Sirius Black es un rompecorazones, matón, sexymbol... es broma, no existe y si sí, aburriría. Acompaña a Canuto y el resto de su tropa a descubrir que la realidad es más dura que su "corazón" y que el encierro puede llegar a ser como su mejor amigo. "Si no cambiamos, no crecemos; y si no crecemos, en realidad no estamos viviendo" Gail Sheehy Hey tu NO PLAGIES, si yo respeto tus obras, tú respeta las mías. Personajes y lugares son de J.K. Rowling, la trama es mía. Honestamente: el personaje Natasha (Tasha) Maria Juspeckzyk asi como su historia no me pertenecen, son de Antoinette Black. Capitulo 1. ¿Está loco? --Despierta Lunático. --Lárgate pulgoso. Sirius bufó. Todos los días sucedía lo mismo, es decir que James se levantaba a las seis de la mañana como resorte (vamos, podía ser irresponsable, respondón y lo que le sigue, pero eso sí, era muy mañanero) y luego aventaba un zapato a Sirius y una bola de calcetines a Peter para despertarlos; si Pit saltaba asustado y Sirius lo mandaba al infierno, había logrado su trabajo. El problema era Lunático. Remus nunca quería levantarse. No podía, simplemente no podía. Cada mañana la gravedad lo sujetaba a las sábanas y no salía de ahí hasta que Sirius le echara agua o sus amigos lo tiraban sin miramientos al piso; gracias a eso se había ganado muchos moretones. Aquél día no sería la excepción para tirarlo. --Uno, dos… ¡Tres!--contó James. Un segundo después, Remus fue tirado al suelo, maldiciendo a todos los infiernos por su sacrosanta madre. ¡Por Dios, si era viernes! Y así comenzaban el día. Cada vez que los Merodeadores se sentaban a desayunar en la mesa de Gryffindor, lo hacían en la esquina más alejada de los profesores. Esa esquinita pertenecía única y exclusivamente a los de sexto año. Era algo así como una ley no escrita del colegio, como esa de bajar los pies de la mesa o aquélla costumbre que tenían las chicas de escribir en la Lista Sexymbol que tenían en los baños de Myrtle. Se trataba de pura lógica. James Cornamenta Potter aquél día estaba especialmente contento. Lo habían elegido capitán del equipo de quidditch y ésa tarde iba a hacer las pruebas para renovarlo. Su primera vez como capitán. Nadie podía bajarlo de su nube, ni siquiera Sirius Canuto Black, que venía a ser algo así como su hermano del alma, su mellizo, mugre para uña, Batman para Robin, Patricio Estrella para Bob Esponja, chicle y baba etc., etc. Eran amigos de verdad y punto. En realidad, Sirius no tenía ni idea de dónde sacaba James tanta energía para levantarse temprano y estar al cien toda la mañana. Es que la noche anterior los Merodeadores se habían ido de paseo a Hogsmeade y luego al el Bosque Prohibido. Claro todos convertidos en animales. ¡¿Y aún así estaba al cien para pasar el día brillantemente?! Vamos, que Pit se estaba durmiendo sobre sus hotcakes, Remus estaba de mal humor porque habían interrumpido su sueño y Sirius… Sirius no podía con su cabeza, en cualquier momento su cara caería en la sopa y se ahogaría en ella. --Un día perfecto para jugar ¿no, Pulgas?--preguntó James alegremente. --Un día perfecto para ahogarte ¿no, Potter? --Oh--oh alguien está de mal humor--se quejó James--. Pero me vale. Hoy será mi gran día. Hoy-- James se inspiró para soltar un gran discurso--. Hoy yo mando. Hoy yo…--de pronto se atragantó con su propia saliva y miró hacia otro lado para que nadie más lo notara, pero demasiado tarde porque sus amigos lo miraban. --Anapneo--exclamó Remus un poco más despierto. James dejó de atragantarse. -- ¿Pero qué…? James desvió fugazmente su mirada hacia la entrada del Gran Comedor y la pregunta que Sirius no había hecho quedó respondida. Lily Pelirroja Evans estaba entrando en esos momentos, riéndose con Alice y su amigo Bill. Sirius se echó a reír. ¿Cómo era posible que de pronto el León Rey de la selva (James) se volviera un tímido gatito domesticado? Esa pregunta ya se la había hecho una y mil veces y no tenía respuesta. Remus decía que era porque estaba enamorado, Pit juraba que Lily le había dado a James toloache (una especie de poción de amor) y Sirius estaba más de acuerdo con Pit que con Remus. No era posible que por "amor" hiciera tales estupideces. Y no decía eso porque él, Sirius Black, jamás se hubiera enamorado. Al contrario, un día sí había caído en la trampa de Cupido. Cuando tenía seis años se enamoró perdidamente de la Señorita Sol su maestra de Kínder. Ese no era precisamente del amor que surgía al ver a una chica Miss Universo (a eso se le llama deseo). No, ése había sido un amor tierno y sin pecado…pero él no había cometido estupideces como lo había hecho James hasta ahora. La peor había sido ésa vez en que se subió a su escoba y le llevó serenata a La Pelirroja en su habitación. Habría estado bien si antes James se hubiera tomado la molestia de tomar clases de canto.Sin embargo, Remus siempre discrepaba en ese punto. Él decía que lo peor era ver a James después de cada rechazo… Lily se sentó en la mesa de Hufflepuff, a la que pertenecía su amigo Bill y ahí se quedó, tan risueña como siempre. --Gracias Lunático. Jum, ¿por qué tan callado, Canuto?--preguntó James fingiendo indiferencia. --Es que me estoy preguntando qué viste en Evans. James abrió la boca para contestar, se quedó así por unos segundos, la cerró y luego se encogió de hombros. --Es simple--respondió Alice, sentándose al lado de James--. Potter le vio a mi amiga lo que todos los hombres le ven a las mujeres. No hay por qué avergonzarse. -- ¿Entiendo que nos estás llamando depravados?--preguntó Remus con una sonrisa. -- ¿Qué más tienen en la cabeza los hombres respecto a las mujeres que escenas XXX? Sin ofender, Lupin. --Oh ¿ahora vamos a empezar con el feminismo y el machismo?