Citas a ciegas

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por yhazz Zavaleta, 25 Junio 2014.

  1.  
    yhazz Zavaleta

    yhazz Zavaleta Petra De Rivaille

    Capricornio
    Miembro desde:
    25 Junio 2014
    Mensajes:
    3
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Citas a ciegas
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    997
    Sinopsis:
    Mi Última Cita a Ciegas, es una pequeña historia de romance
    contemporáneo:
    Es el Día de San Valentín y Vanesa Price tiene una opción: quedarse en
    casa y ver la televisión con su adorable perrito o dejar que su mejor
    amiga, Ellen, le consiga una cita a ciegas. Qué hacer...
    Ellen dice que el hombre es un "10", pero el último hombre que le
    presentó era un "-5".Vanesa ha estado coqueteando con su compañero
    de trabajo, Julio Ramírez y espera a que él se haya dado cuenta.
    Entonces, ella se entera que Julio Ramírez tiene grandes planes. Lo que es peor,
    ¡aconseja a Vanesa que vaya a la cita a ciegas!

    "Ultima cita" {Julio & Vanesa}
    Capítulo 1

    La única cosa peor que tener una cita a ciegas el Día de San Valentín, es no tener ni una cita en absoluto. Bien, esa situación era exactamente donde yo estaba.
    Yo, Vanesa Price, estaba sin citas. A menos que eligiera lo que estaba detrás de la puerta número dos.
    La opción de cita a ciegas acababa de llegar de mi amiga y compañera de trabajo, Ellen Holbrook. Pasó por mi cubículo en el trabajo y dejó caer la bomba.
    ¿Sería una excelente oportunidad para conocer al amor de mi vida? Dudosamente.
    Ya con tres intentos fallidos por cortesía de Ellen, temía hacer frente a otra
    desastrosa cita.
    ¿Sin cita o cita a ciegas? Decisiones, decisiones...
    — ¿Y?— Ellen se acercó a mi escritorio y jugueteó con la engrapadora, haciendo clic, clic, clic. Ella movió las cejas y me sonrió esperanzada. — ¿Hago la llamada?
    Una cita real en el Día de San Valentín me hubiera tentado, pero con la trayectoria de Ellen, sería más seguro pedir a domicilio.
    —Ni siquiera lo pienses—. Me levanté de mi silla, me acerqué y le di un abrazo. —Pero, gracias por la oferta.
    Mi teléfono sonó y me pregunté quién estaría llamando sobre las ventas de software a las cuatro y cuarenta y cinco de la tarde, en ésta falsa festividad.
    Tomé el auricular. —Vanesa Price. ¿Aló?
    Escuché una jadeante respiración.
    Grandioso. Colgué de golpe el teléfono.
    Ellen hizo un gesto hacia el teléfono. — ¿Quién era?
    —El universo diciéndome que todos los que no son psicópatas, ya están tomados—. Giré en mi silla y apagué mi equipo, sabiendo que no tendría más trabajo que hacer hoy. —No te preocupes por mí, Ellen.
    Sólo prométeme que cuando me muera, vieja y sola, me enterrarás en el patio trasero junto a Chester. Él es el único que realmente me amó.
    Ellen giró los ojos como si yo estuviera desesperada. —Te quiero, nociva muchacha. ¿Cuándo admitirás que estás utilizando a tu perro como un novio sustituto?
    Ella lo hacía sonar como si fuese una mala cosa. Parecía ser una decisión inteligente para mí. Chester siempre me saludaba en la puerta, le gustaba abrazar, y me dejaba escoger el lado de la cama. ¿Qué más podía pedir?
    Oh, sí. Romance, matrimonio, hijos...
    —Te digo que escuches a tu mejor amiga y me dejes planear esta noche. Este hombre podría ser tu Henry—. Ella sacó su última tentación. Ellen y Henry se habían conocido, enamorado y casado, todo, en los últimos seis meses. Ellos eran asquerosamente dulces, pero apuesto a que si Henry dejaba sus medias hechas un ovillo en el sillón reclinable de la sala día tras día, no sería tan atractivo en su primer aniversario.
    —Mira, El. Agradezco el pensamiento. En serio. Si en los tres últimos intentos que tú planeaste no hubieran hecho querer apuñalarme a mí misma en repetidas ocasiones con el abrecartas, estaría totalmente emocionada.
    Miró el abrecartas de plata en mi portalápices, y luego me lo señaló con el dedo. —Sabía que guardabas rencor contra mí por Wayne. ¿Cómo iba yo a saber que no había superado a Sharon?
    —No se trata sólo de Wayne, y lo sabes—. Mis malas citas a ciegas, revoloteaban a través de mi cerebro:
    Cita a ciegas # 1: lindo, exitoso y encantador. Hasta el postre, cuando sugirió regresar a su casa para algunas “diversiones con crema batida”. Afirmaba que su apodo era “Sismo” porque él podría sacudirle el mundo a una mujer.
    Cita a ciegas # 2: tardío, despeinado y habló de su ex esposa toda la noche.
    Lloró al final, anunciando que no pensaba estar listo para tener citas. ¿Eh, te parece? Wayne ahora asiste dos veces por semana a sesiones de terapia, tratando de averiguar cómo hacer que Sharon regrese.
    Cita a ciegas # 3: vendedor, quien pasó una hora explicándome mi buena fortuna por la cual él, no se había amarrado aún. Dándome sus diez mejores razones de porqué era un partido espectacular. Para finalizar la cita, le di mis diez razones para limpiar la caja de arena de mi perro.
    Negué con la cabeza. El corazón de Ellen estaba en el lugar correcto, pero las tuercas y los tornillos de su proceso de selección, necesitaban en serio de una buena apretada. —Prefiero ver las repeticiones de Sex and The City con Chester esta noche, que sufrir otra mala cita.
    —Confía en mí, esta vez será diferente. El amigo de Henry está en su liga de softbol y suena como un diez. Si no estuviera casada, iría por él yo misma—. Ellen se sentó en el archivador pequeño al lado de mi mesa, me miró fijamente a los ojos y suavizó su voz. —Creo que pasarás un rato divertido con él. La cuarta es la de suerte Rachel.
    —La suerte no dura—. Suspiré. Había pasado un año desde que Jeremy y
    yo, habíamos terminado. Después de dos años de tratar de hacer que funcionara, él
    había empezado a salir con mi estilista a mis espaldas.
    Yo sabía que su precio especial al cortarme el pelo y hacerme las luces, era demasiado bueno para ser verdad. No, el amor no estaba en las cartas para mí.

