CUMPLIENDO UN SUEÑO

Tema en 'Relatos' iniciado por Aleón, 7 Noviembre 2013.

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    Aleón

    Aleón Aleón

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    37
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    Escritora
    Título:
    CUMPLIENDO UN SUEÑO
    Clasificación:
    Para todas las edades
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    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1311
    CUMPLIENDO UN SUEÑO
    Mark, era un chico de 19 años, estudiante de primer año en la facultad de arquitectura de la Universidad Mariano Gálvez.
    Eran los primeros días de universidad para él y para los demás ya que las clases recién comenzaban.
    Cuando Mark llegó a la entrada de la universidad, él se quedó parado frente a ella mientras las personas entraban y salían de la misma.
    A Mark le era muy difícil acostumbrarse a los cambios ya que habían sido muchos por ahora, su vida prácticamente había dado un giro de 180 grados, él muchas veces se preguntó “¿Cómo fue que pasé de un pueblo bastante pequeño a una ciudad? y ¿Cómo vine a parar en una universidad como ésta en la capital?”, cuando recordó el porqué lo hacía, lo hacía para poder cumplir sus metas, sueños, cambiar su vida y ayudar a su familia. Así que al recordar todo esto se armó de valor y entró.
    Semanas después de que todos los profesores se presentasen (la mayoría eran arquitectos) y aclaradas las reglas de cada curso, las clases habían dado inicio.
    Y Mark mientras más avanzaba en las clases más se daba cuenta de que aunque fuera un graduado en construcción en el nivel medio, su conocimiento en comparación con varios de sus compañeros era casi nulo; y no es que fuera un mal estudiante, ni mucho menos perdía interés en la profesión, es más él sentía pasión por la arquitectura; simplemente era que a comparación de los establecimientos de donde habían salido sus compañeros; en el establecimiento de donde él salió, los conocimientos en esa rama no eran muy amplios.
    Pero aún así el siguió en arquitectura dando lo mejor de sí, Mark no se rendiría tan fácilmente aun después de que con el paso de las semanas y meses varios renunciaron, él no lo hizo y sin importar que lo consideraran uno de los promedios bajos de los que quedaban en su generación.
    Poco a poco fue mejorando en las materias con la ayuda de Santiago; quien era un chico de 21 años, su tutor, mejor amigo y quien era considerado el mejor estudiante por todos los arquitectos, y es que Santiago tenía muchas habilidades, como lo era el dibujo, conocimientos sobre construcción, diseño y de más, aparte de ser un excelente matemático.
    Todo lo contrario a Mark, que tenía un poco de dificultad en la mayoría de las materias excepto matemática que era una de sus materias favoritas.
    Mark seguía siempre dando lo mejor de sí, bajo las instrucciones y consejos de Santiago y de los arquitectos. Muchas veces en la revisión de trabajos, Mark recibía la orden de repetirlos ya que les faltaba algo o se había equivocado en algo, pero él no se quejaba porque sabía que aprendería al volverlo hacer y que no repetiría los errores marcados.
    Mark mejoró mucho durante el año y los arquitectos y su mejor amigo ya lo habían notado; también sus demás amigos y compañeros de curso.
    Un día, casi que a mediados de año, Mark se encontraba haciendo una investigación para una clase a la vez se comunicaba con Santiago por medio del chat hablando de temas triviales y consultándole una que otra cosa sobre la investigación; en esas estaban hasta que Santiago cambia totalmente la conversación diciéndole que entrara a la página no más le recibiera el link, Mark un poco inseguro por el cambio tan repentino de la conversación y la petición un tanto extraña, aceptó; el link llegó y apareció en la ventanilla de conversación acompañado de un mensaje de Santiago que decía “me lo agradeces después”.
