Mi segunda oportunidad

Tema en 'Prince of Tennis' iniciado por matuti_06, 6 Febrero 2009.

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    matuti_06

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    Mi segunda oportunidad

    Tras una experiencia desastroza, Ryuzaki Sakuno, ha perdido la confianza en el amor. Pero un desconocido derrumbará aquel muro que la rodea y plantará de nuevo la confianza.




    PRÓLOGO
    Si alguien me hubiera avisado que mi historia terminaría de esta manera, tal vez, jamás la habría empezado. He descubierto que aquel refrán que dicta “lo bueno pasa rápido, mientras que lo malo pasa lento”, es tan cierto como que en estos momentos desearía no existir. El comienzo de mi historia podría pasar como el típico cuento de hadas; la joven conoce a un amigo durante los años de la secundaria, con el paso del tiempo, ella va desarrollando aquel mal psicológico que lleva a las jóvenes ingenuas a cometer la atrocidad de aceptar la proposición de matrimonio de dicho amigo.
    Es a partir de ese suceso que mi vida, estando casi tocando las nubes, comienza una caída en picada hacia la realidad. Mi vida giraba totalmente alrededor de Kintarou, mi prometido. Mi familia, aunque con un poco de reticencia, nos felicitaron por el compromiso. Mi madre y hermana empezaron a ayudarme con los preparativos para la ceremonia que tendría lugar dentro de tres meses.
    Todo estaba siendo planeado a la perfección lo único que me preocupaba era la actitud de Kintarou pero, me dije muy estúpidamente, “son los nervios previos a la ceremonia”. Las semanas transcurrieron con tal rapidez que ya faltaban únicamente dos días para la tan esperada fecha. Kintarou y yo decidimos salir a cenar para “poder pasar un tiempo a solas”, utilizando la expresión dicha por él. La cena pasó sin mayores inconvenientes pero la actitud que previamente había percibido de mi prometido permanecía ahí, volví a engañarme igual que la última vez.
    Por fin había llegado el día del matrimonio, todo ya estaba listo sólo esperábamos al novio que se encontraba en el tráfico. Yo me encontraba dentro de la capilla donde usualmente las novias esperan a que comience la marcha nupcial. Me encontraba con mi mamá y Ann, mi hermana, ambas lloraban mientras recitaban todas las frases que se les dice a una novia, “¡pero mira lo hermosa que estás!”, “¡más le vale a ese hombre que te cuide porque sino…!”. La que logró que mi ducto lagrimal me traicionara fue “espero que seas muy feliz”.
    Tras habernos calmado y reído un poco por todas aquellas lágrimas derramadas, en un día tan feliz como aquel, Ann empezó a maquillarme de nuevo. Mientras esto ocurría tocaron la puerta, el corazón se me subió a la garganta pensando que sería alguien avisando la llegada del novio a la iglesia, pero no fue así, era una joven que reconocí como una de las damas de honor. Entró, caminó hacia mí y extendió su mano en la cual se encontraba un papel doblado y dijo:
    “Un hombre entró a la iglesia y me pidió que te diera esto con urgencia”, su cara tenía escrita por todas partes las palabras curiosidad y chisme.
    “¿Y quien lo manda?”, preguntó mi hermana.
    “No lo se” dije.
    “Bueno, pues ábrelo y averigüémoslo”, dijo mi hermana con una sonrisa traviesa en su cara.
    Lentamente desdoblé el papel y enseguida mis ojos se clavaron en las únicas dos palabras que se encontrabas escritas en el:
    Lo Siento
    En la esquina derecha inferior del papel estaban las iniciales T.K. Las iniciales de mí prometido, Tooyama Kintarou, y las iniciales del hombre que acababa de dejarme plantada el día de nuestra boda. No me di cuenta de cuando empecé a arrugar el papel hasta que este ya estaba hecho una bola y se encontraba rodeado de mi puño, el cual lo estrujaba con toda su fuerza posible.
    Lo siguiente que supe es que me paré del lugar donde me encontraba sentada y, tras mirar en el espejo mi reflejo y ver en él a una mujer cuyos sueños acababan de ser mutilados, salí corriendo de la capilla y continué corriendo hasta salir de la iglesia. Al encontrarme en la calle me encontraba desorientada, confundida y con un profundo dolor en el pecho que me estaba desgarrando por dentro. De lo único que podía estar segura es que no quería permanecer ahí ni un segundo más. Empecé a correr de nuevo pero esta vez sin un rumbo fijo.
    Al correr, imágenes empezaron a llegar a mi mente de manera inconsciente. La primera cita con Kin-chan, cuando me pidió ser su novia, nuestro primer beso y, por último, el momento en que pidió mi mano en matrimonio. No podía dejar de repetir esta escena una y otra vez en mi cabeza, junto con las de los últimos tres meses; ¡y es que no había ninguna explicación para lo que estaba sucediendo!
    No me di cuenta de que las lágrimas fluían en mi rostro hasta que levanté mis manos para cubrírmelo. No era consciente de lo que me rodeaba, pero lograba captar algunas frases de las personas que pasaban cerca de mí, sin embargo yo solo continuaba corriendo con la esperanza de que mi dolor desapareciera. No fue hasta que capte frases como “¡Cuidado!” o “¡Alguien por favor deténgala!”, que supe que algo no iba bien, mas no comprendía cual era la situación.
    Continué con mi camino hasta que a mis oídos llegó un sonido ensordecedor. Trate de clasificar aquel sonido para saber de donde provenía mas mis intentos fueron fallidos; al no tener éxito decidí retirar las manos de mi rostro y ver a mi alrededor. Por fin comprendí las frases que capté, una joven estaba a punto de ser atropellada por un carro y era este el que, con su pito, emitía aquel sonido ensordecedor. Y la joven que iba a ser atropellada no era más ni nada menos que yo. Cerré mis ojos para recibir el impacto, preguntándome si este sería el final perfecto para un día devastador, y mientras permanecía con los ojos cerrados todos los sucesos de aquella mañana ocasionaron que callera en una profunda oscuridad de la cual no quería despertar.




    Espero que les haya gustado, es la primera historia que escribo desde hce mucho tiempo. XD
     
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    fabrianny

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    Re: Mi segunda oportunidad

    Hola está bueno lo sigo es el primero que leo en está sección y me ha gustado un montón es sencillo e intrigante bueno de verás eres hermana de mi querida fiore que bien entonces seguro eres tan talentosa como ella jaja suerte y saludos.
    Chau
     
  3.  
    matuti_06

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    Re: Mi segunda oportunidad

    Muchas gracias onee-chan y fabrianny por sus post. Este capítulo se los dedico a ustedes. XD
    Espero que les guste.



    Capítulo 1
    “¡Dios mío, llamen a una ambulancia!”, dijo una persona.

    “Yo ya llamé a una”, dijo otra.

    “Pobre muchacha, me pregunto que le habrá pasado para que no se fijara en el carro”, dijo de nuevo esta primera.

