Crónica de un sueño eterno [CCS] Aquí está el one-shot de mi orgullo. Gracias a él obtuve el tercer puesto en la categoría Fan Fics de los Olímpicos CLAMP. Sí, sí, la felicidad es grande ¡¡Un tercer puesto!! ¡¡No lo creo!!. No tenía mucha esperanza, los demás participantes si que son excelentes. Pensar que la idea original era otra totalmente diferente y que lo único que quería hacer era encajar una mínima escena en algo que pudiera catalogarse como one-shot. La imaginación es poderosa. No más charla. Espero que les guste. Crónica de un sueño eterno Hoy volví a tener el mismo sueño. Allí estoy, inmóvil, en medio de la nada y rodeada sólo por la oscuridad más profunda, aún así no tengo miedo. Miró a mi alrededor en busca de algo que sé debo encontrar, pero no hay nada, no hay nadie, sólo yo. Siento que alguien me observa, sin embargo ello no me infunde intranquilidad sino todo lo contrario. Como si el no sentir esos ojos sobre mí fuera lo que en realidad me perturbara... Espero siempre estén observándome y nunca dejen de hacerlo. Dejó de rasgar el papel con su bolígrafo. — Suena extraño, ¿verdad? — pensó en voz alta. Levantó la vista de su diario y contempló, desde la banca ubicada debajo de aquel árbol de cerezos, a las personas disfrutar de los últimos rayos del sol de la tarde en ese parque. Mientras, su cabello color castaño jugueteaba con el viento cálido y los pétalos de flor caían inevitablemente tiñendo de rosa todo a su paso. Intentó encontrar en ese paisaje la respuesta que con fervor anhelaba encontrar, no lo logró. ¿Por qué no podía ser como ellos? Tomó su bolso y se alejó de allí. Luego de detenerse a comprar lo necesario para la cena se internó por una de las calles laterales a la avenida principal, un atajo directo a su departamento. Caminó varios metros cuando se percató de una presencia extraña y desconocida. Se detuvo en seco, podía sentirlo detrás de ella. Sujetó con fuerza las bolsas y, considerando la idea de usarlas para golpear a quien estuviera siguiéndola, giró a toda velocidad, dispuesta a cometer tal vez el acto más valiente o más estúpido de toda su vida. Sólo que no había nadie. Observó el camino que acababa de recorrer y lo único que vio fue como, una por una, se encendían las farolas de la calle. Siguió con la mirada a los haces de luz que se acercaron y luego se alejaron por la dirección que debía seguir. Retomó la marcha sin notar que la farola ubicada en el lugar en que se había detenido fue la única en no prender. Una pluma negra cayó desde el cielo. No sé que sucede, creo estoy volviéndome paranoica. Antes sólo sucedía alguna que otra noche, ahora son todas. Ya no sé que pensar. Siempre es el mismo sueño, yo parada en medio de esa infinita oscuridad mientras siento como alguien me observa. No logro entenderlo, parece que esperara algo ¿Pero qué? ¿Quién está allí conmigo? ¿Por qué no logro verlo?... ¿Por qué tengo tanto miedo de que un día ya no esté allí? Se levantó de su escritorio y se acercó a la ventana para contemplar la lluvia caer. En la acera, la gente corría para no mojarse, otros caminaban protegidos por sus paraguas y sólo dos disfrutaban del roce de las gotas cristalinas. Una joven pareja paseaba de la mano sin que nada les importara más que ellos. Él detuvo su andar para cortar una hermosa flor del jardín de alguien más y colocarla, delicadamente, sobre la oreja de su amada y humillar, con su acto, la belleza de la ahora desdichada rosa. Ella, ante su gesto de amor, sólo pudo obsequiarle el beso más tierno que jamás haya dado. Una joven se sonrojó ante esa dulce escena. Más a la distancia, otro ser no