Corona de negro.

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Bonita Lokita, 26 Junio 2013.

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    Bonita Lokita

    Bonita Lokita Usuario común

    Acuario
    Miembro desde:
    10 Enero 2011
    Mensajes:
    269
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Corona de negro.
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    673
    Para aquellas que con belleza iluminan
    Mostrando su bondad,
    Pero que las sombras dominan
    Oh, poderosa en la oscuridad.
    El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.
    Giovanni Papini

    Prologo.
    En mi mundo jamás espere ser aquella que en este momento se refleja en espejo de plata fina, no con ese vestido largo de seda, adornada con perlas, diamantes y oro, ni perfumada con las lociones más caras ni enmascarada con los mas elegantes colores de un maquillaje.

    No, en mi mundo no esperaba ser ese reflejo elegante, ni formar parte de la familia que gobierna a millones de aldeanos, ser la mujer mas respetada en cualquier lugar, ser la que mande en cada rincón de decenas de territorios.

    En mi mundo, en mi vida de trapos y escobas nunca me llego la idea de posar tan llamativas joyas y vivir en los mejores aposentos de una tierra demandante y poderosa. Pero sobre todas esas cosas materiales de los humanos, en mi mundo terrorífico y oscuro, jamás imagine tener el amor de un hombre a mi merced, mejor aun tengo su corazón en mis manos y con solo este talismán me es imaginable una vida.

    Las reinas tienen reglas que deben considerar cuando forman parte de la realeza, son miles y miles de normas, pero solo Diez debemos de tomar en cuenta para poder gobernar con sabiduría halado de un rey. Quien pueda manejar estas simples reglas, mas como concejos, esta destinada a la grandeza.

    Décima; Una reina debe portar elegancia en cualquier situación y en cualquier lugar

    Novena; Una “alteza” jamás se enfrenta a otra, ni a una dama, porque es de mujeres que por naturaleza las arpías existan. En una confrontación inevitable, no se usan las “garras” ni “bofetadas”, la batalla verbal inteligente es la mejor arma de una reina.

    Octava; es deber de una reina no meterse en confrontaciones de reyes o varones, pero debe estar lista para cualquier situación con una sabia opinión en decisión y posición.

    Séptima; una reina no puede opinar sobre la política libremente, pero es su deber saberse todo sobre su reino y no omitir ninguna situación.

    Sexta; es de reinas el presumir y posar con bellas joyas y vestidos, pero el deber es saber dirigir una nación tras las sombras de su rey

    Quinta; Una reina no debe de irse antes que su rey. Si así es, debe de estar preparada pues sobre ella caerá el peso del imperio.

    Cuarta; En la Corte y Concejo, una reina debe vestir de negro, en un funeral no debe mancharse su vestido blanco.

    Tercera; En una batalla la reina debe saber danzar a compás de las espadas, en un baile debe saber pelear en contra de las criticas.

    Segunda; La reina es lo más preciado que tiene un rey y sus dominios, es sagrada para todo aquel que ose mirarla.


    Primera: El rey debe proteger su reino, pero la reina debe proteger la corona que posa con elegancia, pues esta es la fuente de poder y alegría para el pueblo.
     
  2.  
    Bonita Lokita

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    Corona de negro.
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    Capitulo 1: Sueño.

    El mundo donde crecí, es mucho más problemático de lo que un alma ajena puede imaginarse, aunque tampoco me crie sola ni mal acompañada, pero crecí con miedo, miedo a lo que era y por lo que terminaría siendo. Aunque ahora eso cambio y soy mas poderosa de lo que me imagine, el miedo se esfumo, mi titulo de reina no me permite tener miedo y mucho menos dudas ante la gente o el enemigo ya que era inútil demostrarlo.

    En estos tiempos, el miedo podría ser el peor de tus enemigos o el más fuerte traicionero de tu escolta; la era de dragones y hechicería había pasado para muchos humanos y descendientes de estos, pero para las criaturas como yo era algo que jamás desaparecería.

    Si no se han dado una idea, soy una hechicera. Lo se, tonto, siniestro, mediocre, el personaje perfecto para asustar a sus hijos en las noches y mandarlos a dormir temprano.

    Soy la perfecta malicio personificada en el recipiente humano, no me lo tomen a mal, no me quejo de esos seres que destruyen su propia superficie con cara plana, simplemente es una forma autoritaria sobre ellos para llamarles. Solo son recipientes de una alma que es prestada de Dios, Kami-sama, Ala, Supremo o como quieran llamarle. Yo por otro lado, soy la aberración de las creencias pero sigo siendo un recipiente. Perfecto.