    Bueno esta es la primera historia que escribo espero os guste y me den su opinión de como va la historia ¿Vale? muchas gracias por leer. :3
     
  2.  
    yhazz Zavaleta

    yhazz Zavaleta Petra De Rivaille

    Capricornio
    Miembro desde:
    25 Junio 2014
    Mensajes:
    3
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Citas a ciegas
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    998
    Capítulo 2

    La puerta de la oficina de Julio Ramírez, se abrió. Ellen y yo miramos por encima de mi cubículo, escasamente decorado.
    Julio había estado en la compañía desde hace dos meses. Él tenía los mejores récords de ventas de todos los gerentes, la personalidad más cordial en el negocio de software, y los ojos cafés más hermosos que jamás hubiese visto.
    Sí, me había fijado en Julio. Era difícil no hacerlo. Se detenía frente a su oficina, apoyándose contra el marco de la puerta, y escaneaba algo en el archivo abierto que llevaba.
    —Oye, Julio—. Melinda Morgan, nuestra líder representante de servicio al cliente, se apresuró y se deslizó junto a él en su apretado jersey, de cuello en v.
    Ellen y yo intercambiamos una mirada. Melinda hacía ejercicios dos horas todos los días, y tenía el cuerpo para demostrarlo. Ella había salido con dos de los gerentes ya, y era sólo una cuestión de tiempo antes de que enganchara sus garras pintadas de rojo en Julio.
    Me maravillaba cómo Melinda contaba con la habilidad para aplicarse el maquillaje. Por la mañana, apenas y tenía el tiempo para hacer café y recoger mi cabello en una cola, antes de correr hacia la oficina. En cuanto al gimnasio, obligarme a una clase de yoga una vez por semana, parecía suficiente para justificar mi cuota mensual.
    —Feliz Día de San Valentín—, dijo Melinda a Julio de una forma que respiraba sexo. Los celos subían por mi espina dorsal.
    —¿Día de San Valentín?—. Julio golpeaba el archivo de manila en su frente.
    —Así que, es eso lo que pasa con todas las entregas de flores hoy. Me imaginé que teníamos un departamento de horticultura del cual no sabía nada.
    Me atraganté con mi risa y Ellen tosió para cubrir la suya. Añade sentido del humor, haciendo a Julio el primero en mi lista de deseos.
    —Mmm—. Melinda no entendió la broma de la horticultura y parecía perpleja en cuanto a si él había recibido o no, la sugerencia para invitarla a salir. — ¿Tienes planes para esta noche?
    Bajó la mirada hacia el archivo por un segundo, y luego asintió. —Grandes planes.
    Auch. Esas dos palabras apuñalaron mi corazón. ¿Qué grandes planes tenía? Más importante aún, ¿con quién los tenía? No había fotos en su oficina y no llevaba un anillo, pero al parecer alguna chica con suerte lo había enganchado. Ahí iba la posibilidad de que mis fantasías se convirtieran en realidad.
    Melinda sonrió y se inclinó hacia la alta silueta bien construida de Julio. — Tengo planes, también. Nada que no se pueda reprogramar sin embargo.
    Wow. La mujer atacaba como una tigresa al acecho. ¿Por qué no podía yo ser así de atrevida con Julio? Oh, sí, por el persistente miedo de que él se lastimaría a sí mismo, riéndose al ver el enamoramiento que yo tenía por él, desde
    que había empezado a trabajar en nuestra oficina. Los riesgos no eran lo mío.
    Julio tomó su coqueteo con calma. —¿Quién es el afortunado?
    —Lo conocí en mi edificio—. Hizo un gran show examinándose las uñas.

