País: Astriz Pueblo: El viejo Rushbelly Fecha: 1901 Capitulo 1: Los sueños de un vagabundo. Su cabello castaño bailaba elegantemente con el viento, sus ojos eran tan brillantes y dorados como el sol. Sus ojos, eran soñadores miraban al cielo con una mirada triste pero a la vez ¿Feliz se podría decir? Se negaba mirar hacia atrás porque no quería arrepentirse de lo que estaba a punto de hacer, luego de poner un pie decidido a entrar al tren, los gritos de dos personas lo detuvieron. --¡Hermano! --Exclamó una voz masculina. --¿Alphonse? --Dijo el chico algo extrañado. --Te voy a extrañar. --No mueras tonto. --Le dijo una voz femenina mientras lo abrasaba. --¡Iza! No te preocupes, te prometo que voy a volver. --Dijo el castaño. El silbato del tren sonó dos veces indicando que en unos segundos iba a partir, en ese momento el chico no dudó en entrar. Cuando entró se sentó en la ventanilla, justo cuando el tren se iba de la estación, el castaño visualizó a lo lejos las manos de Iza y de Alphonse moviéndose al compás del viento indicándole un "hasta pronto". En eso él se acordó de algo, se acercó a la ventanilla y le gritó a la muchacha. --¡Me despides a la Enana Gruñona! --Lo haré --Le respondió ella-- ¡Y no le digas así a mi abuela tonto! ---------- Mi nombre es Dylan Shepard, vivo en el viejo Rushbelly en la casa de la abuela de mi mejor amiga junto con mi hermano menor, Alphonse Shepard. Trabajo para los militares de mi país desde mi adolescencia pues desde pequeño quise proteger a las personas pero cuando agarro el rifle siento como si estuviese haciendo el trabajo de un asesino. Rushbelly es el pueblo de mi infancia. Nunca llegué a conocer a mi madre ni a mi padre siempre conté con el apoyo de mi amiga Iza Rockwell una chica de carácter fuerte. Vaya... el viejo pueblo donde pasaba las veinticuatro horas del día admirando su belleza y explorando sus pequeños bosques junto con mi hermano me llena de felicidad. Iban pasando el tiempo lentamente pero mientras mas avanzaba mas me alejaba del verdor del pastizal y me acercaba mas a mi destino "La Ciudad Carmesí". Llego a la estación de la gran ciudad y me encuentro a mis viejos compañeros,mi figura materna Mariah Breda y su asistente Michael Robinson. --¡Joven Shepard! --Dijo Michael-- Hace tiempo que no nos vemos, la última vez que lo vi apenas era un niño. --Joven Shepard, al igual que mi compañero estamos contento de verlo pero el Coronel lo espera en el Cuartel. --Dijo Mariah. Apenas llegué tuve que irme al Cuartel para ver al Coronel Roger Murray. Cuando llegamos a su oficina me recibió con su "típica" cara de aburrimiento. --¡Shepard! Que bueno verte. --Dijo el Coronel. --¡Coronel! --Le dije haciéndole un saludo militar. --Bueno te daré mas detalles mañana pero necesito que me hagas un reporte completo de tus misiones asignadas. --Dijo mientras me entregaba unos papeles. --"Vaya a bienvenida" --Pensé mientras cogía los papeles. Luego me fui de la oficina en compañía de la teniente Beth Hanson que me llevaba a mi habitación que era en el único lugar donde me quedaba cuando rendía servicios militares en la ciudad. Beth me llevó a la habitación pero antes de entrar le entregué un sobre y le dije: --Dele esto al Mayor Goldman. --Bien señor. --Se despidió con un saludo militar. Entro en mi habitación y dejo mi gabardina tendida en la cama y pongo los papeles en el escritorio, me siento en la silla mirando atentamente los papeles que me dio el Coronel. En eso, el silencio de la habitación fue perturbada por dos golpes en la puerta. Me levanto de la silla con pereza y giro el picaporte, ahí se encontraba un rubio con la cara mal afeitada y un imperdonable olor a cigarrillo. --Arthur viejo amigo. -- Lo invité a pasar y hablamos un buen rato, le hablé de muchos de mis problemas, no de los problemas personales, si no, de los problemas de nuestro actual Astriaca (Presidente del país). No es que desconfíe de mi figura materna, Mariah, pero prefiero mantener estas cosas entre mi amigo y yo. --Ya veo. --Dijo él mientras dibujaba una expresión seria en su rostro-- Ni el jefe ni nadie debe saber sobre esto. --Me alegra contar contigo amigo. --Bueno, cambiando de tema que tal si esta noche vamos a una taberna y hablamos ¿Te parece bien? --Tendrá que ser otro día Arthur, tengo mucho que hacer, si vas me saludas a Chris y al General. --Bien, no trabajes mucho Dylan.
No quiero ofenderte, pero no estás demasiado inspirado en Fullmetal? No tnego mucho más que decir, no veo errores de ortografía, salvo que después de los guiones largos no va con mayúsculas (los que dividen diálogo de acción, me explico?)
