Contigo, Sin Ti

Tema en 'Archivo Abandonado' iniciado por Dark Alexyz, 25 Septiembre 2011.

  1.  
    Dark Alexyz

    Dark Alexyz Guest

    Título:
    Contigo, Sin Ti
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    1218
    bueno varios ya me dieron la bienvenida en mi perfil y eso me agrada mucho XD, peor bueno ahora les dejo otro pequeño fic que ya hace tiempo hice, bueno son varios capitulos de una vez advierto que contiene esenas para mayores de 18 años, bien espero lo disfruten:

    Capítulo I: un doloroso rompimiento

    - Creo que deberíamos cancelar la boda, Matt lo siento, pero creo que es lo mejor- Sora Takenouchi hizo un brusco gesto de asentimiento.

    Que lastima que se lo estuviera diciendo para si dentro de un ascensor vacio en vez de a la cara del que muy pronto se convertiría en su ex prometido. Pensaba decírselo esa misma noche, cenando. Había elegido un restaurante íntimo y tranquilo en el que podrían hablar y en el que no era probable que se pusiera a protestar. El truco era hacerlo en un lugar público.
    Entretanto pasaría por el departamento de Matt en Tokio para recoger sus cosas y evitar así que tener que hacerlo después de haber cortado con él, o que pudiera echarse para atrás en su decisión, puesto que en cuanto Mat viera que sus cosas habían desaparecido le haría preguntas, y Matt siempre se percataba de las cosas.
    Sacudió al cabeza por un momento y se aparto de los ojos un mechón de su pelo naranja, tenía 24 años por el amor de dios. Tenía una vida, su propio apartamento, estaba a punto de terminar la Universidad. Si se estaba replanteando su inminente boda era por algo, era bastante mayor para saber lo que quería.
    Sora avanzó por el pasillo hasta la puerta del lujoso piso de Matt y busco un su bolso las llaves, era cierto que se encapricho con él a los 14 años, cuando ambos vivían en Odaiba, el tenia su banda de música mientras que ella practicaba en el equipo de tenis del instituto, pero en cualquier caso el encaprichamiento no podía construir una base suficiente sobre la cual construir un matrimonio, Había empezado a tener la sensación de que las cosas no hiban bien entre ellos, no sabría decir que era exactamente; se trataba más bien de un pensamiento que le decía más bien que si continuaba con la boda se arrepentirían. Sora metió la llave a la cerradura deslizándola con suavidad cuando en ese momento escucho un ruido.
    Sora no lo dudo ni un instante y trato de entrar las antes posible a departamento esperando que nada malo haya sucedido, el corazón empezó a latirle con fuerza, será que algo le habrá pasado a Matt y el estuviera herido, rápidamente abrió la puerta y entró al departamento, pero justo cuando estaba abriendo la boca para pronunciar su nombre el sonido se repitió mas fuerte haciendo que Sora se parara en seco, no era un grito de dolor más bien eran jadeos de placer, y lo emitían dos personas, la conmoción la había dejado paralizada.

    - Así cariño, así, así, justo ahí- exclamaba una mujer al ritmo de los golpes
    - ¿Qué demonios está pasando aquí? – se preguntaba la pelirroja mientras se acercaba poco a poco a la habitación del rubio

    Sora avanzo despacio tratando de no hacer ruido alguno. Aunque eso poco importaba ya que no era probable que ellos escucharan, estaban inmersos el uno con el otro cuando al fin llego a la puerta de la habitación donde vio lo que mas temía, allí, de pie junto a la cama con el tobillo de una mujer presionándole el cuello se encontraba Matt, el parecía estar llegando al clímax con aquellos sonidos que ella nunca había oído…entonces él la vio de pie junto a la puerta.

    - ¡SORA! – exclamo el rubio para después soltar a su pareja y dirigirse a ella

    Con la cara roja de vergüenza y con el martilleo de la sangre en los oídos Sora salio de espaldas de la habitación, lo único que deseaba era salir de ahí lo antes posible, con movimientos frenéticos se llevo los dedos de la mano derecha a la izquierda con la intención de sacarse el anillo de compromiso que de pronto parecía arder.