--intervino James haciendo como que lo celebraba. --No, sólo estamos hablando de verdades. Hasta Black lo admite ¿por qué crees que no dice nada? Sirius soltó un gruñido. Estaba comiendo pollo asado y preguntándose a la vez qué le había visto James a Evans, ¿porqué venían a molestarlo con esas tonterías? --Me apuesto diez galeones a que no es cierto--soltó Sirius; Alice levantó la ceja--. No es cierto que sólo los hombres estemos pensando en sexo cada vez que vemos a una chica; vamos, ustedes piensan más asqueroso cuando ven a un hombre que está casi tan buenísimo como yo. Remus, Peter y Alice se rieron. James sólo sonrió. --No, nosotras tenemos en la cabeza cosas más importantes e intelectuales. -- ¿Como "ay sí, me maquillo para que este pendejo me haga caso"? ¿"Qué zapatos combinan mejor con mi vestido"? O ¿"Cómo le hago para no verme tan desesperada ni zorra"? Alice sonrió. --Algunas. Otras nos preocupamos por la familia, estudiar una carrera… --Oh, sí--se burló James--. ¿Y qué tipo de mujer piensa en eso? ¿Una tía solterona con más bigotes que mi abuelo? --No--contestó Alice ofendida--. Lily lo hace, idiota. ¿No lo sabías? ¿No que estás enamorado de ella? --Me lo imaginaba--asintió James sin perder la sonrisa--. Sólo quería que tú me lo confirmaras. Alice negó con la cabeza, dando a James como caso perdido. --Te tomo la apuesta, Black. Si tú me demuestras que lo hombres tienen en la cabeza algo más que escenas XXX y deportes, o que no sólo se fijan en el físico… diez galeones. --Claro--dijo Sirius sin darle importancia. Él sólo quería comerse su pollo asado. --Eso es estúpido--escupió Peter--. Somos humanos, es obvio que tenemos más en el cerebro que caca y pornografía. --Bueno, en tu caso a la caca la acompañarían las moscas--dijo Alice con malicia. --Ew. --Colagusano tiene razón--terció James con un dejo de hastío--. Hombres y mujeres tenemos la misma capacidad craneal. Ambos podemos destacar tanto en sexo, como deportes, estudios, artes o lo que sea, bla, bla, bla. Si no existieran mujeres empeñadas en pensar que los hombres somos unos idiotas u hombres que ven a las mujeres como animalitos domésticos, ni si quiera existirían el "machismo" o el "feminismo". Pero alguien siempre quiere dominar al otro. Pero en verdad somos iguales porque somos complemento uno del otro. Y si ustedes lo entendieran, no estaríamos discutiendo ahorita por estas estupideces. Cuando se calló, los demás lo miraban con sorpresa. -- ¿Qué? --Potter ¿te fumaste algo?--inquirió Alice--. Nunca te había oído diciendo algo tan… coherente. --Muy bien ¿quién lo golpeó en la cabeza esta mañana?--bromeó Remus. --Creo que fue la bludger del otro día--sonrió Peter. En cambio Sirius tomó a James de los hombros y muy seriamente le preguntó: --Por el amor de Dios, dime que no te fumaste eso que está debajo de mi cama. -- ¿Eh? -- ¡Hola, Jim! En ese momento llegó Luciane Henley, una Hufflepuff de séptimo año, guardiana del equipo de quiddtich, cuyas piernas eran famosas en la casa de los tejones. ¿Porqué? Favor de preguntar a los hombres. James de pronto adoptó una postura más derecha y segura, le echó un vistazo rápido a Henley, sonrió seductoramente y le lanzó una mirada a los demás, indicándoles que ahí ellos sobraban. Peter sonrió cómplice. Remus negó con otra sonrisa y Sirius hizo un puchero porque quería seguir con su pollo asado. Alice le echó una miradita a Sirius de satisfacción. --De todos modos tenemos clase de Transformación. --Adiós, pollo amado--se despidió Black teatralmente. Los cuatro se alejaron y dejaron a James con Henley. --Bueno, no niego que Potter tiene algo de razón… --admitió Alice alegremente--. Pero tú y yo teníamos una apuesta, Black, y tu amigo ¿qué digo amigo? Hermano del alma te acaba de echar la sal: ¿no que no piensan más que en sexo cuando ven a una niña? --Maldito James. Tramposa tú. Como si Alice le estuviera pidiendo su brazo, Sirius le dio el dinero. Diez galeones. esa era toda la mesada de Sirius. No es que él fuera tacaño, pero después de haberse largado de su casa sin dinero e irse a vivir a la de su mejor amigo, ya le dolía si quiera gastar un sickle. No podía vivir para siempre de la caridad de los Potter ¿Verdad? James ni si quiera se tomó la molestia de ir a clases de Transformaciones. No hay necesidad de decir porqué. Los temas de las clases de Transformación de sexto año no eran juguetes con los que se podía jugar fácilmente. Los temas profundizaban en la transformación humana, cosa peligrosa porque cualquier error podría ser irreparable. La profesora McGonagall tuvo que hacer incapié en ese punto mientras miraba reprobatoriamente a Sirius Black, que bostezaba abiertamente y se sobaba su estómago hambriento. Se armaron parejas de trabajo. Uno tenía que hacer crecer el pelo al otro. Remus quiso ser el hechizador pero Sirius se adelantó. Sirius agitó su varita demasiado fuerte y en lugar de pelo, a Remus le nació un enorme cuerno de toro en la frente. A Sirius le dio tal ataque de risa que la profesora lo reprendió y descontó cinco puntos a Gryffindor. De nada sirvió porque a Sirius se le quitó toda la flojera y la tristeza de haber perdido dinero, y ya tenía energía. --Mientras en la vida real no te pongan los cuernos, Lunático, no hay de qué preocuparse--decía mientras se dirigían al aula de Encantamientos. En ese momento, James se les acercó corriendo. Sonrisa en cara. Pelo más despeinado y sin corbata. -- ¿O es un grano mutante o alguien te golpeó en la frente, Lunático?--preguntó alegremente. --Canuto--refunfuñó Remus sin quitarse el trapo mojado de su frente porque no quería mostrar su hinchazón. --Felicidades, Black. Oh ¡Evans!--exclamó con valor. Lily, que iba unos pasos delante de ellos, se detuvo un segundo, dudó un momento y siguió su camino sin voltearse. James no se rindió tan fácilmente. Se adelantó a sus amigos, llegó a ella, le pasó un brazo por los hombros y habló con voz grave. --Hay visita a Hogsmeade la siguiente semana ¿vienes conmigo? Lily suspiró, pero no había frustración en ese gesto. Trató de zafarse sutilmente de James más no lo logró. -- ¿Cuántas veces te he dicho que esto me hostiga?