Cartas al infierno (Sasuhina)

Tema en 'Fanfics Abandonados de Naruto' iniciado por Lucy san, 27 Agosto 2011.

Estado del tema:
No se permiten más respuestas.
  1.  
    Lucy san

    Lucy san Entusiasta

    Leo
    Miembro desde:
    4 Junio 2011
    Mensajes:
    51
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Cartas al infierno (Sasuhina)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    3174
    Disclaimer: Los personajes de Naruto ni Naruto shipuden me pertenecen, yo solo escribo sobre ellos sin ningún fin o motivo de lucro. Los antes mencionados son propiedad de Masashi Kishimoto y TV Tokio.

    Resumen: Hinata al ser infeliz con su vida terrenal y sentirse incapaz de lograr las cosas sola, acude a una ayuda que no se detendrá ante nadie para lo cumplir lo que ella desee. Pero las situaciones y sobre todo el pago que conllevaba el solicitar ese servicio son peores de lo que ella esperaba. “Por que el brillo de aquellos ojos negros esta lleno de odio” Sasuhina fanfic.

    Advertencias: Violencia, contenido sexual implícito y lenguaje soez. Si eres una persona sensible a estos temas o los que se relacionan con los demoniacos, no sigas leyendo.

    Notas de la autora: Mi primer fic largo, como ya se imaginan es con relación a demonios, no se preocupen no es tan fuerte, pero me gusta avisar por si acaso…Sin más que decir espero que les guste.

    —Los diálogos entre guión largo—

    Lo que esta escrito es cursiva son recuerdos.

    “Los pensamientos entre comillas”

    --Los dos guiones cortos los utilizo para cambio de escena.

    Cartas para el infierno.

    Carta 1: Solicitando ayuda.

    Tocio de nuevo la garganta aún le dolía, las sustancias tan fuertes no era sus aliadas, aunque para una persona normal serían muy desagradables para ella lo era mucho más.

    Miró el pequeño cubo en el suelo, probablemente de un tipo de sal muy potente, colocó su mano en el cuello y sintió los fluidos volver de nuevo, el vomito la hacía sentirse mejor.

    Enjuagó su boca repetidas veces con mucha fuerza, no quería oler a aquello tan desagradable. Peinó un poco los cabellos de color azul, tratando de no lastimarse demasiado y revisó sus ojos para verificar que hubiera bajado la hinchazón aunque fuera un poco.

    Sin demasiados ánimos o prácticamente ningún sentimiento de fuerza, se encaminó a su nueva clase, donde de nuevo estarían ellas esperándola para ver su lamentable estado.

    Se sentó en la banca más adelante que había, pues era bien sabido que “los populares” tomaban su espacio atrás y si había algo que ella no llegaría a ser, era eso, una persona reconocida.

    Pero no mostraba interés alguno hacía ese tema, pues el ser admirada implicada el cubrirte con una capa de falsedad y maquillaje, estar dispuesta a todo con todos y pensar grupalmente.

    “Un grupo, un cerebro” no podía siquiera reír por el irónico comentario, ya que tenía presente que la miraban. Aparte ella no era alguien que se mofara de los demás, incluso si eran esas chicas que tanto la molestaban, tan solo les deseaba lo mejor aunque no lo merecieran.

    —Hyuuga Hinata-san—la voz del profesor la extrajo de cualquiera de sus pensamientos.

    —A-Aquí—pronunció con torpeza.

    Escuchó las burlas detrás de si y mordió su labio, era demasiado despistada.

    Sus cabellos eran largos y llegaban a la mitad de su espalda, se les podría admirar peinados con cuidado, solo cuando algunas mujeres no le jugaban bromas y lo dejaban enredado.

    Sus ojos lilas eran bastante envidiados, lo que le acarreaba aún más problemas de los que ya podía tener con otras personas. Aunque su cuerpo era bonito, nunca recibía un alago; además usaba la enagua un poco más larga al igual que su blusa, le molestaba la ropa demasiado ajustada. No era una anticuada pero no estaba tan a la época.

    ¿Su nombre? Hyuuga Hinata, ya hace mucho que no lo pronunciaba con orgullo.

    --

    A la salida caminó con pereza y distinguió un poco el cuadro a su alrededor; los chicos y las chicas jugándose bromas y algunos besándose.

    Ella sonrió con timidez, aunque nunca había pensado en la posibilidad de un novio, le divertía ver como los jóvenes se peleaban y luego volvían, y esa situación se repetía cada semana, aunque no se dieran cuenta.

    —Pero miren si es nuestra amiguita—una voz conocida le sacó de sus pensamientos. Sintió un jalón en su brazo derecho y no pudo evitar caer al suelo.

    Las risas de las chicas se escucharon con un tono algo bajo. Se encontraban en una parte de atrás de la escuela. Eran cuatro chicas, por supuesto todas muy hermosas.

