caían con la fuerza de mil alfileres, se secó y se vistió con las mismas ropas con las que volvió a casa, pero recién lavadas por su madre. El conjunto textil estaba formado por unos vaqueros viejos y algo rasgados, unas zapatillas de deporte desgastadas y una camiseta negra de tirantes, la cual dejaba ver sus trabajados y densos brazos, mientras que con su mítica gorra oculto su larga melena, recogida entonces en un moño. Dedico el resto del tiempo en limpiar con un paño no demasiado húmedo a su querido Pikachu, también bastante sucio.
    Tras cumplir con dicha labor, y aún sin afeitar, su madre le llamó desde la planta baja.
    -¿Ya te has aseado, cielo?- Preguntó cariñosamente la Sra. Ketchum.
    - Sí, madre.- Dijo audible y fríamente el recién llegado.
    - Pues baja a la cocina, por favor. Necesito que me ayudes con algo.- Mintió como pudo la mujer.
    Accediendo a la orden, Ash bajó lentamente la escalera. La luz de la cocina estaba apagada, lo que le resultó algo extraño, y así, instantáneamente, apretó el interruptor de la luz. De verdad que no esperó encontrarse con todo aquello: Una gran cena, con una amplia gama de suculentos alimentos, miles de pancartas con mensajes tales como: “¡Bienvenido de Nuevo, Ash!” o “¡Viva el Maestro Pokémon Más Cabezota!”. Aquellos detalles fueron asombrosamente bonitos para el joven, pero el mayor detalle fue la compañía: Catorce personas, la mayoría de ellas conocidas por él, y un fabuloso Mr. Mime le daban la bienvenida de la manera más calurosa posible. Para el joven Ketchum el tiempo se detuvo: Todos sus amigos, conocidos o familiares le vitoreaban y le sonreían, pero hubo una persona en especial en la que posó sus ojos, a parte de otro detalle que no se le escapó: Un ángel, vestido con una chaqueta azul y un bañador de competición, azul y blanco, portador de una larga melena pelirroja y unos hipnotizadores ojos azules claros, le sonrió de la manera más celestial posible, acompañándolo todo con un guiño rápido y un susurro en el que se formaron lenta y elegantemente las palabras: “Bienvenido, Ash”. Aquel ángel era Misty, y lo mejor de todo era que agarraba de una manera casi empalagosa, por no decir totalmente, la mano de Gary, su viejo rival.
    Nuevas sensaciones se formaron en la mente de Ash: ¿Qué era todo lo que había pasado tras su partida? Sólo aquella noche sería capaz de conocer todas las respuestas a sus preguntas. Sólo así finalizaría su angustia… ¿O tal vez no…?.
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    Fin del capitulo 2. Como ya dije, anteriormente comentad y votad libremente!
    Volkner
     
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    Volkner

    Volkner Iniciado

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    "El Camino Hacia La Cumbre" (AshxMisty) [En Progreso]
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    Romance/Amor
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    Bueno, aquí dejo el tercer capitulo. Os informo de que es un poco largo, así que no desespereis en leerlo xD:
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    Capítulo 3: “Los brazos del dolor”

    Tras innumerables abrazos y halagos, la cena dio comienzo. En una larga mesa rectangular, y sentados todos en forma de U, el sonido de los cubiertos recordaba a una agradable cena de Nochebuena, donde muchos familiares de diferentes lugares se reunían para celebrar aquella fecha tan especial. Con Brock a su derecha y Misty a su izquierda, Ash comía a desgana, algo raro en él. Respondiendo de manera breve a las preguntas lanzadas por sus amigos, el ya no tan niño observaba disimuladamente como la pareja feliz se dedicaban a acariciarse recíprocamente las manos bajo la mesa. ¿Por qué no podía dejar de mirar? ¿Acaso era por celos, o por puro morbo? No, rotundamente, a ninguna de las dos opciones. El único motivo se debía a sus largos años de fugitivo, durante los que pensó que nada cambiaría tan drásticamente. Tanto Misty, como Gary y él mismo habían cambiado, para bien o para mal. Pasada casi una larga hora, los invitados estaban terminando los postres. Los temas de conversación era de diverso interés: Trabajo, Cotilleos o Pokémon.

    - Estoy deseando ver tus progresos, pringado.- acentuó Gary la última palabra, a modo de vacile.-Hace poco capturé un fuerte y saludable Luxray. La verdad es que tengo puesto en él grandes expectativas, hablando tanto como Entrenador y como Investigador.- Finalizó, lleno de orgullo.

    - Y no te olvides también como Líder de Gimnasio.- Recordó el mejor amigo de Ash.

    - Así que ahora eres Líder de Gimnasio, de Ciudad Verde, supongo.- Dedujo Ash, provocando que Gary asintiera.- Me alegro de que hayan sabido apreciar tu talento, Gary.- Dijo sin mucho interés.

    - Gracias, Ash, aunque tampoco es para tanto.- agradeció efusivamente el joven Líder de Gimnasio.

    -¿Así que ahora te has vuelto modesto, de la noche a la mañana? Eso sí que es interesante, pringado.- Soltó Ketchum de una manera muy natural, a la par que irónica.

    Aquellas palabras empezaron a incomodar a los presentes, que aprovecharon para carraspear, y así evitar un duradero silencio. Fue Brock el que se atrevió a volver a romper el hielo.

    - Bueno, Ash, ya que sabemos cuál ha sido la última captura de Gary, ¿Por qué no nos dices cual ha sido la tuya?- Preguntó Brock.

    - La verdad es que últimamente he dejado un poco de lado la captura de Pokémon.- Alegó Ash, sorprendiendo un poco a todos los invitados.- Cierto es que, durante todo este tiempo, he capturado muchos Pokémon, y han sido entrenados día y noche hasta alcanzar un gran potencial. Sin embargo, ahora me dedico más a los entrenamientos intensos, pero… si mal no recuerdo, hace ocho meses capturé un Aerodactyl.- Finalizó el Entrenador, henchido de orgullo.

    La mención de aquel feroz Pokémon provocó una gran ovación, acompañado por unos silbidos de asombro por parte de los excursionistas que vieron fracasada su expedición en busca de algún Ámbar viejo. Obviamente, Brock se puso eufórico ante tal noticia.

    -¿¿¿Qué??? ¿En serio que has capturado un Aerodactyl?-Gritó Brock, haciendo que sus gritos casi se pudieran escuchar hasta en Ciudad Verde.

    -Bueno, en realidad fueron dos: Un padre y su cría. Si quieres, te doy la cría. Al mayor le he cogido muchísimo cariño, debido a que para mí es especial. Sé que lo cuidaras bien- Dijo Ash con una sonrisa sincera, provocando un fuerte abrazo de oso por parte del ex Líder de Gimnasio.

    -Te felicito, Ash. Habiendo capturado a Aerodactyl has hecho una gran inversión, y no sólo por haberlo hallado en estado salvaje. A pesar de su engañosa lentitud debido a su composición rocosa, Aerodactyl es el Pokémon más rápido del tipo roca, y uno de los más rápidos, generalmente hablando. Mi más sincera enhorabuena por tu excelente labor.- Comunicó el Profesor Oak, con grandes aires de orgullo, a su pupilo, y provocando a su vez que floreciesen los celos en su nieto, cosa que Misty notó a la primera.

    Animados por el éxito de Ash, los jóvenes entrenadores empezaron a charlar sobre sus Pokémon. Con la excusa de querer tomar un poco el aire, el joven Ketchum aprovechó para alejarse un poco del lugar y bañarse en las tranquilas y cristalinas aguas del estrecho que comunica Pueblo Paleta con Isla Canela.
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    Preocupada por la larga ausencia de Ash, Misty descendió colina abajo, hasta pararse a unos treinta metros del inicio del largo estrecho, divisando una silueta que se bañaba a escasos metro de ahí. Junto a un árbol cercano a la orilla descansaba un precioso Espeon. Era raro ver un Espeon a plena luz de la Luna, siendo esa acción más propia de su contraparte, Umbreon. Junto al Pokémon perro, un Charizard soltaba grandes ronquidos, mientras que el Pokémon de tipo planta Venusaur contemplaba silenciosamente el brillo plateado de la Luna. Cabe destacar que un Pidgeot vigilaba desde la copa del árbol los alrededores, por si ocurría algo del otro mundo. Sin duda alguna, Misty no pudo evitar sonreír al ver al inconfundible Pikachu de Ash, el cual dormía hasta hace un rato sobre la espalda de su amigo Espeon. El roedor se percató de la presencia de su vieja amiga y, rebosante de felicidad, corrió velozmente hasta propulsarse con un enorme salto hasta los brazos de la joven. La sirena no hizo otra cosa que darle un fuerte abrazo.

    -¡Pikachu! ¡Cuánto te he echado de menos!- Exclamó la pelirroja, provocando que la ratita amarilla lanzase gritos de alegría.

    -¿Sólo a él?- Ironizó una voz grave y medianamente fuerte, procedente de Ash, que se mostraba ocupado secando su torso desnudo y el enorme caparazón de su Blastoise.

    Literalmente embobada, Misty escaneó al nuevo Ash: Sus brazos eran robustos y musculosos, mientras que su torso y sus abdominales bien trabajados indicaban que no sólo los Pokémon de Ash habían estado sometidos a duros entrenamientos. Avergonzada debido a la manera tan descarada en la que le miraba, la fanática de los Pokémon de agua recuperó costosamente el norte.

    - A ti también, Ash, más que nadie en este mundo.- Profundizó ella en lo más profundo de su ser, acompañando sus dulces palabras con un leve sonrojo y la más tierna y preciosa de las sonrisas.

    Indiferente sobre las palabras de su mejor amiga, el zagal rebuscó en los bolsillos de sus vaqueros hasta encontrar algo que jamás pensó que probaría: Una cajetilla de tabaco. Sacando delicadamente un cigarrillo, usó una cerilla para prender la punta de aquel mal vicio. Antes de apagar el fósforo, la suave mano de Misty detuvo la suya, única y exclusivamente para que la líder pudiese encender un cigarrillo extrafino.

    - ¿Sabe Gary algo acerca de tu vicio?- Susurró distante Ash.

    -¡Calla, Calla! Este será nuestro pequeño secreto, ¿De acuerdo?- E instantáneamente le guiño un ojo de manera cómplice y traviesa.

    - Descuida.- Murmuró él, haciéndole un especie de vacío a Misty.

    Estuvieron, dos, o tres, tal vez cuatro minutos, sentados, fumando y sin dirigirse apenas la palabra, ya fuese por la tensión que se respiraba en el ambiente, por parte de Misty, o por el poco interés de la situación, hablando por el recién llegado. Tan inaguantable era aquel silencio, que la hermosa pelirroja rodeó con sus brazos el cuerpo de su mejor amigo, rompiendo a llorar de todo el miedo que había acumulado en los últimos cinco años.

    -¡Oh, Ash…! ¡Cuánto te he echado de menos! –Sollozó sobre el pecho fuerte de su amigo la frágil y dulce sirena.-Gracias a Dios que estás aquí. Ya verás cómo recuperaremos el tiempo perdido.- Dijo ella, secando sus lágrimas y dibujando una sonrisa en su rostro.

    - No hay nada que recuperar, Misty.-Vocalizó tranquilamente él, dejando impresionada con su respuesta a su amiga.-Bueno… la verdad es que sí hay algo que tengo que recuperar a toda costa: Mi dignidad, y juro que ese bastardo de Giovanni lo pagará, aunque me le tenga que llevar por delante.- Amenazó fría y calculadoramente el antiguo “naufrago”.

    Aquello era novedoso para la Líder. Nunca pensó ver a Ash deseándole el mayor mal del mundo a nadie, aunque esa persona se lo mereciese. Inconscientemente, el precioso cuerpo de Misty se empezó a despegar del de Ash. Su cara de miedo no preocupó en lo más mínimo al “aludido”.

    - Tú no eres el mismo chico que conocí en aquel lago, hace ya diez años.- Susurró tristemente Misty.- ¿Dónde está el Ash risueño, con el que me lo pasaba tan bien discutiendo?- Los ojos de Misty se tornaron vidriosos una vez más, mientras las gotas saladas descendían hasta frenarse en sus dulces mejillas.

    - Está muerto y enterrado. Nunca más volverás a verle.- Dijo de la manera más fría posible Ash.
    Y sin más preámbulos, Ash se levantó del sitio, reagrupó a sus Pokémon y los cobijó en sus respectivas Poké Balls. A excepción de Pikachu, El muchacho y Misty estaba totalmente solos. Dolida por el drástico cambio de su querido cabezota, la imponente pelirroja no dudo en marcharse de su presencia, sin poder evitar que un sollozo se escapase de la comisura de sus labios.

    -Tú no eres como Giovanni, Ash, nunca lo has sido y nunca lo será. No puedo imaginarme todo lo que has tenido que sufrir, pero sólo si estás dispuesto yo te ayudaré a que te sientas mejor, tienes mi palabra. Sin embargo, si sigues con esa idea de tomarte la ley por tu propia mano, la cosa será inevitable: Te volverás como Giovanni, y nadie te podrá ayudar entonces, y lo más triste… será cuando realmente para mí estés muerto de verdad. El Ash que tanto añoro aún vive dentro de ti…Tú veras si lo dejas vivir o no.- Finalizó Misty su emotivo discurso, y totalmente destrozada y envuelta en un mar de lágrimas, dejó solo a Ash con sus pensamientos.