--preguntó en voz baja. --Yo no hostigo a nadie--James se ofendió. --No, claro que no--admitió Lily con paciencia--. Pero me hostiga que no seas congruente, ¿cómo me andas pidiendo que salgamos si hace rato te vi con Henley en los jardines? No sabes lo que quieres, Potter. --Pero… --Entiende que yo no soy una muñeca más de la colección. No sé por quién me tomas, Potter. Así nunca saldría con alguien como tú. Lily se libró del agarre y caminó rápidamente al aula, esquivando a James. James se quedó parado en su lugar, frunciendo el ceño hasta que sus amigos lo alcanzaron. --No sabe lo que dice, Cornamenta--dijo Peter, tratando de animar a su amigo. --Claro que sabe lo que dice--rebatió Remus seriamente--. Tiene toda la razón… --Cállate, Lupin--James bufó--. Iré a ver a Luciane otra vez, si tanto le gusta a Evans verme con ella… Dio media vuelta y rápidamente se perdió entre la gente. Peter lo observó irse, se encogió de hombros y luego se adelantó al salón. Remus y Sirius se miraron directamente a los ojos. Lupin negó con la cabeza y Black entrecerró los ojos. Entendía perfectamente porqué a James le gustaba estar con Henley si ella además de bonita, era simpática y sobre todo le gustaba el quidditch. Lo que no se explicaba era porqué a James le afectaba tanto unas simples palabritas de Evans. Y estaba completamente seguro de que James tampoco lo entendía... --Es prefecta, las demás chicas le dicen basilisca. No tiene chiste, es seria, es enojona, es muy común, además. Es bonita sí, pero Luciane lo es más y a ella la tienes comiendo de la mano ¿Entonces qué le ves a Evans, Cuernos? James se encogió de hombros. --No tengo ni zorra idea. Además, no es enojona, me parece muy adorable. Y simplemente Sirius no entendía nada. --Está encaprichado, eso es todo--dijo para sí mismo. --El león no es como lo pintan, Canuto--dijo Remus, como si hubiera leído los pensamientos de Sirius--. He estado con Lily y no es la típica enojona sin razón. Es una persona con sentimientos y personalidad. Sirius no hizo caso de lo que decía. Se le acababa de ocurrir que quizá James no estuviera con Luciane. --Sígueme--le dijo a Remus. A los dos no les importó saltarse la clase de Encantamientos. Fueron a la sala común de Gryffindor y subieron al dormitorio. James estaba acostado boca arriba sobre la cama de Remus y con los brazos cruzados bajo su nuca. --Pensé que no iban a tardar en notar que no estaba con Luciane--susurró. -- ¿Por qué haces esto?--preguntó Remus en voz baja. -- ¿Qué, venir acá? --No, escapar después de que te rechazó--puntualizó Sirius. --No sé Canuto--dijo y su voz sonó como un suspiro. Eso exasperó a Sirius. -- ¡Basta, Cornamenta!--exclamó--. ¡Explícame porqué putas madres te pones así por Evans! ¡No entiendo nada! Si ella sólo es Evans. --Yo tampoco lo sé, Canuto--replicó James sin alterarse--. ¿No crees que no me lo pregunto? Sé que Luciane la supera en belleza, sé que Lily es la más nerd del salón, hasta aburrida, sé que llega a ser Hulk cuando se enfada pero… no sé, me gusta. Me agrada estar con ella. -- ¿Aún cuando te dice que la hostigas? --Aún. --Estás loco. Eso es perfecto porque la locura no tiene explicación y tu comportamiento menos. --No está loco--terció Remus arrastrando las palabras, metido en sus propios pensamientos--. Está enamorado. -- ¡¿QUÉ?!--saltaron James y Sirius. Remus se sobresaltó y parpadeó. --Si la quieres sólo por su físico, es deseo. Cuando la quieres porque es inteligente, rica, etc., etc., etc., es interés. Cuando no sabes por qué la quieres y sólo buscas su bienestar, es amor. --Yo no estoy enamorado, Lunático--negó James como si la sola idea de enamorarse significara cadena perpetua en Azkabán--. Evans sólo me gusta, eso es todo. Como los helados, nos gustan pero no estamos enamorados de ellos… excepto Canuto claro, no vive sin su puto heladito de fresita. --Cállate. Silencio. --Okey, Cornamenta si no quieres admitirlo no hay problema--dijo Remus. Miró a su amigo por unos segundos y luego añadió--: ¡Hogsmeade esta noche! --¡Yeah! Contando el rechazo de Lily a James aquélla mañana, el día fue más o menos normal. Más o menos normal porque no todos los días hacían pruebas de quidditch. Los Merodeadores pasaron la tarde de aquí para allá recogiendo quaffles, aventando bludgers, burlándose, buscando dientes rotos, recordándole la madre a quien los retara (caso específico de Sirius Black y Peter Pettigrew) y gritando a más no poder (caso específico de James Potter). A las diez de la noche salieron del castillo y fueron a una fiesta organizada por los Ravenclaw ¿qué festejaban? Quién sabe pero lo hacían en las Tres Escobas. Los alumnos de sexto y séptimo tenían el privilegio especial de poder quedarse hasta la madrugada en las visitas a Hogsmeade. Nunca lo hacían porque no tenían motivos para hacerlo, pero ahora sí. Había ambiente, música, comida, chicas bonitas y solteras, bebidas y ¡más comida! Aquél lugar se acercaba a ser el paraíso terrenal de Sirius Black. Pero a pesar de las chicas que lo rondaban, James no se animaba del todo. Seguía bailando e intentando fingir una sonrisa que no era honesta. Sabía que si no fuera capitán del equipo de quidditch ésas chicas no le harían caso. Además estaba solo (se sentís solo sin sus amigos). Peter estaba bailando en el centro de la pista, Remus estaba ligando (conquistando) y Sirius estaba en la mesa de la comida. Y ahí estaba él, intentando no mirar el rinconcito desde donde Lily Evans sonreía y bailaba con sus amigas. Sí, ahí estaba James, en la mano derecha la cintura de una preciosa Ravenclaw rubia y en la mano izquierda una copa con vodka. --Vamos a bailar--propuso la chica cuyo nombre James no recordaba. --Okey--Minta. Se llamaba Minta Corner. Y se perdieron en la muchedumbre. En un rinconcito estaban Lily y su inseparable amiga Alice Bones. --¡Quiero bailar!--gritó Alice. --Estás bailando. -- ¡Allá, con un chico no acá contigo! --Pues anda y ve… -- ¡No, acompáñame tú! -- ¿Y yo por qué? -- ¡Ay no seas cortada, vamos!--Alice jaló a Lily. Las dos se metieron a bailar. Empezaron moviéndose solas, bailando con todos y nadie a la vez, y recorriendo bailando en lugar. Cinco minutos después, Lily se encontró bailando con un chico al que no conocía. ¿Iba en Hogwarts? Pues no lo había visto. A decir verdad no había alguien en el colegio que era tan pelirrojo como ella y él rompía con eso. De todos modos a Lily no le importó, él parecía muy agradable y se divertía bailando. Lily levantó las manos, riéndose y continuó moviéndose. El chico correspondió y siguieron bailando. Un minuto después, ella ya no bailaba con "todos"; bailaba sólo con él. Se movían, se miraban, se sonreían y volvían a moverse. Pero no hablaban porque había mucho ruido. Cuando la canción se acabó, Lily puso una cara triste. El muchacho sonrió y le señaló una mesilla para que se sentaran. -- ¿Cómo te llamas, bonita?