pudo evitar que sus mejillas se tiñeran de rojo por el recuerdo que esa pareja logró revivir en él. Esta vez fue diferente, tanto que estoy comenzando a creer que no es un simple sueño. En cuanto cerré mis ojos me encontré otra vez en aquel mundo de oscuridad. Lo único que podía ver era a mi misma rodeada por un pequeño brillo. Instintivamente levanté mi brazo, podía distinguirlo, algo en lo que no había reparado. En ese momento una pluma blanca cayó delante de mí y la tomé, dirigí mis ojos hacía el cielo pero sólo hallé oscuridad. Cuando desperté aquella pluma aún estaba entre mis manos. — Quisiera saber de dónde saliste. Aún permanecía recostada en su cama cuando dejó de escribir y volvió a sujetar la pluma. Quiso acomodarse para observarla mejor pero el movimiento provocó la caída de su diario. Al levantarlo posó la vista en la ventana, los primeros rayos del sol estaban iluminando la ciudad. Sabía que por más que lo intentara no volvería a tener ese sueño. Ya lo había probado antes, sólo ocurría por las noches. — Será mejor que me prepare, no quiero hacer esperar a Tomoyo en este día tan especial. Se levantó de la cama y salió directo a darse una ducha. Sería la primera vez que trabajaría como asistente en uno de los desfiles de quien era la única persona que la había hecho sentir como una más. Esta vez no fue en mis sueños. No quiero pensar que fue real, tengo miedo de volverme loca. Sucedió cuando regresaba, muy tarde en la noche, por la avenida principal abarrotada de gente. Allí volví a sentir esa sensación de hace días atrás, nadie parecía notarlo, sólo yo. Miré a ambas direcciones de la calle y fui testigo de como las farolas comenzaron a estallar junto a todo letrero luminoso que se encontrara en su camino, yo era su presa. En cuanto la última lámpara explotó justo sobre mi cabeza, ni la luz de la noche iluminó la oscuridad. No era como en mi sueño, por primera vez sentí miedo y desesperación. Quise pedir ayuda pero nadie respondió a mi llamado, sólo podía escuchar el eco de mi voz resonando en el vacío. Caí sobre mis rodillas mientras las lágrimas brotaron de mis ojos. Sólo aquel contacto detuvo mi llanto. Pude sentir una cálida mano en mi mejilla, estaba acariciándome a la vez que secaba mis lágrimas, ese ser me acompañaba. Quise saber quién era, por qué me hacia eso, pero nunca respondió a mis preguntas. Aún mi cuerpo recuerda su dulce abrazo y mi mente sus suplicantes palabras... Por favor recuérdame. Ahora ya no quiero dormir. Observó la sala de su departamento. Todas las luces se encontraban encendidas mientras el sonido de la televisión ahuyentaba el silencio de la noche. Ella permanecía sentada en el sillón envuelta en una manta y sujetando una taza de café. Se estiró hacia la mesa ratona, depositó la taza y tomó el control remoto en busca de algo que la mantuviera despierta. Al otro extremo del sofá reposaban su diario y sobre él la pluma. Estuve todo el día pensando en lo que sucedió ayer. No quiero tratar de convencerme que no fue real porque sé que no funcionará. No puedo olvidar sus palabras y menos su voz, podría reconocerla en cualquier lugar. Es la de un muchacho y sabe quien soy pero ¿Quién es? ¿Por qué me conoce? ¿Por qué deseo tanto que vuelva a abrazarme? Conozco donde está la respuesta, siempre estuvo allí, iré por ella. Apagó la luz de la habitación y se acomodó entre las sábanas de su cama sosteniendo con su mano esa pluma blanca. Ahí estaban ambos, la oscuridad y ella. Observó su cuerpo, podía verlo. Inmediatamente sintió aquella sensación tan conocida, la estaba observando. — ¿Quién eres? — preguntó. Silencio fue la