    Una puso una mano en su mentón y miró hacía el cielo, las otras la miraron expectantes sobresalía que era la líder del grupo.

    — ¿Saben? Hoy no tengo nada planeado, pero improvisaremos—anunció aplaudiendo tres veces. — ¿Qué podríamos hacer?—preguntó a sus camaradas.

    Hinata miraba horrorizada como daban ideas con lo que podían divertirse, ninguna de aquellas alusiones se escuchaba menos grotesca para su persona.

    —Dame su bolso—pidió la líder y una de las chicas asintió de inmediato, quitando la pertenencia de las manos de la Hyuuga luego de forcejear un momento.

    — ¡Un diario!—exclamó como una niñita una de todas, sacando el libro de color morado.

    La líder la cual poseía cabellos de color amarillo, enroscados en perfectos risos y una mirada de hermosos ojos azules, se sintió complacida ante lo que habían encontrado.

    —D-Devuélvemelo, p-por f-favor—suplicó con lagrimas en los ojos la victima.

    La de ojos azules la miró, caminó hasta una piedra muy grande que estaba dentro del paisaje y se sentó.

    —Hagamos un trato—propuso la mujer con voz seria, al mirar el interés de todas se sintió orgullosa, aunque no lo mostro—Si me lo pides sin tartamudear te lo damos e incluso te prometo que no nos volverás a ver en tu vida—retó la líder.

    — ¡Ayumi-san!—se quejó una de las secuaces que temía perder a su juguete de maldades.

    —Tranquila, hay que darle una oportunidad a Hyuuga-san—silenció a la que había hablado “No es como si fuera la única”—recuerda no puedes tartamudear.

    La pequeña alumna de aquel gran instituto observó con miedo, pero luego respiró con lentitud, si lo lograba entonces no la volverían a molestar. Pero, ¿cómo hacerlo? Si desde “ese” día ese déficit siempre estaba expuesto en cada oración que pronunciaba.

    “Debes hacerlo” trato de darse un poco de ánimos. Todo estaba en silencio hasta que se escuchó la voz de la chica, las demás miraban a punto de reír.

    —Devuélvemelo—la primera palabra se había equivocado un poco pero no lo habían notado—P-Por—un pequeño desliz aunque tampoco lo escucharon, solo una y ya todo habría acabado—F-Favor—sin consentirlo una lagrima bajo por su mejilla, no podía hacerlo aunque lo deseara mucho, simplemente se veía incapaz de lograrlo.

    Las carcajadas no se hicieron esperar, tan solo la de cabellos amarillos permaneció en total silencio, mirando a la chica a sus pies con cierta furia.

    —Te has equivocado las tres veces—sentenció abriendo el preciado libro.

    La de ojos lilas miro con horror, ese momento sin duda seria el peor.

    —Hoy lo vi de nuevo, siempre con su hermosa sonrisa—leyó en voz alta mientras una sonrisa se formaba en su rostro—Naruto-kun siempre sonríe de esa manera.

    Las palabras tocaban como cuchillos en el corazón de la chica, ¿qué había hecho para merecerse algo como eso? Las gotas saldas reflejaban su angustia y sufrimiento, mientras aquellas disfrutaban de aquellos sentimientos.

    — ¿Quién es ese tal Naruto?—preguntó una de todas— ¿No me digas que el rubio estúpido?

    — Sola una chica imbécil se enamoraría de alguien como él—las demás gozaron con la afirmación.

    De pronto las risas callaron al ver como la mujer del último comentario, quedaba tendida en el suelo por el fuerte golpe de la de ojos azules.

    —Cállate imbécil, nadie te dio permiso de hablar—declaró con odio en su mirada.

    Las demás asintieron temerosas y dejaron los comentarios.

    —En cuanto a ti, creo que esto quedara a mi cuidado—la de cabellos amarillos introdujo el libro en su propia bolsa.

    Hinata tan solo las miro retirarse…no podía hacer nada más.

    --

    Con paso cansado caminó hasta su hogar y cuando llegó cerró la puerta con delicadeza. No tuvo que esperar mucho para tirarse al suelo y llorar desconsoladamente, preguntándose los motivos de su mala suerte, el por que de todo aquello que le acontecía.

    Cansada de llorar se levantó y prendió su computador, como todos los días le enviaría un correo a su primo para mentirle y decirle que había sido un día normal, que no tenía que preocuparse.

    Luego de apretar el botón de “enviar” se dispuso a buscar cosas por la internet, incluso si vivía sola y podía ver lo que quisiera, nunca había intentado entrar a paginas de vicios o pornografía.

    Ella era débil, pero se clasificaba dentro de las personas inteligentes y sabía que eso solo la hundiría más en su tristeza. Aunque esta vez había una idea que le apetecía mucho buscar.