Para serte sincera me inspire un poco en Fullmetal en el primer capitulo. Pero tengo en mente otra cosa :)
Entonces voy a ver cómo avanza y luego te comento como se debe ^^ Es que fue chocante ver que los nombres eran tan parecidos, y los lugares, y la escena en sí x'D Espero la conti :3
País: Astriz Ubicación: La Ciudad Carmesí Fecha: 2 de Junio de 1901 Capitulo 2: Como viejos amigos. Habían pasado días desde que llegué a la Ciudad, en siendo misiones en casi todas por un pelo pierdo la vida. Era un 2 de Junio un día muy importante en el país ya que hoy se celebraba el día de la independencia de Astriz. Como hoy era mi día libre aprobé la oferta de mi amigo de ir a un Bar de la ciudad junto con nuestro buen amigo Chris, la cual, este estaba en su búsqueda de chicas junto con Arthur. Y yo lleno de aburrimiento no tenia nada bueno que hacer en este día. --¡Dylan! ¡Ven con nosotros, diviértete! --me gritó Arthur bajo los efectos del alcohol. Mientras tomaba de mi vaso, una figura masculina se acercaba a mi con una cara llena de alegría, sin duda alguna era Chris sin duda alguna estaba disfrutando el ambiente. A veces me preguntaba cómo unos tipos como ellos pueden ser militares teniendo en la mente llena de perversidades. Este Chris era diferente al que estaba acostumbrado ver en los bares, por un milagro del cielo no estaba borracho esta vez, pues cada vez que salimos yo tengo que ser el niñero de esos dos. --Dylan... --dijo Chris totalmente perdido. --¿Estás bien amigo? ¿Te ha pasado algo? O fue Arthur de nuevo. --dije mientras miraba al rubio comportándose como un retrasado mental por la borrachera. --No es nada de eso Dylan... --a punto de contarme lo que pasaba, fue interrumpido por Arthur que se lanzó sobre nosotros ¿Cantando o gritando? --tararara ta ta, ta ta tarararara. ¡Amigos! Beban y beban hasta que se muera. --Dijo mi amigo totalmente ebrio. Entiendo que esté ebrio, pero aun así no se que clase de soborno utilizó para entrar a la milicia. --Será mejor que nos vayamos. --me dijo Chris quitándole el trago al rubio-- Si bebe un poco mas puede que lo bajen de rango. --Es una suerte de que no lo hayan echo. --luego vi el vaso de cerveza que me estaba tomando, luego veo a mi amigo luchando contra los impulsos alcohólicos de mi amigo el ebrio-- Chris... ya que nos vamos, ¿Quién va a pagar la cuenta? --No lo sé. --Ambos observamos a Arthur que tenia los brazos extendidos hacia arriba dejando ver su billetera, en un movimiento ágil mi querido amigo le sacó su billetera y la revisó, esto era un milagro ya que ninguno de los dos tenia dinero. --Cuando no hay oro mira al loco. --dijo él mirando la cantidad de dinero que traía el borracho. --Espera. ¿Qué le decimos a Arthur cuando se levan te mañana? --le pregunté. --No hay por qué hacerlo. Pagamos la cuenta y llevamos a nuestro amigo el cantante a su apartamento, ahí, pasamos las mil y una tratando de que él se durmiera pero los intentos dieron su fruto al cabo de unas horas se durmió, Chris y yo estábamos cansados así que decidimos dormir, pero antes de hacerlo le decidí aclarar algunas dudas: --Chris, ¿Qué querías decirme en el Bar? --Nada, no era nada importante. --me respondió. --Sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites. A la mañana siguiente me levanté temprano para dirigirme al cuartel, así que dejé a mis amigos durmiendo. Era muy temprano, aproximadamente las cinco de la mañana, tenia que andar con mucho cuidado por los alrededores pues es la ciudad se convierte en otro sitio cuando cae la luna. Llegué al cuartel, me voy acercando a mi habitación pero en los pasillos veo una sombra extraña, la imagen era algo traslúcida varias partes de la sombra se desprendían, al ver eso me froté los ojos y cuando volví a ver no había nada pero ¿Qué era eso? Lo único que me dije para quitarme el miedo es que los espantos no existen. "Los espantos no existen los espantos no existen los espantos no existen ¡Los espantos no existen!" Me decía mientras me acercaba lentamente hacia la puerta. Luego de abrir la puerta siento una mano en mi hombro izquierdo, en ese momento me puse totalmente blanco, miré hacia atrás y vi... --Shepard, si estas son tus horas de venir al cuartel mejor quédate en un hotel. --¡C... Coronel Murray! --Bueno, no tengo otro remedio que pasar esto por alto pero no tolero otra así. ¿Entendido? --Si... señor. El Coronel se fue a su habitación pero antes de entrar dejarme solo me dijo sin mirarme: --Y la próxima vez, no te pongas así de asustadizo si no en alguna misión mojarás el pantalón Shepard.