Amor entre inquilinos

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por carmen_miko, 7 Diciembre 2006.

?

Te ha gutado mi ff?

  1. muuuuuuuuuuuuuuxo xD

    86.4%
  2. sip, kontinualo :D

    10.6%
  3. no muxo :(

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  4. nada, en absoluto ¬¬

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    carmen_miko

    carmen_miko Entusiasta

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    Re: Amor entre inquilinos

    :hola: aki os dejo el cap 12


    AMOR ENTRE INQUILINOS
    CAP 12: “No podría mirar a otro como te miro a tí”




    Kagome al ver a ese chico se sorprendió mucho, y ni que decir tiene Inuyasha. Kouga Wolf era el heladero que conocieron en el parque.

    Kouga entró a la clase y se detuvo para presentarse. Cual fue su sorpresa al ver que esa chica que conoció en el parque estaba en su misma clase. Al verla, sus ojos brilllaron. Ahora tengo la oportunidad para conocerla mejor y poder salir con ella, pensó Kouga con una sonrisa dirigida a Kagome.

    Inuyasha al ver esa sonrisa y a quien iba dirigida, casi se puso de pie para darle a ese la paliza de su vida. ¿Cómo se atrevía a sonreirle a SU Kagome?, pensó un molesto y muy celoso Inuyasha. No estaba dispuesto a que viniese un chico y pretendiera quitarle a su chica y mucho menos cuando hacía tan poco que eran novios. Ya le enseñaría que nadie le separaría de SU mujer. Un momento, ¿Había dicho su mujer? ¿Desde cuando llamaba a Kagome así? Nunca había pensado en ninguna chica como “su mujer”, no importaba que sólo fuera una conquista pasajera, nunca había pensado o dicho eso de una mujer hasta ahora, esto era muy raro. Desde hacía algún tiempo, se encontraba raro. Desde mucho antes de conocer a Kagome y más precisamente desde la muerte de sus padres. Era mucho más fuerte, aunque él se entrenaba a diario y practicaba artes marciales y todo eso y ya de por sí era fuerte, esto era algo completamente diferente. Sus sentidos estaban más desarrollados, como su oido, olfato y vista. No se cansaba tan fácilmente y corria mucho más deprisa. Esperaba que no fuese algo malo, estaba empezando a preocuparse pero cuando lo pensaba mejor, todas esas habilidades eran de gran utilidad y no estaba demás ser más fuerte, correr más y todo eso, aunque de todas formas estaba empezando a acostumbrarse y hasta le gustaba sentirse poderoso.

    Ahora lo único que tenía de qué preocuparse era de ese infeliz y de que no se acercase a Kagome.

    Kouga le estaba sonriendo solo a ella y la verdad es que se sentía incómoda. A algunas chicas seguro que se sentían alagadas porque un chico muy guapo le estuviera sonriendo, pero a ella no. No le gustaba cómo le sonria, era como si esa sonrisa le dijera “no te vas a escapar, al final te tendré” y eso le daba mucha inquietud. Tenía un presentimiento sobre ese chico y aunque no lo dijera antes, también sobre Kikyo. Esa chica la daba muy mal rollo, era muy fría y tenía en la mirada un brillo maligno cuando la miraba y a veces cuando miraba a Inuyasha. Estaba muy preocupada por Inuyasha, no quería que nadie le hiziera daño, Inuyasha era su amigo, su compañero, su amor, su vida. Y aunque resultara muy cursi, sin Inuyasha en su vida no sabía que hacer, se moriría si no estaba con ella. Era increíble que en tan poco tiempo, una persona se hiziera tan importante en tu vida que sin él ya no tuviera sentido seguir viviendo, encontrar que la vida estaba vacia. Pero así era. Y estaba segura que Inuyasha se sentía así también, no sabía porqué pero estaba segura de una cosa, nadie la había amado como Inuyasha la ama a ella. Lo veía en sus ojos dorados como el oro. En esa mirada, ella se perdía, se hundía en las profundidades doradas que son sus ojos. Dicen que los ojos son el reflejo del alma, y viendo en los ojos de Inuyasha, ella estaba segura de una cosa, que nuca estaría sola, que nunca le haría daño y la abandonaría y que la amaba tanto o más de lo que un hombre es capaz de amar a una mujer.

    Kouga miró detrás de Kagome y vió a ese chico que la acompañaba el otro día. No le gustó nada como lo trató ese día. Y mucho menos que estuviera con ella.

    Fijó sus ojos azules en los dorados mirandose con desafío. Ninguno bajo la mirada, no querían romper el contacto, era como una guerra, el primero que perdía el contacto perdía y ninguno de ellos estaba acostumbrado a perder y mucho menos con el otro.

    El primero que lo hizo fue Kouga cuando el profesor lo llamó.

    - Señor Wolf, presentase a la clase -ordenó el profesor

    - Me llamo Kouga Wolf y soy el hijo del dueño de la empresa de Helados Wolf -dijo todo esto mirando a Kagome. La pobre no sabía donde mirar, estaba muy incómoda. Las chicas miraron a Kouga y suspiraron, los helados Wolf eran famosos en el mundo por su exquisito sabor y sus precios asequibles. Algunas empresas de helados sólo vendían a los ricos ya que sus helados eran muy buenos y les ponían precios caros, pero los helado Wolf no, por eso su empresa era tan exitosa y tenían un gran futuro.

    - Bien, ahora puede sentarse en.....

    Pero un fuerte resoplido lo hizo detenerse y mirar hacia la puerta que estaba abierta y con una chica medio recostada en el marco por falta de aire y con las mejillas rojas, pero no tanto como sus cabellos.

    - Per...do...ne la in..terrup...ción -dijo dificultosamente la muchacha-. Pero.....es que...me perdí siguiendo a.....Kouga pero....él me dejó atrás -terminó con sus ojos verdes esmeraldas clavados en los azules del chico como queriendo matarlo allí mismo

    - Y ¿Usted es? -le preguntó el profesor intrigado

    - Me llamo Ayame, Ayame Takashi

    - Muy bien, presentese a la clase

    - Hola -dijo con una sonrisa amistosa, Kagome al ver esa sonrisa supo que esa chica sería una gran amiga-. Me llamo Ayame y soy me gustaría mucho hacer nuevos amigos que halla paz en el mundo, pero creo que lo último sería más difícil así que mejor lo dejamos -dijo aún sonriente

    Los chios y chicas de la clase se rieron de lo que dijo, realmente esa chica era muy graciosa. Todos excepto una chica de mirada fría y un chico de ojos azules. El último estaba un poco molesto al tener que soportar todos los días a Ayame. ¿No era suficiente verla los fines de semana cuando iba a su casa ytenerla de vecina? Ahora tenía que verla en clases. La vería de mañana, tarde y noche, que horror, pensó un horrorizado Kouga. (xD)

    - Bien, ahora sientense donde puedan

    Kouga vió que había un sitio libre al lado izquierdo de esa chica tan guapa, Kagome. Él iba hacia allí cuando algo se le adelantó

    - Hola, soy Ayame ¿Cómo te llamas? -le preguntó a Kagome mientras se sentaba al lado de ella, justo en el sitio que quería sentarse Kouga

    Kouga no le calentaba ni el sol. Estaba furioso porque le habían quitado el sitio, ahora tenía que sentarse lejos de ella. Refunfuñando por lo bajo, se sentó a tres mesas más detrás de Ayame pero en la fila de la izquierda.

    Inuyasha estaba muy satisfecho, ese lobo sarnoso estaba lejos de su Kagome

    - Me llamo Kagome Higurashi, mucho gusto -sonrió a la chica

    El profesor siguió con su clase mientras los alumnos le prestaban atención, excepto una parejita que se estaba comunicando vía papelitos

    - El chico del otro día, el heladero del parque, esta aquí -decía el mensaje de Kagome

    - Si, lo he visto. Y no me gustó nada como te miró y te sonrió -le contestó un Inuyasha algo molesto, bueno, muy molesto

    - La verdad es que a mí tampoco me gustó mucho que lo hiziera. No me gusta como me mira. Y espero que no te pongas celoso por ese chico, porque tu eres el único para mí. No podría mirar a otro como te miro a tí

    Inuyasha cuando leyó eso se puso muy contento y los celos y el malestar que tenía se esfumó por arte de magia. Kagome era la única que tenía ese poder, era la única que con solo unas palabras lograba tranquilizarlo. Él confiaba en Kagome, no tenía nada de qué preocuparse. Ella no es como Kikyo. Ella si le sería fiel y lo amaría como él la ama a ella. No desconfiaría de su palabra, no de ella. Sólo con ese pensamiento pudo estar más tranquilo.
    Kagome sabía que estaba un poco sonrojada por lo que había escrito en ese papel. Todavía no se acostumbraba a ser expresar sus sentimientos.

    - Señorita Higurashi, ¿Se encuentra mal? -le preguntó el profesor

    Kagome levantó rápidamente la mirada sorprendida.

    - No, no profesor

    - ¿Seguro? Porque tiene la cara muy colorada

    - Estoy bien, profesor.

    Inuyasha se preocupó al escuchar lo que le preguntaba el profesor a Kagome. Esperaba que no estuviera enferma.

    - Bien, si usted lo dice será verdad

    Al decir eso, el profesor continuó exponiendo su tema.

    - Kagome -susurró un preocupado Inuyasha recostandose en su mesa-. ¿De verdad estas bien? Si no te encuntras bien podemos suspender la salida para otro día. Lo más importante es tu salud

    Kagome se enamoró aún más al escuchar lo que le dijo Inuyasha. En verdad estaba preocupado por su salud e incluso estaba dispuesto a quedarse en casa por su bien. Muchos de los chicos de estos tiempos no hubieran dicho lo mismo que él. Anteponía su salud a cualquier cosa, estaba muy feliz.

    - No te preocupes, no es nada. No tengo nada malo, solo que me sonrojé al pensar en lo que te escribí. No estoy acostumbrada a expresar mis sentimientos -le susurró

    - Tonta, no te tienes que avergonzar por lo que me escribiste. Con el tiempo te acostumbraras -le dijo con voz dulce

    Kagome asintió como respuesta a lo que dijo Inuyasha mientras sonreía enamorada.

    Kikyo estuvo osbserbando todo el rato a la pareja. Cada vez que los veía juntos se ponía enferma. Saber que ese chico, ese hombre alguna vez la amó (eso es lo q cree ella ¬_¬) no podía permitir que una niñita como esa, aunque tuvieran la misma edad para ella seguiría siendo una niña, le hubiera robado al novio (sin comentarios u.u) una mujer como ella podía tener a todos los hombres que quisiera, pero el único que no le hace caso es al que ella quiere. Sólo hasta que se cansara de él, después le dejaría a su suerte, a su destino que la verdad sea dicha no era muy alentadora que digamos, era más bien un destino muy negro. Pero antes tenía que separarlos, pero todavía no había pensado en ningun plan.

    Estaba impaciente, ¿Cuando iba a tocar el timbre de salida? Se le estaba haciendo interminable. Ya tenía ganas de salir para estar a solas con su novia.

    Al momento de pensar en eso sonó el timbre de salida, recogió rápidamente sus cosas observando que Kagome hacía lo mismo. Se tomaron de las manos y de camino a la puerta se despidieron sin nisiquiera mirar a sus amigos. Kouga iba a interponerse entre la puerta y la pareja, pero no contó con que Ayame se dió cuenta de las intenciones de él y lo cojió de su brazo haciendolo volverse hacia ella.

    - Déjame Ayame -le espetó Kouga, intentando soltarse de su agarre

    - No te pienso soltar. Ya he visto como miras a Kagome. No te permitiré que destrozes su relación con ese chico. Se ve que estan muy enamorados y no quiero que te interpongas. Además tu y yo estamos comprometidos desde niños, y ese compromiso no se romperá por mucho que hagas o dejes de hacer. Si me entero que haces algo para que ellos rompan -dijo esto último en un susurro para que sólo Kouga lo escuchara-. Yo te romperé a ti

    Dicho esto, Ayame se fue a recoger sus cosas para irse a su casa, dejando a Kouga temblando de miedo. No hay que hacer enfadar a Ayame, pensó Kouga, ella es capaz de castrarme y mucho más si quiere y sin ningun tipo de remordimientos después. Recogió sus cosas corriendo hacia la entrada de la universidad pensando que a lo mejor todavía estaba allí Kagome, pero cuando llegó no estaba ni ella ni ese chucho pulgoso que la acompañaba. Decidió regresar a su casa al mismo tiempo que su limusina lo iba a recoger. Su padre y su aguelo no lo dejaban coger su coche para ir a la universidad para poder controlar lo que hacía. No es que estuviera controlado por su familia, sino que después de clases tenían reunión en su casa y como sabían que si fuera por él no iba pues, la mejor manera de que él fuese era dejarlo sin transporte propio y depender de la limusina de la familia. No era cuestión eso de andar hasta la otra punta de la ciudad, y mucho menos con lo hambriento que se ponía al salir de clases (jejeje eso es lo q me pasa a mi u.u me entra un hambre xD)


    ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


    Dejando a un Kouga hambriento (xD) vemos a nuestra pareja favorita tomados de la mano, entrelazando los dedos para así tener más contacto entre ellas, caminando hacia la feria medieval.

