Título: Crimen y Castigo. Autor: Fiódor Dostoievsky (Rusia). Género: Drama psicológico. Páginas: 426 (edición más usual). Año: 1866. "Esta novela, una de las más grandes e imperecederas de la literatura universal, contiene dos de los temas característicos de Dostoyevski: la relación entre la culpa y el castigo y la idea de la fuerza redentora del sufrimiento humano, planteando con todo vigor el conflicto entre el Bien y el Mal, ese dualismo ético que es una constante en la obra del autor. Bajo el armazón naturalista de una novela de tesis, subyace una alegoría metafísica y moral. Observa Dostoyevski que el castigo no intimida al criminal, 'pues éste de por sí pide ya moralmente un castigo'." (Tomado de Lecturalia). _________________________ Mi valoración personal: (10/10). Hay muchas personas que consideran que Crimen y castigo es una de las obras cumbres del género de la novela. Creo que pudiera estar de acuerdo. No es que rompa muchos esquemas, precisamente, si entendemos la bibliografía que presentó Dostoievsky y las temáticas que solía abordar, bastante por el plano existencialista, sino que el cuidado con el que ha sido elaborada, la simbología, los elementos y esa pesadísima atmósfera deprimente lo hace casi único. No es un libro sencillo. Se debe leer con calma y mucha paciencia. Es una novela de un marcado carácter psicológico, de modo que se centra la mayoría del tiempo en los pensamientos enmarañados de Raskolnikov, el protagonista. Pero es tal la delicadeza que se le imprime a las minucias de sus ideas, a sus contradicciones, a la manera en cómo percibe el mundo desde su enfoque quizá distorsionado -quizá certero, quién sabe-, que en verdad sentimos que pocas novelas son capaces de tocar esa fibra de la mente, esa identificación personaje-lector, y debo confesar que es una experiencia maravillosa. Vayamos al caso: la trama plantea la vida de un ex-estudiante llamado Raskolnikov. Éste, alejado de su familia, sumido en la pobreza y viviendo en un cuarto rentado cuyo techo no es más alto que él mismo, comienza a desarrollar ciertas ideologías pesimistas y cargadas de misantropía que le impiden desarrollarse como una persona cotidiana. Y es entonces cuando toma una decisión, una decisión que le marcará el resto de su existencia: su crimen y su castigo, un castigo más allá del físico, un castigo eminentemente psicológico, una tortura interna, un laberinto sin salida en el cual él mismo se adentra y que pide a gritos que no lo salven, a pesar de que busca con ahínco su salida. Sumiéndose en diversos problemas, que van desde la oposición a que su hermana se case con un rico empresario por sentir que se sacrifica por él, hasta el drama que debe vivir con la familia de un sujeto que conoce en una taberna, Raskolnikov descubre que su vida comienza a dejar de tener sentido y comienza la experiencia de intentar escapar de sí mismo, correr, sin lograr llegar a ningún lugar más que los puntos de partida que le condujeron a realizar su crimen. Y mientras observa cómo la policía de San Petersburgo se enreda al intentar buscar un culpable al crimen cometido, y teniendo las cosas mayoritariamente a su favor como para clamar inocencia, la cárcel en la que se ve sumida su conciencia y su moral terminarán por aplastar del todo a un personaje con el que, incluso, podemos sentir simpatía por su carisma, por el enfático estilo de Dostoievsky por hacernos descubrir que dentro de nuestras propias mentes, quizá, no nos hallemos tan lejos de ser todos unos psicópatas. Ampliamente recomendado. Pero se debe tener mucho cuidado como ya lo expresé. Quien no esté acostumbrado a la novela de Dostoievsky -más allá del género psicológico- y busque encontrar en este libro una trepidante aventura policiaca, quizá no se lleve la mejor de las impresiones. Hay que buscar y encontrar la verdadera intención del autor, al redundar tanto en ciertos pensamientos y en las marañas, y si logramos entenderlo, lograremos experimentar uno de los viajes más tremendos hacia nuestro propio yo, proyectado en la figura de este joven delirante.