Copo de Porcelana

Tema en 'Relatos' iniciado por Levy, 15 Diciembre 2012.

  1.  
    Levy

    Levy Entusiasta

    Leo
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    Título:
    Copo de Porcelana
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
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    1
     
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    Holis!!! para celebrar la navidad, les traigo este one-short inspirado en castillos y asdf XD no se parece en nada al título!!



    Copo de Nieve

    El castillo estaba frío, sus paredes adornadas con cuadros de personas célebres estaban rendidas ante la humedad. Parecía una segunda Antártida. Sin embargo, en aquel castillo nadie paraba de trabajar. Mientras que las doncellas se encontraban planchando, cocinando y limpiando, una joven damisela se tomaba un baño de agua caliente en una gran bañera plateada.

    Era realmente hermosa; su piel parecía porcelana, pero sus piernas poseían la misma resistencia que las patas de un corcel. Su cabello era de un color singular; de un rubio pálido, que la hacía ver indefensa, y unos ojos tan trasparentes como el agua de un río. Su nombre; Michelle de Castrobel, hija de los condes de Castrobel. Ahora mismo estaban en sus dominios, cerca de un pequeño pueblo pesquero.

    Michelle se acariciaba la piel, lavándose. "¿Por qué tengo que vivir esta vida?" se preguntaba. Y es que a ella no le gustaba. En esa casa, no se podía hacer ruido. Tenía una pequeña armónica, pero ella quería hacer música como la de los grandes, pero más ruidosa, no tan fina. Ella quería andar descalza por los charcos de barro recogiendo flores, ella quería ser libre...

    Suspiró y se terminó de bañar. Después, se vistió con un camisón de seda rosada. Parecía un vestido. Acompañada de una sirvienta, se dirigió a su habitación caminando por los pasillos de aquel castillo fúnebre. "Ni siquiera papá o mamá me han recibido..." pensaba, melancólica.

    Llegó a una furte puerta de madera sacada de alguna película de terror. Su habitación.

    -¿No desea cenar? - preguntó la doncella.

    -No, gracias. Hoy tampoco me encuentro bien - abrió la imponente puerta y entró en su fantasmagórica habitación. Espaciosa y amplia, pero muy sombría. A la izquierda, una gran cama con dosel. Pero lo que más destacaba no eran las grandes estanterías de madera de cerezo, no, sino el ventanal que bañaba la habitación de una clara luz. Michelle se acercó a la ventana.

    Los copos de nieve caían despacio, proyectando sombras en la habitación como un patrón de tela. Afuera, no había más que árboles cubiertas de pintura blanca. Miró melancólica. Lo que daría por salir a jugar con la nieve... pese a que tenga diecisiete años, quiere hacer esas cosas que nunca pudo hacer...

    Se volvió a su cama. Se acercó, con pesadez. Ya estaba preparada para dormir. Se metió dentro, protegiéndose del frío, cayendo en los brazos de Morfeo, en su encanto.

    Una hora después...

    Michelle se revolvía entre las mantas, sentía que algo no iba bien. Abrió los ojos, y se incorporó en la cama, recorriéndole un frío en los brazos. Levantó la mirada, y se asustó. Parecía que una sombra se estaba moviendo en la oscuridad...

    -¿Qu-quién anda ahí...? - preguntó al aire, sin respuesta.

    Agudizó la vista, intentando averiguar algo. Frustrada por no conseguir resultados, se levantó de la cama y decidió investigar por sí misma. Encendió una vela con yesca que había en el cajón. Estaba temblando, un poco por el frío, y otro por el miedo.

    Cogió un libro de una de las estanterías, bien grueso, y lo apretaba con fuerza, como si fuera un escudo que la salvaría de cualquier peligro.

    -¿Qui-quién anda ahí...? ¡M-muéstrate! - solicitó, temblante.

    Entonces, escuchó un sonido. La madera vieja crujir... del techo. El polvo de la madera cayó encima de ella. Alzó la vela y tiró al libro al aire. Escuchó el sonido del grueso libro caer al suelo, junto con algo más pesado. Se asustó, pero fue valiente y se acercó.

    Arrimó la vela,y pudo ver una figura humana. Un chico de negros cabellos alborotados, y unos ojos de un bonito azul cielo. Estaba adolorido, principalmente porque un saco lleno de joyas doradas había caído encima.

    -¿Q-quién...?

    -Auch... que bestia eres...

    El chico se irguió, adolorido. Era de su edad, más o menos. Traía un extraño pañuelo en la cabeza, color rojo. Qué moda más extraña... El chico la miró a los ojos y por un momento, sólo por un momento, le pareció que esos ojos quizás eran dos trocitos de cristal puro...

    -¿¡Quién eres!? - gritó Michelle, asustada, sosteniendo la vela con ambas manos.

    -Oh, Señorita Castrobel... ¿cierto? - dijo el chico, confundido.

    -Te he preguntado quién eres... ¡no quién soy! - espetó la chica.

    -No sabía que fueras tan gritona... - suspiró el chico. Se levantó del suelo, y cogió su saco - Bueno, yo me largo ¡Buenas noches, señorita!

    -¡¡¡¡Espera!!!! - Michelle lanzó otro libro contra la cabeza del chico, haciendo que cayera al suelo. Se sorprendió de sus actos. Siempre eran tan sumisa... - ¿¡Qué haces con ese saco!?

    -¿¡No me conoces!? - el chico de sorprendió.

    -No, ¡dígame quién es!

    El chico se levantó del suelo, con una sonrisa orgullosa y altiva.

    -¡Soy el mejor ladrón del mundo! ¡Red Money! - gritó.