    La feria medieval estaba un poco lejos, pero como iban conversando entre ellos se les pasaba mucho más rápido el tiempo además de que de vez en cuando Inuyasha no aguantaba más y le daba un beso a Kagome, aunque sea solo un beso rápido no le importaba. Daba igual si era en la mejilla que en la boca o en la sien. Un beso era un beso
    Cuando llegaron, miraron todo lo que había allí. Tiendas para comprar obsequios de la época, vestidos, utensilios para poder crear todo tipo de collares, pulseras y de más complementos, además de armas de juguete de la época como espadas, arcos con sus flechas, lanzas... y muchos concursos de todo tipo.

    Eso fue lo que le llamó la atención a Kagome, a ella se le daba muy bien el tiro con arco y hacía mucho que no lo practicaba, más precisamente desde que no va al templo de su familia.

    Inuyasha estaba fascinado. Nunca había ido a una feria y mucho menos a una medieval como esta. De repente Kagome le tiró de la mano llamandolo para que le prestase atención

    - Inuyasha, me gustaría participar en el concurso de tiro con arco -le dijo Kagome con un brillo en la mirada. Al ver ese brillo, Inuyasha sonrió. Le encantaba ver que Kagome era feliz y más si era él el que la hacía feliz

    - Si tanto quieres participar, adelante -le dijo aún con la sonrisa en la boca-. Yo te estaré animando

    Kagome sonrió y fue con Inuyasha a apuntarse.


    ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


    - Señor los he seguido como me indicó -dijo hablando por teléfono móvil

    - Muy bien. Cuando tengas oportunidad, mátalo -ordenó la otra voz

    - Muy bien señor -dijo cortando la llamada-. Hoy es el día en el que vas a morir Inuyasha. No quería matarte aún, pero las órdenes son órdenes. Me hubiese gustado mucho hacerte sufrir pero por lo que se ve, tu destino a llegado muy pronto.

    CONTINUARÁ.....

    :hola: komo estan?
    espero q os aya gustado este cap n.n

    ana: siento poner el apellido de kouga "wolf" pero esq para mi le pega muxo jijiji x cierto, yo soy la unica q le dice "inu" a inuyasha ¬_¬.........weno, tamb kagome xD me a gustado muxo tu post n.n me e reido muxisimo, gracias n.n

    syuki: gracias x tu post y x los animos q me das n.n la vdd esq ya me gustaria a mi tener komo novio a inuyasha u.u pero para eso estan los sueños :feliz:
    Judit- chan: gracias x el post n.n kouga e inuyasha en una misma habitacion.....se formara la tercera, cuarta y asta la quinta guerra mundial xD

    Miki: sip, soy muy mala :jojo:pero solo kuando esta de x medio la kikiperra, komo dice ana(xD), y si no dejo al final con intriga, no seria lo mismo, os aburriria mi fic u.u. Tengo q decirte q me encanta tu fic :*o*: esta genial, pon konty pronto ToT
     
  2.  
    Judit- chan

    Judit- chan Usuario común

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    Re: Amor entre inquilinos

    De nada guapa;)

    Si yo creo que esos dos serían como dos gallos de peleaxD

    Me encanto esta frase: No podría mirar a otro como te miro a tí [​IMG] [​IMG]es tan Kawaii, y bonita. Y si sirve para que Inuyasha no sea tan celoso, pues mejor aúnxD

    Chao.

    Besos:besito:
     
  3.  
    Orianna

    Orianna Entusiasta

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    Re: Amor entre inquilinos

    NO!!! NO!!! el que llegue hacerle algo a mi hermoso Inu le dare un patada por el @(/&
    huy pero que cosas... y eso que no han llegado a su departamento!!!ahi no!! ya estoy pervertida como Miroku!!!
    jeje pues buena acabo de leer tu fic, esta muy bueno
    espero que pongas la conti rapidito plisss
    no me hagas llorar T_T
    jeje bueno yo soy nueva mucho gusto jeje ahora sere una gran seguidora de tu fic
    dalo por hecho
    Bye besos besos!!
     
  4.  
    carmen_miko

    carmen_miko Entusiasta

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    Re: Amor entre inquilinos

    :hola: aki estoy otra vez n.n
    x cierto, en este cap aparecera un personaje q a todas os tiene lokitas :amor:


    CAP 13: Un concurso y un accidente


    - Hola, me gustaría apuntarme al concurso de tiro con arco -dijo sonriente Kagome al encargado del consurso

    - ¿Esta segura, jovencita? -dijo un tanto escéptico al ver que la chica no era muy fuerte-. Para poder concursar, tienes que poder tensar la cuerda del arco y por lo que veo no tienes mucha fuerza -dijo burlón

    Inuyasha estuvo apunto de darle una paliza al hombre. Nadie le habla así a su novia. ¿Quien se a creído que era ese?. Tenía ya preparado el puño cuando Kagome dijo de la misma forma que el hombre:

    - ¿Cómo puede estar tan seguro que no tengo fuerza? Además, todas las personas que quieran participar pueden hacerlo. Ahora mismo estoy viendo a un niño de 10 años, un anciano de 70 y una chica de 20 años que por lo que se ve no tiene mucha fuerza. Así que no veo porqué no puede participar como todos los demás.

    El hombre se quedó cayado y con el entrecejo fruncido.

    Inuyasha estaba orgulloso de su novia, él ya sabía que ella tenía muy mal genio cuando quería y él había sido su blanco preferido ya que ambos tenían casi el mismo carácter. La verdad es que a veces tuvo miedo, porque tenía un brillo maléfico en los ojos que ya quisiera el diablo tenerlo, y esperaba que nunca Kagome se enfadara con él. Le gustaba mucho hacerla enfadar porque era muy gracioso la cara que ponía, se le inflaban las mejillas. Cada vez que recordaba eso se echaba a reir como loco, era muy graciosa. Pero, esperaba que nunca se enfadara en serio con él porque de ser así, estaba seguro que no legaría a su cumpleaños, que ya que lo pensaba era muy pronto.

    Kagome estaba eufórica, había puesto en su lugar a ese hombre antipático, ahora sólo tenía que esperar a que empezara el concurso y ya le demostraría a ese hombre de qué estaba echa.

    Pero lo que más estaba ansiosa es en ver la cara de su Inuyasha cuando ella gane. Nunca le había dicho que era muy buena en el manejo del arco, aunque su abuelo le decía que buena no era, sino una experta, nunca fallaba un blanco, molestia a parte.

    Su abuelo la preparó desde muy pequeña en su manejo ya que era una sacerdotisa y tenía que saber esas cosas. Pero ahora que lo pensaba, su abuelo estaba muy raro, más de lo normal. Él le contaba historias de la época feudal, donde segúan él habían youkais, hanyous y humanos enfrentados todos por conseguir el poder de una esfera, creía recordar que se llamaba “la esfera de los cuarto espíritus” pero como ya tenía costumbre, no prestó atención a lo que su abuelo le decía.

    Ahora en lo único en lo tenía que pensar era en ganar el concurso y lucirse ante su novio. Sonrió al pensar en eso último.

    - Preparense, por favor. El concurso va a comenzar -informó una voz por magnetofono (creo que se dice asi, no? @.@)

    Kagome sevolvió hacia Inuyasha que estaba detrás suyo y le sonrió.

    - Deseame suerte -le pidió

    - Buena suerte, preciosa -le contestó mientras la abrazaba fuerte por la cintura y ella lo abrazaba por el cuello.

    Al separarse un poco, se dieron un pequeño beso.

    Kagome se fue hacia donde estaban los demás participantes mientras Inuyasha permanecía unos pocos metros detrás.

    La reglas del concurso eran muy simples. Había tres grupos de ocho personas que tenían que competir de dos en dos hasta que sólo quedasen dos personas, para poder ser una de esas dos personas, tenían que acertar cerca del blanco pero si acertaban al blanco, ganaban al oponente.

    Cuando sólo quedaban dos, competían entre sí, de la misma manera que antes.
    Al final, sólo queda uno de los tres grupos que había.

    Gana el que consigua 100 puntos antes que los demás. Pero si da en el blanco gana.
    Inuyasha estaba impaciente de ver a su Kagome como que se dice “en acción”

    Kagome respiró hondo, cojió el arco con la mano izquierda y una flecha con la derecha y la colocó en su sitio. Tensó el arco al tiempo que cerraba los ojos y se concentraba en la diana.

    Inuyasha la observó y se sintió un poco raro de repente. Como si un aura rodeara a Kagome.

    Abrió los ojos y soltó la flecha. Que dió en la diana, justo en el centro.

    Inuyasha estaba impresionado. No sabía que Kagome fuera tan buena en el tiro con arco. Pero todavía tenía esa sensación y cuando la flecha dió en el blanco, creyó ver unas chicpas rosas. Debo de estar o loco o me esta engañando la vista, pensó Inuyasha.

    Kagome fue subiendo puestos. Sus rivales, que la mayoría tenían experiencia en el tiro con arco, fueron eliminados sin ni siquiera coger el arco. Kagome, flecha que lanzaba, flecha que daba en la diana.

    Inuyasha en verdad estaba muy orgulloso de ella. Además de que ya sabía algo más de ella, algo que le entusiasmaba muchísimo por su cara de felicidad cuando soltaba la flecha y por la de concentración antes de soltarlo, denotaban que el tiro con arco era algo muy serio para ella además de gustarle mucho.

    Después de unos minutos más, llegó la gran final. Era entre Kagome y un chico que por lo que se veía era un experto en la materia.

    - No te hagas muchas esperanzas -le dijo el chico con voz altiva-. Por mucha suerte que hayas tenido, no me vas a ganar -lo dijo muy seguro de sus capacidades.
    Kagome se guardó sus comentarios. Pero el que no se los guardó fue Inuyasha.

    - Oye, tú -señalando al chico-. Será mejor que no seas tan arrogante. Ya sabes el dicho: “El que ríe el último ríe mejor”

    Kagome le dirigió una enorme sonrisa. Aunque no estaba muy segura de saber cómo pudo escuchar lo que le dijo ese arrogante chico, estaba muy feliz de ver que la defendía.

    - Por favor, ponganse en la línea blanca.

    Los dos se pusieron detrás

    - El primero que consiga 100 puntos gana. Si alguno de los dos da en el blanco, el otro tiene la oportunidad de ganar si le da en el mismo sitio. Ahora, se decidirá quien lanza primero -para eso el arbitro, puso una moneda en su palma. Kagome eligió cara y el chico cruz. Al final salió cruz asi que el chico lanzaba primero.

    - Este concurso ya esta ganado -dijo el chico mientras tensaba el arco y disparaba

    La flecha dió en el centro.

    El chico la miró con un aire altivo en la mirada

    - No hace falta que lanzes, sería mejor que me felicitaras ahora

    Kagome no dijo nada. Será otro el que felicite, pensó Kagome, yo ganaré este concurso y de paso te bajaré el super ego que tienes.

    Kagome preparó la flecha y se concentró

    Inuyasha estaba muy nervioso. Aunque estaba seguro que ganaría Kagome pero, si perdía y ese mocoso le decía algo, en vez de celebrar su victoria estará en un funeral. Nadie iba a molestar a su hembra.

    Un momento, pensó Inuyasha, otra vez he dicho que Kagome era mi hembra. En verdad no se que me está pasando. Dejó sus reflexines para otro momento al ver que Kkagome estaba apunto de lanzar.

    Cuando la flecha fue lazada, no se escuchaba nada ni a nadie. Todos estaban mirando donde había caido la flecha.

    - Como muy bien había dicho mi novio antes, quien ríe el último ríe mejor -dijo con su mejor sonrisa al chico.

    Inuyasha corrió hacia Kagome y la brazó fuerte.

    - Felicidades preciosa. Le has dado una buena paliza a ese tipejo -murmuró en su oído
    Kagome sonrió mientras abrazaba más fuerte a Inuyasha

    - Gracias. Alguien tenía que bajarle los humos a ese chico

    - Sip. Y tú lo hiziste muy bien. Me sorprendió mucho que te gustara el tiro con arco y además de que fueras una tiradora experta -le dijo separandose un poco para mirarla a los ojos.