    Y observando como la amiga que le había dedicado aquellas palabras, que ahora no dejaban de repetirse en su cabeza, se alejaba de su lado, la impotencia y rabia de Ash crecían poco a poco, hasta descargarse totalmente con el pobre árbol situado a su vera, recibiendo una serie de continuos puñetazos, los cuales dejaron unas profundas heridas en las manos de Ash. Asustado ante la pérdida de control de su humano amigo, Pikachu corrió a consolarle, sin poder evitar unirse al llanto iniciado por el joven Entrenador Pokémon.
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    Cuando los primeros rayos del astro rey anunciaron la llegada de un hermoso día, Ash ya llevaba despierto desde hacía tiempo. Anoche, Las palabras de Misty no dejaron de sucederse una y otra vez mientras intentaba conciliar el sueño. Haciendo caso al curioso dicho “A quien madruga, Dios le ayuda”, el joven Ketchum aprovechó para afeitarse su peludo rostro y cortarse aquella larga melena de la que era portador. Tras una larga sesión de higiene y aseo, quedó conforme con el resultado, el hombre que se veía en el espejo era nuevo, físicamente hablando, pues por dentro seguía con el mismo resentimiento por aquel mundo tan equivocado y cruel.
    El resto de las horas se las pasó entrenando con algunos de sus Pokémon recién extraídos del sistema de almacenamiento. La filosofía de Ash era que todos sus Pokémon tenían el deber de ser igual de fuertes, no importaba nada cuán débiles hubiesen sido en el pasado ni si tenían la estética de unos “Pokémon feos”. La ilusión del futuro Maestro Pokémon estaba fuertemente ligada a aquellos seres: Adoraba cuidar de ellos, quererlos, comprenderlos, hacer que se sintiesen confiados de sí mismos, y lo más importante de todo, tratarlos como iguales. Habiendo cambiado totalmente en personalidad, Ash nunca vería a los Pokémon como una carga u objeto, y mucho menos se atrevería a abandonarlos, y tampoco pensaría nunca que ningún Pokémon fue capaz de dejar a su entrenador. Aquella acción era más propia del Ser Humano, siempre tan egoísta. Mientras realizaba un descanso, la presencia de un corrillo de gente le distrajo de sus juegos con Pikachu.

    - ¡Cuánto has madrugado! ¡Cualquiera diría que estamos ante Ash Ketchum!- Bromeó el mejor amigo de Ash, ahora Doctor Pokémon.

    -¡Que guapo estás! ¡Ese cambio de look te ha sentado muy bien!- exclamó Misty mientras se la caía la baba, ganándose una mirada celosa por parte de su novio. Aura y Maya siguieron los pasos de la pelirroja.

    - Bueno, Ash, ahora que los dos nos encontramos en casa de nuevo, ¿Qué te parece si realizamos un pequeño combate Pokémon? Tengo ganas de enfrentarme a un rival de verdad.- Sonrió Gary, mientras pasaba por alto las miradas lascivas de las tres muchachas hacia su viejo rival.

    - Será mejor que vayas a luchar contra los aspirantes del gimnasio. Yo estoy fuera de tus posibilidades. No podrías ganarme, por mucho que lo intentes.- Menospreció Ash a Gary, provocando la furia de este último.

    -¿Estarás de broma, no? ¡Siempre he ido un paso delante de ti, he capturado muchísimos más Pokémon que tú, y en menos tiempo! ¡Sin olvidarnos de que yo tengo un trabajo que tú no conseguirías ni en un millón de años!- Rugió ofendido el nieto del Profesor, mientras el resto del grupo intentaban tranquilizarlo.

    - Tu trabajo es colocar medallas a los demás, no a ti mismo. Aun así, soy una persona muy razonable y te daré una última oportunidad, ¿Estás seguro de que quieres retarme? Una vez que te decidas, no habrá vuelta atrás.- Dijo fría y decisivamente Ash, desafiando al malhumor de Gary.

    -¡Por supuesto que sigue en pie el desafío! No te tengo miedo, inútil.- Desafió hecho un basilisco el Investigador, provocando caras de preocupación entre los invitados de la Sra. Ketchum, principalmente en Misty, la cual se encontraba en un duro dilema.

    - Luego no me digas que no te advertí, cabezón, ¿Brock, podrías arbitrarnos? ¿Qué tal un combate de… tres Pokémon?- organizó el muchacho, provocado un asentimiento por parte de dicho pasajero árbitro.

    -Está bien. Colocaros en vuestras posiciones. Las reglas son las siguientes: Cada combatiente usarás tan sólo tres Pokémon. El que consiga derrotar a los tres Pokémon rivales, será el vencedor, ¿Entendido?- Explicó Brock tranquilamente, asintiendo los dos combatientes.- Entonces… ¡Que comience el combate!- Anunció Brock, iniciándose así una gran tensión entre los espectadores, y una gran preocupación en la preciosa sirena de pelos anaranjados como el fuego.

    - ¡Bien, Empezaré con Umbreon!- gritó Gary, lanzando una Poké Ball, orgulloso de su elección.

    - Sabia decisión, ¡Adelante, Espeon!- Ordenó Ash, haciendo que su Pokémon saliese de su descanso.

    Los dos preciosos perros Pokémon entraron en el campo de batalla con más ganas de pelear que nunca. Al verse, los cánidos no pudieron evitar rugir y ladrarse el uno al otro, debido a su gran enemistad, puesto a que uno de ellos adoraba al sol, mientras que el otro era amante de aquel precioso y plateado satélite.

    -¡Adelante, Umbreon! ¡Usa Placaje!

    -¡Espeon, Placaje también!

    Los dos protagonistas de combate embistieron el uno contra el otro, acto que finalizó con los dos pobres Pokémon retrocediendo bruscamente. Los espectadores observaban asombrados el combate, donde curiosamente los dos Pokémon eran diferentes evoluciones del entrañable Pokémon Eevee.

    -¡Ánimo Umbreon, ataque Derribo!- Ordenó firmemente Gary.

    -¡Espeon, usa Aguante!- Dijo Ash, mientras ideaba una estrategia.

    El Umbreon de Gary, decidido y sin miedo, daba largas zancadas mientras corría en zigzag, estrategia ideada entre su entrenador y él para confundir al rival. En peores condiciones, Espeon sólo podía esperar, hasta que Ash detectase el momento propicio para utilizar el gran arsenal. El fuerte Derribo usado por el perro de la noche mandó a volar al herido cánido violeta, siendo el atacante también herido a causa del fuerte golpe.

    -¡Ya casi está, Umbreon! ¡Finta!- y sonriente, Gary creyó tocar el éxito.

    -¡No te rindas, Espeon! ¡Sigue con Aguante!- Calculó Ash.

    El rápido y potente ataque de tipo siniestro acabó por afectar al duro pero agotado Espeon del joven Ketchum, dando todas las papeletas de la victoria al fresco y audaz Umbreon de Oak.

    -¡Este combate ha terminado! ¡Espeon, COLA FÉRREA!-

    La negra y firme cola del hermoso Umbreon se tornó a un color blanco celestial, lo que indicaba que su miembro atentaría contra el cuerpo de su rival. Para desconocimiento, y desventaja, de Gary, Ash había pasado los últimos cincos años estudiando todos los puntos débiles de todos los Pokémon de las cuatros regiones, diseñando una especie de estudio con todas las debilidades, estadísticas y especialidades de todos los Pokémon. Al realizarse el ataque Cola Férrea, el Pokémon atacante reducía su velocidad a la mitad, entre el tiempo transcurrido entre el inicio y final del ataque. Por suerte para Ash, Umbreon cumplía con todos los requisitos para caer rendido ante un potente ataque de su Espeon.

    -¡Muy bien, Espeon! ¡Ahora que es un blanco fácil, usa tu Hiperrayo!- Motivó Ash a su Pokémon.

    El círculo carmesí frontal de Espeon empezó a brillar de manera multicolor, expulsando un elegante rayo de grandes dimensiones y luminosos colores que impactó en el cuerpo ralentizado de Umbreon. Tal fue el brutal choque que Umbreon parecía haber pasado a mejor vida. Por alivio de todos, el Pokémon sólo se encontraba fuera de combate.

    -¡Umbreon ha sido derribado y fuera de combate! ¡Espeon es el ganador!- Anunció Brock el final del primer combate.

    -¡Umbreon! ¿Estás bien?- gritó Gary, corriendo para ayudar a su compañero de cuatro patas. Para alivio del Líder, Umbreon le sonrió débilmente, y le lamió el rostro a modo de satisfacción.- Lo has hecho muy bien, vuelve.- Activando el mecanismo de la Poké Ball, Umbreon se cobijó dentro de ella.

    -¡Espeon! ¡Eres el mejor!- Gritó eufórico, por primera vez de vuelta a su hogar, el veterano entrenador. Sin preocuparse por su peso, Ash cogió a su perro violeta en brazos, mientras los dos se dedicaban mutuas caricias y gestos de admiración, hecho que enterneció el corazón de Misty al ver aquella preciosa escena protagonizada por el viejo Ash que ella conoció.- Ha sido un primer combate intenso, Gary, ¿A por el segundo?- Sugirió el moreno con un brillo casi felino en sus ojos, provocado por la larga espera de un combate tan emocionante como los que mantenía con su viejo rival.

    - Por supuesto, Ash. Me has dejado impresionado, tu Espeon realmente lo vale. Ahora, dejémonos de chiquilladas, y pasemos a algo más duro, ¡Houndoom, te toca!- Excitado, Gary liberó a su Pokémon, una especie de Doberman muy siniestro, de su refugio.

    -¡Guau, Houndoom! Es uno de los Pokémon más fuertes de Gary. Lo sé porque yo he entrenado muchas veces con ellos dos.- Participó, henchido de orgullo, y por primera vez en la conversación, Kamon, un joven de una preciosa y lujuriosa melena roja, acompañada de unos ojos plateados como dos lunas llenas. Aquel era el único alumno de Gary, teniendo el joven pelirrojo al combatiente como un hermano mayor.

    - Así es, Kamon. Gary ha sometido a entrenamientos muy duros a sus Pokémon, siendo Houndoom una especie de “Campeón de Campeones” para él. Le tiene mucho cariño.- Afirmó Misty. Conocía a Kamon desde hace tiempo, y la frecuencia de verle entrenando con su chico hizo que se hicieran muy buenos amigos, pese a la timidez del pelirrojo.

    - Estoy totalmente anonadado, Gary. Tu Houndoom tiene un estado muy saludable, además de su apreciable tamaño, fuerza, y apostaría también que rapidez, ya que no hay más que ver esas altas y grandes piernas. -Dijo impresionado Ketchum, impresionando a su vez a todos debido al gran conocimiento que había adquirido.- Aun así, tu Houndoom se mantendrá entretenido con mi elección, ¡Poké Ball, adelante!- Gritó él, dejando al aire libre a un Pokémon verde, de grandes dimensiones, con una apariencia de dinosaurio, totalmente terrorífica.

    -¡Increíble, un Tyranitar!- Gritaron, a la vez e impresionados, el árbitro y la sirena pelirroja.

    -Tyranitar, ¿eh? Me dejas de piedra. Acertaste en eso de que Houndoom estará entretenido durante un largo rato, pero comencemos, ¡Houndoom, usa Finta!- ordenó el investigador Pokémon, a lo que el fantasmagórico perro empezó a correr a una velocidad de vértigo.

    -¡Vamos, Tyranitar, usa Triturar!- Lanzó su orden Ash.

    Los dos seres intercambiaron sus ataques: Houndoom golpeó fuertemente con sus cuernos el pecho de Tyranitar, mientras que este último le proporciono al canido unos potentes mordiscos en su lomo. Tras compartir unos amenazadores gruñidos el uno hacia el otro, los dos luchadores guardaron distancias hasta la espera de una nueva orden.

    -¡Houndoom, Colmillo ígneo, adelante!- Maquinando ya el próximo ataque, Gary dictó el ataque a su sabueso.

    -¡Tormenta Arena, Tyranitar!- y acto seguido, el dinosaurio inició un furioso e incontrolable torbellino, y mediante las virutas de arena y restos de polvo, el Houndoom de Gary empezó a desconcertarse, e incluso a recibir daño, pues las virutas se depositaban en sus sensibles ojos y la ráfaga era cada vez más insoportable.

    Tal fue el efecto sorpresa que el propio Houndoom se mordió a sí mismo. El dolor producido por el colmillo de fuego hizo que el pobre kamikaze soltase un aullido de dolor. No mejor se encontraba su entrenador, que echaba humo por las orejas por no poder controlar bien la situación del combate.

    -¡Houndoom, achichárrale con tu Llamarada!- Gruño algo frustrado Gary.