    -Pues... no me suenas - la chica aprovechó el momento en que relataba sus aventuras para coger el saco. Se abalanzó contra la bolsa de lino, sacando los objetos.

    -¡Eh, tú! - gritó, señalándola. Michelle lo ignoró y sólo cogió un medallón de plata. Red la miró, extrañado.

    -Lo demás te lo puedes llevar, no lo necesito - dijo la chica.

    Red se quedó con la boca abierta. ¿¡Qué clase de la chica de la alta sociedad abandona a su suerte sus joyas!? Él pensaba que ella no sería diferente, que sería otra del montón. Pero no... ella sólo quería ese oxidado medallón de plata.

    Red gruñó, y se dirigió a la chica. Cogió la bolsa bruscamente, provocando un empuje reflejado en Michelle. Ella se golpeó la espalda contra una estantería, provocando que los libros cayeran encima de ella. Red puso cara de espanto, y corrió hacia la chica. La sepultó bajo sus brazos, parando los libros con su espalda. Michelle se quedó en shock.

    La caída había parado, pero seguían en la misma posición, perdidos en los ojos del otro. Él, sonrojado, con la boca semi-abierta, contemplando su cara de porcelana. La vela se había apagado, pero gracias a la Luna pudieron contemplarse. La fina cortina no daba para tapar la luz... tal como le gustaba Michelle. Los copos de nieve hacían esa misteriosa atmósfera, provocando un momento mágico. Ella estaba bastante sonrojada, se parecía a las protagonistas de sus libros.

    Él se inclinó un poco, tocando con sus dedos toscos su piel de porcelana cálida. Ella, inmóvil. El se acercó, poco a poco. Sentían que se conocían de antes, pero no sabían descifrar el misterio. Miándose, buscando un culpable para aquella situación. Red estaba a unos milímetros de los carnosos labios de Michelle, ella sólo se dejaba. Hubo un roce de labios, como si pidieran permiso. Red fue a besarla, pero los gritos alarmados y los pasos apurados de una sirvienta los hicieron detenerse en seco. Parecía como si se hubieran despertado de un sueño, de un hechizo. Al mirarse en esa posición, y al ser conscientes de lo que iban a hacer, se apartaron bruscamente, tiernamente sonrojados.

    -Y-yo... ¡tengo que irme! ¡si me pillan, me encerrarán! - se excusó Red, nervioso. Cogió con sus manos resbaladizas el saco y corrió hacia la ventana, dejando a Michelle en el suelo, de rodillas.

    -Red... - susurró, levemente, haciendo que se parara en seco - ¿Vol-volverás...?

    Las mejillas sonrojadas de Michelle, más su cabello revuelto y su cabeza agachada, le daba un aspecto tan tierno, que Red no podía resistirse. Además, uno de los tirantes del vestido estaba caído, provocando una imagen sensual y adorable.

    -¡No lo dudes! - sonrió, enseñando sus dientes. Abrió las ventanas, ante los copos de nieve.

    -Je... entonces te veo mañana, Santa Claus - respondió, burlona. Él parecía no comprender, hasta que hizo una mueca. Digamos que con su lazo rojo y un saco, parecía Papá Noel.

    Saltó por la ventana, y ella instintivamente corrió hacia la ventana, para después suspirar de alivio al verlo correr bosque adentro.

    La doncella entró, con al respiración agitada. Contempló con horror el paisaje; libros caídos, la vela, la cama deshecha, los cajones abiertos y vacíos, y a la señorita contemplar por la ventana.

    -¿¡Está bien señorita!?

    -Por supuesto... ¿acaso es malo que Santa Claus venga a dejarte un regalo? - dijo, divertida.

    En el suelo viejo de madera, estaba abierto un medallón de plata oxidado, con una foto de un niño de cinco años de cabello negro y revuelto, y con una herida en la cara. Pese a eso, sonreía fuertemente.

    ----

    ¿Qué les pareció? :3 aclaración; Red se sujetó al techo, porque este tenía como tablones parecidos al techo de la sala del Ova 4 de Fairy Tail. Además, se sirvió de una cuerda.

    Dejen sus comentarios~XD
     
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    kiritoredfox

    kiritoredfox Entusiasta

    Aries
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    A sido muy bonito la tipica princesa que busca libertad y el chico que la tiene hacen una pareja muy bonita como has descrito a la princesa a sido maravillosa.
     
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  3.  
    Kleopack

    Kleopack ♔ InFinyTis ღ

    Capricornio
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    Al principio me encerré en un cuento de hadas con esos cuentos de los Hermanos Grim..(¡Ayy son adicta a esos cuentos!), bueno continuaré.Quiero decirte que has dedicado tiempo a cada parte de tu texto y eso se lleva trabaja, y me alegro por que le diste un tono de interés por este cuento (Así lo llamaré yo).

    Sin embargo te diré algo que me hubiera gustado que haría,mira te digo...En esta parte

    "-Y-yo... ¡tengo que irme! ¡si me pillan, me encerrarán! - se excusó Red, nervioso. Cogió con sus manos resbaladizas el saco y corrió hacia la ventana, dejando a Michelle en el suelo, de rodillas."

    Sería buena idea si lo hicieras así....

    — Y-yo,¡Tengo que irme,si me pillan,me encerrarán!—Se excusó Red nervioso,cogió con sus manos resbaladizas el saco y corrió hacia la ventana.dejando a Michelle en el suelo de rodillas.

    Lo hubieras abierto en signo y cerrado en signo, no tendrías que usar doble acción por cada palabra.Y es necesario que uses el guion largo es bueno para cada dialogo y hace mejorar la lectura.

    ¡Me despido!..
    Cuídate mucho cariño.
     
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  1. Cygnus
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