    Ahorita mismo, resido temporalmente en el estado de Querétaro-México, buen país, mas seguro que cualquier otro omitiendo la violencia singular tráumate que reciben sus residentes con decadente economía pero, amigable la gente. Algo así.

    Mi reflejo en la ventana es compresible, la bella ciudad en el estado de invierno es acogedora y fría, pero con una buena taza de café como la mía es soportable y relajante aunque hace mi reflejo se obstruya por el vapor de la taza. Mi figura es singular a lo normal por mi aparente edad; 19 años, ancha de hombros y robusta pero alta, peso nivelado, busto a medidas de 36 “B” en un sujetador americano, caderas anchas y piernas torneadas a mi buena suerte. Cabello marrón oscuro con destellos rojizos al contraste de la luz solar, ojos castaños oscuro, pero tan oscuros que pareciese como si fueran negros. Urra.

    Un sorbo a mi café me vuelve a mi reflejo opaco, pero la luna llena se hiso presente en el cielo una vez más en mis noches, su reflejo platino era mi luz verde, la hora de mi vida favorita comienza ahora… ¡Dormir!
    ¿Qué? ¿Esperaban que saliera con mi escoba a secuestrar niños? Bah, cuento de niños señores. Yo adoro dormir, porque solo así puedo soñar.

    Toc, toc.

    —Hm…

    Toc, toc, toc.


    —Ni pienses que abriré…

    ¡Toc, Toc, Toc!

    —¡Que siniestra idea pasa por tu cabeza para molestar a las 5 de la mañana! — sé que susurrármelo a mi misma es algo contraproducente pero, si era la persona que creía, no era buena idea maldecirla.

    Mi apartamento es pequeño, modesto y solo tengo una cama, dos cobertores negros y violetas, un horno, y el baño completo con una caja de mi ropa y zapatos. Lindo, cómodo, y no tengo que limpiar.

    Al girar la perilla opaca se abre la puerta oxidada dejando ver a la figura masculina mas joven físicamente y con sonrisa estúpida mas rara. Oscar Montana, mi compañero de clases desde que me mude aquí.

    —¡Zaira! Buenos días, ¿lista para irnos? — su hiperactividad, su gusto por la música y el hecho de que me cocina es lo que me impide partirle la cara con un conjuro macabro de sufrimiento prohibido.

    El chico sonriente de cada estúpida es de tez clara, ojos castaños claros y sus cabellos largos hasta los hombro y alborotado con un cuerpo atlético pero no exagerado

    —Oscar, querido amigo… — le tomo por el hombro fingiendo amistad, su carilla me da cosa, es tan inocente y no era la persona que me esperaba —, mi amigo del alma… ¡Acaso no te he dicho que no quiero que me molestes a esta hora maldito enfermo madrugador clandestino vagabundo de quinta!

    —Oh Z vamos, ¡quien madruga dios le ayuda! — Entro a mi casa omitiendo mi cara de pocos amigos — ese dicho es muy de mexicanos, vamos diviértete sanamente.

    —Una; no soy mexicana por completo y solo estoy de paso por este país. Dos; me interesa un bledo tu dicho, yo atesoro mi cama. Tres; te di llaves para que no tocaras, ¿ahora donde las dejaste?

    —Aquí la traigo — las saco de su bolsillo para mostrármelas limpias y sin oxidación —, pero como es la casa de una mujer pues la verdad no quiero invadir tu privacidad
    ¿Y que crees que haces al despertarme a esta hora niño inocente “nunca rompo un plato”?

    —Ah… — mi suspiro no fue tan largo, solo me sobo mi sien para sentirme en paz, ese chico lograba sacarme de mis casillas por completo.

    —¡Z rápido vístete para ir a la Universidad! Are el desayuno, permiso. — paso sonriendo a mi horno y saco de su mochila contenedores de comida hecha en casa.
    Ahora que lo pienso Oscar es la clase de humano de uno entre cientos; Es amigable, tierno, tiene moral y es honesto y honrado. Es difícil tener a alguien así en estos tiempos y en esta civilización. Oscar perdió a sus padres muy chico, entro al orfanatorio pero salió a los 16 años por falta de recursos en la institución de apoyo pero eso no le impidió trabajar por su cuenta y pagarse sus estudios y una vivienda decente propia. A pesar de su pasado jamás le veo lamentándose o culpando a otros. Realmente uno raro entre su especie.

    El desayuno paso rápido, el hablando de no sé que y yo haciendo bromas del “no sé que” del que hablaba como guacamaya.