    - Sora, espera por favor- dijo el rubio el cual estaba cubierto por una bata
    - ¿Qué?, ¿a qué termines?
    - No es lo que crees, puedo explicártelo
    - ¿Qué puedes explicármelo?- Sora giro para mirarlo- ¿explicarme que?, ¿este es tu proyecto tan especial en el que has estado ocupado últimamente?
    - Por favor Sora no lo hagas, sabes que te quiero- argumento el rubio pero ella no quería escucharlo
    - Ya lo veo Matt – replicó ella con amargura mirando sobre el hombro de Matt a la mujer que estaba parada sobre el umbral de la habitación envuelta en la bata de seda que Matt le había regalado pero ella trataba de hacer parecer que no le molestaba
    - Escucha amor, he cometido un error – decía matt cuando ella lo interrumpe
    - No, la que a cometido el error soy yo- dijo ella, era como si por sus venas corriera acido que poco a poco hiba carcomiendo todo su ser cuando el anillo por fin salio de su dedo y Sora lo dejo con un golpe sobre la consola que estaba cerca de la entrada del departamento- me sentía mal por venir a hacer esto esta noche pero me has ahorrado el sufrimiento
    - ¿estás rompiendo conmigo?- decía el rubio mientras la miraba con incredulidad- se supone que nos casamos en un mes
    - No Yamato Ishida, no vamos a casarnos
    - Sora no seas así- insistió el tendiéndole la mano
    - No me toques
    - Piénsalo Sora, te arrepentirás si sales de aquí
    - Ya estor arrepentida Matt, casarme contigo habría sido agravar la situación

    Mareada como si estuviera dentro de un sueño o más bien una pesadilla, se giro y se dirigió hacia la puerta, no sentía los pies sobre el suelo, tenía un incomodó pitido en los oídos que no ceso ni cuando hiba dentro del elevador ni cuando salio a aquél gris y frio día de Diciembre.
    Apenas era de mañana y la vida seguía igual en aquellas calles de Tokio, Sora hiba caminando pero no de regreso a la Universidad si no directo a su departamento, su santuario, cierto que ella ya tenía la intención de cortar con el pero eso no suavizaba el golpe de la traición, el dolor y la humillación de saber que él había estado engañándola, Sora sintió una picazón en los parpados y suspiro hondo, no se hiba a poner a llorar en media calle, tenía que llegar a su casa, allí estaría a salvo, aunque ella lo que realmente quería es que él estuviera allí con ella, aquel chico que siempre la consolaba y la apoyaba cuando más lo necesitaba, desgraciadamente ese chico se marcho sin decir siquiera un adiós, solo se fue sin dar ninguna explicación, Sora sufrió realmente por su marcha, más que por la situación que estaba lidiando en ese momento, unos minutos después ella por fin llego a su departamento, ella solo aventó su chaqueta y se tiro a su cama a llorar todo lo que podía

    ////////////////////////////////////////
    bueno eso es todo, espero que les haya gustado, pronto subire el capitulo 2, y bien espero sus comentarios, dudas y sugerencias, bueno me despido no sin antes decirles:

    ¡Viva la Raza!
     
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  2.  
    Dark Alexyz

    Dark Alexyz Guest

    Título:
    Contigo, Sin Ti
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    1608
    Capítulo II: De Regreso a Casa