    Probablemente sólo poniendo en claro que ella no tenía un anillo en ese dedo en
    especial. —Stuart es dueño de su propio negocio, conduce un BMW, y se mueve en los círculos de la crema y nata.
    Ellen levantó las cejas y susurró, —Impresionante.
    Y, sin embargo, incluso con un gran galán disponible para ella, Melinda aún quería a Julio. No podía culparla. Julio estaba realmente en una liga propia. No es que yo hubiera admitido mi enamoramiento con Ellen, a pesar de que habíamos sido las mejores amigas durante cinco años desde que luchamos por el último pedazo de torta en ese picnic de la compañía. Ella había ganado, pero me había ganado su respeto por robarme un trozo con el tenedor.
    Nunca se interpongan entre mí y el pastel de zanahoria.
    Debería haber confiado en Ellen, pero ¿cuál sería el punto? No es que yo tuviera una oportunidad con un hombre como Julio. ¿Yo? Altura y constitución media. Los ojos marrones y cabello castaño... que acostumbraba a pintarlo con luces para tratar de obtener algo. No era exactamente una bomba rubia como
    Melinda o como mi ex estilista. Sin el trasero o abdominales firmes, o piernas largas.
    —Pero, como he dicho, mis planes no están grabados en granito—. Melinda bajó la voz sensualmente, pero por suerte yo tenía el cubículo más cercano. —Si algo mejor se cruza en mi camino, sin duda podría cambiarlos... incluso si eso significara quedarme aquí.
    Me burlé. Sutilmente.
    Los ojos de Julio se abrieron un poco, entonces él le dio una sonrisa amistosa. —Bueno, que tengas una gran noche con lo que sea que termines haciendo.
    —Mmm—. Ella frunció los labios de color rosa, caminó al final del pasillo, y luego tiró por encima del hombro un: —Tú, también.
    —Wow—. Solía bajar la voz para que mis compañeros de trabajo en los cubículos de los alrededores no pudieran oír. —Julio debe tener algunos planes serios para rechazar una invitación con ella.
    Ellen alzó las cejas. —Tal vez él está buscando en una mujer, algo más que un cuerpo mortal.
    Inmediatamente pensé en Jeremy y la mujer por la que me dejó. —Sí, eso es exactamente lo que ellos quieren. Buena conversación.
    —Me doy por vencida. Vive feliz para siempre con tu perro. A ver si me importa—. Ellen se paró, resopló y caminó hacia fuera de mi cubículo.
    —Él pasará a ser del árbol genealógico—. ¿Cómo se atrevía a insultar a mi niño Beagle miniatura? Tomé las páginas de la bandeja de la impresora, las engrapé, y luego sentí a alguien detrás de mí. —Ni siquiera lo intentes. No voy a decir que sí.
    —Yo no te he pedido nada todavía—. La suave voz masculina, tenía una pisca de risa en ella.
    Julio. Mi corazón se aceleró. No era raro que Julio pasara por mi cubículo....

    Oh espero y os guste este cap. Gracias por leer
     

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