Dulces Amargos By: Mili-chan Llovía en la ciudad, ese bello olor estaba por toda la calle, por todos los hogares, se oía como caía el agua y como sonaban los truenos y relámpagos. Era una fuerte lluvia de verano en lo que habían dicho que sería una soleada tarde. Malditos pronosticadores con tendencia mitómana. El reloj de una pequeña casa había anunciado que ya eran las cuatro de la tarde, que era tiempo del té. Un momento disfrutable para una mujer de unos ojos azules y un largo y sedoso cabello rosa. Era bien alta, de un cuerpo extraordinario y sonrisa pícara. No hay dudas de que Megurine Luka era toda una belleza. Se dirigió a su sala de estar, se sentó en su sillón negro y apoyó su taza rosa en su mesa de té. Echó su cabeza hacia atrás, apoyándose en la blanca pared y largó unos suspiros… su día estaba arruinado por esa condenada lluvia. Se refregó sus perfectos ojos y comenzó a tomar su té, ese que tanto a ella le gusta, a pesar de ser época calurosa. Si no podía tener una tarde divertida con amigas, al menos podía tener una tarde tranquila a solas. Cerró los ojos mientras le daba otra probada al contenido de la taza cuando el timbre de su casa sonó, sorprendiéndola. Sin dudas no esperaba visitas ese día… ¿Quién iría a verla en un día tan horrible? Caminó de mala gana hacia la entrada para abrir y encontrarse con Kamui Gakupo, ese guapo amigo suyo que últimamente no la dejaba en paz. Ella solo miró disimuladamente hacia la izquierda y lo dejó pasar. Él gustosamente pasó susurrándole a su paso un simple ‘gracias’. Se sentó en donde la chica estaba antes, ella hizo lo mismo solo que se colocó un poco más a la derecha, tratando de alejarse del joven de ojos violetas. Él sabía que a la muchacha no le agradó esa repentina aparición pero no le importó por mucho tiempo ya que deseaba quedarse con Luka un largo rato. Ella no era que no quería tenerlo cerca sino que le asustaba la idea de saber que él sentía algo más que una amistad, siempre le había asustado esas ideas. Pero por el lado bueno, le agradaba mucho Gakupo, más de lo que ella podría admitir. Silencio incomodo entre ambos, no habían intercambiado palabras, simplemente no sabían de qué hablar o que tema tocar. No había una conversación sólida y Megurine seguía tomando su té, deseando poder tener algo rico para acompañarlo. — Sabía que estarías tomando tu famoso té así que… - alzó la bolsa que tenía escondida en sus ropas – te traje unos ricos dulces, tus favoritos según Miku. La Vocaloid tomó esos dulces y se comió el primero que vio. Estaban deliciosos. Le sonrió a él. — ¿Quieres quedarte a cenar? – preguntó con amabilidad. Gakupo simplemente sonrío. Los dulces siempre funcionan con Luka.