1.  
    Reina Momo

    Reina Momo Entusiasta

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    Mar adentro
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    Mar adentro

    ¿Cómo podría llevar la princesa convertirse en la esclava de un pirata que busca una recompensa? No lo se. Las cosas en el barco no marchan como en el palacio ¿Sabes? Y El es un atrevido..
    ____________________________________________________________________

    Mar Adentro

    Capitulo 1: La Recompensa.


    Escocia, año 1709.

    Una vez finalizada la cena, la Princesa se escabulló por los pasillos del Palacio de Holyrood, directo hacia los corredores donde dormían los sirvientes. No era que le gustara mezclarse con esa gente, pero de pequeña había aprendido a querer a tres muchachitas, de su misma edad, que le habían servido desde que entraron en el castillo.
    Tocó tres puertas distintas y continuó su caminata, esta vez, en dirección a su alcoba. Subió las interminables escaleras con la elegancia propia de una dama bien, hasta una de las torres más altas del lugar.
    Cuando por fin estuvo dentro, se tiró en su cama y esperó a que llamaran a la puerta. Las tres muchachas aparecieron en su habitación y aguardaron de pie junto a la cama a que su princesa se dignara a mirarlas. Y así lo hizo.

    —¿Qué sucede princesa?—preguntó una muchacha de cabello ondulado.

    —Ayumi puedes decirme como siempre—Dijo la princesa, sentándose frente a su espejo, pero no fue Ayumi quien continuó.

    —Vamos Kagome. Has estado muy rara durante la cena—observó Yuka, la chica mas atrevida que Kagome haya conocido jamás.

    —Se debe a la visita del joven Houyo ¿Verdad?—Eri fue quién tomó el cepillo y comenzó a peinarla lentamente.

    —Si…no puedo creer cuanto ha crecido ¡Y pensar que cuando nuestros padres arreglaron nuestro matrimonio él tenía solo quince años! Se ha convertido en un joven muy apuesto ¿Verdad que si?—preguntó.

    Desde hacía años que estaba arreglada la boda que se concretaría en dos semanas. Ella 19 y él 25. No podía negar que el joven Houyo de Dinamarca se había convertido en un chico muy lindo y, además, conservaba su amabilidad y caballerosidad pero…

    —Pero eso no es lo que te preocupa ¿O me equivoco?—volvió a señalar Yuka.
    Kagome aguardó en silencio, y miró a su amiga a través del reflejo del espejo— Tú no lo quieres.

    ¿Tanto se notaba?

    —Por supuesto que no—Confesó Kagome—pero no se trata de eso. Mi madre hizo lo mismo: se casó con un hombre que no amaba para convertirse en Reina, solo que ella es feliz.

    —Cierto, la reina Ana aparenta estar feliz…—reflexionó Ayumi pero ninguna de las muchachas le prestó atención.

    —Bueno Kagome, es lo que te toca por ser princesa—comenzó Yuka— Por lo menos no te casan con un viejo de cincuenta. Houyo es un buen chico y muy apuesto—agregó guiñándole un ojo— aunque…

    Kagome observó como Yuka buscaba algo de entre sus ropas. Tomó con curiosidad el papel arrugado que le tendió la muchacha. Lo conocía muy bien ya que aquel dibujo estaba empapelando el reino. En letras grandes, y sobre un retrato, decía “Se busca” y junto a ello una cifra de recompensa.

    —No se puede comparar ¿A que no?—terminó divertida Yuka.

    La princesa volvió a fijar la vista en el papel pero esta vez se centró el dibujo. La cara de un apuesto muchacho parecía mirarla con astucia. Con finos rasgos y cabello largo, nadie podía negar la belleza que poseía, y ya notaba como sus sirvientas morían por él.

    —Ese muchacho es un criminal—Dijo Kagome aparentando desinterés.

    —¡Oh, vamos!—exclamó Eri— Solo es un pirata…

    —Y se rumorea que anda por el reino…—acotó Yuka en su oído—¡Por eso están todos intentando capturarlo!

    —¡Es tan apuesto! Dicen que su mirada es única, porque sus ojos son dorados como el oro—Ayumi suspiró. A Kagome le agradaba cuando su amiga hablaba con aquel tono soñador, aunque a veces era tan molesta— ¿Y a ti que te parece Kagome?

    —¿A mi? Pues…—Miró detenidamente la imagen de nuevo y susurró—es lindo.

    —Ah…como me gustaría que me llevara con él…—Comentó Yuka tirándose en la cama de su ama—¿Sabían que a las mujeres les da un trato especial? ¡Y que es todo un caballero! O eso se rumorea…

    —Que cosas dicen…—terció Kagome.

    Y no pudo evitar volver a posar sus ojos en aquellos que la miraban desde el papel. Entonces se preguntó si su mirada sería tan especial como describía Ayumi.


    Continuaron con su charla a escondidas y cuando ya estuvo entrada la madrugada, las tres sirvientas volvieron a sus respectivos dormitorios, en los corredores mas desgastados del castillo. El palacio de Holyrood era un buen lugar para vivir aunque Kagome jamás se acostumbraría a encontrar, a cada rato, pasadizos secretos y corredores desiertos.

    Y estaba segura que tampoco se acostumbraría a su matrimonio. Ser princesa era un privilegio a comparación del tipo de vida que llevaba la gente del reino, todos ellos oprimidos y engañados. Pero a veces se hacia todo muy agotador. Las apariencias, la descendencia, la infelicidad, la represión. A veces creía que hubiera sido mejor correr la misma suerte de sus fallecidos hermanos: ninguno había llegado a cumplir el año y ella, Kagome, había sido la única hija de Ana y Jorge en llegar a la adultez ¡Por eso toda la esperanza recaía en ella! La de que su familia siga naciendo para gobernar, a pesar de que ella solo quería que la dejaran en paz.
    No pudo contener las lagrimas ante aquellos pensamientos ¡Simplemente NO era justo! ¿Pero que sabía ella de justicia? Cuando se convirtiera en reina haría lo mismo que hacen sus padres como primeros soberanos de Gran Bretaña: engañaría a su reino, lo sometería e intentaría tener mil hijos para seguir gobernando. ¡Ah si! Perseguiría a cualquier ser que se atreviera a pensar.

    Kagome no estaba segura que querer hacer eso ni de llevar aquel tipo de vida, pero era lo que le tocaba.

    Bajó de nuevo las escaleras y caminó por los pasillos iluminados por velas hasta llegar al gran salón. Había dos guardias en la puerta principal que la miraban descaradamente, como si fuera una intrusa. Idiotas.

    Se secó las lágrimas rápidamente ante las miradas insistentes de aquellas dos personas cubiertas de metal y viró su vista hacia la misma dirección que ellos. Houyo, el príncipe rubio, se acercó a ella con una peculiar gracia. Le tomó una de sus manos y la besó dulcemente.

    —Kagome ¿Qué haces fuera de la cama?

    —Lo mismo me pregunto—sonrió falsamente. Él no se merecía aquello.

    —Vine a tomar algo—levantó su copa y le devolvió la sonrisa.

    Houyo jamás dejaba el formalismo cada vez que conversaban y eso lo hacía aburrido.

    —Ya veo…—contestó ella— No podía dormir, eso es todo.

    —¿Te gustaría…compañía?—sugirió.

    —Se lo agradezco, joven Houyo, pero preferiría dar un paseo…a solas—agregó al ver que Houyo iba a preguntarle una vez mas acerca de la compañía.

    —No es adecuado que salgas sola…puede ser peligroso.

    —Solo andaré por los terrenos del castillo, y, si lo deja mas tranquilo, le pediré a uno de los guardias que me vigile. Adiós…

    Levantó su vestido cuando pisó el césped de los terrenos. No tenía pensado acudir a ningún guardia, ni quedarse dentro de los dominios del Palacio. Sabía que podría caminar por la playa, ya que a estas horas la gente duerme y ella debía aprovechar la deslumbradora luz proveniente de la luna que iluminaban sus pasos.
    Cuando estuvo caminando por las estrechas callecitas de Edimburgo, entendió a que se refería Houyo con que podía ser peligroso. Sus ropas delataban su identidad y ella no quería meterse en problemas. Demasiado tarde, pensó. Vislumbró el mar a lo lejos y escuchó a las olas arremeter en la costa. Cuanta paz podía darle el mar…
    Entonces, antes que pudiera alejarse de las casas, escuchó un ruido detrás de ella. Se giró de inmediato con el corazón en la boca pero decidida a enfrentarse a cualquier ladronzuelo que quisiera pasarse de listo. Y no vio nada.
    Insegura observó el lugar. No iba a regresar ahora, le daba miedo pasar por el mismo lugar ya que no deseaba tener un encuentro con quienquiera que haya provocado el desplome de una pila de acero a sus espaldas.
    Emprendió su caminata esta vez con paso acelerado y entonces sus ojos no alcanzaron a ver lo que ocurría con ella misma.

    Una mano se situó sobre su boca para impedirle gritar y otra empuñó un filo contra su garganta. El miedo de la muchacha se incrementó como nunca antes y hasta creyó que sus propios latidos le impedían oír con claridad.

    —Quédate muy quieta…—le susurró una voz áspera de hombre— ¡Hey, ya la tengo!—gritó a la nada.

    Otro hombre se apareció en frente y le sonrió con descaro a Kagome. Sus ropas eran extrañas, sucias y mojadas, como las de un pirata.

    Ella sintió como le ataban las manos en su espalda y la obligaban a caminar. Guardó silenció tal y como le dijeron esos dos piratas y caminó junto a ellos hacia la playa. De repente escuchó un gran estruendo y entonces se vio obligada a caminar mas rápido. ¡Esos hombres no tenían consideración! Cuanta razón llevaba Houyo… ¡Maldición!

    Entonces vio el por qué de tanto escándalo y entendió las explosiones cuando puso el primer pié sobre la arena. Y lo que vio fue, simplemente, alarmante y maravilloso.

    Un barco gigantesco flotaba cerca de la costa. Kagome se maravilló con la altura a la que se ubicaban las velas y el tamaño que poseían. Jamás había visto nada igual y es que nunca antes había tenido un encuentro con piratas.
    Ella siguió arrastrando sus pies hacia donde aquellos dos hombres la guiaban: el barco, y pudo observar también como otros se les unían y se salvaguardaban de las balas dentro del navío.
    Miembros del ejército habían llegado al lugar y atacaban el galeón. ¿Tan rápido podía saberse que la princesa estaba siendo secuestrada? Sencillamente: No. Entonces a Kagome solo se le ocurrió una sola respuesta para tremendos ataques.
    Aquel pirata de ojos astutos estaba siendo buscado y, si no mal recordaba lo que le habían dicho sus amigas, él se encontraba en el reino.

    —¡Suéltenme!—gritó mientras uno de los piratas la cargaba en brazos para iniciar la corrida sobre la escalera que conducía al barco.

    Ambos cayeron sobre la cubierta y enseguida el barco retomó su marcha. Kagome vio, confundida, a una muchacha de largos cabellos lanzar flechas desde estribor y al resto de la tripulación reír con júbilo, festejando alguna gracia de la cual ella desconocía.

    Y mientras tanto el barco se alejaba de la costa…

    —¡La hemos capturado!—gritó uno abrazándose con un compañero.

    —¡Así es y no fue para nada difícil!—le contestó otro.

    —El Capitán va a ponerse muy contento.

    Aún desde el suelo, Kagome se colocó boca arriba y luego se sentó, mirando a todos temerosamente y completamente extrañada ¿Por qué la habían capturado? ¿Cómo sabían que ella rondaba por las calles de Edimburgo?
    El barco solo era iluminado por velas, por lo que su visión no era muy buena.
    Entonces se armó de valor y gritó con la voz mas fuerte y firme que pudo, para captar la atención de aquellos piratas.

    —¡¿Por qué me raptaron?!

    Se hizo el silencio y entonces todas las miradas se posaron en su figura sentada en el piso. Jamás en su vida había tenido tanto miedo.
    Gran parte de la tripulación era masculina y tan solo había divisado a dos mujeres en sus fugaces miradas. Esto no le gustaba nada.

    —Oye preciosa ¿no crees que sería mejor empezar a dejar de lado tus brotes histéricos de princesita?—se burló un muchacho y se le acercó a ella con descaro para dejarle un beso en la mejilla.

    —¡No me toques…!—las risas no se hicieron esperar y Kagome sintió una rabia que no pudo explicar.

    —¡Oye tú!—gritó una voz penetrante y áspera.

    —¡Capitán!—dijo el muchacho separándose de ella al instante.

    Kagome no levantó la mirada, siguió observando el cuidado suelo de la cubierta ya que el miedo la había paralizado. Entonces vio unas botas negras situarse frente a ella y la intriga venció todo temor. Sus ojos recorrieron los pantalones del hombre que había posibilitado que el muchacho se separara, y continuaron hasta culminar en su rostro.

    El rostro del Capitán, pensó.

    Y sus sospechas fueron confirmadas de inmediato. El pirata mas buscado por todo el reino estaba parado frente a ella, como si nada.
    Bien…debía reconocer que las imágenes que se difundían por el reino en su búsqueda dejaban bastante que desear. No quería pensar en ello, pero el rostro del muchacho que tenía en frente era realmente encantador. Tenía rasgos finos pero masculinos, llevaba el cabello largo y negro y, sobre él, se ataba un peculiar pañuelo violeta. Su mirada era de una mezcla entre astucia, arrogancia y lujuria, y el color dorado en sus ojos que le había mencionado Ayumi se hallaba presente. Era impresionante.

    Kagome se abofeteó mentalmente y miró desafiante al Capitán.

    —Me llamo Inuyasha…

    —¿Por qué me secuestran?—inquirió interrumpiendo la presentación del capitán.

    —Porque gracias a usted cobraremos una recompensa, majestad—rió y le tendió una mano.

    —¿Cómo que una recompensa?—Se levantó del suelo gracias a la ayuda de Inuyasha y entonces pudo notar la diferencia de tamaños entre los dos.

    No le gustó como la miraba ese pirata ¡Como si fuera a comérsela en cualquier momento!

    —Daremos una cifra al rey si es que la quieren de regreso, mientras tanto, vendrá de viaje con nosotros.

    —¡No quiero!—gritó y de nuevo se oyeron las risas de los tripulantes, incluida la del capitán.

    —No se trata de lo que quieres, ya no podrás regresar hasta que yo lo decida. No importa lo que hagas—sacó de sus ropas una navaja y cortó las sogas que le ataban las muñecas.

    Kagome flexionó sus brazos para recuperar la comodidad y cuando estuvo lista, levantó su mano derecha y le plantó una bofetada al capitán. El silencio se hizo de inmediato y entonces ella se arrepintió enseguida de lo que había hecho.

    —¿Cómo te atreves?—gritó una chica.

    Kagome la miró y la reconoció como la muchacha que lanzaba las flechas hacía instantes hacia los pocos miembros del ejército que habían arribado.
    Era una chica muy linda, de cabellos largos y negros, mirada fría y piel pálida, a pesar de estar expuesta al sol durante todo el día. Dio unos pocos pasos hacia Kagome y la miró con odio. Acto seguido le dio una bofetada con el dorso de su mano e Inuaysha la capturó por ambos brazos para que no continuara.

    —Eso para que no vuelvas a golpearlo—escupió la chica.

    —¡Kikyo!—gritó Inuyasha— No vuelvas a hacer eso.

    —Pero Inuyasha, ella…

    —Ya lo se—le interrumpió— Escúchenme todos…—gritó con su ronca voz— ¡No quiero que nadie le ponga un solo dedo a la princesa! ¿Está?—preguntó a los tripulantes que se hallaban a su derecha— ¿Está?—volvió a preguntar pero esta vez en su izquierda.

    —Si, capitán…—contestaron unos pocos.

    —Miroku, llévatela—ordenó y de entre las decenas de hombres apareció otro muchachito apuesto de cabello castaño y ojos azules— Ojo…—dijo con precaución. Miroku le sonrió y levantó un hombro.

    Este chico le pasó un brazo por sus hombros y la condujo hacia una habitación, bajando las escaleras, bastante pobre. A penas tenía una cama y un espejo.

    —Disculpa a todos, no saben comportarse—dijo de repente Miroku— con el tiempo verás que son buenas personas, sobre todo Inuyasha.

    —¿Y por que me dices esto?

    —Porque yo no pretendo meterle miedo a una dama—sonrió—solo actúan así porque eres de la realeza, es normal que detesten a tu familia.

    —Yo no tengo la culpa…

    —Lo se, solo te aconsejo que no te pongas difícil. Nuestra intención no es hacerte daño, ya ves como te defendió Inuyasha.

    Kagome se sentó en la dura cama y soltó un suspiro.

    —Solo quiero irme a casa…—se dejó caer sobra la dura cama.

    —Lo lamento, princesa. Pero dígame: ¿Cómo se llama?

    Kagome sonrió a penas. De verdad valoraba la delicadeza de Miroku, parecía ser un buen muchacho a pesar de ser un bandido.

    —Me llamo Kagome.

    —Mucho gusto señorita Kagome y dígame otra cosa…

    —¿El qué?

    —¿No le gustaría tener un hermoso hijo conmigo?

    —¿Quéee? ¿Cómo te atreves?—volvió a erguirse y se puso parada al frente de Miroku para encararlo.

    —¡Lo lamento! No se enoje…¡Y no grite! Rayos, va a venir Inuyasha y me va a…¡Inuyasha!

    Kagome miró hacia el mismo lugar que Miroku y vio a Inuyasha parado en el umbral de la puerta.

    —¿Miroku que hiciste?—preguntó arrastrando las palabras.

    —¡No hice nada, Inuyasha!—Miroku soltó una risotada que mostraba claramente su nerviosismo— Solo estábamos charlando con la señorita Kagome ¿Verdad, princesa?

    —Me preguntó si quería tener un hijo con él—explicó la chica, infantilmente.

    —Ah…Miroku tu nunca vas a cambiar…¿Obligarás a…Kagome a tener un hijo bastardo?—Preguntó como si nada el capitán.

    —¿Qué?—chilló Kagome—¡Yo…no voy a tener ningún hijo con él!

    Inuyasha soltó un bufido y se acercó a la chica con su andar arrogante.

    —¿Y conmigo?

    —¡Jamás!

    En ese momento se acordó de sus amigas, que morían por él. ¡Ja! ¡Si estuvieran en su lugar sabrían lo desagradable que es!

    —Nunca digas nunca—replicó él guiñándole un ojo.

    —Primero muerta—Y pues…su orgullo no iba a permitírselo.

    —Vaya, señorita Kagome, ¡Usted es valiente!—admiró Miroku— Mire que abofetear a este tonto y luego provocarlo de esa manera…¡Vaya! Solo espero que Kikyo no le agarre odio.

    —¿Qué? ¿Y eso por que?

    —Cállate Miroku—dijo con irritación Inuyasha.

    —Pues…porque—miró a Inuyasha con una gran sonrisa. Parecía que hacer rabiar a su capitán, le hacía pasárselo en grande— a nuestro capitán le gustan los desafíos y no dude, princesa, que usted promete ser uno.

    Y bien…lo único que Kagome sabía era que las cosas en el barco iban a hacérsele bastante complicadas...


    !!!♥!!!

    Bue...soy muy mala para los summarys...
    nada...nos vemos de vuelta (supongo) Diganme que les parece esto..! Solo les voy a decir una cosa y es que las cosas en esta historia van RAPIDO, mucho, asi que no se sorprendan xP

    Nos vemos en dos semanas..!

    Adieu.​
     
  2.  
    chisse

    chisse Guest

    Re: Mar adentro

    Manquer!
    mais encore une fois, j'ai lu quelque chose de toi, mais cette fois, vous comprenez l'anglais pour moi!

    first!
    okey I'm happy that your story genial charm Follow me Follow me to read every day = D I'm your fan friend! and forgiveness for escribirtelo in English or other languages but only understand Spanish ... I'm definitely a mess with writing​
     
  3.  
    mariiChelo

    mariiChelo Usuario común

    Acuario
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    Re: Mar adentro

    hola (:
    maginifico, me ha encantado, tu fiC,
    parace seer que sera una historia bastante interesante :) el primer capitulo deja mucho que deseear. jajaja ese miroku como siempre, nunca cambia xD
    ya quiero saber que pasara ahora n_n
    espero lo continues printo
    bie
     
  4.  
    Kotono

    Kotono Fanático

    Virgo
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    Re: Mar adentro

    Piratas *w*!

    Te ha quedado muy bien, la manera de narar, dialogos, desarollo y blah blah. Eso de que vaya rapido por una parte esa bien, asi no se vuelve tediosa la lectura... aunque no se me hace MUY rapido, lo normal x'D

    Tienes algunos detallitos minimos por arreglar, pero con la practica estos desaparecen.

    Espero la continuacion pronto, te esta quedando interesante :3
     
  5.  
    BelAhome

    BelAhome Usuario común

    Aries
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    Escritor
    Re: Mar adentro

    Ya hace bastante esperaba tu fic.
    ¿Y que decir?... Simplemente perfecto.
    Me llamó mucho la atención lo que escribiste al comienzo y que decir del resto.
    Lo que noté es que hay partes en que te faltó escribir alguna que otra palabra, solo detalles.
    Veamos que pasará dentro de dos semanas con este peculiar pirata...
    Hasta pronto ^^
     
  6.  
    sasY

    sasY Iniciado

    Virgo
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    Escritor
    Re: Mar adentro

    Hola!
    ¡Wow! El F'F está genial, sencillamente me encantó.
    Ese Miroku, como no, siempre con la misma preguntita.
    Pero me sorprendió que el otro también se la hiciera, jaja. No me lo esperaba.
    Pues nada, dentro de dos semanas estaré por aquí para leer la continuación jaja.
    Te felicito!
    BYE
     
  7.  
    fabrianny

    fabrianny Entusiasta

    Cáncer
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Mar adentro

    Hola!
    Primero chisse se que es genial hablar o dominar más de un idioma pero el foro es en español por lo tanto los post también así que tenlo en cuenta la próxima vez.
    Ahora sí me gusto mucho el fic eso de que va rápido está muy bien sobre todo porque lo publicaras cada dos semanas que bueno que lo aclaraste de una tú historia es muy buena es original y me encanta. Tienes buena redacción y ortografía además de que sabes usar correctamente los formatos sí tienes unos detallitos pero se corrigen con facilidad por otra parte ya tienes otra lectora esperare las dos semanas y nos vemos en otro post.
     
  8.  
    Inukax

    Inukax Entusiasta

    Tauro
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    Re: Mar adentro

    Hola.!!!!!!!! Tanto tiempo de esperar tu fics y x fin aki esta
    me encanto...... Es simplemente perfecto
    aunk todo lo k has escrito lo es....!!!!!!!!!
    Me encanto "Capitan ilusion" y x supuesto "Disfraz de novio"
    son buenisimos...... y este no es la escepcion
    Me encanta la idea de k mi inuyasha sea un pirata y kagome una princesa.....
    pero: k cosa es kikio de inuyasha...???
    x fin en un fics parece k el no esta interesado en ella...!!!
    Eso me encanta...... inu solo es de kagome y pues claro Mio tambien
    jejejejejejejejejeje................
    No le encontre ningun error.... para mi k todo esta perfecto
    xk es k vos te encargas de cada detalle....!!!!
    Te aseguro k no hay ningun problema con k en el fics las cosas sean rapido.... ¿verdad chicas?
    jajajajajajajajja......... mas bien al contrario....
    Bueno me despido....
    y te recuerdo k aki tenes a una fiel lectora---
    Nos leemos dentro de dos largas semanas :(
    pero estoy segura de k la espera vale la pena.....!!!!!!!!!!!!
    Nos segumos leyendo
    Cuidate.....
    Bye!
     
  9.  
    Rukia Kirara

    Rukia Kirara Iniciado

    Tauro
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    Re: Mar adentro

    Yohowojo!
    Piratas Grrr!
    que bueno que estas de vuelta con otro fic y por lo que veo este sera muy bueno!
    que caballero inu...pense que iba a mostrar mas indiferencia con kagome...pero si esta interesado pues mejor! :D!
    me recuerda a Jack Sparrow :3! <3
    bueno siguelo la intro estuvo muy buena :3 continualo please :D:D
    att. RK
     
  10.  
    Reina Momo

    Reina Momo Entusiasta

    Virgo
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    Re: Mar adentro

    Capitulo 2: Ahora eres una esclava.


    Cuando Kagome por fin abrió los ojos en la mañana apenas había dormido unas dos horas y los factores variaban.
    Por un lado, tenía miedo. Dormir en un barco pirata siendo la princesa de un reinado opresor, era demasiado intranquilo, aunque Miroku le hubiera prometido no hacerle daño alguno. Además estaba esa chica de nombre Kikyo que, por alguna extraña razón, Miroku le había dicho que la odiaría. ¿La razón? Quizás le fuera tan leal a su capitán que no quería que lo abofetearan como había hecho ella…
    Por otro lado, ella estaba acostumbrada a dormir en una cama amplia y mullida, no en un colchón duro y angosto. Ahora por eso le dolía la espalda…
    El último factor era el balanceo constante del barco. Le inquietaba y la ponía nerviosa. Con toda el alma quería evitar alguna escena espantosa, como un vómito.

    Kagome se arregló el vestido y con el cabello suelto se dirigió a cubierta, donde los tripulantes pasaban sus días.

    —Muy buenos días princesa—le saludó un anciano cuando a penas cerraba la puerta de su cuarto.

    Continuó caminando y cuando por fin estuvo en la cubierta fue recibida por otros dos piratas que se dirigían hacia la proa.

    —¿Cómo le va, princesa?—Saludó otro.

    ¡Esta bien, esto era demasiado extraño! Hasta la noche anterior solo querían matarla y hacerle cosas feas, y ahora se comportaban…¿Normal?
    Entonces vio a Miroku sentado contra un poste y decidió juntarse con él.

    —¡Hola Kagome! Ven siéntate—le señaló un lugar junto a él y ella enseguida estuvo sentada en el suelo de la cubierta junto a Miroku.

    —Por lo menos dejaste de llamarme princesa—sonrió.

    —Bueno, te conviene tener un amigo en el barco—sonrió— hace calor, eh—comentó.

    —…Oye Miroku…¿Por qué de repente todos me saludan?—miró a su alrededor y levantó su mano para de volver el gesto de saludo de uno de los tripulantes.

    —Mmm… muchos se tomaron en serio la advertencia de Inuyasha, aunque yo no creo que haya sido tan enserio.

    —Oh…ya veo…

    —¡Miroku!

    Kagome volteó la cabeza en cuanto oyó la voz aguda de una mujer. Era levemente aliviante que hubieran mujeres en el barco ya que le hacia sentirse menos sola. O eso creía.
    Siguiendo la procedencia del sonido, chocó con la dulce imagen de una muchacha de mediana estatura. Tenía el cabello castaño, y ojos grandes y resplandecientes de igual color. Su rostro parecía amigable, pero claro estaba que no podía fiarse.

    —¿Qué haces con ella?—preguntó rudamente.

    —¡Nada Sango!—contestó él.

    Kagome sintió pena por Miroku. Estaba muy claro que era un muchacho noble, quitando su lado atrevido. No sabía si era valiente o qué, pero que era un buen chico, lo era.

    —Dime la verdad, libidinoso ¿Ya le has pedido que tenga un hijo? Se comenta como anécdota graciosa por todo el barco. ¿No te estarás aprovechando de ella, verdad?—casi gritó.

    —¡Claro que no! ¿Cómo piensas algo así de mí?—replicó él. Parecía ofendido— Kagome, ella es Sango. Es…mi compañera.

    Ah, con que su compañera.

    —No por mucho tiempo si sigues comportándote así.

    —Solo fue una broma, Sanguito…

    —Eh…—Dejó su vista en ella, que la miraba con desconfianza— Mucho gusto, Sango—asintió en modo de saludo.

    —El gusto es mío…

    —Kagome—corrigió.

    —Bien…¿Ya has comido algo?

    A comparación de la habitación en la que dormía, la comida sí era buena. Parecía que a los piratas les encantaba alimentarse bien, aunque Kagome no pudo verlos pues Sango le sirvió una carne cocida que la comió en cubierta junto a ella y Miroku, mucho antes que el almuerzo se sirviera en el comedor del barco y para todos los piratas.

    No tenía intenciones de quedarse bajo los crueles rayos del sol, así que, tras pedir disculpas, la muchacha se escabulló por el barco con la intención de encerrarse en su nuevo cuarto. Pero ni había llegado a los estrechos corredores del gran barco cuando chocó con alguien.

    —Ten mas cuidado al caminar…¿O es que no te lo han enseñado?—se burló Kikyo. Un reducido grupo de tripulantes emitieron un grito de alteración y entre varios rodearon a ambas.

    —Claro que si, pero tú cuídate al hablar. Por mas que sean tan sucios como para tenerme secuestrada, sigo siendo autoridad.

    Kagome sintió como su ira se incrementaba. Nadie, por mas peligroso que fuera, podía tratarla mal y menos pisotear su orgullo.

    —Aquí no eres autoridad. En este barco solo manda Inuyasha y, por si no te has dado cuenta, ahora eres una esclava, princesa.

    —Y supongo que te sirvo a ti—preguntó con sarcasmo.

    —No lo se, eso lo decidirá él—explicó con arrogancia al referirse a Inuyasha.

    —¡Que fastidio! ¿Qué no puedes hacerte cargo de lo que dices? “Inuyasha esto, Inuyasha aquello” ¿Por qué no empiezas a hablar por ti sola?

    Kagome miró a su alrededor cuando escuchó los silbidos y los gritos agitados de los tripulantes. Parecían estar pasándoselo en grande mientras ellas discutían y a Kagome no le gustaba ser un espectáculo.

    —Repite lo que dijiste—Kikyo la probó mientras daba un paso hacia delante.

    La violencia no era buena, pero en este caso…

    —¿Eres sorda?—continuó Kagome. Kikyo soltó una risilla que denotaba lo furiosa que estaba.

    —¡Oh! Creo que sí ya que si hubiera escuchado bien, ahora estarías desangrándote en el suelo.

    —Bien…, te pregunté: por qué no hablas por ti.

    Kikyo quitó de su rostro toda máscara de amabilidad al lanzarse sobre ella. Los marineros lanzaron vítores y, animados, observaron la pelea.
    Gracias a las distintas clases—tanto de lucha, esgrima o incluso kyudo— que Kagome había recibido en sus diecinueve años, ahora podía defenderse y atacar a la perfección, aunque debía admitir que el vestido tan largo que llevaba puesto no ayudaba mucho, y la ponía en desventaja con Kikyo, que andaba muy cómodamente en pantalones.
    Mientras rodaban por el suelo, Kagome no pudo evitar que las uñas de su rival se enterraran y deslizaran unos centímetros por su pómulo. Y quedó realmente sorprendida, pues no pensó en esa posible arma. Furiosa, levantó la cabeza de Kikyo desde su cabello y cerró el puño de su otra mano para plantárselo en la boca.

    Ese comportamiento no era de princesa.

    Enseguida se oyeron gritos y unos pasos progresar entre los espectadores, con rapidez, hacia ellas.

    —¡Ya basta las dos!—dijo la voz de Miroku que sostenía a Kikyo por ambos brazos. Fue Sango quien acudió hacia Kagome.

    —¿Y ustedes por que no las separaron?—preguntó Sango furiosa. Nadie contestó. Sango debía ser una mujer de carácter fuerte y, por lo que vio Kagome, todos los hombres la respetaban.

    —¿Por qué peleaban?—preguntó Miroku.

    —¡Es tan arrogante!—contestó Kikyo.

    —¡Mentira! ¡Tú me trataste mal!—se defendió Kagome.

    —¡Eres una arrogante!

    —¡Y tú una mal educada!

    —¡OH! Lamento no tener tu educación—repuso Kikyo con sarcasmo.

    —¡Tonta!

    —¡¡YA!!—terció Miroku y ambas chicas se callaron.

    Kagome se quitó la sangre que caía de su mejilla y se arrepintió enseguida, puesto que le ardía demasiado.

    —¿Qué son esos gritos?—preguntó una voz áspera.

    —¡Inuyasha!—Kikyo corrió a los brazos del capitán, quien la miró sorprendido al ver de su boca emanar sangre.

    —¿Qué te sucedió, Kikyo?—Inuyasha puso ambas manos en el rostro puntiagudo de Kikyo y juntó sus cejas.

    —Fue ella—contestó señalando a Kagome.

    —¿Qué?—preguntó con incredulidad.

    —Tuvieron una pelea hace instantes—explicó Sango ayudando a levantarse del piso a Kagome.

    —¿Por qué? Me pareció haber dejado en claro que no quería que la lastimaran—Inuyasha se separó de Kikyo con un gesto cansino y dio unos pasos hacia Kagome.

    —Hey…—comenzó Kikyo.

    —Nada—la interrumpió Inuyasha— y tú—miró a Kagome con sus dorados ojos, perforándole la mente— ven conmigo.

    --

    El cuarto de Inuyasha era el triple de grande que el de Kagome, al igual que su cama, que se veía suave y reconfortante. Hubiera dado cualquier cosa con tal de recostarse unos minutos en aquella cama y poder dormir lo que no durmió en toda la noche, pero dadas las circunstancias…
    Inuyasha la invitó a sentarse en un pequeño pero cómodo sillón, mientras rebuscaba algo entre sus cosas.

    —Y…¿Por qué no me cuentas por que se pelearon?—preguntó él mientras abría un cajón.

    —Discúlpame Inuyasha, pero esa chica está loca. —dijo, haciendo que él soltara una risita— Solo chocamos por accidente y enseguida me dijo que era una tonta. Y pues…eso, discutimos y ya ves como terminamos—explicó como si nada.

    —Es un mal comienzo para ti ¿Lo sabes?—Dijo el chico con una extraña sonrisa en sus labios, y se acercó a ella con un pañuelo blanco.

    —Yo no debería estar aquí…pero además yo no tengo la culpa—se excusó en tono infantil.

    —Lo que Kikyo dijo es verdad—dijo de repente, enseñándole el pañuelo—Permíteme.

    —Claro…—aceptó ella, dejando que Inuyasha pasara con suavidad el pañuelo sobre el rasguño— ¿A que te refieres?

    —De ahora en mas serás mi esclava ¿Entendido?—Se acercó a su rostro sonriendo de costado. Vaya…Inuyasha quitaba el respiro.

    —¡¿Qué?!

    —Ya me oíste—contestó con un tono de lujuria que a Kagome no le gustó nada.

    —¡Ni lo sueñes!—gritó ella apartando su mano de su mejilla.

    —Ponme a prueba, linda—le tomó el mentón con descaro y le sonrió.

    —No quiero…

    —No tienes escapatoria. Puedo capturar a otra linda princesa en el caso que decidas tirarte al mar ¿Qué dices?—Le desafió con la arrogancia emanándole por los poros.

    —Digo que…¡Eres un tonto! ¿Cómo te atreves?—se horrorizó ella. Inuyasha suspiró resignado y tiró de su brazo para que se sentara junto a él en la cama.

    —Ven acá…

    Kagome no quiso admitirlo, pero la presencia de Inuyasha le incomodaba. Se sentía intimidada todo el tiempo con su mirada insistente sobre ella. ¡Ojala Yuka, Eri y Ayumi jamás le hubieran hablado de él! Porque ahora creía en lo que ellas decían y tanto admiraban, su belleza, sus ojos. ¡Cuando en realidad era un muchachito creído y tonto!
    Escuchó una leve carcajada salir de la boca de Inuyasha cuando volvió a pasar, suavemente, el pañuelo sobre su mejilla lastimada.

    —Vaya, no sabía que Kikyo tuviera las uñas tan largas.

    —Eh…si, pero dime algo Inuyasha…¿Por qué Kikyo actúa así?

    —¿Por qué? Yo que se…supongo que…—tragó saliva sonoramente. Kagome percibió un leve atisbo de nerviosismo en su rostro— ella es un poquito…nerviosa. Y celosa, claro está.

    —¿Celosa? ¿Kikyo está celosa?

    —¡No, no quise decir eso…! Es decir…no digo que esté celosa de tu condición de…noble sino que…bueno…¿Qué te importa?

    —¿Cómo que qué me importa?—preguntó irritada, luego relajó su expresión y entornó sus ojos— Oh…ya entiendo…Kikyo es tu novia.

    —¡¿Qué?! No…—Inuyasha se tiró en su cama mirando el techo enfurruñado. Al parecer no le gustaba dudar o no tener la respuesta de algo—Bueno… tuvimos algo hace un tiempo ¡Pero creí que ya le había dejado en claro que ya no sentía nada por ella!

    —Pues por lo visto ella sigue ¡Enamoradísima! De ti—rió.

    —Vaya…—dijo él juntando sus cejas.

    —Y solo estas complicando las cosas al estar aquí conmigo.

    —Bah, que me importa—soltó con su aire despreocupado, al cerrar sus ojos—Si tuviera que preocuparme por cada chica que dejé, me pasaría los días escondido bajo…no se, algo.

    —¡Inuyasha!—le reprochó ella. Él se levantó de la cama con una sonrisa y luego la tomó del brazo para sacarla de la habitación.

    —Capitán, desde ahora—le corrigió.

    Así que su nuevo capitán era un rompecorazones, eh…

    Ambos subieron a cubierta cuando las cosas por ahí arriba se habían calmado ya. Inuyasha deslizó la mano que sostenía a Kagome desde el brazo hasta su mano, inconcientemente. Cuando Ella se percató de eso, la suave mano que le había rozado, ahora yacía dentro de los bolsillos de él.
    Ya ni sabía de que manera se le había lavado la cabeza, que se sorprendió por la suavidad de la mano de él, cuando en realidad esperaba, Kagome, encontrarse con un tacto duro y áspero.
    Así como Inuyasha le había indicado, Kagome lo siguió por la cubierta, llevándose la sonrisa de los viejos piratas que acomodaban redes, anclas u otra clase de objetos que permanecían en la cubierta.

    No hubo rastros de Kikyo por ninguna parte.

    —Bien, queridísima esclava, lo primero que quiero que hagas es servir la cena—le ordenó Inuyasha de repente— ¿Podrás hacerlo?

    —¿Qué? Ya te he dicho que no seré tu esclava.

    —Te recuerdo que estas secuestrada—puntualizó haciendo énfasis en la ultima palabra.

    —¡Ah, si! ¿Y que harás? ¿Me matarás?—arqueó sus cejas y esperó su respuesta calmada, antes de pasar una mirada por la cubierta, en los piratas que continuaban trabajando. Uno de ellos cayó al suelo cuando se deslizó con los restos de un pescado.

    —Puedo hacerte cosas peores—dijo con su voz ronca.

    Kagome tragó saliva y lo miró con suspicacia.¡No, no, no! ¡NO!
    No le gustó nada como sonó eso, y aunque supiera que no iban a matarla, tampoco podía confiar en que respetarían su integridad. Inuyasha estaba siendo cruel, y lo sabía, y lo disfrutaba porque estaba al tanto que con ciertas cosas podía tener a Kagome a su merced.
    La muchacha no le contestó, simplemente lo miró con resentimiento y levantó su mentón.

    —Así me gusta…—se regodeó él con sorna.


    En la noche, Miroku le mostró una enorme cantidad de comida lista para comer que tenían en el barco. No sabía, exactamente, como es que iba a cargar con todo eso ella sola, pero Miroku le había prometido que la ayudaría a llevar los platos listos—además de que debía guiarla hacia su comedor, ya que el barco era demasiado grande para su gusto—.

    El comedor del barco era inmenso, pero, como todo en el barco, tenía el monótono color marrón de las maderas. Le recordó mucho a entrar a una bodega y las botellas de ron, prácticamente, copaban el lugar. Solo esperaba no estar allí cuando estuvieran ebrios…
    La mirada de Inuyasha desde la punta de la mesa la atravesó con burla cuando puso el primer pié en el ambiente. El resto de los piratas lo imitaron y Kagome se sentió presa de ellos y del mismo silencio.

    Aunque no tardaron en romperlo a carcajadas.

    —¡Que obediente!—chilló uno mientras Kagome dejaba los platos frente a cada comensal. Miroku hacía lo suyo en el otro lado de la mesa, ganándose amistosas burlas.

    Inuyasha carraspeó y con mala cara, Kagome se dirigió hacia él para dejarle su plato.

    —¿Podrías darme el primer bocado?—preguntó con quimérica amabilidad.

    Kagome suspiró de mala gana, ya que no tenía mas remedio. Se alegró de no ver a Kikyo sentada en la mesa ya que no deseaba repetir lo vivido en la mañana. Entonces tomó el tenedor y cortó un pedacito de carne del plato de Inuyasha, lo acercó lentamente hasta su boca y aguardó.

    Él separó levemente sus labios antes de recibir su comida y miró a Kagome fugazmente. Los tripulantes lo animaron regodeándose de la situación y ella solo quería tirarse por la borda.
    Él masticó el bocado y le guiñó un ojo a la muchacha que se moría de ganas por partirle una botella de aguardiente en la cabeza.

    —¡Hey, princesa, yo también quiero eso!

    —¡Y yo quiero que vengas a dormir conmigo esta noche!

    Fueron los gritos de algunos de los piratas. Inuyasha carraspeó fuertemente y los liquidó con su mirar.

    —Es mi esclava, no suya—explico con tranquilidad. Su risa se hizo eco en el cuarto—y ahora quiero que me sirvas ron—levantó su copa con una gran sonrisa.

    La muchacha se inclinó sobre la mesa, entre dos piratas, para alcanzar la bebida y fue cuando se percató de la mirada lúbrica de uno de ellos en particular, que se relamía los labios cuando posaba sus ojos en ella. Kagome decidió no otorgarle mucha importancia, así que distraídamente tomó la botella con ambas manos y volvió hacia la punta de la mesa donde se sentaba Inuyasha, como buen capitán.

    Kagome tomó la copa y la llenó sin prestar demasiada atención sobre la cantidad. Cuando terminó, la acercó a Inuyasha, quizás con demasiada fuerza, y el líquido cayo sobre sus ropas, impregnándole la camisa.
    Él se levantó de la mesa para que la bebida no siguiera mojándolo y maldijo por lo bajo.

    —¡Oh, lo lamento!—exclamó Kagome con total sinceridad. Inuyasha volvió a destruirla cuando clavó su vista soleada en ella, y la señaló con un dedo.

    —Vamos a arreglar esto.

    Kagome solo lo siguió cuando salieron del comedor, hacia el cuarto del capitán.

    !!!♥!!!
    Creo que doy un paso y me atraso dos. Nunca estoy conforme (nada que sepan y vayan a entender). Gracias por comentar, los lei todos (creo) y los que ya no están, ya no me los acuerdo.Me esperaba exactamente dos opiniones, no se por que. En fin, rompí con la racha, leidis.
    Me di cuenta que esto de los sentimientos rapidos no me convence, pero por suerte esta historia tiene unos pocos capitulos! Y mala suerte se me ocurrio otra idea...¬¬
    Al final no pasaron las dos semanas (exactamente) pero estoy aburrida y tengo sueño y se me ocurrió publicar y despues irme a algun lado.

    Hasta acá llegue. Nos vemos de vuelta en dos semanas. Diganme si esto funca o no XD.
    Momo
     
  11.  
    BelAhome

    BelAhome Usuario común

    Aries
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    Re: Mar adentro

    Pues yo considero que sí funca.
    La historia me gusta y considero la desarrollas muy bien pero el carácter de Inuyasha no me termina de convencer. Tal vez un capítulo más...
    Pero sabes que me agrada como escribes.
    Esperaré tu próximo capítulo.
     
  12.  
    Kotono

    Kotono Fanático

    Virgo
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    Re: Mar adentro

    Una pelea de chicas... aunque salieron a la par, creo que duelen mas los arañazos .-.

    Me gusta el caracter de Kagome, no se deja y nomas no se deja, amo que sea asi (L). Que se resista a ser pisoteada por otros, solo que Inuyasha no ayuda mucho >.<

    Sango is love (L) Todos le temen x'D

    Pss... a esperar dos semanitas mas para ver como conitnua.

    Nos vemos =)
     
  13.  
    fabrianny

    fabrianny Entusiasta

    Cáncer
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    Re: Mar adentro

    Bueno me gusto el capítulo no se que más decir puesto que la historia está comenzando creo que lo de miroku a estás alturas ya no sorprende me refiero a su relación con sango y toda la cosa. Inuyasha es digamos medio tonto tiene una actitud arrogante a veces amable pero pareciera que frente a los demás quiere actuar como el tipo prepotente y mandón y con kagome es otra cosa supongo que será por cuidar su apariencia.
    Y la actitud de kagome sí me gusto es bueno que no se deje porque en el ambiente en el que estará le es mejor ser así a kikio no la odio creo su personaje es un poco típico odiar a kagome y estar encima de inuyasha haciéndose la víctima pero bueno.
    Por ahora vas muy bien ten cuidado con algunas tildes que se te saltan pero no es nada grave bueno nos vemos en otro post y sí te dan ganas de continuar antes hazlo!
    PD: Yo tampoco se que significa esa palabra.
     
  14.  
    Inukax

    Inukax Entusiasta

    Tauro
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    Re: Mar adentro

    Hola....!!!!!!!!
    Menos mal k pusistes la conti antes xk la verdad pienso k 2 semanas es mucho tiempo.
    xk decis k la idea no funciona..??? te ekibocas...!!!! Claro k funciona.
    El fics es perfecto...!!! a todos nos encanta y vos sabes k escribis super y no hay nada de malo en tu fics..!! Ahora si.... hablemos de la conti... Me encanto...!!! pero no me agrada eso de k inuyasha trate asi a kagome enfrente de los demas... Ash.... pero tiene k cambiar..... fijate k eso de los sentimientos rapidos es bueno, a mi me gusta la idea y pues mejor si el lemon es mas rapidito.... o no hay lemon???......... ¿Hay lemon verdad?.... Bueno te espero prontito ojala y k no sean las dos semanas ojala k sea menos...!!!!
    Te cuidas....
    Nos seguimos leyendo
    Bye!
     
  15.  
    Reina Momo

    Reina Momo Entusiasta

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    Mar adentro
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    Re: Mar adentro


    Mar Adentro


    Capitulo 3: El Capitán dice.


    De nuevo en su cuarto, Inuyasha colocó sus manos en su cintura, como jarra, y se fijó en Kagome, quien se mordía el labio inferior sin saber que decir exactamente. Ella no tenía pensado pedirle disculpas dos veces, así que optó por guardar silencio hasta que él se decidiera a romperlo.
    Sometió bajo escrutinio la habitación, ya que la última vez que había estado en ella, no se había fijado los objetos que guardaba. Sobre un mueble se hallaban tres brújulas y, junto a éstas, una pequeña arca de refulgente madera y trozos de oro incrustados. Girando su cabeza hacia el otro lado de la habitación, pasando por la cama y la puerta, encontró una reluciente espada de esgrima. Un sable, pensó, de esos que ella manejaba medianamente bien desde los dieciséis años.

    Notoriamente cansado del silencio, Inuyasha carraspeó para atraer la atención de la muchacha, que no había quitado la vista de aquel precioso sable, con rubíes en el mango.

    —¿No vas a decir nada?—preguntó él.

    —¿Cómo que? Ya te pedí perdón, por si es a eso a lo que te refieres.

    —¿Y? ¿Qué estas esperando?—preguntó enigmático, él.

    —¿Qué?

    —Te ordeno que me saques la camisa y que luego me limpies—dijo con descaro el muchacho.

    Kagome abrió los ojos ante la sorpresa. ¿Pero que se creía él?.
    Mientras Kagome era sometida al insistente descaro del joven pirata, éste daba un paso lento hacia ella, sin esconder la sonrisa triunfante que surcaba su hermoso rostro. Ella no tuvo mas remedio que acortar la distancia entre ambos y colocar sus manos sobre el primer botón de la camisa húmeda de Inuyasha, y con una velocidad desesperante, desnudarlo.

    —Que irónico verte desnudándome—se burló él con un tono demasiado conciliador que extrañó a Kagome.

    —No te estoy desnudando—reprochó ella una vez abierta la camisa— Y eres tan cínico.

    —Lo se, lo se. Continúa—suspiró solo para hacerla rabiar y se quedó quieto esperando que ella le quitara la prenda.

    Kagome se sintió avergonzada cuando rozaba los músculos duros de los hombros de Inuyasha, mientras le quitaba la camisa, y no pudo obviar el deseo de acariciar su espalda. Después de todo, ella nunca había tenido un acercamiento con algún hombre, a pesar de que Houyo le lanzaba indirectas para concretarlo a cada rato. Era normal el deseo en ella. Pero no que fuera su secuestrador el que le hiciera pensar ciertas cosas.
    Pero claro, Houyo no era un muchacho tentador, bajo ningún punto de vista.

    En ningún momento se atrevió a mirar a Inuyasha, aunque sabía que él si la estaba observando detenidamente.

    —Tienes pestañas largas—comentó él— te quedan bien.

    Salió de la boca de Kagome un sonido extraño, como un bufido.¡Encima que ya estaba nerviosa él la hacía sonrojar!
    Observó por unos instantes, tras tener la prenda en el suelo, el desnudo pecho de aquel impertinente muchachito y vio en su abdomen una venda levemente ensangrentada.

    —¿Qué te sucedió?—preguntó poniendo una mano sobre la venda.

    —Una pelea de hace unos días. No es nada.

    —Tienes que cambiar la venda ¿Sabes? Sino puede infectarse…

    —Bah…no pasa nada. Todavía tienes que limpiarme—Le recordó con arrogancia.

    Inuyasha le indicó brevemente donde podía, ella, encontrar una esponja y agua. Kagome no tardó en regresar a la habitación y encontró a Inuyasha en el mismo lugar que cuando ella se marchó. Se acercó de nuevo a él, esta vez sin tanto pavor, y deslizó la esponja húmeda por su pecho.
    Se entretuvo bastante cuando vio como pequeñas gotas viajaban por su piel en un recorrido lento y tortuoso. ¡No! Ella no podía estar pensando en eso. No del joven que había decidido secuestrarla. Además, él parecía muy divertido torturándola así, gesto que Kagome no pasó desapercibido, aun así ¿Qué mas daba?
    Quitó con delicadeza la venda de la herida y limpió la zona donde ya se había formado una capa de piel. Una herida de espada, supuso. Colocó una nueva venda sobre su lastimada piel, sin pararse a pensar el por qué del trato extra, después de todo, él no se lo merecía.

    —Vaya…

    —De nada, tonto…—susurró lo último.

    El muchacho se tiró sobre su cama y estiró los brazos a lo ancho de ésta. Lanzó un largo suspiro y se quedó quieto en donde estaba, sin reparar en Kagome.
    Mientras tanto ella se debatía en tomar el sable y usarlo contra Inuyasha, como una suerte de rehén para volver a su casa, aunque sabía que esa idea era bastante complicada.

    Además ese no era su estilo.

    No, definitivamente no. Tomó la espada por el mango y la observó sin que Inuyasha se diera cuenta. ¡Era su momento! Pero… ¡No!

    —¿Inuyasha?

    —¿Qué?—preguntó él con voz adormilada sin abrir los ojos.

    —¿Crees que yo podría tomarte como rehén? Saldría mal, ¿Verdad que si?—le contó su plan como si nada. Él abrió los ojos y se sentó en su cama, en el mismo lugar donde estaba antes.

    —Creo que te desarmarían antes de que dieras un paso. Es mas, yo mismo lo haría—respondió con total sinceridad— Mejor dame esa espada—sonrió.

    —Pero…

    —¿Qué? ¿Qué te hace pensar que podrías salir victoriosa? ¿Opinas que puedes vencerme, princesita?—rió.

    Inuyasha tomó otro sable de atrás de su cama y obligó a Kagome a ponerse en guardia. Ella no tenía ganas de volver a pelear, eso sin contar de la seguridad que tenía de ser vencida.

    —Te ordeno a que luches, princesa—La desafió sonriente.

    —Oh—se carcajeó ella con cierta inseguridad. Llevó la espada hasta su pecho como para demostrarle que no deseaba luchar pero Inuyasha enseguida las hizo chocar.

    —¿No te atreves?

    —Por supuesto que si, idiota.

    —Capitán—le corrigió con altanería.

    Kagome hizo gala de su mediano conocimiento en esgrima con el inocente intento de hacer callar a Inuyasha, quien parecía luchar con cuidado. Por lo menos a ella se le daba muy bien esquivar ataques, y esta vez lo hizo notar.
    El enojo se le pasó enseguida cuando comenzó a divertirse en esa pelea, y se dio cuenta de lo gracioso que podía ser Inuyasha cuando dejaba de lado esa mascara de chico rudo y altanero.

    —¡Vamos, princesa, te hace falta mejorar, eh! Así nunca podrás vencerme y usarme como rehén.

    —¡Uh, ya cállate!—le gritó y resistió el choque de ambas espadas. Al parecer Inuyasha no hacía ningún esfuerzo en la pelea ni tampoco demostraba intenciones de herirla.

    Fue cuando Inuyasha volvió a atacar, sutilmente, y a Kagome se le resbaló el sable de las manos. Se quedó inmóvil, molesta por haber sido vencida, y exterminó, al chico arrogante, con sus ojos.

    —¿Qué pasó? ¿Eh?—se regodeó señalándola con su espada— Muy flojita, Kagome.

    Ella lo miró confundida y puso una mano en la punta de la espada para quitarla de en medio de ambos. Levantó el dedo índice y entornó sus ojos de manera sospechosa, según Inuyasha.

    —¿Qué?—inquirió él.

    —Me dijiste Kagome—explicó ella con una sonrisa, luego de hacer una pausa.

    —¿Si…? Si. ¿Y…?

    —Nada—suspiró ella.

    Él no dijo nada mas. Kagome se quedó estática un rato hasta que cayó en la cuenta de que sobraba allí y que, además, el sueño la estaba venciendo. No se reprimió al bostezar y a paso lento tomó el picaporte de la puerta, dispuesta a dormir en su colchón duro.

    —Hey—la llamó aquella vocecita áspera.

    —¿Y ahora qué, capitán?—giró para encararlo y en sus ojos apreció un brillo extraño. Inuyasha se acercó a ella, mas cerca de lo que acostumbraba.

    —Te ordeno a que te despidas de mí—soltó.

    —Eh…bien. Buenas noches.

    —Así no—se quejó— así.

    Acortó con su rostro la distancia que los separaban y dejó un beso en la mejilla rosada de la muchacha, que parpadeó varias veces luego de sentir los fríos dedos de Inuyasha en su propio mentón.
    Muy satisfecho, Inuyasha se separó de ella y cruzó sus brazos, sonriendo de lado. Kagome giró el picaporte y con un rápido movimiento, hizo lo que él le había pedido, solo que su corto beso hizo ruido en la mejilla de Inuyasha.

    Y después, rápidamente, salió del cuarto y caminó en dirección al suyo.

    Aunque…no.

    De repente ella había cambiado de opinión. A paso lento sus pies la llevaron hacia la cubierta, donde solo podía ver el oscuro mar y el cielo nocturno salpicado de luminosas manchas blancas. Era realmente un espectáculo, la única verdad y lo único por lo que preocuparse. Si pasara su vida observando el cielo, admirando sus colores, sus estados y olvidando todo lo demás, entonces se sentiría completamente disminuida.

    ¿Por qué se amargaba tanto cuando pensaba en que no extrañaba su hogar? Ni un poco, nada. Si las cosas hubieran marchado bajo un marco distinto, de seguro ahora lo estaría disfrutando, pero tampoco era fácil sentirse tranquila en ese barco. Al fin y al cabo, el miedo era lo único que no podía controlar. ¡Bah! Luego se le pasaría.

    Ella se recostó en la cubierta y disfrutó del viento que le pegaba en todo el cuerpo. De un instante a otro se sentía completamente liberada y por un momento, por uno muy corto, soñó con que las cosas cambiaran allí en el barco o en donde sea y no volver nunca jamás a encerrarse en ese gran palacio de piedras en donde vivía.

    Un ruido seco le llamó la atención y la despertó del desconsolado letargo en el cual se había sumergido. Entonces levantó el tronco rápidamente y dirigió su vista hacia donde creyó haber escuchado el sonido. Aguzando el oído oyó una dulce vocecita que maldecía por lo bajo. ¿Un niño? No, imposible.

    Detrás de unos barriles salió un pequeño niño de cara angelical y demoníaca a la vez. Tenía el cabello anaranjado y era de baja estatura. Kagome sintió una ola de ternura que le recorría el cuerpo y gracias a eso tuvo que resistirse a ir a abrazar al pequeño.

    —Lo lamento…—habló el niño con voz lastimera—No quería asustarte…

    —No pasa nada—le sonrió Kagome.

    El chico dio unos tímidos pasos hacia ella y juntó sus regordetas manos en su espalda.

    —Como Inuyasha no quieren que te hagan daño—se explicó.

    —Hey, no te preocupes. ¿Como te llamas?—Kagome le tendió una mano dulcemente y lo invitó a sentarse a su lado.

    —Shippo, aunque todos aquí me dicen enano para molestarme—respondió. Kagome no pudo evitar su risa.

    —Ya veo ¿Y por qué estás aquí, Shippo?

    —Oh, eso es porque mis papas murieron hace un año durante un saqueo en mi pueblo—Le contó el pequeño sin inmutarse, a pesar de que a Kagome le había dado mucha pena— Inuyasha me encontró y me invitó a viajar con él.

    —Vaya…

    —Si pero ¿Te digo algo?—susurró y se acercó al oído de Kagome— Para mi que fueron Miroku y Sango los que lo convencieron—le contó y luego su tono de voz volvió a la normalidad— Ya que el muy tonto cada vez que se enoja, se descarga conmigo. ¡Me usa como saco!


    Si bien la charla con Shippo había durado solo unos cuantos minutos, había sido, sin duda, el momento mas divertido que había vivido en su corto lapso dentro del barco. ¡Por supuesto que Kagome tenía debilidad por los niños!

    Y Shippo era encantador.



    La mañana llegó rápido y Kagome se sintió, otra vez, falta de sueño. Hubiera seguido durmiendo si la puerta de su cuarto no se hubiera abierto con un exagerado entusiasmo.
    Miroku irrumpió en el cuarto e hizo sobresaltar a Kagome, que se sentó en su cama lo mas rápido que pudo e intentó abrir los ojos, sin mucho beneficio.

    —¡Kagome!

    —¿Qué? ¡¿Qué?!—preguntó la muchacha plenamente desorientada.

    —Oh, estas despierta—sonrió Miroku.

    —No me digas que me despertaste porque sí…—se lamentó ella.

    —No, ven aquí. Inuyasha ha tenido una mala noche.

    Miroku le tomó la mano sin darle tiempo para cuestionar y la llevó hacia la cubierta, en donde pudieron hallar a un Inuyasha que lanzaba fuego por los ojos.

    —¿Qué le sucede?—le susurró Kagome a Miroku.

    —Yo que sé, se levantó así. ¿Sucedió algo anoche?

    ¿Qué si había sucedido algo? ¡Por supuesto que si! Habían luchado, ella le había cuidado su casi sana herida, le había limpiado el pecho y…nada mas
    ¡Oh si! Ahora se daban besos en la mejilla.

    En fin: Nada que justificara su malhumor.

    —¡Absolutamente nada!—le contestó en susurros.

    —¡¡Tú!!—intervino Inuyasha.

    —¿Yo?—preguntó Kagome al ver el dedo índice de Inuyasha apuntándola.

    —Si, tú—repitió él.

    —¿Y que hice?

    —¿Que qué hiciste? ¡Que NO hiciste!—corrigió.

    —¡Mejor explícate bien, TONTO!

    —¡Kagome!—susurró Miroku. Por suerte, el resto de la tripulación estaba entretenida con otra cosa.

    —¿Quién te crees para irte y dejarme así?—le cuestionó él— Por si no lo recuerdas, ahora haces lo que yo te ordeno—continuó dando un paso hacia ella.

    —¿Qué te pasa? He hecho todo lo que me has pedido.

    —Tú…

    Inuyasha se interrumpió en cuanto notó que Kagome llevaba razón. ¿Pero que le pasaba? Kagome no entendía nada, ¿Dejarlo así?

    —¿Así como?—inquirió Kagome con cautela.

    Entonces, cuando Inuyasha la miró a los ojos, Kagome vio un tono carmesí que se expandía por las mejillas de bien dotado muchacho, quien seguía mirándola con furia y derrota.
    ¿Dejarlo así? Kagome le dio vueltas al asunto y repasó todo lo que había sucedido la noche anterior. Mmm… no, Inuyasha, simplemente, no podía pretender que ella…

    ¡No! ¡NO!

    ¡Entonces era eso! Dejarlo así, dejarlo así

    Kagome se sonrojó hasta la médula cuando percibió los pensamientos de Inuyasha conectados con los de ella. Y fue cuando él le sonrió con triunfo al entender lo que ella ya había echo. De verdad, Inuyahsa no podía desearla ni pretender que entre ellos sucediera algo.


    Aunque en realidad, él no había dado la orden explícita.

    !!!♥!!!

    Digo lo mismo que en fanfiction...

    no es justo que por mes debiera subir dos capitulos, pero prefiero eso a ponerles varios capitulos por semana y despues tenerlas esperando mucho tiempo. porque en estos momentos estoy en CRISIS (XD) en la redaccion del capitulo 8 o 9, no me acuerdo, y para colmo tengo en la cabeza una historia nueva que no puedo ignorar...x(
    les agradezco enormemente sus comentarios! espero poder terminar ese capitulo que les digo asi subo mas seguido. les prometo que en el caso de terminar el fanfic en poco tiempo, voy a subir al menos uno o dos capitulos por semana, pero todavia no puedo asegurarles nada.

    Por otro lado: no creo que vaya a haber lemon... XD

    ahahahha otra cosa: lo de si FUNCA...viene de funcionar (creo xD). Seria como ¿Anda o no anda? XD

    Adieuuuuu!​
     
  16.  
    NutS

    NutS Entusiasta

    Acuario
    Miembro desde:
    4 Abril 2009
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Mar adentro

    holaa¡¡
    me encanta el capi
    uuyy me gusto cuando kagome tuvo que
    sacarle la camisa a inu jajaja
    ¿con quien se peleo inu hace unos dias para que tenga esa herida?.. ¬¬
    jeje
    bueno no entendi bien
    desde la parte en
    que inu estaba enojado
    con kagome en adelante .... u.ù
    jaja pero ya lo entendere
    ojala subas la contis mas seguido ^^
    :inukiss:

    IxK NutS :vacabaila:
     
  17.  
    Kotono

    Kotono Fanático

    Virgo
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    Re: Mar adentro

    Kagome esta cayendo en las redes de Inuyasha... No, Dios! Tiene que resistir mas xDDD

    Y como me dio risa el enojo de Inuyasha, por las cosas que se enoja. De hecho, ni yo misma sabia a que se referia, no entiendo como Kagome se percato de "eso".

    Shippo es encantador y valiente... de cierto modo xD

    Espero ansiosa la siguiente continuacion, y suerte con tu otra historia ^^
     
  18.  
    Kagome Cullen

    Kagome Cullen Entusiasta

    Tauro
    Miembro desde:
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Mar adentro

    tegon muchas ganas de que subas el siguiente

    tengo una ligera idea de que es "eso"

    inuyasha no te cabrees tanto que no es bueno en cualquier momento te puede dar un ataque al corazon aunque mejor *perverso* es broma ._.

    yo quiero que kagome le robe el corazón a inu y inu a kagome (supongo que sera asi)

    va a aparecer koga espero que si :)
     
  19.  
    Rukia Kirara

    Rukia Kirara Iniciado

    Tauro
    Miembro desde:
    8 Agosto 2008
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    Re: Mar adentro

    Bueno...EL Capitantonton! es algo bipolar no?...
    esta tranquilo en la noche...se despiden y no dice nada y en la manana hecha chispas porque lo dejo asi? XDDD
    no puedo creer...2 conty por mes! morire a la semana! XD
    Que bueno que esta Shippo! por lo menos no estara sola en ese barco muahaha XD
    Yohowojo! queremo ron! XDD espero que aunque sea un besito le de a la princesita Grr xDD
    te cuidas Momo! att. RK
     
  20.  
    BelAhome

    BelAhome Usuario común

    Aries
    Miembro desde:
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    272
    Pluma de
    Escritor
    Re: Mar adentro

    ¿Al final quién entiende a ese capitán? XD
    ¿Y ahora?... Kagome es la única responsable por dejarlo así...
    Me gustó la parte en que "luchaban" conlas espadas. Fue lindo como sucedió, ella preguntándole a él. Igual me gustaría que lograra vencerlo alguna vez ^^ Es por puro orgullo.
    Que raro que Kikyo no puso el grito en el cielo.
    Dos semanas... falta mucho :(

    Y bueno, a esperar.
     

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