respuesta que obtuvo. — Tú me pediste que te recordara ¿Cómo puedo hacerlo si no me dices quién eres? Pasaron los segundos pero nada sucedió, supo que debía hacer. Levantó su brazo y lo estiró hacia el vacío, frente a ella la oscuridad adquirió forma pero no identidad. Posó su mano en aquel rostro envuelto en tinieblas y acarició su mejilla. — Me has estado observando todo este tiempo, cada noche, en cada sueño. ¿Cómo sé quien eres? La figura tomó esa cálida mano entre las suyas. Fue cuando habló. — Recordarás quien soy cuando recuerdes quien eres. — ¿Quién soy? — No comprendía — Soy Sakura. — Lo sé, pero no es suficiente. — No lo entiendo ¡Dime tu nombre! — Lo sabes, debes recordarlo. Recuerda quien eres y termina con toda mi oscuridad. — su voz reflejaba cuanto creía en ella. — ¿Quieres decir que yo causé esto? — preguntó sorprendida y asustada. — No, yo lo hice. Lo hice para que otra vez seas tu quien acabe con ella. Di mi nombre y terminará. Aquella forma soltó su mano y se perdió en la negrura. — ¡Espera! ¡No te vayas! — gritó con desesperación. Cayó de rodillas abrumada. No sabía que hacer ¿Cómo descubriría la identidad de ese ser? ¿Cómo acabaría con la oscuridad? Enseguida su mente recordó esas dos palabras… otra vez. Algo captó su atención, miró hacia arriba y se encontró con el caer lento de una pluma. Su color la asombró, se distinguía a pesar de ser negra. La tomó con su mano y la comparó con la que antes había obtenido. — Son dos plumas… Las observó con detenimiento percatándose de sus detalles. —Su color las diferencia… Algo dentro de ella parecía renacer. Dolor, tristeza, soledad…amor. — Su color nos la deja ser iguales... Recuerdos olvidados llegaban en su mente. — Su color no las deja ser un solo ser… Miles de fragmentos de una vida pasada resurgieron para no ser olvidados jamás. Era el paisaje más bello que alguna vez ojos humanos hubieran contemplado. Junto a un hermoso estanque, rodeado por las flores jamás vistas, dos figuras parecían discutir, un niño de cabello alborotado y una niña de ojos verdes como esmeraldas. — ¡¿Qué clase de Dios eres?! ¡Ni siquiera puedes crear un pequeño destello de luz! — reprendió el niño — ¡Eres una vergüenza! La niña no dijo nada, sólo permaneció inmóvil con sus ojos fijos en el suelo. Una mujer se acercó a ellos. — Dios de la Oscuridad no debes tratar así a la Diosa de la Luz, no es fácil controlar tales poderes —dijo con una voz angelical y llena de comprensión— Con el tiempo ambos tendrán un perfecto dominio de sus elementos. — Espero sea pronto — replicó el pequeño alejándose con orgullo del lugar. — Pequeña no debes entristecerte. — la mujer se arrodilló para quedar a su altura. — Él tiene razón Dama del Tiempo, yo no sirvo. — lágrimas brotaron de sus verdes ojos. — Claro que no Sakura, tu eres muy poderosa. Y por favor no me llames así, dime Kaho — la mujer guiñó un ojo — Un día acabarás con la oscuridad más grande que haya existido, la de su corazón. Ella observaba el amanecer desde la base de un templo vuelto ruinas ubicado en el límite del acantilado. Su aspecto ya no era el de una pequeña sino el de una encantadora joven portadora de dos alas blancas que esperaban jugar con la brisa de la mañana. Sintió su presencia acercarse, muy conocida a decir verdad. Un muchacho de su misma edad, cabello color castaño y poseedor de dos alas negras descendió y se sentó a su lado. — Supuse estarías aquí Sakura — confesó él sin despegar la vista del horizonte — No entiendo como puedes detenerte a observarlo todos los días. — Claro que no lo haces — respondió ella con la sonrisa más hermosa — Es natural que al Dios de la Oscuridad no le guste el amanecer. Él sólo volteó hacía otro lado, no quería que notara que se había sonrojado tan sólo por su simple sonrisa. — ¿No escogiste un nombre aún? — preguntó con curiosidad. — No, no lo creo necesario. — su voz tenía un dejo de orgullo. — ¿De verdad? Yo creo que sí. Es muy molesto estar llamándote “Dios de la oscuridad”. — Me da igual como me llames. — Si te da igual ¿Puedo escogerlo yo? La miró a los ojos pero rápidamente desvió la vista. Si ella escogía su nombre sería el ser más feliz del universo. — Hazlo lo que quieras. — Eso es un sí — Su voz estaba llena de emoción — Tendré que pensarlo bien, no es fácil escoger un nombre, me llevará algo de tiempo. Tendrá que ser uno que demuestre tu personalidad pero que a la vez suene dulce… La noche se cernía en lo alto del cielo en el momento que acordaron encontrarse. Allí, junto a la Fuente de la Vida, sus corazones ya no les pertenecían. Ella observaba las estrellas, tratando de encontrar en su luz el valor que necesitaba. Él no podía verla, temía por lo que le diría. — Sé que esperas una respuesta — anunció con su suave voz, la que el protector de la oscuridad tanto amaba escuchar. — Sakura entenderé si tu… — No — lo interrumpió — Necesito decírtelo, quiero que tu también lo sepas. Observó el agua de la fuente antes de continuar. — Estamos destinados a una vida eterna y en soledad, nuestros corazones no pueden conocer otro sentimiento más que el amor por la vida que velamos con tanta devoción. Un ser inmortal no puede amar. —Entonces esa es tu respuesta Sakura. En ese instante conoció el dolor más grande que pueda existir, el de un corazón destrozándose. — Yo no quiero vivir de esta forma, en una eternidad de tristeza y dolor — Se acercó y acarició su mejilla obligándolo a verla a los ojos — Hace mucho que ya no le temo a la oscuridad. Él la miró sin comprender. — La persona más importante para mí está siempre a mi lado, él me protege en esa oscuridad, ya no tengo porque temer. Ambos se perdieron en un dulce a brazo. Dentro del Templo de la Divinidad todos los dioses se hallaban presentes de pie frente a los acusados. En el centro, un emblema circular decoraba el piso y sobre él, la portadora de las alas blancas esperaba lo inevitable. A poca distancia, el portador de las alas negras luchaba por liberarse de las cadenas que lo aprisionaban, a pesar de que sabía era inútil. Quien entre todas las divinidades era el más importante en jerarquía dio un paso hacia delante. El Dios del Universo, con voz grave e imponente, comenzó a hablar. — El vínculo divino se ha roto, desafiaron su naturaleza y por eso serán castigados. Observó a ambos jóvenes, luego con tristeza anunció. — Como seres inmortales la muerte les está negada, sin embargo cumplirán su eternidad de la forma más dolorosa. — Posó sus ojos sobre ella — Tu, Diosa de la Luz, serás condenada a la vida terrenal. Verás a tus seres queridos nacer, serás testigo de como sus vidas se consumen y adolecerás sus inevitables muertes mientras guardas esa joven apariencia. Sufrirás el dolor y la soledad que el tiempo impondrá para ti. Dio unos pasos dirigiéndose hacia el otro acusado. — Tu, Dios de la Oscuridad, podrás permanecer en ambos mundos según dicte tu voluntad. Sin embargo, serás condenado a vivir con el dolor de su recuerdo y el castigo de permanecer a su lado tan cerca como la divinidad puede hacerlo de un ser mortal. Si desobedeces, perderás tus alas y el privilegio de visitar aquel mundo. En cuanto la sentencia fue dictada aquel ser divino levantó su brazo y un haz de luz dorada envolvió a ambos condenados