Amor de verano.

Tema en 'Relatos' iniciado por Reiko_T, 14 Noviembre 2008.

Estado del tema:
No se permiten más respuestas.
  1.  
    Reiko_T

    Reiko_T Entusiasta

    Sagitario
    Miembro desde:
    10 Diciembre 2007
    Mensajes:
    130
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Amor de verano.
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2091
    Amor de verano.

    Hola. Esta es una historia que la hice para un concurso. No gané...pero al menos terminé en 4to lugar. Sea como fuere la historia me gusta mucho así que decidí colgarla.
    Eso sí, tiene lemon y como en el foro no se permite se lo edito, pero si queréis verla original está en mi blog.(Link)


    ¿Amor de verano?


    Estamos allí, juntos y solos, casi consumidos por la lujuria. Todo paso tan rápido que no sabría cómo explicarme de la forma correcta y también he de aceptar que la mayoría de los sentimientos que sentí aquella vez son inexplicables. Pero haré un esfuerzo, porque lo único que me queda ahora es el recuerdo, algo que ahora parecer irreal... y que tal vez lo fue.

    Todo comenzó una mañana cualquiera, un día cualquier y yo me sentía como siempre. Hacía calor, pero era verdaderamente agradable. El aire fresco y puro refrescaba el cuerpo y consolaba el alma. Algo mágico... así lo describían mucho.

    Yo vivía en una isla muy turística ¿el nombre? es un detalle insignificante para este relato. En verano era y es la época más turística del año y en esa época de podía apreciar la diversidad de todas las culturas. Era para mí algo fascinante. Trabajaba en un pequeño bar en esos tiempo, pero si mal no recuerdo estaba de vacaciones. Yo también quería disfrutar. Ese día en especial llevaba un vestido blanco hasta las rodillas de tirante que contrastaba con mi piel morena. Mis zapatillas se enlazaban en mis tobillos y tenía un sombrero de paja que hacía un excelente conjunto y además me protegía de maravilla contra el sol.

    Caminaba como siempre, rumbo a la playa, para estar tranquila, en paz, en función con la naturaleza. De ves en cuando el viento movía mi pelo riso, largo en aquel entonces, y me chocaban contra la cara. El castaño oscuro de mi pelo también contrastaba con mi vestido blanco, virginal, pero hacía buen juego con mi piel. Sentía sobre mí la mirada de muchos. De esos blancos que me miraban como si fuera alguna atracción, de esos viejos insoportables que me miraban con descaro y lujuria, sólo faltaba que se lanzaran sobre mí y, supuse, ganas no le faltaban. Cómo los odiaba...

    Seguí caminado, ignorando a todos, como siempre hacía. De ves en cuando una anciana me sonreía y yo le devolvía la sonrisa.

    Cuando por fin mis pies comenzaron a tocar la arena de la playa sonreí con sinceridad. Me encantaba la playa. Salada, grande e inmensa, que cautivaba a todos con su inmensa belleza.

    Las palmeras era el lugar de descanso para la mayoría, pero yo me inclinaba por unos arbustos muy íntimos que había un poco más al este de la playa, a un kilómetro de donde estaban la mayoría de las personas. Sólo la gente del pueblo iba, sólo a ellos le gustaba.

    Me encaminé con paso tranquilo y mi mirada vagó, como siempre, por los presentes. Muchos eran turistas, lo que hacía que sobresaliesen entre los demás del pueblo, o viceversa, pero siempre me encanta ver la diversidad. Se veía siempre por aquí y por allá una chica coqueteando con algún turista tonto con tal de sacarle algún dinero, o alguna chica tonta coqueteando con algún turista inteligente pensando en que ese sería el amor de su vida. Estaban, como siempre, las chicas hermosas. Esas chicas que hacen que te sientes menos a su lado, las que más llamaban la atención. Yo siempre he sido de las mujeres que saben admirar y admitir la belleza de otros personas, y siempre he pensando que cada cultura tenía una belleza exótica y extraordinaria que hacía a su cultura un poco más bella.

