El pasado

Tema en 'Archivo Abandonado' iniciado por Amazonas, 7 Septiembre 2008.

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  1.  
    Amazonas

    Amazonas Guest

    El Pasado

    es la primera vez que publico una historia en esta pagina, espero que os guste ^^

    YU-GI-OH!
    El pasado

    Tea se despertó con los primeros rayos del sol de la mañana. Como todos los días únicamente tenia alguien en mente, Yugi. Pero no el Yugi de siempre, sino un antiguo Faraón que es su alter ego gracias al puzzle milenario.
    Se vistió con el uniforme y salió para el colegio. Como de costumbre, paso por la tienda de juegos del Sr. Moto a buscar a Yugi.
    El joven no tardo mucho en bajar. Se despidieron del Sr. Moto y se fueron de camino al colegio. Tea no hacia mas que pensar en Yami, el cual era el nombre del antiguo Faraón. El pequeño Yugi miro a Tea preocupado.
    • Tea ¿ te ocurre algo?- pregunto zafándole del brazo.
    • ¿Eh?- volvió a la realidad- no... nada...
    • Últimamente estas muy rara- le confeso Yugi. Ella sabia que tenia razón pero no podía evitarlo.
    • Que va...- dijo sacando una sonrisa- ¡ mira! Allí están Jonouchi y Tristan.
    Se acercaron a ellos pero Tea únicamente los saludo y se alejo de allí. ¿ Que me pasa? ¿Por qué me comporto de esta manera? Se preguntaba continuamente así misma. Sonó el timbre, así que tubo que ir a su clase. Ultimamente no prestaba mucha atención y eso le bajaba las notas, cosa que le molestaba. Su causa era el faraón que habitaba en el puzzle milenario.
    Nada mas terminar la primera clase, fue al baño y se miro a sí misma en el espejo. Sin saber porque, o tal vez si, empezaron a caer lagrimas de sus preciosos ojos azules. Alguien toco la puerta.
    • ¿ Tea estas bien?- se oyó la voz de Yugi tras la puerta- las clases han comenzado.
    • Si, si- decía mientras se secaba las lagrimas y salía del baño.
    Él la miro. Noto que había estado llorando y quería saber la razón ya que desde la mañana había estado muy rara.
    • ¿ Porque has llorado?- le dijo sin ningún rodeo.
    • Yo... perdona tenemos que ir a clase- decía mientras le apartaba. Yugi no podía soportar ver a su amiga así, así que la agarro del brazo.
    • Espera Tea- en ese momento ella paro. No podía ser. Aquella voz era la de Yami.
    • ¿ Faraón?- interrogo ella algo confusa.
    • Vamos Tea, no me llames así- le decía sacándole una sonrisa
    • Lo siento es que se me hace algo raro- agacho la cabeza pero notaba que los ojos de Yami estaban posados en ella. Yami poso su mano sobre la mejilla de Tea y la acaricio.
    • Sabes que odio verte llorar- ella se ruborizo y nerviosamente le miro a los ojos.
    Yami le sonrió dulcemente. Ella penso que ese era el momento más feliz de su vida. De repente comenzó a dolerle la cabeza. No pudo soportarlo y cayo arrodillada. Yami se alarmo y corrió junto a ella.
    • ¡¡Tea!! ¿ Que te ocurre?- alarmado la abrazo. Se sentía inútil sin saber que hacer.
    Mientras, Tea, veía imágenes borrosas. Entre ellas pudo distinguir Egipto. La visión le llevaba al interior de una pirámide donde se fijo en un pequeño anillo que estaba en una esquina. Se vio a ella misma agachándose y colocándoselo en la mano derecha. Como si nada hubiera pasado, desapareció el dolor de cabeza.
    Yami suspiro y la abrazo aun más fuerte. Tea se alegro de ver a su Faraón y correspondió al abrazo.
    • ¿ Que te ha ocurrido?- le pregunto aun preocupado.
    • He visto Egipto y...- miro a su mano derecha y para su sorpresa allí se encontraba el anillo- no puede ser...
    • ¿ Y ese anillo?- Yami le cogió dulcemente la mano. Aquel extraño anillo llevaba el mismo símbolo que el puzzle milenario.
    • En mi visión lo veía y lo cogí... pero esto es imposible- se toco con la otra mano la cabeza intentando buscar una lógica solución.
    • Parece el ojo de Horus... al igual que el puzzle milenario- decía mientras lo veía mas de cerca.
    El timbre del fin de la segunda clase los saco de sus pensamientos. Ambos se separaron avergonzados y el Faraón volvió al puzzle milenario.
    • Tea, Yugi... ¿ por qué no habéis venido a clase?- pregunto Jonouchi acercándose a nosotros.
    • ¿ Que estabais haciendo aquí los dos solos?- Tristan comenzó a reírse.
    • ¿ Nosotros? Nada...- decía Tea mientras se sonrojaba al recordar a Yami.
    Yugi volvió a ser el mismo pero se encontraba confuso.
    En clase Tea no hacia mas que admirar el hermoso anillo. Intento quitárselo para verlo mas de cerca pero no pudo. Se sentía extraña, no entendía porque le había pasado eso a ella. Penso que quizás seria por estar con el Faraón y todos los misterios que traía consigo.
    Cuando terminaron las clases, Tea fue para su casa sin despedirse de nadie. No le apetecía estar con nadie solo quería estar sola y poder pensar. Llego lo mas deprisa que pudo y subió a su habitación. Lo único que hizo fue despedir su mochila contra el armario y tumbarse boca arriba en el cama.
    Poco a poco comenzó a quedarse dormida hasta que el timbre de la puerta le despertó. Bajo con la misma ropa del colegio. Para su sorpresa eran Jonouchi, Tristan y Yugi.
    • ¿ Que hacéis aquí?- les pregunto Tea sin muchos ánimos de ver a nadie.
    • Hemos venido a verte- le contesto el pequeño Yugi- estamos preocupados por ti.
    • Esta bien...- dijo con resignación- pasar.
    Entraron al salón y se sentaron en el sofá. Jonouchi encendió el televisor y se quedo embobado viéndola. Mientras Tea iba a por unas limonadas a la cocina, Yugi no hacia mas que darle vueltas a lo que podía suceder a la chica.
    Cuando poso el vaso de Yugi sobre la mesa, este se fijo en el extraño anillo que llevaba.
    • ¿ Y ese anillo? Se parece mucho a mi puzzle...- comenzó a pensar en que podía ser.
    • Pues... no lo sé... será una coincidencia...- no quería contarle a nadie como lo había conseguido.
    • ¿ Puedo verlo?- esta solo asintió. Se acerco a ella y , por casualidad, el puzzle milenario y el anillo chocaron. La estancia comenzó a brillar con mucha intensidad.
    • ¿¡ Que ocurre!?- grito Tea preocupada.
    • ¡ No lo sé!- lo ultimo que Yugi pudo ver fue a sus amigos mirando al televisor como si nada estuviese ocurriendo. Luego, todo se torno negro.
    .
    *****************
    Cuando Tea abrió los ojos, miro a su alrededor. Se encontraba en una habitación con muchos adornos en oro, las paredes eran de mármol puro y se respiraba un rico olor a incienso. Se levanto de la gran cama en la que se encontraba. Adornos en oro se veían en todas partes y se fijo a un lado de la habitación. Un gran balcón se podía ver entre las transparentes cortinas. Se miro a si misma. Llevaba un bonito vestido blanco con bordados azules y dos brazalete, uno en cada brazo. En su mano derecha aun seguía aquel extraño anillo.
    • ¿ Dónde estoy?- se acerco al balcón y aparto suavemente las cortinas y no pudo creer lo que sus preciosos ojos veían. ¡ El antiguo Egipto estaba ante ella! Pero... ¿cómo? Entonces recordó el choque del objeto milenario de Yugi con su anillo ¿ tendría eso algo que ver?
    Salió de la habitación. Lo único que observo fueron un par de guardias que pasaron a su lado agachando su cabeza, como una reverencia. Ella no entendió nada así que siguió hacia delante. Escucho algunas voces y recorrió el pasillo hasta llegar hasta una amplia estancia. Había mucha gente amontonada en ella y al parecer se veían felices, aprecia una celebración.
    Entro en la sala y todo el mundo callo mirándola. Abrieron paso hasta el trono del Faraón. Alzo la cabeza y no pudo creerse lo que vio... ¡ Yami estaba allí! Ella con temor se acerco lentamente. Al llegar hasta él había un sitio libre a su lado y se sentó. La fiesta volvió a empezar como si nada hubiera pasado.
    • Has tardado en llegar- le reprocho a esta- la próxima vez date prisa.
    • Lo siento Faraón- murmuro ¿ qué le pasaba? Parecía estar molesto con ella. Se fijo en sus preciosos ojos violetas... ahora que lo pensaba, le encantaba aquella mirada.
    • Faraón Atem- dijo un sirviente arrodillándose ante él- el tratado de paz que mandamos ha sido aceptado.
    • Menos mal...- suspiro aliviado- puedes retirarte.
    Tea miro a Yami confundida ¿ Atem? ¿ Desde cuando se llamaba así? Aquello se le hacia demasiado raro.
    • Anzu- ella no le presto atención- ¡ Anzu!- entonces ella le miro ¿ se refería a ella?- ¿ que té pasa? Vuelve a la tierra ¿ quieres?
    • Estoy en ella- le contesto enfadada. Primero no sabia que hacia allí y encima Yami estaba borde con ella y la trataba mal ¿ habría sido todo por el anillo.
    Quiso levantarse y salir de aquel extraño lugar pero Atem le detuvo.
    • ¡ Ah no! Tienes que quedarte aquí- ella se iba a quejar- a mí tampoco me hizo mucha ilusión casarme contigo pero era el deseo de mi padre y tenemos que acatarlo.
    Un momento ¿ se había casado? ¿ Con el Faraón? Debía de ser una broma... solo tenia diecisiete años. Esto se le empezaba a ir de las manos... tenia miedo y Yami, bueno Atem, no era el de antes.
    La fiesta siguió su curso y Anzu no hablo mas con Atem. Este la miro. Desde que había llegado a su palacio hace unas semanas para casarse con él, cambio todo. Además era una niña arrogante y maleducada ¿ qué se creía? Los brindis por el Faraón comenzaron a ser seguidos y cada vez se sentía mas mareado sin remedio.
    La mayor parte de la gente ya se había retirado así que Anzu creyó que ya era el momento de ir a su habitación. Además estaba cansada por todo lo que le había ocurrido.
    • Voy a descansar- decía mientras se levantaba. Atem imito el gesto de esta.
    • Yo también... no me encuentro del todo bien – salieron de la gran estancia.
    Para la sorpresa de Anzu, el Faraón entro en la misma habitación que ella. Este noto como la miraba.
    • ¿ Que ocurre?- dijo sin entender.
    • ¿ Por que has venido a mi habitación?- este comenzó a reírse aunque Anzu no entendía porque.
    • Ay...- dijo dejándose caer sobre la gran cama- nos casamos ¿ lo recuerdas?
    Anzu entonces lo recordó. Miro a Atem. No era el mismo que ella conocía... echaba de menos a su Faraón... ¿ por qué se comportaba así con ella? Aunque... que te obliguen a casarte con alguien que no conoces no debe ser agradable. Se sentó junto a él.
    Se quito los brazaletes y los dejo en una pequeña mesa de piedra caliza que había junto a la cama. Se recostó a un lado de la cama e intento dormirse.
    Atem, por su parte, sentía como su cabeza daba vueltas sin parar... no debió de haber bebido tanto vino.
    Se tumbo y cerro los ojos. Su mente no dejaba de pensar estupideces así que decidió levantarse.
    Se asomo al balcón. Miro hacia a su país pero las cosas no mejoraban, todavía se sentía mareado. Vil vio a entrar y se fijo en su esposa. Era preciosa, eso no podía negarlo, pero aun así no quería estar junto a ella. Siempre había crecido solo, como hijo único que era, y compartir su vida con una mujer a su tan corta edad no era justo para él aunque fuera la tradición sé su país.
    Anzu cambio de postura. Eso le dejo ver a Atem la bien formada pierna. Su piel era clara, rara en esos lugares, y el Faraón se ruborizo. Sintió deseos de tocar aquella hermosa piel y saber lo que se sentiría. Pero algo dentro de él se lo impedía.
    Ella despertó y encontró a un confundido Atem mirándola.
    • ¿ Que ocurre? ¿ Por que sigues aun despierto?- él miro directamente a los ojos de esta. Anzu sintió como el calor llego a sus mejillas.
    • No me encuentro muy bien...- pero aun así no aparto la mirada. ¿ Que le ocurría? Los ojos de Anzu penetraban en él intentando decirle algo ¿ pero que?
    Finalmente el Faraón fue a su lado de la cama y volvió a tumbarse. A Anzu le llego un espantoso olor a vino.
    • Has bebido demasiado- dijo ella mientras se tumbaba también.
    • ¿ Y que? Eso no es asunto tuyo- cerro sus ojos.
    A Anzu le dolía como le trataba, lo único que quería era llevarse bien con él que ahora era su esposo. Quería contarle sobre su futuro, sobre Yugi pero seguramente la tomaría por una loca.
    Un silencio inundo la estancia. Cuando Atem penso que Anzu estaría dormida volteo a verla. Seguía viéndose preciosa... él levanto una mano suya y la poso sobre la mejilla de la muchacha. Sintió un escalofrío, tenia una piel suave y perfecta, como si fuera un ángel caído del cielo esa noche y solo para él. Quería descubrir mas de ella, de su cuerpo. Se acerco mas a ella. Su cara se acerco hasta la de ella y poso sus labios en los suyos.
    Ella despertó y se sorprendió cuando encontró a Atem besándola.


     
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  2.  
    Eileen

    Eileen Entusiasta

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    184
    Pluma de
    Escritora
    Re: El Pasado

    Hola^^
    Me gusto mucho el ffic y el trama sobre todo^^
    Espero ansiosa la conti :aw:
     
  3.  
    Amazonas

    Amazonas Guest

    Re: El Pasado

    muchas gracias por el apoyo!! espero que sigais leyendola ^^

    YU-GI-OH!
    El pasado

    De la impresión que le dio, lo empujo y lo separo de ella.
    • Atem... – fue lo único que pudo pronunciar mientras sus manos tocaban sus labios.
    Él la miraba sorprendido. Nunca ninguna muchacha del reino le había rechazado y no entendía por que su esposa si lo hizo.
    • Lo siento...- se sentía culpable. Aunque era su esposa y podía hacer con ella lo que quisiera, le debía respeto. Anzu estaba dormida y ni siquiera le pregunto.
    Ella estaba muy ruborizada. Había soñado ese beso mil veces pero nunca penso que fuera así. Atem la miraba algo mareado y con la mirada perdida en sus hermosos ojos azules.
    Anzu decidió tumbarse de nuevo y hacer como si nada hubiera ocurrido. Atem al ver la reacción de la muchacha decidió hacer lo mismo.
    El día amaneció con los primeros rayos de Ra iluminando el hermoso país de Egipto. Anzu se levanto lentamente y miro a su lado. Atem ya no se encontraba allí. Se levanto y se dio una ducha fría para despejarse plenamente.
    Salió de la enorme habitación. Lo único que vio fue un par de guardias y algún que otro sirviente. Aun no conocía muy bien en el palacio. Ni siquiera sabia hacia donde se dirigía. Al pasar por una esquina choco con alguien.
    • Tenga cuida-...- la sirvienta agacho la cabeza- lo siento mi reina, no pretendía molestarla.
    • No, la culpa fue mía, no mire hacia delante ¿ podrías hacerme un favor?- la muchacha asintió sin levantar aun la cabeza- ¿ donde se encuentra la cocina?
    • Vos no podéis ir allí, acompañarme. Le llevare hasta el comedor- Anzu siguió a aquella sirvienta. Tenia el pelo oscuro y algo largo y unos bonitos ojos azules.
    Entraron a una preciosa sala. Para los asombrados ojos de Anzu, la mayoría estaba recubierto de oro.
    • ¿ Aquí es donde comeré?- le pregunto de nuevo la emocionada muchacha.
    • Si, aquí coméis el Faraón usted y unos pocos allegados de este- pudo ver tres hombres sentados en la gran mesa- si me disculpáis, quisiera retirarme.
    • Claro pero quisiera saber tu nombre- la sirvienta la miro algo confundida.
    • Mana, mi nombre es Mana- la reina sonrió y ella se retiro.
    Se sentó en la gran mesa y se sorprendió al ver a Jonouchi. El chico rubio estaba sentado frente a ella y se encontraba hablando con los otros dos.
    • ¿ Jonouchi?- le pregunto, quizá tampoco se acordaba de ella.
    • Que sucede mi reina- el rubio la miro con una gran sonrisa. Al parecer el tampoco recordaba nada.
    • ¿ Sabes donde se encuentra Atem?- le volvió a preguntar. Jonouchi negó con la cabeza.
    • Yo le he visto antes alteza- el muchacho tenia ojos azules e iba vestido de sacerdote- pero ahora esta reunido en una importante reunión.
    • Gracias...- fue lo único que dijo. Se sentía algo incomoda si conocer a nadie.
    • Pero tu deberías estar con él ¿ no Mahado?- le dijo Jonouchi. Este negó con la cabeza.
    • El Faraón no necesitaba de mi ayuda esta vez- un sirviente entro en la sala y les sirvió la comida.
    • Yo no tengo mucha hambre- el tercer muchacho se levanto y le miro a Anzu directamente a los ojos. Tras eso salió de la amplia estancia.
    • No sé lo que le sucede a Kaiba últimamente- Mahado no dijo nada más. Lo único que Anzu deseaba era que Atem estuviese allí con ella. Aunque conocía a Jonouchi, en Egipto todo era muy diferente.
