Soy....como tu

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por japp, 17 Abril 2012.

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    1. Sangre pura

    POV. Rin.
    Ya habíamos desayundado pero el señor Sesshomaru no ordenó que nos marcháramos ya. Eso era raro. Miré a Jaken, que estaba contemplando su extraño bastón de dos cabezas.

    -Señor Jaken, ¿qué hace?

    -Callate niña humana. No te interesa lo más minimo, además no eres...-no pudo continuar debido a una patada de mi amo y señor. Jaken acabó besando suelo.

    -¡Jajajaja, señor Jaken, iniciaste la dieta de tierra otra vez!-me reí y vi que al señor Sesshomaru se le formaba una diminuta sonrisa, que desapareció en seguida. Quitó su pie de la cabeza de Jaken, que al verse liberado, tosió como un loco.

    -Perdóneme señor Sesshomaru yo...

    -Callate Jaken. Alguien se acerca. Rin, ve con Ah-Un y llevate a Jaken.-obedecí de inmediato. Agarré a la ranita verde y la arrastré en dirección a Ah-Un.

    -¡¡Sueltame niña!!-Jaken se zafó de mí. Iba a replicar cuando el señor Sesshomaru pisó a Jaken, se puso delante mía y le dieron con una espada en el brazo. Todo eso pasó en menos de un segundo.

    El señor Sesshomaru sangraba mucho y me alarmé.

    -¡Señor Sesshomaru! ¡Estás sangrando!

    -Rin, apartate.

    -Pero...

    -¡Es una orden!- se despegó a Jaken del pie y me lo arrojó.-Llevatelo también.

    -¡Si!-agarré a Jaken igual que antes y me lo llevé detrás de Ah-Un. Miré desolada, como mi amo sa arrancaba la espada y la tiraba al suelo. Pero antes de que esta tocara tierra, se alzó en vilo sola, y se dirigió a la nada del bosque.

    Dos figuras se vislumbraron apenas entre los árboles. Una de ellas alzó la mano y la espada llegó a su poder. Se dejaron ver a la luz.

    -¡Señorita Kagome!-chillé. Un momento...esa...no era Kagome...Se le parecía pero no era ella. Aparte, Kagome nunca hubiera atacado a mi señor. Y ella no iba vestida como una sacerdotisa.

    -Como te atreves a confundirme con ella.-La reconocí. Kikyo, la muerta, la que una vez murió en el monte Hakurei. Y vivía de nuevo.Temble de miedo.

    -Asi que este de aquí es nuestro Sesshomaru, hermano del medio demonio Inuyasha.-La otra mujer era bellísima. Pero era un demonio. Su cabello rubio miel ondeaba al viento y caía rebelde en sus hombros. Su ropa, de guerrera, solo le cubría la zona del pecho, dejando ver su vientre y ombligo. Tenía una corta falda de pieles y un cinturón de espinas rodeandole la cintura. En sus pies llebaba unas sandalias que con unos lazos se unían unos con otros hasta llegar a casi la rodilla.

    Pero lo más sorprendente, sin duda, sus ojos, sus hermosos ojos. De un color violeta rosado, miraban con ternura a cada criatura viviente. Pero su mirada se tornó sombría y en sus labios se formó una sonrisa macabra. Me escondí en la espalda de Jaken, que estaba temblando a mi par.

    -Que quieres.-mi amo había dejado de sangrar, por fin. No pude contener un suspiro de alivio.

    -Ya nada...Solo tu sangre.-su voz era también preciosa y melosa, pero se tornó a fría a la vez que sus ojos.-Gracias, Sesshomaru.

    -Nos vamos ya, Minako.

    -Si, Kikyo.- cojió un frasco y lo pasó por la hoja de la espada, dejando que la sangre que quedaba en ella se introdujera en el frasco y dejara limpia la espada.

    Hecho esto, desaparecieron. No me extraña que se llamara Minako ya que significa ''Niña Bonita''. Me acerqué a mi amo y le abracé las piernas.

    -¿Está bien?Gracias por salvarme.-no me respondió con palabras, si no que posó una de sus manos en mi cabeza. Eso me bastaba. Estaba bien.

    -¿Qué querrian esas mujeres? Esa tan Minako me daba mala espina...-Jaken siguó balbuceando solo mientras Sesshomaru me colocaba en lomos de Ah-Un y cojiendolo de su collar, nos marchábamos. Jaken no tradó en darse cuenta.

    -¡¡Señor Sesshomaru!!¡¡No me abandone!!-corrió como un poseso y de un salto se subió a mi lado en Ah-Un.

    Estaba preocupada.¿Que querrian esas dos?

    A mí tambien me daba mala espina Minako...Y también Kikyo.
     
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    capitulo 2. Desaparicion de Kagome.


    POV.Kagome.

    -Inuyasha...¡¡Inuyasha estupido te estoy llamando!!-Shippo le seguía gritando pero Inuyasha seguía en las nubes. Ya llebaba mucho así y me cansé.

    -¡Sientate!-el rosario hizo su efecto y pegó la cara al suelo. Poco a poco se incorporó, se restregó la boca y se puso de pie. Se marchó a un saliente. Todo esto nos dejó pasmados.

    Normalmente, es se hubiera puesto a vociferar como un loco. Me levanté y fuí con el. Me senté a su lado y esperé a que hablara el.

    -Que quieres, Kagome.-me miró con ojos tristes.

    -Saber lo que te ocurre. Este comportamiento no es normal en ti.

    -Nada. No me ocurre nada.-giró su caray volvió a mirar al horizonte. El...no...no confiaba en mí. Me levanté y escondí mis ojos tras el flequillo.

    -Bien. Si no confías en mí, guardatelo para ti solo.Cuando estés mejor, avísanos y reemprendemos la marcha.-me alejé de él.

    No me gustaba tratarle así, pero no me dejaba otra opción. Si quería estar solo, no se lo iba a impedir. Llegué hasta donde se encontraban mis amigos, que me miraron con curiosidad.

    -Cuenta. -dijeron al unísono los tres. Kirara maulló, icitándome a decir lo que le pasaba a Inuyasha. Suspiré.

    -Sois unos buenos cotillas...Dice que a él no le pasa nada, pero no me lo creo, el no es así.-Sango asintió.

    -A lo mejor piensa en algo que le preocupa.Deberíamos animarle.-Shippo se levantó.

    -Voy a devolver en sí a Inuyasha.-dijo con un puño cerrado.

    Se dirigió hacia Inuyasha y le comenzó a manosear las orejas. Le gritó en una de ellas que era tonto y se llevó un puñetazo. En ese momento, Inuyasha le cogió de la cola y comenzó a pegarle.

    -¡¿Porqué haces esto?!

    -Jajaaja mira Kagome, lo conseguí. ¿A que no me pillas?-y así comenzó una carrera de perseguidores.

    Sango se reía, pero dejó de hacerlo. Se escuchó una bofetada y supe por qué. Miroku salió corriendo con la mano de Sango grabada en su cara mientras ella cogía es Bumerang.

    -¡¡Monje libertino!!-empezó a perseguirlo con el bumerang-¡Kirara, ven aquí!-la gatita obedeció al instante y se transformó en la gata gigante que era. Sango la montó y desde el cielo atacaba a Miroku, dandole golpes con el bumerang. Shippo seguía huyendo de Inuyasha.

    Me dió un ataque de risa y al escucharme, Inuyasha me miró con fastidio. Eso solo hizo que me riera más. Me abracé el estómago, que me dolía de reirme. Estaban locos. Pero los quería muchisimo.

    Mientras me seguía riendo como una loca, noté como una mano me tapaba la boca y otra me agarraba fuertemente. Me introdujo en el bosque y me ató manos y pies con cuerdas. La boca me la tapó con una tela extraña. Intenté gritar, pero no podía. Comenzé a oler un aroma raro, muy dulce, demasiado dulce. Cuando me iba a desmayar, vi a Kikyo, con un frasco con líquido rosa que era de donde venía el olor. A su lado, a una mujer que me miraba con malicia.

    -''Inuyasha...por favor...ven''-fué lo ultimo que pensé.

    Caí en el suelo mientras me alzaban las serpientes de Kikyo.
     
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    capitulo 3. Esto no tiene nombre.


    POV. Inuyasha.
    Maldito Shippo...¡No puede dejarme tranquilo! Escuché la risa musical de Kagome. Se reía de mí y de Shippo. La miré con fastidio y eso solo hizo que se riera más. Vi como Sango y Miroku también se perseguían. Sonreí, era normal que Kagome se riera.

    -Inuyasha, eres un viejo lentorro...Olle, ¿donde está Kagome?-le iba a pegar un puñetazo cuando miré en la dirección en la que hace un segundo se encontraba ella. Ya no estaba. Le pegué a Shippo y me dirigí hacia ese lugar.

    Olía a Kagome...pero a otra persona también. Y a un aroma muy dulzón...Ese aroma se usaba contra los humanos para hacer que se desmayaran. ''Mierda, mierda''

    -Se han llevado a Kagome-dije preocupado. Al instante, Shippo dejó de llorar y Sango y Miroku dejaron de pelear. Se acercaron a mí.

    -¿Que?¿Quien?¿Como?¿Cuando?¿Por qué?¿Donde?-dijo Sango alterada.''¿De donde se ha sacado eso?''

    -Agh, no lo sé. Solo sé que debemos encontrarla. Recoged y seguidme.

    -''Kagome, resiste, ya vamos''

    POV.Kagome.

    -Debemos cortar aquí para mezclar la sangre...-quien hablaba era Kikyo.Abrí los ojos rápidamente y ví como la mujer rubia me sostenía en antebrazo, con un cuchillo en la mano.

    -Oh, te despertaste. Esto te dolerá un poquito.-y dicho esto, me rasgó con el cuchillo todo el antebrazo. Chillé de dolor, un grito que llegó por todas partes. Al instante, muchísima sangre comenzó a salir y me empezé a marear levemente, por la pérdida de sangre.

    -¿Qué estas haciendo?-le grité a la mujer.-¿Y tu qué, Kikyo, que haces?.-seguí gritando todo lo alto que podía hasta que la mujer me silenció con una bofetada.

    -Niñata...te vamos a cambiar.-¿Cambiar?¿A que se refiere?

    -Kikyo, tráemelo. Ya es la hora.

    En ese momento me fijé en el lugar que estaba. Era un cueva, iluminada con muchas velas. Yo estaba en una especie de altar, amarrada a la pared con cuerdas en una mano y en los tobillos. La otra mano, estaba irreconocible. Llena de sangre y abierta por la mitad. Menos mal que tenía estomago de acero, si no, hubiera vomitado.

    Kikyo se acercó a nosotras, subió unos escalones y se puso a nuestra altura. Llevaba un frasco con un liquido rojo...Sangre.¿Que pensaba hacer? Me entró pánico. Temblé, haciendo que mi sangre le salpicara a la mujer y a Kikyo.

    -Niña, estate quieta, o te mato.-me amenazó la mujer.

    -¿Que me vais a hacer?¡¿Porqué me secuestrasteis?!

    -Ja, ya lo veras...Ahora, duermete un rato.-y volví a oler ese aroma tan dulzón que me hizo perder el conocimiento.

    POV.Inuyasha.

    Corríamos siguiendo el aroma de Kagome y el de su acompañante. En medio de la noche, se escuchó un grito horroroso que me hizo temblar. Kagome, nunca te he escuchado gritar así...Olí su sangre y me alteré mucho más.

    -¡¡Kagome!! Vamos Inuyasha, ¡¡no te quedes parado!!-sin darme cuenta me había paralizado en el suelo. Comenzé a correr desesperado por encontrarla.

    Pasado un rato, vimos una cueva que estaba iluminada. Sin pensarlo entré y la escena me horrorizó. En un altar muy elevado se encontraba Kagome, desmayada, atada de una mano y de los tobillos a la pared. Su otro brazo chorreaba sangre, estaba abierto por la mitad. A su lado y sosteniendo su brazo se encontraba una mujer rubia con un frasco en las manos. Y al otro lado...Kikyo.

    -Inuyasha, has llegado.-dijo ella.

    -Que le has hecho a Kagome, responde.

    -Solo la hemos cambiado.-¿Que?

    -Ya le queda poco.-La mujer rubia comenzó a coser la herida de Kagome, que se curó milagrosamente.

    -Mirad, Kagome va a ser como tú. Hemos mezclado en ella la sangre de tu hermano.-se rieron mirando a Kagome.-Lo mejor, es que va a estar bajo nuestro mando.

    ¿Como yo?¿Qué? Entonces, Kagome comenzó a palpitar. Toda ella palpitaba y una aura demoníaca la rodeó.

    Esto no podía estar pasando.
     
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    capitulo 4. Nueva Kagome.


    POV.Inuyasha

    Kagome palpitaba y se retorcía de dolor, pero seguía con los ojos cerrados. Kikyo le colocó en la frente una mariposa plateada y esta brilló cuando se fundió con Kagome. Kikyo tenía una mas grande en la mano.

    Kagome empezó a soltar pequeños gritos de dolor, pero Kikyo le ordenó que callara y eso hizo Kagome.

    -¡Soltadla ahora!-me iba a mover pero estaba pegado al suelo.-¡Maldición!

    -Aunque la soltaras, ya no podrías hacer nada para que no se transformase.

    -¿A que se refiere Inuyasha?-Sango me buscó con la mirada, muy preocupada.

    -No lo sé-mentí. Por supuesto que lo sabía.

    Entonces el aura demoníaca que envolvía a Kagome se hizo más poderosa. Kagome alzó su rostro, que estaba contrido en una expresión de dolor. Sus manos se cerraron en puños y los soltó rápidamente, dejando ver cómo le crecían 10 largas garras de los dedos.

    -No puede ser...-Miroku miró con preocupación a Kagome-su...su aura demoníaca...a incrementado más...

    Era cierto.De pronto, los cabellos de Kagome se elevaron y fueron movidos a la merced de un viento inexistente. Sus labios se colorearon de un color rojo sangre mientras gritaba,abriendo la boca mucho. Pudimos entreveer como sus colmillos crecían y se agrandaban.

    Jadeando, cerró la boca, y empezó a sacudir la cabeza. Entonces, chilló con verdadera agonía y se zafó de sus agarres sin esfuerzo. No podía verla así. No podía creer en lo que se iba a convertir.

    -''No, no no''-pensaba.

    Entonces Kagome se llevó las manos a ambos lados de su cara, lugar donde tendrían que estar sus orejas, pero ya no estaban. En su cabeza se posicionaron dos pequeñas orejitas negras, como el resto del cabello.

    -Es...imposible...-Shippo no aguanto las ganas de llorar y escondió el rostro en Kirara.

    La figura de Kagome se estilizó y se hizo más alta. Sus cabellos crecieron hasta llegar a la cintura y sus grarras se tintaron de el mismo color que sus labios, rojo sangre.

    -Kagome. Abre los ojos.-dijo Kikyo.

    Entonces, Kagome abrió los ojos, clavándo sus iris dorados en mí como espadas. Pestañeó un par de veces y me miró con ternura.

    -Inuyasha...has venido...un momento...¿que me pasa?-su voz se había afinado pero seguía siendo ella. Era mi Kagome...¿Que digo? Ella no es mía.

    POV.Kagome.

    Dolía, muchísimo. Primero, los dedos, luego la boca y después, la cabeza. Noté como mi cuerpo se estiró y me dolió más. No pude evitar chillar.

    De pronto, todo se calmó y empecé a sentir cosas nuevas. Muchos olores diferentes entraban por mi nariz, había 5 que me sonaban de algo...¿pero de qué?

    Luego oía muchisimo mejor. Donde me encontraba había 7 respiraciones aparte de la mía,por lo que había siete personas.

    -Kagome, abre los ojos-me dijo una voz que identifiqué con la de Kikyo.

    Tenía curiosidad y miedo, por lo que los abrí con odio, buscandola a ella. Pero me encontré con la dulce mirada de mi amado Inuyasha, que me miraba de arriba a abajo con preocupación. Me incomodó su mirada pero no le di importancia.

    -Inuyasha...has venido...un momento...¿que me pasa?-mi voz era muy aguda y musical. Miré mis manos, que me dolían y vi como 10 garras rojas salían de mis dedos.

    -Oh, no. Esto no puede estar pasando...-me toqué la boca y metí uno de mis dedos en ella, palpando mis dos desarollados colmillos.-¡No puede estar pasando!

    Dirigí mis manos, con miedo, temblando, hacia donde se suponía que debían estar mis orejas. Palpé la superficie completamente lisa de ambos lados de mi cara y no había nada.

    Mi mano, que tamblaba más todavía, se dirigió a lo alto de mi cabeza. Y allí estaban unas orejas de perrito idénticas a las de Inuyasha.

    -Que...¡QUE ME HABEIS HECHO!-les grité a las dos mujeres que había a mi lado.

    -Ahora eres una medio demonio.-¿medio demonio?¿¡medio dmeonio!?

    -Hum...Kagome, ve a por agua.-la miré con sorna.

    -¡Ni de coña, vas a ir tu sola, si quieres te mando de una patada zorra!-pero qué decía, yo nunca decía esas palabras...

    Miré a mis amigos, que todos estaban con la boca abierta, incluso Inuyasha.

    -Bien Kagome, parece que no estás a mi servicio y que te estás resistiendo. Ahora cambiarás de parecer.-entonces apretó su mano y un dolor desgarrante surgió en mi pecho.

    Me precipité al suelo, chillando de dolor.
     
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    Minka Almos

    Minka Almos Iniciado

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    Hola
    Soy nueva en tu fic jeje esta genial pero nadamas kiero preguntarte una cosa y espero no te enojes ni ofendas y espero estar ekivocada ¿es tuya esta historia?
    nadamas era eso y espero no te enojes jeje
    Sayonara!!!
     
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    Kohome

    Kohome Fanático Comentarista destacado

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    Hola. Veo que tienes una excelente idea.

    Bueno, aunque es buena tienes sus pros y contras.

    Primero, intenta que tus diálogos sean escritos con el guión largo y no el corto (que es el que usas). Vi que no tenías muchos errores de ortografía que yo notara (pues no soy una experta) y manejas bien la trama. Te recomendaría (no es más que un consejo) que si vas a narrar en primera persona, te decidas por un personaje que narre, y no los cambies conforme avanza la historia. Aunque bueno, en realidad no es malo jeje, como dije fue solo un consejo.

    Bueno, también ésto:

    -Que...¡QUE ME HABEIS HECHO!-les grité a las dos mujeres que había a mi lado.

    Mira:


    — ¿Qué...? ¿¡Qué me habéis echo!? —les grité a las que se encontraban a mi lado.

    En fin, no se si esté bien pero bueno, a lo que me refiero es que ambos: tanto el "que..." como el "¡que me habéis echo!" son preguntas, y como tal debes colocar sus respectivos signos.

    Ahora. Creo que no es necesario poner mayúscula para demostrar que está gritando el personaje. Con poner los signos de admiración es suficiente.

    En fin, eso es todo (creo XD).Espero no haber sonado muy cruel (esta bien lo admito soy la peor).

    Avísame cuando esté la conti. Si necesitas ayuda (que no es que sea la mejor) estaré a tu disposición.

    Buen fic, tu idea me gusta.
     
  7.  
    japp

    japp Iniciado

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    capitulo 5. Contrólate


    POV.Inuyasha

    -Bien Kagome, parece que no estás a mi servicio y que te estás resistiendo. Ahora cambiarás de parecer.-entonces Kikyo apretó su mano y Kagome chilló de dolor mientras se precipitaba al suelo.

    Se abrazaba tirada en el suelo mientras gritaba. Me sentía impotente de no poder ayudarla y cada grito suyo era como si me golpearan cien veces en el pecho.

    -¡Déjala!¡Déjala, maldita!-¿le acababa de decir ''maldita'' a Kikyo?

    -No, hasta que sepa quién manda.-habló la rubia.

    -¿Y tu quien eres?-le grité enfurecido.

    -Soy Minako, princesa de los hechizos y soberana de la guerra.

    -Solo eres un estúpido demonio.¡Haz que Kagome vuelva a ser la de antes!

    -Solo hay una persona que sea capaz de eso. Y esa persona es Kikyo. Y no creo que vaya a ayudar a Kagome, ya que fué ella la que me pidio que la transformara.-rió amargamente. Miré a Kikyo con odio.

    -Kikyo...¿por qué le has hecho esto a Kagome? Ella, que te salvó de morir por el veneno de Naraku. ¿Por qué?

    -Porque quiero que se aleje de ti. Ultimamente estais muy unidos y tu eres mío. Entonces, si ella es humana y la controlara haciendo que se marchara, tu la atraparías. Pero haber si eres capaz de atraparla ahora que es como tú.

    Todo había sido por mí. Por mi culpa, Kagome se había transformado en una hanyou. Por mi culpa, ella se retorcía de dolor en el suelo. Por mi culpa ella pasaría por lo que yo pasé...¡No, no dejaré que le pase eso, ni por asomo!

    Entonces, Kagome dejó de retorcerse y se tranquilizó.

    -Bien. Kagome, levantate.-acto seguido, Kagome estaba de pie, con los ojos rojos.

    -Ahora, quiero que corras todo lo posible y que te alejes para siempre de este hombre. Que vivas sola y que salgas del pais. Vete, para no volver.-Kagome asintió, pero una lágrima se escapó de sus ojos. Y echó a correr. Nunca había visto tanta velocidad.

    -¡Kagome!-grité. En ese momento, mis piernas se liberaron. No perdí un segundo y eché a correr a toda velocidad.

    No tardé en alcanzarla. Volábamos a través del bosque, los dos a la par. La miraba y estaba hermosa. Nunca imaginé que la vería así. Pero me miró, gruñó y comenzó a acelerar. Olí el aroma de sus lágrimas y vi que lloraba.

    Decidí lo que haría. Tenía que ser preciso o se escaparía. Salté y aterricé sobre su espalda, haciendo que Kagome se estampara con el suelo. No me gustaba, pero era una especie de venganza por los ''sientate''.

    Se giró y quedé sentado sobre su vientre. Intentó escaparse, pero aprisioné sus muñecas al suelo. Al ver en la posición que estábamos, me sonrojé al máximo y me distraje. Y Kagome usó ese momento para soltar mi agarre.

    Se incorporó veloz como un rayo, y quedamos frente a frente.

    -Kagome, quédate conmigo.-extendí mi mano y Kagome lloró de nuevo. Alzó su mano para tomar la mía pero no lo hizo. En lugar de eso, me agarro por el cuello y me pegó al tronco de un arbol.

    La miré con dulzura y le acaricié la cara. Me daba igual morir, si era ella la que lo hacía. No podía luchar contra ella. La amaba.

    -Me alegra que seas tú la que me mate.-susurré.

    -No...¡¡NOO!!-gritó. Me soltó y caí al suelo. Se llevó las manos a la frente y comenzó a golpearse la cabeza con el tronco.

    -¡Kagome, quieta, te matarás!-la agarré de la cintura y la abracé. Enterró el rostro en mi hombro y me abrazó. Entonces oí algo romperse y vi que la mariposa que la controlaba estaba rota.

    -Inu...yasha...-murmuró.

    -Estoy aquí. Tranquila, no dejaré quete pase nada.

    -Si.-me regaló la sonrisa mas grande y bonita del mundo y me abrazó mas fuerte. Sus ojos volvían a ser dorados, pero extrañaba esos ojos chocolates.

    La sentí desfallecer en mis brazos.

    -¡Kagome!-me senté en el suelo y la cogí como a un bebé. Se había desmayado. En ese momento llegaron Sango, Miroku y Shippo montados en Kirara.

    -Hemos destruido a la que se hacía llamar Minako. ¿Cómo está Kagome?-se acercaron a mí y se arrodillaron.

    -Kagome ya no está poseida. Intentó matarme, pero en el ultimo momento me soltó y empezó a golpearse para quitarse la mariposa.-extendí mi mano y les mostré a la susodicha.

    -Oh, que fuerte es Kagome.-dijo Sango. Acarició el cabello de su amiga y la miró con ternura.

    -¿Kagome se quedará así mucho?-dijo Shippo.

    -Puede, ya que la única capaz de hacerla regresar a su forma humana es Kikyo, y no creo que esté por la labor.-susurró Miroku.

    -Lo mejor será llevarla a la aldea.-dije incorporándome.

    -Deja que lleve a Kagome en Kirara-ofreció Sango. Pero yo necesitaba tenerla cerca.

    -No, ya la llevo yo.-sentencié mirando el rostro de mi amada.

    Y así emprendimos el viaje de vuelta.
     
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    capitulo 6. El amanecer de una nueva vida.


    POV.Kagome

    Me sentía cómoda y a la vez extraña. Había demasiado...¿de todo? Muchos olores, muchos sonidos, muchas sensaciones...que no parecían dejarme en paz. No quería abrir los ojos, tanía miedo a lo desconocido, a cambiar. Y aún estaba horrorizada ¡por poco mato a Inuyasha! Y él se hubiera dejado matar. Es un estúpido. ¿Por qué me miró así?

    Mi corazón y mi mente estaban hechos un lío y también mi cuerpo. Solo quería que todo lo que recordaba fuera mentira. Quería chillar y llorar, pero tengo que resistir. Debo...ser fuerte. Una voz detuvo mis pensamientos.

    -Kagome...perdóname. Por mi culpa...tú...-la voz de Inuyasha sonaba triste y atormentada. Le quería preguntar que qué era lo que me había pasado, pero mis labios estaban sellados. Inuyasha no habló más.

    -''¿Por su culpa? ¿Qué había pasado?''

    Ese pensamiento me había perseguido todo el tiempo y ahora se intensificó. Poco a poco abrí los ojos y lo primero que vi fue el rostro de Inuyasha. ''Me espero a que me despertara''. En un segundo ya estaba sentada en frente de él, y solo lo había pensado. Me mareé y me desequilibré.

    -¡Kagome! ¡No deviste levantarte tan rápido!-me sujetó y le sonreí. Me volvió a sentar y me miró ceñudo.

    -Gracias Inuyasha.

    -Keh. Tampoco era para que me dieras las gracias-dijo el. Miró hacia otro lado y pude ver como se sonrojaba. Le ignoré y bajé la cabeza.

    -Perdoname...por intentar matarte. No sabía como...yo...yo...-puso un dedo en mis labios, haciéndome callar. Me sonrojé por su acción y él también. Retiró el dedo y supiró.

    -Kagome, estabas poseída. No te inquietes por eso...-dijo mirando al suelo de la cabaña.

    -De todas maneras, di que me perdonas-le supliqué. Necesitaba escucharlo salir de sus labios.

    -Keh. Claro que te perdono-me sorprendió su todo de voz. Era dulce y tierna. Nunca lo había oido y me sonrojé al maximo.-¿Contenta?

    -¡Si!-dije sonriendo mucho. Cuando cerré la boca, noté que mis colmillos ocupaban mucho espacio y que eran gruesos...Me los iba a tocar con un dedo cuando vi mis manos. Las levanté y las miré. Diez garras rojas salian de mis dedos. Los recuerdos que no quería aceptar me golpearon como una bofetada y se me saltaron las lágrimas.

    -No, no, no, no...esto no es real, esto es mentira...¡Inuyasha, dime que no es real y que estoy loca!-grité mirando al susodicho. Él se dedicaba a mirar el suelo, con una tristeza mas que visible en sus ojos. Las lágrimas me desbordaron y me cubri el rostro con las manos. Unos brazos fuertes me atrajeron y me encontré llorando en el hombro de Inuyasha.

    -No llores, lo solucionaremos...-me consoló Inuyasha. Le abracé y lloré, manchándole el Haori de lágrimas. Me hubiera encantado quedarme ahí siempre, pero necesitaba...verme. Salí de sus brazos y me dirigí a mi mochila.

    POV. Inuyasha

    Kagome salió de mis brazos y comenzó a rebuscar en su extraño bolso amarillo. De él sacó una cosa llamada espejo, que era capaz de reflejar tu imagen igual que el agua. Se acercó a mí con los ojos cerrados y me entregó el espejo.

    -Ponlo así...-dijo girando el espejo para que se reflejara ella. Ya lo entendía. Se iba a mirar para saber su aspecto. Me preparé para lo que venía cuando abrió los ojos. Jadeó y se tocó la cara, confundida.

    -Soy...Como tú. Solo que con el pelo negro y que soy una chica.-dijo mirándose al espejo. Levantó la mirada y clavó sus ojos dorados en mí.-¿Tu como me ves?

    No podía decirle lo hermosa que estaba...No se lo podía decir.

    -Jeh. ¡Pues normal! Solo que algo cambiada.-dije restándole importancia al asunto. Me sonrió, pero la alegria no le llegó a los ojos.

    -¿Que...que voy...que haré ahora?-dijo agachando la cabeza. Las dos pequeñas orejas también se agacharon, dandole el aspecto de una perrita triste.

    -Pues...supongo...que tendremos que buscar a Kikyo. Para que te devuelva a tu estado normal.

    -¿Fué Kikyo?

    -Si. Pero la encontraremos, tranquila.

    Me miró con desolación y pena. No soportaba verla así. Se me echó a los brazos y lloró. La abracé y le susurré que no pasaría nada. Ella me necesitaba, ahora más que nunca, y me necesitaba a mí porque era un medio demonio como yo. La consolé como pude. Para eso están los amigos, ¿no? Al rato se calmó y dejó de llorar. La miré y vi que se había dormido, otra vez. ¿Como podía tener sueño, si había estado dos dias durmiendo? Le pasé los dedos por el pelo y le quité los restos de lágrimas. Entonces entró Sango, quien se arrodilló en frente nuestra. Miró triste a Kagome y la acarició.

    -¿Se ha vuelto a dormir? Pobrecilla...

    -Si...

    -Es normal, ella tardará en aceptarlo, ha sido un cambio muy brusco.

    Era cierto, Kagome no estaba preparada para ser un medio demonio. Suspiré. Sango se incorporó y sacó de su mochila la extraña cama de Kagome.

    -Acuestala aquí, yo voy a lavar el futon.-dijo mientras recojía el futón. Salió de la cabaña y yo coloqué a Kagome en su cama. Entonces me di cuenta. Si Kagome era un medio demonio...ya no puede ser una sacerdotisa...Y si es así...tendrá poderes demoníacos, como mis garras de hierro. Kagome, sin duda, ha cambiado.



    POV. Kagome.

    Me desperté muy despacio y me incorporé en el saco de dormir. Todo el mundo dormía y Shippo estaba a mi lado en el saco. Sonreí en la oscuridad, pensaba que le daba miedo, pero no era así. Sango dormía a mi derecha con Kirara y Miroku a mi izquierda. La anciana Kaede dormía cerca de el lugar donde se ponía la hoquera. E Inuyasha dormía apoyado en la pared abrazado a Colmillo de Hierro. Me moví con cuidado y salí de la cabaña. Contemplé la luna llena, que parecía sonreirme.

    Suspiré, estaba completamente perdida. No sabía que hacer, no sabía que era. Sin darme cuenta había llegado al Arbol Sagrado. Acaricié la cicatriz que le hacía ser especial para mí. Se me saltaron las lágrimas y salté muy arriba. En el aire me di cuenta de lo que había hecho y caí sobre una de las ramas del Arbol Sagrado. Me reí penosamente, le estaba robando el papel a Inuyasha. Me recosté sobre su tronco cerré los ojos, pensando. Entonces, sentí la presencia de Inuyasha acercarse y luego le olí. Abrí los ojos y le miré desde arriba. Parecía diminuto, pero podía verle perfectamente. Me miraba con asombro e incredulidad. Bajé a su lado y le sonreí.

    -Kagome...esperaba encontrarte aqui...pero no subida en una rama-me reí y me miró con una mezcla de sorpresa y felicidad.

    -¿No viste? Te robé el puesto-me reí más y el también se rió conmigo.

    -Inuyasha, he tomado una decisión. Viviré lo mas normal que pueda y me acostumbraré. Buscaremos a Kikyo y me devolverá en sí, pero no voy a ir llorando ni amargada por ahí. La verdad, es muy divertido.

    -¿Divertido?¡¿Divertido?! ¿En serio, Kagome? ¡Ser un medio demonio no es divertido!- me gritó enfadado.

    -Inuyasha, sé que lo pasaste muy mal, pero quiero que sepas que nunca volverá a pasar. Tienes que ver la parte positiva de las cosas.

    -Eso lo sé, Kagome. Y que sepas que no voy a permitir que pases por lo mismo que yo.-asentí con una sonrisa. El cielo comenzó a aclararse poco a poco y cojí a Inuyasha de la mano.

    -¡Ven!¡Va a amanecer!-salté y lo arrastré conmigo. Para mi sorpresa no pesaba nada. Me senté en la rama más alta del arbol e Inuyasha se tambaleó.

    -¡Kagome! ¡Que me caigo!-me reí de el ya que era verdad, se iba a caer. Entre risas, le agarré del Haori y lo senté a mi lado.

    -¡En que pensabas, estupida!-le puse un dedo en los labios. Mira que podía llegar a ser pesado...Cuando se calló, quité mi dedo y sonreí.

    -Mira. ¿No es precioso?-dije señalando al sol que salía entre las montañas.

    -Si...¡pero ni que fuera la primera vez que lo ves!

    -Lo he visto...Pero nunca así-dije señalando mis orejas. Se sonrojó y miró al amanecer. La verdad es que esto era muy romantico. Me sonrojé y miré al sol. Aunque era un medio demonio y había cambiado, mi corazón seguía igual, seguía perteneciendole a él.
     
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    7. La decisión de mi corazón.


    POV.Kagome.

    -Inuyasha ¡echemos una carrera hasta la cabaña de Kaede!

    -¿Una carrera?-dijo extrañado.

    -Claro. Pero si tienes miedo a perder...No te obligo...-esperé a que el cebo hiciera su efecto.

    -¡Ja! Perder es algo imposible para mí ya deberías saberlo.

    -Pues demuéstralo.-le sonreí y le cogí de la mano. Saltamos de regreso al suelo y le solté.

    -Vale, cuando diga ''Ya''. No se vale empujar o saltar.

    -Y tampoco se vale decir ''sientate''-me reí de el y me preparé.

    -Vaale...Tres, dos, uno...¡¡Ya!!-y echamos a correr a toda velocidad por el bosque que se estaba despertando. Mis risas se perdían en el viento que generaba nuestra carrera. Al poco rato divisé la cabaña de la anciana Kaede y a Miroku saliendo de ella con cara de sueño.

    -Quien coja a Miroku primero gana-dijo Inuyasha. Asentí y nos lanzamos a por el pobre Miroku que tenía una cara de espanto muy graciosa. Le agarramos a la vez, yo por el brazo izquierdo e Inuyasha por el brazo derecho. Nos caimos los tres al suelo y me levanté rápidamente.

    -¡Bien, he ganado!¿Quien a perdido, eh Inuyasha?- levanté los dedos índice y corazón para formar el gesto de la victoria.

    -Tú, tu has perdido. Yo he llegado más pronto, te lo aseguro.-se incorporó y levantó el rostro con orgullo.

    -No, he ganado yo-afirmé acercándome a el.

    -Será que has perdido tú.-se acercó a mí con enfado.

    -¡No, no tú has perdido!-me puse de puntillas para poder mirarle a la cara.

    -¡Que te digo que he ganado yo!-puso su frente contra la mía y me obligó a ponerme sobre los pies de nuevo. Nos rugimos con rabia y automáticamente nos volvimos a Miroku.

    -¡¡¿Quien ha ganado, Miroku?!!-le gritamos.

    -Emm...esto...yo...no lo sé-dijo el aludido levantándose.

    -Bueno, el caso es que he ganado. Kagome, nunca podrás superarme.-dijo el arrogante de Inuyasha. Me aparté de él y le asesiné con la mirada. Me miró con miedo y se tapó las orejas. Cojí aire y me preparé para decir seguidamente mi palabra favorita.

    -¡¡Sientate!!-le chillé. Se incrustó contra el suelo y lo escuché murmurar.

    -Eso significa que he ganado.-sentí a mis orejas dar un tirón y lo escuché claramente. Me acerqué a el y le tiré del pelo.

    -Lo he escuchado, Inuyasha...¡¡Sientate, sientate, sientate, sientate, sientate, sientatee!!-seis veces Inuyasha besó el suelo y cuando terminó y se pudo levantar me di la vuelta.

    -¡Ya vale, pareceis niños!-Sango llegó a mi lado y me di cuenta de que en verdad, lo parecíamos. Me reí y fuí al lado de Inuyasha.

    -¿Empate?-dije tendiendole la mano con una sonrisa.

    -Keh, empate.-me cojió la mano y la agitamos.

    El resto de la mañana la dedicamos a preparar las cosas para el nuevo viaje que teníamos que emprender. El viaje para encontrar a Kikyo y que me devolviera a la normalidad. Toda la mañana estuve pensando en Inuyasha y en Kikyo. ¿Como le sentaría a Inuyasha? Mira como ahora no protestaba porque interrumpíamos el viaje para derrotar a Naraku. Como nos ibamos a ver con Kikyo...Seguramente a el no le importaba que yo me quedara así, solo quería ver a Kikyo...Este ultimo pensamiento me atravesó el alma y el corazón y no pude impedir que una lágrima descendiera por mi rostro. Shippo me miró y saltó a mi hombro.

    -Tranquila, Kagome, pronto volverás a ser humana. Ya no te parecerás al perro de Inuyasha.-dijo mirándome con una sonrisa. El puñetazo no se hizo esperar. El pobre Shippo, que solo intentaba consolarme, acabó llorando y con un chichón en la cabeza. Miré con fastidio a Inuyasha.

    -¡Inuyasha, tienes que ir siempre haciendo llorar a Shippo!¡Sientate!-se pegó al suelo y yo consolé a Shippo.

    -Ya, Shippo, ya, ahora te echo un espray para que se quite tu chichón.- el pequeño zorro dejó de llorar y le sacó la lengua a Inuyasha, que ya estaba escupiendo la tierra y levantandose del suelo.

    -Agh, Kagome, ya vale de tanto ''sientate''-dijo fastidiado.

    -Lo dejaré de decir cuando te aprendas a comportar.

    -Chicos, nos tenemos que ir ya.- Miroku y Sango estaban ya caminando hacia la salida de la aldea. Kirara se acercó a nosotros y Shippo se fué andando con ella. Me despedí de la anciana Kaede y caminé junto a Inuyasha.

    Esa noche tuvimos que dormir al raso y yo no tenía mi saco de dormir, por lo que no quise dormir en el suelo. Además, estaba muy triste, por lo que decidí dormir en un árbol, un poco apartada. Me acerqué a Sango, que ya terminaba de comer, y me senté a su lado.

    -Yo voy a dormir en ese árbol.-dije señalando un gran arbol. Estaba al borde de un precipicio y la luna estaba tan cerca de él que parecía que se lo iba a comer. Sango miró hacia el arbol y asintió.

    -Vale, Kagome. Buenas noches.-me sonrió y me levanté.

    -Buenas noches, Sango, Miroku.-miré al monje que comía su pez ya frío.

    -Buenas noches, Kagome.-dijo con la boca llena. Me reí y besé a Shippo en la frente, que dormía recostado en Kirara. A esta le acaricié la cabeza y me alejé hacia mi arbol. Me crucé con Inuyasha, que venía de un río que había bajo el acantilado.

    -Buenas noches, Inuyasha.

    -Keh.-me respondió. Sonreí para mis adentros y salté a una de las ramas mas grodas del arbol. Me apoyé contra su tronco y miré a la luna, mostrándole todo el miedo que albergaba mi corazón. Se me escapó una lágrima y luego otra. Cuando conseguí frenarlas, me llegó un aroma a la nariz. Era de un demonio, pero no amenazador. Mas bien, un demonio...¿bueno? Me incorporé y ví como descendía del cielo una vaca en una nube. Y encima de la vaca, Totosai. Se posó suavemente en el suelo y acudí a su encuentro.

    -Totosai, ¿que te trae por aquí?-me miró y se cayó de la vaca.

    -¿¿¿¡Kagome!???

    -Si, soy yo. Un poco cambiada...

    -¿Como es posible?-le conté toda la historia sobre mi transformación y Totosai asintió como si fuera lo más normal del mundo.

    -Hace unos días noté una gran aura demoníaca nacer y que cada día se hacía mas fuerte, pero no era malvada, era pura. Eso es un fenómeno imposible y me acerqué a ver. Y eres tú, Kagome. Tus poderes demoníacos son puros. Como las flechas de una sacerdotisa, pero mortales como el ataque de un demonio.

    -¿Qué? ¿Yo tengo poderes demoníacos? ¿Puros? ¿Eso no es imposible?

    -Totosai, eso es imposible. No puede ser una sacerdotisa cuando es un medio demonio.-Inuyasha apareció por sorpresa detrás mío. Al rato vinieron Sango, Miroku e incluso Shippo y Kirara.

    -Es posible porque ella es un medio demonio en cuerpo, pero su alma es la de una sacerdotisa. En total, eres medio demonio y medio sacerdotisa. Y necesitas a Kikyo para que ayude a tu corazón a decidir cual es la parte que quieres que se estableza.-todo era silencio en aquella noche.- Y seguirás en este estado hasta que se decida.

    Todo era confusión en mi cabeza. Era un lío que no sabía desacer. Me mareé y caí al suelo de rodillas. Me puse las manos en la cabeza e intenté tragar toda esa información. Sentí como Sango se arrodillaba detrás mío y me agarraba de los hombros.

    -Kagome.-me llamó Totosai. Levanté la vista y me miraba serio, por lo que me levanté.

    -¿Quieres entrenar para sacar tus poderes demoníacos a la luz?-no me lo pensé dos veces.

    -Sí. ¿Cuando empiezo?-lo que más deseaba era poder defenderme por mí misma, y poder pelear junto a mis compañeros plenamente.

    -Mañana. Ven tu sola a mi casa e investigaremos tus poderes, luego te haré unas armas y practicarás. Te espero allí.-y dicho esto se montó en su vaca y se marchó.

    -No irás sola, Kagome.-me aseguró Inuyasha.

    -Tengo que ir sola, ya le has oido.-iba a protestar, pero le hize callar.-Tengo que afrontarlo y aprender a dominarlos, podríais salir heridos y no me lo perdonaría.

    Me dirigí de regreso a mi arbol y salté a la rama. Si mi poder demoníaco es tan fuerte...¿que clase de bestia soy?
     
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