    Cuando por fin llegue a mi pequeño escondite me senté con cuidado en la tierra y admiré el paisaje. El viento me daba en la cara refrescandome después de la larga caminata. Qué bien se sentía todo, la tranquilidad, la relajación... era algo necesario después de el día con día. Me fui hundiendo en mis pensamientos. En el piso que quería alquilar, en el siguiente año de universidad que me esperaba, en mi hermana y mi nueva sobrina, en mi vieja madre y mi asqueroso padre...

    -Vaya, a eso le llamo yo concentración...

    Las palabras, fuertes y sensuales, me sacaron totalmente de mis pensamientos. Abrí los ojos y miré hacía mi izquierda. Estaba un chico, más bien un hombre, a mi lado. Estaba sentado, con una pierna doblada y un brazo apoyado en ella. Llevaba una camiseta sin mangas negra que se pegaba exquisitamente a su excelente pecho y dejaba a la vista sus musculosos brazos, unos pantalones largos y anchos, con varios bolsillos a los lados, y por ultimo unas chanclas negras también de playa. Miraba hacía el mar, por lo cual quedaba a mi disposición su perfil. Su mandíbula era prominente y muy masculina, como todo su cuerpo. Su boca, sensual y apetitosa, tenía una débil sonrisa por las que apenas se veían sus dientes blancos. Su cabello era castaño claro y abundante, brillaba con el sol. Era muy apuesto..

    -¿Disculpa?

    Primero pensé en no hablarle, en ignorarle o irme de allí, como siempre hacía cuando sufría el acoso de turistas sedientos de lujuria, pero en cuando él me miró a los ojos no pueda hacer más que perderme en ellos. Siempre había pensado que me gustaban, me encantaba, los ojos azules. Mientras más claros, mejor. Pero sus ojos, grises, me cautivaron por completo. Eran tan profundos, tan fuertes, se veía tanta soledad y tristeza en ellos que no pude evitar que mi corazón se estremeciera por placer, miedo o ansiedad... la verdad es que todavía no he logrado definir bien cuál fue ese primer sentimiento que me invadió.

    Pero lo que sí sé es que ese fue tan sólo el comienzo de todo.

    Charlamos por minutos, horas quizás. Él me contó poco de su vida, pero tuvimos una charla amena, entretenida, y me divertí mucho más de lo que me había divertido en mucho tiempo. Sobre él me dijo que se llamaba Derek, pero no dio apellidos. Me dijo que tenía 28 años, aunque yo nunca le creía por completo. Que era doctor y que trabajaba en el hospital de su padre. No me quiso decir su especialidad. Me dijo de dónde era, pero la verdad es que es un dato irrelevante. Sólo me di cuenta que eramos tal para cual.

    Le pregunté si tenía familia, si tenía esposa o hijos, si estaba divorciado o tenía novia. Pero su respuesta fue de lo más enigmática.

    -Puede...

    No dijo nada más y yo tampoco insistí. No quería saber si tenía algún tipo de relación, algo que le impidiera estar conmigo. Sólo quería saber que él estaba ahí conmigo, que había química y que me gustaba... y que yo le gustaba a él... ¿qué más iba a importar?

    Me pidió que le mostrará el pueblo y yo accedí encantada. La mostraba acá y allí con entusiasmo, coqueteando con él a todo momento.

    Hasta aquel entonces me daban asco las mujeres que coqueteaban tan descaradamente a un hombre, intentando atraer su atención a toda costa, rebajándose como perra, esforzándose para que su pretendiente le diese toda la atención... y así era justamente como estaba actuando yo en aquel momento, pero no me odié, no tuve asco de mi misma, porque en estaba demasiada cegada por la excitación.

    En algún momento de la tarde el me besó y yo me sentí en las nubes. Respondí con entusiasmo su beso, sentí su lengua y jugeteámos por buen rato. Sólo nos deteníamos a tomar algo de aire y a la carga de nuevo. Visitábamos aquí y allá, siempre tomados de la mano, compramos helado, algún juego de fruta natural, nos besamos tanto... todo fue mágico.

    Cuando llego la noche esperé paciente a que él me invitará al hotel donde se hospedaba, esa era la mejor forma de terminar la noche. Pero simplemente nos quedamos viendo las estrellas. Llegaron las siete treinta, las ocho, y nada.

    -Oh! Joder... qué rápido a pasado el tiempo. Tenemos que cenar ¿quieres algo en espacial?

    -A ti.