    “No lo se, pero ha tenido mucha suerte de que el conductor haya logrado frenar a tiempo.”

    “En eso tiene mucha razón.”

    Con cada segundo que transcurría más personas se reunían y murmuraban sobre el gran suceso que había ocurrido. Un joven de aproximadamente veintinueve años, se encontraba junto a la chica revisando sus signos vitales. Sólo se había desmayado. Cogió su cabeza y la puso sobre sus piernas.

    El joven soltó un suspiro de alivio, no le había ocurrido nada grave. Con sus ojos recorrió todo el rostro de la joven, era bonita, de pestañas largas, nariz respingada, labios carnosos y de un tono rosado muy llamativo, se preguntó si serían tan suaves como parecían. Este pensamiento lo desconcertó, ¡pero si era una desconocida! Descartó ese pensamiento de su mente y continuó con su examen, ella estaba vestida con un traje blanco sencillo pero con detalles bordados en la parte superior; aquel traje solo podría ser de novia y por ende toda esta situación podía significar dos cosas o estaba llegando tarde a su boda o, la que creía más correcta debido al rímel corrido por las lágrimas, estaba huyendo de la boda. Ahora la pregunta que rondaba su cabeza era ¿Por qué?

    Mientras el joven inspeccionaba el rostro de la chica por segunda vez, la ambulancia que uno de los espectadores llamó hacía su aparición. Llegaron y se estacionaron junto al jaguar negro del joven, y de esta bajaron dos enfermeros con una camilla. Al llegar junto a la víctima, uno de los enfermeros vio al joven y lo reconoció.

    “Vaya, así que tu eres el culpable de todo esto”, dijo el enfermero con una sonrisa en el rostro.

    “Así parece”, respondió el joven igualmente sonriendo.

    “Pero por Dios Ryoma, no puedes ir por ahí desmayando a señoritas”, seguía bromeando el enfermero, mientras subía a la joven a la camilla.

    “No fue intencional, ella salió de la nada y tuve que maniobrar para no chocarla”, la expresión de burla había desaparecido de su rostro, ahora solo se podía apreciar seriedad, “se pondrá bien, ¿verdad, Syusuke?”, preguntó.

    “Sí, al parecer sólo sufrió un desmayo, pero me pregunto que haría ella por aquí, por como va vestida yo creo que debería estar en una iglesia”, dijo Syusuke mientras subían la camilla a la ambulancia.

    “Lo mismo creo yo”, dijo Ryoma.

    “Bueno,” dijo Syusuke mientras subía a la ambulancia, “¿nos vas a acompañar al hospital?”

    “Yo, ¿por qué?”

    “Ryoma, eres el hombre que casi la atropella”, decía Syusuke al mismo tiempo que se recostaba sobre la puerta de la ambulancia y despeinaba su pelo rubio con la mano, “no crees que deberías estar con ella por lo menos hasta que se despierte para pedirle una disculpa”.

    “Está bien, está bien, iré con ella en la ambulancia”, decía Ryoma a la vez que copiaba el movimiento de su amigo y despeinaba su pelo negro con la mano.

    Tras esta acción, Ryoma se levantó del suelo, caminó hacia su carro y se preparó para seguir a la ambulancia al hospital. Mientras se encontraba en la persecución trataba de averiguar los motivos por los cuales la joven estaría huyendo; había tantas posibilidades que era muy difícil tratar de mencionarlas todas.

    Durante todo el trayecto no pudo quitarse de la mente la imagen del rostro de aquella joven, el rímel corrido demostraba que había estado llorando. No supo porqué en ese momento tenía unas ganas de golpear al desgraciado culpable de aquellas lágrimas, no entendía aquel deseo pero sabía que no más bastó verle el rostro a aquella muchacha para desarrollar un sentimiento de protección hacia ella. Esos sentimientos lo desconcertaron al igual que aquel pensamiento que tuvo sobre los labios de ella.

    Su mente estuvo repleto de preguntas sobre aquella muchacha, su nombre, lo que le había pasado, si tenía familia, sin darse cuenta quería saberlo todo sobre ella y sabía que apenas ella despertara se aseguraría de que todas sus preguntas tuvieran una respuesta. Al pensar en el despertar de la muchacha se comenzó a hacer más preguntas sobre ella, tenía mucha curiosidad por saber el color de ojos que tendría y si combinarían con aquella melena rojiza que le llegaba hasta la cintura.

    Mientras su mente divagaba por todas las preguntas que era capaz de formular, sin darse cuenta ya habían llegado al hospital. Estacionó el carro y entró al hospital donde lo esperaba Syusuke.

    “En cuanto ella se encuentre en una habitación vendré a avisarte, quédate sentado ahí”, le dijo mientras señalaba unos asientos, “y espera a que yo venga, ¿de acuerdo?”

    “Si papá, y también prometo no hacer ninguna travesura,” puso su mano en el corazón “palabra de boy scout.”

    “Bueno, si te portas bien a lo mejor te traigo un dulce.”, decía riéndose mientras se iba.

    No fue fácil esperar, otra anotación más para la lista de cosas que han sorprendido a Ryoma en menos de veinticuatro horas. En su boca se formó una sonrisa pero, con la misma rapidez con la cual vino, esa sonrisa desapareció ya que Ryoma no lograba comprender por que esa mujer lo afectaba tanto. Nunca antes una mujer le había importado tanto y eso que por lo menos sabía el nombre de ellas, y ésta siendo una total desconocida ya se le había metido bajo la piel. Y por sorprendente que parezca, para un hombre que se ha declarado un soltero empedernido, no le molestaba en absoluto. En sus labios se formó de nuevo aquella sonrisa.

    Ya había pasado alrededor de una hora y media y Syusuke todavía no había hecho su aparición y eso tenía preocupado a Ryoma. Y si le había pasado algo a ella, estaba seguro de no haberla chocado pero si el miedo y el pánico le hubieran hecho daño, aunque no sabía si eso era posible. Ryoma comenzó a caminar de un lado del salón al otro, y siguió así por media hora más. Pasado ese lapsus de tiempo ya no aguantó más y se acercó a la recepción y le preguntó a la enfermera por la habitación de la señorita que había llegado en la ambulancia.

    “¿La que llegó vestida de novia?”, preguntó la recepcionista.

    “Si esa misma”, dijo Ryoma con una nota de sarcasmo y enfado en su voz ya que en todo el tiempo que el llevaba ahí, y que parecía una eternidad, no había llegado ninguna otra ambulancia. “Me puede decir en que cuarto se encuentra.”

    “Déjeme preguntar”, la recepcionista hizo unas llamadas y después dijo “está en el tercer piso, habitación 107.”

    “Muchas gracias” dijo Ryoma mientras caminaba hacía el ascensor, si ya la habían trasladado a una habitación, ¿por que razón no habría venido Syusuke a avisarle? En ese momento se abrieron las puertas del ascensor y, como si solo pensar en su nombre lo hubiera invocado, Syusuke salía del mismo.

    “Justamente a ti venia a verte” dijo Syusuke con expresión sorprendida, “¿a donde ibas?”

    “A la habitación de la persona que casi atropello.”

    “Pero si no sabes el número de habitación, que ibas a hacer, ¿entrar a todas las habitaciones?”

    “¿Que tarado lo haría?, le pregunté a ella” señalando a la recepcionista “el número de cuarto y hacia ahí me dirigía.”

    “Ah!, con que estamos un poco ansioso por ver a la chica, ¿no?”, preguntó Syusuke en tono de burla mientras se recostaba sobre la pared.

    Ryoma no dijo nada ya que Syusuke había dado en el clavo y no se le ocurría nada para desviarlo de la verdad.

    “Así que no dices nada”, decía Syusuke con un tono que demostraba que se estaba divirtiendo. “No me digas que te has enamorado de esa chiquilla.”

    “¡No hables idioteces!”, le gritó a Syusuke, “ni siquiera se su nombre, como voy a enamorarme de ella, simplemente estoy preocupado porque es parte mi culpa el hecho de que ella se encuentre en este lugar.”

    Al ver el semblante de Syusuke, Ryoma notó que toda diversión había desaparecido, el rostro de Syusuke era la seriedad misma, eso quería decir que algo sí había pasado con aquella chica.

    “¿Qué le pasa?”, le preguntó mientras, técnicamente, lo arrastraba hacia el interior del ascensor y oprimía el botón para ir al tercer piso.

    “Nada grave, sino que”, suspiró “es el hecho de que no ha despertado lo que nos preocupa.”

    Ryoma se mantuvo en silencio y utilizó ese tiempo para pensar en la muchacha, que le pasaría para que no pudiera despertar. Al recordar el estado en que la encontró, a él no le sorprendería si dormía todo el día. De lo que estaba seguro es que él se encontraría a su lado cuando ella despertara.

    No tardaron mucho en llegar a la habitación 107, al llegar Syusuke se disculpó ya que tenía que atender otros asuntos, pero le informó a Ryoma que se podía quedar hasta que el horario de visitas culminara. El cuarto era como cualquier otro en un hospital, paredes blancas, una camilla y aquellas máquinas que emiten pitidos a cada rato. Tras una breve inspección al dormitorio, los ojos de Ryoma se posaron en la figura que reposaba en la cama. El vestido de novia había sido reemplazado por una bata de hospital y le habían retirado el maquillaje.

    Sin darse cuenta de lo que hacía, Ryoma caminó hasta encontrarse junto a la cama, extendió una mano y acarició el pelo de la joven, al hacerlo una corriente eléctrica lo sacudió. Aquella corriente no era incómoda para Ryoma, pero era peculiar ya que nunca antes la había sentido. Estaba tan absorto en su acción que no fue capaz de notar el momento en el que el doctor encargado de la joven entró al dormitorio.

    “Linda chica, ¿no?”, dijo el doctor sorprendiendo a Ryoma, el cual retiró su mano inmediatamente.

    “Si, es verdad”, decía sin poder quitar la mirada del rostro de ella, “¿sabe quien es?”, preguntó fijando sus ojos azules en el doctor.

    “No, ella no traía consigo ningún tipo de identificación”, decía mientras examinaba las máquinas y apuntaba los resultados en una carpeta, “habrá que esperar a que despierte para que nos diga quien es o que algún familiar venga y le reconozca.”

    “Hmm”, fue lo único que fue capaz de emitir Ryoma. Sentía mucha curiosidad por saber la identidad de aquella chica.

    “Si ocurre cualquier cambio o anomalía en ella, oprima ese botón”, decía el doctor señalando un interruptor que se encontraba sobre el cabecero de la cama.

    “Muy bien, ¿Dr...?”

    “Dr. Oishi, Syushiro Oishi”, decía el doctor al mismo tiempo que cerraba la puerta.

    Una vez a solas, Ryoma volvió a fijar toda su atención el aquella joven. Siguiendo un impulso tomó una de las manos de la muchacha entre las suyas, y al hacerlo, aquella misma corriente eléctrica que había surgido al tocarle el pelo regresó. No se molestó en tratar de averiguar la causa de aquello, simplemente se conformó en observar el rostro de ella y sostener su mano; permaneció en esa posición el resto de la tarde.

    Al caer la noche, el horario de visitas había culminado y Ryoma tenía que retirarse, mas este no quería hacerlo. Aún con recelo se paró y, estando cerca de la puerta, dio media vuelta hasta estar junto a la joven, se inclinó y le dio un beso en la frente. Tras esta acción salió de la habitación en dirección hacia el estacionamiento.

    Veinte minutos después llegaba a su departamento. Este era un lugar bastante amplio, sala, cocina, dos habitaciones, baño, y una mini oficina. Ryoma atravesó el vestíbulo y se sentó en uno de los sillones de la sala, desde aquí se podía apreciar la vista que el muro de cristal ofrecía. La ciudad de New York durante la noche era como un casino lleno de luces, para cualquier lado que observes. Se sirvió un vaso coñac y continuó deleitándose con la vista, aunque su mente se encontraba en la habitación 107 del hospital.






     
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    Re: Mi segunda oportunidad

    muy interesante, espero que lo continues pronto.
    Ya quiero saber lo que pasara.
    Ryoma quedo prendiodo a Saku de inmediato ^^ que kawai.
     
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    lua

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    Re: Mi segunda oportunidad

    hola!!!!
    tu fic esta demasiado
    bueno, pobre Sakuno
    que tierno Ryoma se enamoro
    ^///^ jeje bueno te pido conty
    pliisss esta demasiado bueno tu
    fic byebye :)
     
  6.  
    fabrianny

    fabrianny Entusiasta

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    Re: Mi segunda oportunidad

    me gusto y tenia razon eres tan talentosa como tu hermana es increible la manera en la que el se enamoro de ella muy original sabes tu fic me recuerda el mio podrias ojiarlo en clamp se llama volver a vivir y no es por hacerme publicidad pero quiero saber que piensas si tienes tiempo ok .
    bueno es todo te sigo me enganche eres muy buena.
    chau!!!!
     
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    Jenni Black

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    Re: Mi segunda oportunidad

    Hola, es muy bueno tu fic. Me gustó mucho. Te explayas muy bien y la trama se ve interesante. ¿Por que Sakuno no despierta? ¿Q acaso quedo en coma? Y Ryoma, como amor a primera vista, que tierno! ¿Y por que Kintarou la habra abandonado? Tengo muchas dudas ToT pero tendre que esperar la conti. Me gusto tu historia, siguela nos vemos!
     
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    matuti_06

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    Re: Mi segunda oportunidad

    Muchas gracias a Love ryoma, lua, fabrianny y jenni por sus comentarios. Aquí les va el siguiente capítulo se los dedico, espero que les guste XD.

    Capítulo 2
    A la mañana siguiente, la primera acción de Ryoma fue pensar si la muchacha habría despertado, y es que por más que trataba no podía dejar de pensar en ella, con su cabello rojo como el vino, su piel suave y delicada, esos labios tan provocativos; inmediatamente se levantó de la cama y se preparó para hacer una visita al hospital.


    Camino al hospital pasó por una florería y compró el arreglo de flores más grande y colorido que encontró. Este llevaba tulipanes, crisantemos y lirios. Escogió este arreglo ya que de esta manera daría un poco de vida a aquel cuarto blanco y, tal vez, podría también colocar una sonrisa en aquello labios que tanto lo perturbaban. Ya casi podía saborear la satisfacción de aquella sonrisa; mas su alegría se vio empañada debido a que al llegar a la habitación, se encontró con que aquella joven permanecía dormida.


    “No ha despertado desde ayer”, dijo alguien desde la puerta.


    Ryoma volteó y descubrió que aquella voz pertenecía a Syusuke. “Así que no ha despertado”, se dijo más para si mismo que para su amigo. Este hecho le preocupaba mucho, pero por otra parte, se alegraba ya que el deseaba estar presente en el momento en que aquella bella mujer abriera sus ojos. Colocó las flores en la mesa que se encontraba junto a la cama, y, acción seguida se inclinó sobre la joven para darle un beso en la frente.


    “Veo que ya se han hecho buenos amigos”, decía Syusuke con burla.


    “Pero no sientas celos Syusuke, tú siempre serás mi mejor amigo”, respondió Ryoma con una sonrisa en el rostro. “Es simplemente un hábito que he desarrollado con ella.”


    Syusuke iba a decir otro de sus sarcasmos habituales, pero fue interrumpido por un sonido proveniente de la cama. Ambos jóvenes fijaron su atención en esta dirección y sonrieron, la joven estaba despertando.


    “Iré a buscar al Dr. Oishi”, dijo Syusuke mientras salía de la habitación.


    Ryoma tomó su lugar junto a la cama y, como el día anterior, tomó la mano de la muchacha entre las suyas. De repente un movimiento en la cara de la joven le llamó la atención, sus párpados se estaban abriendo y segundos después unos hermosos ojos ámbar se encontraron frente a frente a otros tan rojos como rubíes.


    Esos ojos impactaron de tal modo a Ryoma que este no podía moverse. Era como si aquellas joyas traspasaran su piel y miraran directamente su alma.


    “¿Quién es usted?”, murmuró suavemente la joven.


    “Soy el hombre que casi acaba con su vida ayer”, dijo Ryoma sonriéndole.


    “Hmm”, fue lo único que pudo decir la joven, “¿a qué se refiere con “el día de ayer”?”


    “Después de que casi la atropellara se desmayó, ha estado inconsciente desde entonces.”


    “¿Y qué hace usted aquí Sr…?”, preguntó la joven.


    “Echizen, Ryoma Echizen”, dijo Ryoma mientras estrechaba la mano de ella que tenía entre las suyas, “en cuanto a la razón del porqué estoy aquí, se podría decir que debido a las circunstancias de nuestro encuentro, le debo una disculpa. ¿Y usted? ¿Cuál es su nombre?”


    “Sakuno Ryuzaki”, dijo de manera cortante, “no se preocupe por lo de ayer, la verdad es que fue mi culpa, yo no me fijé en el camino”, luego de decir esta última frase, todos los sucesos ocurridos el día anterior regresaron a su mente, al mismo tiempo que en sus ojos se acumulaban muchas lágrimas, pero no se dio cuenta de esto último hasta que Ryoma le extendió un pañuelo.


    “Muchas gracias”, dijo de nuevo con aquel tono cortante. A Ryoma no se le pasaba por alto esta actitud, pero sabía que no debía presionarla.


    “El doctor ya viene a inspeccionarla y estoy seguro de que también le dará el alta, ¿no desea llamar…”, pero Ryoma no pudo terminar la frase ya que se vio interrumpido por la entrada del médico.


    “Buenos días señorita, ¿cómo se encuentra?”


    “Perfectamente”, aquella tonalidad en su voz permanecía ahí.


    “De acuerdo, le haremos unos últimos chequeos y después le daremos el alta”, al mismo tiempo que el doctor decía esto revisaba las máquinas y los signos vitales de Sakuno. “¿No desea llamar a algún familiar señorita…?”


    “Sakuno Ryuzaki y no, no deseo hacer ninguna llamada”, esto último lo dijo casi en un murmullo y con la cabeza mirando hacia la ventana. Esta acción no pasó desapercibida por ninguno de los dos hombres.


    “Pero señorita Ryuzaki, alguien tendrá que venir a recogerla”, explicó el Dr. Oishi.


    “No se preocupe, yo tomaré un taxi.”


    “Pero…”


    “Yo la llevaré a su casa”, interrumpió Ryoma al doctor, “si es que Sakuno no tiene ningún problema con ello”, dijo mientras buscaba con la mirada los ojos de ella.


    “No tengo ningún inconveniente”, dijo Sakuno con la mirada todavía fija en dirección a la ventana.


    El Dr. Oishi suspiró fuertemente y luego de transcribir unas últimas notas en la carpeta, se retiró de la habitación. Ryoma aprovechó este momento para obtener algunas respuestas.


    “Sakuno…”, esta seguía sin mirarlo, “¿está segura de que no quiere llamar a su familia?, deben de estar muy preocupados por usted.”


    Sakuno no le respondió y Ryoma tomó ese silencio como una respuesta evidente y la cual seria ¡esto no es de su incumbencia!. Cuando iba a empezar otra frase fue interrumpido.


    “Por el momento…”, comenzó a decir Sakuno, “por el momento no deseo ver a mi familia y le agradecería que no pregunte más sobre el asunto”, terminó con aquel tono cortante que ya estaba exasperando a Ryoma.


    “Está bien no haré más preguntas sobre el asunto pero…”, Sakuno volteó con el ceño fruncido para ver a Ryoma.


    “¿Pero qué?”, preguntó enfadada.


    “Pero si no quieres ver a tu familia, ¿a dónde se supone que vas a ir?”


    Sakuno se quedó muy pensativa. Ryoma tenía razón, si no quería ver a sus padres, no tendría lugar a donde ir, podría quedarse con alguna amiga, pero no podría soportar las miradas de lástima de las que seria objeto, entonces la pregunta es ¿a donde ir?, ni siquiera tenía consigo su billetera como para poder quedarse en un hotel.


    Al ver que su pregunta había plantado la semilla de la angustia en Sakuno, Ryoma la interrumpió de sus pensamientos.


    “Bueno eso lo puedes resolver después, ¿que te parece si me dejas invitarte a almorzar como remuneración del gran susto que te di ayer?”, preguntó.


    “No es necesario.”


    “Insisto, es para borrar un poco la culpa que siento”, Ryoma estaba sorprendido por el hecho de que sólo la idea de alejarse de ella lo aterraba como nunca antes nada lo había hecho.


    Sakuno suspiró y únicamente asintió la cabeza para hacerle saber a Ryoma que había aceptado su invitación, mas a ella no le agradaba mucho la idea ya que, tras su última experiencia con los hombres, no deseaba ni siquiera formar una amistad con ninguno de ellos. Únicamente almorzaría con el Sr. Echizen como máximo una hora y de ahí buscaría una solución para su problema de vivienda.


    Permanecieron en silencio hasta que el Dr. Oishi y una enfermera ingresaron a la habitación para darle el alta a Sakuno. Y entregarle la ropa con la que fue llevada al hospital e indicarle donde podría cambiarse. Sakuno ingresó al baño y empezó a cambiarse, al desdoblar la ropa se dio cuenta de que no se trataba de ropa nueva sino de su vestido de novia. Debió de suponer que esto pasaría, como no llamó a su familia no tendría más que la ropa con la cual fue admitida al hospital. A pesar de que aquel vestido le traía recuerdos dolorosos, era preferible a salir a la calle con una bata de hospital.


    Cuando salió del baño se dio cuenta de que en la habitación se encontraba solamente el Sr. Echizen, el cual la observaba sorprendido.


    “Si se siente incómodo Sr. Echizen…”


    “Ryo.”


    “¿Qué?”, dijo Sakuno sin comprender.


    “Mi nombre es Ryo, o Ryoma si lo prefieres, si me llamas Sr. Echizen sentiría como si yo fuera mi padre. Además, yo te llamo por tu nombre así que creo que sería justo que tu también me llamaras por el mío.”


    “De acuerdo Ryoma, como te iba diciendo, si te sientes incómodo por la manera en la que voy vestida no tengo ningún problema en cancelar nuestro almuerzo.”


    “No me incomoda el modo en el que vas vestida.”


    “Pero tu expresión…”


    “No te niego de que me sorprendiste, pero no me incomoda; ahora tenemos que pensar un lugar donde podamos comer sin causar sensación por la manera en la que te encuentras vestida.”


    “No creo que sea el vestido adecuado para comer en ningún lugar.”


    “Yo se el lugar perfecto para que vayamos a almorzar y donde tu vestido no causará sensación”, dijo Ryoma formando una sonrisa que le llegaba hasta los ojos.


    Aquella sonrisa incomodaba a Sakuno, y no sólo la sonrisa sino el hombre en si. Ryoma Echizen era como uno de los personajes de las novelas que había leído. Era alto, de piel dorada, cabello negro, ojos tan azules como zafiros y con un cuerpo perfecto. Sus ojos se posaron sobre sus finos labios y mantuvo ahí su mirada. No se dio cuenta de lo que hacía hasta que observó como aquellos labios formaban una sonrisa traviesa.


    “Si quieres puedo darte una foto”, dijo Ryoma de manera burlona.


    Inmediatamente Sakuno volteó su rostro sin poder impedir que Ryoma captara el rubor que había aparecido en sus mejillas al verse descubierta durante su inspección.


    “Si ya estas lista podemos ir a comer”, decía Ryoma mientras abría la puerta para que Sakuno pueda salir.


    “Todavía no me has dicho a donde vamos a comer.”


    “¡Oh!, es una sorpresa, pero no te preocupes es un lugar muy seguro.”


    Sakuno se sintió muy nerviosa al caminar por el hospital debido a que su vestido atraía las miradas de todos aquellos que podían verlo. Suspiro aliviada una vez estuvieron dentro del carro de Ryoma. A pesar de que se sintiera a gusto no podía confiar en él, no podía permitir que alguien volviera a causarle aquel daño de nuevo. Su mirada, que antes estaba clavada en la ventana cuando el carro empezó a moverse, ahora divagaba por su vestido. Tantas horas de espera, planeación y dedicación ¿para qué? ¡Para ganarse un corazón roto y un orgullo herido! Todavía no entendía que había hecho mal. Para esta hora ya debería estar en Acapulco celebrando su matrimonio junto al hombre que amaba.


    De sólo pensar en Kintarou, la furia y el resentimiento se apoderaron de ella. De haber estado en su casa y no dentro de un carro con un desconocido, se habría quitado el vestido y lo habría destrozado hasta que no quedara ni el recuerdo. Pero debía controlarse así que cerró sus puños en la falda con toda la fuerza posible y trató de tranquilizarse alejando todos esos penKintarouientos de su mente.
    Este súbito movimiento captó la atención de Ryoma, quien se preguntaba que podría estar en aquella cabeza para que estuviera así. A medida que transcurría el tiempo, la tensión iba creciendo dentro del carro. Ryoma decidió empezar una conversación con la finalidad de acabar con aquel ambiente mas no encontraba ningún tema sobre el cual hablar. Finalmente, decidió decir lo primero que se le ocurrió.


    “Hace un lindo día, ¿no crees?”


    Sakuno no respondió ya que continuaba absorta con sus penKintarouientos, pero esto no desanimó a Ryoma quien seguía tratando de llamar su atención.


    “Odio el tráfico, ¿tu no?”, Sakuno seguía sin responder así que Ryoma intentó utilizar otro camino.


    “¿Tienes hermanos o hermanas?”, ella permaneció en silencio y Ryoma desistió de su intento.


    El camino, para ambos pasajeros, fue incómodo y largo. Sus miradas estaban fijas hacia el frente, sin intención alguna de cambiar aquella postura. Pasados, aproximadamente veinte minutos, Ryoma detuvo el carro y salió de este para abrirle la puerta a Sakuno. Ésta, todavía ensimismada, se dejó llevar por él sin darse cuenta de su alrededor. Sakuno sentía que sus pies se movían, pero no sabía el rumbo que estaban tomando. No tardaron mucho en llegar a su destino. Cuando dejaron de caminar, Ryoma volteó a ver a Sakuno.


    “Y aquí estamos”, dijo Ryoma sacando a Sakuno de su ensimismamiento, “aquí es donde vamos a almorzar.”


    Sakuno, salida de su estado de trance, inspeccionó el lugar. Era bonito y cálido, un lugar en el cual cualquiera desearía vivir. Los muebles eran antiguos, al igual que algunos de los cuadros y, desde donde se encontraba ubicada, podía apreciar un muro de cristal que ofrecía una espléndida vista de la ciudad. Continuó con su inspección hasta que un pensamiento ocupó su mente.


    “¿Dónde estamos?”, preguntó temiendo la respuesta.


    “¿Dónde te parece que estamos?”, dijo con sorna, “en mi departamento, por supuesto. ¿Espero que no sea ningún problema?”, concluyó Ryoma.


    “¿En tu departamento?”, en ese momento el temor comenzó a apoderarse de Sakuno. Se encontraba en el departamento de Ryoma, un hombre que casi la atropella el día anterior, un hombre del cual no sabía absolutamente nada.





    Eso es todo por el momento. Nos vemos en el próximo capítulo.
     
  9.  
    fabrianny

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    Re: Mi segunda oportunidad

    Hola que buena conti me gusto mucho mucho jaja no en serio sólo lo único tienes que usar guión se hace presionando la tecla alt y 0151 no es este - mi este_ ok espero te sirva y bueno nada suerte y sigue así eres muy buena
     
  10.  
    Jenni Black

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    Virgo
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    Re: Mi segunda oportunidad

    Que bien, conti! estuvo muy buena, Sakuno al fin despertó,
    pero se comporta tan indiferente con Ryoma o.o Te quedo muy buena esta conti!
    quiero saber que pasará ahora que Ryopma llevo a Sakuno a su departamento.
    ¿Ella acepatrá? quiero conti, esta genial tu historia :) adios!
     
  11.  
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    Re: Mi segunda oportunidad

    ohh!!! que buena continuacion
    me encanta tu fc, espero que leas el mio...
    espero que Saku se de cuenta de la clase de persona
    es Ryoma, ya vera que le encantara.
     
  12.  
    Dayanna_476

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    Re: Mi segunda oportunidad

    ayyyyyyyyyyy ke lind000000
    me enc4nto porfa
    sigue!!!!!!!
    es ke esta super
    pero suuuuuper interesante me fascino
    hay porfa as otro rapido
    y largo como ese es ke
    tienes una exelente imaginacion
    y has ke acepte sakuno
    porfa cuidate
    y estare penidente....
    Y SIGUE ASIII!!!!!
     
  13.  
    hika sama

    hika sama Guest

    Re: Mi segunda oportunidad

    sugoi me encanto me encanto simplemente kawaii
    si de verdad yo tambien quiero que sakuno se olvide de ese kintaro y acepte a ryoma por sus sentimientos hacia ella

    ah y una duda los ojos de ryoma so azules o ambar?
     
  14.  
    matuti_06

    matuti_06 Entusiasta

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    Re: Mi segunda oportunidad

    Wow! cuantos posts!
    estoy muy contenta!!! XD
    el siguiente capítulo se los pondré a mediados de esta semana.

    Respondiendo a tu pregunta hika sama, los ojos de Ryoma son ambares, me equivoque al escribir azules. Jajaja XD
     
  15.  
    hika sama

    hika sama Guest

    Re: Mi segunda oportunidad

    gracias por responder jajaj me costaba mucho imaginarlo ojiazul .
    de verdad que esta muy buena tu historia
    solo quiero que sakuno le diga ya si a ryoma ....(otra vez)
     
  16.  
    Solsti

    Solsti Usuario común

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    Re: Mi segunda oportunidad

    Hola
    soy nueva en la fic y me gusto mucho...
    pobre sakuno la dejaron plantada, pero por lo menos conocio a ryoma;) jajaja
    espero la conti
    Sayonara
    :besos:cuidate mucho
     
  17.  
    matuti_06

    matuti_06 Entusiasta

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    Re: Mi segunda oportunidad

    Hola, estoy muy contenta por todos sus posts!!!!.
    Espero que también les guste este capítulo. XD

    Capítulo 3

    No podía creerlo, ¡le había permitido que la llevara a su departamento!

    “Sí, mi departamento”, volvió a decir Ryoma, “¿hay algún problema?”, dijo al ver la expresión en el rostro de Sakuno.

    Sakuno se quedó pensativa, y recordó que él le había dicho que la llevaría a un lugar donde su vestido no sería un problema, ahora entendía a que se refería. Su mente le decía que debía irse en ese mismo momento; inventar cualquier excusa y salir de ese lugar. Pero, aunque su mente le decía que debía irse, su cuerpo no le respondía y no podía moverse de allí. Una vez creyendo que se había armado de valor para decírselo lo único que escucho salir de sus labios fue, “No, no hay ningún problema.” Al dar esta respuesta Ryoma le sonrió, lo que le hizo sentir que podía confiar en él.

    “Excelente”, dijo Ryoma, “¿Qué prefieres, spaghetti o estofado?”

    “Spaghetti, si no es mucha molestia.”

    “Para nada, pasa al salón y ponte cómoda”, decía Ryoma mientras le señalaba el camino.

    “No, no”, dijo Sakuno sorprendida, “yo quisiera ayudar.”

    “Ni soñarlo, eres mi invitada.”

    “Pero…”. Sakuno no pudo seguir diciendo nada ya que se vio interrumpida por Ryoma que la estaba guiando al salón. Una vez en este, la acomodó en uno de las butacas que quedaba frente a la televisión y le dio el control del mismo.

    “Si deseas ayudarme, quédate aquí disfrutando de algún programa mientras yo preparo el spaghetti.”

    “Pero…”

    “Nada de peros, como ya te dije eres mi invitada; usted se queda aquí y yo le aviso cuando ya todo esté listo.”

    Sin darle ni tiempo a refutar esa orden, Ryoma ya se encontraba camino hacia la cocina. Sakuno encendió la televisión y comenzó a ver una película que estaban pasando en ese momento, tan entretenida estaba, que no se percató del momento en el que Ryoma había entrado a la estancia.

    “Ya está servido”, dijo Ryoma asustando a Sakuno, “lo siento, no quise asustarte.”

    “No te preocupes.”

    El almuerzo, aunque delicioso, fue incómodo. Ninguno de los dos hablaba o tenía la intención de hacerlo. Por un lado, Sakuno volvió a divagar en sus recuerdos tratando de encontrar la falla que había cometido. Por el otro, Ryoma buscaba la razón del por que le importaba tanto aquella mujer que había conocido sólo hace dos días. Pasaban los minutos y la escena seguía sin cambiar. Terminaron de comer y juntos, debido a que Sakuno insistió, lavaron los platos. Después regresaron al salón, ahí permanecieron unos minutos más en silencio siendo acompañados únicamente por el sonido del televisor encendido. Al cabo de un rato Ryoma decidió que era mejor hablar sobre aquel tema que había quedado sin solución.

    “¿Estás segura de que no quieres llamar a tus padres?”

    “Creí que habíamos quedado en no hablar más sobre el tema”, dijo Sakuno volteando el rostro de manera que Ryoma no pudiera verlo.

    “Sí, habíamos quedado en eso”, acotó Ryoma, “pero…”


    “¡Ya te dije que no quiero ver a mi familia!”, gritó Sakuno poniéndose de pie, “¡Si tanto te molesta mi presencia puedo irme!”

    “Tranquilízate Sakuno”, dijo Ryoma haciéndole señas indicándole que se siente, “no quise decir que tu presencia me molestase, todo lo contrario me agrada que estés aquí. Pero has estado desaparecida dos días enteros, al menos deberías llamar a tu familia para decirles que te encuentras a salvo, ¿no crees?”

    Sakuno meditó lo que Ryoma le había dicho y era cierto. Tras haber recibido aquella nota de Kintarou salió corriendo de la iglesia sin decirle a nadie a donde iba, aunque en ese momento no tenía un rumbo fijo. Su familia debería estar preocupada, más aún porque no había llamado ni aparecido por la casa. Aunque no quería regresar a ella, debido a las miradas de lástima y compasión que recibiría, al menos podría llamarlos para hacerles saber que se encontraba bien. Suspiró.

    “¿Podrías prestarme el teléfono para llamarles?”, dijo Sakuno.

    “Claro, espera aquí”, dijo Ryoma mientras iba a buscar el teléfono. Tras unos breves momentos se lo entregó. “Tómate todo el tiempo que quieras, yo voy a ir un momento a ver si ha llegado la correspondencia.”

    Una vez que Ryoma salió del departamento, Sakuno reunió toda la fuerza posible para llamar a sus padres. Marcó y esperó a que contestaran. Y lo hicieron al tercer timbre.

    “¿Diga?”, Sakuno reconoció la voz de su madre, aunque esta sonaba ronca como si hubiera estado llorando toda la noche.

    “Mamá….soy Sakuno…”

    “¡Sakuno!”, a través del teléfono se podía oír todos los pasos que se acercaban. De seguro serían su hermana y su padre tratando de escuchar lo que decía. “¡Oh, Sakuno!, ¿estás bien?, ¿dónde estás?, ¿no te ha pasado nada?”

    “Si mamá estoy bien y no, no me ha pasado nada”, no respondió a la segunda pregunta.

    “¿Por qué no llamaste antes?, ¿Por qué no viniste a casa?”, la madre de Sakuno sonaba alterada.

    “Quería estar a solas”, dijo Sakuno. No podía decirle a su madre que había tenido un accidente, ya estaba lo suficientemente intranquila como para saber de aquello.

    “Sakuno…”, empezó a decir su madre un poco más tranquila, “no eres la primera mujer, ni la última, que es dejada en el altar el día de su boda.”

    Sakuno no quería escuchar más; ella sabía que aquella era sólo una frase introductora al sermón que le esperaba por parte de su madre. Esta era una de las razones por las cuales no quería regresar a su casa. Suficiente tormento tenía con los pensamientos y recuerdos de aquel día que no la abandonaban como para que su madre la hiciera sentir peor. Así que antes de que su madre pudiera comenzar a recitarle el sermón, Sakuno decidió ponerle fin a la conversación.

    “Mamá…voy a estar fuera….por un tiempo.”

    “¡Pero Sakuno…!”

    “Me voy a quedar en la casa de una amiga, no te preocupes”, a Sakuno le dolía el hecho de tener que mentirle a su familia, pero no podía decirles que no tenía a donde ir. Ese tema lo resolvería después porque acababa de escuchar la puerta de la entrada abriéndose y cerrándose. “Bueno mamá, te llamaré pronto. Adiós”, y sin permitir que la conversación se alargara, colgó. Justo en aquel momento Ryoma hacía su aparición en el salón.

    “¿Hablaste con tu familia?”

    “Sí, acabo de colgar.”

    “¿Estaban preocupados?”, preguntó Ryoma tratando de evitar que el silencio volviera.

    “Sí. Les dije que me tomaría unas vacaciones.”

    “¡Oh!”, fue lo único que pudo emitir Ryoma, “¿Y ya tienes un lugar en donde quedarte?”

    Esa era la pregunta que Sakuno estaba tratando de evitar. Todavía no encontraba una solución para ese problema. Su boca se abría y se cerraba tratando de emitir una respuesta que convenciera a Ryoma de que no tenía nada por lo cual preocuparse, mas de sus labios no salió sonido alguno.

    Ryoma se había percatado de lo que su pregunta le había ocasionado a Sakuno por lo que aquel sentimiento de protección renació en él. Si ella tuviese cualquier tipo de problema, él la ayudaría en todo lo que pudiese. Antes de que su mente pudiera elaborar una pregunta con respecto al tema, Sakuno, recuperando aquella aura de indiferencia y frialdad, habló.

    “Siendo franca, no…”, respondió sin verlo, “no he encontrado un lugar en donde quedarme, pero puedo resolver este problema yo misma.” Sakuno estaba enfadada consigo misma, no debería quedarse ni un segundo más en aquel departamento. Ryoma bien podía ser un asesino o, peor aún, podía ser otro Kintarou y eso no podría soportarlo.

    “En ningún momento dije que no pudieras hacerlo”, replico Ryoma, al mismo tiempo que trataba de comprender por que aquella respuesta le había dolido, “simplemente me estaba preocupando, y con razón si no tienes ni siquiera un lugar para pasar la noche.”

    “Como ya le había dicho Sr. Echizen,puedo resolver ese problema yo sola.”

    “Y no lo dudo, sólo quería ofrecer mi ayuda”, dijo Ryoma molestó.

    Ante esta respuesta por parte de Ryoma, Sakuno se sentía avergonzada. Él ha estado ofreciéndole su ayuda durante todo el día, ¿y cómo se lo recompensaba ella? Siendo una total maleducada ante tales atenciones. Pero no podía dejar de actuar como una mujer fría, se decía a si misma, si lo hacía, podía ser herida de nuevo. Pero el ser fría no implicaba ser descortés y así se lo hizo saber a Ryoma cuando habló.

    “Lamento si lo ofendí, no era mi intención. Le agradezco todo lo que ha hecho por mí en estos dos últimos días pero…”

    “Pero es momento de que te retires, ¿no es así?,” terminó Ryoma la frase, “Y, si se puede saber, ¿dónde vas a pasar la noche?”

    Sakuno no pudo hacer más que permanecer en silencio. Aquel silencio que permaneció entre ellos ayudó a que la mente Ryoma formulara una idea. Mas esta idea era, en la opinión de Ryoma, un poco arriesgada. Y, tras unos momentos de meditación, decidió que era la única opción que tenían. Llevó una mano hacía su cabello y se lo despeinó, esperando que Sakuno no tomara mal la propuesta que tenía que hacerle.

    “Sakuno…”, empezó a decir Ryoma para llamar la atención de Sakuno.

    “¿Si?”

    “Si no tienes un lugar para quedarte…”, Ryoma suspiró, “si no tienes un lugar para pasar la noche, puedes quedarte aquí, tengo una habitación extra.”

    Sakuno no sabía que decir, pero sabía que tenía que negarse. No podía quedarse en aquel departamento, ni con aquel hombre. Algo en su interior le decía que si se quedaba sería su fin. La angustia que se estaba formando en su interior se debió haber mostrado en su rostro ya que, sin darle tiempo a responder, Ryoma volvió a hablar.

    “No tienes que responderme todavía, sólo te estoy dando una opción en caso de que no encuentres otro lugar.”

    “No puedo quedarme aquí”, comenzó a decir Sakuno, “ni siquiera lo conozco y….”

    “Sólo tenlo como una última opción, ¿de acuerdo?”

    “Ryoma, entiéndame por favor, lo único que deseo en estos momentos es estar a solas”, dijo Sakuno cubriéndose el rostro tratando de contener las lágrimas.

    “¿No crees que te sentirías mejor si primero te sacamos de ese vestido?, después podemos seguir discutiendo sobre este asunto”, dijo Ryoma, “¿Si quieres te puedo prestar una de mis camisas y un pantalón? Aunque te quedarían grandes, pero es mejor que andar con esa ropa.”

    Al escuchar la propuesta de Ryoma, y su comentario adjunto, Sakuno recordó que seguía con aquel estúpido vestido. Inconsciente de sus actos, asintió con la cabeza mientras pensaba como deseaba deshacerse de su ropa. No podía estar un minuto más en ella. Sintió los pasos de Ryoma alejándose del salón y, de la misma manera, cuando regresaba a este.

    “Toma”, dijo Ryoma mientras le entregaba la ropa, “si te quedan demasiado grandes avísame para buscar otra prenda más pequeña.”

    “Muchas gracias”, dijo Sakuno ensimismada.

    “Por el pasillo, la primera puerta a la izquierda”, señaló Ryoma, “si quieres utilizar el baño, utilízalo. Voy a salir un momento a hacer unas compras.”

    Una vez que Ryoma salió del departamento, Sakuno se sintió más segura. Y haciendo uso de su ofrecimiento, decidió tomar una ducha. Al entrar al baño, quedó paralizada al observar su reflejo en el espejo. La mujer que se encontraba ahí parecía muerta en vida; sus ojos mostraban el sufrimiento que estaba padeciendo. Esta imagen enfureció a Sakuno quien, cegada por la rabia, se quitó el vestido y lo desgarró hasta que quedó totalmente irreconocible. Se deslizó hasta quedar sentada en el suelo y, una vez ahí, dejó salir todo su sufrimiento.

    Pasaban los minutos y ella seguía ahí llorando hasta que se dio cuenta que estaba siendo totalmente patética. Enjugó sus lágrimas y se metió en la regadera. Al concluir con el baño se vistió y se dirigió al salón. Una vez en este, sentada en un sillón, meditó sobre su situación. Tras analizarla de pies a cabeza decidió que se tomaría sus dos semanas de vacaciones, que era el permiso que la oficina le había dado para su luna de miel, y trataría de reconstruir su vida. Ahora lo único que faltaba era encontrar solución a su problema más inmediato, un lugar para pasar la noche. No podía aceptar la oferta de Ryoma y quedarse ahí, era un extraño; pero era la única opción que tenía, y, era mejor que nada. Así que cuando llegara Ryoma le diría que aceptaba su ofrecimiento de pasar la noche, y sólo la noche, en su departamento. Al día siguiente, un poco más descansada, buscaría otro lugar.

    Se encontraba tan metida en sus pensamientos, que no notó el momento en que Ryoma llegó al departamento. Cuando este le toco el hombro para llamar su atención, Sakuno se asustó y hubiera gritado de no ser porque la mano de Ryoma se lo impidió.

    “Soy yo”, dijo Ryoma.

    Sakuno no podía decir nada, estaba tratando de calmarse tras el susto que había tenido. Al menos, el miedo, parecía ser la razón por la que su corazón latía con tanta rapidez. No había otra explicación para ello. Sus pensamientos quedaron olvidados una vez que sus ojos se posaron en las bolsas que Ryoma traía en sus manos.

    “¿Fue de compras?”

    “Si, ¿y por favor podrías tutearme?”, dijo Ryoma ofreciéndole una sonrisa a Sakuno, pero esta seguía viendo las bolsas. Ryoma tardó en descubrir que era lo que le llamaba la atención de ellas, cuando lo hizo tuvo que hacer esfuerzos para contener la risa. Lo que le llamaba la atención de aquellas bolsas era el hecho de que todas ellas pertenecían a boutiques de ropa exclusivamente para mujeres. Él le tendió las bolsas.

    “Supuse que podrías necesitar un poco más de ropa.”

    Sakuno se quedó enmudecida. Nunca, nadie había sido tan atento con ella; ofreciéndole su ayuda, llevándola a comer e, inclusive, comprándole ropa. Y eso que Ryoma era un completo extraño. No podía contener el torrente de lágrimas que se aproximaban, simplemente las acciones de Ryoma sumada a su mala experiencia con Kintarou, hizo imposible que pudiera seguir sosteniendo su fachada de mujer fría e indiferente.

    Ryoma se quedó paralizado ante la escena que tenía frente a él. Las lágrimas de Sakuno lo dejaron desconcertado, ¿habría hecho o dicho algo incorrecto?; no entendía absolutamente nada de la situación pero eso no impidió que aquel sentimiento de protección apareciera. Casi inconsciente de sus acciones, Ryoma dejó las bolsas en el suelo, se arrodilló frente a Sakuno y puso sus brazos alrededor de ella en un cálido y protector abrazo.

    Sakuno no podía parar de llorar, por más que lo intentara las lágrimas seguían saliendo. Al sentir los brazos de Ryoma rodeándola, sintió como si parte del dolor se esfumara. Pasados unos cuantos segundos Sakuno se aferró con fuerza a la camisa de Ryoma esperando que aquel abrazo pudiera acabar con el dolor que quedaba.




    Nos vemos en el siguiente capítulo. Espero con ansias su posts, de verdad me animan mucho. XD
     
  18.  
    polin18

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    Piscis
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    Re: Mi segunda oportunidad

    que estupendo
    porfin sakuno rompio esa barrera
    me parecio hiper tierno que ryoma le haya comprado ropa, me lo imagino en la tienda viendo cuál le quedaria mejor jejeje
    me pasa algo raro con el fic, aunk no haya vivido alguna situacina asi de alguna forma me siento identificada...talves sea porque asi reaccionaria, si es que llegara a pasar me gustaria un ryoma a mi ladito XD

    ahora qué pasara? se quedara dormida y ryoma la acostara??
    ya no sera tan fria?
    mi kere saber mas
    spero la conti pronto plisss no quiero perder el hilo
     
  19.  
    fabrianny

    fabrianny Entusiasta

    Cáncer
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    Re: Mi segunda oportunidad

    Hola!! Como estás que buena conti jaja estuve esperando con ansias tú capi y seguiré esperando el próximo ok mucha suerte y todo muy bien sólo recuerda separar con guiones ok se verá mucho mejor
     
  20.  
    Dayanna_476

    Dayanna_476 Entusiasta

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    Re: Mi segunda oportunidad

    woooooooooooooow
    esta encantadoooooooooor tu fic me encanto
    que tieeeeerrnoooooooo estuvo
    es que estuuuuvo sen-sa-cio-nal
    me encaaaanto me fascinoooooooo
    wow Ryoma si que es hiper pero
    recontraarchimegalindo y muy pero pero muuuuy
    tiernoooooooo aaaay es grandiosooooo tu fic
    y esperareeeeeee con muchas muchas
    ansias el proximoooo
    y espero que no te tardes haslo
    mas pronto posible porque me dejas
    con muchos signos de interrogacion en mi pobre
    cabecita jijiji bueno estare muy pendiente de la conti ok cuidate
    nos vemos y si gue adelante y nunca cambiesss
     
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