--preguntó al tiempo que ella se sentaba. --Lily--se sonrojó--. ¿Y tú? --Kyle Austen--sonrió.Lily quedó encantada--. ¿Eres de ellos, verdad linda? Señaló a la muchedumbre que bailaba al ritmo de una canción muy ruidosa. -- ¿De Hogwarts?--continuó Kyle, haciendo un énfasis chistoso en el nombre del colegio. --Sí, ¿tú no? --No--sonrisa más ancha--. Soy de Estados Unidos, me mudé hace no sé cuánto y aquí me tienes, linda, trabajando. --Eres increíble--se rió Lily--. ¿Y no te da pena meterte en una fiesta que no es tuya? --No si estás tú aquí--contestó con simpleza. Lily se volvió a sonrojar--. Por cierto ¿qué festejan? -- ¿La verdad? No tengo idea. Unos metros más allá, Alice se reía. Estaba en la mesa de las botanas, comiendo distraídamente y observando a Lily con complicidad. --Ándale Lily, ya amarraste chico. -- ¿Quién amarró? ¿Quién conquistó a quién?--ése era Sirius Black el rey de los entrometidos. -- ¿Qué estás comiendo, Black? ¿Helado? ¡¿A estas horas?! -- ¿Qué?--Sirius se encogió de hombros y chupeteó su cono con alegría--. Amo el helado de fresa; si fuera mujer me casaría con ella. --Tú o eres un mocoso en el cuerpo de un adolescente, o eres un estúpido--Alice resopló--. Porque claro que lo máslógico es que cuando vienes a una fiesta, te dedicas a tragar toda la comida y no bailas; mucho menos con las putas ésas que te están mirando como si fueras un sexy bombón, Black. Sirius ignoró el último comentario y volvió a preguntar: -- ¿Quién amarró? ¿Quién se ligó a quién? Alice sonrió con complicidad. --Lily, mírala con ése chico--parecía una madre muy orgullosa diciendo que su hija era la más inteligente del salón. Sirius entornó los ojos. Evans se veía muy contenta con aquél "fulano pelirrojo estúpido". Y ése inútil que no le quitaba el ojo de encima a ella. -- ¡Eh!--exclamó--. Evans es sólo, por los siglos de los siglos, MI cuñada y de nadie más. -- ¿Y desde cuándo tan celoso?--preguntó Alice divertida. --Desde que ésa pelirroja será la madre de mis sobrinos, los Juniors Potter--dijo Black fingiendo seriedad--. Tssssss--siseó--. Ahora sí James hace honor a su apodo. -- ¿Cornamenta? --Ajá. --Ja, Lily poniéndole los cuernos a Cornamenta… --Seee--Sirius trató de restarle importancia--. Pero…--miró a su alrededor--, Cuernos está muy ocupado con Minta; mañana le diré que su no--novia le puso los cuernos. Mientras… can I have this dance, pretty girl?(1)--ofreció su mano a Alice. --Of course, my brave knight (2)--Alice sonrió encantada e imitó el tono burlón de Sirius. Los dos se fueron a bailar. Alice echó un último vistazo hacia donde había visto a su amiga Lily, pero ésta ya no estaba. Mientras tanto James se dedicó a bailar con todas las mujeres que se le ponían enfrente. Había empezado con Minta y había terminado con una intensa morenita de Hufflepuff. ¿Y Minta? Quién sabe, James juraría que estaba bailando con ella hacía sólo cinco segundos. Bueno no iba a pasarse la noche buscándola ¿verdad? Así que se quedó con la morenita. -- ¿Quieres tomar algo…? --Zettie--sonrió la morenita--. Soy Zettie. Sí tráeme una cerveza de miel. James levantó una ceja, ¿existía la cerveza de miel? Pero como ella seguía sonriendo, no le quedó de otra más que cerrar su boca e ir. Cuando regresó con las bebidas, pusieron una de sus canciones favoritas. ¡Don´t let me down! --Vamos a bailarla--pidió James poniendo su cara tierna. --Ésa no se baila… --Claro que sí, vamos. Zettie no fue con muchas ganas de bailar, pero como era una canción calmada y romántica, se pegó a James, imaginándose que James le cantaba a ella. Pero no era así; si James Potter cantaba Don´t let me down no era para ella; era sólo porque sí, porque le gustaba mucho. Don´t let me down! Don´t let me down! Nobody ever loved me like she do me, oh she do me, yes she does. And if somebody ever really loved me, uh she loved me, yes she does. Don´t let me down! Don´t let me down! Don´t let me down! Don´t let me down! James abrazó a su pareja. Esa canción sí que le llegaba al corazón así que James cerró los ojos y cantó con verdadero sentimiento. No le importó quién era su pareja o que los chicos más cercanos lo miraran. Total, no era el único cantando, varios más lo hacían. I´m in love for the first time, Don´t you know it is the last. It´s a love that lasts forever, it´s a love that had no past. Don´t let me down! Don´t let me down! Don´t let me down! Don´t let...! -- ¡Me voy sólo cinco minutos al baño y te encuentro con ésta! De pronto la magia de aquélla canción se esfumó. James abrió los ojos y se encontró con Minta Corner que lo miraba echando basiliscos por los ojos. Zettie soltó a James y encaró a Minta. -- ¡Minta, regresaste!--exclamó James alegremente--. ¿Dónde dices que estabas? -- ¿Y tú qué, Corner?--preguntó Zettie de forma grosera. Minta apartó a Zettie bruscamente, miró a James que quitado de la pena seguía sonriendo (producto de la cerveza, el ambiente y la música) y le dio una fuerte bofetada. -- ¡Tarado! James retrocedió un paso, adolorido y sin entender porqué Minta lo golpeaba. ¡Ella era la que lo había dejado! -- ¡Estabas con otra!--gritó Zettie de pronto y ¡zas! Le plantó otra bofetada a Potter. James se sobó la mejilla derecha y se incorporó levemente. ¡¿Y él que había hecho?! Pobre mejilla suya, tenía que pagar las consecuencias de los desórdenes hormonales de las mujeres locas. No entendía nada. Minta se había ido sin avisar, él tenía derecho a divertirse y además ¡No eran ni siquiera novios! El alcohol que había hecho efecto en su organismo, se bajó en un instante. Ambas chicas lo miraron con furia y se alejaron por diferentes lados, hechas unas víboras. James bufó. --Locas. ¿Qué ven?