─Siempre es lo mismo, vamos a salir y parece que justamente ese día, todo le sale mal y termina tardándose años─pensaba con aburrimiento un joven de cabellos negro azulados y de penetrantes ojos negros, con un buen físico y de tez blanca de aproximadamente unos 19 años llamado Sasuke Uchiha mientras se encontraba esperando a su novia sentado en un sillón de la sala de la joven, y se encontraba bastante desesperado ya que llevaba como 20 minutos sentado esperando a su novia pero ella ni sus luces daba. ─Sasuke-kun, ¿crees que me veo gorda? ─preguntó una joven de unos 18 años de cabellos rosados largos hasta su cintura y de unos hermosos ojos verde jades, de una tez blanca y un cuerpo envidiable mientras se paraba frente al aludido vestida con un vestido rojo hasta su rodilla con un escote de corazón es su pecho, Sasuke por su lado al observarla no pudo hacer otra cosa más que quedarse prendido de la belleza de su novia, que aunque llevaban más de un año de novios aun le parecía impresionante lo hermosa que era, pero de lo que él no se dio cuenta es que Sakura al no obtener respuesta por parte de él, puso un semblante triste y bajo la mirada─ Así que si estoy gorda─ mencionó con voz apagada la pelirosa. ─Hmp, sabes que no es así─ dijo con voz fría y monótona el azabache, mientras que Sakura por su parte bajaba la mirada. ─Tú ya no me quieres por eso ¿verdad Sasuke-kun? ─ preguntó Sakura con voz temblorosa. ─No seas tonta, ¿quieres?, mejor ve a terminar de vestirte─ contestó Sasuke ─De acuerdo, pero, ¿no quieres venir? ─preguntó dulcemente la pelirosa, mientras le señalaba su habitación. El azabache no dijo nada, solo se levanto y comenzó a caminar, mientras que la pelirosa al ver tal acción no pudo reaccionar a tiempo y solo camino tras de él. Dices que piensas que pienso que ya no te quiero porque no hay momento. Una talla en tu vestido sabes que Cupido no entiende de eso Que aumenten los años contigo que importa si también aumentas de kilos Una vez estando en la habitación de la pelirosa que tenia las paredes pintadas de un gris muy tenue con una puerta hacia un balcón, y una cama con unos cobertores de color rojo y almohadas negras, tenía un tocador, un ropero, y una puerta hacia el baño. La joven pelirosa se sentó frente al tocador y empezó a cepillar su largo cabello rosado, para luego tomar dos mechones de su cabello y sujetarlos con un broche de una rosa negra, luego tomo un poco de maquillaje y lo aplicó sobre su joven rostro; pero mientras ella hacia todo esto era observada por un azabache que se encontraba sentado sobre su cama, pero que no perdía ni un solo movimiento de lo que hacia la pelirosa. ─Que hermosa es, ¿Cómo una mujer puede ser tan hermosa?, es un verdadero milagro que exista alguien tan perfecto como lo es ella, es hermosa, linda, inteligente, dulce y tantas cosas que no las podría decir todas, como deseo que llegue el día en el que sea mi esposa y podamos estar juntos día y noche─ pensaba el pelinegro con sus ojos puestos en la joven mujer frente a él. Me gusta que seas vanidosa pero más me gusta soñarte mi esposa Y es verdad que con el maquillaje te miras divina no puedo negarme y aunque cuando te vas a la cama y te lavas la cara vuelvo a enamorarme De pronto el azabache ve como la pelirosa se para de donde estaba sentada, y se dirige al espejo que tiene a un lado de la puerta que da hacia el balcón, y la observa detalladamente, su cabello rosa caía en cascada hasta su cintura y tenia las puntas ligeramente rizadas y lo llevaba medio sujeto por un broche de una rosa negra, sus ojos estaban maquillados con un delineados color rojo y unas cuantas sombras grises claras y rosas que hacían resaltar sus ojos verdes, además de que sus pestañas se veían mas largas y negras debido al rímel, sus mejillas estaban levemente rosadas debido al blush (rubor), sus labios brillaban gracias al brillo labial, iba vestida con un ligero vestido color rojo de tirantes gruesos y con un escote en forma de corazón, ajustado hasta su cintura donde caía libremente hasta 4 dedos sobre su rodillas y este vestido iba acompañado por unas pequeñas zapatillas con un poco de tacón de color negro con pequeñas piedras plateadas, el azabache pudo ver como la pelirosa tenia sus uñas decoradas, pero pudo al mismo tiempo notar como ponía cara de disgusto y volteaba para con él con un semblante de puchero, a lo que el azabache solo alzo una ceja, como esperando una explicación a lo que la pelirosa dijo. ─Sasuke-kun, estoy engordando─ dijo la pelirosa asiendo un puchero, que a los ojos de cierto azabache era muy lindo. ─Eso no es cierto, tú estas igual que antes, así que deja de decir tonterías─ le contestó el azabache de forma seca. ─Eso no es cierto, mira, ya tengo lonjas, me estoy poniendo fea─ contestó la pelirosa mientras se volteaba nuevamente al espejo y se veía detenidamente. Muchas gracias por ese te amo que está en las uñas que te has decorado aunque cuando estamos en la cama prefiero que sean tus uñas naturales las que claven mi espalda Dices que el maldito espejo te ha estado advirtiendo que has ganado peso una talla en tu vestido es más divertido para este travieso Que aumente el amor que me tienes que importa si comes miles de pasteles El azabache totalmente molesto, y enojado se levanto de la cama donde había estado sentado y se coloco detrás de la pelirosa, mientras la abrazaba por la cintura, recargando su barbilla en el hombro de ella, y le decía al oído ─Tú, eres hermosa así como eres, eres perfecta, no estás gorda ni mucho menos eres fea, eres lo mas acercado a la perfección que conozco─ mientras Sasuke decía todo esto Sakura solo se sonrojaba hasta adquirir un tono rojo intenso en todo su rostro, y es que a pesar de ya ser novios desde hace tiempo el no solía decirle cosas así, y que se las dijera le daba alegría pero también lograba ponerla nerviosa─ Gracias por arreglarte para mi, gracias por amarme así, gracias por eso y por mucho mas, mi bella flor─ decía el azabache al mismo tiempo que volteaba a su novia y la miraba a los ojos para luego solo decirle─ Te amo─ y juntar sus labios con los de ella. Y es verdad que con el maquillaje te miras divina no puedo negarme y aunque te vas a la cama y te lavas la cara vuelvo a enamorarme Muchas gracias por ese te amo que está en las uñas que te has decorado aunque cuando estamos en la cama prefiero que sean tus uñas naturales las que claven mi espalda