Confusión(one shot) Eva está teniendo un día de perros, parece que no puede irle peor...¿o sí? -Vaya, hace un día precioso para ir de compras, ¿no te parece, Eva?- La voz de Sandra me ha sacado de mis pensamientos. No me ha quedado más remedio que mirarle con una sonrisa forzada y decirle: -Sí, hace un día maravilloso- Maravilloso, Ja, y una mierda. No podría tener un día peor en toda mi vida, seguro. Me he dormido por la mañana, el metro estaba estropeado, he tenido que ir a coger el autobús, lo he perdido y he tenido que esperarme veinte minutos a que llegase el siguiente, hemos pillado un atasco y he llegado casi dos horas tarde a la uni. Cuando he llegado, no se quién ha sido el gracioso que se ha puesto a regar las plantas de la clase, y me ha caído todo el agua encima, dejándome el pelo hecho un asco. Más tarde se me ha roto la cremallera de la falda y he tenido que hacer un apaño con un imperdible, para no ir perdiéndola por ahí, y para colmo, ayer me peleé con mi novio, Javier, al que llevo llamando toda la mañana, tanto a casa, como al móvil, y no me lo coge. -¿Quieres venirte conmigo de compras?- -No, gracias, voy a ir a casa de Javi- Sandra ha enarcado una ceja y me ha mirado con una sonrisa llena de picardía. -Ya, supongo que querrás aprovechar que está malo para jugar a las enfermeras con él- No he podido evitar ponerme colorada. Mentiría si dijese que parte de mi intención al ir a verle no es esa. -Que cosas tienes, solo voy a verle- -Ya, claro- Dicho esto, ha dado media vuelta y se ha ido por donde había venido. Parece que hoy es mi día de mala suerte. Nada más salir de la Uni, ha comenzado a caer un chaparrón de kilo, que me ha dejado la ropa empapada. Se me ha roto uno de los cordones de la bota, y cuando me he subido al metro, se ha estropeado la calefacción. Seguro que pilló un trancazo de los que hacen historia. Para rematar, el metro se ha estado parado en un túnel más de cinco minutos, y después tardaba más de cinco minutos en salir de cada estación. Lo mejor sería haberme quedado todo el día en casa. Por fin he llegado a casa de Javi. Lo que faltaba, ninguno de los ascensores funciona. ¿Cómo puede ser que en una finca que cuenta con más de quince pisos se estropeen los dos ascensores? Tras pegarle una patada a uno de los ascensores, tras lo cual casi me he roto el pie, he comenzado la larga y pesada ascensión hasta el catorceavo piso. Por que no, el señorito no podría vivir en un primero o segundo, cuarto como mucho, no, tiene que vivir en el piso catorce. Cuando por fin he conseguido llegar, me faltaba el aliento, de modo que me he sentado en uno de los escalones para poder recobrarlo. Tras cinco minutos de descanso me he levantado, he buscado las llaves de su casa en el bolso y he entrado. -¿Javi?- No hay respuesta. De fondo se escucha la televisión a toda pastilla. Hay que ver la manía que tiene de dejarla encendida e irse a su habitación ha hacer otra cosa. Me acercó a su habitación, que tiene la puerta cerrada. Escucho un murmullo procedente de su interior. ¿Estará jugando a la consola? Presto más atención. No. Esa es su voz… y la de la otra persona es…Sara. Me crispo nada más escuchar su voz. Es la ex novia de Javi y siempre está haciendo cosas para que vuelva con él. La muy… No la soporto. -Relájate, estás muy tensa- Me quedo petrificada antes de poder abrir la puerta. ¿Para que se tiene que relajar? -No sé Javi…- -Venga, yo te ayudo- -Aunque me digas eso… no me veo capaz- -Pero si eras tú la que decías que quería hacerlo. No te irás ha echar ahora para atrás- -No- -Relájate entonces. Déjalo en mis manos- Se escucha algo similar a unos gemidos. ¿Realmente Javi me está engañando? Mi cara se enciende debido a la rabia. Quiero confiar en él, pero no está poniendo mucho de su parte. No me coge el teléfono durante todo el día y ahora me encuentro con eso. -Ahí, ahí, no pares Javi- Abro la puerta dispuesta a acabar con todo. Iba dispuesta ha hacer las paces con él, pero parece ser que eso no va a ser posible. -Eva-Me saluda sonriente Javier-¿Qué haces aquí? No te he oído llegar ¿Se puede saber a que viene esa cara?- Un masaje. Sólo le está haciendo un masaje en la espalda. -Ella…- -Ah, Sara, ha venido para que le enseñe a tocar el bajo- Javi levanta el instrumento para que lo vea. De repente siento una gran vergüenza. -Sí me disculpáis un momento- Me marcho de allí como una bala y voy directa a la cocina. Una confusión. Todo ha sido una confusión. ¿Cómo he podido ser tan estúpida? Supongo que después tendré que pedirle disculpas, y mimarle mucho para que no se enfade mucho conmigo.