    Treinta minutos después nos fuimos directamente en nuestras bicis cada quien. Ambos concordamos con que los automóviles son caros, estorbosos y una completa inutilidad que sirven para malgastar nuestra capa de ozono.

    La universidad quedaba no muy lejos de la carretera norte de mi departamento, no era mucho el trayecto y era un buen ejercicio para los músculos. Aparte mi amigo tenia razón, el viento por las madrugadas es de lo mas refrescante y sano que te hace dar un relajado paseo matutino.

    Llegamos en el tiempo esperado y sin retrasos, acomodamos las bicis en el aparador correspondiente y tomamos nuestras mochilas para entrar lentamente por mi parte a la institución de Querétaro.

    —¿Hiciste la tarea de matemáticas? — me pregunto mi compañero sacando sus libretas de dicha materia. Me dio risa la ironía de este sujeto; es buena gente y excelente compatriota pero para aprender es muy lento y despistado. Me sorprende que llegara a la universidad

    —Copia rápido. — le pase mi libreta de la materia y el la tomo con locura y perseverancia. Yo por mi parte era confiada en mis trabajos y proyectos, digo, ser poseyente de la magia oscura tenia sus beneficios ocultos.

    —¡Pásenme la tarea de matemáticas por favor! — y llego mi segunda persona anti-favorita. La chica que se arrodillo enfrente de mi a pesar de estar caminando al salón, de cabellera rojiza rizada a mas envidia de un resorte, tez tostada, ojos chocolateros y figura de porrista –lo cual era– es Susana Torres Anguiano, capitana del equipo de futbol femenino en la universidad.

    —El sujeto a tu izquierda secuestro antes mi libreta Susi…— seguí caminando como si nada, mientras por mi hombro veía como Susana atacaba a Oscar para arrebatarle la libreta de sus manos. ¡Ja! Es divertido ver como un par de leones hambrientos pelean por el trozo de carne fresco.

    Oscar y Susana son amigos de infancia, casi mugre y uña con diferentes personalidades. Una era la chica aficionada por el Anime, chica-gamer, y Otaku 100% original en una vida no muy lejana pero con una vida social al límite. El sujeto a cambio era un amante de la poesía gótica y oscura, la literatura era su ficción, la música de las películas de fondo era su favorita y el deporte de las artes marciales su mas grande dolencia pero muy sabio en la practica matemática.

    Polos opuestos en el mismo imán.

    Llegue a mi salón predeterminado, era espacioso y odioso por el ruidoso eco que hacia el alumnado. Como deseo que el maestro llegue ya.

    Los otros dos que venían atrás de mi se pararon a tropezones en la puerta aun arrebatándose la libreta aun como animales salvajes en la jauría de la jungla. Da pena hablarles.

    Se sentó en la primera fila a la ventana, como adoraba que su asiento estuviera en la ventana. Saque mi libreta libre, la utilizo para dibujar lo que recuerdo de mis sueños desde niña. Pero ahora tenía algo especial, las imágenes del mismo sueño se repetían en las hojas blancas; yo en un castillo con vestido largo y una corona muy hermosa con un cristal en frente de esta. Miraba la ventana con angustia mientras una nube negra se asomaba tras las montañas.

    Un sueño extraño de verdad, algo difícil de creer para cualquiera, pero yo siento que es una señal, mi poder esta a punto de cumplir su mayor limite cuando cumpla los 20 años en febrero, pero me siento insegura, tanto como sola y eso no era extraño para mi.

    Mi vida hasta ahora a sido de viajar de rumbo a rumbo sin detenimientos, crecí con mi madre, pero cuando cumples los quince es natural o de ley que te vallas de tu casa para ser una digna hechicera autosuficiente. Como no quería establecerme en el mismo lugar por mucho tiempo gracias a mi poder fluyente y mi miedo a lastimar a alguien me mudaba seguido de país tras país, esa es la razón del porque hablo fluidamente diez idiomas: latín, ingles, español, alemán, francés, japonés, coreano, irlandés, ruso y castellano fluido. También su escritura de cada idioma, pero quise intentar terminar mi educación en México desde hace un año, me siento cómoda con este lugar y mis poderes ahora los puedo controlar, pero se, siento, como algo aun no acaba, siento como si comenzara desde ahora una nueva ventura que yo ni siquiera fijo el objetivo. Pero también sé que alguien me espera, ciento que lo tengo enfrente pero no lo veo, siento claramente como alguien me observa a lo lejos.