    “¿Cómo pudo ocurrir algo así?”, Taichi Yagami no dejaba de preguntárselo mientras conducía en su moto en aquellas calles de Odaiba, la cual estaba cubierta completamente de nievo, ¿Cómo pudo volver a Odaiba donde nada parecía haber cambiado?, todo seguía casi igual, solo algunas casas estaban pintadas de otro color a como el recordaba hace 9 años atrás, por lo demás poco había cambiado en el tiempo que estuvo fuera, excepto el.
    El se había marchado sin decirle ni una sola palabra a nadie, solo su hermana sabia la razón de su partida y aunque ella trato de convencerlo para que se quedara pero su decisión fue absoluta, el se había lanzado a lugares que la mayoría de la gente en su sano juicio rehuía, incluso algunos decían que estaba loco, pero loco tenía que estar para regresar a Odaiba, pero la llamada de su madre le sorprendió mucho. Que Susumu Yagami hubiera logrado dar con él en el último rincón del mundo ya era bastante impresionante, aunque él sabía que Kari tenía que ver con esto, volver a casa era lo último que él quería hacer, pero según lo que le dijo su madre al teléfono su padre recién había fallecido y él sabía que su madre no podía ocuparse sola de lo ocurrido.
    Mientras el conducía en su moto notaba como las personas habían empezado a colocar los adornos de Navidad, hubo una época en que eso no le hubiera importado pero ahora el detestaba la navidad, se le ocurría una docena de sitios donde quisiera estar, una docena de cosas que prefería estar haciendo, pero antes tenía que terminar con lo que lo había llevado ahí, ¿y quién sabe cuánto tiempo podía llevarle?, al cabo de unos minutos por fin llego al edificio donde solía vivir, al principio dudo en subir pero después de un rato se metió al edifico hasta estar delante de la puerta donde solía ser su departamento para después tocar la puerta.
    - ¿sí?, ¿quién es?- pregunto la voz de una mujer detrás de la puerta, ¿Qué se suponía que debía contestar?
    - Yagami, Taichi Yagami – dijo al fin y las puertas se abrieron. Taichi Yagami, la persona que creyó haber dejado atrás cuando detrás de la puerta vio a su madre, de no ser por la dedicada situación que lo había hecho regresar hubiera sentido expectación por la idea de volver a ver a su madre, curiosidad al menos
    - ¿Tai?- su madre estaba mirándolo detrás de la puerta sin creérselo, 9 años habían agregado unas cuantas arrugas en su rostro, pero por lo demás seguía siendo la misma mujer esbelta y amable, tenía el pelo discretamente teñido de un castaño intenso, Susumu Yagami no era de las mujeres que cedían fácilmente al pelo gris, ella siempre había mantenido un firme control sobre las cosas, o tal vez no, pensó Tai mientras besaba la mejilla de su madre, a continuación Tai se vio envuelto en el más tierno abrazo que recordaba haber recibido de ella en su vida- has venido- murmuro – no estaba segura de que lo hicieras, ha pasado tanto tiempo

    El tampoco estaba seguro de hacerlo, tan solo se metió a un avión sin tomar la decisión de forma consciente. Puede que no sea algo tan ridículo después de todo.

    - Bueno – murmuro Tai
    - Creía que no volvería a verte nunca – dijo ella con voz queda- 9 años sin saber nada de ti
    - Bien, ahora estoy aquí – dijo el
    - Ahora estas aquí – convino ella – bueno pasa, deja el equipaje y ven a sentarte – dijo su madre- te traeré algo de beber

    El primer pensamiento que lo asalto fue el de que la casa lucia distinta, más luminosa, más clara, fue como si las habitaciones hubieran perdido esa pesadez que el recordaba

    - La casa está bonita – comento al pasar a la sala de estar, un lugar mucho más acogedor y ventilado
    - Cambie algunas cosas tras la muerte de tu padre – dijo finalmente su madre tras una breve vacilación
    - Me gusta – dijo Tai mientras se dirigía al sillón que se encontraba en la sala – has hecho una esplendida labor con la decoración
    - Era hora de un cambio – dijo ella tomando asiento enfrente de el – y dime, ¿Qué tal tu vuelo?
    - ¿Cuál?- pregunto él con una sonrisa Irónica – tuve que tomar tres
    - Cualquiera, todos supongo
    - Sin contratiempos, lo que está bien para un vuelo – comentó el, especialmente en el lugar donde estaba, se tenía que abrir camino desde Chile hasta Japón - ¿Cuándo nevó? – pregunto el mirando hacia los montones de nieve
    - Hace dos días, hubieras visto a tu hermana, se emociono bastante
    - Si, es típico de ella, por cierto, ¿Dónde se encuentra?
    - Se fue con TK de vacaciones, pero no te preocupes, me dijo que volverían antes de navidad
    - Bueno, era lógico que esos dos quedaran juntos

    Los dos se quedaron mirando la nieve como si fuera la primera vez que la veían, lo cierto es que no sabían que decirse después de tantos años, era pero que estar con un extraño, con un extraño no importara lo que dijera, allí, en cambio todo lo que dijeran tendría sus repercusiones. Pasaron los segundos y el silencio se estiro hasta los limites hasta que el castaño trato de romperlo