    Mark cliqueó en el link y este se abrió, cuando la página cargó y mostró su contenido, los ojos de Mark brillaron con una mezcla de emoción y asombro, y esto era porque la página mostraba anuncios de becas que salían de Guatemala hacia diferentes países; pero hubo un anuncio que le llamo mucho la atención; y es que era una beca hacia Francia, la beca daba la oportunidad a diferentes profesiones y entre ellas estaba: ¡Arquitectura!.
    Recordó que en la mayoría de las materias los catedráticos aconsejaban continuamente que se debía viajar para conocer la arquitectura de otros países y así mejorar y ampliar los conocimientos y esto le daría esa oportunidad.
    La beca daba oportunidad a terminar la carrera en el otro país y los únicos requisitos eran: pasar el examen de admisión y hablar y entender el inglés con fluidez. Esto último desilusionó a Mark ya que aunque su inglés no era tan malo gracias a libros que había leído y clases adicionales que había recibido años atrás, tampoco es que fuera excelente, además las fechas de la entrevista y del examen estaban cerca, para él le sería imposible pulir su inglés a tiempo.
    Entonces Mark escribió un mensaje a Santiago: “gracias por la noticia, pero es imposible que logre manejar completamente el inglés en tan poco tiempo, ¿Por qué no tomas tú la beca? Tú si hablas muy bien ese idioma”.
    Mark esperó y apareció el mensaje de respuesta: “bueno al menos ya sabes sobre la beca inténtalo el año que viene, además yo ya aplique a otra”.
    Y así fue, desde el día en que Mark se enteró de la existencia de esa beca estuvo estudiando extra casi todos los días junto con Santiago quien le ayudaba a perfeccionar su inglés además de pulirse en Matemática, aunque el estudio extra le dificultaba un poco lo demás, aún así siguió dando lo mejor de sí en los demás cursos.
    Ya había pasado el año entero y empezaba el segundo. Mark ya había mejorado notablemente en todos los cursos. Además gracias a Santiago ya dominaba el inglés y era muy bueno en matemática.
    Los meses pasaron, y las fechas indicadas para presentarse a la entrevista y al examen llegaron.
    Mark se presentó a la entrevista y al examen junto a muchos otros que provenían de todo el país y de diferentes profesiones.
    Días después le informan que había sido elegido para la beca de arquitectura y que la fecha de partida es dentro de dos semanas; ¡Mark estaba tan feliz! y cuando se lo contó a sus familiares, ellos se alegraron también.
    Al día siguiente, cuando él se lo conto a todos en el curso y dio a los profesores el motivo por el cual ya no iba a seguir en esa universidad, todos se asombraron.
    Por supuesto también a su gran amigo también se lo comunicó, aunque a través del chat, pues a él ya se encontraba fuera del país, en su beca.
    Pasaron las dos semanas y Mark se fue.
    Cuando llegó a Francia tuvo problemas y dificultades como era de esperarse, pero él no se rindió, se propuso esforzarse para alcanzar sus metas, sus propósitos en ese país, y lo logró.
    Y no solo fue uno de los mejores, sino que al graduarse y empezar a ejercer su profesión se convirtió en un arquitecto muy reconocido en varios países.
    Diez años después, Mark regresó a Guatemala y se enteró de que su mejor amigo Santiago, con quien jamás había perdido contacto, estaba en el país; acordaron reunirse en un conocido restaurante en la capital, al verse, se fundieron en un fuerte abrazo contentos por volverse a ver después de tantos años
    Santiago se había convertido en un gran arquitecto gracias a sus destrezas, talentos y habilidades.
    Igualmente Mark, quien a la fecha ya era un reconocido y afamado arquitecto.
    Santiago incluso había llegado a escuchar sobre algunas construcciones dirigidas por su gran y querido amigo.
    --Vaya… ¿Quién diría que el que comenzó como el peor alumno de arquitectura llegó a ser uno de los arquitectos más reconocidos de estos tiempos?—reconoció Santiago llevándose una taza de café negro a la boca.
    --Si, ¿puedes creerlo?—contestó Mark imitando la acción de su amigo.
    FIN
     

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