de Inuyasha - ‘‘Mañana’’. Nar/Kag

Tema en 'Inuyasha, Ranma y Rinne' iniciado por Beautiful Blue Moon, 12 Junio 2011.

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    Beautiful Blue Moon

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    Espero les guste este nuevo fic. Se titula ‘mañana’ porque se me ocurrió luego de escuchar esa canción. A quienes no sepan quien la cante es Miriam Hernández. Y sin más que decir, espero lo disfruten…

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    ‘‘Mañana’’

    ‘‘Nunca sabes el significado de la palabra ‘traición’ hasta que la persona que amas es capaz de serte infiel’’

    Eran las dos de la mañana en Tokio cuando un carro se estaciono delante de un departamento…
    El carro, un flameante Aston Martin de color negro, era dueño de un poderoso y joven hombre. Onigumo Naraku Takeda era el propietario de grandes negocios y tierras al por mayor y por alrededor del mundo, y era lo que le permitía a su hijo mayor, Naraku, tener grandes privilegios. Naraku Takeda era el común chico mimado y rico por sus padres y por todas las chicas ya que además de ser rico, era sumamente apuesto y galante. Poseía un cuerpo de adonis, cabellos negros, ojos de un singular color rojizo y labios realmente sensuales y adictivos. El único problema con él era que esa carita de Dios se esfumaba cuando le vías su lado arrogante y orgulloso, además de mujeriego de lo peor y eso si que lo sabia Kagome Higurashi.

    Kagome realmente era la chica más hermosa que había pisado esta tierra y no era solo por el físico que tenia, sino también por su interior. Al contrario de Naraku, ella no era tan rica pero si vivía bien. Gozaba de una abundante melena negra hasta su cintura, ojos achocolatados y un cuerpo que dejaba mucho que ver en la imaginación…

    -Bien, preciosa ya llegamos…

    -Gracias por traerme Naraku…

    -De nada, aunque las gracias las prefiero de otra manera…- dijo acercándose peligrosamente a la boca de Kagome. Sin embargo, Kagome aparto el rostro antes de que la llegara a besar y salió del coche. Ante el asombro, Naraku no se había movido hasta que ella ya estaba afuera de su auto.- ¿Oye que te pasa?- pregunto notablemente enojado y herido en su orgullo. Ninguna mujer le despreciaba un beso nunca. Kagome no sería la excepción porque de sobra sabía lo enamorada que estaba de él.

    -Todo no es eterno en esta vida Naraku… ya no quiero seguir de ‘novia’ con un mujeriego y mentiroso como tu.- dijo finalmente cortándole la respiración a su ahora ex- novio.

    -¿Cómo dices?- articulo a penas debido a la gran impresión. Esto estaba muy extraño. Kagome realmente estaba enamorada de él y ahora le saltaba con eso. ¿Qué acaso ya se había vuelto loca? Se preguntaba a si mismo mientras bajaba del auto y encaraba a su NOVIA. Si, dijera lo que dijera ella aun era su novia porque él no había decidido lo contrario aun.- ¿Pero qué carajo te pasa si estabas perfectamente antes de salir de esa fiesta?- pregunto muy, pero muy molesto. Antes de salir de esa fiesta todo estaba bien… bueno, en el camino estuvo algo callada pero toda la noche la había pasado bien.

    -Pasa, que no debí creer cuando me decías que me querías. Pasa, que me debí llevar de mis amigas cuando me decían que un ricachón mujeriego no me haría feliz… Pasa que antes de salir de la fiesta, te vi besándote con esa tal Kikyo. Pasa que nunca debí creerte y hacer la de idiota, ¿quieres que siga?- dijo con un semblante que hasta a él lo asusto.

    -Así que por eso era… - dijo con una cara que podía clasificarse arrogante.- Mi amor, sabes que a ti es a la que quiero… ella esta atrás de mi pero yo solo tengo ojos para ti.- Esas palabras nunca fallaban ante ninguna mujer así que solo espero a que Kagome se tirara en sus brazos, aunque eso nunca paso.

    -¡Al menos se lo suficiente hombre para aceptar que me engañaste idiota!- ahora era ella la que estaba furiosa y eso no era nada bueno…- Te vi cuando TU la besabas a la fuerza.- termino de decir y automáticamente lo hizo, un fuerte sonido retumbo por toda la cara.

    Si, ante el asombro de Naraku, Kagome le había pegado. No supo cuando, pero si sabía que sentía un calentón en su mejilla izquierda y posiblemente estuviera roja por el golpe. Además, no pudo ni moverse por lo que ni llego a alcanzar a Kagome antes de que se encerrara en su departamento. Todo fue tan rápido que ni siquiera había sabido como ya se encontraba en su habitación, listo para dormir. Pero antes de poder conciliar el sueño, no podía dejar de pensar en lo que había sucedido aunque su intención realmente no era la de ir en busca de ella para pedirle perdón.

    -Ya regresara llorando para que vuelva con ella…- pensó antes de dormirse hasta el día siguiente.

    Naraku simplemente no se rebajaría a pedirle perdón o cambiar su forma de ser y actuar. Por parte de Kagome, ella sí que no podía dejar de llorar. Le dolía en lo más profundo de su ser amar y no ser amada… Y lo peor de todo, es que sabía que él no le pediría perdón ni seria fiel nunca.

    Todo acabó, de ti ya no hay nada
    Sé que es mejor, dejar que te vayas
    No sé, si me arrepienta mañana
    Sin tu mirada.

    ¿Cuántas veces sus amigas le dijeron que Naraku no era hombre de una sola mujer y terminaría lastimándola? Pues la respuesta es: muchas, muchas veces. Sin embargo, ella nunca les creyó porque según ella, el si la quería y en definitiva, eso era lo peor porque se había equivocado y gravemente. Se sentía una verdadera idiota y bien que si lo era. En ningún momento dejo de llorar. Realmente tendría una noche muy larga y muy triste.

    No dormiré, hoy no tengo ganas
    Sé que tendré, una noche muy larga
    Las lágrimas me llenan la cara
    La angustia de estar equivocada.

    Eran las cinco de la mañana y aun no podía dejar de derramar saladas aguas de sus ojos. A pesar de haber llorado tanto, no tenia sueno y eso hizo que lo poco que le quedaba a la noche se hiciera una eternidad. La gran suerte, era que mañana era domingo por lo que no tendría clases ni ningún compromiso importante.

    -Mañana… mañana será otro hermoso día aunque no para mí. – pensaba mientras observaba una vieja foto de el.- A pesar de amarte tanto no logre ser lo suficiente para que te enamoraras de mi y no sabes cuánto me duele…- esta vez, nuevas lagrimas se asomaban por esos ojitos ojerosos por falta de sueño y de felicidad. Pero sabía que debía continuar con su vida aunque su vida ya se había ido con el… sin embargo, sabía que mañana podría inventar cualquier excusa para no seguirle amándole. ¿Por qué no lo hacía ahora?... porque sencillamente en estos momentos necesitaba llorar y sacar ese dolor que de no ser liberado, no tendría las fuerzas para seguir adelante y demostrarle a Naraku que ella podía vivir sin el aunque eso en estos momentos era imposible.