    Del sueño de un sueño…

    —¡Señorita Montenegro Zaira, ¿escucha lo que digo o la ventana es mas importante?! — mi maestro me llamo pero era claro que yo no quería ser interrumpida en mis pensamientos.

    —Dijo que su esposa llamo hace una hora para pedir el divorcio ya que se quejo de no plancharle los calzoncillos de borrego que tanto le gustan a usted. — mi mirada desafiante le hiso poner mas rojo que un tomate, es interesante molestar a mis maestros.

    —Mire jovencita no sé que…

    “Así como controlas sus mentes, yo controlare la tuya igualmente”

    Lanzar hechizos a mortales era tan fácil que casi parecía un hobby para des aburrirme. Mi maestro se quedo callado y se dio la vuelta para anotar en el pizarrón las actividades correspondientes. Los alumnos no dijeron nada, al pasar el año se dieron cuenta que nadie podía conmigo, no deduciendo que pasaba claro, pero no se metían conmigo ni nadie con quien yo tratara.

    Las clases pasaron rápido, Oscar y Susana no molestaron gracias a los cielos y solo pasó rápido el día sin percances afortunadamente.

    —¿Nos vamos? — pregunte sin ninguna mueca a Oscar, este se veía nervioso

    —N-no, esperare a Susana, su madre quiere hablar conmigo sobre unos papeles de registro. — mi amigo no sabia mentir, eso era claro y por esto usaba mi buen “don”.

    “Aquello que me ocultas bajo tu mente, aquello que me investigare corruptamente”

    —“Que no se entere que saldré en una cita con Susana, aunque de segura esa le llamara en la noche para contarle… ¡NO! Zaira me matara si trato mal a Susana” — okey, eso era estúpido y vergonzoso, pero era lindo y gracioso a la ves. Lo molestare mañana con esto.

    —Bien, te veré mañana chico. — el solo asintió con su cabeza y yo di media vuelta para marcharme en mi linda y preciada bicicleta.

    El camino a casa de nuevo fue tranquilo, pero veía como las nubes ocupaban el cielo a oscuras y tronaba por su choque una contra otra, nah, si llueve me are un escudo y ya.

    Lo que me intereso de un momento fue el árbol mediano que estaba a mitad de carretera en un baldío, pero fue el hombre que se veía debajo de él; camiseta de vestir manga larga, pantalones ajustados y botas de cabalgata en el mismo color negro, pero una espada se veía sujeta a su cintura pero como estaba desfajado era casi invisible. Lo mas raro, aparte de su cabellera lacia y oscura, fueron sus ojos gríseos, si no decencia o era extranjero, era extraño.

    Me miro directamente, me sentía extraña por completo pero parecía como si me estuviese esperando solo a mí. Eso era inquietante y, porque no, interesante. Me baje de la bici y camine tranquilamente hacia él, este me sonrió y camino abajo del cerro. Bueno, era obvio que no era humano pues desapareció casi de inmediato del árbol, así que no habría problema usar mi poder.

    En un parpadeo llegue a bajo del árbol pero colina abajo no se veía ninguna silueta, ¿estaba soñando?

    —No, no lo estabas. — Una voz ronca se escucho tras mi espalda, una vos tétrica pero sensual y fría. Es difícil su descripción.

    No me atreví a voltear, daba miedo pero tampoco me debería quedar callada.

    —¿Lees mentes?

    —Leo sueños.

    —Entonces, ¿esto es un sueño?

    —Lo puedo hacer realidad si tú quieres

    —No quiero — respondí casi de inmediato, enserio me estaba llevando de miedo, mas cuándo sentís sus garras sujetándome de hombros.

    —Pero princesa mía, toda tu vida a sido un sueño.

    —Un… ¿sueño?

    —Así es princesa mía, un sueño de mal gusto del cual estoy dispuesto a liberarte… — me giro suavemente y le vi cara a
    cara, su belleza masculina no tenia detalles o errores, era una creación hermosa, por lo tanto llamativa y peligrosa.

    —¿Cómo me despertaras? — pregunte con mi garganta seca del miedo, lo vi directamente y en verdad era impactante su presencia.

    —Cómo se despierta a una princesa de un sueño my lady… — veía su rostro tan cercas del mio que no notaba diferencia de latidos, aunque sabia que el rápido era el mio. Iba a besarme, lo sabia, como en los cuentos de Disney, pero esta era extraño, la sensación de aventarlo, correr y suicidarme eran tan poderosas que me dio miedo hacer el primer paso hacia atrás aunque tampoco quería alejarme.


    Sus labios carnosos y fríos se acercaban a los míos, de un momento a otro sabia algo nupcial, esto no era un sueño.
     

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