    Caminaba cabizbaja tratando de llegar lo más rápido a su casa para poder desahogarse con libertad, un hombre de mirada grave la interrumpió en el camino y le entrego un papel; era una publicidad.

    INVOCADORES DE LA BUENA SUERTE

    ¿Sientes que ya no puedes soportar tu vida?, ¿piensas en por que te tratan de una forma tan cruel?, ¿posees problemas en tu trabajo, el instituto o asuntos sentimentales? Si ese es tu caso no dudes en venir, nosotros solucionaremos tus problemas.

    Hinata miró el papel en sus manos y mordió sus labios; no era que creyera demasiado en eso pero, ¿qué podía perder?

    Buscó un poco en la computadora pero sus dudas no fueron solucionadas, lo único que encontró fueron anuncios y publicidades sin sentido. Pensó que tendría que ir ella misma a comprobar que tan efectivo era “el invocar la suerte”

    Dentro de su cuarto prendió la luz. Todo estaba pulcramente arreglado y limpio, tenía cierto apego hacía esos adjetivos sobre todo si se trataba de su vida personal.

    Los colores que predominaban era los claros y raramente alguno frío. La cama se encontraba en el centro de la habitación y a sus lados dos buros donde colocaba sus pertenencias. Uno para los materiales de estudio, otro para los objetos de uso personal y diario.

    Un gran ventanal a su izquierda era cubierto por una tela de color rosa claro, de muy suave textura, la cual siempre revisaba estuviera limpia. Unas pantuflas estaban esperándola por lo que no espero más y se las colocó. El uniforme fue doblado y puesto en la canasta de ropa sucia y sustituido por una pijama color blanco.

    Se acostó y cubrió su cuerpo con la cobija, las luces se apagaron y los pequeños ruidos cesaron. Pensó en que su vida no podía ser más aburrida, y si solo fuera eso no seria tan mala, pero el soportar los daños hacía su persona la deprimían bastante.

    Aunque deseara dejar de pensar en aquello no podía evitarlo, ¿qué haría aquella chica con su diario? La imagen de las fotocopias de páginas pegadas en todas las paredes de la institución le producían un miedo terrible y una vergüenza mayor.

    Su pensamiento se centro de nuevo en el anuncio, definitivamente necesitaba intentar algo para alejar las malas situaciones, no importando si la brujería estuviera implicada en ello.

    --

    Hinata miró el letrero del pequeño lugar y luego observo el papel, definitivamente era ahí. Había escogido ese fin de semana para ir, debía apurarse o nunca lo haría. Luego de reprocharse cinco veces por su falta de valentía, se atrevió a entrar a aquel extraño lugar.

    No encontró a nadie, toco un pequeño timbre pero…nada. Respiró profundamente dándose valentía y se encamino un poco más al centro de aquel lugar; sintió una mano en su hombro y volteo para encontrarse con una mujer, parecida a la típica imagen de una bruja: vieja y fea.

    Un pequeño grito salió de sus labios pero la mujer le callo.

    —No hagas ruido—su voz denotaba un cierto respeto y la verdad lograba asustarla

    Empezaba a retractarse de haber llegado hasta ese punto pero una nueva voz apareció; era un chico, tenía un aire elegante y sonreía con amabilidad, eso la hizo sentir un poco mejor.

    —Perdona, siempre asusta a los clientes—dio una señal a la vieja para que se retirara, esta de mala gana lo hizo, no sin antes dar una advertencia a la chica con la mirada.

    —Lo que buscas no esta aquí—sentenció también con sus palabras y desapareció por una puerta.

    —Como dije antes disculpa, Hyuuga Hinata-san.

    La chica quedó con la interrogante en su garganta pues él siguió hablando.

    —Es normal que lo sepa, también conozco el motivo de tu llegada a este lugar—con una mano señaló el camino—Por aquí por favor—entró por una puerta a una habitación que parecía un poco más nueva que la anterior.

    El lugar estaba repleto de signos, paginas de libros en las paredes, símbolos que desconocía y dibujos no muy alentadores; sin darse cuenta su cara se torno poco a poco más preocupada. Los dos se sentaron en una mesa en el centro de la habitación.

    Una risa se escucho a su lado lo que la hizo voltear hacía el guapo joven.

    —Muchas personas se dejan llevar por esto y no comprenden el verdadero significado de lo que hacemos—él tomó un papel en el cual estaba escrito un contrato y lo paso a la chica—debe firmar esto para dar conocimiento de que esta en pleno uso de sus capacidades—ante el gesto de interrogación agregó—así demuestra que no esta drogada ni nada por el estilo.

    Entonces ella entendió, probablemente las autoridades pensarían que solo los locos entraban a ese tipo de lugares, por eso se debía dar fe de que todo se realizaba por voluntad propia.

    Aunque dudó un poco, al recordar a las mujeres de las cuales era victima, no duro mucho para firmar. Él tomó el papel y lo guardó.

    —¿Qué la trae por acá?—aquella voz era bastante armoniosa y no calzaba con tal lugar; el joven a su lado tenía la apariencia de unos veintidós, sus ojos eran verdes y cabellos de un azul muy obscuro.

    “Pensé que lo sabías todo” pensó la chica pero no se atrevió a decirlo, después de todo su personalidad introvertida no se lo permitiría. Aunque, que el hombre enfrente suyo conociera su nombre y su llegada hasta ese tipo casona la intrigaba.

    Ella sacó el papel de la propaganda y lo mostró a la persona a su lado.

    —Q-Quiero b-buena s-suerte—pidió y sus mejillas se tiñeron de un color rojizo, por que le parecía tonto el decir algo como eso.

    —No hay ningún problema sino cree, la mayoría no lo hace al principio.

    Ella asintió.

    —Escuche Hinata-san, para cada persona en este mundo existe una entidad que puede llamarse su alter-ego, algunos poseen un ángel y otros un…demonio.

    La chica se sobresalto al oír la palabra, no era la persona más valiente del mundo en cuanto a esos temas; en realidad no se necesitaba mucho para asustarla, pero los demonios la aterraban.

    —Tal vez el producto de su mala suerte sea por que su “acompañante” es un ser de la obscuridad y eso provoca que las influencias negativas del ser lleguen a la vida terrenal del humano.

    Ella no quería creer eso, ¡no podía ser cierto! ¿Cómo podría ella estar bajo la tutela de un ser como ese? Sin quererlo su cuerpo comenzó a temblar levemente, pero aún así se atrevió a preguntar.

    — ¿Q-Qué p-pue-edo h-hacer?—su voz flaqueó más de lo normal.

    —Tenemos que invocar al espíritu, para ofrecerle un trato…

    Notas de la autora:

    Está fue mi primera historia escrita, es probable que contenga errores y les agradecería que me los hicieran notar.

    La actitud patetica de Hinata es algo molesta, pero, al menos al principio es algo necesaria, igual que los Oc (no se preocupen no son Mary sues ni stus)

    Gracias por leer, saludos.
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  2.  
    MochiLeena

    MochiLeena Usuario popular

    Libra
    Miembro desde:
    27 Julio 2011
    Mensajes:
    563
    Pluma de
    Escritora
    ola mi querida amiga Lucy-san me llamo la atencion tu fic, primero que nada la pareja me gusta mucho soy fan de ambos y juntos xD
    al principio de leer la historia se me hizo parecida a un fic igual susuhinista hermoso que lo amo,, pense que iba por el mismo camino que ese pero me percate que solo coincidia en el unicio ya sabes... Hinata la chica timida e invisible, sin amigos y chavas que la molestan etc, etc, eso tiene en comun las dos hinatas de los fics sasuhina casi parecido, me encanto eso de la brujeria, le distes un toco motivador para leer y algo de atraccion muy bueno, me encanto y seguire la historia al pie de la letra,, ya tienes tu primer fan de tu historia.
    ¿es la primera historia sasuhinista que escribes o hay mas?
    si es la primera vez te felicito vas muy bien.

    saliendo de eso... de los errores... narras bien ami parecer, y solo te comes unas letras o las cambias de lugar.
    yo creo que la actitud de Hinata no es 'patetica' para nada no hay oOc en ella (o eso creo) acuerdate que es una chica simple, timida, invisible y el blanco de bromas y maldades para las chicas 'populares' eso es lo que he leido en dos o mas fic's sasuhinistas.

    eso es todo lo que tengo para el fic... tengo la impresion que sera muy bueno, de exelente calidad y originalidad.
    no te olvides de envitarme cuando este el siguiente capi.
    besos♥
    cuidate.♦◘
     
  3.  
    NanakoGrey

    NanakoGrey ¡Holo!

    Libra
    Miembro desde:
    17 Diciembre 2007
    Mensajes:
    1,077
    Pluma de
    Escritora
    Konbanwa~
    Aparentemente Lucy-san tienes un ligero trauma con los diarios leidos en voz alta ;).

    De correcciones no puedo marcar las ya mencionadas y que existen ocaciones en las que te quedas corta de narración, pero no es algo que baje la calidad del fic.

    Es bastante interesante, si mi imaginación e intuición es correcta, supongo que Sasuke va a ser su demonio acompañante es bastante curioso. Espero porder ver más de este fic pronto.

    ¡NARUHINA FTW! Kukukuku~ ;)

    Matta ne
     
    • Me gusta Me gusta x 1
Estado del tema:
No se permiten más respuestas.

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso