1.  
    Ami Hoshi

    Ami Hoshi Usuario común

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    Re: Mar adentro

    ¡Oh! Me gustaron mucho las continuaciones, la que estaba antes de esta fue magnifica por qué:

    Primero, yo detallo mucho la imagen, el orden que proyecta el escrito a primera vista. El espacio entre los parráfos, estaba perfecta.

    Me parece que a pesar de las situaciones las personalidades siguen estando iguales, muy bien esa parte. Pero sigues comiento, en este capitulo, el error que ya te corregí y lo vuelvo a hacer.

    Espero leerte pronto, me gusta el ritmo que está tomando la historia, es muy graciosa y a la vez erótica, jajaja Xd y valga la redundacia, emocionante.
     
  2.  
    Reina Momo

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    Re: Mar adentro

    Mar Adentro




    Capitulo 7: El tesoro era mío.



    —Oye Miroku…¿Los bebés cuanto tiempo tardan en nacer?

    No eran anormales esas preguntas en el enano naranja y Miroku no tenía ningún problema en responderlas con lujo de detalles, pero Sango siempre lo golpeaba cada vez que él intentaba “avivar” al chico. Esta vez pensó en lo que iba a decir. Nueve meses no era decir mucho, quizá el pequeño necesitara entender como se introducía un niño en una panza. Espió a Sango. Ella estaba mirándolo con mucha cautela, así que lo mejor sería no arriesgarse.
    Carraspeó y miró al niño aparentando interés alguno en él.

    —Unos cuantos meses, Shippo.

    Shippo suspiró aliviado y giró su cabeza hacia su capitán que descansaba con las manos en la nuca sobre el mismo suelo de la cubierta, al cuarto día en la búsqueda de Kagome.
    Inuyasha no se veía nada tranquilo y Shippo creía entenderlo luego de que se le escapara que le gustaba Kagome. Por lo menos algo, le gustaba y le preocupaba mucho.

    —¡Que alivio! ¿Verdad Inuyasha?

    —¿Qué dices? —preguntó él sin apartar su vista del cielo nublado.

    —¡Kagome no va a tener un hijo!

    —¿Y qué con eso? —inquirió el capitán irritado por el constante bombardeo de Shippo para que él le dijera si de verdad le importaba Kagome o no—. Además ¿De donde sacaste que va a tener un hijo?

    —Miroku me contó una vez, que para que una mujer tengo un bebé, primero el hombre debe ponerle una semilla y que con eso acaba con su castidad. Pero no me explicó bien como se hacía… —meditó el pequeño, ignorando la furia femenina que venía dispuesta a tirar a cierto tripulante al mar.

    —¡¡Miroku!! ¡Shippo es muy pequeño para que le expliques esas cosas! —gritó la joven. Por otro lado, Inuyasha se acercó a Shippo y le tomó una de las orejas para acercarlo a él.

    —¿A dónde apuntas? —amenazó.

    —¡A que ahora sabes que Kagome conserva su integridad! —susurró.

    —¡Shippo, una persona no tarda varios meses en “poner la semilla”! ¡¡Y tu Miroku, si vas a explicarle esas cosas, explícaselas bien!!

    Inuyasha se sumó al ataque de Sango y dejó su pequeño golpe en la cabeza del maltratado pirata de ojos azules, antes de desaparecer al bajar las escaleras hacia su cuarto.
    Antes escuchó gimotear al pequeño, en su descontento por no entender a lo que se referían. De seguro a Miroku se le iban a ir unos cuantos pelos de la cabeza cuando el niño decidiera ir por él y su incompleta explicación.

    Ahora tenía un problema mas en que pensar. Kouga no podría haberle tocado un pelo a Kagome ¿O si?. No le extrañaría que así fuera, pero sí lo ponía realmente furioso y de muy malhumor. Kagome y Kouga. Juntos. Solos.
    No pudo explicar la implacable ola de calor que le embargó el pecho, ni la rabia repentina que sintió al mismo tiempo, pero se descargó golpeando duramente la pared de su cuarto.
    Juró en ese momento que iba a matarlo si las cosas sucedían como él tanto estaba temiendo.


    Mientras tanto, y una vez tranquilo y perdonado Miroku, Shippo se juntó junto a él y Sango para charlar sobre el plan que tenía en mente.
    Por mas pequeño que fuera, a él no se le escapaba que a Inuyasha le pasaba algo. Algo sentía, algo que lo había obligado a retrasar el envío de la cifra a los Reyes.
    Si, a Inuyasha le gustaba Kagome, pero con eso no bastaba.

    —Tengo un plan.

    —Oh, no Shippo. Tus planes nunca funcionan —se quejó Sango.

    —¡Este sí va a funcionar!

    —¿De que se trata, enano? —preguntó Miroku.

    Shippo decidió hacer oídos sordos a la palabra “enano” y juntó su cabeza con la de Sango y Miroku para contarles de qué iba el plan. En su inocencia, pensó que si lograba poner un poquito celoso a Inuyasha, éste se decidiría a contarles sus sentimientos verdaderos. O por lo menos el pequeño esperaba ver la reacción de Inuyasha cuando se pusiera en marcha el plan.

    <><><><><><><><><><><>·<><><><><><><><><><><>·

    —Aquí tiene, princesa. El sonriente Ginta a sus ordenes —Kagome recibió la copa cargada de agua que le ofrecía Ginta.

    —Princesa…¿Va a perdonarnos por haberla secuestrado? ¡El comandante lo ordenó! —chilló Hakkaku.

    —Ya cállense los dos —respondió ella fastidiada.

    Desde hacía horas que venía escuchando las disculpas de los dos sirvientes mas fieles y cobardes que ella haya conocido jamás. No era que no pudiera disculparlos, pero se hacían molestos e insistentes al extremo. Y pensar que la imagen que le habían dado en el viaje con Inuyasha era la opuesta…

    —Aunque si va a casarse con Kouga nosotros pasaremos a ser sus sirvientes… —meditó Ginta.

    Kagome se atoró con la bebida.

    —¡Eso es verdad! —acordó Hakkaku.

    —¡Yo…yo no voy a casarme con nadie! —intervino la princesa—. ¿De donde sacaron esa idea? —gritó.

    —Kouga lo dijo, aunque en realidad nunca se puede saber cuando habla en serio y cuando está exagerando.

    —¡Pues en este caso está exagerando!

    —Posiblemente…pero ¿A usted no le gustaría convertirse en su esposa?

    —Ni por asomo…

    —Oh, aun así…él nos ordenó que no le quitáramos los ojos de encima, no se como piensa que usted puede escapar. ¿Sabe nadar? —preguntó Ginta.

    Kagome estuvo a punto de aplastarle la cabeza contra el muro. Hizo una pausa prolongada en la que lo descuartizó con sus ojos castaños y luego contestó:

    —Si. ¿A ti te parece que puedo nadar con esta ropa? ¿Con el mar tal y como está? ¿A punto de anochecer? Contesta.

    —Eh…no.

    —Ahórrate las preguntas —finalizó la charla con frialdad exagerada.

    En otro caso ella se hubiera sentido a gusto de charlar, pero esos muchachos no paraban de hablar ni un segundo. Quizás la idea del capitán Kouga fuera enloquecerla, y sí que tenía un buen plan. Esos dos eran una verdadera pesadilla…

    <><><><><><><><><><><>·<><><><><><><><><><><>·


    —Eh…¿Qué crees que esté haciendo Kagome en estos momentos, Miroku? —preguntó Shippo, siguiendo los pasos de acuerdo al plan—. ¿Crees que se encuentre bien?

    —Pequeño Shippo, creo que tenemos varias opciones —elevó su voz con el fin de que Inuyasha, que estaba de espaldas apoyado contra los barandales mirando el mar, los escuchara.