mientras el viento comenzó a resoplar en el lugar. Un destello plateado anunció la calma. Observó el emblema, una pequeña pluma blanca yacía en él. Aquel grito desgarrador advirtió la tragedia. Lágrimas cayeron sobre las dos plumas que su mano sostenía. — Hace mucho que ya no le temo a la oscuridad… La persona más importante para mí está siempre a mi lado, él me protege, ya no tengo porque temer. En lo alto, las tinieblas se arremolinaron adquiriendo forma nuevamente. Ella lo observó ahora con otra mirada, sabía quien estaba allí, alguien a quien sin saberlo había estado esperando durante mucho tiempo. — Dijiste que ya antes había acabado con la oscuridad, te referías a la de tu corazón. — Tu fuiste la única persona que logró entrar en él. — confesó esa figura. — Cuando nos separaron me llevé tu nombre conmigo. El resplandor que rodeaba su cuerpo se intensificó cubriéndola por completo. Su ropa se transformó en una hermosa y delicada túnica blanca con símbolos dorados al instante en que dos hermosas alas nacieron en su espalda. — El nombre que yo escogí para el Dios de la Oscuridad es… Syaoran. En cuanto su voz anunció ese nombre una columna de luz se elevó por los aires y se extendió libremente por toda la inmensidad. Las tinieblas dieron paso a la claridad y la figura que permanecía en lo alto adquirió al fin su identidad. Un joven de cabello castaño, ropas oscuras con símbolos plateados y alas negras apareció frente a ella. Si dudarlo la joven levantó vuelo y se dirigió hacía él quien la recibió en sus brazos. — Lo siento tanto, el día que escogí tu nombre fue cuando… — No te disculpes, mi querida Sakura. Ahora estamos juntos, es lo único que importa. — Pero Syaoran si permanecemos juntos perderás tus alas y ya no podrás estar en el mundo mortal. — Este es nuestro mundo, nuestro tiempo, aquí nadie podrá separarnos. En tus sueños Sakura ambos seremos felices. Aquellos seres alados se fundieron en un cálido beso. Vivo atrapada en un mundo que no es el mío, aún así no sufro. Vivo cada día esperando la noche, aún así no desespero. Vivo con la nostalgia que me provoca el amanecer, aún así sé habrá un anochecer. Como dos enamorados resignados, el día y la noche pasan la eternidad con la certeza de que jamás podrán estar juntos. Sólo en esos minúsculos momentos, perpetuos para ellos, pueden amarse. En cada crepúsculo, la danza del amor tiene lugar en el finito cielo y aunque el tiempo no sea suficiente, saben habrá otro día. Eso es lo único que se necesita para albergar la esperanza. Siempre habrá un mañana y con él otra noche en la que podamos reunirnos, a salvo, en nuestro pequeño mundo. Aquel que sólo nosotros podemos construir, diferente al del día anterior y único como ningún otro. Allí será donde te espere, en esa oscuridad que juntos iluminamos, aquel lugar donde no existen el miedo ni el dolor y donde sé que tus ojos no dejarán de observarme y yo de amarte. Porque es en esa eternidad que nace durante la noche, el refugio de mis sueños, el instante en el cual los condenados encuentran la absolución. Sobre el escritorio de aquella conocida habitación descansaba aquel diario, con sus páginas abiertas e iluminado por los rayos del cálido sol de la tarde. A la orilla del estanque de aquel mundo inmortal, dos seres divinos contemplan el agua. — Debí imaginarme que harías algo como eso. — dijo una voz masculina. — No sólo imaginarlo, lo sabías y aún así no interferiste — Manifestó una mujer mientras acariciaba con los dedos de uno de sus pies ese líquido vital — Estabas de acuerdo conmigo. Él no acotó nada a esa afirmación. — ¿Hubieras permitido que