    - Este es…
    - ¿Es tu…- dijeron al mismo tiempo por lo que se detuvieron – primero tu
    - Este es un café muy bueno – dijo con un gesto
    - Me alegra que te guste
    - Una de las cosas que adoro de Chile es el café que hacen, deberías probarlo
    - ¿y qué haces en chile? – preguntó curiosa
    - Bueno, estos ultimo años estuve viajando a varios lugares del mundo, España, México, Brasil, Bolivia hasta que mi viaje me llevo a Chile, ahora estoy entrenando a un equipo de futbol juvenil
    - No entiendo porque insistes en ir a esos lugares , he oído que las calles de México no son de lo más seguras y ni hablar de Bolivia y esos lugares
    - Por favor, te puedes meter en problemas más graves en algunos barrios de Tokio
    - Supongo que tienes razón – dijo su madre dándole un sorbo a su taza de café
    - Y dime, ¿Cómo han estado todos mis amigos? – pregunto él con cierta curiosidad aunque en realidad poco le importaba
    - Bueno no estoy segura, creo que a Izzi le dieron una beca universitaria y Joe ahora está trabajando con su padre en el hospital – dijo para quedar en silencio tratando de recordar otra cosa- a, yo Sora y Matt se van a cazar el mes que viene

    Al escuchar eso Tai cambio la expresión que tenia, esa noticia si fue un golpe en el estomago para él, en teoría eso no debería importarle nada pero tal parece que después de 9 años sus sentimientos no habían cambiado nada, cuando su madre comprendió lo que había dicho trato de arreglar las cosas
    - Perdona Tai, no quise…
    - No te preocupes, eso no importa ya – comento para darle el último sorbo a su taza de café cuando su madre se levanta, la conversación se había terminado ya
    - ¿qué te parece si te enseño tu habitación?

    Ambos se levantaron para dirigirse a lo que era la vieja habitación de Tai, nada había cambiado en ella, todo seguía igual a como lo había dejado, tal parece que fue el único lugar de la casa que no redecoraron

    - Espero que no te moleste, desde que te fuiste este fue el último lugar que quise tocar, esperando que cuando volvieras la encontrara igual

    “Nuevos comienzos, viejos recuerdos”, pensó él para después entrar despacio hacia su habitación sin prestarle mucha atención, solo se dirigió directo a la ventana, esa siempre había sido su vista favorita se veía la mayor parte de Odaiba y mas allá, en la distancia la lengua del mar resplandeciente bajo el Sol, Tai tenía la mirada totalmente perdida recordando viejos tiempos cuando oyó que su mama se acercaba

    - Te eché mucho de menos cuando te fuiste – dijo ella con voz queda observando el mar desde el horizonte – es terrible para una madre que su hijo desaparezca – Tai noto una cuchillada de culpa
    - Mamá- empezó a decir con impotencia sin saber que decir en realidad, tan solo sabía que irse había sido su única opción
    - Solo preguntarme cada noche donde estarías, si estarías vivo… si estarías en algún lugar y desearías volver a casa, siempre albergué al esperanza de que en caso de querer ayuda me la pedirías – el silencio se apodero de ellos y Susumu apoyo la cabeza sobre el frio cristal de la Ventana - ¿Por qué lo hiciste Tai?, ¿Por qué?, ¿acaso te hicimos algo?, ¿les hicimos algo a ambos?
    - Tu no nos hiciste nada a ninguno de los dos, al contrario siempre nos protegías de todo, me fui por que necesitaba estar solo

    Susumu se irguió y se volvió hacia él con los ojos secos, para gran alivio de Tai

    - No sé si es cierto o si solo estas siendo amable, pero me alegro que estés aquí
    - No digas nada Mamá, a mi también me alegra estar de vuelta
    - Bueno supongo que querrás descansar un rato, tuviste un largo viaje
    - No te preocupes por mi mamá, no estoy cansado, de hecho creo que daré una vuelta
    - De acuerdo, tendré lista la cena cuando vuelvas

    El castaño se dirigió a su madre para darle otro beso en la mejilla para después salir de ahí.
     
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