--espetó a las personas que estaban a su alrededor, mirándolo--. ¡Husha, babosos! Él pensó en irse también, pero se lo pensó mejor y se fue a la barra. No le gustaba estar solo. Si tan sólo pudiera encontrar a Luciane para pasar un rato… pero no la vió. Entonces James miró a su alrededor a ver a quién encontraba (Sirius, Remus, Peter, Luciane o si tenía suerte, a Evans) más sólo vio a Remus en la barra. James se acercó. Remus estaba encorvado sobre su bebida. -- ¿Y tu chica? --Ni puta idea--replicó Remus arrastrando las palabras. James rodó los ojos. Remus Lunático Lupin estaba borracho. --Adivino: no conquistaste nada. --Te crees muy listo, Potter--bufó Remus. --Lo soy--sonrió James, olvidándose de que lo habían abofeteado dos veces. -- ¡Eh, Bambi! Sirius, Alice y Peter se acercaron a Remus y James. Caminaban exageradamente despacio y Sirius y Peter sujetaban por los brazos a Alice que miraba el techo con la mirada desenfocada y una sonrisa tonta. --Adivino--repitió James con diversión--: bebió mucho alcohol. --¡Barriles de vodka!--Sirius se deshizo del brazo de Alice, dejando todo el peso de ella recaer sobre Peter que gimoteó--. Peter la retó a "a ver quién aguanta más"… --Y la muy estúpida aceptó--gruñó Remus. Sirius observó a Remus con interés. -- ¿Lunático, estás borracho? --Déjalo, Canuto--James frunció el ceño a Peter--. ¿Embriagaste a Alice? --Yo no, ella. Aparte, es entre amigos, si fuera con alguien más…--Peter se encogió de hombros. Su aliento olía a alcohol, pero no estaba hebrio. --Serás idiota--escupió James. --Ya sabes que la tonta es muy orgullosa--explicó Sirius, apartando la vista de Remus de mala gana--. "Las mujeres aguantamos más que ustedes…" ¡Feminista hueca! --Yo aguanto más que… TÚ--Alice lo miró (o trató de enfocarlo) y lo apuntó con su dedo índice (de hecho, se lo clavó en el pecho). --Llévensela al castillo antes de que me vomite--mandó James--. A ver si con la caminata el alcohol se le baja un poco… Sirius resopló, molesto. -- ¿Yo? --Sí, tú, estúpido. -- ¿Y yo por qué?--Sirius parecía un sucio niño pequeño que no quería meterse a la ducha. --Porque tú estás con ella--James hizo un ademán de impaciencia--. Además ¿quieres que amanezca aquí, sin calzones, toda vomitada o qué sé yo? --No, pero no es mi responsabilidad. Además, apenas es medianoche; yo me quiero quedar. James se golpeó la frente. --Canuto, si tú y Colagusano no se la llevan ya al castillo, Filch sabrá quién aventó a la señora Norris al bosque prohibido. Sirius frunció el entrecejo. Traición, pensó. Sin embargo, luego relajó la expresión. --Okey--tomó a Alice de la cintura--. Pero yo que tú, no miro detrás de ti--y como sabía que sucedería, James volteó. A varias mesas de ahí, Lily Evans besaba apasionadamente a un pelirrojo desconocido que al parecer era mayor que ella. James se quedó estático durante unos segundos, sin que su cerebro procesara bien la información que recibía. No podía ser. Sirius, Alice y Peter se escabulleron sigilosamente. Bueno sólo Sirius y Peter huyeron sigilosamente porque en cuanto Alice vio a Lily, comenzó a silbar y a gritar como loca. -- ¡Ésa es mi Lily! ¡Ujuy, Lily y no sé cómo te llamas guapo! -- Cállate--Sirius la arrastró del brazo hasta sacarla del local. --Qué mala onda te portaste con James--Peter negó con su cabeza una vez que pasaron las puertas y estuvieron en la calle. -- Se lo merecía--afirmó Sirius mirando a ambos lados del camino--. Yo vine a divertirme, no a ser niñera de Alice Bones. -- ¡Yo no necesito niñera!--saltó Alice soltándose bruscamente de Sirius y Peter. --Pero si tú te la pasaste tragando--replicó Peter a su vez, retomando con tranquilidad el brazo de Alice, que no protestó--. No bailaste ni nada de n… --No tenía ganas de nadie--gruñó Sirius--. Sólo tenía ganas de mi amor. --Comer. --Exacto. A veces los sexymbols (como yo), las súper estrellas y los famosos, nos hartamos de la gente y queremos estar tranquilitamente solos. --O con amigos. --Sólo con verdaderos amigos--convino Sirius. Caminaron varios minutos más, a paso lento porque de momentos Alice se jaloneaba, queriendo regresar a la fiesta y Sirius intentanba convencerla con frases vacía. Así, entre jaloneos, protestas y groserías, llegaron a las afueras del pueblo y se sentaron en un tronco caído que estaba a la orilla del camino que llevaba a Hogwarts, frente a un gran montículo de rocas enormes. Alice se soltó con dramatismo. -- ¿No tenías ganas de nadie?--preguntó torpemente--. ¿Y yo? Sirius no supo a qué se refería. Luego entendió. --Tú eres tú. --Estamos solos… aprovéchate de mí--y Alice se echó sobre Sirius. Sirius por instinto, se hizo para atrás mientras Peter soltaba la risa floja. -- ¡Aprovéchate de mí, Canutín! --No…--Sirius se hizo a un lado--. Tú ya tienes novio, Alice, acuérdate. Frank Longbottom. -- ¡Ah mi amor!--gritó Alice olvidándose rápidamente de Sirius--. ¿Dónde estás Frankie, amors? ¿Por qué me dejas sola hijo de tu p…? -- ¡Ya salió del colegio!--la interrumpió Sirius riéndose--. ¡Acuérdate! Te manda cartas todos los días… --Ah, sí… mi amor… Peter se sacó una cámara del bolsillo y le preguntó a Sirius moviendo sólo los labios: "¿Le saco una foto?". "¡Claro, idiota!" contestó Sirius de la misma manera. Y Peter se levantó para tomar la foto. --Para el recuerdo--sonrió Sirius y se alejó de Alice para no salir en la foto--. Sonríe Alice… Flash. De pronto la chica hizo un gesto extraño, se puso muy pálida, se llevó una mano a la boca y repitió el gesto extraño. --Oh, no…--Sirius miró a su alrededor. Fue por un viejo bote de basura tirado en el camino y lo puso frente a Alice, que lo miró con enojo antes de vomitar dentro--. Sácalo todo, Alice--susurró Sirius apartándole el cabello de la cara para que no se ensuciara. -- ¿Otra foto?--preguntó Peter dubitativo. Sirius le sacó el dedo corazón de su mano, un ademán obseno. Resignado, Peter se guardó la cámara. Cuando Alice terminó de vomitar todo el vodka que había ingerido, alejó de un manotazo el bote de basura y se llevó una mano a la frente. -- ¿Estás bien?