    Mañana, mañana
    Será otro día y tendré calma
    Buscaré la forma de vivir sin ti
    Hoy, necesito llorar.
    Mañana, mañana
    Tendré las fuerzas que hoy me faltan
    Seré libre y volveré a pensar en mí
    Hoy, necesito llorar.

    ¿Cómo dejaría de amarlo? Pues no lo sabía con exactitud pero algo si sabía… No se dejaría vencer ante el recuerdo de quien tanto daño le ha hecho y por eso, mentalmente se juro a si misma encontrar la cura para su mal aunque eso ya seria al día siguiente porque hoy solo le quedaba sufrir en silencio.

    ¿Cómo lograr, sacarte de mi alma?
    O ¿recomenzar, si hay algo que falta?
    Yo sé que es imposible olvidarte
    Sin ti yo tengo que acostumbrarme

    Mañana, mañana...

    Ya eran las 9:37 AM y por fin pudo quedarse dormida consciente de que por esa noche, ya había sacado la mayor parte de ese dolor en su pecho aunque en definitiva, le quedaba por sacar mucho aun pero, eso no sería por unas cuantas horas más ya que debía descansar...

    Nota: ¿Les gusto? Ojala que si… bueno cualquier sugerencia, critica u opinión serán recibidas. Realmente no lo pienso continuar y hacer una trama mas larga pero, q dicen ustedes?
     
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    lunabetz

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    Holaa, gracias por invitarme y disculpa la demora (acosada y amenzada de muerte xDD).
    Efectivamente, estuvo maravilloso este fic lleno de sentimientos y de inquietudes, porque el idiota de Naraku hizo sufrir a Kagome (¬¬ a veces lo odio jaja ntc) ¿cómo puede engañarla con tantas mujeres? De verdad, se merece la bofetada que le puso ella porque nada más no aprende. Estuvo bien esa actitud, y de que ya no lo quiso besar también (jojo para que vea el Naraku que tenemos orgullo las mujeres jojo).
    Puedes continuarlos claro, como tú decidas, ya que escribes bastante bien n.n sólo algunas recomendaciones. Esta vez si te faltaron muchos acentos y como algunas palabras no los tenían, la lectura se dificulta por eso y algunas frases no tenían coherencia (revisa el texto antes de subirlo), se te fueron muchos acentos, en especial en pasado, pero la trama y los sentimientos estuvieron bien elaborados.
    Esperaré el siguiente, gracias por la invitación.
    NTR.
     
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    Beautiful Blue Moon

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    Hooola! aun no continuare este fic pero puede que pronto lo haga... con respecto a los acentos que me faltaron, aunque quiero ponerlos no me salen en Word para corregirlos y francamente yo no se mucho de estas combinaciones ademas de que el teclado que tengo no me ayuda mucho... con respecto a la coherencia del texto si lo leí aunque creo que como fui yo quien lo escribí, solo yo lo entiendo a la perfección jeje...Bueno pero tratare de arreglarlo y continuar pronto y mejor. Gracias por comentar ByeBye!
     
    Última edición: 11 Marzo 2017
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    ¡Hola! Mis amores aquí les traigo la continuación. Espero les agrade y puedan comentar…
    Cap.2

    Tres años después…
    Ciudad de Tokio, 16 de septiembre.

    Kagome Higurashi, ya había cumplido sus veintidós años de edad. Había terminado su carrera con la más alta de las calificaciones de toda la carrera de Psicología Empresarial y ahora trabaja en una prestigiosa compañía dirigida por los hermanos Taisho.

    Su vida realmente era un cuento de hadas ya que además de ser la alumna estrella, era la mujer más hermosa de toda la universidad y por ello muchos hombres, hasta profesores, se habían enamorado perdidamente de ella. Claro, ella no les prestaba la más mínima atención ya que nunca quiso volver a enamorarse de nuevo. Si, exacto, aun esa herida no sanaba y aquel imbécil no ayudaba mucho.

    Dos semanas después de esa noche en que terminaron, volvió a pasarse por su apartamento para decirle que se iba definitivamente fuera del país para terminar sus estudios y trabajar con su padre, y de paso estar en la práctica para ser el nuevo presidente de todas la compañías que eran de su padre. Trato de engañarme otra vez diciendo que yo era la mujer que él quería y que nunca volvería a mentirme, pero lo que él no sabía, era que su propia hermana me había dicho que el solo me quería para un rato, que no confiara en él porque nunca cambiaria así que lo mande al diablo.

    Yo no sería el juguete de nadie y mucho menos de ese patán así que solo le desee buen viaje y seguí mi vida normal. Nunca mas volvió a buscarme y se fue para no sé qué país a terminar sus estudios de Administración de Empresa y Derecho. No volví a saber de él hasta que me entere, un año después, de que seguía siendo el asqueroso mujeriego de siempre y no se imaginan como me dolió saber eso porque yo aun tenía, TENGO la esperanza de que cambie… Si, aun lo amo.

    Aun sigo llorando como loca por no tenerlo a mi lado y escuchar de su boca que me ama tanto como yo lo amo a él… aun tengo la esperanza de sentir sus labios tocando mi piel, y aun sigo esperando a que el día de mañana, pueda ser libre y volver a pensar solo en mi y no en alguien que me lastimo tanto. Aun sigo susurrando antes de dormirme que el día de mañana olvidaría todo y seria fuerte. El problema, es que ese día de mañana, nunca llegaba…
    ^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^

    Paris, Francia…
    Lugar: la torre Eiffel.

    -¡Esto ya era demasiado!- pensaba cierto apuesto hombre de aspecto sensual y gallardo.- ¿Cómo era posible que ella nunca haya intentado recuperarlo? ¿A caso era mentira cuando le había dicho que era el hombre de su vida? ¿Por qué demonios nunca lo había llamado para decirle que lo quería de vuelta?

    Todo el maldito día desde hacen tres años, se le podía observar a Naraku Takeda mirar una y otra vez al celular como queriendo que este sonara. Quería recibir esa llamada de ella, pero nunca se le era concedido el deseo…

    -¿Otra vez sigues pensando en que te llamará? ¿A caso no te has dado por olvidado?

    -Cállate Kagura… no estoy de humor y no sé de qué me hablas.- ¡mentira del diablo! Sabía perfectamente que su hermana sabia de que él quería volver con ella… ¿Volver con ella…? Si lo único que deseaba era ver a Kagome a sus pies… no volver con esa loca sentimental.

    -Sabes perfectamente que no me chupo el dedo, hermanito. –Dijo sentándose a un lado del mencionado- Desde que te mando al diablo, no la has podido olvidar por dos simples razones…

    -Y según tú, ¿Cuáles son esas dos razones?- dijo desafiante aunque con cierto temor por dentro. Desde hace un año atrás, creía estar consciente de lo que realmente sentía por Kagome y eso era lo que exactamente no quería escuchar de los labios de su hermana ya que eso lo confirmaría todo. Su hermana podía ser la más molesta e insoportable de todo el mundo, pero ella le conocía muy bien y era capaz de saber cosas que él en su interior se negaba a admitir.

    -La primera razón, es que ha sido la única mujer que ha sabido decirte que no…

    -¿A si? Y… y ¿la segunda razón?- pregunto notablemente nervioso y ciertamente tenso.