    —¿Cuáles? —preguntó Sango, siguiendo el juego.

    —Puede que Kagome esté muerta…

    —¡No! —interrumpió Shippo.

    —Puede que esté enojada con Kouga por secuestrarla, ya sabemos el carácter que tiene esta muchachita. Puede que esté feliz de haber salido de este enorme barco en donde la tenían esclavizada… —ironizó.

    —¡Claro, y eso es porque cierta personita la quería para cumplir con sus propias necesidades! ¡Egoísta!

    —O que esté haciendo cosas con ese capitán tan sexy —terminó Miroku.

    Sango giró su cabeza hacia él cuando escuchó lo último que había dicho.

    —¿Ca…capitán tan qué? —susurró.

    —Dije sexy, a las mujeres les gusta —murmuró también.

    —¿Qué cosas puede estar haciéndole Kouga? —preguntó Shippo.

    —Muchas cosas, Shippo, muchas cosas…

    —Ya veo… están solos, hace frío, ella es una linda princesa y él un apuesto pirata. Son las condiciones óptimas para que surja el amor —se obligó a decir Sango, muy a pesar de que no fuera eso lo que ella esperaba para Kagome.

    —Si se casa con Kouga quiero que me invite al casamiento —terció Shippo.

    —No debemos adelantarnos a los hechos, pequeño enano, no sabemos si Kagome está enamorada de otra persona —Miroku tosió y dirigió otra mirada a Inuyasha, que chocaba su pié frenéticamente sobre la cubierta, aún de espaldas.

    —De seguro del príncipe Houyo —dijo Sango—. Solo espero que quiera volver a vernos luego de que a ALGUIEN se le hubiera ocurrido la idea de someterla ¡Pobre princesa! Ella no estaba acostumbrada…

    —¡Yo se como hacer para que Kagome vuelva a querernos! —gritó Shippo.

    Varios tripulantes soltaron sus risas al escuchar al pequeño.

    —¿Cómo Shippo? —Miroku se inclinó hacia el pequeño y a paso sigiloso y disimulado se acercaron un poco hacia Inuyasha, quien por los movimientos de sus pies, parecía a punto de perder los estribos.

    —¡Alguien debería confesarle su amor! ¡Darle otra opción para elegir! Sino ella se irá con Kouga ¿Entiendes, Miroku? ¡¡Se irá con Kouga!!

    —¿Quién dices que debería hacerlo? —continuó Miroku, esta vez mirando directamente hacia Inuyasha, que mantenía sus ojos cerrados y sus labios fruncidos. Miroku cruzó sus brazos y entornó sus ojos azules.

    —¡Forley ya le ha propuesto casamiento!

    —¡Oye, enano, no me metas en esto! —intervino el aludido, pero fue ignorado por el niño.

    —Yo digo… —continuó— ¡Que debería ser alguien de un rango similar al de Kouga! ¡¡Otro capitán!! ¡¡Alguien c-

    Shippo fue interrumpido por el golpe que soltó Inuyasha en su cabeza y, acto seguido, lo elevó por el aire y lo sostuvo sobre el furioso mar. El pequeño sucumbió en gritos histéricos y balbuceó palabras, intentando remendar lo dicho anteriormente para que volviera a depositarlo sobre el suelo seguro de la cubierta.

    —¡¡ENANO NO VOY A CONFESARME A NADIE!! ¿Lo entiendes?

    —¡¡Yo no he dicho nada de ti Inuyasha!! ¡Lo juro! No me refería a ti… —pataleó para volver a la cubierta pero Inuyasha no movió sus brazos—. Devuélveme a la cubierta…¿Si?—suplicó— ¿O quieres que el encantador Shippo termine siendo devorado por alguna criatura marina? ¡Yo se que no Inuyasha! ¡Yo se que tú me quieres! ¡Miroku dile que no me moleste! —rompió en llanto e Inuyasha, cansado de los gritos agudos del pequeño, lo lanzó a los brazos de Miroku, que lo miraba como si estuviera de acuerdo en reprender a Shippo.

    Una vez seguro, Shippo corrió detrás de los barriles que había sobre la cubierta y se escondió allí, antes de volver a atacar a Inuyasha.

    —¡Tonto! ¿Ya oíste lo que dijiste? —rió— ¿Así que vas a confesarte? ¡Que yo sepa tú no tienes nada que confesar! ¿O sí? ¡Bestia tonta, caíste en la trampa! Lero lero…—Le sacó la lengua, estiró sus ojos y levantó su nariz.

    —¡¡Shippo…!!

    El pequeño comenzó a correr entre las piernas de los tripulantes cuando Inuyasha salió a darle caza. No…ese enano no iba a salirse con la suya, traicionarlo frente a toda la tripulación de esa manera merecía un buen castigo. Solo rogaba que Kikyo no estuviera a la escucha porque entonces allí iba a correr sangre de capitán, y quien sabe si de niño huérfano y de princesa también.
    Así que corrió detrás del pequeño que iba derribando cosas para obstaculizar su paso, pero la rapidez y la agilidad del niño hicieron imposible su captura, e Inuyasha se detuvo a varios metros de él para fulminarlo con su mirada ámbar andas de emitir un “¡Feh”!

    Fue cuando oyó el grito de alerta de uno de los marineros y entonces toda su atención se enfocó en la nueva noticia. Varios tripulantes se abalanzaron para observar lo que alguien había alertado e Inuyasha no se quedó atrás.
    A lo lejos se podía ver el navío imponente de Kouga y eso solo significaba una cosa. Que alguien iba a oír unas cuantas verdades y que Kagome regresaría a su primer lugar de secuestro. Bien, quizás significara dos…

    Inuyasha ordenó aumentar la velocidad, y para ello se deshicieron de los barriles que inútilmente ocupaban un buen espacio sobre la cubierta. Entonces el choque sería inminente.

    <><><><><><><><><>·<><><><><><><><><><><>·

    —Ya he curado a tus heridos y les he enseñado a hacerlo a ustedes. ¿Cuánto tiempo mas?

    Kouga se regodeó y apoyó su espalda sobre el respaldo del asiento. Mientras que en su mano la copa con ron se movía inquieta debido a los temblores que provocaba en su cuerpo su suave risa. Negó lentamente con la cabeza manteniendo una sonrisa.
    Kagome se pasó el peso de su cuerpo a la pierna izquierda y aguardó la respuesta de Kouga. Roló sus ojos cuando esté se tomó todo su tiempo para contestar.

    —¿Y si nos casamos? —propuso él.

    —Estas demente.

    Kouga rió y se acomodó en el asiento.

    —Solo bromeaba, aunque si cambias de opinión…

    —Solo quiero que me digas cuanto tiempo mas voy a permanecer aquí —ordenó.

    El muchacho suspiró y se levantó de su, aparentemente, reconfortante sillón para rodear a Kagome con expresión pensativa. Mientras se rascaba la barbilla caminaba alrededor de la princesa y eso a ella le desesperaba.

    —¿Volver al palacio o con Inuyasha?

    —¿Qué?

    Ella se sorprendió por la pregunta de él, y en respuesta tomó su falda con fuerza. ¿Su hogar o Inuyasha? La pregunta era retorcida, si. Si Inuyasha fuera su amigo, ella no tendría ni que pensarlo: se iría con él a hacer algo de su vida. Pero lo único seguro que tenía era su hogar, el palacio, donde sabía como iba a ser su vida. E Inuyasha no era su amigo y la vida con él sería incierta.

    Aunque aquel creído joven capitán no se merecía la duda de ella, claro que no.

    Debía elegir ahora que tenía la posibilidad de regresar a su normal vida, en el palacio y dando ordenes.
    Pero después de todo, Inuyasha tenía razón. Era vivir una blasfemia o intentar la liberación.

    Para su suerte— ciertamente para su desgracia— no tuvo la oportunidad de responder. Es que la pared mas alejada de donde ellos se encontraban explotó en pedazos y la ola expansiva tiró al suelo a Kagome y Kouga.

    Ella tosió cuando el polvo se metió en su garganta y rápidamente abrió sus ojos para estar alerta a cualquier cosa que los hubiera atacado, porque una explosión así no se produce durante la riña de dos tripulantes ni el mal manejo de la poca pólvora en el barco. Así que cuando el polvo se hubo disipado, Kagome prestó suma atención a la silueta que se acercaba hacia ellos. A su lado Kouga ya se había puesto en guardia mucho antes que ella, y llevaba empuñando su espada.
    Entonces ella reconoció la silueta. Cabello suelto y largo, espalda ancha, altura normal y un andar relajado y arrogante. Sus botas pararon a una distancia considerable de Kouga y lentamente sacó su espada de la cintura.

    La expresión en el rostro de Inuyasha no era para nada pacífica y se mordía el interior de su labio inferior de manera ruda e intranquila.

    —¡Inuyasha! —jadeó ella, pero él no la miró.

    —¿Estas bien, Kagome? —Inuyasha mantuvo su vista en Kouga.

    —Si… —dio un paso hacia Kouga, insegura de lo que sucedería.

    —Vaya, vaya… —se mofó Kouga—. No pensé que ibas a llegar tan rápido, bestia.

    —¿Y cuando es que piensas? —Inuyasha, con la espada en alto, continuó caminando hacia el otro joven capitán.

    Kagome dio un paso atrás cuando ambos muchachos estuvieron frente a frente, preparados para atacar. Ella observó suplicante a ambos muchachos, pero ninguno de ellos reparó en su persona, sino que mantuvieron el lazo visual con la misma intensidad que al principio.

    —¿Que van a hacer? —preguntó con la voz oprimida por el miedo.

    —No te preocupes, Kagome —dijo Inuyasha—, a ti no te pasará nada.

    —¡Pero…!

    Pero —la interrumpió Kouga— deléitate con la derrota de Inuyasha.

    Kouga movió su espada contra Inuyasha, pero éste fue mas rápido y supo detenerla con la suya, provocando el fuerte sonido de los metales chocar.
    Ella pegó su espalda a una de las paredes sanas y observó aterrorizada la pelea. Su miedo se incrementó cuando escuchó los gritos provenientes de la cubierta que indicaban el ingreso de los piratas de Inuyasha en el barco de Kouga. Y eso no era nada bueno, porque Kagome tenía la potente impresión de que esa pelea solo se detendría cuando alguno de los capitanes muriera.

    Inuyasha giró su espada para golpear con el mango el estómago de Kouga, que cayó al suelo adolorido. Pero su estado mortecino no duró por mucho tiempo. Recobró sus energías y emprendió una carrera contra Inuyasha, que sabía detener sus golpes con natural agilidad.
    Kouga se prometió ganarle a Inuyasha, y solo por eso fue que puso lo mejor de él para vencerlo. En un golpe rápido y conciso, logró clavarle la punta de su sable en el abdomen duro de Inuyasha. Éste se echó a atrás cuando Kagome gritó su nombre.

    —¿Qué pasó? —se burló Kouga, yendo hasta su oponente a paso lento—. cuando te derrote llevaré a Kagome a su hogar. Estuve a punto de proponerle casamiento, pero aún lo estoy pensando. No la conozco demasiado, ni estoy enamorado de ella, pero es linda y buena chica ¿Verdad que lo es?

    Inuyasha no contestó.

    —Escuché de mis marineros que les hacía gracia la idea, ¿A ti que te parece? — Inuyasha se llevó una mano a su abdomen en un intento de contener la sangre y el dolor que provocaba la herida no profunda.

    —¡Ja! Estás demente si piensas que ella tiene tan mal gusto… —se mofó él.

    —¿Mal gusto? —sonriente miró a la princesa, que tenía el rostro desfigurado— Hey, princesa, ¿Crees que soy apuesto?

    ¡Por la santísima Reina! Esa pregunta no había ni que pensarla. ¿Apuesto? Por supuesto que si, su rostro perfecto y bronceado por sus días en el mar era único, no había nada parecido…

    …nada si Inuyasha no existiera, Dios. Y hablando de él…

    Observó a Kagome aguardando por su respuesta y por un momento, Kagome sintió como si fuera a traicionarlo si daba una respuesta positiva pero ¡Hombre! ¿Qué hay de malo si Kouga es apuesto? Le pidió disculpas con la mirada y refregó sus manos entre sí con nerviosismo antes de dar su respuesta.

    —Si, claro.

    Kouga rió.

    —¿Ya lo ves, bestia? No me tientes, si quiero puedo tenerla cuando yo quiera.

    Error. Kagome emitió un grito de sorpresa al escuchar lo último dicho por Kouga y en su pecho sintió crecer la ofensa y la rabia. ¿Tenerla cuando él quiera? Realmente estaba equivocado si pensaba aquello. Kagome jamás había sido una chica fácil, siempre mantuvo su orgullo y nunca cayó en las redes de un hombre como ese altanero capitán.

    —¿Qué te pasa? ¿Qué te hace pensar que yo accedería tan fácil? —inquirió ella acercándose al dúo.

    —Yo lo se. No podrías contenerte, anda no finjas—sonrió.

    En la sala se escuchó el caminar de varias personas que se acercaban al lugar de batalla de los dos muchachos, y al girar su rostro, Kagome vio a Miroku, Sango y Shippo abrirse paso entre los escombros causados por su propio navío. El mas pequeño gritó cuando vio a Inuyasha chorrear sangre y enseguida corrió hacia él y se detuvo a su espalda. Miroku y Sango no tardaron en seguirlo.

    —¡Estás muy equivocado! ¡Jamás me fijaría en alguien tan altanero y grosero como tú! —Los tres llegados se endurecieron e Inuyasha dejó escapar una risita de triunfo.

    —Uh…oye Kagome ¿Estas segura?—preguntó Kouga, bajando la guardia.

    —Claro que si.

    El muchacho se rascó la cabeza y miró su techo.

    —Ya la has oído, Kouga. Kagome vendrá conmigo, así que mejor ríndete —terció Inuyasha.

    Fue lo necesario para bajar a la tierra al pensativo Kouga.

    —¡Vamos Inuyasha, tú puedes! ¡¡Dile a Kagome todo lo que sientes por ella!! —gritó Shippo sin pensarlo realmente.

    Inuyasha se heló en su lugar y por su rostro pasaron los sentimientos de sorpresa y vergüenza. El joven no se movió ni un centímetro y se quedó observando la nada por lo que parecieron horas. Shippo, conciente de su metida de pata, se echó hacia atrás y se cubrió la boca con ambas diminutas manos. No quiso decir mas, porque cuando Inuyasha se recuperara, él se estaría ahogando en las profundidades del mar y lo que sería peor: las patadas de su capitán dolían bastantes.

    El enano caminó hacia atrás para evitar ser traspasado por la mirada heladora de su capitán, pero no pudo evadir la dulce mirada curiosa de Kagome.
    Ni tampoco pudieron callarla.

    —¿Decirme qué? —le cuestionó a Shippo. Éste tragó saliva cuando sus ojos chocaron contra los otros dorados.

    —¿Eh…? N-nada, Kagome…

    Ella pasó su mirada de Shippo a Inuyasha y de Inuyasha a Shippo reiteradas veces, hasta que por fin se frenó en el precioso ámbar. Al muchachito orgulloso se le habían teñido las mejillas levemente de un color rosado, pero la princesa no pudo distinguir si ello respondía a la vergüenza o a la furia.
    Quizá fuera la segunda opción, ya que Inuyasha había despotricado por lo bajo cosas que nadie pudo entender.

    —¿Lo que él siente? —preguntó mirando a Inuyasha—. ¿De que están hablando?

    Miroku aferró los brazos de Kagome para obligarla a mirarle y así improvisar su historia.

    —Lo que Shippo está tratando de decir es que todos estuvimos muy preocupados por ti, Kagome —le contó con solemnidad—. En especial el jovencito en cuestión…

    Inuyasha estalló.

    —¡¿Pero de que diablos están hablando?! ¡yo no estuve preocupado por esa tonta, solo quise encontrarla para poder cobrar mi recompensa!

    —¡Inuyasha! —Antes de que Kagome pudiera echarse encima de Inuyasha para destruir su rostro, Miroku volvió a agarrarle ambos brazos.

    —¡Eso es mentira! Inuyasha no debes mentir… —a espaldas de Kagome, Miroku le guiñó el ojo.

    —Eh…Esos eran los sentimientos a los cuales me refería, él estaba preocupado… —mintió Shippo. Kagome amansó su mirada para con Inuyasha.

    —Ya cállense los dos…¡El único sentimiento que me supera ahora es el de romperle la cara al idiota de Kouga!

    Fue lo último que él dijo antes de lanzarse de vuelta a la pelea, sin reparar en la reciente herida de su abdomen.
    Miroku llevó a las chicas y al huérfano lejos de la pelea donde solo se escuchaba el sonido del metal al chocar y uno que otro jadeo.

    Al final de todo, las espadas se cayeron y ambos jóvenes utilizaron sus puños para consagrar a un ganador. Pero Miroku intervino antes de la nombracion y separó a Inuyasha de Kouga con la ayuda de la fuerte Sango y de otros marineros de su mismo bando.
    —¡Cobarde…!—gritó Kouga desde su lugar como rehén de Miroku.

    Inuyasha ya calmo se acercó hasta Kagome luego de haber fulminado a Kouga con sus ojos. Y Kouga observó a Inuyasha tomar a Kagome por ambos brazos, agachar su cabeza a su altura y hablarle de algo por lo que la princesa asentía. Luego Inuyasha volvió a erguirse y guió a Kagome hasta la puerta poniéndole una mano en la estrecha espalda femenina.
    Y antes de que ambos se perdieran de su vista azulada, él habló.

    —Kagome yo iba a llevarte a tu hogar… —Miroku lo soltó y siguió a sus amigos.

    Kagome giró su rostro y lo observó con su mirar triste.

    —Lo sé…

    —¡Todavía estás a tiempo!

    —Eso es muy amable de tu parte, Kouga.

    —No te entiendo…—juntó sus cejas en señal de confusión y aún libre no se atrevió a avanzar.

    —Mejor ya cállate—intervino Inuyasha— Kagome se viene conmigo y punto. Ella está conmigo.

    Y las cosas no volvieron a ser muy distintas a como eran antes. En la cubierta los tripulantes enemigos se hallaban atados unos con otros, todos ellos inmovilizados, menos el capitán Kouga, que todavía intentaba entender el significado de las últimas palabras de la princesa.


    Entendí lo que señalabas, Ami Hoshi. lo corregí en este capitulo, espero no haberme salteado mada. vos dirás.
    Al resto gracias por leer y comentar! lamento la tardanza... estoy muy atascada y por jodida con la escuela. sepan entender :S
    nos vemos la proxima!
    Adieu!


     
  3.  
    NutS

    NutS Entusiasta

    Acuario
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    Re: Mar adentro

    amo tu fic!!! jejeeje
    me ecanto el capi
    por fin inu va en rescate de kagome !!!
    que le habra dicho ¿?.... me dio pena kouga
    pobre no puede entender a kagome u.u
    opino lo mismo que tkm eres mala
    dos semanas son mucho !!! T.T
    voy a tener que hacerme paciencia U.U
    jijij
    espero conti ^^


    IxK NutS :vacabaila:
     
  4.  
    Inukax

    Inukax Entusiasta

    Tauro
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    Re: Mar adentro

    Hola! Aqui reportandome, OmG! OmG! que capitulo mas interesante. Me encanto la manera en que hicieron que nuestro amado y sexy capitan revelara que tenia que hacer su "confesion". Me encanto! Me encantan los resultados de los planes de shippo. Kagome se va con inuyasha! wi! por fin la encontro y por fin ya estan juntos nuevamente.
    No quiero ni pensar en esa herida que le hizo koga a mi inu-sexy en su perfecto abdomen. Ojala que no sea nada grave. Por otra parte creo que es un buen motivo para recibir atenciones de kagome! Me gusta el rumbo que esta tomando la historia. ¿las cosas van rapido? Ojala que asi sea, me gustaria ver un lemon pronto.... claro aunque tu eres la que decide. Me gustaria saber si hay lemon o no.
    Pone la conti lo mas pronto posible por favor! Entiendo que estes atascada pero hace lo posible por tener pronto el capitulo listo. Te deseo lo mejor del mundo y suerte en esa escuela (creo que a todas nos trae jodidas) !
    Cuidate!
    bYe!
     
  5.  
    Rukia Kirara

    Rukia Kirara Iniciado

    Tauro
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    Re: Mar adentro

    OME!! OMG!! XD OMFG!
    Queee??!!...bueno...a decir verdad...no es una sorpresa saber que kagome prefiere estar con Inutonto...
    Pero es bueno mostrar algo de asombro no?
    Que alivio que ya la rescato de su segundo secuestro porque la verdad ya hacen falta las conversaciones entre el ojidorado y la castana xD.
    Ya quiero otro beso...andale...aunque sea uno de accidente...o mejor intensionado...algo que dure mas...porq lo otro fue un ismple roze..:( ...
    Me encanta tu fic!!...siempre te lo digo :3...pero 2 semanas?...no crees que es algo cruel para nosotras :'(
    T cuidas
    Att. RK ;3
     
  6.  
    aLeTheia_anGeL

    aLeTheia_anGeL Usuario común

    Piscis
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    Re: Mar adentro

    holas !!! ya me acabo de leer todos los capitulos q venia retrasada xD y pues me encanto como siempre fue un mate d risa lo q hizo shippo para sacarle toa la informacion a Inuyasha y pues q ni se diga d Miroku ahi siguiendole el juego al peke xD jejeje .... y haber me dejaste intrigada q le habra dicho inu a kagome al oido??? mmmm o.O bueno supongo q too esto lo vere el sgte capi a esperar nomas aunq sin mentirte ia esperamos una semana T_T la intriga mata jejeje pues nada mas me encanta tu fic siguelo pronto xauuu nos vemos n.n
     
  7.  
    Ami Hoshi

    Ami Hoshi Usuario común

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    Re: Mar adentro

    Hola. Siento haber tardado en responder. O.O OMG, morí cuando dijo "ella está conmigo!" estoy a punto de ahogar la computadora por la baba. Estuvo muy bueno el capitulo y sí, sí note como corregiste, te felicito por eso porque entendiste a la perfección. Aunque aún te vi algunos errorcitos me enorgullece saber que lo corregiste, y te quedó muy bien :)

    Bueno la comita, que te la comiste. Porque estás interrumpiendo para aclarar una acción y la "l" Porque va en minúscula. Vi otras cositas, pero nada muy dramatico. ;) Espero pronto leer la continuación.
     
  8.  
    kag_way

    kag_way Entusiasta

    Tauro
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    Re: Mar adentro

    ola!!!!!al fin puedo poster oju!jeje
    k tu fic esta bastante interesante,me encanta la forma en la que narras la historia,
    pero ya llevamos bastante sin una continuacion jooooo......
    yo quiero ya saber que va a pasar!!kagome es muy valiente
    tener que vivir con piratas....pero bueno teniendo al valiente capitan de inuyasha al lado quien no
    podria vivir....por que yo encantada!!jjajajjja.
    bueno que no demoro ya mucho
    que es fantastico tu fic y que espero que nos pongas una continuacion prontito
    que ya estoy ansiosa!!jjajaja
    muchos besos y abrazos
    muaks!!
     
  9.  
    AnGeLiThA

    AnGeLiThA Iniciado

    Capricornio
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    Re: Mar adentro

    me encanata este fic te lo juro
    a mis amogas tambien les gusta leerlo
    me encantan los temas de piratas jajajaja
    muy lindoo
    me encanta como inu rescato a kag ^^
     
  10.  
    Tania

    Tania

    Cáncer
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    Re: Mar adentro

    Comencé a leer apenas tu fanfic. No paré hasta llegar hasta donde actualmente está, y me siento un tanto insatisfecha por no poder leer más. Y es que, sinceramente, esta buenisímo. Me encanta como se va desarroyando y si bien al principio no me gustaba mucho la actitud de Inuyasha, progresivamente se fue adpatando mucho a la personalidad original del personaje ¡y me fasina!

    Por otro lado ¡amo la narrativa y la riqueza de vocabulario ToT!

    Realmente, chica, te felicito. Estás recreando muy bien la historia. Y, contrario a lo que dices, yo no opino que vayas muy rápido, al contrario, es perfecto el ritmo.

    Espero la continues pronto, en verdad, me siento muy ansiosa por esta historia y lo nuevo que pueda traer.
     
  11.  
    Reina Momo

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    Re: Mar adentro


    Capitulo 8: Ataque


    Realmente, las cosas no habían cambiado demasiado desde aquella vez en que fue secuestrada por el Capitán Kouga, semanas atrás. Las relaciones se mantenían tal y como ella las había dejado, cercanas, distantes, buenas y malas. Por alguna razón, Kagome e Inuyasha podían compartir risas y charlas amenas sin recordar el pequeñísimo detalle de lo que una relación entre secuestrador y secuestrada significaba. Y por alguna otra razón, la misma princesa y Kikyo ya casi no podían ni mirarse. No era que Kagome la odiara ni tampoco que Kikyo lo hiciera, pero la tensión entre ambas era tanta, que era inevitable una explosión. Y eso ocurría cada vez con mas frecuencia. Miradas, palabras, roces, sonrisas, risas, todo sucedía entre ambas sin ser ninguna capaz de controlarlo. Y en realidad nunca había una verdadera razón para el choque. El detonador podía ser una simple mirada que enojara a las susceptibles chicas.

    —Kagome ¿Verdad que no te gusta ni un poquito ese capitán Kouga? —Había preguntado Shippo, avanzada la tarde.

    —Shippo que insistente... Ya te lo he respondido —Kagome se tiró aire con ambas manos cuando sintió que el ardiente Sol empezaba a acalorarla, aunque por un instante sopesó la posibilidad de que el calor proviniera de las preguntas incómodas del pequeño huérfano.

    —¿Qué si o que no? —Inuyasha bostezó a sus espaldas y entonces la princesa recordó su presencia. Estaba claro que el capitán estaba atento a la charla y ella no se olvidaba el comentario sobre sus sentimientos que a Shippo se le había escapado cuando la tripulación entera la rescató del barco de Kouga.

    —Dime que piensas —jugó ella. Otra vez Inuyasha soltó una risa de astucia detrás de ellos mientras hacía algo con unas sogas.

    —¡Kagome no seas mala! Temía que pudieras quedarte y casarte con él, nunca sabes si alguien mejor te quiere… —respondió él de forma sospechosa.

    —¿Cómo quien? —preguntó ella.

    —¡Como el príncipe Houyo, por supuesto! —Intervino Kikyo—. ¿Quién mas si no él?

    —Oh, yo se de alguien mas… —le contradijo el enano.

    —No, tu no sabes.

    —¡Si que sé! —le gritó, levantándose del suelo.

    —Oye tranquilo y deja de confundir a la gente. Además no creo que la princesa pueda con tantos rodeos…

    —¿Hey, por que no?—cuestionó Kagome una vez acostumbrada a la intervención de la mujer, pero tanto el niño como ella la ignoraron.

    —¿Rodeos? Pero tú sabes a quien me refiero —alegó el pequeño.

    —No lo se y tampoco creo que estés en lo correcto —mintió reprimiendo una sonrisa.

    —¡Si que sabes!—explotó él, hastiado de que lo descalificaran— ¡Todos sabemos lo que Inuyasha siente por Kagome!

    El ruido que provocó el objeto pesado que sostenía Inuyasha al caer al agua, solo atrajo las miradas de un par. Él, maldiciendo por lo bajo, había soltado la soga cuando oyó al pequeño hablar y no sabía si el calor que sentía en esos momentos era por los rayos del mismo Sol, la ira, o la vergüenza. Sin lugar a dudas aquel enano iba a recibir una buena paliza cuando se encontraran solos.
    ¿Ahora qué? Si dejaba que Kikyo siguiera desafiando al pequeño, éste, sin dudas, iba a soltar todo lo que sabía. Y ciertamente eso no lo beneficiaba en lo mas mínimo, pero si intervenía, el secreto iba a quedar demasiado alevoso y quizá tampoco era conveniente ser interrogado sobre lo que él mismo traía entre manos con Shippo.
    Tal vez debiera dejar ser a la situación… o tal vez…

    —¿Lo que siente? —Se mofó la chica, interrumpiendo, inconscientemente, las cavilaciones de su capitán—. Deja de decir mentiras, enano…

    —¡No son mentiras! —Casi lloró Shippo.

    El pequeño pataleó en el suelo sin poder contener que su llanto agudo perforara los oídos de sus compañeros. Tras varios minutos en la misma posición, se irguió y corrió hasta Kagome, quien enseguida se agachó y abrió sus brazos, no sin antes lanzarle una mirada de hastío a Kikyo.
    No había mucho que decir. Era muy fácil lograr que el pequeño huérfano se redujera a lagrimas y muy inmediato que Kagome fuera quien lo consolara, tal cual haría su madre o alguna hermana mayor. Shippo era sensible.
    A unos varios metros de donde la princesa y el huérfano se abrazaban, Kikyo se cruzó de brazos y soltó un corto suspiro. Su mirada estaba cargada de arrogancia y astucia, eso era realmente fastidioso. Mientras tanto Inuyasha simulaba prestarle atención al pesado objeto caído recientemente al agua. Tiraba de la soga intercalando sus manos sobre el cordón pero en realidad su cabeza comenzaba a quemarse de tanto escuchar al pequeño llorar. Pensó, por un momento, que el estallido sería inminente, pero Shippo de repente calló.

    No transcurrió demasiado tiempo antes de que volviera a hablar, aún con la voz comprimida.

    —D-Dile que no es mentira, I-Inuyasha… —Hipó. Nunca el capitán lo había escuchado tan serio.

    —Oh, por favor… —Se quejó Kikyo por lo bajo con una amplia sonrisa en sus labios. Esta vez Kagome prestaba especial atención a los gestos que iba haciendo Inuyasha a cada momento.

    —Inuyasha… —Volvió a llamar el pequeño. El aludido dejó de hacer lo que lo mantenía aparentemente ocupado y encaró al pelirrojo.…

    …O por lo menos esa había sido su intención en un principio, antes de verse atraído por la mirada de la princesa. Él supo que ella tampoco podía quitar su vista de él pero que estaba examinándolo con sumo detalle. Entonces perdió la noción del tiempo como un verdadero idiota.
    Era extraño pensar que anteriormente había probado sus labios. Había sido un roce rápido e inocente, solo para fastidiarla lo demasiado como para que dejara de llorar, pero ella no se había molestado como él esperaba. ¡Que idiota! Si él mismo hubiera sabido que posteriormente iba a sentir cosas tan extrañas en su estómago como ahora, seguramente habría aprovechado mucho más la oportunidad del beso. Algo mas profundo, mas carnal o mas ardiente.
    Aunque no había sido nada malo ese en particular.
    Inconcientemente se relamió los labios, desesperado por volver a probar el sabor de Kagome, pero no halló rastro alguno de él.

    Cuando volvió a la realidad le pareció como si hubieran transcurrido horas, o como si se hubiera quedado dormido en plena inquisición. Pero solo habían sido segundos y nadie había olvidado la petición.

    —No tengo nada para decir —Dijo al fin. Kagome entrecerró sus ojos un poco decepcionada.

    —¡Mentira! —Gritó Shippo— ¿Por qué te cuesta tanto decir lo que sientes? —Volvió a elevar la voz, esta vez más comprimida a causa del llanto.

    —¡No hay nada que deba sentir! —Refutó el capitán, elevando la voz mucho mas que el pequeño.

    —No debes, pero lo haces…

    —Inuyasha… —Kagome susurró su nombre sin poder retener el dejo de desilusión que salió de ella.

    El capitán caminó decidido hasta Shippo, aún cerca de los brazos de Kagome. Se agachó frente a él y, conciente de la mirada de aquella muchacha, habló bajo y claro.

    —No me importa en lo mas mínimo, ¿Bien?

    El enano se limitó a hipar y continuar con su llanto mientras Kagome se reprimía de hacer otro tanto. No era que le doliera, solo le molestaba la crudeza de Inuyasha.
    Solo era eso…

    Aunque bien. Kagome había sido “rescatada” por él en varias ocasiones, para ser odiada. Eso era suerte dentro de una gran mala suerte como la de ser secuestrada por él mismo. Ella se odió por sentir en ese momento una estúpida opresión en el pecho que le hacía doler cada vez que respiraba. ¿Por qué si ella jamás esperó nada? ¿Cuándo había bajado tanto la guardia como para preferir a su secuestrador que a su familia? Se arrepintió en ese instante de no haber dejado que el capitán Kouga la regresara a su casa, quizá su suerte había vuelto a cambiar con otra oportunidad, y ella la había desaprovechado.

    Inuyasha pasó su vista fugazmente por Kagome al levantarse del suelo. Él, al igual que el enano, no podía entender por qué demonios negaba el hecho de sentir algo por aquella muchachita. Y se sentía estúpido por ello, porque no era capaz de sostener ni su plan, ni su honor. Ciertamente, ver el odio en los ojos de la princesa le hacía saber lo duro que había estado. Pero eso ya no importaba.

    En silencio se dirigió a su camarote y se encerró en él por la tarde. Toda ella.


    Para la hora de cenar, como siempre, Kagome se vio auxiliada secretamente por Miroku para llevar la cena al comedor. Ahora no le quedaban dudas sobre quién se había encargado de hacer aquello en su ausencia. Fue cuando puso el último plato sobre la mesa que se percató de la falta del capitán en la punta principal de la mesa. Y claro que sobraba un plato.
    Miró a Miroku intensamente desde la otra punta de la mesa en la cual se encontraba y éste le devolvió la mirada acompañada por una extraña sonrisa.

    —Dice que no quiere comer aquí…y que se lo lleves a su cuarto.

    Ignorando el hecho de que todo el mundo lo había escuchado, Kagome dejó escapar un suspiro y salió del comedor con el plato en sus manos. Sí notó un par de ojos fríos en su nuca.



    Estuvo parada frente a la puerta de la habitación de Inuyasha por unos dos minutos aproximadamente, hasta que decidió abrirla ella misma. Dentro del cuarto reinaba la oscuridad, así que supuso que él debería de estar durmiendo. A ciegas caminó por el cuarto y tanteó para encontrar una mesa donde dejar la cena. No reparó en las cajas que obstruían su camino y el choque fue inminente.
    Con suerte logró mantenerse en pie e intacta la comida. Con mala suerte despertó a Inuyasha.

    Él se apareció frente a ella de golpe, con luz en una mano y su espada en la otra, tocando la garganta de Kagome con su punta fría.
    Ella no se inmutó, solo soltó el aire que tenía retenido y observó a Inuyasha bajar la espada con la mirada arrepentida.

    —Hey… ¿Desde cuando tanta guardia? —Comentó ella.

    —Escuché ruidos extraños afuera —Contestó él lanzando el sable sobre su cama—. Um, pero…¿Qué te parece la respuesta de: hace-dos-semanas-se-llevaron-a-alguien-de-aquí-y-no-me-puedo-confiar? —Le recordó él con notable sarcasmo.

    —¡Ja! Ya quisieras que volvieran a secuestrarme… —Ella llevó el plato de comida sobre un escritorio.

    —¿Cómo es eso?

    —Miroku dijo que tu querías comer aquí —Explicó ella sobre su servicio. Pasó por su lado cuando se dirigió a la puerta, pero claro que él no le permitió salir.

    —Eso no —Roló sus ojos—. Me refería a lo que te secuestren otra vez —Dijo él con rudeza. Ella volvió a soltar el aire esta vez de manera mas violenta y casina.

    — Ya sé que no te agrado y que solo te importo para que puedas cobrar tu estúpida recompensa. No entiendo por qué no me llevas a casa.

    —¿Qué? —Increpó él elevando la voz— Estás muy equivocada si crees eso…solo…

    —¿Solo…? ¡Eso fue lo que le dijiste a Shippo hoy! ¿Eres tonto o qué? —Refutó ella con el mismo nivel de voz.

    —¡No entiendes!

    —¡Sí entiendo! Y a no me importa…

    De vuelta los intentos de la princesa por salir del cuarto se vieron frustrados por las fuertes manos de Inuyasha sobre sus muñecas. El agarre era duro e hiriente, y completamente inmovilizador. Pero sabía que él no era conciente de ello ni mucho menos Kagome sobre la fuerza con las que eran sometidas sus manos. Ella simplemente se perdió en el fuego que ardía en los ojos del capitán y él hizo otro tanto con las dulces castañas de ella. Ambos inconcientes del transcurso anormal del tiempo, de la forma implacable con la que era sometido el barco y, extrañamente, del incesante sonido de choques metálicos lejos de la habitación.

    Fue todo reducido a nada. O solamente a ellos dos.

    —Tonta… —Musitó él con voz suave.

    Suavizó el agarre de las muñecas aún sin soltarlas y acarició la piel aterciopelada, que no había podido curtirse en tanto tiempo de descuido, de Kagome. Delicada como la seda.

    Y como si de una orden divina se tratara, y como tanto él había estado deseando, acercó sus labios a los de Kagome con el fin de volver a saborearlos.
    El recuerdo del último—único— beso lo hizo arder de deseo a Inuyasha. Otra vez iba a acariciarlos, degustarlos, abrazarlos y batallarlos hasta saciarse. Esperaba de ella lo mismo.

    A solo unos centímetros de la boca de la princesa, él dejó escapar un suspiro y posterior a ello reposó sus labios con los de ella. Un roce leve pero calido.
    Y como arte de magia, el muro de la habitación que daba enteramente al mar estalló en pedazos.
    Un roce leve, calido y jodidamente corto.

    La explosión los había separado mucho antes de lo que ambos hubieran deseado. Kagome, con sus mejillas rosadas, había caído inconciente al golpear su cabeza con una de las cajas situadas en el suelo, e Inuyasha, con mas suerte, solo había sido impulsado contra la puerta.

    Enseguida, una vez que su cabeza había dejado de girar y sus oídos sonar, se arrastró con desesperación hasta Kagome y acunó su cabeza entre sus manos con intención de devolverla a la realidad.

    Pero nada ocurrió, y su nariz y oídos sangraban tanto…

    Automáticamente buscó por la destruida habitación donde había escuchado caer algo metálico y gracias a eso recuperó su sable. Antes de que la habitación continuara llenándose de agua, Inuyasha tomó a Kagome en brazos y la sacó a cubierta.

    Allí todo transcurría con tal continuidad que lucía como si estuvieran batallando durante horas. Su tripulación se hallaba reducida a la mitad, algunos muertos, otros vencidos y otro tanto en el mar. Inuyasha solamente pensó en unas pocas personas. Aquellas que se metían en sus pensamientos sin permiso alguno como Shippo, Miroku, Sango, Kikyo y Totosai.

    Dejó a Kagome en el suelo.

    Mientras él reaccionaba, un barco gigante se preparaba para embestir al mutilado navío de Inuyasha.



    Por su lado, Kagome abrió los ojos en cuanto su cuerpo se vio sacudido por una fuerza exterior y terriblemente violenta. Desorientada miró a su alrededor pero todo se hallaba destruido. Cuando por fin pudo razonar el escenario, unos brazos fuertes la tomaron y corrieron hasta alguna parte semi-desolada del barco.

    —¿Qué…qué sucede? —Se esforzó por enfocar la vista en Inuyasha.

    —Vamos con Shippo y Sango. Te quedarás con ellos hasta que decida que debemos hacer —explicó con apuro.

    Detrás de unos gigantes barriles se escondían Sango y Shippo. La primera abrazando al segundo, completamente asustado.

    —¡Kagome! —Gritó el pequeño en medio del griterío y el ensordecedor crujido de la madera romperse.

    Inuyasha depositó suavemente a Kagome en el suelo y se aseguró de que se hallara sana y completa en un rápido análisis con la vista. Sacudió el pelo naranja de su pequeño amigo y dejó junto a Sango una espada similar a la de él, pero mas descuidada.

    —Protéjanse —Ordenó él. Sango asintió con la cabeza, decidida.

    —¿Y que vas a hacer tú, Inuyasha? —Preguntó Shippo, reducido a lágrimas.

    —Voy a ver que pasa… —Inuyasha suavizó la forma de hablarle al chico, para no decir que iba a degollar a quien hubiera osado atacar su barco y asesinar a parte de la tripulación. El llanto de Shippo fue tan afligido, que hizo hinchar la garganta de Kagome y picar sus ojos de manera cobarde—. ¿Qué pasa enano? Los hombres no lloran —Ironizó él, intentando animar al pequeño— Y yo que te iba a encomendar una misión…bah, mejor busco a alguien mas valiente…

    —¡No!

    —Pero mira como estás. Estoy seguro que si tuvieras rabo, éste estaría entre tus patitas en este momento…

    —¡No soy un cobarde! —Rápidamente se secó las lágrimas—. Dime que debo hacer —Inuyasha sonrió.

    —Tu misión es proteger a las chicas, ¿Podrás hacerlo?

    —Si.

    El capitán volvió a sonreír y dirigió una mirada a Sango, quien sería la que en verdad se encargaría de proteger al huérfano y a la princesa. Secretamente le guiñó un ojo y echó a correr a la parte del barco que parecía mas agitada.

    Kagome sintió de nuevo esa maldita opresión en su corazón. Salió del suave letargo de verlo tratar con el niño, recordando los segundos previos a la explosión.
    La explosión.

    —¿Qué está pasando aquí? —Exigió saber.

    —No sabemos cómo llegaron a situarse a la par nuestra, pero comenzaron a atacarnos de la nada… —Explicó Shippo.

    —Son los mismos que atacaron el barco de Kouga, ¿Lo recuerdas? —Terció Sango.

    Entonces al fijarse bien en ella, vio lo preocupados que se veían sus ojos y cómo miraba a su alrededor a cada segundo, no precisamente para protegerse de quien quisiera agredirlos. De seguro Miroku había desaparecido de la vista de Sango hacía mucho tiempo.

    —Claro…¿Pero…por qué?

    La joven pirata y el niño intercambiaron una larga mirada de incertidumbre que luego se la trasmitieron a ella. Aparentemente no había razones claras por las cuales quisieran atacar el barco, a no ser que tuvieran la esperanza que Kagome conservara con ella la Perla de Shikon, que supuestamente estaban desesperados por poseer.
    Los latidos del corazón de Kagome se aceleraron al sopesar la posibilidad que quisieran la joya. Entonces no tardarían en encontrarla a ella y a sus amigos para arrebatársela…

    De pronto Kagome vio interrumpidas sus cavilaciones cuando Sango, distraída en su búsqueda de Miroku, fue tomada por el cuello y hacía atrás. Enseguida Shippo se puso en guardia con un pedazo afilado de madera que seguramente habría extraído de la parte destruida del navío, la misma que era tragada por las aguas. Pegó fuertemente sobre el brazo del pirata enemigo pero eso no fue suficiente. Él usó toda la fuerza de su pierna para impactarla sobre el estómago de Shippo, privándolo de aire por unos instantes. Kagome no tardó en reaccionar, tampoco, y tomó con velocidad el sable reposado en el suelo que Inuyasha les había dado para protegerse.
    Quien sujetaba a Sango la soltó y empuñó su espada para enfrentar a Kagome.

    No era que Kagome debiera enfrentarse a muchos en una vez, y eso debería ayudar. Sango, ya recuperada, se encargaba de repartir puños y patadas, muy bien acertadas, para quien intentaba intervenir en la pelea que llevaba a cabo su amiga. Mientras que Shippo luchaba por conseguir el aire que requería.

    Ágilmente, Kagome supo esquivar todos y cada uno de los ataques que lanzaba su contrincante, esa no era la parte difícil. En un momento, ella apoyó la punta de su espada en la palma de la mano para retener el ataque de él y de nuevo volvieron a la carga, moviéndose a cada lado del barco. Sango los seguía con Shippo bajo un brazo, apartando a quienes quisieran intervenir. Y a pesar de tener al niño bajo un brazo, no le resultaba difícil moverse para utilizar su brazo y sus piernas.

    El rostro del pelado que luchaba con Kagome no era de relajación. Mas bien se mostraba ofuscado y frustrado por tardar tanto en mandar a la chica al otro lado. Eso no lo hacía quedar bien con sus colegas.

    — ¡Elimínala de una vez por todas, Renkotsu! —Gritó alguien a quien Sango supo reducir.

    El choque de los metales al chocar comenzaba a fastidiar. Kagome no estaba acostumbrada a luchar tanto tiempo y el cansancio estaba mostrando los primeros atisbos. Se preguntó que tal estaría Inuyasha…

    Ella empujó con fuerza al muchacho luego de lanzar un ataque contra él que no acertó en lo más mínimo. Entonces corrió hasta llegar a la punta opuesta del barco y continuó defendiéndose.
    No fue conciente de dónde se encontraba hasta que escuchó su nombre en la boca de alguien. Ella ni siquiera se dignó a mirar a la dirección de donde provenía el grito por miedo a ser vencida, pero supo de quien se trataba enseguida. Inuyasha también estaba luchando en aquella parte del barco con otro joven de larga trenza negra y ojos azules. A diferencia de ella, él sí mostraba signos de haber sido herido y además, su oponente era mucho mas violento que el de ella. Sus espaldas chocaron sin querer y entonces todos aprovecharon a hablar.

    —¿Qué rayos estás haciendo? —Preguntó Inuyasha, sin perder de vista al muchachito frente a él.

    —No quedó otra opción… —Contestó ella luego de varios minutos.

    —Lo estás haciendo bien… —Y sonrió con astucia para seguir en lo suyo.

    Kagome sintió como si sus manos ardieran y responsabilizó el dolor al movimiento continuo del sable entre sus manos. Fue entonces que no aguantó mas y toda chispa de habilidad desapareció de su ser, obligándole a soltar el arma en cuanto Renkotsu golpeó con su sable sobre su adolorida mano. EL ruido del metal al caer se mezcló con el cuerpo arremetido por Sango de otro enemigo y entonces Renkotsu rió y lentamente se aproximó hasta ella. Inuyasha maldijo por lo bajo, echando una fugaz mirada a la escena.

    —Tú.

    Renkotsu cambió la espada de mano y con la que quedó libre hizo un puño.

    —¡Kagome…! —Gritó el capitán.

    Ella observó a su alrededor para ver si había algo que pudiera utilizar, pero su espada se encontraba ya bajo el pié de su perseguidor. Kagome caminó hacia atrás, con el corazón latiendo desbocado, intentando desesperadamente mantener cierta distancia con Renkotsu. Pero él seguía avanzando y fue así hasta que ella sintió contra su cintura los bordes destruidos del barco y entonces supo lo que venía. La vista se le nubló solo apenas por el miedo y no tuvo tiempo de nublarse mas.
    Cuando Renkotsu golpeó su mejilla frágil con su puño, la madera a su espalda crujió y él aprovechó aquello para golpear el borde devastado con una fuerte patada que culminó con el quiebre de lo que a Kagome mantenía en pie.

    Luego de eso ella solo pudo sentir el helor del agua apretándole el pecho, y la oscuridad que la envolvía en la inconciencia.


    Está bien... ahí dice que la ultima actualización (mía) fue hace 4 semanas...
    ¡Lo lamento! Estuve bloqueada y con tarea hasta el cuello por culpa de la maldita gripe A...
    Pero bueno, en los ultimos dias escribí mas que en tres meses, mas o menos. Mal, eh?
    Nada mas espero que les haya gustado (o algo) y que me cuenten qué les pareció. Sepan que aunque me tarde 10 años voy a darle fin a la historia. Ademas solo le quedan unos 4 capitulos, so...

    Adieu!
     
  12.  
    Inukax

    Inukax Entusiasta

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    Re: Mar adentro

    OmG!
    Kagome en una pelea de espadas y.... participandO! OmG! Que capitulo más emosionante.
    Me enoja que nuestro querido Capitan es tan Orgulloso y tan.... así como que niega lo que siente! Inuyasha acepta lo que sientes!
    Dios! ¿Batalla en el barco de Inuyasha? ¿Quiénes murieron? ¿Qué le pasará a nuestro querido capitan? ¿Qué ocurrira con nuestra bella Princesa? ¿Volverá a ser secuestrada? ¿Por qué atacan el barco de Inuyasha?
    Ya quiero ver que va a pasar.... me dejastes con el alma en un hilo... muero por saber que va a pasar! Esta super emosionante el fics. Kagome sale de un problema para meterse a otro! Inuyasha.... tienes que ayudarla!
    Cuatro capis para que termine el fics? :( ..... Pero me imagino que en alguno de ellos hay lemon ¿verdad? por fis! Esperaremos ansiosas el lemon... jejejeje
    Me encanta tu fics y Ojala que no te desaparescas tanto tiempo.... Yo pensaba que habías sido secuestrada por los extraterrestres! Pero menos mal que no fuer así. Sino queres morir espero que pongas la continuación pronto! jejejejejejejejeje son bromas... Aunque ni tanto...
    Por fin.... por primera vez en mi vida hize el primer post de un fics tuyo!!!! Wi!
    Recorda que contas con mi apoyo para lo que queras!
    Ojala que te recuperes pronto... no quiero que estes enferma :( Mejorate prontO!!
    Seguilo pronto... me matas de la curiosidad!
    Nos seguimos leyendO!
    CuidaTE!
    bYe!
     
  13.  
    Tania

    Tania

    Cáncer
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Mar adentro

    Dios te bendiga.
    De los fanfics que actualmente leo este es uno de los mejores y es de lo que más espero.

    Estoy totalmente maravillada con el trancurso de la historia, los personajes y el argumento. Y espero de todo corazón que siga así (o mejor).

    Espero con ansias locas actualices, porque yo estarés esperando, sin duda.

    Besos.
     
  14.  
    KagoRinneSama

    KagoRinneSama Usuario popular

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    Re: Mar adentro

    hay que bien que regresaste!!!!
    que lastima que solo queden 4 capitulitos :lloro:
    pero me lo desjate muy interesante
    ¿estas enferma de gripe Ah1N1? Ay Dios que te cures pronto, no te esfuerces demasiado
    la salud es lo primero, merjorate pronto
    me gusto mucho el capitulo
    pero que le paso a kagome ¿estara bien?
    inuyasha eres demasiado cabezota le hubieses dicho lo que sentías
    Bankotsu y los demas son unos saboteadores no se podian aguantar unos 10 minutos despues del beso...¬¬
    espero la continuación con ansias
    que te mejores
    :bye:
    :anyword:
     
  15.  
    aLeTheia_anGeL

    aLeTheia_anGeL Usuario común

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    Escritora
    Re: Mar adentro

    holas !!!! n.n ay x fin T_T ya me sentia devastada de pensar ke te ibas a tardar mas pero ke bueno ke x fin hayas puesto la conti y para ke decir ke este capi me fascino ... aunke solo haya sido un roce eso dmuestra ke Inu siente algo x Kagome !!! Si !!!! ke bien esooo jejeje y ese shippo es para matarse de la risa con lo ke le hace a Inu jajaja xD ... Bueno por lo ke dijiste has avanzado muxo con las contis espero ke las pongas prontito xke tu fic me encanta jeje Bueno me voy contenta :D nos leemos Sayo
     
  16.  
    Rukia Kirara

    Rukia Kirara Iniciado

    Tauro
    Miembro desde:
    8 Agosto 2008
    Mensajes:
    43
    Re: Mar adentro

    Estoy sin palabras!
    Pobre Inu...espero que tenga fuerzas para rescartar a Kag :S....
    Bueno...esperar solamente cuatro semanitas...cuatro simple semanas! para ver que pasa :(!
    =.= minimo el infierno se merecen esos Kotsus por haber interrumpido ...ese...beso!! ...que pudo haber sido mejor si no hubiese sido por ellos!!
    Ahh quiero otro besito asi!! por fa...la unica interrupcion aceptable seria que les falte aire para respirar <3!!
    Nos vemos en 4 semnitas!
    Ciao! <3!!
    att. RK
     
  17.  
    sango-taisho

    sango-taisho Entusiasta

    Escorpión
    Miembro desde:
    9 Marzo 2007
    Mensajes:
    177
    Pluma de
    Escritor
    Re: Mar adentro

    HOLA:
    He estado leyendo Tu fic desde hace tiempo y es uno de los mas interesantes que he encontrado; la verdad es que cada vez es mejor. Me gusta mucho la relacion de Inu y Kagome aunque seria mejor si Inu se decidiera por aceptar sus sentimientos.
    Espero que todo salga bien y que alguien salve a Kagome, de preferencia Inu....

    Esperare con ansia el Siguiente capi.

    BYE
     

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