pasarán la eternidad de esa forma tan cruel? — Continuó a la vez que observaba el cielo — Mis poderes me dejaron ver el futuro que les deparaba, ellos elegirían su amor. Yo sólo les regalé el tiempo que su condena no previó. — ¿Cuándo se lo dijiste? — inquirió su acompañante. — No lo hice. Debió reconocer el destello plateado, así que después sólo se dedicó a descubrir que era lo que había conjurado. Ella comenzó a caminar por el verde césped alejándose del estanque. Él comenzó a seguirla. — Toda regla tiene su excepción así que generé una para la tuya. Tu también lo hiciste. — Esa frase pertenece al mundo mortal, aquí las cosas son diferentes. — Entonces no piensas negar tu excepción. — No sé de que hablas. — Te lo recordaré — se detuvo y lo miró a los ojos — Hace poco él desobedeció su castigo y se acercó a ella, incluso la abrazó. ¿Ahora si te refresqué la memoria? Él permaneció en silencio, no iba a contestarle. Ella sonrió alegremente y retomó la marcha. — Caminemos un rato — lo invitó — Por cierto deberías escoger un nombre, eso de llamarte Dios del Universo… Parece que alardearas. — Claro que no, es que no veo la necesidad de tal acto mortal Dama del Tiempo. — Llámame Kaho — pidió — Estuve pensando y creo que el nombre Clow Reed te quedaría muy bien. — ¿Eso piensas? Ambos seres se perdieron en ese paisaje digno de dioses.
Re: Crónica de un sueño eterno [CCS] Me pareció sumamente dulce. Fue bastante diferente encontrar un AU fuera del contexto normal de los AU, eso le dio una fresquedad al escrito que me dejo bastante satisfecha, además que me encanto el recalcamiento de los nombres, las CLAMP ( y en la magia en sí) tienden a manejar que un nombre es muy importante y el que tu escrito girara en torno a eso me parecio exelente. En serio felicidades por ganar, fue realmente un muy bonito escrito. Además que fue sumamente romantico (L). Muchos de mis escritos empiezan así y se modifican hasta convertirse en cosas diferentes, en sí lo que yo escribí no era del todo "a si", sufrio una tranformación radical, en serio que te comprendo. Los demás participantes eran exelentes, pero yo no entro en esa categoría xD. Asdf, felicidades otra vez =)
Re: Crónica de un sueño eterno [CCS] ¿Qué puedo decir? Cuando comencé con los FanFics yo amaba los universos alternos dentro de otro mundo de fantasía, era como verlos a ellos pero no al mismo tiempo. Otra Sakura y otro Syaoran enamorándose (aún no conocía TRC, duh). Cuando comencé a leer me quedé de 'omg', hace muchísimo que no leía algo así. Fue bastante gratificante, realmente. No sé si te dije tu error con los guiones, tal vez no, umh...
Re: Crónica de un sueño eterno [CCS] Me gusta la manera en la que redactas la historia, la verdad logro adentrarme al fic. Los guiones se usas de esta manera: —Llámame Kaho. —pidió—. Estuve pensando y creo que el nombre Clow Reed te quedaría muy bien. Al principio de la oración, luego separado de la oración y pegado a la acotación. Fuera de eso todo está muy bien narrado, sigue escribiendo. ;)
Re: Crónica de un sueño eterno [CCS] Gracias por el dato, seguía intentando ver cual era el error (yo creía que era por otra cosa XD) Me agrada que te haya gustado como escribo, me pone muy feliz que les haya gustado.
Re: Crónica de un sueño eterno [CCS] ¡Mentira! El punto no va antes del guión si lo que sigue es una referencia a cómo lo dice (susurra, grita, pregunta, etc). Así sí :si:.
Re: Crónica de un sueño eterno [CCS] Entonces sería así. Ejemplo: —Sabes lo que sucederá si regresas —la miró a los ojos —. No podrás volver. ¿Y con diálogos cortos? —¡Hey! —gritó a todo pulmón. ¿Así normal?