    -Pensé que ya lo sabías hermanito… - dijo para mirar fijamente a los ojos de su hermano mayor. Su mirada demostraba una muy seria expresión y en cuanto a la de el... se notaba un mar de nervios aun que quisiera ocultarlo bajo esa capa de indiferencia.

    -¿Saber qué?- dijo luego de interminables segundos para él. Sabía que desde hace mucho tenia la necesidad de tener a Kagome, pero no sabía concretamente si era que…

    -Te has enamorado de Kagome Higurashi. – dijo rápida y tranquilamente.

    -¿Qué? ¿Yo? No, yo no…

    -Estás perdidamente enamorado de ella.- dijo firmemente y agregó dejando mudo por la impresión y la gran verdad que era…- El único problema, es que no quieres admitirlo por temor a que ella ya no te ame.

    Esas palabras hicieron eco en su cabeza… Kagome ya no lo amaba y la prueba estaba en que nunca recibió una llamada, una carta siquiera. Lo peor, era que todo esto lo estaba pasando por no haberla respetado y sobre todo por nunca haberle dicho cuanto la amaba… de cuánto la sigue amando…

    -… Yo… yo, yo ya no le importo y eso es lo único que importa.- dijo mientras bajaba la cabeza y era incapaz de levantarla mientras apretaba sus puños fuertemente como una manera de contener la rabia y el dolor que le estaba matando por dentro. Había sido un estúpido al dejar perder a la mujer que lo amo tanto… y aun más estúpido, por haber perdido a la única mujer que realmente ha querido sanamente.

    Pr parte de Kagura, ella sabía muy bien por lo que estaba pasando su hermano y sin él saberlo, también sabia por lo que estaba pasando Kagome sin el hombre que nunca dejo de amar. Había estado en contacto con ella y de sobra sabia que ella quería ver al mismo Naraku que en estos momentos ella observaba así que decidió motivar a su hermano para que no pierda realmente al amor de su vida…

    -Naraku, ¿recuerdas la compañía Taisho?

    -Sí, aunque no entiendo a que viene el tema de ella.- dijo un poco más calmado y tomando una copa que le ayudaría a despejar un poco la mente.

    -Ella trabaja ahí…

    -¿Quién?- pregunto intrigado.

    -Kagome Higurashi es la Psicóloga de la empresa Taisho en Tokio...

    Ante estas palabras, Naraku no pudo más que abrir enormemente sus ojos y levantarse rápidamente de su asiento.

    -¿Ella es…?

    -Si, así es. Ella es la mujer de quien Inuyasha habla tanto… El está enamorado de ella y te sugiero que evites ponerle el plato fácil y no luchar por ella.

    -¿Cómo dices?- preguntaba aun impactado por la noticia- ¿A caso ella gusta de él, de Inuyasha Taisho? ¡Contéstame Kagura!- dijo desesperado. No puede ser que ahora que sentía estar seguro de lo que sentía, ella estuviera enamorada de otro y que ese otro fuera uno de los socios de la compañía Takeda.

    -Tranquilízate que todos te están viendo.- le dijo para que se diera cuenta de todas las miradas que se posaban en el. Cuando vio que se tranquilizaba, continuo- Kagome nunca ha podido olvidarte pero ella no es de las que les gusta ser masoquistas, así que te aconsejo que antes de que termine decidiendo olvidarte definitivamente, vayas y la busques. Has todo lo posible e imposible por recuperarla o luego el premio se lo llevara el menor de los Taisho. ¿Entendiste?

    -Por supuesto que lo entendí. Esta vez no cometeré el mismo error y Kagome será feliz a mi lado para toda la vida… Kagura, eres una pesada pero gracias por tu apoyo… y te juro por mi vida, que recuperare a Kagome sin importar morir en el intento… Ahora puedo gritarle sin ningún temor ni duda sobre lo que siento y eso es algo de lo que Kagome muy pronto se enterara…- dijo firmemente y dispuesto a recuperar a esa dulce mujer que había sido capaz de enamorarlo.

    Nota: ¿les gusto? Ojala que si… bueno, espero sus comentarios pronto. ¡ByeBye!
     
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    Cap. 3
    El reencuentro.

    Si sabes lo que te conviene, nunca juegues con el amor como un niño juega con un globo ya que, por jugar con este, lo pierde y después llora

    Al día siguiente de haber hablado con su hermana, tomo el primer avión hacia Tokio donde la mujer, la única que realmente le importaba, trabajaba en una de las empresas Taisho. Esa noche no pudo dormir ya que no podía contener sus ansias por ver a Kagome otra vez y para siempre, así que antes de salir el sol, todo su equipaje estaba listo al igual que el.

    Fue un viaje largo y no tanto por la distancia de ambos países, sino por los nervios que no le dejaban pensar con claridad. Nunca en su vida había estado tan nervioso y eso era mucho decir ya que realmente, nunca se había sentido así. Todo el viaje se la paso preguntándose ¿Me perdonará? ¿Aun me amará? ¿Me rechazará? Ya estaba nervioso y seguía martirizándose más con sus malditas intrigas. Realmente la había pasado mal en ese avión pero ya no más, porque había llegado a su destino: Tokio.

    -Por fin estoy aquí…- susurro al momento de pisar la tierra de ese país. Aun no sabía cómo, pero recuperaría a Kagome aun que la vida se le fuera en eso y no estaba dispuesto a perderla, por lo menos, no esta vez.
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    -¡Higurashi!- grito una masculina voz a modo de saludo en la entrada de un alto edificio en donde la mencionada trabajaba.

    -¡Buen día Hoyo!- saludo ella amablemente aun que por dentro quería salir corriendo y no volver a ver a ese muchacho. El era guapo sí, pero, le molestaba que la tuviera acosada.
    El chico era agradable y muy tierno, pero, cuando se proponía aparecerle hasta en la sopa, vaya que lo hacía. Por suerte, esta vez no había podido seguirla para saludarla con un beso ya que tenía enfrente al señor Sesshomaru Taisho, uno de los propietarios de la empresa así que no podía dirigirse hacia mí porque recibiría una fría y espeluznante mirada del jefe.

    Ya en frente de su lugar de trabajo, se dispuso a abrir la puerta y entrar lo más pronto posible ya que no quería que su suerte se viniera abajo por andar lenta y despreocupada. Por unos escasos momentos, estuvo recargada en la puerta mirando cada una de las esquinas de esa hermosa oficina en la que recibía a los empleados con problemas.

    No le iba nada mal, esa era la verdad; un horario estable, tenía una bonita oficina, le pagaban bien y…

    -Y aun así soy la mujer más desdichada del mundo- otra vez estaba pensando en el. No podía evitar seguirlo amando y eso le producía miles de sentimientos juntos; dolor, tristeza, enojo consigo misma, y aun así no podía evitar recordar a Naraku Takeda. Extrañaba tanto que la abrazara, que le dijera ‘te amo’ aunque no fuera desde el fondo de su corazón, que fuera con ella a divertirse, a pasear por el parque tomados de la mano y sentir su perfume hechizante y varonil.- No puedo seguir así o me volveré loca…- dijo para luego ahogarse en una mar de sentimientos melancólicos y que la hacían descender hasta lo más profundo de el mismísimo mar más negro y asfixiante de todos...