    -¡Cuidado, Tyranitar! ¡Usa Protección!- y, ante la orden de su entrenador, como por instinto Tyranitar se cubrió con sus duros brazos el rostro, recibiendo la enorme ráfaga de fuego de lleno.

    La llamarada había hecho efecto en la compostura del dinosaurio rocoso. Pese a su tipo rocoso y a su dura coraza, una llamarada proveniente de un Pokémon muy bien entrenado podía poner en apuros a un Tyranitar. Las quemaduras eran visibles en el cuerpo de Tyranitar, inconveniente que hacía que fuese más vulnerable y lento. Gary sonreía entre dientes: Sabía que cuando un Tyranitar estaba cansado, solo era cuestión de perseverancia el derrotarle.

    -Y ahora, el plato final, ¡Houndoom, Hiperrayo!-y como alma que lleva el diablo, el enorme perrazo abrió sus fauces y mediante su fuerza interior se empezó a generar una pequeña esfera energética de color dorado, que acabó derivando en un potente y rápido rayo.

    -¡Rápido, Tyranitar, Aguante!- Desesperó Ash, mientras intentaba salvar a su Pokémon de un duro ataque.

    El potente Hiperrayo alcanzó de lleno al Pokémon de Ash, que se cubrió como pudo del ataque de Houndoom. Tras una breve mata de tierra y polvo levantada, el público se sorprendió ante la escena: Tyranitar, arrodillado y a falta de aire, aguantó como todo un campeón el devastador ataque.

    -¡No… No Puede Ser…! ¡HOUNDOOM, REPITE TU HIPERRAYO!- Gritó furioso y desesperado Gary. El canido de tipo siniestro, bastante cansado por su anterior ataque, volvió a realizar todos los procedimientos para ejecutar el mismo ataque.

    -¡Tú También Hiperrayo, Tyranitar!- y emulando a su rival, Tyranitar empezó a generar energía en su boca, hasta que una bola dorada de energía se expandió en forma de rayo hacia el cuerpo de su rival.

    Las dos cantidades de energía doradas chocaron la una contra la otra, en un principio sin ventaja aparente para ninguna de las dos criaturas. Debido a una mejor condición física, Houndoom empezó a acercarse a Tyranitar, reduciendo el espacio de su rival. Víctima de las quemaduras, Tyranitar hincó una rodilla contra el suelo, haciendo un esfuerzo por contener toda esa energía aunque solo fuese durante unos instantes más. Repitiendo la jugada otra vez, el Pokémon de Gary volvió a reducir el espacio vital del dinosaurio. La victoria se inclinaba más por el cuadrúpedo, pues aunque Tyranitar era extremadamente fuerte, no soportaría de nuevo un segundo Hiperrayo. Sin embargo, debido a su naturaleza orgullosa, el Pokémon de Ash sacó fuerzas de flaqueza de donde pudo, y aferrándose con sus fuertes garras, empezó a desplazarse a cuatro patas, recuperando así espacio, y consiguiendo llegar hasta el rostro de Houndoom, separado del suyo por tal solo unos quince centímetros. La fuerza incontrolable de aquellos mortíferos ataques terminó por ausentarse, y una fuerte explosión decoró el lugar, acompañada de un breve seísmo.
    Tanto los asistentes como los batallantes se cubrieron el rostro por la fuerte tormenta de polvo que se levantó. Miles de ataques de tos invadieron a todos ellos. Poco a poco, el polvo se fue disipando, para poder verse una imagen totalmente honorable y respetada en el mundo de los Pokémon: Tyranitar, casi al borde del agotamiento, se encontraba arrodillado y con Houndoom en sus brazos, totalmente fuera de combate. Por respeto a su rival y a la encarnizada batalla de la que habían sido participes, el dinosaurio se levantó lentamente, y con esa misma tranquilidad, posó a Houndoom ante los pies de su entrenador y, acariciando con su cola el rostro K.O del perro con cuernos, corrió hacia su entrenador felizmente, hasta darle a Ash un enorme abrazo de oso que casi le parte en dos. Ese acto desencadenó en risas y miradas orgullosas por parte de los espectadores.

    -¡Houndoom ha caído! ¡Tyranitar es el merecido vencedor del segundo combate!- Anunció Brock totalmente asombrado por el segundo combate.

    Ash, junto con Espeon y un cansado Tyranitar, festejaban la victoria mediante abrazos colectivos. Gary, por su parte, no podía disimular más su rabia: dos de sus Pokémon más fuertes habían sido derrotados por dos Pokémon de un tipo elemental más débil o con una velocidad menor. No lo entendía. Al borde de la ira, llamó la atención de Ash y compañía con una serie de aplausos lentos, ironizando el merecido respeto a Ash.

    - Debo reconocer que eres una caja de sorpresas, Ketchum. Te ha llevado diez años el vencer a dos de mis mejores Pokémon, y de manera seguida, ¿Cómo te sientes ante este esperado momento?- Se burló Gary, sin disimular su malestar.

    - Te lo dije, Gary. Si aceptabas este combate, acabarías mal parado, o mejor dicho, tus Pokémon, que son los que verdaderamente me importan. Aún estás a tiempo: Retírate orgulloso de los dos combates más intensos que has vivido hoy, y asume por una vez la derrota. No quiero que tu tercer Pokémon acabe tan debilitado como Houndoom.- Comunicó sabiamente Ash.

    -¡Jamás!¡Mi tercer Pokémon barrerá a tu Pikachu y a tus otros dos tullidos Pokémon!¡ADELANTE, LUXRAY!- hecho una furia, el Pokémon más reciente de Gary abandonó su Poké Ball, echando chispas a modo de saludo y liberación. El público, e incluso Ash, murmuraron sorprendidos.

    -Así que este es Luxray. No mentías cuando lo describiste: Fuerte, sano y con ganas de superarse a sí mismo. Son las tres cualidades para un buen Pokémon.- Analizó Ash al Pokémon, el cual le sonreía de manera traviesa.- Lamento comunicarte que Pikachu no será mi tercer Pokémon.- Dijo, sorprendiendo a todos, que miraban al pequeño y bonito roedor jugar con sus amigos Tyranitar y Espeon.- Yo también haré uso de mis nuevas galas…¡Adelante, Aerodactyl! ¡Déjate ver!-

    El Pokémon liberado emitió un primitivo aullido y, de modo afectuoso, les dedicó una especie de sonrisa a todos los rostros conocidos. Tras conocer físicamente a los amigos y conocidos de Ash, Aerodactyl se posó en el hombro de Tyranitar.

    -¡Ash, tu Aerodactyl… es variocolor! ¡Me encanta, yo quiero uno!- Dijo Brock, llorando como un niño que ve un juguete nuevo en una tienda. Todos apreciaban la especialidad del Aerodactyl de Ash: En vez de la típica “piel” grisácea, el pterodáctilo era de un color violeta muy suave, con alas azules, en vez de las moradas del resto de los Aerodactyl. Para rematar aún más la belleza de un Pokémon variocolor, se destacó en especial los ojos de la bestia rocosa, llamativos por ser dos orbes como dos esmeraldas.

    -Sí, muy bonito, Brock, ¡Empecemos el combate!¡Luxray, Onda Trueno!- Gracias a su genética felina, el león de tipo trueno disparó velozmente rayos hacia las alas de Aerodactyl, con el fin de paralizarle.

    -¡Aerodactyl, Vuelo!- El Pokémon echó a volar, intentando esquivar los rayos producidos por Luxray.
    La cosa no fue demasiado bien para Aerodactyl: Los rayos dieron de lleno en su objetivo, y el volador cayó de lleno al suelo con las alas inutilizadas. La parálisis tardaría un tiempo en desaparecer, lo que significaba que el “indefenso” Pokémon prehistórico sufría de los obsesivos ataques de su rival.

    -¡Ahora, Luxray, Fuerza Bruta!- Sonriendo de oreja a oreja, Gary ordenó a su Pokémon la ejecución de dicho ataque. El cuerpo de Luxray se iluminó y con un golpe limpio y preciso golpeó una gran roca, presente en el campo desde la explosión provocada en el segundo combate, lanzándola hacia Aerodactyl.

    -¡Mierda!¡Aerodactyl, muévete, por favor!- Gritó Ash, viendo el intento fracasado.
    La enorme masa rocosa golpeó al dinosaurio, dejándole bastante atontado. Con sus alas paralizadas y con los pies en tierra firme, Aerodactyl era carne de cañón. El pobre Pokémon intentaba mover sus alas, sin éxito alguno.

    -¡Danza lluvia!- Gritó Gary sin parar de dar órdenes a su Pokémon.

    El felino lanzó un rayo al cielo, y a modo de engaño a la Madre Naturaleza, se formó una nube negra cargada de lluvia. Las gotas de agua caían sobre Aerodactyl como si de agujas se tratasen. El húmedo contacto de aquel elemento provocó que el indefenso Pokémon gritase cada vez más y más, sintiéndose debilitado. Tras unos instantes intensos y duros para Aerodactyl, la lluvia cesó y el Sol hizo de nuevo su aparición.

    -¡Vamos, chico!¡Agita las alas como tú sabes!- Desesperó Ash.

    -Es inútil, Ash, ¡Estáis perdidos! ¡Luxray, Placaje!-Ordenó Gary, viendo como su Pokémon león alcanzaba la velocidad estándar para propinarle un duro golpe a Aerodactyl.

    -¡Aerodactyl, Tormenta Arena!- De repente, como si sus alas tuviesen parte de su movilidad habitual, el pokémon se elevó a poca altura, pero suficiente para evitar el ataque, y empezó a batir sus alas, provocando un remolino de polvo y tierra que distraería a Luxray durante un breve periodo de tiempo.

    -¡Luxray, Carga!- Acto seguido, el Pokémon eléctrico empezó a recargarse cual pila para liberar un ataque potente.

    -¡Aprovecha, Aerodactyl! ¡Garra Dragón!- Y, descendiendo de los cielos, golpeó fuertemente al pasivo Pokémon con sus dos extremidades inferiores, golpe que lo envió a pocos metros de los pies de su entrenador.

    -¡Trueno!- Gritó furioso Gary, harto ya de tanto combate.

    Una enorme descarga golpeó entonces el cuerpo de Aerodactyl, “achicharrando” en el acto, pero sin llegar a debilitarlo, pues su composición rocosa le ayudaba a resistir bien esa clase de calamidades. Ash realizó una rápida estrategia: Sabía que el Luxray de Gary volvería a utilizar Carga, para después realizar otro ataque Rayo y acabar así con su Aerodactyl. El joven Ketchum sonrió para sus adentros, pues a medida que los Pokémon eléctricos realizaban Carga, su cuerpo se volvía más pesado y la velocidad del atacante se reducía como mínimo a la mitad. Es ahí cuando aprovecharía para llevar a Luxray a un terreno en desventaja para él, como por ejemplo, el aire.

    -¡Carga de nuevo!- Dijo Gary, afirmando la teoría de Ash.

    -¡Ahora, Aerodactyl, Golpe Aéreo!- Asintiendo, el Pokémon de Ash golpeó fuertemente al del Investigador, elevándolo muchos metros hacia el cielo, privándole así de ataques basados en velocidad.

    Llegando al máximo punto de altura, Luxray, totalmente asustado, empezó a descender vertiginosamente, siendo seguido rápidamente y en picado por Aerodactyl. Gary veía la cosa cada vez más cruda: estando en el aire, los ataques de su Pokémon serían poco precisos, por no decir nulos. Sin rendirse, Gary se aferró a una oportunidad única.

    -¡Luxray, Rayo!- El Pokémon, al oír la orden de su entrenador, lanzó unos chispas muy potentes hacia el pterodáctilo. Para desgracia de los dos, entrenador y Pokémon, el ataque pasó de refilón por las alas de Aerodactyl. Estaban perdidos.- ¡NO!- Gritó humillado el nieto del Profesor Oak.

    -¡Aerodactyl, el ataque final! ¡Usa Hiperrayo!- Con el mismo procedimiento que sus dos compañeros, Aerodactyl formó una esfera dorada en sus fauces que acabó por transformarse en un potente halo de luz del mismo color. El potente proyectil chocó contra el desesperado Luxray, haciéndole descender rapidísimamente, hasta empotrarlo contra el suelo, levantando unos leves escombros de tierra y polvo. Luxray estaba inconsciente.

    -¡Luxray ha sido derrotado!¡El merecido ganador es Ash, y sus tres Pokémon!- Anunció Brock, aún dentro de su asombro.

    Hubo una gran ovación. Ninguno de los presentes, especialmente el propio Gary, pensó que Ash había mejorado tanto. Los que vieron el combate en vivo rodearon a Ash, mientras le felicitaban por la labor y demás actos por el estilo. De rodillas en el suelo, Gary aún no daba crédito: Tres de sus mejores Pokémon habían sido despachados como vulgares hojas que caían de las ramas.

    Ausente de todo lo que le rodeaba en esos precisos momentos, no vio que Ash le había tendido la
    mano, tanto como para ayudarle a levantarse como para felicitarle por aquel intenso combate. Herido en su orgullo, el Líder de Ciudad Verde rechazó violentamente el gesto deportivo de Ash y se largó corriendo para estar solo y desahogarse a su manera. Instantáneamente, Misty fue detrás de él, no sin antes mirar a Ash y disculpar a Gary con una mirada llena de decepción hacia el perdedor. Por último, le dedicó un entrañable guiño y le susurró un breve pero afectuoso “Enhorabuena”. Tras ese breve momento, Ash y los aún presentes fueron llamados por Kamon, prestándole entonces todos un mínimo de atención.