    Sólo vi su sonrisa y supe que él sabía perfectamente que esa iba a ser mi respuesta, que incluso había calculado todo para que así fuera... pero en ese momento no me importó, en ese momento nada me importó.

    Lemon editado, como ya he dicho.

    Al amanecer el cuento de hadas había terminado. Desperté en la gran cama desarreglada sola. Miré a todos los lados y él no estaba. Me paré. Fui al baño, al balcón, volví a revisar todo pero nada. Él se había ido. Me fijé en la mesita de noche y había una pequeña nota y abajo de ella unos cuentos billetes.

    Mi corazón se hizo trizas leyendo y las lágrimas cayeron mojando el papel y haciendo que la tinta de mala calidad se distorsionase.


    Hola.
    Ahí te dejo algo de dinero. No. No es como paga por le magnifica noche de sexo. No. Es para que pagues el hotel, compres la pastilla del día después (¡no te olvides de comprarla!) y un poco de helado de Rom Pasa que tanto te gusta.
    No te preocupes que no tengo ninguna enfermedad, y espero que tú tampoco porque anoche no usé condón. Por cierto, la pesé genial. Eres la mujer más apasionada que he conocido.
    ¡No pierdas eso con el tiempo!
    Tal vez nos volvamos a encontrar otro día...



    Pero no fue así. Nunca mas lo volví a ver. Lo busque por la cuidad pero ya no estaba. Incluso la pregunté a un amigo que trabajaba en el aeropuerto si había salido alguien llamado Derek y hacía dónde fue, pero nada. Nadie con ese nombre había salido de la isla.

    Para él yo simplemente fue una aventura de verano y nada más, mientras que él fue y sigue siento el amor de mi vida.

    Los años fueron pasando y yo nunca dejé de recordarlo. Me casé con un buen hombre y tengo lindos hijos, pero nunca lo he olvidado. Todos los veranos lo busco por las calles con la leve esperanza de que algún día lo encontraré y podremos revivir el pasado. Pero nunca pasa. Nunca lo veo. Y además dudo que él pueda reconocerme ahora que estoy vieja y fea, pero yo sé que sí lo reconocería a él.
    Aquel día no tome pastillas de ningún tipo esperando quedar embrazada pero ni eso puedo reforzar mi cuerdo. Sólo en mi mente perdura el recuerdo se ese gran amor que nunca terminó de ser.

    Siempre me pregunto qué fue de él o quién fue él. Si tenía familia, si el dolor, la tristeza y soledad que veía en sus ojos eran reales. Si él me recordará alguna vez...

    También me preguntó si no fue real,si todo no es una mala jugarretas de mi mente, pero sé que no. Todo fue real. Recuerdo incluso que nunca más encontré mi braga... que se convirtió en mi braga favorita después de eso.

    Y ahora estoy aquí, en el mismo lugar que nos conocidos, recordando el pasado, sumida en mis pensamientos, con un vestido blanco, una zapatillas que se abrochan a los tobillos y un sombrero de paja. Estoy aquí igual que en aquel entonces, con la única diferencia de que ya no soy una joven soñadora de brillantes ojos verdes y él no aparece a mi lado...


    FIN
     
  2.  
    Sukimine

    Sukimine Usuario común

    Escorpión
    Miembro desde:
    25 Junio 2008
    Mensajes:
    257
    Pluma de
    Escritora
    Re: Amor de verano.

    :hola:

    Que one-shot tan bonito... me llegó al corazon,

    ¿Como pudo dejar a esa pobre chica asi?

    La verdad es que ese tipo de hombres me dan un asco...

    Pero ella l menos pudo ser feliz en parte...

    me encanto tu historia!!! es preciosa!!!

    Besos, :bye:
     
  3.  
    Reiko_T

    Reiko_T Entusiasta

    Sagitario
    Miembro desde:
    10 Diciembre 2007
    Mensajes:
    130
    Pluma de
    Escritora
    Re: Amor de verano.

    Es que... no quería que fuese linda la historia..-.-
    El sentido es este. Él la deja porque ella fue muy... (¿cuál sería la palabra?)... fácil.
    Por eso no la consideró nada más que una de tantas tías...xD
     
Estado del tema:
No se permiten más respuestas.

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso