Un maravilloso cielo que se muestra ante mis ojos, el cantar de los pájaros, las siluetas de los árboles que se balancea con el venir del viento. Sueños y esperanzas que sumergen de mí, la fragancia de los rosales que se esparce a lo largo de mi morada y la vereda que me dirige a un preciado anhelo. Las mañanas de la primavera que animan a conservar las ilusiones y calman las preocupaciones. La vida que gira simultáneamente con el tiempo formando recuerdos llenos de agonía y otros que forman parte de lo apreciado. Caminare esperando el porvenir del mañana.