    Pasado unos veinte minutos, había podido dejar de llorar y lavarse la cara antes que alguien la encontrara en su estado. Se suponía que debía mantener una sonrisa cálida en todos los trabajadores, y no ponerlos tristes por asuntos que solo ella debía atender. Ese día tenia citas para atener uno tras otro trabajador y debía estar lista para el primero que se le presentaría en unos pocos minutos, sin embargo, llegada la hora de la cita, el señor no había aparecido así que trato de mandarlo a buscar pero la respuesta que le dieron es que no había asistido al trabajo por lo que, estaba en hora libre y la aprovecharía para desayunar.

    -Uy si… ¡rico desayuno!- pensaba mientras se dirigía a la cafetería del lugar y se disponía a ordenar. Ricas tostadas, un poco de fruta, jugo y un delicioso bizcocho de chocolate con chispitas…- Bueno, ¡a comer!- por fin comería algo y vaya que lo necesitaba… Al final, y ya satisfecha, pago la cuenta y se dispuso a coger el bizcocho que había decidido comerlo más luego. En el trayecto, se topo con su jefe y pretendiente Inuyasha Taisho quien luego de tomar su mano y depositarle a modo de saludo un suave beso, se despidió diciendo que tenía una reunión muy importante así que se verían después. Realmente él era un sueño para toda mujer por su rebelde y lacio cabello rubio, ojos de un dulce miel y cuerpo de adonis, pero, no le despertaba ni la más mínima curiosidad, ¿Por qué? Pues porque aun amaba y siempre amaría a un solo hombre que, por cierto, la había engañado y que jamás volvería a ver.
    -¡Señorita Higurashi!- la llamo Sango, la recepcionista.

    -Sí, dime Sango.

    -Un señor la está esperando en su oficina. Me dijo que era urgente verla…

    -Muy bien, ese debe ser el señor Himura. Es que no llego a tiempo a la cita que teníamos por lo que me imagino que debe ser el.

    -Oh, pero no es el Kagome…

    -¿No? ¿Y entonces quien será?

    -Bueno, yo solo sé que la necesita ver urgente y yo me tengo que ir. ¡Suerte!

    -Gracias, tu igual…

    Extraño, pero muy extraño. No esperaba a nadie en los próximos treinta y cinco minutos…

    -Sera mejor investigar quien es…- y se encamino a su oficina. Al llegar, tomo la manilla de la puerta para abrir con cuidado a esta, al entrar, no vio a nadie. Su oficina estaba vacía y lo único que estaba fuera de sitio, era su sillón que se encontraba de frente a la ventana, pero, ella no la había dejado así.

    -¿Se habrá ido o seguirá andando por la compañía?- se pregunto a sí misma y antes de que pudiera formular una palabra, una voz que conocía, y que le era imposible de olvidar, le dijo:

    -No… Kagome, aun no me he ido- fue entonces, cuando su sillón se movió para darle a ver la silueta de un hombre vestido de negro y que ella conocía muy bien.

    -¿Naraku?...- formulo a penas debido a la impresión.

    -Sí, soy yo Kagome… El idiota que te engañó y no supo cuanto te amaba hasta que se descubrió a si mismo deseando volver a verte, ese soy yo…

    ¿A caso estaba soñando? ¿Es que ya estaba tan loca como para alucinar?... No lo sabía, pero si sabía que pronto dejaría caer unas gotas salinas que se aventuraban al mundo exterior.

    -No juegues… -dijo con a voz quebrada.

    -No juego Kagome… y es por eso que vine por ti. Quiero que me perdones- dijo esta vez acercándose y tomando en sus manos la cara de Kagome.- No sé cómo pude ser tan estúpido, pero quiero enmendar mi error y vine a recuperarte Kagome Higurashi- dijo para luego tomar esos carnosos y tiernos labios que tanto necesitaba. Por fin la volvía a tener y eso lo inundaba en absoluta felicidad y gozo aunque esa felicidad no durara tanto...

    -¡Kagome! ¿Qué está pasando aquí?- dijo una celosa, exaltada y enojada voz perteneciente a nada más ni nada menos que Inuyasha Taisho.

    -¿Señor Taisho? ¿Qué hace…?- trato pero no pudo terminar de formular su pregunta.

    -¿Qué haces con Takeda? ¡Respóndeme!- dijo tomando bruscamente el brazo de Kagome para apartarla de Naraku.

    -¡Tu no la tocas!- dijo un encolerizado Naraku- ¿Cómo te atreves a tratar a Kagome así?

    -¿Y tu como te atreves a besarla sabandija?- grito Inuyasha tomando por el cuello de la camisa a Naraku mientras este hacia lo mismo con pero con él.

    -¡Basta los dos por favor!- les pedía una muy asustada Kagome. Su jefe y el amor de su vida se estaban matando estrangulándose el uno al otro y la cosa no se veía nada bien por cómo iba así que era mejor separarlos cuanto antes. El problema, era que ninguno de los dos cedía ni estaban dispuestos a tirar la toalla. No supo cuando, como ni por qué, pero ambos hombres ya se encontraban golpeándose y tirados en el piso a modo de una lucha de boxeo...

    -¡Ya basta! ¡Por favor señor, Naraku!... ¡NO!

    Esto no se veía nada bien… y por todos los cielos que este día lo recordaría por mucho, pero mucho tiempo…

    Nota: ¡Hooola! Espero les haya gustado la continuación y puedan continuar.
    Besos
    ByeBye!
     
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    lunabetz

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    Hola, gracias por invitarme y de verdad lo siento, por no poderme pasar antes u.u
    Bueno estos capítulos que me perdí se nota la diferencia de carácter del Naraku del pasado al Naraku del presente y todo lo que hizo, sus acciones, el que hubiera engañado a Kagome (ya te lo digo) no me parece que una dama sea tratada así, aún después de tanto tiempo (yo soy de las chicas que una vez me hicieron algo, volverán a hacerlo y no hya que permitirlo como mujeres) aunque el hombre cambie quedarán esos recuerdos. Al menos esa es mi ideología.
    He de admitir que el beso que le dio Naraku a Kagome me tomó desprevenida y me causó una cierta impaciencia, porque él ya está arrepentido, más no lo perdono aún.
    Pasamos al encuentro que tuvo con Inuyasha, Sinceramente me gustó que golpeará a Naraku, siendo un incompetente que muy tarde se dio cuenta d elos sentimientos de la chica.
    Bueno en fin, esta parte es mi frase de chica (parte de mi personalidad, ¿cómo supiste?, waaa):

    -No juegues… -dijo con a voz quebrada.

    Muajaja y en la ortografía, no detecté nada fuera d elo normal, más que el uso del guión largo, te lo ruego, si no puedes vete a: insertar> insertar simbolos> busca el guion largo. Eso era lo que yo hacía al principio.
    Mejoraste, pero todavía puedes hacerlo. No explotes las versiones de los personajes, explota también tu versión como narrador. Es decir, que seas tú la que relate, haber qué tal te sale.
    Saludos y disculpa la demora.
     
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    Cap. 4

    ‘‘¿Serenata?’’