    -Chicos, mientras todos os distraíais con la marcha de Gary y Misty, una buena amiga mía llegó. La invité a pasar unos días con nosotros, espero que no os importe.- Comunicó el pelirrojo, ganándose las sonrisas de sus amigos por la nueva visita.- Bien, entonces, os presento a Hana.- dijo él, señalando a una chica de pelo castaño, escondido debajo de un gorro blanco, y vestida con un atuendo propio de verano, compuesto por un top azul y una falda roja. Lo que más destacaba en ella eran sus ojos, como dos preciosos zafiros en miniatura.

    -¡Hola a Todos!- Gritó ella, llena de alegría y sin vergüenza alguna, tras conocer a los amigos de los
    que no paraba de hablar Kamon.

    Fin del Largo Largo Capítulo 3.
     
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  4.  
    Tarsis

    Tarsis Usuario VIP Comentarista supremo Escritora Modelo

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    Omg! Bueno, primero, gracias por invitarme. Segundo, ya te lo comenté en el perfil, no comento sobre Pokemón por mi escaso y olvidado conocimiento sobre este fandom. Mmm, me parecieron muy divertidos los primeros capítulo, en especial, la reunión de las chicas, hablando sobre Ash, y luego pufff, aparece el protagonista. Tengo la imagen de Ash grabada en la mente, es difícil imaginarlo viejo, fumando y sin escándalos, xS Fue un muy lindo detalle el de la bienvenida para él. ¡Qué kiut! Todo el munco extrañaba a Pica! ^^ Y en este último capítulo,s in duda larguísimo comenzó la acción pro así decirlo. Muy buena naración de la pelea, narras muy bien los detalles. :o ¡Por un momento pensé que Ash perdería contra Gary! Antes de que atacara con el rayo ese...ufff, intensa. Y muy mal perdedor ese Gary... ¬¬

    Bueno, ahora a los detalles técnico, eres nuevo y todos pasamos por eso, el guión largo puedes obtenerlo presionando: alt+0151. Lee sobre las diferencias entre un guión largo, y el guión corto que es el que usas:
    http://fanficslandia.com/index.php?threads/guión-largo.10662/ [spoiler/]

    La palabra va precedida de una coma, no de un punto, por lo cual aunque sea una pregunta debe comenzar en minúscula. Tienes el mismo detalle por todo el texto. Tienes muy buena ortografía, sólo son pequeños detalles. ^^
     
  5.  
    Almee

    Almee Entusiasta

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    Alohaa! :3
    Me paso a comentar, pero hoy podré comentar sólo el capítulo 1, ya que estoy corta de tiempo...
    Ok, tengo nulos conocimientos de Pokemon, ví el anime hace millones de años, así que de nombres de pokemones no tengo idea.
    Pero igualmente doy mi opinión, como te había dicho antes.

    Me pareció realmente emocionante tal reencuentro, esa dura etapa que tuvo que pasar Ash,
    para así al fin poder volver a su hogar.
    Comprendo muy bien lo que sintió su madre, que un integrante de tu familia se vaya sin decir cuando volverá, es realmente desesperante.
    Siempre he encontrado tan adorable a Pikachu, ¡es muy tierno! :3
    Siempre apoyando a Ash en todo, me emociona... TT.TT
    En cuanto a la ortografía, nada que decir, tienes una buena narración y una buena ortografía. Lo que sí te digo, es que es mejor usar el guión largo (—), en los diálogos entre personajes.

    Mucha suerte, mañana creo que me pasaré a leer el capítulo 2. Sigue así... :3

    ¡Besotes!
     
  6.  
    Volkner

    Volkner Iniciado

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    Muchas gracias por su sincera opinión! El capitulo 2 espero que te guste igual! La verdad es que sí, estoy pensandome el colocar a partir de ahora los guiones largos, el único inconveniente que tengo hacia ellos es que me gustan menos, en estética, me refiero. De todas maneras, mil gracias, y ya me comentarás que te pareció el 2º capitulo! Intentaré corregir mejor los errores para que todo el público lo encuentre impoluto e impecable! Muchisimas gracias! Thanks, thanks! ^^
     
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  7.  
    Volkner

    Volkner Iniciado

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    Título:
    "El Camino Hacia La Cumbre" (AshxMisty) [En Progreso]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    4090
    Bueno chicos, aqui os dejo el cuarto capitulo! Espero que sea de vuestro agrado y, como siempre os digo, comentad sin miedo!

    Aviso: En este capitulo hay, por el final del mismo, alguna que otra palabra soez y frases e insinuaciones típicamente adultas. No está bajo mi responsabilidad que algun lector se indigne, pues ya avise desde el principio a que tipo de personas iba dirigido el fic. Gracias, y sin más dilación, disfrutadlo!
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    Capítulo 4: “Conmigo

    Los saludos y presentaciones hacia la nueva invitada, llamada Hana, había ido viento en popa. Tras innumerables muestras de cariño, contando además los insufribles acosos de Brock a la nueva huésped, la gente empezó a charlar con la nueva. Mientras la mayoría del grupo de amigos envolvían a Hana en una atmósfera de amistad y amabilidad, Kamon se acercó hacia Ash, el cual se alejó del grupo para irse a su casa.

    -¡Ey, Ash, espera! Quería darte la enhorabuena por el combate que has entablado con Gary. Realmente he visto un combate de verdad, de manos de los dos mejores entrenadores que conozco.- dijo el pelirrojo, sonriente.

    -Gracias. Eres muy amable, eh… esto…- musitó Ash torpemente, pues desconocía el nombre del chaval.
    -Kamon, encantado.- tendió su mano a Ash, el cual se la estrechó gustosamente.- Realmente me has dejado impresionado. Parece que Gary se quedó corto describiendo tu manera de luchar, ¡Realmente es impresionante!- exclamó el más joven, mientras rebuscaba en sus bolsillos, encontrando dos purillos, para ofrecerle así uno al Entrenador veterano.-¿Quieres?- preguntó amablemente el portador de ojos plateados, sintiéndose halagado cuando Ash aceptó el purillo.

    Realmente, Kamon fue la persona con la que mejor se llevó desde su vuelta, sin contar a Brock y, sobretodo, Misty. Mientras, acomodados en el mismo árbol en el que tuvo aquella amarga conversación con su antigua amiga, fumaban sus purillos de manera tranquila, hablando de Pokémon y estrategias de combate.

    -Un entrenador tan bueno como tú habrá debido de participar en la Liga Pokémon, ¿me equivoco?

    -Para nada. He participado en las cuatro regiones: Kanto, Jotho, Hoenn y Sinnoh. También fui campeón de la Liga Naranja, del archipiélago del mismo nombre.-redactó Ash.

    -¡Guau! ¿Y qué tal te fue?- realmente, Kamon estaba impresionado ante las experiencias de Ash.

    -Desde los últimos cinco años decidí embarcarme en una aventura en solitario por las cuatro regiones. Desde hace casi un año soy oficialmente el campeón de tres de las regiones. La liga Añil es mi camino hacia la cumbre. Sólo así seré conocido como el mejor Maestro Pokémon del Planeta.- dijo Ash, sin poder evitar entristecerse un poco tras recordar su vida solitaria.

    -¡Alucina! ¡Vaya tío! Espero que tengas suerte en tu meta. Sé que realmente lo conseguirás, y pongo la mano en el fuego en que después de eso la vida te recompensará en creces. Escucha… sé por lo que has pasado. No puedo imaginarme como te has tenido que sentir, pero yo también pertenezco al club. Gran parte de mi vida no se la recomiendo ni a mi peor enemigo. Lo que te quiero decir es que si quieres desahogarte, aquí tienes un amigo para que te sientas mejor, ¿de acuerdo? Porque sé que crearte tu propia coraza acabará por destruirte, pero primero lo hará con tus seres queridos. No caigas en ese error.-dijo el menor de los dos, transmitiendo una sonrisa sincera, creíble aún más por el brillo de sus ojos.

    -Gracias, Kamon, de verdad.- y le dio una palmada en la espalda, para después, mucho más a gusto y feliz, animarse a seguir hablando.- Bueno, ahora cuéntame algo de ti.

    -Soy aspirante a la Liga Añil. Hace poco más de un mes gané la Medalla Tierra. Además, soy el único alumno de Gary, y estoy muy orgulloso de que él me haya concedido ese rango. Desde que gané la octava medalla me estoy entrenando a fondo en solitario, o con Gary cuando está disponible. Es por eso que hoy me he sorprendido tanto con vuestro combate, y me gustaría que tú también me dieses algunos consejos valiosos, pero por otro lado… sería como traicionar la confianza de Gary…- calló el de la mirada lunar, dubitativo y perdido en sus pensamientos.

    Ash le miró con admiración. Su más reciente amigo era un chico decidido, valiente y, sobre todo, leal, cualidad que más apreciaba Ash tanto en los Pokémon como en los amigos. Es por eso que le dedicó una amplia sonrisa al pupilo de Gary, y le entregó un viejo libro de cuero, algo desgastado, pero que conservaba aun su embriagador olor. Confundido, Kamon lo abrió y se quedó a cuadros.

    -¿Qué es esto?-preguntó sorprendido a Ash.
    -Es una especie de enciclopedia sobre los Pokémon, parecida a una Pokédex. Llevo escribiendo en ella desde hace cinco años, pero ya está completa. A veces, es mejor realizar tus propios estudios sobre los Pokémon, y no acomodarse al uso de la Pokédex, porque te omite gran parte de los detalles importantes. En este único ejemplar tienes de todo: Datos de todos los Pokémon existentes en las cuatro regiones, además de miles de estadísticas sobre ellos, sus mejores ataques, sus debilidades y sus puntos fuertes. Quiero que te la quedes, con la única condición de que la cuides con tu vida.

    -Pero… ¡Pero esto es una joya! ¿Cómo lo vas a dejar en mis manos? ¡Te hará muchísima falta!- sin comprender, el joven Kamon estaba totalmente confundido y emocionado a la vez. Aquella situación provoco una sonrisa seria pero cálida en el rostro de Ash.

    -Tú la necesitas más que yo. Fui yo quien la escribió, ¿recuerdas? Toda la información para mí está aquí.- dijo Ash, señalando a su cerebro.-De modo que no hay nada más que hablar. Esta maravillosa fuente de información es tuya. Cuídala bien.- finalizó de decir Ash, con una sincerísima sonrisa, provocada por el bien de ayudar a un joven entrenador a alcanzar su meta.

    -¡Muchísimas gracias, Ash, de verdad! Un día de estos te devolveré el favor. Tienes mi palabra. Te prometo que lucharás contra mí en la final de la Etapa de Selección. Así veremos quién de los dos se merece luchar contra el Alto Mando.- realmente, Kamon estaba eufórico, hecho que alegró de lleno a Ash. -¡Voy a entrenar ahora mismo! ¡Ya nos veremos, hasta entonces! ¡O mejor dicho, hasta dentro de un mes, cuando estemos en la Liga!- se despidió el pelirrojo, hiperactivo cual niño pequeño.

    Sin esforzarla, una sonrisa sincera iluminó los rostros de Ash y Pikachu. Sentado en el mismo árbol, ambos meditaban feliz y tranquilamente, hasta que su paz mental se vio desplomada en un abrir y cerrar de ojos. Era Kamon de nuevo.

    -Por cierto, ¿me permitirías darte un consejo, sobre tu vida personal?- curioso, Ash asintió ante la noticia que le iba a darle.- Creo que deberías ser algo más delicado con Misty. Verás, es una de mis mejores amigas, y la novia de Gary, el cual es como mi hermano mayor. Sé que volver aquí te ha provocado pensar demasiado en todo lo vivido, así como si nada, de la noche a la mañana. Ella te podría ayudar mejor que nadie a recuperar todo el tiempo perdido, y volver a darte motivos para ser el de siempre, como dice ella. Misty es una chica muy especial, y sé que para ella eres muy especial. -tomó una pausa, solo para comprobar que Ash sabía por dónde iban los tiros.- Gary estará unas semanas algo ajetreado, entre ayudar a su abuelo y ofrecerse voluntario para dirigir mi entrenamiento antes de la Liga. Podrías aprovechar a pasar más tiempo con ella. Esperó que encuentres algo de tiempo para ello. Ahora sí, ¡Me voy a entrenar! ¡Cuídate, Amigo! ¡Adiós, Pikachu!- se despidió felizmente Kamon, mientras los otros dos agitaban animadamente sus manos de un lado a otro hasta que le perdieron de vista.

    El sabio consejo de aquel chico, que tan bien le había caído, había dejado huella en los pensamientos de Ash. Era cierto que la noche anterior había sido muy bruto y frío con Misty, y realmente ella no se merecía ser la que pagaba con todos sus tormentos. Desde la partida de Kamon, Ash estuvo horas y horas pensando en sus longevas aventuras de chiquillo, siempre acompañado de buenos amigos y de fieles y fuertes Pokémon, y, sobre todo, en Misty, en lo hermosa y cambiada que estaba. Ni siquiera el propio Ash sabía porque pensaba en Misty de esa manera. Ella era la novia de su mítico rival, y su mejor amiga, y nada más. No sabía si los celos rondaban de nuevo su mente, o simplemente eran delirios suyos. Postrado en el mismo árbol, las horas corrieron y el atardecer se presentó en un abrir y cerrar de ojos, mientras Ash pensaba en Misty y, a su vez, mientras un Fearow, con una cámara en el cuello, colocada en un fino collar, emitía graznidos y tomaba instantáneas de Pueblo Paleta en el período de tiempo que estuvo rondado dichos cielos.
    ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
    Desde un cuartel de alta seguridad, la famosa banda criminal conocida como Team Rocket observaba la larga meditación de Ash a través de una cámara aérea, colocada en el collar que portaba el Fearow. Miles de pantallas mostraban la imagen de Ash, aún sentado en el mismo árbol, meditando. Los esbirros Rocket tecleaban sin cesar para acercar más y más el objetivo de la instantánea, por el simple hecho de comprobar si esa era la persona que estaban buscando. Satisfechos por demostrar que aquel era el objetivo primordial de la organización, la pantalla central, y la más grande, se encendió para transmitir directamente a los altos cargos de sus progresos.

    -¡Señor, le encontramos! El objetivo, denominado “Ladrón de Guante Blanco” se haya ubicado en Pueblo Paleta, su lugar de origen, ¿quiere que abramos fuego?- preguntó servicialmente el soldado a su líder, el cual no era visible desde la pantalla, debido a que solo se veía la zona trasera de su acolchado sillón, y a la oscuridad predominante en su despacho.

    -No, aún no. Dejémosle un plazo de tiempo bastante amplio. Así todos nos divertiremos. Fiel soldado, infórmame de cualquier cambio drástico. Como más vale prevenir que curar, manda a las patrullas número dos, tres, cinco y ocho al arsenal. Debemos estar totalmente preparados y seguros de nuestro ataque.- calculó estratégicamente el mandamás de la organización.

    -Como deseéis, jefe. Le informaremos al respecto de cualquier cambio.

    -Perfecto. Todo sale a pedir de boca. Seguid con la labor, fieles trabajadores, y recibiréis vuestras esperadas recompensas.- y acto seguido, una carcajada tenebrosa salió de la boca del jefe del Team Rocket.

    Finalizando el comunicado, la gran pantalla de plasma se apagó y los trabajadores volvieron al trabajo, motivados por esa ansiada y esperada recompensa.
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    Tras una cena agradable, Ash volvió a su ansiado “pensadero”, vulgarmente conocido como el árbol. Liberando a sus cinco Pokémon de sus Poké Ball, seis incluyendo a Pikachu, todos ellos se colocaron en un sitio diferente, ya fuese para meditar, descansar o jugar. Venusaur observaba obsesivamente el destello de la luna, mientras Blastoise se bañaba cerca de la orilla. Pidgeot se encontraba echando una pequeña cabezada, recostado encima de la rama de un árbol, justo encima de Charizard. Por último, Tyranitar y Pikachu se encontraban sentados, jugando y riendo los dos juntos. Fue este último quien sacó a Ash de sus pensamientos, debido a su emoción al ver a otra figura humana conocida, lo que para Pikachu significaba una nueva sesión de mimos y achuchones. Efectivamente, era una persona la que provocó la alegría del roedor. Misty, tan dulce y delicada, había terminado su cena en la casa del Profesor Oak y se sentó al lado de Ash, dedicándose los dos una cálida y dulce sonrisa. Como una niña pequeña, la sirena observaba a cada uno de los Pokémon de Ash.

    -¿Ese es… Charizard? ¿NUESTRO CHARIZARD?- impresionada, Misty se preguntaba una y otra vez como Charizard había localizado a su entrenador.

    -En efecto. No me preguntes como, pero una semana después de mi huida, Charizard nos localizó a Pidgeot, Pikachu, Bulbasaur y a mí, mientras sobrevolábamos los cielos. Fue gracias a Pidgeot por lo que huimos. La bandada de Pidgey y Pidgeotto de las afueras de Pueblo Paleta encontraron a un nuevo líder, y dejaron que se marchase, y por suerte, Pikachu, Bulbasaur y yo huíamos de aquí, y él nos ayudó.- dijo Ash, parando unos instantes para ver la cara de Misty, de sorpresa total.- Bulbasaur fue el único Pokémon que cogí del laboratorio del Profesor, debido a la rápida emboscada que me tendieron. Ahora es el fuerte y robusto Venusaur que tienes enfrente de ti, y espero que también te acuerdes de Squirtle, aquel que nada en la orilla, y a Larvitar.- finalizó, señalando a sus fuertes Blastoise y Tyranitar.

    -¿Bulbasaur… Squirtle… Larvitar… Pidgeot… Charizard?- instantáneamente, Misty se levantó para llamar la atención de los Pokémon de Ash.-¡Soy Misty! ¿No os acordáis de mí? ¡Dadme un abrazo, vamos!- gritó felizmente la Líder especializada en Pokémon de agua.

    Todos ellos, Pikachu incluido, rodearon a su vieja amiga para que les dedicase alguna que otra caricia o achuchón. Aquellos míticos Pokémon de Ash también se echaban de menos: Por ejemplo, llevaba casi diez años sin ver a Pidgeot, y casi siete sin ver a aquel Squirtle tan juguetón o al salvaje Charizard que les dio tantos quebraderos de cabeza en el pasado. Era como volver al pasado, todos de nuevo juntos. Mientras los Pokémon volvían a jugar entre ellos, los dos amigos humanos seguían sentados, charlando muy amistosamente.

    -Veo que nos has echado de menos a todos, ¿Qué te pareció el combate de la mañana? ¿Cómo está Gary?- empezó a bombardear Ash con sus preguntas a Misty.

    -Nunca lo dudes, Ash. Yo siempre te echaré de menos, vayas a donde vayas. Respecto a lo de Gary… Está dolido en su orgullo, no te voy a engañar. No pensó que perdería los tres combates de una manera tan rápida.

    -No era esa mi intención. No pensé que todo fuese a salir de esta manera.- se disculpó lo mejor que pudo.

    -Nos has dejado impresionados a todos. Has mejorado muchísimo durante estos años. Tienes el nivel de un miembro del Alto Mando, por lo menos.- le felicitó la mujer.

    -A eso quería llegar. Misty, mi vuelta aquí no está prevista tan sólo para celebrar fiestas sorpresas. Dentro de un mes me presento como aspirante a Campeón de la Liga Añil.- dijo sin pelos en la lengua el joven Ketchum.

    Aquella noticia entristeció un poco a Misty. Por fin conocía el verdadero motivo de su vuelta a Kanto, motivo que no guardaba relación alguna con sus seres queridos, ni con ella. Indignada a que se notase su tristeza, sonrió fingidamente.

    -Pues allí estaré, apoyándote, da igual el resultado. Sabes que siempre tendrás mi apoyo, para eso eres… mi mejor amigo.- sin saber del todo porque, la sirena se entristeció por la calificación que le había dado a Ash.

    Los instantes en los que se pasaron contemplando la calmada e hipnotizadora agua parecieron eternos. Misty se entristeció en silencio, para que Ash no lo notase. Por otro lado, el varón pensaba en lo que Kamon le dijo tras el combate con Gary. Suspirando hondo, sacó valor de lo más profundo de su ser y se atrevió a formularle a Misty una proposición para la siguiente semana. Un fuerte nudo invadió inesperadamente su estómago, como si unas mariposas revoloteasen coqueta y delicadamente por él.

    -Misty… ¿Te gustaría… pasar una semana de acampada…?- preguntó tímidamente y con un ligero enrojecimiento en sus mejillas.

    -¿Acampada…? ¿Con Quién…?- resaltó ella las palabras “con quien”.

    -Conmigo…- fue lo único que los nervios le permitieron vocalizar.

    -¿En serio…?- se sorprendió ella ante la proposición del nuevo e irreconocible Ash.

    -Claro. Solos tú y yo… Y nuestros Pokémon, obviamente, ¿qué me dices? ¿o te pilla mal de tiempo?- sabía de sobra que no la vendría mal, pues Kamon se lo dijo. Los nervios se estaban apoderando realmente de su mente.

    -¡No, qué va! Estoy de vacaciones. Además… Gary estará fuera algunas semanas, ¡Así que no veo ningún inconveniente! ¿Cuándo marchamos?- totalmente hiperactiva, Misty empezó a formular preguntas a la velocidad de la luz.

    -Mañana mismo, por ejemplo. Es un sitio que no está muy lejos de aquí, y sé que te encantará. Será la oportunidad perfecta para rememorar los viejos tiempos, y para que me muestres a tus Pokémon, ¿No crees?- dijo él con una media sonrisa.

    Misty no cabía en sí de gozo, ¡El Ash que tanto había echado de menos surgía poco a poco! Total y visiblemente eufórica, aceptó la proposición de su amigo, para poder establecer la hora de salida desde Pueblo Paleta. Feliz como unas castañuelas, se dispuso a abandonar el árbol para acostarse pronto, y prepararlo todo para una semana perfecta. No obstante, algo la detuvo en seco: La suave mano izquierda de Ash agarraba delicadamente su mano derecha. Él se levantó para estar a la altura de Misty, aunque realmente él era mucho más alto, poco más de una cabeza de alto, tal vez cabeza y cuarta.

    -Misty, antes de que te vayas… quiero decirte que yo también te he echado de menos durante todo este tiempo. No quería que lo dudases tampoco.- finalizó delicadamente él.

    Antes esas palabras tan cargadas de sinceridad y ternura, Misty no pudo controlar que sus ojos se volvieran vidriosos. La única respuesta de la pelirroja fue un beso, un cálido y breve beso en la mejilla izquierda de su amigo. Dedicándole una sonrisa celestial, propias de ella, dejó sólo a Ash con sus pensamientos, mientras canturreaba feliz como una adolescente enamorada. Aquel breve pero precioso instante fue el tema principal en la mente de Ash. Aquel beso no solo significaba el aprecio que su amiga le tenía, no. Era algo más… y aunque cualquier respuesta se le escaba totalmente, no quería aceptar la más obvia de todas: Amor. Ash llevaba mucho tiempo enamorado de ella, el problema, o mejor dicho, problemas eran los siguientes: No lo admitiría nunca y, además, ella salía con su rival, acentuándose así el tercer y último problema: Ella no sentía lo mismo por él, y nunca lo haría.
    ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
    Alejados de Pueblo Paleta y del momento tierno de Ash y Misty, un maestro y su pupilo descansaban a altas horas de la medianoche de un intenso combate Pokémon. Tirados en una tranquila y aislada playa de Isla Canela, Gary sacó dos cervezas de su mochila, mientras que Kamon sacaba dos cigarrillos de la suya. Cada uno, ya con dos vicios diferentes, empezó a tomarse ese merecido descanso. Realmente, Isla Canela era un lugar idóneo para disfrutar de playas, montañas, volcanes, géiseres y demás monumentos de la naturaleza.

    -¡Menudo combate, chico! Tu Ursaring ha hecho papilla a mi Scizor. Me has impresionado, ¡parece que tu entrenamiento ha hecho sus frutos!- alegó Gary, mientras bebía y fumaba animadamente.

    -Gracias, Gary. La verdad es que los últimos entrenamientos han sido muy intensos, y así deben de seguir siendo si quiero enfrentarme al Alto Mando, ¡no te defraudaré!

    -Sé que no lo harás, nunca, pero bueno, ¡dejemos de hablar de trabajo! ¿De qué conoces a esa chica, Hina?- preguntó cotilla Gary.

    -Hana, se llama Hana. Básicamente, ella ha sido mi mejor amiga desde que tengo memoria. Conoces mi pasado, Gary, y conociendo el mío, conoces el de ella. Hemos sufrido lo mismo, y eso nos ha unido mucho como amigos. Para mí es como mi hermana.- recordó, triste y nostálgico, Kamon.

    -Sí, sí, sí, eso lo sé, pero no te he preguntado eso, ¿te liarías con ella? ¿O pasarías la línea entre la amistad y algo más? Ya me entiendes…- Dijo él, totalmente divertido y ofendiendo así a su alumno.

    -¡Ni se te ocurra hablar de ella así, nunca! ¿Te ha quedado claro?- gritó totalmente indignado y enfadado el pelirrojo.

    -Como quieras. Aun así, ¡yo me la tiraría! ¡Aprovecha, o si no alguien te la robará! En fin, vamos a dormir. Mañana nos espera un arduo día de entrenamiento, ¡hasta mañana, casanova!- se burló el Líder de Ciudad Verde, mientras se envolvía en su saco.