    - Mi abuelo me entrenó desde niña

    - ¿Y eso? -preguntó curioso

    - Porque según él, yo tenía que aprender a manejar ese tipo de armas

    - ¿Porqué?

    - Porque las sacerdotisas tenemos que aprender a utilizar un arma. Aunque no se muy bien para qué.

    - ¿Eres una sacerdotisa? -preguntó curioso

    - Si. Mi familia vive en el templo Higurashi

    - Ahhh. ¿Tienen un templo?

    - Haces muchas preguntas, Inu jajaja

    Inuyasha se sonrojó

    - Es que casi no se nada de tí o tu familia -dijo un poco avergonzado

    - Lo mejor será que nos divirtamos en la feria y cuando llegemos a casa hablamos y nos conocemos mejor -respondió con su habitual sonrisa

    - Si. Nos divertiremos ahora -dijo con un brillo en los ojos-. Y después nos conoceremos mejor, mucho mejor -dijo con una sonrisa sensual. (+ kisiera yo q me dirigiera esa sonrisa n/////n)

    Kagome se sonrojó al ver esa sonrisa. Si no deja de sonreirme así, no respondo de mis actos, pensó Kagome.

    - Sigamos mirando por la feria -dijo Kagome cojiendo de la mano a Inuyasha, que inmediatamente la entrelazó con la suya.

    Dieron unos pocos pasos cuando un hombre los detuvo

    - Esperen. Se olvida del premio, señorita -dijo el hombre con una sonrisa

    - ¿Premio? -preguntó confusa

    - Si, por ganar el concurso

    - Ahhh. ¿Había un premio? -dijo sonriendo como una niña chica al saber que le van a dar un regalo

    Inuyasha sonrió cuando ella dijo eso. Sólo Kagome podría ser más despistada. Pero asi y todo la amaba mucho, muchísimo.

    - Si. Tome -dijo entregándole su premio en un sobre

    Después de eso, el hombre se fue.

    - ¿Qué es? -preguntó curioso Inuyasha. No lo podía evitar, era muy curioso.

    - Pues..... -dijo mientras lo abría. Cuando lo abrió sus ojos brillaron de entusiasmo y felicidad.

    Inuyasha estaba impaciente por saber qué era.

    - Princesa, ¿Qué es? -dijo intentando mirar el sobre

    - Es.......un......

    - ¿Un qué?

    - Un....¡descuento en una tienda de ropa! -gritó muy emocionada
    Inuyasha se cayó estilo anime

    - ¿Por eso estas tan contenta?¿Por un descuento en una tienda de ropa? -dijo con una gotita en la cabeza

    - No sabes lo importante que es el vestuario de una mujer -le reprochó-. Tenemos que vestir simpre a la última moda y estar bellas para los hombres a quienes amamos. Y eso cuesta dinero

    - No hace falta que te arregles por mí -dijo sonriendo, acercandola a él-. Para mí estas hermosa de cualquier forma -añadió abrazandola por la cintura

    - Mmmm...eso lo dices porque no me has visto cuando me despierto -dijo sonrojada por el piropo de Inuyasha.

    - Jajajajaja aunque así fuera, serías la mujer más hermosa del mundo mundial para mí.

    - Mmm...creo que te has ganado un beso -dijo Kagome sonriente

    Alzó los brazos hacia su cuello, entrelazando sus manos tras él. Se puso de puntillas y se acercó a sus labios.

    Al principio fue solo un roze, pero como siempre que sus labios se rozaban, saltaban chispas.

    Inuyasha no pudo aguantar más, abrazó más fuerte a Kagome mientras rozaba con su lengua su labio inferior, pidiendole permiso para entrar. Al sentir la lengua de su novio, Kagome entreabió los labios para sentir como su lengua entraba. Todavía no sabía besar muy bien, pero el deseo que sentía cada vez que estaba con él, cada vez que le tomaba de la mano, cada vez que la besaba, era tan intenso que la vergüenza desaparecía. Cuando la lengua empezó a degustar su boca, lo único que se le ocurrió a Kagome fue imitarle, por eso le tocó con la punta de su lengua a ese invasor y empezó una danza feroz, una danza que para Inuyasha era lo más erótico que había sentido antes. Y eso que había besado a muchas mujeres, pero a ninguna como a Kagome. Con ella empezaba a experimentar todo de nuevo. Y era magnífico.

    Kagome se sintió muy rara, sobre todo en su bajo vientre. Notaba algo húmedo, nunca lo había sentido antes. Sus pechos le dolían, especialmente en las puntas. Al contacto con el pecho masculino, se aliviaban. Empezó a gemir por la increíble sensación del roze entre los dos.

    Inuyasha sintió que se estaba exitando demasiado, y tenían que parar antes de que el deseo fuera tan grande y perdieran el control. No quería que la primera vez fuera así. Quería que fuese algo mágico, una prueba de amor definitiva entre los dos. Un acto de amor infinito y no un acto de lujuria y deseo.

    Cuando sintió que las puntas de los pechos de Kagome se le clavavan en su musculoso pecho, casi estuvo perdido, pero en ese momento un olor le inundó las fosas nasales. El olor de exitación de Kagome. ¿Cómo es que puedo oler su exitación?, se preguntó Inuyasha. Ese olor lo estaba enbriagando, era un olor que lo incitaba a poseer a la mujer que estaba besando, que lo incitaba a marcarla para que todos viesen que era de él. En verdad no sabía qué le estaba pasando. Si no hubiese sido porque les faltaba el aire, no sabía que hubiera pasado.

    Los dos se quedaron abrazados un rato más para recuperar el aire. Kagome estaba muy a gusto con su cabeza reposada en el musculoso pecho de su novio. Era la mujer más feliz del mundo. Estaba un poco acalorada por el intenso beso que se dieron y las sensaciones que experimentó. Ella sabía que era deseo, atracción, lujuria. Sentimientos que nunca antes experimentó.

    Se recuperaron un poco y rompieron el abrazo para entrelazar sus manos. Aunque estaban un poco o mucho sonrojados estaban felices, habían encontrado el amor en la persona que menos lo esperaban. Desde que se conocieron se cayeron mal, y siempre se estaban peleando por nada, y ahora eran pareja y estaban enamorados. El destino a veces es muy cruel pero, para ellos, fue el destino quien los unió y estaban agradecidos.

    Tomados de la mano, miraron las tiendas de la feria, compraron regalos para ellos y para sus amigos.

    - Este día es el mejor de mi vida, así que tenemos que comprar recuerdos para recordar después de muchos años, los momentos felices que estamos pasando -le dijo Inuyasha a Kagome con una enorme sonrisa

    Empezaba a oscurecer cuando decidieron regresar a casa.

    Estaban tranquilamente caminando por la calzada cuando se escucha el ruido de neumáticos. Un coche iba en dirección a ellos. Pero cuando se dieron cuenta de eso, el coche estaba casi encima de ellos y no podían esquivarlo.

    Inuyasha no iba a permitir que le hizieran daño a su Kagome. Así que cojió a Kagome en brazos y saltó lo más alto que pudo hacia arriba

    Kagome cerró fuertemente los ojos, instintivamente se acercó a Inuyasha buscando protección. Estaba tan asustada que no notó que Inuyasha la levantó en brazos.

    - Preciosa, ¿Estas bien? -preguntó preocupado Inuyasha sin soltar a Kagome de sus brazos todavía.

    Tuvo miedo, mucho miedo. Creía que iba perder a su Kagome.

    Kagome levantó el rostro y lo primero que vió fue la preocupación y el miedo aterrador en los preciosos ojos de Inuyasha

    - Sí, estoy bien. ¿y tú?¿Cómo estas? -preguntó muy preocupada

    - Sí, estoy bien. Pero tuve mucho miedo de perderte -contestó abrazandola más

    - Yo también, Inu. ¿Qué ha sido del conductor? -dijo mirando detrás de Inuyasha, y cual fue su sorpresa al ver que estaban muy lejos del lugar del accidente-. Inuyasha, ¿Cómo hemos llegado aquí?

    - ¿Eh? -dijo sin comprender aún. Miró hacia atrás y vió que efectivamente estaban muy lejos del lugar del accidente-. No se. Yo sólo...- Inuyashadejó de hablar, al recordar lo que hizo instintivamente por proteger a Kagome. Lo que hizo fue saltar lo más que pudo. Entonces, saltó más de 20 metros de un solo salto. Era increíble. ¿Qué le estaba pasando?


    ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


    - Señor -dijo hablando por el móvil

    - ¿Qué ha pasado?¿Lo ha matado ya? -dijo la siniestra voz, aunque estaba vez con un toque ansioso

    - No, señor. Me lanzé contra ellos aunque no se cómo lo hizo pero se salvaron -dijo temeroso al saber que su jefe era muy duro contra aquellos que fracasaban en sus encargos.

    - ¡¿CÓMO QUE SE SALVARON?!

    - Lo siento señor, pero la próxima vez no fallaré -juró

    - Más te vale no fallar -contestó siniestro la voz colgando la llamada

    - Hoy te has salvado, Inuyasha Taisho, no se cómo, pero lo has echo. Pero la próxima vez no te me escaparás


    ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


    - ¿Porqué estas tan inquieto? -preguntó la voz de una mujer

    - Se acerca la fecha -dijo una voz ronca, con tono que daba escalofríos a quien lo escuchaba

    - ¿Qué fecha?

    - La fecha en la que tendré que decirle toda la verdad

    - ¿A quien?

    - A mi hemano

    - ¿A Inuyasha?¿De qué verdad hablas Sesshomaru?

    - Se lo tengo que decir a él en persona. El día de su cumpleaños, a mi hermano le cambiará la vida para siempre.




    CONTINUARÁ..........

    espero q os aya gustado n.n cada vez se pondra mas interesante n.n
    Orianna: gracias x leer mi fic y pervertidas somos todas (:jojo:) en mi fic abra mas de un lemon :verguenza:espero q te aya gustado :P
    Judit-chan: jajajaja la frase me salio espontanea :*o*: me alegra q te aya gustado n.n
     
  5.  
    Judit- chan

    Judit- chan Usuario común

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    Re: Amor entre inquilinos

    Sip, pues es que te quedo muy linda la frase. Yo quero el lemon, cuando lo hagas eh;)

    Que paliza le ha dado Kagome al chico ese:saltarin:, que bien que Inu la apoya. ¿Me parece que pronto habrá lemon verdad?xD

    Chao.

    Besos:besito:
     
  6.  
    ISYLU

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    Tauro
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    Re: Amor entre inquilinos

    Ayyy esta muy interesante y emocionante!!! :)
    Me encantó ¿que es lo tendrá que decirle sesshoumaru a inu?
    Creo que ya me imagino que ;)
    Bueno ha estado genial Espero a la próxima Contiiiii!!!!!! [​IMG]
     
  7.  
    carlotaa

    carlotaa Entusiasta

    Capricornio
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    Re: Amor entre inquilinos

    holaaa es la priimera vez q eocmeto en estee
    fiiic y me encaantoo qe monoos!
    ademas lo qe me hicoo muchaa graciaa fuee loqe pusiste
    del calvoo jajajaa yo tambn se qi en es ya qe antes saliaa
    qcada año pero ahora no jeje..ueno ueno qe apaarte en zemoo froos...
    soy nuevaa y solo se ocmmentaar qe pavaaa!bueeno qe lo sigaaas porqe estaa
    de miedoooo de verdad muuchoos animos con este fic un beesoo!
     
  8.  
    miki mitsuki

    miki mitsuki Iniciado

    Leo
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    Re: Amor entre inquilinos

    noooooooooooooooo ToT
    como me lo podes dejar asi
    quiero saber lo que sesshomaru le tiene que decir a inuyasha
    aunque creo que ya se que es pero no lo voy a decir
    bueno me gusto mucho la conti espero que lo continues pronto
    no tengo mas que decir
    chau y besos
    tu amiga miki
     
  9.  
    Princess Alexandra

    Princess Alexandra LexSnape

    Leo
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    Re: Amor entre inquilinos

    Ohayo carmen miko!!!!!
    acobo de leeerme tooooodddoooo el FF!!!
    me gusta muxo como va la historia en vdd
    espero ke lo kle mi sessho le diga a MI inu no haga que mande a kag al kño u-ú...
    Espero la kponty eehh

    MaTTa nE^.*!!!
     
  10.  
    carmen_miko

    carmen_miko Entusiasta

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    Re: Amor entre inquilinos

    AMOR ENTRE INQUILINOS


    Inuyasha y compañía no son mios, solamente mientras duermo xD
    -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
    CAP 14: Una visita insperada

    Estaban nuestra pareja sentados en el sofá, uno al lado del otro, mientras Inuyasha abrazaba con su brazo derecho a una Kagome todavía impactada por lo sucedido. No sabía qué había pasado aún, pero fuera lo que fuese estaba agradecida. Si algo le hubiera pasado a su Inuyasha, no sabía qué hubiera hecho ella. Inuyasha era su vida.

