Análisis Textual de las Costumbres Análisis Textual de las Costumbres Fumaba, no sabía por qué, ni tampoco era importante saberlo realmente. Fumar no es más que sacar un cigarrillo de la cajetilla y encenderlo con la tenue luz de un mechero con poco gas. El mechero no es importante tampoco, puede ser de ruedita, de botón. Un costoso Zippo o uno plástico de gasolinera de media carretera. Quizás era la simpleza del asunto lo que lo hacía fumar, el poder mantenerse haciendo algo sin hacer realmente nada. Todo es recostarse, sacar el cigarrillo y fumar. Él acostumbraba tirarse en la cama a fumar, aquel camastro sucio y amarillento había sido su compañero de vicio. El tráiler siempre se llenaba de humo mientras él, tirado como muerto, dejaba fija la mirada intentando divisar entre la neblina el poster de una película pegado al techo. Creía que era el poster de una película, y tenía razón, si cabe destacar. Una película del maestro Kurosawa para ser exactos, pero ese detalle es como todo lo narrado anteriormente. A veces nos gusta pensar que los hechos tienen una relación entre sí, un significado intrínseco, un efecto en el todo, mas esto no es cierto y se debe tener presente al leer este cuento, muchas son las acciones que se realizan por el mero hecho de poder sentirse útil y dejar de ser un tonto que mira el paisaje que se pierde en el horizonte. Se puede tejer, se puede fumar, dibujar, escribir, bailar, cantar y todo sin el más mínimo interés, utilidad o sentido. Pero eso es desvariar, lo importante es que él fumaba, como un condenado, como una chimenea, como una puta presa de nombre extraño, alemán y sin importancia. Fumaba mucho, y se notaba en las coletillas regadas por el suelo, las cajas vacías y la habilidad de aquel ente calvo de decir con palabras exactas las advertencias de las cajas. No era para menos claro, como se aseveró antes, fumar es una forma más de perder el tiempo, pero hay que tener una vida de mierda para tener el tiempo de fumar tanto. Y en efecto su vida era una mierda, pero es que uno se acostumbra al aroma. Aquel era un día cualquiera, no resaltaba por nada. Los semáforos cambiaban a verde, el sol quemaba y las prostitutas se alistaban con las medias rotas para varar un rato por la avenida. Aplastó el cigarrillo con la punta del zapato, hundió la barbilla en la palma de su mano y miro por la ventana un rato. Un perro cruzó enfrente de su morada, tenía manchas negras y un gracioso andar debido a su pata rota. Sonrió por esto, pero no duro mucho. Jimena paso por el derredor del tráiler, la vio un par de veces, ella levanto la mano y golpeo la ventana. El gesto resultó curioso ya que lo hacía entre brincos debido a su estatura. —No veas que día de mierda que he tenido —afirmo gritando ella. Encendió un cigarrillo y lo poso entre sus labios, dio un calada profunda y se quito la remera dejando libre un par de senos turgentes que parecían abrazar el aire mientras se movían. —Nunca piensas que el mundo está auténticamente hundido en locura hasta que se te acerca un loco depravado canoso con un látigo y una máscara. Pone la tetera sobre la hornilla y con esta enciende un cigarrillo para sí. —El tipo era un enfermo, su casa era un desastre, el polvo se acumulaba en los muebles cubiertos de plástico. Tenía cuadros locos por todos lados: Uno de Hulk, otro de Spiderman, otro que era como si regaran pintura sin ningún orden por todo el cuadro. Se sintió extraño, no estaba recostado en su cama, ni veía el poster. Sólo fumaba, fumaba junto con Jimena que fumaba por alguna razón que no sabemos, ni sabremos, incluso. Entonces se dio cuenta, se dio cuenta que Jimena había vuelto con el mismo tipo de siempre, se dio cuenta de que su casa era un desastre, que no había hecho nada interesante y que estaba escuálido como si no hubiese comido un carajo en su vida. Recordó el año 3245, donde huyo de los extraterrestres con su gabardina y su pistola. Recordó cuando no fumaba. Luego no recordó nada, y en un impulso loco dijo: —Siempre todo es la misma mierda. Entonces apago el cigarrillo en la palma de Jimena para que el mundo siguiera girando.
Re: Análisis Textual de las Costumbres como ya habia dicho, me hace pensar mucho en lemmy caution, no solo por la gabardina y la pistola o el loco de la máscara, sino por la alienacion de los personajes y todo el enfasis que ponés en el fumar. como una buena pieza de cine arte, el humo enroscandose en el aire le de ambiente. me gusta muchisimo como quedó, sobretodo la frase final, que reafirma todos los preceptos que expones durante el desarrollo del relato. entonces, ahora soy el dueño de tu joven trasero, no?
Re: Análisis Textual de las Costumbres Quisiera decir que es tan irónico que me causa gracia. Para mi desgracia, no me da para reírme abiertamente. Me ha gustado, mucho, la narración, el diálogo justo y los ligeros huecos de la narración en tiempo real. Sólo algunas faltas de acento en los verbos en pasado.