    − Eres un idiota, ¿lo sabías?− dijo lo más calmada posible aunque le resultaba casi en vano.



    − Si, eso lo sé… pero tú tienes la culpa.− dijo serio e irónico a la vez.



    − ¿Yo tengo la culpa? Bueno pero, ¿tú estás loco Naraku?− se expreso furiosa por las tremendas bobadas que le estaba diciendo el señor ‘‘estoy arrepentido, vuelve conmigo’’…



    − Puede que lo esté pero eso no impedirá que me sigas amando así que, ¿Qué tal si vamos al cine como solíamos hacer los sábados?



    − ¡Ya deja de hacerte el imbécil y por favor evita seguirme llamando a estas horas de la noche!− ahora si había explotado mientras descargaba toda su furia al cerrar estrepitosamente el teléfono. Era viernes y ya estaba en la cama lista para dormir aunque y en realidad, cuando recibió la llamada ya estaba durmiendo… Si, la había llamado justo a las 12:53 de la noche y como comprenderán, el hecho de que te despierten a las una de la mañana para invitarte a salir al cine el día siguiente y con el hombre que te traiciono no es muy placentero. Sentía que iba a estallar en cualquier momento y terminaría cometiendo un crimen y no precisamente contra sí misma, sino contra el causante de sus problemas.



    Habían trascurrido tres meses desde lo sucedido y por culpa de ese incidente, había renunciado ya que o seguía trabajando y teniendo más escenitas de ese tipo por parte de ambos; o renunciaba y buscaba un lugar donde su jefe y el socio del jefe no estuvieran enamorados de la misma mujer, es decir de Kagome Higurashi. Nunca en su vida había tenido que soportar lo que ahora tenía en su camino. Aun no encontraba otro trabajo porque todo se llevaba su tiempo y además se le estaba complicando un poco la vida con Naraku detrás de ella pero, ¿eso le molestaba en realidad? Pues todo lo contrario aunque diga que sí.



    No sabía con exactitud como terminaría esto pero desde que Naraku llegó, y aunque quisiera degollarlo por aparecerse a si nada mas como ‘‘el perro arrepentido’’, deseaba estar con él y decirle que a pesar de haber sido la peor lacra con ella, aun lo seguía amando con locura y pasión. El problema estaba en ¿Cómo creerle otra vez? Ya se había equivocado unas mil veces atrás con él y no quería hacerlo de nuevo.



    − ¿Cómo podrías perdonar cuando la confianza está muerta?− se preguntaba a si misma mientras abrazaba fuertemente la almohada y derramaba finas lagrimas de dolor e impotencia. Se sentía absurdamente destrozada y vacía porque en quien menos confiaba, era a quien más amaba; a quien más amaba, era a quien más odiaba. Era un gran dilema, ¿verdad?

    Sumergida en esos pensamientos, no supo cuando pero se había dormido aunque no lo haría por mucho…

    3:29 AM.

    Una suave pero fuerte música retumbaba en toda la habitación e hizo que saliera de los brazos de Morfeo. Pero, ¿A quién se le ocurre dar una serenata a esta hora? Y como de golpe lo supo al instante en que escucho una voz que le llamaba a ella.



    − ¡Kagome esto es para ti!

    ¿Naraku?



    Y fue entonces cuando la música fue acompañada de una melodiosa voz que le decía:

    Si tú quisieras yo daría mi vida
    Solo por un beso de ti
    Si tú quisieras gritaría al mundo
    Que te amo
    Y que solo pienso en ti

    Que te amo,
    Que te amo,
    Que te amo
    Y que solo pienso en ti



    ¿Sera posible? No, no esto sería demasiado y Naraku nunca haría algo así por ninguna mujer pero…



    Si tú quisieras le darías a mi alma
    Con tu amor la fe que ya perdí
    Le haces falta,
    Me haces falta,
    Le haces falta
    A mi corazón y te pido

    ¡Oh por todos los cielos! Si, si era él. Naraku era el que estaba abajo junto a los mariachis sosteniendo un ramo de príncipes negros y observaba atentamente mi ventana. Realmente estaba ahí dispuesto a todo por mi y después de tanto tiempo de esperar este momento al extremo de ya creerlo una utopía que jamás seria verdad, el me había la mujer más dichosa del mundo y sin embargo, aun no sabía si sería capaz de perdonarle…

    − Por favor sal y demuéstrame que aun no está todo perdido entre los dos…− susurro mientras los nervios y el terror se apoderaba de él. Si ella no salía antes de terminar la canción, lo más probable es que no estuviera dispuesta a perdónalo y no quería ni podría asimilar eso.− Por favor Kagome… perdóname.



    Que vuelvas que me perdones
    Te juro ya no te hare sufrir
    Vivo arrepentido pero si tu quisieras
    Pero si tú quisieras
    Yo te haría feliz.

    Nota: es algo corto pero con amor. Espero les haya gustado y puedan comentar.
    ¡Besitos ByeBye!
     
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    Thithalia

    Thithalia Usuario común

    Aries
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    Holaaass!!! esta muy bueno, es raro ver-leer a naraku tan.... tan... ¡Tan asi! pero espero que terminen juntitos :) si fue un pelin corto pero interesante :P y la boba que no entra a trabajar en las empresas de naraku espero lo continues pronatamente!!
     
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    Beautiful Blue Moon

    Beautiful Blue Moon Usuario común

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    ‘‘Mañana’’. Nar/Kag
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    Romance/Amor
    Total de capítulos:
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    Cap. 5
    ‘‘Porque mañana te seguiré amando’’

    Ella nunca lo perdonó…
    Nunca salió a su balcón luego de la serenata por lo que nada de eso fue suficiente para que lo perdonara. Ahora solo se podía lamentar sin tener la alegría de ver a su amada en sus brazos y lo peor era saber que la culpa se recargaba en él como una enorme cruz de metal frio que le traspasaba el corazón dejándolo muerto y sin vida; sin deseos de nada ni nadie; sin querer vivir…

    Aquella noche, se la pasó enteramente dedicado a que Kagome saliera a sus brazos y hasta llamo a su puerta mas lo único que recibió fue un: ‘‘¡Deja de molestarme, Naraku! ¡No pienso volver con un traidor y es mi decisión final! ’’… Aun podía oír esas crudas y amargas palabras cada noche de su patética y absurda vida. Toda la vida había crecido con la mentalidad de que el amor era estúpido, absurdo y tiempo perdido así que mil veces dijo que nunca se enamoraría pero, ¿y ahora? Pues ahora estaba pagando su más grave error; caminar por las sendas equivocadas de la vida y dejar tirado algo que ahora quería de vuelta mas ya todo estaba perdido.

    Kagome había desaparecido como por arte de magia tres días después del acontecimiento mencionado y aunque la había buscado por cielo mar y tierra, no la había encontrado. Estaba desesperado y más furioso consigo mismo de lo que a simple vista se podía notar. ¿Cómo pudo ser tan estúpido?

    Seis meses de no saber nada de ella, ya lo estaba poniendo loco y como ya no lo soportaría mas, decidió darle buen uso a su interminable fortuna por lo que contrataría al detective privado más exitoso de todo Japón. La verdad, no fue difícil encontrarla para este. A los pocos días pudo dar con ella en un viejo templo que se encontraba a unas pocas cuadras de la escuela donde se conocieron.