    Kamon emuló al nieto del Profesor, y se metió dentro del saco de dormir, aun molesto con Gary por la manera en la que se había referido a la que era como su hermana. A veces su maestro se iba demasiado de la lengua si llevaba todo el día bebiendo, como era el caso. El más joven intuyó que las cosas no debían ir bien entre Misty y él. Sin darle más importancia al tema, en lugar de sumergirse en un sueño que duraría poco, decidió seguir leyendo de manera aleatoria las páginas de aquella base de datos, escritas por el propio Ash Ketchum. Un nuevo ejemplo a seguir se sumó a la lista del joven que soñaba con ser el próximo campeón de la Liga Añil.
    ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
    Pidgeot, junto con Ash, Misty y Pikachu, sobrevolaban los preciosos y azulados cielos de Kanto. La pelirroja cubría sus dulces ojos con un pañuelo, incrementando así el factor sorpresa. La única mujer integrante del grupo no tenía ni idea de adonde la iban a llevar, porque si lo supiese realmente ya no sería una sorpresa. Tras un largo rato a lomos de la gran y elegante ave, pisaron por fin tierra firme. El lugar de origen parecía ser muy tranquilo. De hecho, Misty percibió el sonido del agua fluyendo de manera pausada.

    -¿Puedo quitarme la venda ya?- con total ilusión, Misty gritaba a pleno pulmón para que la liberaran de su ceguera temporal y ver así la sorpresa.

    Sonriente ante la decisión que había tomado, Ash se colocó detrás de Misty y empezó a aflojar despacio el nudo de la venda. Notando como aquel cacho de tela se despegaba de sus ojos, estos se abrieron de par en par: Aquel era un sitio ideal para realizar un picnic o acampada. De hecho, Misty conocía aquel lago, aquella roca, perfectamente colocada para pescar, aquella enorme y rugiente cascada, y aquella enorme hilera de árboles. El corazón de Misty, acelerado por los menos hasta mil pulsaciones por minuto, se había derretido ante la sorpresa de su amigo: Ash la había llevado a pasar una semana ni más ni menos que al lugar donde le pescó junto a Pikachu, para acto seguido quedarse sin la bicicleta que durante tiempo le reclamó. En efecto, Ash y Misty pasarían toda una semana en el lugar en el que se conocieron, hacía ya diez largos y mágicos años.
    ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
    Fin del Capitulo 4. He de admitir que he estado muy sentimental en éste capitulo, pero que le voy a hacer... Adoro la bonita pareja que hacen Ash y Misty! Espero vuestros comentarios, como siempre!

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    Muchas gracias! Si, la verdad es que es uno de esos personajes que se hacen tanto querer como odiar! Esa faceta suya de quinceañero con las hormonas totalmente disparadas me viene bien para proseguir con la historia! A ver si puedo subir para esta noche o, como muy tarde, mañana el capitulo 5. Si os pareció que el 4º fue algo cursi, el 5º tambien os será parecido, pero, ¿que os pensábais? Es una historia con diversas temáticas, pero la principal describe las calamidades que tienen que pasar Ash y Misty para conseguir estar juntos, pero eso no significa que no haya otros géneros como el misterio o la acción, lo tengo ya todo pensado y atado! :P

    Muchas gracias y seguid comentando!

    Volkner
     
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    Volkner

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    "El Camino Hacia La Cumbre" (AshxMisty) [En Progreso]
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    Romance/Amor
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    Hola a todos! Aquí dejo el quinto capítulo para que lo disfruteis! Pero antes que nada aclaro una cosa: Los próximos siete capítulos serán algo más cortos que los anteriores (Más o menos como los dos primeros), y cada uno de ellos (Capítulos 5-11) describirá un día de las vacaciones de la pareja. Este capítulo sería el primer día, el siguiente el segundo, y así respectivamente! También añadir que en los capítulos que describan esta semana de vacaciones contaran con una pizca de lenguaje soez y acciones y situaciones un tanto de... ¿cómo decirlo? Adolescentes salidos xD No, en serio, habrá alguna que otra situación y/o pensamiento para mayores, pero sin tocar el tema tabú del sexo explícito. Yo sólo aviso! En fin, os dejo con la historia, disfrutadla! Ah, cierto,se me olvidaba! A partir de ahora cuando un personaje piense algo, se escribirá de esta manera: "Hola". Además, cuando algun Pokémon converse con otro, la expresión utilizada será la siguiente: "Hola". En otras palabras: Con cursiva y encomillado, pensamientos humanos, y si es sólo con encomillado, lenguaje Pokémon. Ahora sí que sí, a leer se ha dicho!
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    Capítulo 5: “Mi Ángel (Día Uno)

    La puesta de Sol se encontraba a pocos momentos de hacer su bella y única aparición del día. Después de una breve merienda y varios chapuzones, los dos amigos descansaban encima de la roca en la que Misty recordó verse pescando, hacía ya mucho tiempo atrás. Por otro lado, los Pokémon de Ash y Misty, el equipo de ella formado por Kingdra, Golduck, Milotic, Starmie, Azumarill y Vaporeon, jugaban entre ellos de manera jovial. Aquel día resultó ser el primero de otros seis, cada cual más mágico y especial que el anterior.

    -Me has dejado de piedra, Ash. Nunca pensé que le podrías dedicar a nadie una sorpresa tan bonita como ésta. Me siento tan afortunada…- como viviendo un sueño, Misty hizo gala de su mejor cara de satisfacción, mientras se rendía al cálido poder del sol.

    -Aún hay muchas cosas de mí que no sabes, Misty- añadió él, sin despegar la vista de aquella llamativa y enorme estrella, del mismo color que la melena rugiente de su querida amiga.

    Aquel comentario hizo voltear la cabeza de ella hasta encontrar la figura de él. Los ojos de Misty examinaron de arriba abajo a su amigo. El físico de Ash había mejorado en creces, cosa apreciable por su torso desnudo, que dejaba visible sus brazos robustos y firmes, sus abdominales bien marcados y alguna que otra cicatriz, similar a una de apendicitis, salvo que ese corte estaba dibujado en su cuerpo de manera vertical. En su cuello, un hermoso colgante con un impoluto colmillo blanco, probablemente de un Charizard, descendía delicadamente hasta su duro pecho. Misty agradeció que Ash llevase por lo menos pantalones. No se hubiese atrevido a mirar con tanta soltura aquella zona íntima del hombre.

    El turno de Ash para contemplarla por fin llegó. Aprovechando la atención que su acompañante tenía puesta al bello atardecer, el ya no tan niño realizó un estudio completo sobre la evolución de la sirena: Una bella y brillante melena totalmente suelta y de un color cobrizo muy suave, como la estrella protagonista del momento, descendía hasta la zona de sus pechos, redondos y perfectos, sin ser muy grandes pero tampoco muy pequeños. Aquellos femeninos atributos se encontraban seguros tras un sexy top de color amarillo que dejaban a la vista el fino ombligo y la divina y fina figura de la muchacha, calificada en un término medio entre lo delgado y lo rechoncho. Para culminar aquella bella vista, los ojos castaños de Ash se posaron en las suaves e hipnotizadoras piernas de Misty, totalmente depiladas, frágiles y delicadas como dos torres de cristal. Entre ellas se escondía la zona más íntima de toda mujer, la cual reposaba aliviada bajo unos shorts vaqueros muy cortos y un tanga de tela azul. Con temor de que su amiga le viese como un pervertido, apartó la mirada de aquella tentadora fantasía para dedicársela al Sol, viendo así el periodo existente entre la muerte de otro día y el nacimiento de una nueva noche. El dulce sonido de la voz de Misty despertó a Ash de todos sus pensamientos.

    -¿Te acuerdas cuando nos conocimos en este mismo lugar? Tú agarraste el anzuelo de mi caña, ¿Y qué me encuentro? A un Entrenador novicio con su Pokémon, ambos totalmente heridos.- y acto seguido, ninguno de los dos pudo evitar soltar una enorme carcajada.

    -En ese momento, prestaste más atención a Pikachu que a mí. Si no fuese por aquel malentendido con los Spearow tú y yo nunca nos habríamos conocido.- hubo una pausa por parte de Ash, captando totalmente la atención de Misty.-Después empezaste a seguirme por todos los confines de Kanto para que te devolviese la dichosa bicicleta, pero al final te olvidaste de ella, y me acompañaste gustosa a muchas aventuras de las que ahora podemos estar orgullosos de contar.- recordó nostálgicamente el foráneo de Pueblo Paleta, provocando otra carcajada en su dulce amiga.

    -Sí… La verdad es que mereció la pena quedarse sin bicicleta.- dijo ella con una de sus infinitas divinas sonrisas.

    -¡Pero seguro que todavía sigues queriéndola! ¡Muy en el fondo, pero quieres!- se burló de ella el aspirante a Maestro Pokémon.

    -¡Pero que idiota eres!- le siguió la broma ella, golpeando no muy fuerte el hombro de éste.

    Para seguir con la broma, los dos amigos siguieron jugando a golpearse cuales chiquillos de preescolar, hasta que, debido a la mayor fuerza de Ash, Misty fue empujada hacia el agua, agarrando con unos reflejos impresionantes la pierna de su amigo, cayendo los dos al agua, total o parcialmente vestidos. La reacción en la Líder de Gimnasio no fue mala, más bien todo lo contrario. Riéndose los dos de la situación, empezaron a salpicarse y a realizarse aguadillas el uno al otro. Tal fue la diversión experimentada que no ninguno de ellos se dio cuenta de la poca distancia que se guardaban, los dos a muy escasos centímetros del rostro del otro. Un breve enrojecimiento por parte de cada uno de ellos los frenó, hasta que Misty se decidió a intentar ahogar de nuevo a Ash, provocando de nuevo más risas y juegos. Conmocionados por el agradable momento que pasaban sus entrenadores, los doce Pokémon debatían aquella risueña situación.

    -“¡Ya era hora! ¡Han tardado más de diez años en acercarse como lo hacen ahora!”- comunicó felizmente Pikachu a sus amigos Pokémon.

    -“Y la verdad, no entiendo el por qué. Los dos son buenas personas, y se aprecian el uno al otro, ¿qué les ha impedido esto? ¿Por qué ahora y no hace diez años?” -preguntó curioso el Golduck de Misty.

    -“El Orgullo, un sentimiento que te engaña totalmente acerca de tus verdaderos sentimientos. Al ser los dos muy orgullosos, ninguno de ellos admitirían jamás un error, lo que deriva en las frecuentes discusiones a las que muchos de nosotros hemos asistido. Tras eso, los dos generan en su ser un sentimiento de rechazo ante la idea del aprecio y amor hacia la otra persona.”- explicó pausada y sabiamente Charizard.

    -“Ni yo misma podría haberlo explicado mejor, Charizard. Lo mejor de todo esto es que por fin volvemos a ver a Misty totalmente feliz.”- añadió ilusionada Kingdra.

    -“Nosotros también estamos felices por Ash. El regreso a Kanto le ha hecho sacar a florecer su antiguo yo, al que tanto nos acostumbramos y admirábamos en el pasado. No es que ahora no le admire, pero prefiero su felicidad antes que la mía propia, y la de Ash… durante este tiempo fuera, muy feliz no ha sido.”- contribuyó, algo triste, Venusaur.

    -“Bueno, ¿pero ahora está feliz, no? O por lo menos eso parece. Sólo nos toca esperar que así sea. Me alegraría mucho por él. Es una bellísima persona.”- alegó Starmie positivamente.

    -“Me alegro muchísimo por los dos. Lo digo de corazón, pero creo que mientras dure nuestra estancia aquí me pensaré dos veces el volver a bañarme en este lugar.”- colaboró cómicamente el enorme Blastoise.

    -“¿Por qué dices eso, Blastoise?”- preguntó Vaporeon, sin comprender el motivo de su chiste.

    -“¡Yo te lo diré! ¡Tiene miedo de que todas las hormonas desenfrenadas de nuestros entrenadores acaben contagiándole! ¡Mira el lado bueno, Blastoise, así tendrías un buen motivo para acercarte a mí!”- gritó burlonamente el feroz Tyranitar, el cual contagio a todos sus amigos con una enorme risa, el propio Blastoise incluido.

    Acabado ya el mágico momento del atardecer, los Pokémon dejaron su conversación tras ver como sus maestros se acercaban a ellos, calados hasta los huesos. Había llegado ya la hora de la cena.
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    El brillo de la luna bañaba cada centímetro de aquel santuario en el que se encontraban. A su vez, miles de estrellas parpadeaban tímidamente con su luz celestial, como si algún pintor las hubiese colocado estratégicamente y por algún motivo en aquel lugar, que sin duda era el mejor sobre la faz de la Tierra para Ash y Misty. Era ya medianoche y, cansados tras un breve día de juegos, risas y comidas, cada uno desplegó su saco de dormir y entraron en él con decisión y cansancio. Una vez que comprobaron que todos sus Pokémon estaban, los dejaron dormir al aire libre con ellos.

    -Buenas noches a todos.- dijo el de Pueblo Paleta, consiguiendo que sus Pokémon le respondiesen en su propio idioma.

    -¡Que descanséis bien!-continuó Misty, refiriéndose a los suyos.

    -¡Hasta mañana, Pikachu! Que descanses.- se dirigió Ash a su viejo amigo amarillo.- ¡Buenas noches, Misty! ¡Hasta Mañana!- finalizó, dirigiéndose a su amiga.

    -¡Buenas noches, Ash!- y aprovechando que no miraba, se acercó más con su saco hacia él.-¡Que tengas dulces sueños!
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    Fueron tal vez dos o tres horas las que pasaron desde que se dedicaron aquellas palabras. Ash no conseguía conciliar el sueño, ¿sería por la presencia de Misty? Ya ni lo sabía. Estaba totalmente confuso. Se pasó todas esas horas observando su rostro dormido, tan dulce e indefenso, como una figurilla de cristal. El fuerte color de su pelo era a cada momento más precioso mientras recibía aquel baño de luz plateada. Su inmutable sonrisa no desapareció, incluso estando dormida no había manera alguna de que aquella dulce y cálida sonrisa se esfumase. Realmente, Ash no quería perdérsela por nada del mundo. De repente, el joven Entrenador dejó de ser tan observador, al pensar cual sería el motivo de la sonrisa de ella.

    -“Seguramente esté soñando con Gary, ¿qué me está pasando? ¿No estaré realmente… sintiendo algo por Misty? ¡Ash, eres un completo idiota! Despierta ya de una puñetera vez, ¡ella es inalcanzable para ti! Olvídate de ella. Así sufrirás menos.”

    Haciendo caso a lo que su subconsciente le decía, apartó la mirada de aquella belleza que perfectamente podría ser la envidia de diosas y ninfas. La tentación era demasiado poderosa, dificultándole las ganas de dormir y perderse tan angelical figura. Apenas una hora más tarde, el aspirante a Maestro Pokémon fue víctima del cansancio, rindiéndose de dicha manera a un profundo sueño, donde la figura de una preciosa sirena de cabellos fogosos y mirada marina rondaba libremente. Aunque nunca pudiese manifestarlo libremente, para él Misty siempre sería el más bello y apreciado ángel. Ella era su ángel.
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    Despertó de la manera más tranquila posible. Aún era de noche, como pudo apreciar al ver la inmovilidad de la hermosa Luna y las finas y delicadas estrellas. Misty, totalmente desvelada, posó su mirada en su querido amigo. Debido al calor veraniego, su torso desnudo estaba en contacto con la fina composición de aquel saco. El observado roncaba placentera y delicadamente, lo que hizo esbozar una pequeña sonrisa en la sirena. Lo encontraba extrañamente tierno e indefenso, como un niño pequeño, básicamente como le había conocido siempre. Ahora, diez años después de conocerse y pasando la noche en el mismo lugar que se vieron por primera vez, Misty miraba a Ash con otros ojos, y no precisamente como amiga. El brutal cambio, tanto físico como psicológico, experimentado en el muchacho le hacía mucho más interesante y atractivo.

    -“¡Se le ve tan mono cuando duerme de esa manera! Un momento, ¿qué es lo que estoy pensado? ¡Por Dios, Misty! ¡Estamos hablando de Ash, Ash Ketchum! Pero el nuevo Ash se las trae, ¿Por qué me resulta tan irresistible? No puedo seguir pensando como una adolescente salida, ¡yo quiero a Gary! Estoy totalmente segura, ¿verdad…? No estoy muy segura, mierda, ¿por qué tiene que ser todo tan difícil?”

    Aparcando aquellos calenturientos pensamientos, Misty volvió a recuperar el sueño, no sin antes deleitarse y derretirse con la presencia de Ash, la cual le afectaba incluso mientras él descansaba placenteramente. Desde su regreso, Misty no había parado de echarle el ojo y ser dulce y delicada, cuando siempre ellos dos se habían peleado más que el perro y el gato. Las personas cambian con el tiempo, como le pasó a ella, y desgraciadamente, como le pasó a él de esa manera tan triste y dolorosa. No por su desgracia, Misty se alegró, puesto que si Ash no hubiese aparecido hace algunos días, ella no hubiese experimentado todos esos bonitos y mágicos sentimientos hacia él. Poco tiempo después, la joven se durmió, sin librarse de un dulce sueño protagonizado por un apuesto naufrago, de cabellos oscuros y penetrantes ojos marrones dulces como el chocolate, que no cesaba en su objetivo de robarla el corazón. Ash era un ángel muy falto de cariño, pero un ángel al fin y al cabo. Él era su ángel.
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    Fin del Capítulo 5! Debido a la brevedad de los siguientes capítulos no creo que tarde mucho en subirle. Como siempre os digo, comentad libremente! Muchas gracias!