    - Kagome, preciosa, ¿Te encuentras bien ahora? -preguntó en un murmullo, inclinandose hacia ella.

    - Sí, estoy bien -dijo con una pequeña sonrisa, un poco triste. Inuyasha vió esa sonrisa, una sombra de la sonrisa que normalmente le daba a él.

    - ¿Qué te ocurre, princesa?¿Porqué estas tan triste? -preguntó con voz dulce.
    Kagome levantó la mirada hacia su novio que la veía con amor y ternura.

    - Es que tuve miedo. Tuve miedo de perderte. Tuve miedo al pensar que hace poco, podrías haber muerto. No quiero perderte Inuyasha. No quiero pensar en una vida sin tí -respondió con voz queda, con los ojos húmedos de retener las lágrimas.

    Inuyasha abrió los ojos enormemente. Él creía que Kagome estaba así por haber estado apunto de morir. No porque estuviera preocupada por su bienestar, preocupada al pensar lo cerca que estuvo de perderlo. Si antes una minúscula parte de él tenía dudas de que ese amor que se tenían era un amor verdadero, aunque todo sea dicho, era normal que tuviese esa duda. Lo habían engañado cruelmente, aunque ese engaño no lo afectó mucho, porque Kikyo nunca estuvo en su corazón como lo está Kagome, de todas formas era un engaño y el corazón humano era débil, se protegía del dolor.

    Respiró profundamente antes de abrir los ojos y hacer voltear a Kagome hacia sí.

    Tomándola por los hombros y haciendo que ella lo mirase le dijo:

    - Kagome, no tienes que preocuparte. Tú nunca vas a perderme. Y óyeme bien, nunca te voy a dejar. Siempre vamos a estar juntos, siempre. No importa lo que pase. Yo siempre te voy a amar y proteger -dijo con voz dulce, y sus ojos brillando por una pequeñas lágrimas que intentaban escaparse. Él, que nunca había llorado así porque sí. Estaba apunto de soltar lágrimas al saber que la chica que estaba delante de él, la chica que él ama, se preocupase más por él que por sí misma. Además de que todo lo que había dicho era la absoluta verdad. Inuyasha no era conocido por expresar sus emociones, y mucho menos de decirlas de la forma en que lo había dicho, con tanto amor, ternura.

    - Cariño, ¿Porqué no jugamos a las preguntas?¿Así sabremos más cosas de nosotros? -preguntó Inuyasha intentando que Kagome se animase un poco y que olvidase lo sucedido.

    - Claro -dijo sonriendo más animada. Estaba impaciente por saber más de él.

    - Empieza tú primero -dijo Inuyasha mientras se sentaba como en la serie(ya sabesen, no?), mirando a Kagome que hizo lo mismo, mirándose.

    - Bien. Ehhh... Cuéntame algo de tu familia. La única vez que te pregunté, me trateste muy mal -dijo, recordando lo que pasó


    FLASH BLACK




    - Inuyasha¿Cómo es que viniste a la ciudad solo?-preguntó Kag, era la forma más indicada para abordar el tema de su familia
    - Eso no te incumbe-le respondió con la mirada furibunda

    - Lo siento, no era mi intención preguntarte algo así-comentó Kag un poco austada por la respuesta de Inuyasha

    - Perdóname tú. Es que me pilló desprevenido, eso es todo-dijo arrepentido


    FIN FLASH BLACK




    Inuyasha se movió un poco incómodo. No era fácil hablar de su familia. Todavía no se había recuperado de lo que les pasó y del peligro que estaba corriendo, pero lo mejor era contarle a a Kagome la verdad, sin llegar a preocuparla demasiado.

    - Mis padres murieron al quemarse nuestra mansión. Aquel día, hibamos a ir a una fiesta en honor de unos amigos de mis padres. Mi hermanastro y yo, no estábamos en la casa en ese momento. Nosotros fuimos a un encargo de último momento. Nuestro padre, nos mandó ir a comprar un regalo para el hijo pequeño de sus amigos -dijo Inuyasha con voz queda, con la mirda perdida. Kagome estaba segura que estaba reviviendo ese momento-. Nosotros no queríamos ir, pero mi madre dijo que sería una descortesía por nuestra parte no regalarle un pequeño obsequio al recién nacido. Nos fuimos y cuando regresamos, encontramos a la policía y los bomberos, intentando apagar el fuego que estaba destruyendo nuestra casa. Al verlo, los dos nos fuimos directos hacia la policía que estaba allí. Ellos nos dijeron que una llamada los alertó del incendio, pero que ya era demasiado tarde. Mi hermanastro preguntó si no habían visto a nadie salir de la casa, o si los bomberos no encontraron a nadie dentro. El policía dijo que los bomberos no habían podido entrar en la mansión, ya que el fuego se propagó muy rápidamente y era casi imposible que pudieran entrar para ver si había gente dentro.


    >>Desesperados por encontrarlos, nos separamos para buscarlos. Pero al cabo de unos minutos, los bomberos apagaron las llamas y entraron en la casa. Yo intenté entrar, pero me lo impidieron -esto último lo dijo en un murmullo-. Esperamos y esperamos hasta que el jefe de bomberos nos dijo que a nuestros padres los habian encontrado muertos, quemados en el salón -dicho esto, Kagome se llevó una mano hasta la boca y los ojos abiertos de par en par. Al mismo tiempo que con su mano izquierda, cojió la mano derecha de Inuyasha y le dió un cariñoso apretón dandole así su consuelo ante me imagen tan horrible que debió haber pasado él. Inuyasha se recuperó de su estado de trance, al sentir la mano de Kagome sobre la suya y su apretón en señal de consuelo-. Mi hermanastro y yo, nunca nos creímos que el incendio fuese accidental. Después de que todo el mundo se fuera, entramos a la mansión para comprobar su estado. Viendo cómo lo único que nos quedaba eran los recuerdos felices que tubimos en esa casa. Antes de entrar, se llevaron los cuerpos carbonizados de nuestros padres. Intenté acercarme a ellos, quería mirarlos por última vez, pero Sesshomaru, mi hermanastro, me lo impedió. Estaba muy enfadado. No me daba cuenta de lo que Sesshomaru me decía, estaba lleno de rabia. Rabia por no haber podido hacer algo.


    >>No me di cuenta de que estaba llorando, lo único que existía era mi dolor. Hasta que Sesshomaru se acercó a mí y me abrazó. Ahora me dio cuenta de que fue el único gesto fraternal que me ha dado desde que tengo uso de razón -en ese momento de la historia, Kagome estaba llorando en silencio. Sabía que necesitaba hablar sobre el tema, sacar todo lo que lleva dentro, desahogarse con alguien. Mientras él relataba lo ocurrido, le acariciaba la mano. Sabía exactamente donde estaba y a quien le estaba contando su pasado. Su mirada ya no estaba mirando un punto perdido, ahora miraba a Kagome. Miraba cómo ella lloraba por la muerte de sus padres y por el dolor que él tenía. Así que, como no quería verla llorar, le dio una pequeña sonrisa-. Mi hermanastro es muy frío, muy serio. Esos gestos son muy escasos en él, por no decir extraños. Nunca demostraba sus sentimientos, sólo cuando estaba con mi madre sus ojos dejaban de ser tan fríos. Pero no quiero seguir hablando de él. Ahora me toca a mí preguntarte algo.

    Kagome sonrió. Inuyasha volvía a ser el de antes. No le gustaba verlo sufrir.

    - Bien, pregunta.

    - ¿Cuándo supiste que estabas enamorada de mí? -preguntó curioso

    - Cuando te vi la primera vez.

    - ¿De verdad?

    - Esas son dos preguntas

    - Vale -dijo refunfuñado

    - La verdad es que, quería preguntarte una cosa desde hace mucho tiempo, bueno, desde que te conozco.

    - Pregunta -dijo un poco temeroso por el tono de su voz.

    - Verás, ¿Te acuerdas cuando tu cojiste el teléfono y era un amigo mío?

    - Sí -dijo un poco celoso. No importaba que fuese sólo un amigo, no le gustaba que un hombre se le acercase a Kagome. Ella era suya.

    - Pues él, Matt, es agente de campo del FBI en Japón

    - ¿Hay agentes del FBI en Japón? -preguntó sorprendido-. Yo creía que sólo había en Estados Unidos

    - Sí, aquí los ahi, pero eso no es lo que te iba a decir

    - Pregunta entonces

    - Él me dijo algo que me tiene muy preocupada

    - ¿Qué te dijo?

    - Pues que el incendio en el que murieron tus padres no fue un accidente, sino un asesinato en donde intentaron quemar las pruebas -dijo esperando la reacción de su novio.

    Y no se hizo de esperar, Inuyasha tensó la mandíbula

    - ¿Cómo supo eso? -dijo muy serio

    - ¿Entonces, es verdad?

    Inuyasha dudó en decirselo, pero era mucho mejor que lo supiera por él y estuviera preparada para cualquier cosa.

    - Sí, es verdad. Mi hermanastro y yo tuvimos esa teoría, pero no fue hasta la lectura del testamaneto donde estuvimos seguros

    - ¿Y eso?

    - A la lectura del testamento de mi padre, fuimos Sesshomaru, Naraku y yo

    - ¿Quién es Naraku?

    - Era el socio de mi padre en su empresa, tenía el 40% de las acciones y mi padre, por ser el dueño tenía el restro, el 60%, pero actualmente, Naraku tiene el 25 % de las acciones

    - ¿Cómo es que ahora tiene menos?

    - A la muerte del dueño, o sea mi padre, sus acciones pasan directamente a sus descendientes, mi hermanastro y yo. Pero al tener dos hijos y un socio el cual tenía más acciones que nosotros. Mi padre utilizó una claúsula en donde decía que los descendientes del dueño y fundador de la empresa, podía disponer de las acciones a favor de sus hijos sin tener en cuenta a los socios que en ese momento tuviera la empresa. Mi hermanastro y yo no nos llevamos muy bien y no podríamos unirnos en las decisiones de la empresa y utilizar de forma conjunta las acciones que unidas eran el 60%.


    >>Mi padre no confiaba en Naraku, por eso utilizó esa claúsula y le quitó a Naraku algunas acciones para repartirlas entre Sesshomaru y yo. Sesshomaru tendría el 50% y no tendría que pedir permiso a nadie en sus decisiones. Si le hiziera falta el voto mayoritario en una junta, me tendría a mí y Naraku no podría hacer nada para apropierse con la empresa que era lo que él quería hacer desde el principio. Mi padre descubrió sus planes y por eso estamos seguros que él los mató.

    Kagome estaba impresionada con lo que estaba oyendo

    - Pero, ¿Cómo estáis tan seguros que fue el tal Naraku y no otro?

    - Porque al leer el testamento y descubrir que mi padre dejó a Sesshomaru como presidente de la empresa y yo como soporte en las votaciones, se enfadó muchísimo. El hombre que todos creían serio, amable y siempre con una sonrisa, se delató en ese momento. Vimos al ser maléfico, perverso y manipulador que era en realidad, aunque a Sesshomaru y a mí no nos engañó nunca. Nos amenazó y nos acusó de robarle las acciones que él tenía por derecho. Desde ese día no lo he vuelto a ver, y créeme estoy mejor así.

    - Pero hay algo que me preocupa aún más

    - ¿Qué?

    - Matt me dijo que hay un asesino buscándote -dijo asustada-. Puede que el accidente de esta tarde lo hubiera planeado ese asesino -dijo tamandolo de las manos muy fuerte

    - No te pongas así, preciosa -dijo reconfortándola con un corto beso en la boca-. No estamos seguros de eso. Lo más probable es que sea un conductor borracho que le habrá dejado la novia, jajaja

    - No te rías, que esto es muy serio -dijo con el labio inferior sobresaliendo.

    Ese gesto infantil hizo estragos en el cuerpo de Inuyasha. El deseo se hizo casi insoportable. Tenía que besarla, era una cuestión de vida a muerte.

    Se fue acercando hasta que capturó el labio inferior entre sus dientes. Kagome se sorprendió un poco pero como cada vez que Inuyasha la besaba, se olvidaba de todo menos de él, sus labios y su lengua.

    Lo abrazó por el cuello mientras él la recostaba en el sofá con suavidad. Ninguno de los dos se daba cuenta de lo que pasaba alrededor, solo existían ellos dos y su amor.

    Inuyasha la besaba una y otra vez, al principio con suavidad y después con más ardor.
    Mordiendole el labio inferior, su inquieta lengua entró.

    Mientras Inuyasha la besaba apasionadamente, Kagome le acariciaba la nuca con su mano izquierda mientras que metía la derecha dentro de su camiseta y exploraba su musculosa espalda.

    Gimiendo, Inuyasha dejó su boca para besar su cuello, dejando pequeños besos, lametones y mordisquitos, formando una pequeña marca en su blanco cuello, prueba de su apasionado encuentro.

    Dentro del apartamento, solo se escuchaban suspiros y gemidos mientras que el ambiente se hacía más calurosa.

    Quitándole la camiseta y dejándole al descubierto su magnífico pecho, Kagome se mordió el labio inferior al mirar ese impresionante tórax. Era increíble que ese magnífico espécimen de hombre fuera suyo, pensaba Kagome.

    Inuyasha casi se volvió loco de deseo cuando sintió que Kagome le quitaba la camiseta. Estaba loco, loco de deseo por Kagome, loco de amor por Kagome, loco por hacer feliz a Kagome como nunca antes lo haya sido.

    Sus manos recorrieron las costillas de Kagome y rozaron sus pechos llenos. Al instante se le endurecieron los pezones y arqueó su espalda pidiendo en silencio más.

    Inuyasha no se hizo de rogar, volvió a sus pechos y en vez de rozarlos, se los cogió sintiendo como los pezones se le clavaban en la palma de la mano. Eran unos pechos perfectos, llenos, turgentes, perfectos para sus manos.

    Casi sin darse cuenta, ya tenía la mitad de los botones abiertos, dejando ver su sujetador de encanje rosa. Al verlo, Inuyasha sintió el deseo loco de romper el sujetador y así poder apreciar sus perfectos pechos, pero antes de que sus manos pudiesen bajar las tiras, un sonido se filtró en sus mentes. Al estar tan concentrados el uno en el otro, al principio solo lo escucharon de fondo, un sonido muy de fondo.

    - Mierda -dijo Inuyasha muy enfadado-. ¿Es que no se puede seducir a tu novia en la tranquilidad de tu hogar? -terminó diciendo mientras ayudaba a una Kagome sonrojada, por los placenteros besos y caricias de Inuyasha, a sentarse.

    Dirigiendose a la puerta, con una expresión de asesino en serie y poniéndose la camiseta, no vaya a ser una ancianita la que estaba llamando y al verlo cayera redonda al piso. No quería ir a la cárcel tan joven y aún sin haber hecho el amor a Kagome.

    - ¿Quien demonios se cree para molestar.....

    Con los botones ya abrochados y las mejillas un poco menos sonrojadas, Kagome miró la espalda de su novio, que de repente se había quedado helado y si sus oídos funcionaban bien, creyó haber oído que Inuyasha soltaba un gruñido.

    - Inuyasha, ¿Así saludas a tu hermano? -preguntó una voz fría

    - Sess... Sesshomaru -dijo sin dar crédito a sus ojos. Su hermanastro estaba delante de él. ¿Para qué demonios habría venido a verle?

    CONTINUARÁ....

    ya se, soy mala, lo se *perverso* pero no se preocupen, abra lemon para hartarse :saltarin:
    espero os aya gustado n.n y me dejeis posts.
    dar la bienvenida a yasaku, ISYLU y carlotaa n.n
    y agradecer sus post tamb a judit-chan y miki n.n
    gracias x su apoyo

     
  11.  
    miki mitsuki

    miki mitsuki Iniciado

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    Re: Amor entre inquilinos

    al fin mi lido sessho se hace presente
    pero como me lo dejas asi mas cuando sessho tiene que decirle algo importante a inu
    me encanta tu ff siguelo pronto
    que te quedo super guay
    me atrapo mucho este ff
    bueno no tengo mas que decirte
    chau y besos
    tu amiga miki
     
  12.  
    Judit- chan

    Judit- chan Usuario común

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    Re: Amor entre inquilinos

    Interesante el juego ese de las preguntasxD, asi ambos saben más el uno del otroxD

    Voy a matar a Sesshomaru:mad:

    ¿Porque siempre interrumpen en el mejor momento?ToT

    Chao.

    Besos:besito:
     
  13.  
    Orianna

    Orianna Entusiasta

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    Re: Amor entre inquilinos

    ha ya yai!!pero que cosas
    de verdad que la gente incomodad, tan comodos que estaban los dos en ese sofa
    me perdi una conti LLORAR1!!
    bueno pero vine a dejerte el comen pa que veas que si soy una seguidora
    espero conti!!!
     
  14.  
    viciobsexion

    viciobsexion Guest

    Re: Amor entre inquilinos

    hola!
    aun no termino de leer hasta la ultima conti pero le que he leido me a gustado mucho!
    espero que sigas escribiendo mas y de consejito no pongas tanto la carita ¬¬
    y... eso :D seguire tu fics con ansias!
    saluditos!
     
  15.  
    carmen_miko

    carmen_miko Entusiasta

    Escorpión
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    Re: Amor entre inquilinos

    :hola: antes decir FELIZ NAVIDAD!!!!!


    AMOR ENTRE INQUILINOS






    CAP 16: Sesshomaru




    - ¿Qué haces aquí? -preguntó enfadado Inuyasha

    - ¿No puedo visitar a mi hermano? -preguntó fríamente

    Kagome no sabía lo que pasaba, pero se respiraba la tension en el ambiente.

    Inuyasha estaba enfadado con él por interrumpir, pero seguía siendo su hermano y para que él viniese a su casa ya tenía que ser importante. Así que lo dejó pasar.

    Desde su asiento, Kagome vió cómo el hombre entraba. Era un hombre muy atracctivo, pero no tanto como su Inuyasha. Alto, corpulento, cabello plateado y unos ojos dorados fríos, muy fríos. No había que ser un ingeniero de la NASA para darse cuenta de que ese hombre era el hermano de su novio, Sesshomaru.

    Incluso antes de entrar, Sesshomaru supo que su hermanito no estaba solo. Y al mirar alrededor, su dorada mirada se fijó en una chica sentada en el sofá. Según él, tendría la misma edad que su hermano. Debía reconocer que era una chica hermosa. Cabello azabache, ojos color chocolate muy expresivos y brillantes, cuerpo curvilíneo y bien proporcionado y por la ropa de vestía, tenía buen gusto. A él siempre les gustó las personas que tenían buen gusto.

    - ¿A qué has venido Sesshomaru?

    - ¿No nos vas a presentar? -le preguntó Sesshomaru

    Inuyasha no sabía lo que quería su hermano, pero como le dijera algo a Kagome que la hiriera le daría la paliza de su vida.

    Con ese pensamiento en mente, Inuyasha empezó con las presentaciones:

    - Sesshomaru, ella es Kagome, mi novia. Kagome él es mi hermanastro Sesshomaru

    Sesshomaru estaba impactado pero, como siempre, no apareció expresión alguna en su cara.

    La última vez que vió a su hermano, tenía una novia que aunque era muy hermosa, a él no le gustaba nada. Era muy superficial y consentida. Más caprichosa que una niña pequeña y codiciosa. Nunca se lo había dicho a su hermano, pero antes de que Kikyo conociera a Inuyasha, ella se fijó en él. Desde el principio se dió cuenta de su verdadero yo. Esa víbora iba detrás de la fortuna del heredero Taisho, pero no le llevó mucho tiempo averiguar que tenía un hermano pequeño, y fue a por él.​

    Tendría que haberle advertido, pero en esos momentos tenía algo de suma importancia entre manos y esa experiencia le vendría bien a Inuyasha a madurar.​

    Kagome estaba de pie frente a aquel hombre. Era un poco intimidante, pero muy en el fondo de sus ojos vió un pequeño destello de bondad, aunque hay que decirlo, muy, muy en el fondo.

    - Hola -le dijo Sesshomaru a Kagome estendiendo su mano a ella-. Espero que no te parezcas a la zorra que mi hermanito tenía como novia.

    Kagome se sorprendió un poco por sus palabras, pero él tenía razón, Kikyo era una zorra (lo siento fans de Kikyo u.u)

    - Espero sinceramente no parecerme a ella. Pero tengo que informarte, lamentablemente, de que tenemos en común el blanco de los ojos -le dijo muy seriamente al tomar su mano a modo de saludo

    Sesshomaru estaba con la boca ligeramente abierta. Nadie le había hablado así. Bueno, Inuyasha sí, pero él era su hermano. Todo el mundo lo temía y no era para menos. Pero esa niña le estaba dando la cara. Interesante, pensó Sesshomaru. Ahora sí que sabía que esa chica era muy buena para Inuyasha. A partir de ese momento, se ganó el respeto de Sesshomaru.

    Inuyasha luchaba por aguantar la risa. Todo su cuerpo se estaba estremecido por la risa. Era la primera vez de alguien, que no era él, le plantaba la cara a su temible hermano. No podía amarla más en ese momento. Estaba orgulloso de ella.

    Kagome no sabía que había dicho, pero Sesshomaru estaba con la boca un poco abierta y su novio estaba a punto de morirse de la risa. Empezaba a notar que se sonrojaba profundamente. A lo mejor había dicho algo impropio, no lo sabía.

    Al ver el bochorno de su novia, Inuyasha se tragó como pudo la risa y se colocó al lado de ella, pasandole el brazo por detrás del cuello.

    - Mi Kagome nunca se parecería a ESA -dijo Inuyasha con una sonrisa tierna al mirar a Kagome.

    Kagome lo miró con todo el amor que le tenía.

    Sesshomaru por su parte estaba un poco incómodo.

    Inuyasha de repente levantó la cabeza y miró a su hermano con los ojos entrecerrados por la sospecha.

    - ¿Cómo es que sabes que vivo aquí? Nunca te lo he dicho.

    - No fue muy dificil. Investigé -dijo despreocupadamente.

    - Bueno, ya que ha terminado las presentaciones, ¿Me vas a decir a qué has venido? -ya tenía curiosidad.

    Sesshomaru miró primero a Kagome y después a Inuyasha. No sabía si decirlo delante de esa muchacha.

    Inuyasha sabiendo lo que estaba pensando su hermano, le dijo:

    - No tengo secretos con Kagome. Todo lo que tengas que decir, puedes hacerlo delante de ella.

    - Sólo he venido para decirte que estoy en la ciudad. Estaré aquí solo una semana, hasta tu cumpleaños.

    Inuyasha estaba muy sorprendido. No sabía que Sesshomaru supiera cuando era su cumpleaños.

    - ¿Vendrás a la fiesta de cumpleños? -preguntó Kagome

    Sesshomaru la miró

    - Me pasaré por aquí. Tengo algo de suma importancia que decirte ese día, Inuyasha.

    - ¿No me lo puedes decir ahora?

    - No. Solo puedo decirtelo ese día y solo ese día -dijo Sesshomaru-. Estaré en el Hotel Richz.

    Inuyasha de repente recordó algo.

    - ¿Cómo está Rin?

    - Está muy bien -dijo Sesshomaru.

    Kagome se sorprendió al notar en sus ojos una repentina ternura.

    - Me tengo que ir. Nos vemos la semana que viene.

    Diciendo esto, Sesshomaru se fue.

    -¿Tu hermano no es muy hablador, verdad? -dijo Kagome.

    Inuyasha miró divertido a su novia.

    - Ha sido así desde que tengo uso de razón.

    Se quedaron mirandose a los ojos, mientras se iban acercando para besarse cuando se escuchó el sonido de un estómago hambriento.

    Inuyasha se sonrojó, estaba tan concentrado en Kagome que se había olvidado de comer. Y eso era muy, muy raro en él.

    Kagome sonrió como solo ella lo hace y le dice:

    - Prepararé la cena. ¿Qué quieres que haga?

    A Inuyasha se le iluminaron los ojos

    - ¡¡¡ RAMEN !!! -gritó como un niño chico.

    Kagome se rió por su comportamiento.

    - Hecho -dijo al entrar a la cocina.

    Mientras Kagome preparaba el ramen, Inuyasha iba a su habitación. Ahora que él y Kagome eran novios, lo más normal era que compartieran la misma habitación, pensó Inuyasha con una sonrisa. Pero, solo para dormir, se dijo así mismo. Kagome no estaba preparada todavía para hacer el amor, así que esperaría hasta que se sintiera lista. Con esa determinación siguió su camino hasta su habitación, para guardar los regalos que les compraron a sus amigos en la feria.

    - ¡Inuyasha, el ramen ya esta listo! ¡Ven a cenar! -le gritó desde la cocina Kagome

    Inuyasha salió corriendo hasta el comedor, con los ojos brillantes al ver su bol de ramen.
    A Kagome le hacía gracia el entusiasmo de su novio por el ramen.

    Cogiendo su bol, Inuyasha dijo:

    - Dios bendiga al que creó el ramen -y tan pronto terminó de decirlo, se lanzó a enguñirlo.
    Kagome tenía una gotita en la cabeza.

    Cuando terminaron de cenar, bueno, cuando Inuyasha se terminó de enguñir tres boles de ramen, se levantaron para recoger los platos y lavarlos.

    - Oye Kagome -dijo Inuyasha al tiempo que abrazaba a Kagome por la espalda y apoyaba su cabeza en el hueco de su cuello.

    - Dime -contestó, todavá lavando los platos, sonrojandose por la acción de él. Todavía no se acostumbraba a sus muestras de cariño

    - Me preguntaba que ya que somos novios, podríamos dormir en la misma cama.

    La cara de Kagome tenía el color de un tomate en esos momentos.

    - No pienses cosas pervertidas, Kagome.

    Kagome se sonroja aún más, precisamente porque le estaban viniendo algunas imágenes pervertidas. Tendría que ver menos a Miroku, pensó Kagome.

    - Tienes que ver menos a Miroku -dijo Inuyasha riendo al ver la cara de sorpresa que pone su Kagome.

    - ¿Cómo lo haces? -le preguntó curiosa.

    - Hacer ¿Qué? -preguntó confuso

    - Leerme el pensamiento

    Inuyasha abrió mucho los ojos.

    - Créeme, si pudiese leerte la mente, la vida sería más fácil -dijo con falsa pena.

    - Inuyasha -dijo pronunciando su nombre despacio. Sus ojos hechaban chispas de lo furiosa que estaba.

    Oh, pensó Inuyasha. Ya podía darse por muerto. No podría besar a Kagome nunca más, no podría ver el fútbol los Domingos, no podría burlarse de las cachetadas que le dan a Miroku, ni ver los golpes que la novia de este le daba y lo más importante de todo.....no podría comer nunca jamás ramen.

    Al estar pensando en todo lo que ya no podría hacer, Inuyasha no se dió cuenta de que Kagome se le acercaba y.....

    ¡Pum!

    - Auch -dijo Inuyasha sobandose la cabeza.

    - Espero que el golpe te haya aclarado que con ciertas cosas no se juega -dijo Kagome amenazándolo con el puño en alto.

    Inuyasha solo asintió con la cabeza al tiempo que se escuchaba como tragaba fuertemente. Hacer enfadar a Kagome no es bueno para su salud.

    Tranquilizandose un poco al ver esos ojitos dorados, Kagome dijo:

    - ¿Porqué no vemos si hay algo en la televisión? -preguntó con una sonrisa.

    - Vale -dijo también sonriendo.

    Estaban sentados en el sofá, abrazados y apunto de rozar sus labios cuando se escucha el timbre de la puerta.

    - Parece ser que siempre nos interrumpen cuando intentamos intimar -gruñe Inuyasha, levantandose para abrir la puerta.

    - ¿Si? -pregunta Inuyasha al hombre que está delante de la puerta. Llevaba un uniforme de correos.

    - Disculpeme por llamar tan tarde pero es que hemos tenido mucho lío estos días en el departamento de correos y hasta ahora no terminamos -dijo con una sonrisa.

    - No importa, no se preocupe.

    - Vengo para informar a.... -dijo sacando un papel, leyendo el nombre de la persona a quién le tiene que dar la hoja de pedido-. Inuyasha Taisho que en el departamento de correos ha llegado un paquete para él.

    - ¿Un paquete?

    - Si. ¿Me podría decir si es usted el Señor Taisho o si me he equivicado de puerta, por favor?

    - Eh, si claro. Soy Inuyasha Taisho.

    - ¿Tiene algún documento que lo compruebe o algo que lo identifique? Es por seguridad -se apresuró a decir al ver la carade Inuyasha.

    - Claro -contestó, metiendo la mano en el bolsillo de su pantalón para sacar la cartera-. Tome -le entregó su carnet de identidad.

    El cartero le vió y se lo entregó con una sonrisa.

    - Tiene que ir dentro de un plazo de 15 días a recogerlo. -le entregó el papel-. Me tiene que firmar el recibo. Y así lo hizo Inuyasha-. Gracias y disculpe otra vez por la hora tardía -dijo sonriendo un poco cansado por trabajar tanto.

    - No se preocupe -le devolvió la sonrisa.

    Kagome se encontraba muy cómoda en el sofá viendo una serie.

    - Inuyasha, ¿Quién era? -le preguntó viéndolo sentarse a su lado.

    - Era el cartero -contestó mientras pasaba uno de sus brazos alrededor de Kagome.

    - ¿El cartero? -preguntó confusa, acurrucándose contra Inuyasha-. ¿A esta hora?

    - Sip. Es que han tenido mucho trabajo hoy. Tengo que ir mañana a la oficina de correos para que me entregen un paquete.

    - Podemos ir después de terminar las clases -aconsejó Kagome cerrando los ojos. Se encontraba muy a gusto en los brazos de Inuyasha. Le encantaba su olor, masculino, sentir su firme pecho y sus poderosos brazos a su alrededor. Se encontraba segura y en paz.

    - De acuerdo. Cuando terminen las clases vamos.

    Inuyasha miró su hermoso rostro y se sorprendió al notar que se había dormido. Era normal, después de lo que habían pasado en un solo día. Y qué día, pensaba Inuyasha.

    Apagó la televisión y cogió a Kagome estilo nupcial para dirigirse a su habitación.

    Dejó con cuidado a Kagome en la cama y la tapó. No tendría que cambiarla de ropa porque ya lo había hecho ella mientras él estuvo hablando con el cartero. Qué pena, pensó Inuyasha con los hombros caídos.

    Se quitó la ropa y se puso su pijama, un cómodo pantalón gris y entró en la cama. Kagome se volvió hacia él y se acurrucó en su pecho al tiempo que soltaba un suspiro.

    Inuyasha la envolvió en sus brazos y le dió un beso en la sien.

    - Dulces sueños, mi amor -susurró cerrando los ojos para dormirse.


    ------------------------------------------


    RinRinRin


    - Mmmm -gruñó Kagome

    - Levantate, amor. Hay que ir a clases -dice Inuyasha moviendo su hombro suavemente.

    - Mmmm -gruñe otra vez Kagome, pero esta vez le da la espalda a su novio.

    Inuyasha estaba conteniendo la risa. Era como una chica pequeña que no se quiere levantar para ir al cole.

    - Amor, llegaremos tarde si no te levantas

    - Mmmm....¿Qué hora es? -pregunta aún dormida. Levantó el brazo, cogió su reloj de pulsera y miró la hora. Las 8:50-...........¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿QUÉ?????!!!!! -gritó laventandose de la cama como un resorte, corriendo hacia el baño, al tiempo que se quitaba el pijama, compuesto por una camiseta de tirantes rosa con un patalón corto, muy corto también rosa, y abría la llave del agua para finalmente meterse y lavarse muy rápido.

    Mientras Kagome se duchaba a toda pastilla, Inuyasha se sentaba muy tranquilo comiéndose unas galletas Oreo acompañado con un vaso de leche. Esa mujer es una histérica, pensaba Inuyasha.

    - ¡¡¡INUYASHA!!! ¡¡¡QUE LLEGAMOS TARDE, CORRE!!! -gritó Kagome corriendo hacia su habitación para ponerse el uniforme. Cuando terminó de vestirse, se fue corriendo hacia donde estaba su novio tan tranquilo desayunando-. ¡INUYASHA! ¿Porqué estás tan tranquilo? Llegamos tarde.

    Inuyasha levantó la mirada y le dijo:

    - ¿Qué hora marca tu reloj, Kag?

    - ¿Qué? Pues... -miró la hora que marcaba-. ¡Las 9:10!

    - Ahora mira el reloj de la sala.

    Kagome así lo hizo y observó sorprendida la hora que marcaba.

    - Las 8:10. Pero, ¿Cómo?

    - Por el cambio de hora, amor. Ayer se atrasó una hora, por el ahorro de energía.

    - Uff -suspiro Kagome sentandose al lado de Inuyasha-. Entonces no llegamos tarde

    - Nop -dice sonriendo Inuyasha-. ¿Quieres desayunar?

    A Kagome se le iluminaron los ojitos al ver las Oreo.

    - Claro

    Inuyasha sonrió con ternura viendo como su preciosa novia devora las galletas.

    - Tenemos que irnos. Así caminaremos sin prisas.

    - Vale.

    Se levantaron, recogieron la mesa y se fueron a la Universidad.

    Caminando con las manos entrelazadas, Inuyasha se paró.

    - Inuyasha, ¿Qué pasa?

    - Se me olvidó una cosa.

    - ¿El qué?

    - Esto -dijo acercando a Kagome hasta abrazarla con sus fuertes brazos por la cintura. Se acercó despacio a sus labios, rozándolos suavemente para después morder el labio inferior. A continuación, con su lengua, pidió permiso para entrar.

    Con un gemido, Kagome se lo permitió con gusto. Le encantaba besar a ese hombre. Alzó los brazos para rodear el cuello de Inuyasha y así apretarse más a él.

    La pareja no notaba que estaban siendo observados por las personas que paseaban por la calle, a ellos les daba igual. Sólo querían que ese beso no terminara nunca, estaban en el paraiso y ahí querían estar de por vida. Pero se estaban quedando sin aire, así que se separaron para verse a los ojos.

    - Te amo, preciosa -susurra Inuyasha con la voz ronca por el deseo.

    - Yo también te amo, Inu

    Pero no todo es amor y alegría, alguien con malas intenciones también presenció esa muestra de amor de la pareja.

    - Disfruta todo lo que puedas Inuyasha, porque de hoy no pasa. Hoy será tu final -susurra la voz furiosa.

    El día en la universidad fue como todos los demás días. Peleas entre Inuyasha y Kouga, cachetadas para Miroku, peleas verbales entre Kagome y Kikyo, besos entre Inuyasha y Kagome, golpes para Miroku y más besos entre la pareja.

    Estaban en la última hora de clases cuando sonó el timbre de salida.

    - Vamos, amor -dice Inuyasha alargando la mano para que Kagome la coja.

    - Vamos -contesta sonriendo cojiendo su mano.

    - Inushi, ¿Me podrías llevar a mi casa? -pregunta una voz muy conocida detrás de Inuyasha.

    - No, Kikyo -responde secamente Inuyasha sin volverse a verla-. Ya había quedado con Kagome. Y aun que no sea así, no pienso salir contigo ni a la vuelta de la esquina -dice volviendose hacia ella-. No quiero ser grosero pero nunca, óyeme bien, nunca volveré contigo. Estoy enamorado de Kagome y nunca la dejaré de amar.

    Dicho esto, Inuyasha y Kagome salieron de la clase.

    - Me las pagarás, Inuyasha -murmura muy bajito Kikyo-. Y también Kagome.

    Caminando con sus manos entrelazadas, Kagome piensa en las palabras que Inuyasha le dijo a Kikyo. Ya no tendría que preocuparse por si Inuyasha aún estuviera enamorado de Kikyo. Inuyasha dejó muy claro que no sentía nada por su ex-novia. Era una de sus preocupaciones, sabía que no debía preocuparse, pero siempre queda la duda. Ahora ya la pequeña espinita que no dejaba a su corazón confiar en Inuyasha del todo, desaparecía. Estaba feliz.

    - ¿Porqué sonríes así? -le preguntó Inuyasha al ver a su novia sonreir ampliamente.

    - Porque estoy feliz. Estoy enamorada de un hombre tremendamente apuesto, sexy, fuerte, tierno y él está enamorado de mí. ¿Qué más se puede pedir?

    Inuyasha estaba más hinchado que un pavo en navidad. Su ego estaba tremendamente elevado, pero lo que le había dicho Kagome lo había relanzado por las nubes.

    Así de contento y con una sonrisa tan grande como la tierra, Inuyasha caminaba con Kagome igual de feliz hasta la oficina de correos.

    - Buenos días, ¿Qué desea? -pregunta una recepcionista.

    - Buenos días, venimos a recoger un paquete -contesta Inuyasha entregándole la hoja de pedido que le dió el cartero anoche.

    La mujer señaló a un hombre que estaba sentado en una mesa al final de la estancia.

    - Entrégeselo al hombre.

    - Gracias

    Cuando le entregaron la hoja de pedido, el hombre les acompañó hasta una habitación.

    - Por favor, esperen aquí. Ahora les traigo el paquete.

    Quedandose solos, Kagome dijo:

    - Ya tiene que ser grande el paquete para que nos lo tengan que traer aquí, no?

    Inuyasha asintió con la cabeza. Estaba extrañado, ¿Qué sería ese paquete? Estaba casi seguro que se le olvidaba algo, pero no se acordaba el qué.

    Al volver el oficinista de correos con el paquete, Inuyasha recordó qué era lo que se la había olvidado.

    - Aquí está, Señor Taisho -dijo el hombre poniendo el paquete en una mesa.

    - Gracias -contestó sonriendo.

    El paquete era alargado y por las gotas de sudor del hombre, muy pesado.

    Kagome miró a Inuyasha y vió que sus hermosos ojos dorados brillaban y tenía una enorme sonrisa en el rostro.

    - ¿Sabes qué es?

    - Sip

    Sin decir nada más, Inuyasha rompió el papel que lo protegía, descubriendo una caja de madera. Kagome se puso al lado de Inuyasha para ver lo que era. Y cuando lo abrió, Kagome se quedó con los ojos muy abiertos e Inuyasha con una sonrisa muy grande.

    - Inuyasha, ¿Eso es lo que creo que es?

    - Sip.

    CONTINUARÁ

    espero os aya gustado n.n a mi me encanto la parte donde inuyasha le deja claro a la kiki-perra q no tendra nada kon ella :jojo:
    ademas de q me gustaria q os ayais reido tanto komo yo al escribirlo n.n
    agradecer a las nuevas seguidoras de mi fic :amor:
     
  16.  
    Judit- chan

    Judit- chan Usuario común

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    Re: Amor entre inquilinos

    ¡Feliz Navidad!:D

    Jajaja Pobre Kag que susto se dioxD y mira que interrumpir, ¡maldito cartero!:mad:

    Chao.

    Besos:besito:
     
  17.  
    sango_28

    sango_28 Iniciado

    Virgo
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    Re: Amor entre inquilinos

    hola!

    pues me parece muy bien el fic, me hubieragustado que inu y kag todavia no se hagan novios, tu sabes "suspenso en el publico" pero de igual forma es interesante tu fic, ahh y bueno kizas puedas poner un lemon por ahi xD

    bueno cuidense muxo y FELIZ AÑO PARA TODOS jojo :)
     
  18.  
    Pami

    Pami Guest

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    Re: Amor entre inquilinos

    Yo soy muy fanática de Kikyô. Mucho, no tienes ni idea.
    Pero el tema aquí es que el bashing (muestra de odio hacia algún personaje) está prohibido en las reglas del foro de FanFics.

    Primera llamada de atención para ti y a las chicas que escribieron algo en contra de Kikyô. Si el personaje no les gusta, las comprendo (yo odio a Kagome y no ando lanzando pestes de ella), prefiero que ignoren su presencia y no escriban sobre ella.
    ¿Entendido?
     
  19.  
    ~Sunzure Russo~

    ~Sunzure Russo~ Fanático

    Capricornio
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    Re: Amor entre inquilinos

    me fascina el fic1!!1!!
    dios mio 'pero que expresivo es mi sesshito!!!!
    jajajajajaj
    pero bueno que se hace!!!!!
    inu salta 20 metros y ni sabe como lo hizo
    pos yo tengo una vata idea jajajaja
    y seshhi le va a contar la verdad que lindo*.*
    bueno espero conty
    bye
     
  20.  
    carmen_miko

    carmen_miko Entusiasta

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    Amor entre inquilinos
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    Re: Amor entre inquilinos

    :hola: komo estais? os dejo la konty espero q os guste y FELIZ AÑO NUEVO!!


    AMOR ENTRE INQUILINOS






    CAP 13: Pelea en el templo Higurashi.




    - ¿Quien te ha mandado esto?

    - Nadie.

    Kagome lo miró confusa.

    - ¿Entonces?

    - Me lo he mandado a mí mismo.

    - Y, ¿Cómo es que anoche no sabías lo que era?

    - Por que me olvide -dijo con una sonrisa

    Kagome se cayó estilo anime.

    - Mira que eres olvidadizo

    - Sip -dice riendo y una mano detrás de su cabeza.

    - No sabía que te gustaran las cosas antiguas.

    - Me encanta todo lo relacionado con el época feudal.

    Kagome estaba sorprendida.

    - ¿En serio? A mí también. Me encanta la época del Sengoku.

    - Si. Es la mejor época. Tenía de todo, hasta demonios -dijo Inuyasha cada vez más entusiasmado con la conversación. Era muy difícil hablar con alguien sobre el Sengoku. Un tema que le encantaba. Desde pequeño le entusiasmó esa época. Sobre todo cuando su padre le contaba historias sobre demonios, hanyous y todo lo relacionado sobre ellos. Como sus costumbres, leyes, los nombres de todos los tipos de demonios que había, sus puntos débiles, los fuertes...en fin, todo lo que uno podría saber de ellos. Mientras que su madre le contaba sobre una leyenda de hace 500 años. La leyenda de la Shikon no Tama.

    - A mi abuelo le caerías muy bien -dice sonriendo Kagome.

    - ¿Y eso?

    - Porque mi abuelo lo sabe todo sobre esa época. Leyendas, cultura, demonios....todo.

    - ¿Es acaso un historiador? -preguntó curioso.

    - No. Mi abuelo cuida el templo familiar.

    - ¿Templo?¿Tu familia tiene un templo?

    - Si. El templo Higurashi.

    A Inuyasha le brillaron los ojos.

    - ¿Podríamos ir?

    - Claro -contestó sonriendo feliz-. Pero, ¿Qué haras con eso? -preguntó señalando lo que había dentro de la caja.

    - Era un regalo de mi padre -contó Inuyasha con la mirada triste-. Me lo regaló el día de mi decimotercer cumpleaños. En mi familia, es una tradición muy antigua.

    - En mi familia también tenemos nuestras tradiciones

    - ¿Como cuales? -preguntó curioso.

    - Será mejor que nos vayamos ya -dice riendo Kagome-. No podemos estar todo el día aquí.

    - Es verdad -contestó sonriendo-. Mejor nos vamos.

    Estaban por salir de la oficina cuando el hombre que les entregó el paquete.

    - Señor Taisho, disculpe.

    Inuyasha y Kagome se detuvieron para mirar al hombre.

    - ¿Si? -pregunta Inuyasha.

    - Disculpe pero, tiene otra entrega que acaba de llegar.

    - ¿Otra?

    - Si. Nos informaron que la carga llegaría en uno de estos días. Si tienen la amabilidad de seguirme.

    - Claro -dijo mirando a Kagome. Ella sonrió y asintió.

    Fueron a la parte de atrás del departamento de correos, donde se guardaban las cargas grandes.

    - Por aquí.

    Lo sigieron hasta dar con una puerta enorme de hierro. Entraron y se dirigieron hacia el fondo, donde había una gran puerta abierta.

    Continuaron hasta atraversarla y se pararon cuando el hombre lo hizo.

    - Bien, Señor Taisho -dijo con una gran sonrisa-. Aquí lo tiene -termina diciendo señalando dentro del camión de repartos.

    Inuyasha y Kagome solo ven como un camión baja su carga, una enorme caja.

    - Por favor, firme el recibo -dice el hombre.

    Inuyasha lo hace preguntandose qué será lo que hay dentro.

    - Gracias -contesta cuando Inuyasha lo firma-. Que lo disfrute -sonríe y se va.

    - ¿Qué podrá ser? -pregunta Inuyasha

    - ¿No será que te lo has enviado a tí mismo y no te acuerdas?

    - No.

    - ¿Entonces? -preguntó confusa.

    - No lo se. Ahora lo averguaremos -dijo para acercarse a la gran caja. Un empleado, lo abre con una palanca. Dejando ver lo que hay dentro y de paso dejar con la boca abierta a Inuyasha y Kagome, era un coche deportivo, más específicamente un Nissan GT-R'07 rojo sangre con un gran lazo plateado.

    - Es...es...es...-Inuyasha tragó al volver a hablar-. ¡¡¡¡Es un Nissan GT-R'07!!!! -gritó eufórico, dando saltos de alegría y llevandose a Kagome con él.(ver abajo)

    - ¿Un qué? -preguntó Kagome confusa. Ella nunca ha entendido sobre coches.

    - Es un coche deportivo de fabricación japonesa. El embrague, la transmisión y la transferencia se han combinado con la transmisión final trasera en el primer transeje independiente de 4WD, y el motor de doble turbo V6 de 3,8 litros es el más potente de todo Japón, con unas características de 480ps y 60kgm. La transmisión de embrague doble ofrece tanto un modo semiautomático que reduce drásticamente los segundos y una conducción automática ultra suave. No depende de nada más. Diferente a todo. El nacimiento de un coche japonés destinado a reinar en lo más alto del mundo -termina de decir Inuyasha emocionado a más no poder.

    Kagome tiene una gotita detrás de la cabeza. No me he enterado de nada, piensa Kagome.

    En ese momento, vuelve el hombre de antes para entregarle las llaves del coche.

    -Señor, aquí tiene las llaves -le dice entregándole las llaves-. Se suponía que llegaría la semana que viene pero hubo un problema y lo entregaron antes -comenta el hombre.

    - ¿No sabe quien me lo envía? -preguntó Inuyasha. Era un coche muy caro.

    - No.

    Inuyasha estaba intrigado. ¿Quien le había mandado ese coche?

    - Inuyasha -lo llamó Kagome-. Ven

    Inuyasha fue donde estaba Kagome. Ella le señaló el interior del coche.

    - Hay una nota dentro -le dijo a Inuyasha.

    Sin perdida de tiempo, Inuyasha metió la llave en la cerradura y abrió la puerta. Se sentó en el asiento del copiloto con la nota en la mano y leyó lo que ponía.


    ¡FELIZ CUMPLEAÑOS INUYASHA!


    Tu padre y yo te hemos comprado el coche que tanto querías. Con la lata que nos diste sobre las características y su historia, hemos decidido regalartelo, cariño. Espero que te guste el color, se que te encanta el rojo por eso removimos cielo y tierra para encontrarlo.
    Sabíamos que te irias a estudiar lejos, así que te escribimos esta carta ya que por estas fechas estaremos de viaje por Europa.
    Esperamos que te haya gustado el regalo y que lo disfrutes, cariño.
    Te mandamos un beso enorme.


    Te quiere:


    Mamá y Papá.




    Kagome estaba mirando el rostro de Inuyasha mientras este leía la nota. Sintió como su corazón se partía en dos al ver su expresión de dolor. Sus ojos brillantes por las lágrimas no derramadas. Kagome tomó su mano, dandole un apretón.

    Inuyasha en cambio se sentía muy triste. Pensar que sus padres le escribieron esa nota y le regalaron ese coche. Pensar que no les podría agradecer por su regalo. No podría abrazarlos. Ya no podría verlos. Sintió como alguien le tomaba de la mano y la apretaba fuerte. Levantó la mirada y vió a su Kagome con una sonrisa triste al verlo en ese estado. Se le escaparon unas lágrimas, se bajó del coche y abrazó muy fuerte a Kagome.

    Ella mientras tanto correspondió el abrazo, intentando consolarlo. No le gustaba verlo así.
    Inuyasha derramó todas esas lágrimas que se obligó a retener durante tanto tiempo. Todo ese dolor contenido estalló.

    Kagome lo abrazaba fuerte. Escuchaba como Inuyasha lloraba. Era un llanto que desgarraba al que lo oía. Pasándole las manos por la espalda, dándole un masaje, Kagome la susurraba palabras de consuelo.

    Pasaron los minutos e Inuyasha se calmó. Se sentía avergonzado por haber llorado delante de su novia. Nunca se había mostrado tan vulnerable delante de nadie. Separándose de Kagome, Inuyasha bajó la cabeza.

    Kagome sabiendo lo que pensaba Inuyasha, le cogió la barbilla y le obligó a mirarla.

    - Inuyasha. No tienes que tener vergüenza por haber llorado delante de mí -le dice mirándolo a los ojos. Unos ojos que estaban brillosos y rojos de haber llorado-. Conmigo no tienes porqué sentir vergüenza. No quiero que me ocultes tus sentimientos -dice con la voz un poco ronca por el dolor de garganta a causa de contener las lágrimas.

    Inuyasha sonrió con ternura quitando con la punta de los dedos las lágrimas que Kagome sin darse cuenta derramó.

    - Gracias -dijo con la voz ronca de llorar-. Me obligé a no llorar hace tiempo. Y gracias a que te tengo conmigo, me pude liberar del dolor por la muerte de mis padres. Si hubiera estado con otra persona, no me hubiera mostrado tan vulnerable. Contigo me puedo mostrar tal como soy. Y eso me hace amarte aún más de lo que te amo -susurró acercándose a sus labios para besarlos suavemente.

    - Yo también te amo -susurró Kagome

    - Bueno, ya que tenemos coche, ¿Porqué no me llevas a conocer a tu familia? -dijo sonriendo.

    - Me encantará presentarte a mi familia.

    Inuyasha metió en el maletero la pesada caja que vino a recoger y cerró la puerta del copiloto cuando Kagome se sentó. A continuación abrió la puerta del piloto, se sentó y encendió el motor.

    - Escucha como ronronea el motor, Kag -dice maravillado Inuyasha-. Y los asientos son muy cómodos. Tiene aire a condicionado, calefacción, MP3, DVD....lo tiene todo -continua emocionado.

    Kagome observa cómo Inuyasha da saltitos de emoción. Parece un niño pequeño en navidad, piensa Kagome.

    - Amor, si no me das las instrucciones para llegar al templo, seguiremos dando vueltas por la ciudad.

    - ¿No te he dado las instrucciones? -preguntó sorprendida.

    - No -dijo divertido.

    Kagome había estado tan ensimismada mirando a Inuyasha que se había olvidado darselas.

    - Lo siento -dijo sonrojada.

    - No te preocupes, amor -dice sonriendo, mirándola un momento.

    Kagome le dió las indicaciones y al poco tiempo estaban delante de una gran escalera, con muchos escalones.

    - Aquí es.

    - Tiene muchos escalones, no?

    - Sip. Pero cuando vives en un templo como este, te acostumbras -dice sonriendo al ver su cara de espanto.

    - Bueno, una simple escalera no me detendrá. Aunque esta tenga millones de escalones -dijo pesaroso.

    - Qué exagerado eres, Inuyasha -dice riendo Kagome.

    - Cuanto antes subamos, mejor -dijo alzando la mano para que Kagome la cojiera.

    Y así, cojidos de la mano, subieron la escalera para encontrarse con un templo muy antiguo, pero muy bien conserbada.

    - Esto es genial -dijo emocionado Inuyasha-. Es la primera vez que veo un templo tan antiguo.

    - Cuando conozcas a mi familia, aremos un tour completo por el templo

    Caminaron hacia la pequeña casa de dos plantas que estaba al fondo. Kagome llamó a la puerta, mientras Inuyasha se ponía nervioso. Era la primera vez que le presentaban a la familia de una de sus novias. No sabía como se tenía que comportar.

    Cuando abrieron la puerta, Inuyasha se encontró mirando a una mujer madura, muy hermosa. Estaba seguro que era la madre de su novia, eran muy parecidas. Así sería Kagome cuando tengan más años, pensó Inuyasha.

    - Kagome -dijo la mujer abriendo los brazos para abrazarla.

    - Mamá, ¿Cómo has estado? -preguntó Kagome correspondiendo el maternal abrazo.

    - Y, ¿Quien es este apuesto muchacho? -preguntó su madre mirando a Inuyasha con curiosidad.

    - Este es Inuyasha Taisho, mamá. Mi novio -dijo lo último sonrojada.

    Inuyasha sonrió nerviosamente.

    - Hola, yo soy Sonomi Higurashi, la madre de Kagome -dice con una sonrisa maternal.

    - Ho..hola -dijo nervioso-. ¿Cómo está?

    Sonomi vió que estaba muy nervioso, asi que con una sonrisa lo abrazó

    - No te pongas nervioso, hijo -dijo Sonomi en un susurro, que solo lo pudo escuchar él-. No te vamos a comer. Además veo que eres un buen chico -dijo alejandose. Miró hacia atrás para ver donde estaba su hija y continuó, al ver que estaba dentro de la casa, saludando a su abuelo-. Kagome, nunca ha traido a ningún novio antes. Claro que nunca ha tenido nunguno -dijo esto último para sí misma-. Eso quiere decir que te quiere mucho, tanto como para presentarte a su familia -dijo sonriendo-. Si haces feliz a mi hija, y veo que lo haces por su sonrisa radiante, y la quieres, nosotros también te queremos -terminó de decir haciendolo pasar.

    Inuyasha ya estaba más tranquilo. Él quiere mucho a Kagome, no solo eso, la ama como nunca antes amó a alguien.

    Kagome estaba sentada en la sala de estar con su abuelo enfrente, cuando Inuyasha entró segido por su madre con una sonrisa cada uno. Kagome se alegró de ver que Inuyasha ya no estaba tan tenso. Al parecer, su madre con su simpatía y su carácter maternal, había consegido que Inuyasha se mostrara tal como es.

    Le presentó a su abuelo, que inmediatamente le cayó muy bien Inuyasha. Le gustaba ese chico, era el único que le escuchaba cuando contaba alguna leyenda.

    Inuyasha estaba muy impresionado, el abuelo de Kagome sabía muchas leyendas de la época del Sengoku.

    Kagome se fue a la cocina en donde estaba su madre, dejando en la sala de estar a su abuelo iniciando una nueva historia sobre la leyenda de un demonio llamado “ Kappa”.

    - Hija, has elegido muy bien -dijo Sonomi cuando entró Kagome en la cocina-. Se nota que te ama muchísimo. Y tú a él.

    Esto último hizo sonrojar a Kagome.

    - Si. Lo amo más que a nada -dijo con una sonrisa de enamorada.

    Así pasó el día, Inuyasha escuchando las historias del abuelo de Kagome y Kagome ayudando a su madre a preparar la cena.

    Al poco rato, llegó Souta, su hermano de diez años.

    Nada más conocer a Inuyasha, Souta lo raptó para que jugara con él a los videojuegos.

    A la hora de cenar, Kagome subió a la habitación de su hermano pequeño, encontrandose a su hermano saltando en la cama con el mando de la play station 3 y a Inuyasha sentado delante de la televisión con su respectivo mando y balanceándose de derecha a izquierda.

    - Te voy a ganar, Inuyasha -decía Souta.

    - ¿Tú me vas a ganar a mí?¿El rey de los juegos de pelea? Ja! -se mofaba Inuyasha.

    Ninguno de los dos se dió cuenta de que Kagome estaba en la puerta, apoyandose en el marco mirándolos con los brazos cruzados.

    - ¡¡SI!! ¡¡TE GANÉ!! -gritaba Inuyasha-. Ya te lo he dicho, tengo muchísima más experiencia en los juegos de lucha. Llevo desde los seis años jugando.

    - ¡Otra partida! ¡La revancha! -gritaba Souta. Era la primera vez que le ganaban en un juego de lucha. Su orgullo masculino no lo dejaría dormir hasta vencer a Inuyasha.

    - Otro día -dijo Kagome sobresaltando a los dos chicos-. Ya está lista la cena.

    - Pero hermana... -se quejó Souta.

    - Otro día te doy la revancha, Souta -dijo Inuyasha levantándose-. Ahora hay que cenar -dijo con los ojos brillantes de entusiasmo.

    Souta se puso igual de emocionado. Sólo había algo que superaba a los videojuegos, y era la comida. Hombres, tenían que ser, pensó Kagome.

    La cena se desarrolló normal, o sea, su abuelo hablando de leyendas, nadie escuchándolo, su hermano comiendo como loco y dándole de vez en cuando a buyo, el gato de la familia, Inuyasha comiendose todo lo que pillaba por delante, como si mañana fuera el fin del mundo y su madre sonriendo y regañando.

    Esta familia es de locos, pensaba Kagome con una gotita en la cabeza.

    Después de terminar de cenar, la familia se fue a la sala de estar.

    - Joven, por lo que veo te encanta todo lo relacionado con la época feudal, no? -le preguntó su abuelo a Inuyasha.

    - Si. Mis padres me contaban muchas leyendas sobre esa época. Además de que tengo un objeto de esa época, me la dió mi padre.

    - ¿En serio? -preguntó sorprendido el abuelo.

    - Si, abuelo -intervino Kagome-. Hoy fuimos a la oficina de correos a recogerla.

    - ¿La tienes aquí?

    - Si, la tengo en el maletero.

    - ¿Me la puedes mostrar?

    Inuyasha fue al coche, abrió el maletero y sacó la caja. Cuando se lo enseñó al abuelo, éste estaba más feliz que un niño en navidad.

    - Es increíble

    - Inuyasha, ¿Me la dejarías? -preguntó Souta emocionado

    -Souta, con este tipo de cosas no se juega -lo reprendió Kagome con el cejo fruncido.

    - Tu hermana tiene razón. Si no sabes utilizarlo es peligroso.

    Souta se puso triste. Al verlo, Inuyasha no pudo más que decir:

    - Pero te puedo prestar todos los videojuegos que tengo. Son lo último en juegos.

    Souta se puso muy contento.

    - ¿En serio? -preguntó ansioso, esperando la mirada afirmativa de Inuyasha, cuando éste se la dió, Souta se puso a dar saltos de alegría por toda la estancia.

    Kagome le regaló una sonrisa de agradecimiento a Inuyasha.

    Estaban tan ensimismados, que no escucharon el ruido que procedía de fuera de la casa. Hasta que aparecieron en la puerta tres hombres. Hombres que no tenían buenas intenciones. Con sonrisas burlonas o maliciosas cuando sus miradas se posaron en Kagome.

    Inuyasha se puso delante de Kagome lanzando un gruñido por lo bajo.

    - Vaya, vaya. Mirad lo que tenemos aquí -dijo el del medio. Se veía que era el líder.

    - ¿Qué quereis? -preguntó Inuyasha con voz amenazante.

    - Estábamos paseando y nos preguntamos, ¿Porqué no hacemos una visita a este encantador templo? -contestó el líder con una sonrisa burlona.

    - Pues, creo que ya habeis hecho la visita. Así que ya os podeis ir -dijo Inuyasha contrololándose. No le gustaba como miraban a su Kagome.

    - Oye, tú no eres nadie para decirnos lo que tenemos que hacer -dijo molesto uno de los hombres.

    Y con esas palabras, los tres intrusos se abalanzaron contra Inuyasha. Sacando sus pistolas.

    En medio segundo, Inuyasha sacó lo que había dentro de la caja. Amenazándolos con ella.

    - Venga ya hombre -dijo el líder riendose-. ¿Pretendes vencernos con eso?

    Los otros dos también se rieron, un error que pagarían muy caro.

    Con una sonrisa burlona, Inuyasha los desarmó a los tres con un solo golpe.

    Toda la familia Higurashi estaba sorprendida.

    Y no solo ellos, sino también los delincuentes.

    - Oye, tío. No pretendíamos molestar... -dijo el líder mirando las pistolas en el suelo. Pensando en alguna manera de atacar. Nadie los dejaba en ridículo, nadie.

    Inuyasha, presintiendo lo que iba a pasar, dejó el objeto con el que los había desarmado, dándoles la espalda.

    Aprovechando la oportunidad, los tres se abalanzaron sobre él. Lo que no sabían era que todo estaba bien estudiado por Inuyasha. Dandose la vuelta con un rapidez sorprendente, Inuyasha lanzó un golpe certero en la cara de uno de ellos, dejándolo en el suelo inconsciente. Se agachó cuando otro intentó golpearle. Derribandolo de un puñetazo en el estómago, dejándolo sin aire y también en el suelo. Ahora solo faltaba uno, el líder.

    Con un ágil movimiento, Inuyasha esquivó el golpe de su adversario. Giró muy rápidamente, golpeándole en la cara con la pierna, haciendo que haga compañía a sus amigos en el suelo.

    Después de este último golpe, la casa se quedó en silencio hasta que toda la familia Higurashi empezaron a felicitarlo y a agradecerle por haberlos salvado.

    Kagome lo abrazó muy fuerte seguido por un beso, beso que fue correspondio por Inuyasha.

    - Gracias por salvarnos, cariño -dijo en un susurro Kagome-. Te amo.

    - Yo también te amo, mi vida -contestó Inuyasha todavía abrazándola.

    - Los has dejado KO -dijo maravillado Souta-. ¿Cómo lo has hecho?

    - Bueno, se todo lo que hay que saber sobre artes marciales y sus derivados -dijo orgulloso.

    - Yo creía que esa cosa -dijo Kagome señalando lo que había dentro de la caja-. Era de mentira.

    - No es de verdad.

    - Pero es tan antigua y se ve que muy oxidada -continuó Kagome.

    - Puede que este oxidada, pero ya me ha salvado la vida antes. Le tengo un gran cariño -dijo Inuyasha.

    - ¿Y tiene nombre? -preguntó Souta.

    - Claro. Se llama, Colmillo de Hierro o como le gustaba llamerle mi padre, Tensaiga.

    CONTINUARÁ....

    espero q os guste, este es mi regalo de año nuevo, un dia despues pero esq estaba enferma ayer ToT
    gracias x los post y pami, tendre en cuenta lo q me as dicho, no lo volvere a acer n.n
     

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