    −Es este señor Takeda.− le decía un hombre de unos cuarenta y tantos años con ojos negros y pelo castaño.− Aquí se encuentra la señorita Kagome Higurashi de veintitrés años de edad. Pelo negro y ojos marrones; piel blanca y de 1.6 metros de altura.

    −Muy buen trabajo Hakaku. Toma el dinero prometido y ahora si me disculpas, tengo una plática con ella muy importante.− hablo mientras subía aquellos interminables escalones que lo conducirían a ella…

    −La ama, ¿verdad?− y la pregunta le sorprendió mas no paro de subir los escalones y poco a poco desaparecer de la vista de aquel famoso detective.

    Eres igual a tu padre, Naraku. Aunque Onigumo nunca fue capaz de admitirse así mismo que amaba a tu madre…− fueron las últimas palabras que dijo antes de ir por su propio camino y desaparecer de los alrededores del templo más antiguo y famoso de Japón.

    Cinco minutos después, y ya desesperado por llegar a la cima, pudo visualizar una melena negra sujetada a un listón blanco a juego con el kimono tradicional de lo que parecía ¿sacerdotisa? Si, así era; una sacerdotisa pero no cualquier sacerdotisa si no…

    −Al fin te encontré, Kagome…

    No, esto no era posible el… esa voz era de ¿Naraku?

    − ¿Tu?− y apenas pudo articular palabra. Naraku se encontraba en frente de ella observándola detenidamente mientras a ella se le salía el corazón por lo sorprendida, nerviosa y ¿feliz? que estaba…

    − ¿No habrás pensado que saliste fácilmente de mi, cierto?−pregunto mientras destrozaba en mil pedazos los pocos metros que lo separaban de ella.− ¿Pensaste que no te buscaría, eh?

    − Francamente… no, no me esperaba que lo hicieras. ¿Qué es lo que quieres?− dijo toscamente y con sentimientos a flor de piel. Nunca pensó que diría esto pero, puede que Naraku si la quisiera de verdad, es decir, estaba ahí con ella después de que por razones de querer estar tranquila se haya desaparecido del mapa adentrándose al viejo templo de su familia.

    − Te he buscado durante meses y cuando por fin te encuentro me recibes de esta manera… que mala eres conmigo, mi amor.

    − ¿Amor? Yo no soy tu amor, Nara…

    Si, sorpresivamente la tomo entre sus brazos y la beso como nunca en su vida había besado a ninguna mujer. Al principio ella trataba de que la soltara, luego fue aceptando que no podría con la fuerza de él y al final, terminó correspondiendo el tibio y dulce contacto que la volvía loca.

    Se sentía tan dulce y a la vez amargo; cálido y frio; primavera e invierno; felicidad y sufrimiento… ¿Sufrimiento?...

    − ¿Por qué lloras, Kagome? No me gusta verte así. ¿Qué te pasa?− le susurro al oído mientras luego de quitar todo rastro de gotas saladas en la cara de ella, la abrazaba fuerte contra su pecho.−Aun no confías en mi, ¿verdad?− dijo luego de infinitos minutos que parecieron anos mientras ella seguía llorando sin poder controlarse.− Entiendo que no me creas… pero, estoy aquí y no me iré hasta que me contestes una respuesta positiva a lo que te voy a pedir, Kagome.

    − ¿Qué es lo que quieres?− dijo separándose de él y observándolo a los ojos en busca de cualquier chispa de mentira que lo pudiera delatar mas sin embargo, lo único que encontró, fue una mirada de gran decisión y firmeza pero, ¿Por qué? Nunca había visto a Naraku tan serio en toda su vida y eso la estaba poniendo más nerviosa y casi se desmayo cuando vio que el sacaba una cajita negra de su chaqueta…

    La saco cuidadosamente y luego se la puso en frente de ella al tiempo que la abría y le decía:

    − Porque mañana y luego del día de mañana siempre te amare, Kagome… ¿te casas conmigo?

    Nota: ¡Hola! Espero hayan disfrutado el capitulo pero, ¿Kagome aceptara? Y si lo hace, ¿será feliz al lado de Naraku?
    ¡No se pierdan el gran final de su novela favorita, digo Fic favorito! Jejeje ¡ByeBye!
     
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    Beautiful Blue Moon

    Beautiful Blue Moon Usuario común

    Tauro
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    Cap.6
    Por siempre juntos.

    − Señor, debe esperar pacientemente. Por favor no se desespere.− decía una ya avanzada en edad enfermera mientras le pedía con señales que tomara asiento en aquel negro y gran sofá situado en aquella enorme sala de espera.

    − ¿Le parece que puedo tranquilizarme cuando mi mujer está ahí adentro?− le gritaba por tercera vez en una sola hora a la pobre enfermera quien debía atender y controlar al primerizo padre y loco de los nervios.

    − Cálmate, hermano que no ganaras nada con ponerte así.− intervino la voz de una mujer que hacia acto de presencia junto con cuatro personas más; un anciano, una mujer madura, un adolecente y por ultimo un hombre muy parecido a él.

    − Naraku, hijo. Sabes que esto del parto es así.− hablo aquel hombre de traje negro y corbata roja llamado Onigumo Takeda, padre del primerizo y agregó− Acuérdate como fue tu madre con Kagura.

    − Y precisamente porque me acuerdo de sus gritos es que me preocupo…− dijo esta vez observando a su hermana que mantenía una media sonrisa en forma de demostrar lo divertida que se veía tal escena.

    Naraku y Kagome habían contraído matrimonio hacían ya dos años atrás, y la feliz pareja estaba en proceso de ser una familia completa. Naraku simplemente había dado un cambio radical a su personalidad ya que ahora era el esposo perfecto. Bueno, casi perfecto porque lo irremediablemente terco y enojón nunca se le pasaría. Por su parte, Kagome estaba en la sala de parto desde hace dos horas y media y, aun no tenia respuestas sobre ella o su hijo cosa que estaba enloqueciendo al su ‘simpático’ esposo. Naraku no podía estarse quieto y se la pasaba de un lado para otro sin poder evitar desear estar lo más alejado posible de ese elegante pero infernal hospital.

    TODO lo estaba enloqueciendo; el tener que esperar, el olor a medicamentos, los enfermos, la fastidiosa enfermera y para colmo el estúpido doctor que atendía a Kagome estaba saliendo de la sala… Sí, todo lo molestaba y además… ¿Dijo que el doctor salía de la sala de parto?

    − Doctor, ¿Cómo esta mi hija y la criatura?− le dijo la madre de Kagome quien había sido la primera en reaccionar.

    − ¡Ya era hora!− exclamó Naraku− ¿Cómo esta mi esposa y mi hijo? ¡Díganos ya!− dijo esta vez acercándose al doctor con un semblante de ‘‘Si no me dices, te hago lo que al perico de Ramón le hicieron…’’

    − Señor, cálmese.−dijo un tanto asustado por la expresión de aquel hombre que lo miraba como si l estuviera matando con su mirar sombría y tenebrosa

    − Disculpe a mi hermano doctor es que está nervioso por ser primerizo.− tranquilizo ella al doctor.