--preguntó Sirius con repentina seriedad, teniendo en cuenta que minutos atrás le había dicho a Peter que tomara una foto. Alice negó con la cabeza. Seguía tan blanca como la leche. Sirius y Peter se sentaron a su lado en silencio. De pronto el aire se volvió más gélido y pesado. -- Uh…--a Peter le dio un escalofrío--. Mejor vámonos. Sirius asintió pero miró dubitativo a Alice, que aún tenía mal aspecto y no levantaba la mirada. Entonces Sirius sintió algo extraño. Alguien lo miraba. Volteó rápidamente pero no vio a nadie. En ese camino no había ningún alma aparte de ellos tres. --Es hora de irnos. Tal vez eran sus sentidos caninos, pero Sirius sentía que ahí eran cuatro, no tres. Y la otra presencia no le hacía sentir especialmente tranquilo. Entonces una figura salió de las sombras que proyectaban las enormes rocas. Sin poder evitarlo, Sirius dio un brinco sobre se asiento y se levantó rápidamente. Peter se echó para atrás, pero Alice no se movió porque no vio nada, pues seguía mal. -- ¿Qué…? Era una mujer. Ese espectro salido de las sombras era una mujer. -- ¡Mierda!--Sirius sacudió la cabeza. -- ¿Qué… qué es eso?--preguntó Alice en voz baja. Al fin había levantado la cabeza. --Un fantasma. --En Hogsmeade no hay fantasmas… excepto en la casa de los Gritos--se corrigió Sirius con nerviosismo--. No creo que haya salido de paseo… La fantasma los ignoró completamente, avanzó flotando lentamente frente a las rocas. -- Sí los hay--afirmó Peter con repentina seriedad. --Pero este…--Sirius no comprendía qué hacía un fantasma en Hogsmeade. Él nunca lo había visto--. Disculpe--se dirigió a la fantasma--, ¿qué hace usted aquí? Pero ella lo ignoró totalmente. Había muerto joven, eso lo señalaba su aspecto. Tenía un vestido muy sencillo que seguramente era de una sirvienta del siglo XIX, y hablaba en voz baja sólo consigo misma. -- ¿Qué hace aquí?--se preguntó Alice quedamente, olvidándose momentáneamente de que se sentía un poco mal. --Yo sé. Alice y Sirius miraron a Peter. La primera con ligero interés y el segundo con incredulidad. --Cuando estaba viva--dijo Peter con voz trémula--, ésa mujer era muy pero que muy ultra pobrecísima. Un día pasó por estos lares con su hijito. Ahí--señaló el montículo de enormes rocas que estaba al lado del camino--. De improviso las piedras se hicieron a un lado. Entonces el demonio le habló. --Tsssss ¿cuántos años crees que tengo?¿Cinco?--resopló Sirius--. Ésa no me la creo. Sirius trataba de dejar el nerviosismo de lado. Sabía que el fantasma era inocfensivo, ya que había convivido cientos de veces con muchos de ellos (Sir Nick, el Monje Gordo, Myrtle e incluso el Barón Sanguinario), sin embargo ésta mujer le provocaba una sensación de angustia que no podía quitarse. --Tssss por las estupideces que haces, un mocoso de cinco años parece más inteligente que tú--resopló Alice. --Tú… --Es que una voz le habló desde debajo de la tierra-- Peter interrumpió a Sirius que molesto, le puso el pie y Peter se tropezó--. A--así camino yo--Peter se incorporó porque le interesaba más contar la historia e impresionar a Sirius--. Ésa voz le dijo… le dijo: entra y toma tooooooodo lo que desees, pero no te olvides de lo principal. --¿Y eso qué signifi…? --Cállate, Black… Sigue Colagusano. --Ella entró a la cueva y encontró muchas riquezas. Ya saben: oro, ropas preciosas, piedras, joyas ¡muchas, muchas, muchas, muchas, muchas pero muchísimas joyas! --Entra… y toma todo lo que desees--dijo el fantasma, perdido en sí mismo. Los tres se le quedaron mirando. Sin embargo, el fantasma siguió deambulando frente a la roca sin hacerles el más mínimo caso. --Sigue Colagusano--pidió Alice luego de un minuto de silencio. --Sí… claro--Peter carraspeó--. Ella estaba fascinada por el oro y por las joyas (¿y quién no?), así que puso al niño en el piso y empezó a juntar ansiosamente todo lo que podía en su delantal. Luego la voz misteriosa habló nuevamente… --Tienes sólo ocho minutos--habló de nuevo el fantasma esta vez mirando hacia arriba. Sirius frunció el ceño, Alice lanzó una mirada atenta al fantasma y Peter se llevó una mano a la cabeza, intentando no dejarse llevar por el miedo que le inspiraba aquélla mujer. Silencio. --Sigue, Colagusano--repitió Alice sin dejar de mirar a la fantasma. Peter tragó saliva y continuó. --Agotados los ocho minutos… ella, cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia afuera de la caverna y la puerta se cerró. -- ¡¿Y el niño?! --…Sólo entonces recordó que el niño había quedado dentro y la puerta estaba cerrada para siempre. La riqueza duró poco y la desesperación…para el resto de su vida. Entonces la mujer miró directamente a Sirius Black a los ojos. --Por eso nunca te olvides de lo principal. _____________________________________________________ Notas: Kyle se lee Kail. (1) ¿Puedo bailar contigo, linda chica? (2) Claro, mi bravo caballero. La canción es Don´t let me down, de The Beatles. La leyenda de la cueva no es de mi imaginación, la saqué de una reflexión pero no encontré sus fuentes. ¡Comenten!
2. Bloqueó el dolor--Vamos--pidió Peter una vez más. --Púdrete. Sirius se tumbó en su cama. No tenía ganas de regresar a la fiesta, no tenía ganas de comer… no tenía ganas de nada. Cerró los ojos para dormirse, pero la volvió a ver. Ésa cara descarnada, sin vida, repleta de una sutil desesperación... Abrió los ojos otra vez, molesto. La aparición de aquél fantasma lo había perturbado a más no poder. Esa mierda de mujer anormal lo había puesto nervioso. Es que su voz… su maldita voz. Por eso nunca te olvides de lo principal… Por eso nunca te olvides de lo principal… Por eso nunca te olvides de lo principal… Por eso nunca te olvides de lo principal… La frase resonó en su cabeza una y otra vez. Más molesto, Sirius agitó su cabeza. Cinco minutos después, seguía sin poder dormir, pero Peter ya estaba roncando, lo cual empeoró el estado de ánimo de Sirius. --Vete a la mierda Colagusano, tú y tus ronquidos. Se removió en las sábanas, buscando una posición más cómoda. La encontró acostándose de lado pero seguía sin entregarse a Morfeo. Enojado, se levantó para asomarse por la ventana para ver si alguien de la fiesta ya había regresado, pero no. James y Remus seguramente se la estaban pasando bomba en la fiesta y él, Sirius estaba aguantando los malditos ronquidos de Pettigrew. Rechinando los dientes, volvió a meterse a la cama. Entonces observó a Peter, que quitado de la pena seguía roncando. Así estuvo por mucho tiempo hasta que, sin darse cuenta, se concentró en la respiración de su amiguito e hipnotizado por eso, Sirius se quedó dormido. Después de lo que le parecieron sólo cinco minutos, unas sacudidas lo despertaron. -- ¿Qué… qué puuuutas madres quieres, Colagusano?--preguntó adormilado. --Alguien está tocando la puerta--Peter dejó de sacudirlo y lo miró. -- ¿Y? Ve a abrir y déjame en paz--Sirius se volvió a echar. Frunciendo el ceño, Peter se dirigió a la puerta. No le gustaba abrir la puerta en la noche ¿y si era un monstruo que venía a comérselos? Sí eso era infantil pero Peter temía eso. Le daban miedo las visitas nocturnas, mucho menos si no sabía quién era.Porque de ser James o Remus, habrían entrado sin tocar, y éste desconocido no dejaba de aporrear la puerta. Cuando Peter abrió se encontró con Roddy Pontner que nervioso y distraído, quiso seguir tocando la puerta y golpeó en la nariz a Pettigrew. -- ¡Fíjate lo que haces, Pontner!--chilló Colagusano, sobándose su nariz con una mano y con la otra le regresándole el golpe a Roddy. Roddy se tambaleó. -- ¡Pettigrew!--exclamó, intentando sobarse la mandíbula. --Ya ¿qué pasa?--intervino Sirius desde su cama--. ¿Qué quieres, Roddy? ¿Sólo viniste a arreglarle la nariz a Colagusano? ¿Sí? Entonces vete y déjame dormir. --No--se apresuró a decir Roddy, entrando. Estaba muy nervioso--. Sirius, James está en la enfermería, rápido, ven. Como si se hubiera sentado sobre una tachuela, Sirius se levantó. Ni si quiera intentó arreglarse porque ya estaba corriendo hacia la enfermería, con Roddy y Peter siguiéndolo. -- ¿Qué le pasó? ¿Lo golpeó otro novio celoso? ¿Se atragantó? ¿Se murió y no me dejó nada en su testamento? ¡Habla! --No sé… creo que se cayó de la escoba. --Ah, eso--Sirius relajó el paso. Ya habían estado muchas veces en la enfermería por eso y no era nada grave. --Pero no despierta--añadió Roddy con preocupación. --Eso no es nada--intervino Peter con indiferencia--. Lunático le ha hecho peores… -- ¿Eh? --Nada--Sirius empujó a Peter. Pettigrew había estado a punto de hablar de más--. Colagusano sólo dice tonterías. ¿Y cómo está Jim? --No sé. --Un momento--Sirius se detuvo--. ¿Qué putas madres hacía Cuernos con una escoba en la fiesta? --No sé--a Sirius le dieron ganas de golpear a Roddy, ¿qué no se sabía otra respuesta?--. Creo que apostaron o… no sé, yo no estaba ahí. Sólo vi que lo trajeron para acá y vine corriendo a decirte. Es que ya sé que ustedes son uña y mugre, y dije ¿por qué no está Sirius con él? Entonces pensé que habías aprovechado las habitaciones vacías para traer a otra chica, pero creo que es más importante tu amigo… Llegaron al vestíbulo. --Sí, sí, sí, sí, sí--Sirius hizo señas para que Roddy se callara. Dos magos adultos salían del colegio, sosteniendo cada uno dos esquinas de lo que parecía ser una tabla grande con bultos. Pomfrey, Dumbledore y McGonagall caminaban a su lado, hablando apresuradamente. Sirius y compañía se acercaron rápidamente. -- ¡¿Qué le pasó?! No había ni abierto la boca cuando Sirius notó que la tabla era una camilla y los bultos, James inconsciente. -- ¡¿Qué le pasó?! ¡¿A dónde mierda se lo llevan?!--gritó Sirius, intentando tocar a su amigo, pero la profesora McGonagall lo detuvo. --Señor Black, por favor…--dijo en voz baja. Sirius cabeceó y pataleó. ¡¿Qué ella no entendía?! James estaba bien, James era súper poderoso, a él no le afectaban las caídas. La gravedad le hacía los mandados. ¡¿Entonces a dónde mierda se lo estaban llevando si era SÓLO UNA CAÍDA?! ¡Eso se podía curar en la enfermería! Sin embargo esos magos seguían caminando, alejando a James… ¿Y si le iban a hacer algo malo? Sirius le dio un pisotón a McGonagall para librarse de su agarre y corrió como diablo hacia su amigo. Pero no calculó lo que haría, Sirius sólo pensaba en liberar a su amigo y evitarle algo malo, así que derribó a uno de los magos que sujetaban la camilla. La camilla cayó al piso y James se dio de bruces contra el suelo. Sólo entonces Sirius pudo ver que había algo extraño en el cuerpo de su amigo. Estaba deforme y, en cuestión de segundos, bañado en sangre. Las partes visibles de su piel estaban horriblemente moradas, sus piernas se doblaron en extrañas posiciones y su cara… tenía muchos golpes. Pero al verlo, Sirius tuvo la sensación de que quería vomitar… o echarse a llorar ahí mismo. -- ¡BLACK! Sirius no se enteró de lo que McGonagall le estaba gritando, de que Peter chillaba cosas sin sentido, de que Dumbledore se disculpaba con los medi magos o de que éstos recogían el cuerpo de James. Simplemente, no reaccionó. Ése no era su amigo. James podía resistir a cualquier golpe. James era una fortaleza impenetrable. James no se derrumbaba con una simple caída… pero ahora parecía que James estaba… que estaba muerto. No, eso era imposible. Seguramente James se levantaría en cualquier momento gritando "¡Ja, caíste!" pero ¿por qué no lo hacía ahora, mientras ésos desconocidos lo cargaban? --Sirius--una voz grave distrajo al muchacho. Dumbledore se había puesto a su lado y lo miraba seriamente, pero no lo estaba regañando por lo que acababa de hacer--. Sirius, James no está bien. Poppy no puede cuidarlo porque es algo que va más allá de sus conocimientos. --Es sólo una caída--afirmó Sirius porque no podía imaginarse qué era tan malo para haber derrumbado así a su mejor amigo, aunque lo acababa de ver con sus propios ojos. --No fue sólo una caída. No se había dado cuenta de que Roddy y Peter se habían acercado. Ambos estaban pálidos y asustados. --Eso no parece una caída--murmuró Roddy y miró al director con seriedad--. ¿Qué cree usted que fue, profesor? El director se encogió de hombros y caminó, siguiendo a la pequeña procesión que acompañaba a James Potter. -- ¿Magia oscura?--inquirió Sirius, acomodándose a su paso, sin despegar la mirada de la camilla que poco a poco se alejaba. Era muy estúpido pensar en magia oscura en esos momentos, pero no se le ocurría otra cosa más fuerte que pudiera derribar a su amigo. El director no contestó. No quería admitir lo que pensaba y asustar a sus alumnos. Sirius lo entendió. -- ¿A dónde lo llevan?--preguntó Peter en voz baja. --A San Mungo, ellos están especializados en esto--alcanzaron a los medimagos, a la enfermera y a la subdirectora. --Ojalá despierte--susurró Madame Pomfrey, acariciando la mejilla de James. -- ¿Cómo que "ojalá despierte"?--saltó Sirius--. ¡Claro que lo hará!--señaló a James. Ahora que estaba tan cerca de James otra vez, desvió la mirada. No quería verlo tan… débil. La subdirectora y la enfermera lo miraron con tristeza. --Señor Black--dijo la enfermera--. El… golpe fue tan fuerte que el organismo de James bloqueó el dolor. Está en estado de coma y es posible que no vuelva a despertar. Sirius se detuvo. No podía ser… --Iré con él--afirmó Sirius automáticamente--. Estaré con él. --No, señor Black --habló la profesora McGonagall. Su tono de voz no era el usual, ahora era mucho más grave y… triste--. En San Mungo no lo dejarán pasar y… no tiene permiso. Sirius miró a Dumbledore, esperando que éste la desmintiera, pero el director sólo se adelantó a abrir la verja con su propia llave. --Iré--repitió Sirius, testarudo. --No--Dumbledore agitó su varita, haciendo que Sirius, Roddy y Peter fueran empujados por una fuerza invisible varios metros y cayeran sobre su espalda. Cuando pudieron levantar la vista, la verja ya estaba cerrada y la profesora McGonagall montaba guardia para que nadie saliera. Los demás habían desaparecido. *** Iría a San Mungo. Estaría con James costara lo que costara. Sirius estaba caminando por el pasadizo que llevaba al sótano de Honeydukes. Se había escapado de la mirada vigilante de McGonagall, desembarazado de Peter (que se había acobardado, asustado por el aspecto de James), y estaba en camino a escaparse. Tenía un plan sencillo. Saldría de Hogwarts, llegaría a Hogsmeade y encontraría la manera de viajar a San Mungo. Pero antes, su lado objetivo (lo más objetivo que la mente de Sirius Black podía ser), le pedía, no más bien dicho, leexigía que averiguara. Sí, tenía que averiguar qué demonios había pasado, ¿dónde se habían metido los demás? ¿Dónde estaba Remus si Sirius lo había dejado con James? Y sobre todo ¿Porqué James había acabado así, qué había pasado? ¿Qué, quién, cómo, dónde y cuándo? Esas eran las preguntas que su mente repetía una y otra vez porque si no lo hacía, su pensamiento se desviaría... James. Es posible que no vuelva a despertar. No… Es posible que no vuelva a despertar. ¡No! Es posible que no vuelva a despertar. ¡NO! Sacudió la cabeza como perro mojado. --Tú, estúpido Potter, vas a despertar--dijo entre dientes--. Vas a recuperarte, harás que Regulus trague tierra cuando juegues quidditch contra Slytherin, conquistarás a la pelirroja y me darás muchos sobrinos, inútil. No--me--vas--a--dejar--solo. No. Aguanta que ahí voy. Cuando Sirius llegó a la salida, se convirtió en perro, en Canuto. Era mucho más práctico así. Cruzó el sótano y el local, y salió a la calle a través de una ventana mal cerrada. No había nadie. Corrió a las Tres Escobas pero el local estaba completamente oscuro. Miró el reloj de un pequeño farol que imitaba al Big Ben (pero en miniatura) y vio que marcaba las cinco y media de la mañana. La fiesta había acabado hacía pocas horas. Unos pasos distrajeron a Canuto de su propósito de querer entrar por la fuerza al local y usar su chimenea para llegar a San Mungo. -- ¿Estás seguro, Bill?--preguntaba la voz de Alice Bones en voz baja. ¿En qué momento ella había regresado a Hogsmeade? Canuto estaba seguro de que la había visto subir las escaleras de los dormitorios de las chicas, allá en Hogwarts, a punto de caerse dormida. --Sí--contestó la voz de un chico. --Pero no está por aquí… Dos personas aparecieron en la esquina norte. Una era Alice Bones y el otro, aunque Canuto no lo conocía muy bien, era Bill Keynes, el amigo de Alice y Lily Evans. -- ¿Y si nos separamos? --No me dejes solita, Bill, la cabeza me revienta del dolor. --Ya… yo no te dije que te emborracharas, tonta. --Ash… ¿Dónde crees que esté Lily? --Si lo supiera, no la andaríamos buscando… ¿Lupin? Canuto, que estaba a punto de salir corriendo de ahí e ir a tratar de entrar a otro local, se giró rápidamente. Por la esquina sur había aparecido Remus cabizbajo. Sus dos manos estaban sobre sus sienes y murmuraba cosas sin sentido. Cuando escuchó su nombre, levantó la cabeza, sorprendido, y se detuvo. -- ¿Bill? ¿Alice? ¿Qué hacen aquí? --Llevamos horas buscando a Lily--contestó Alice--. ¿Y tú? ¿No la has visto? Remus frunció el ceño. -- ¿No te dijo nada? --No ¿de qué?--Alice y Bill se acercaron rápidamente a Lupin pero Canuto se quedó detrás del bote de la basura. Por la cara de Remus, Canuto se dio cuenta de que se había arrepentido de haber hablado y seguramente en esos precisos momentos se estaría debatiendo entre responder o no, porque Canuto sabía que Remus no era un traidor. Por un momento, Canuto se distrajo por la curiosidad. ¿Qué hacía Remus ahí a esas horas? ¿Qué sabía Remus de Lily Evans? ¿A dónde había ido ésta? ¿Y por qué Remus lo sabía? --No sé--Remus se encogió de hombros. Canuto se desesperó. Al próximo que contestara "no sé" le iba a romper la cara. --La vi hablando con James hace unas horas…--dijo Remus, desviando la mirada al suelo--. Y un ratito después me pidió que esta noche cubriera su ronda de prefecta, por favor. -- ¿Qué?--Bill y Alice se sorprendieron--. ¿Cómo…? --No sé--Remus se volvió a encoger de hombros--. Estaba muy emocionada y nerviosa. --Pero…--empezó Bill. --No sé nada más. Ahora si me dan oportunidad, iré a descansar. Y a paso rápido, Remus se alejó y se perdió de vista. Canuto tuvo ganas de salir corriendo, perseguirlo y pedirle una explicación, pero la voz de Bill Keynes lo volvió a distraer. --Sigamos buscando--propuso Bill seriamente--. No sé tú pero creo que Lily sabe qué demonios le pasó a Potter. _______________________________________________ Notas: ¡Hola! ¿Qué tal me quedó este? ¿Triste (lo sé)? ¿Saben una cosa? Como escritores de potterfics no nos dan dinero ni nada por el estilo, nuestro único salario son sus comentarios =) así que la unica tarea de TODOS ustedes es comentar. Cuidense un mucho