Anna y Estefania. Atencion: estas es una novela escrita por mi, y les sugiero que la leean con la cancion de fondo de Carly commando-Everyday.Anna y Estefania.1El nacimiento de Anna y Estefanía. El motivo de preocupación del padre inicio unas horas atrás cuando recibió una llamada urgente del hospital angeles en la ciudad de Villahermosa, la voz de una enfermera le había hablado desde el hospital para decirle que su esposa había entrado en labor de parto aproximadamente hace una hora. El tiempo transcurría mientras el señor esperaba pacientemente en la sala de espera del hospital, a un que su preocupación no terminaba de esfumarse. El siempre se había preguntado ¿Cómo es que una mujer podía resistir el dolor del parto? Ya que siempre clasificaba a las mujeres como el sexo débil, pero su mujer debía de soportarlo ya que esos hijos llegaban a ellos por el mandato de dios padre, y el era el único que podía conferir vida y arrebatarla y por lo tanto el hombre no tiene derecho a usar los ridículos preservativos, que habían sido creados por obra del diablo, mientras tanto el hombre seguía consiente de que su esposa muy pronto traería dos cargas mas para ellos ya que desde hace tiempo se habían enterado de que iban a ser gemelas o cuates en el vientre de su esposa. Durante un tiempo llevaba pensando que hacer y había tomado una decisión, no se lo mencionó a nadie ni siquiera a su esposa. -Señor Antonio, ¿Quiere pasar a ver a su esposa?- Le dijo un doctor que se había acercado lentamente y con cautela al padre pensativo.-Esta apunto de dar a luz. -Lo siento pero no, doctor tengo que hacer una llamada ¿no hay un teléfono público por acá?- dijo el señor levantándose de su asiento. -Hay uno por los pasillos cerca de la entrada.- dijo el doctor señaladole el camino con el dedo índice. El parto había sido un éxito, habían nacido dos hermosas niñas, eran cuates, lo único en que eran iguales eran en sus ojos verdes, la mujer se sentía cansada pero con una alegría que no se podía comparar a nada, a pesar del cansancio, a pesar del dolor, nada se podía comparar con aquella felicidad de ser nuevamente madre. A pesar de ser una mujer delgada y un poco baja de estatura, había dado a luz a cuatro hermosas niñas y a tres varones fuertes y sanos, la más pequeña antes del nacimiento de Anna y Laura, tenía la edad de cinco años. -¿Cuando se le podrá dar de alta a mi esposa?- dijo el hombre de ojos negros y mirada penetrante a la enfermera que se encontraba detrás del mostrador en la sala de espera, la enfermera se fijo inmediatamente en la barba mal rasurada y el pelo en marañado, el hombre era el que había estado en la sala de espera teniendo pensamientos sobre sus dos hijas que nacerían momentos mas tarde. -¿Cuál es el nombre de su esposa?- dijo la doctora sin mirar al hombre de aspecto severo. -Leonor de Aguilar.- dijo el hombre mirando a la enfermera fijamente a la cara para saber si le prestaba atención. -Bueno señor, si, el parto de la señora Aguilar fue natural probablemente se pueda retirar hoy mismo, será lo que diga su doctor. -Gracias.- dijo el hombre y se dirigió hacia un asiento cercano. Horas mas tarde el doctor les decía que la señora Aguilar tenia que guardar unos pocos días de reposo. Doña Leonor Aguilar traía a sus dos niñas en cada brazo, a Anna que era un poco mas larguirucha en el brazo derecho y a Laura, la cual no era muy larguirucha y había nacido con pelo castaño yacía durmiendo en el brazo izquierdo de su madre. Al llegar a la casa la cual se encontraba en uno de los barrios más pobres, de la ciudad, vieron que sus hijos e hijas los esperaban en la puerta de la casa. Afortunada mente la casa era lo suficiente mente grande para que todos pudieran vivir ahí, era herencia de doña Leonor, de parte de su padre que había fallecido unos días antes del nacimiento de sus hijas. Doña Leonor se fijo de inmediato al bajar del taxi, de un coche azul que se encontraba enfrente de su casa, aquel coche le había causado un extraño sentimiento en su corazón, una combinación entre tristeza, miedo y desesperación. Don Antonio se acerco a doña Leonor y el hombre con sumo cuidado para no levantar a su hija de su dulce sueño, la tomo entre sus brazos casi arrebatándosela a su madre. -¿Qué pasa Antonio?-Le pregunto Leonor sin entender. -¡No te importa mujer!- Respondió el hombre enojado y con autoridad. Antonio le entrego a su hija a la mujer regordeta la cual miro a su marido que era delgado y con una nariz extremadamente larga que le daba el parecido a un enorme cuervo. -Dame lo que acordamos.-dijo Antonio. Leonor se acerco rápidamente a su esposo .-Antonio ¿Qué haces?- pregunto, pero don Antonio no le respondió, Leonor se dirigió hacia la mujer.- Devuélvame a mi hija, señora, devuélvame a mi hija. Antonio se acerco a su mujer y tomándola fuertemente del brazo le dijo: -¡Métete a la casa maldita vieja! -¡NO! ¡MI HIJA DEVUELVEME A MI HIJA! ¡ANTONIO DILE A ESA MUJER QUE ME DEVUELVA A MI HIJA!-Gritaba desgarradoramente Leonor. En ese momento desde la puerta entre el sonido del llanto de las niñas recién nacidas se escucho el rugir del motor del auto que se puso en marcha. -No, ¡No!- Imploraba Leonor desde su casa tratando de salir para seguir el auto y poder recuperar a su hija.- ¡Antonio! ¿POR QUE? -Fue por su bien.- dijo simplemente el hombre.- nosotros nunca la hubiéramos podido mantener. - ¡Pero era mi hija! ¡MI HIJA! -¡YA CALLATE!- Grito el hombre el cual se quito el cinturón de los pantalones-¡Leticia!- ordenó a su hija mayor -toma a Anna y váyanse de aquí. La niña de tan solo doce años cumplió las órdenes de su padre con el miedo plasmado en la cara. El hombre le pego a su mujer hasta que se cansó, dejándola con llagas y medio muerta, se acerco a la mujer que sollozaba y le susurro al oído. -¿No sabes lo que es para mi hacerte esto? - Me duele mucho, pero es por tu bien, entiende que yo con mis hijos hago lo que quiero y tú te debes atenerte a mí, que soy tu marido.- Nunca pudo creer Leonor que su esposo se atrevería a tal atrocidad, sus hijos la mantuvieron con ganas de vivir, pero todo el tiempo su pensamiento volaba con su hija de la cual nunca sabría cual era el nombre que portaría ante la sociedad, la cual se encontraba en algún lugar de Campeche, el día después de haber perdido a su hija le había insistido a Antonio para que le dijera por lo menos donde se habían llevado a su hija y el nombre de las personas que se la habían llevado. El simplemente le respondió que el apellido de su hija seria “Ramírez Durán” y que no estaba enterado del nombre de la niña, pero estaba seguro que el lugar donde la habían llevado era un pueblito del estado de Campeche. Doña Leonor nunca en toda su vida olvidaría la escena que ocurrió en su casa al llegar del hospital un 17 de abril de 1973 Espero sus comentarios y opiniones...