    − Bueno, en todo caso disculpe la demora señor Takeda. La razón por la que demoramos mas fue por un pequeño imprevisto durante el parto.− explicaba él cuando un no tan tranquilo Naraku le gritó.

    − ¡¿Imprevisto?! ¡¿Qué le ha pasado a mi mujer y a mi hijo, doctor?!

    −Señor tranquilícese que su esposa e hijos están en perfecto estado.

    − ¡¿Entonces por qué dice que hubo un ‘imprevisto’?!

    − Porque hasta la fecha, todos incluyendo a la madre, pensábamos y previmos que solo venía en camino un bebe…− hablo esta vez con esas palabras que habían dejado a un incomprensivo Naraku. ¿Qué quería decir con esto ese doctor de pacotilla?

    − Es decir, que mi hermana ¿tubo gemelos?− se atrevió a intervenir el adolecente hermano de la ahora madre.

    − ¿Gemelos? Kagome… gemelos… mis hijos… yo…− Apenas podía hablar y no eran precisamente palabras coherentes…

    − ¡Somos abuelos por doble partido!− le gritaba emocionado Onigumo a Naomi mientras ella solo respondía con lagrimas de felicidad en los ojos.

    − ¿Qué son?− dijo una ilusionada Kagura al doctor ya que si eran hembras, ella misma se ocuparía de la habitación y todos los arreglos para las criaturas pero, si resultaban ser varones, Souta sería el decorador como habían pactado anteriormente.

    − Bueno, señorita Takeda, dos son varones y agregándosele esta también la pequeña.

    − ¡VARONES ME TOCA AMI DECORAR!.... Espere, ¿pequeña?

    ^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^

    Aquel día fue sencillamente maravilloso y aunque termino inconsciente por la noticia de que había sido padre por partida no doble, sino triple, no podía decir que otro fuera el mejor de su vida más que ese. Tres años atrás estuvo a punto de derrumbarse en mil pedazos al recibir un ‘no’ cuando le pidió a Kagome que fuera su esposa. Ella al principio no le creyó y para convencerla, eso sí fue todo un espectáculo.

    *FLACH BACK*

    Hacían ya tres días que le había propuesto matrimonio a Kagome y ella como respuesta, le contesto un rotundo y amargo ‘no’ para luego encerrarse en ese templo sin dejarlo hablar. Pensó que con ese detalle ella se daría cuenta de cuánto la amaba pero todo fue al revés. ¿Por qué todo se le complicaba tanto? ¿Cómo le haría para que Kagome no tuviera ninguna duda sobre sus sentimientos? Es decir, ya le había dicho que la amaba, le llevo serenata a su cuarto y le ha pedido matrimonio. ¿Qué más quería de él? Sencillamente no sabía cómo hacerle y francamente ya estaba al borde de tirar la toalla.

    −Ya no se qué hacer con Kagome, papá.− susurro para luego dejarse caer en el elegante y amplio sofá situado en la esquina derecha de la enorme y lujosa oficina perteneciente a aquel importante hombre para el mundo del negocio llamado Onigumo Takeda.− Ya hice hasta lo imposible y ella no me perdona. Creo que hace mucho dejo de amarme…− expresó dejando atrás el orgullo y simplemente entregándose al dolor. Ya no podía ocultar más el sufrimiento que lo consumía y desgarraba por dentro.

    − Hijo, no puedes darte por vencido. Además, ella aun te ama y de eso no hay duda. Lo que pasa es que está asustada y temerosa de que la vuelvas a engañar.− le respondió fácil y sin ningún error.

    − ¿Tu como le pediste matrimonio a mi madre? Es decir, tengo entendido que se odiaban. ¿No se te dificulto como a mí?− articuló estas palabras que dieron un giro de 260 grados a la conversación. Por su parte, Onigumo se había quedado sorprendido y hasta pálido

    − Pues, la verdad yo nunca le dije a tu madre cosas como las que tu les has dicho a Kagome. Nunca se me dieron esas cosas y es bueno saber que no saliste a mí en ese aspecto.− Naraku era la copia exacta de su padre. Muchos habían visto fotos de Onigumo y lo habían confundido de joven con su hijo sin embargo, y a pesar de la personalidad tan común existente, Naraku mostraba un lado más sensible. Bueno, gracias al cielo que Kagome se le negaba por ahora a perdonarlo y no es como le paso a su viejo pero atractivo padre.− Ten paciencia y veras como Kagome terminara siendo la hermosa señora de Takeda.

    − Eso espero viejo… eso espero.

    Pasada la noche, y con ella el viejo día, se podía visualizar un hermoso amanecer desde el balcón de su cuarto. Podía escuchar como los hermosos y suaves cantos de los pájaros al volar y también podía sentir un aire fresco y extremadamente agradable.

    Se sentía realmente bien luego de dormir un poco y, aunque se levanto antes de aquel amanecer, se sentía de buen humor y listo para comenzar un nuevo día. Había pensado lo que le dijo su padre y llegó a la conclusión de que aunque se le fuera la vida en ello, haría que Kagome lo perdonara. Por tal razón, se preparo rápidamente y ya listo a las 7:30, tomo las llaves del apartamento junto con las del coche para dirigirse a aquel templo donde aun se encontraba ella.

    Pasado el debido tiempo, ya se encontraba frente a aquel gran y viejo templo. Se acomodo la lisa y negra camisa para luego pasarse su mano derecha en aquella negra y abundante melena a modo de un peine. Cuando estuvo listo y seguro, toco dos veces la puerta y luego de unos segundos, una mujer de unos cuarenta y tanto años le abrió. Ella poseía el cabello ligeramente castaño y corto mientras que su mirar era de un muy parecido chocolate que había visto antes.

    − ¿Se le ofrece algo joven?− hablo amablemente aquella mujer.

    − Si, señora. Quisiera hablar con Kagome, por favor.− respondió con la misma amabilidad. No sabía porque, pero aquella mujer le agradaba y le recordaba mucho a Kagome.

    − ¡Oh! Buscas a mi hija− muy bien, ahora sabia porque le recordaba a ella mas no el porqué le caía bien. Según tenía entendido, las suegras siempre caían como una ballena jorobada.− Pero no creo que pueda atenderte. Si gustas puedes buscarla mañana y tal vez se sienta mejor para entonces.− concluyo ella mientras le dedicaba una tierna sonrisa. Momento, ¿había dicho lo que creyó haber oído?

    − ¿Está enferma?− Y la mujer pudo descifrarlo.

    − Tú eres Naraku, ¿verdad?

    − Si, y le suplico me diga si Kagome está bien.

    − Solo es algo viral. Ya se le pasara puesto que solo necesita descansar.

    − Es bueno saberlo pero me gustaría verla.

    − En estos momentos está durmiendo pero si solo verla quieres, no creo que haya problemas. Solo te pido no despertarla. Paso muy mala noche y quisiera que no despertara en unas cuantas horas.− pidió cortésmente para luego darle señal verde a que entrara.

    Por dentro la casa era hermosa; sencilla pero muy agradable y cómoda. Tenía tres pisos; en el primero estaba la sala de estar que era amplia y un poco más al fondo la cocina. En el segundo piso, se encontraban cinco habitaciones de las cuales, la ultima del pasillo derecho, era de su Kagome.

    − Aquí es, joven.

    − Solo dígame Naraku, señora.− hablo él mientras miraba a los ojos a la señora Higurashi.

    − Eres un bueno chico. Mi hija ha sido dichosa de amar y ser amada por un hombre como tú. Solo tenle un poco de paciencia y veras que tendrás gratos resultados.− le dijo para perderse segundos después por las escalera.

    Lenta y cuidadosamente, se adentro a la organizada y bonita habitación que consistía en una cama del lado derecho mientras que a su frente se encontraba un escritorio perfectamente ordenado con una computadora. Además, la habitación también poseía un baño propio y al lado de la entrada a este, se visualizaba un closet de caoba detallado con flores. Pero no entremos en detalles sobre lo que era exactamente la habitación ya que algo más importante se encontraba en ella. Kagome dormía plácidamente sobre aquellas sabanas rosas a juego con la ropa de dormir que poseía.

    Al acercarse un poco más, pudo apreciar la palidez en el rostro cansado y terso de su amada. Estaba sudando, posiblemente por fiebre e inmediatamente busco entre su abrigo un pañuelo; se dirigió al baño y ahí mojó al mismo. Luego, cuidadosamente lo deposito suavemente en la frente de aquella preciosa princesa que dormía en un profundo sueño. No supo cuanto estuvo ahí, mirándola y gravando cada fracción de su rostro pero, una cosa si sabía y era que ya tenía hambre. Desde un principio su idea había sido llevar a Kagome con él a desayunar pero todo se le había invertido al descubrir que estaba enferma. Lo mejor era irse y volver más tarde para saber de ella así que se levanto de la esquina que había robado para sentarse de la cama cuidando de que ella no se despertara mas sus esfuerzos fueron en balde.

    −Naraku… ¿De verdad eres tú?− pronuncio débilmente.

    − Si pequeña, soy yo. Disculpa que te desperté pero vuelve a dormir que necesitas descansar.
    − ¿Desde cuándo estas aquí?

    −Lo suficiente para ya tenerme que ir. Qué pena con tu madre. A lo mejor pensaba que me quedaría solo unos minutos.− dijo realmente apenado pues había olvidado completamente a la señora Higurashi.

    − No te preocupes por eso pero, ¿ya te vas?

    − Si, es mejor que te deje descansar aunque no creas que te has librado de mi. Volveré y cuando lo haga, espero que ya estés sana para irnos a cenar o a comer.− dijo al tiempo que se acercaba y besaba dulcemente la pálida mejilla de la chica. Luego, y a escasos centímetros de la puerta…

    − Pero, ¿y si yo no quiero que te vayas? Por favor quédate.− pidió dulcemente a lo que él solo pudo asentir y volver a su puesto anterior.

    Creyó que su estomago tendría que esperar ya que por nada del mundo dejaría pasar esta oportunidad, sin embargo, la señora Higurashi preparo una rica y oportuna comida. Pasada la tarde, Kagome ya no tenía fiebre y ahora si era oportuno irse así que agradeció la atención en su estancia.

    − Muchas gracias por la atención señora pero es mejor que ya me vaya.− expreso haciendo una ligera reverencia ante ella.

    − Gracias a ti por tu atención con mi hija.− dijo esta con una agradable y hermosa sonrisa.

    − Bueno, es lo menos que el puede hacer por su novia, mamá…

    Y de aquí hizo su entrada Kagome. Al parecer ya se sentía mejor puesto que bajaba las escaleras con mas color en la cara y… ¿novia?

    − ¿Ya son novios otra vez, hija?− pregunto sorprendida la señora pues tenía entendido que habían peleado y ella no lo quería perdonar aunque, también estaba al tanto de que lo seguía amando.

    − Si… ¿lo somos?− pregunto aun mas sorprendido y nervioso que nunca en su vida. Kagome, por su parte, sonrió de forma traviesa acercándose a él para depositar sus labios rosas en los de él.− Ka-Kagome tú…

    − Yo te perdono y si, si me quiero casar contigo. ¿Aun esta la oferta, verdad?− sonrió dulcemente y Naraku no pudo sentirse más feliz hasta el sol de hoy, el presente…

    *FLASH END*

    − Me tomaste por sorpresa ese día en casa de tu madre…− decía un hombre de complexión delgada pero musculosa; cabello negro y tez blanca como nieve mientras cargaba un bulto de color azul.

    − ¿Qué esperabas? Al fin había comprobado que realmente me amabas así que, solo acepte una hermosa proposición.− dijo la ya feliz señora Takeda mientras acomodaba cierto bulto parecido al que cargaba aquel hombre salvo que este, era de color rosado.− Muy bien, la pequeña Kanna ya está durmiendo; Hakudoshi está en proceso así que solo falta Chipo.

    −Kanna y Hakudoshi se parecen mucho a su flameante padre pero Chipo… tiene la adrenalina de su madre.− comento con gracia al ver la cara que ponía su hermosa mujer.

    − Bueno, pues eso es verdad… pero no te creas que el solo se parece a mí en lo personal porque mira que cual de los tres se parecen más a ti. En fin, creo que podrán criarse con ello así que…

    − ¿Criarse con ello? ¿Insinúas que si son feos es por mi culpa?

    − No. Lo que insinúo es que si son bellos es por tu culpa mi amor. ¿Sabes? Te amo con toda mi alma, Naraku.

    − Y yo te amo con todo mí ser, princesa. Te amo hoy, mañana y siempre…

    − ¿Juntos para siempre?

    − Nos amaremos hasta mañana… Un mañana que es eterno y para siempre. Siempre te amare, Kagome.

    − Y yo siempre te amare a ti, Naraku…

    Juntos aun mas allá de la muerte porque para ellos un ‘mañana te olvidare’, es un ‘mañana te seguiré amando’

    FIN.

    Nota: ¿Les gusto? Espero que lo hayan disfrutado. Comentarios, críticas e insultos (que no sean muy hirientes) serán bienvenidos. Hasta la próxima mis amores. ¡ByeBye!
     
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  11.  
    Erzabeth

    Erzabeth Fanático

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    No. Lo que insinuó ¨Insinúo¨ xD
    contigo. ¿Aun ¨Aún¨ xD

    Jajaja, está lindo, nunca vi un Long-fic terminado :$ xD uno que otro error, nada por que llorar ¿O si? TT.TT xD

    Muy lindo la verdad ^^.
     
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  12.  
    flor de papel

    flor de papel Entusiasta

    Libra
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    ummm señorita ya estoy aqui
    por donde empiezo?
    ya se gracias por la invitacion
    bno supongo qe ya sabes qe tienes fallas kn la ortografia
    diooos odio tanto eso, batallo mucho y ps para qe repetir lo qe ya sabes
    la historia bueno sabs qe no es presisamente oh guau me encanta
    esta pareja, ademas qe naraku se super sale d tu personaje perooo
    esta muy bn desarrollada
    aunque me revolvi kn la cancion
    pero la historia en si creo que si la desarrollaste bn
    y redactaste lo mas importante en cada esena
    felicidades por terminarlo jeje
    cuidate
     
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