    Volkner
     
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    Bueno, pues aquí os dejo el capítulo 6! Sólo aclaro una cosa: Cuando alguno de los personajes estén escuchando música, la televisión o la radio, el texto aparecerá en cursiva. Lo dicho, que fluyan los comentarios!
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    Capítulo 6: “Lealtad (Día Dos)”
    A la mañana siguiente, Misty despertó dulcemente de aquel sueño que ojala nunca tuviese fin. Tras dirigir su cabeza hacia el otro lado se sorprendió al no encontrar a su acompañante, el cual tenía una importante faceta de dormilón. Aún fue más su asombro al ver a Ash arrodillado frente a una pequeña hoguera, preparando y removiendo a fuego lento una sopa que olía de maravilla. Ahora sí que parecía estar soñando despierta, ¡Ash cocinando! Eso sí que era nuevo.
    -¿Desde cuándo sabes cocinar?- preguntó alucinada Misty.
    -Cuando uno vive solo, y tanto tiempo fuera, tiene que aprender a subsistir de alguna manera. Digamos que haber visto tanto tiempo a Brock cocinar al final sirvió para algo.- agregó él con una sonrisa.
    Animando a que ella se acercase más, el moreno dejo de dar vueltas a la comida para captar con la cuchara un poco de caldo de aquel caliente y aromático brebaje. Tras soplar un poco y sin verter la sopa de los límites cuencos del cubierto, Ash acercó lenta y delicadamente la cuchara a la boca de Misty, tan pequeña y dulce. Saboreando poco a poco el embriagador y delicioso líquido, la gourmet dio su visto bueno a la receta del chef, sin darse cuenta de que una fina y vulnerable gota de sopa descendía de la comisura de su boca. Percatado por el detalle, Ash acercó a aquellos finos, tentadores y carnosos labios una servilleta, con la que limpió suave y tiernamente aquel rastro de suciedad. El tiempo parecía haberse detenido, y nada era más importante que aquellas dos miradas que recíprocamente irradiaban pasión, una pasión que deseaba ser del todo expresada. Sin embargo, la razón frenó todo pensamiento incontrolable, y los dos amigos no pudieron evitar sonrojarse. Avergonzados a más por poder por aquel calenturiento momento que habían vivido, Ash y Misty se apartaron rápidamente el uno del otro, siguiendo cada uno con lo suyo.
    -“Que poco ha faltado, ¿de verdad que se me ha pasado por la cabeza… besarla? ¡Estás enfermo, Ash! La conoces desde hace once años, y peor aún, ¡es tu mejor amiga! Y no te olvides que es novia del capullo de Gary, ¡aún no sé cómo ese cabrón ha podido engañarla para tenerla comiendo de su mano! Dios, ¿por qué estoy pensando todo esto? Seguramente se quieran, no me cabe la menor duda de ello, ¡es haber visto un par de tetas y volverte loco! Pero bueno, es lo normal tras haber vivido tanto tiempo alejado de la sociedad. Date un poco más de tiempo, y verás cómo esto se te pasa.”- se engañó a sí mismo el chico, mientras removía sin parar la sopa.
    Mientras enrollaba los sacos de dormir, Misty, extremadamente roja como un tomate, seguía realizando sus propias cávalas sobre aquella tensa situación, apenas vivida unos minutos antes. No sabía explicar el porqué de sus irrefrenables y ardientes deseos, o mejor dicho, no quería admitirlo.
    -“¡No puedo creerlo! ¿Otra vez quise besarle? Si Gary me hubiese visto, ¡no quiero ni imaginar lo que hubiese pasado! No lo entiendo, ¿qué es lo que le hace tan irresistible? La última vez que le vi no éramos más que unos críos. Él era tan irritante que me sacaba de quicio, ¡lo dicho, como un crío! Pero el de ahora no es un crío, sino un hombre, ¡y qué hombre! Es todo lo contrario de lo que yo conocí. Serio, maduro, ¡y está cañón! Ay, Dios, ¡voy a acabar volviéndome loca! A ver, Misty, ¡tranquilízate! Todo esto es por el largo tiempo que llevas sin verle. Se te pasará. Después de todo, ¡amas a Gary con locura! ¿Verdad…? ¡Mierda! Otra vez igual.”- razonó lo mejor que pudo la pelirroja.
    Un nuevo día había comenzado. Los cálidos rayos ultravioletas hacían muchísimo más tentadoras las ganas de zambullirse en el líquido y cristalino elemento, broncearse o simplemente hacer el vago y pasarse el día tumbado. Para nuestros dos amigos, lo que podían hacer era de menos. Lo único importante para ellos era estar juntos.
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    Los restos de comida decoraban las vajillas y cuencos de plástico, idóneos para pasar una agradable acampada entre dos amigos de la infancia y sus fieles Pokémon. Como si de un ritual se tratase, los dos acabaron por sentarse en aquella famosa piedra. Ambos reían y comentaban acerca de sus Pokémon, que se dedicaban a jugar, dormir o explorar el pequeño lugar.
    -¡Oye! Aún hay algo que no me has explicado bien del todo, ¿cómo consiguieron Charizard, Squirtle y Larvitar encontrarte? ¡Si estabas a miles de kilómetros de distancia!
    -Te sorprendería saber lo que pueden hacer unos Pokémon si su entrenador está en apuros. De acuerdo, te lo explicaré desde el principio.- dijo él, captando la atención de su querida amiga.
    (Flashbacks)
    Los alejados páramos del Valle Charrirífico servían como refugio y hogar a diversos Charizard, dejados allí por sus entrenadores para que se hiciesen mucho más fuertes. Era como una especie de gimnasio, exclusivo para este Pokémon de fuego, o en caso excepcional, para sus preevoluciones. Una espléndida mañana se presentaba para los Charizard. Un entrenamiento duro con sus compañeros, para seguir con una comilona bastante equilibrada. Por último, los dragones anaranjados entrenarían de una manera mucho más intensa, apaciguarían su hambre y descansarían durante largas horas. El destino quiso que el Charizard de Ash viese las noticias de última hora, que redactaron una tragedia de última hora en la región de Kanto.
    -Interrumpimos la emisión de este programa para informarles de una noticia de última hora. Las fuerzas de seguridad de Jotho buscan a un joven de dieciséis años, de nombre Ash Ketchum. El fugitivo lleva consigo una gorra negra y roja, un chaleco azul y unos vaqueros del mismo color, además de que su Pikachu siempre se encuentra subido a su hombro. Es muy importante decir a todo ciudadano que si en algún momento diesen con él, denúncienlo a la policía. Es un sujeto muy peligroso, pues su mote de “Ladrón de guante blanco” lo explica todo: El joven entrenador está acusado de asesinato humano y maltrato y robo de Pokémon. Le mantendremos informados a lo largo del día.- comunicó una elegante reportera, destinada a cubrir el episodio vivido en Pueblo Paleta.
    Atónito a la noticia retransmitida, y más aún al ver el retrato robot del sospechoso, la cara de Charizard expresó un estado de furia irrefrenable. Sus ojos azules, ahora fríos como el acero, visualizaron los muros que separaban el valle, que durante tanto tiempo fue su hogar, y el mundo exterior. Liza, la encargada de aquel paraíso para Pokémon, observaba atentamente el fuerte dilema de Charizard. Asintiendo de manera algo triste, pero compresiva, la entrenadora le dijo que avisaría de la llegada del Pokémon a Pueblo Paleta. Acto seguido, le dio luz verde para que se marchase a ayudar a su verdadero entrenador y amigo. Dedicando una última vista general a todos los amigos con los que había convivido tantos años seguidos, despegó de aquel grandioso lugar mientras expulsaba fuego de su gaznate. Con el suficiente impulso cogido, Charizard voló hacia el pueblo natal de su entrenador, siguiendo las instrucciones de Liza.
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    La ciudad del Rayo, conocida también como Ciudad Carmín, era idónea para pasar unas buenas vacaciones, ya fuese solo o en compañía. También era muy conocida por ser la sede de los exitosos torneos de Ping-Pong y por su famoso escuadrón anti-incendios. La agente Mara había conseguido darles una segunda oportunidad a Pokémon totalmente traviesos y que empleaban sus fuerzas para hacer trastadas en el pasado. Con el paso de los años, el equipo de bomberos, formados por varios Squirtle, Wartortle y Blastoise, se convirtió en ejemplo a seguir, ya fuese para humanos o Pokémon. Aquel día no había trabajo, lo que suponía un alivio. Al no haber trabajo, se sobreentendía que ninguna casa o establecimiento había sido presa de las llamas. Mientras los alegres y fuertes Pokémon tomaban algún tentempié a media tarde, las noticias de última hora emitieron de nuevo el seguimiento del “Ladrón de guante blanco”.
    -“Seguimos sin conocer la posición del fugitivo conocido como Ash Ketchum. Tras seis horas de arduo seguimiento, Las Fuerzas de Seguridad siguen intensivamente en busca y captura del asesino. Cualquier ciudadano, proceda de Kanto, Jotho, Hoenn o Sinnoh, debe alertar rápidamente a cualquier cuartel de policía. No se debería mencionar, pero el que se abstenga de alertar al cuerpo de policía, ayudando así al joven Ketchum, será acusado de los cargos de cómplice en asesinato y robo. Les informaremos de esta tremenda odisea en el informativo de la noche. Gracias e intenten pasar una buena noche.”- informó un reportero de mediana edad, cuyo pelo estaba decorado por pequeños mechones plateado y su cara desvelaba que su edad se aproximaba a los cincuenta años.
    Squirtle empezó a atragantarse con una galleta en forma de Magikarp. La foto de Ash y Pikachu en blanco y negro era primera plana en todos los informativos. La alteración de Squirtle fue percibida por todos sus compañeros, pero solo una persona supo que estaba rondando la mente de la tortuga azul. La agente Mara conocía al entrenador de Squirtle, y no pensaba de la misma manera que la prensa. La gente que conocía a Ash veía incapaz al muchacho como un vulgar asesino y maltratador de Pokémon. Algo nerviosa debido al malestar del líder del escuadrón Squirtle, Mara se llevó al “bombero” consigo. Los dos partirían de inmediato a Pueblo Paleta.
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    Tras tres agonizantes días sobrevolando los cielos de Jotho, Charizard y Squirtle descendieron para pasar la noche allí. El cansancio los estaba matando a ambos, pero en especial al gran dragón, que casi no sentía ya ni las alas. De una especie de hatillo, Squirtle sacó una gran cantidad de manzanas, compartiéndolas con su fiel amigo. Mientras comían, los dos Pokémon de Ash mantenían una interesante conversación.
    -“¿Crees que lo encontraremos? Llevamos días buscándolos, y aún nada.”-dijo tristemente Squirtle.
    -“Lo encontraremos, pero debemos hacerlo ya. El tiempo está en nuestra contra. El olor se disipa poco a poco, y así no haré más que dar vueltas en círculos. Sin ningún rastro u olor de Ash y Pikachu, ya sea en aire o tierra firme, no los encontraremos en la vida.”- alegó Charizard, dejando escapar un leve suspiro mientras engullía de cuajo una manzana.
    -“¿Cuántos días tenemos para que puedas seguir su olor?”- preguntó desesperadamente la tortuga.
    -“Tres días, como mucho. Si no lo conseguimos, podríamos tardar semanas, o incluso meses, hasta dar con ellos. Pasaremos la noche aquí, y mañana, nada más salir el Sol, continuaremos la búsqueda.”- finalizó el volador, ganándose el asentimiento de su amigo.
    No pasó mucho tiempo hasta que los dos valientes y perdidos Pokémon oyeron ruidos entre los enormes arbustos de la región vecina de Kanto. En un estado de alerta máxima, al igual que su cansancio, Charizard y Squirtle se defendían mutuamente las espaldas. Pese a la ausencia de luz predominante en el bosque, la llama de la cola del Pokémon de fuego era muy útil para no caer víctima del miedo y de la oscuridad. Los dos viejos amigos de Ash se vieron rodeados y sorprendidos ante una manada de veinte a treinta Tyranitar salvajes. El líder de ellos, distinguido por ser de un color amarillo pálido en lugar de verde, dio un paso al frente. Detrás de él, estaban su hembra y su hijo, un pequeño Larvitar.
    -“Vaya, Vaya, por fin un poco de carne fresca.”- sonrió visceralmente el Tyranitar, mostrando sus afilados y blancos colmillos.
    -“No queremos problemas, pero como te acerques un paso más, los tendrás, y en exceso.”- amenazó Charizard, con Squirtle subido en su cabeza, y ambos con caras de pocos amigos.
    -“No me hagáis reír. Sólo sois dos, y nosotros somos superior en número, ¡No saldréis vivos esta noche!”-gruñó el dinosaurio, muerto de hambre.
    -“Un momento, ¡yo os conozco!”- e inmediatamente, los Tyranitar y los dos acosados prestaron atención a la vocecilla que había evitado la masacre. Se trataba del hijo del líder, el pequeño Larvitar.-“¡Vosotros sois los amigos de Ash!- chilló dulcemente el más pequeño de la manada.
    -“¿Los conoces?”- Preguntó sorprendida la madre del bebé.
    -“Ellos son amigos del humano que me trajo hasta vosotros. No les hagáis daño, son buenos chicos.”- dijo inocentemente el Pokémon más joven.
    Varios gruñidos de desilusión, provenientes del resto de la manada, resonaron en aquella zona del oscuro bosque. Sin presa que llevarse a la boca, Charizard y Squirtle charlaban pacíficamente con Larvitar y sus padres.
    -“Veo que te va muy bien, pequeñajo.”- comunicó animadamente el Pokémon de agua.
    -“Vosotros parecéis estar un poco perdidos, ¿Y Ash?”- no llegó a acabar la frase para ver la cara de tristeza de sus dos temporales amigos del pasado.-“¿Dije algo malo?”- preguntó algo nervioso Larvitar.
    -“Ash y Pikachu han desaparecido. Al parecer, alguien le tendió una trampa o algo por el estilo. Es por eso que Squirtle y yo estamos aquí. Perdimos la pista de Ash, y sólo hemos parado aquí para pasar la noche. Mañana volveremos a buscar, aunque no sé por dónde.” – explicó Charizard.
    -“¿Habláis de un humano flacucho, al que le acompañan un Pikachu, un Bulbasaur y un Pidgeot?”- realizó la pregunta adecuada el Tyranitar líder.
    -“¿Dónde los has visto? ¡Esto es muy importante!”- Gritó alterado la pequeña tortuga.
    -“Hace apenas dos días, en aquella dirección.”-señalo el padre de Larvitar la dirección contraria a Charizard y Squirtle.
    -“¡Muchas gracias, de verdad! Charizard, ¡durmamos para reponer fuerzas! El día de mañana será duro.”- propuso energéticamente Squirtle.
    -“¡Yo también quiero ir!”-llamó a todos la atención aquella decisión tomada por Larvitar.
    -“No, Larvitar. Es muy peligroso. Con que nosotros dos salgamos heridos ya tenemos suficiente.”
    -“¡Pero yo quiero ayudar a Ash! Quiero ayudaros, ¿Puedo ir, mamá?”-Poniendo pucheritos a su madre, Larvitar manifestaba el deseo de emprender esa aventura.
    -“¿Tan importante es para ti ayudar al humano?”-Preguntó tranquila la madre, a lo que su hijo asintió rápida y fugazmente.- Entonces vete a ayudarle. Ten mucho cuidado en tus aventuras y recuerda que dentro de algunos años serás un fuerte y fiero Tyranitar. Todos los del clan te echaremos de menos. Has mostrado ser digno de lo que significa ser un Tyranitar: orgullo, valor y lealtad a tus iguales. Al igual que no has defraudado nunca a la manada, me jugaría la vida a que nunca defraudarás al humano. Eres libre, hijo mío.”-y tras ese emotivo discurso, la familia líder se fundió en un tierno y fuerte abrazo.
    Charizard y Squirtle no podían sonreír más de la emoción. Un viejo amigo se les unía en la odisea para encontrar y defender a Ash de los peligros que le pisaban frecuentemente los talones. Durmieron tranquila y relajamente hasta que el primer rayo de sol iluminó los inhóspitos rincones del bosque. Fue un milagro saber que Bulbasaur estaba con Ash, pues al parecer su querido amigo emitía un dulce aroma cuando se veía en peligro. Aquella cualidad del Pokémon de tipo planta vino de perlas para que Charizard pudiese trazar la ruta exacta. Tras el último adiós de Larvitar a su numerosa familia, los tres Pokémon empezaron a ascender, para dejar lejos el denso bosque y encontrar a aquel humano al que siempre servirían fielmente.
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    Escondido y sin atreverse a salir de aquella oscura cueva, el joven Ash, de cuando entonces de dieciséis años de edad, no cesaba en su profundo y pesado llanto. Algún cobarde le había tendido una trampa para borrarle del mapa, ¿pero quién? Por inercia, pensó en el Team Rocket y en su ambicioso y cruel líder, Giovanni. Conociendo el vergonzoso expediente de derrotas ante él, la organización criminal más famosa y conocida habría ideado un retorcido y macabro plan para tener vía libre, ya sea a hora de robar Pokémon o para sus ilegales e inhumanos experimentos. El joven entrenador no podía frenar aquellas saladas lágrimas, igual que sus tres Pokémon que, liberados de sus Poké Balls, no pudieron evitar el lloro, y todo por ver a su amigo totalmente derrumbado y sin fuerzas. Audible desde dentro de la cueva, un estruendoso rugido decoró aún más aquella temerosa noche. Para sorpresa de Ash y sus tres Pokémon, tres viejos amigos suyos habían recorrido los confines del mundo para ofrecerle su más incondicional apoyo. Al ver a sus queridos Charizard y Squirtle, junto con el pequeño Larvitar, los seis Pokémon no dudaron en abrazar al entrenador, siendo el abrazo totalmente recíproco por parte del muchacho. Aunque el Team Rocket le hubiese arrebatado casi todo lo que tenía en unos pocos días, habría algo que nunca, ni ellos ni nadie le podrían arrebatar: La lealtad de sus Pokémon.
    (Fin de los Flashbacks)
    La larga y amarga historia de cómo tres valientes y fieles Pokémon encontraron a su entrenador había terminado. La oyente no pudo evitar emocionarse y derramar alguna que otra lágrima. De verdad, aquella historia la había enternecido más de lo normal. Misty miraba, aún llorosa, a su amigo de la infancia con mucha admiración.
    -No sabes lo orgullosa que me siento de ti.- le dedicó Misty aquel cumplido a su compañero, mientras le acariciaba con su mano el rostro.
    -¿A qué te refieres?- se limitó a preguntar el entrenador, resistiéndose a su fina piel de seda.
    -En este mundo hay muy buenos entrenadores, y tú eres uno de ellos. Aun así, ningún entrenador ha hecho lo que tú, y es conseguir que tres de tus Pokémon remuevan cielo y tierra para encontrarte. Eres fiel a ellos, y ellos te serán fieles siempre. Para mí eres todo un Maestro Pokémon.- le sonrió Misty.
    -Eres muy amable, Misty. Sé que ellos nunca me defraudarán. El miedo que tengo es que yo alguna vez los pueda fallar a ellos. Pese a todo, nada me frenará esta vez. Todos juntos desafiaremos al mundo, ya sea al Team Rocket, los aspirantes a Maestro Pokémon o al mismísimo Alto Mando. Hace casi once años, atravesando este mismo lugar, me juré que tarde o temprano me convertiría en el mejor Maestro Pokémon del mundo. No pienso rendirme, estando a un paso del éxito.-dijo Ash con decisión y valentía.
    -Sé que nunca lo has hecho, y nunca lo harás. Por eso te admiro tanto. Eres valiente, te gusta superar aún más tus límites y, sobretodo, eres una bellísima persona. Ojalá todo el mundo fuese como tú.- y como seña simbólica, le dedicó otra celestial sonrisa.
    -No soy tan bueno como tú te crees. No conoces nada de mi nuevo yo. No quiero ofenderte, pero es cierto.- finalizó secamente la conversación el moreno, que le dedicó una mirada fría a su querida amiga para luego alejarse de ella. La cena estaba ya a punto de ser servida.
    Totalmente destrozada ante aquel comentario, a Misty se le cayó el cielo encima. Su mejor amigo, con el que había vivido infinidad de aventuras durante cuatro largos años, opinaba que a duras penas sabía algo de él. Sin mucho apetito que cubrir, la pelirroja no levantó la vista de su plato en la mayoría del tiempo que abarcó la cena. Las pocas veces que lo hizo fue para dedicar todas sus miradas a Ash, siempre y cuando él no estuviese mirando. Las palabras del que estuvo tanto tiempo desaparecido se repetían en su cabeza constantemente.
    -“No conoces nada de mi nuevo yo, ¿de verdad piensa eso? Sé que ha cambiado mucho durante estos años, pero tampoco es que nos hayamos conocido hoy. En el fondo le comprendo, tanto tiempo solo le ha hecho desconfiar de los demás y formar su propio mecanismo de defensa. Si tan sólo me dejase acercarme un poco más a él…”-pensó totalmente apenada.
    Sin mucho apetito, la sirena volvió a dirigir otra mirada a Ash. Le parecía increíble el volver a ver a su amigo, tan parecido y diferente a la última vez que se encontraron. Ash representaba fielmente a las dos caras de una misma moneda, una que mostraba su lado más entrañable hacia los Pokémon y la otra que irradiaba soledad, dolor y odio. Sin motivo alguno para rendirse, Misty no iba a parar hasta que el lado oscuro de Ash viese la luz de la felicidad.
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    Fin del Capítulo 6. Siento el retraso, pero estos últimos días anduve fuera de casa, y sin mucho tiempo sin poder postear.
     
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