    La chica desayuno lo mas rapido que pudo y salió de la lujosa habitación. Quería conocer todo aquel sitio pero para su desgracia se perdió.
    • Todos los pasillos son iguales...- se lamento Anzu- ¿ y ahora que hago? Ni siquiera sé donde estoy...
    Se acerco a una ventana que había y vio un precioso jardín con todo tipo de flores. En ese mismo momento deseo bajar. Empezó a correr por los pasillos.
    Atem acababa de terminar una importante reunión. Iba a salir de la estancia cuando alguien choco con él e hizo que ambos cayeran al suelo. Cuando el Faraón abrió los ojos se sorprendió al encontrar los preciosos ojos azules de su esposa.
    • Lo... lo siento Atem- se disculpo mientras se levantaba torpemente.
    • No... no te preocupes- él se levanto ágilmente- esta tarde voy a tener que salir.
    • ¿ De nuevo?- pregunto Anzu tristemente. Atem se encontraba incomodo. Él siempre había sido frío pero últimamente con su esposa le costaba bastante controlarse.
    Anzu le miro a esos preciosos ojos violetas. Era muy guapo, y atractivo también. Pero ese chico que tenia ante el no era su Faraón. Este era arrogante y frío, del que ella estaba enamorada era dulce y cariñoso. Odiaba haber encontrado aquel maldito anillo. Ella prosiguió su camino sin decir nada más. Atem, por su parte, la observo hasta que desapareció al final del largo pasillo.
    El jardín se veía realmente hermoso. Caminaba lentamente aspirando cada aroma que proferían las flores. Se fijo en una hermosa flor amarilla con bordes blanquecinos.
    • ¡ Mi reina! ¡ Mi reina!- Mahado se acerco a toda prisa hacia ella.
    • ¿ Que ocurre?- pregunto Anzu despreocupada.
    • El Faraón va a partir- dijo mientras cogia aliento.
    • Ahora mismo voy- se quedo pensando cuanto tiempo había estado admirando las flores.
    Anzu le seguía a Mahado. Ninguno decía nada, simplemente no había nada que decir. Al llegar a su habitación Mahado se retiro. Ella solo suspiro y entro.
    • ¿ Que querías decirme?- agacho su mirada. Estaba molesto con él, no la trataba nada bien.
    • Volveré entrada la noche, mientras tanto quiero que te ocupes del reino- la muchacha asintió.
    Sin decir nada mas salió de la habitación. Quería tratar de otra manera a Anzu, pero su orgullo se lo impedía.
    La reina del poderoso Egipto se paso toda la tarde en la cama. Le dijo a Mahado que si algo pasaba le avisase. Alguien toco la puerta.
    • ¡ Adelante!- entro una sirvienta- ¡ Mana! Que gusto verte.
    • Buenas noches princesa- se inclino- quería saber si necesitaba algo.
    • No...- le invito a que se sentase en la cama con ella- solo necesito hablar con alguien.
    La muchacha la miro y se fijo en que había estado llorando. Estaba casi segura de saber el porque.
    • Es por Atem ¿verdad?- Anzu la miro ¿ porque una simple sirvienta le llamaba por su nombre?
    • ¿ Le llamas por su nombre?- le pregunto sin ningún rodeo.
    • Si es que cuando éramos pequeños éramos muy amigos- miro con cara de nostalgia- luego crecimos y cada uno siguió su camino.
    • Nunca me contó eso- se recostó en la cama.
    • Dale tiempo, es un poco frío. Casi no tuvo infancia y esta acostumbrado a estar solo pero es muy buena persona- le sonrió dulcemente.
    • Si... quizás tengas razón- la conversación con Mana le animo mucho a Anzu.
    Tocaron la puerta de nuevo y Mahado entro.
    • ¡ Mana! ¿ Que haces aquí?- le dijo enojado.
    • Lo siento yo...- Anzu pudo notar que estaba algo sonrojada y sonrió para sí.
    • No te preocupes Mahado- le respondo la reina- solo quería hablar con alguien y Mana se presto para ello ¿ a qué has venido?
    • Simplemente quería saber si estabais bien- dijo algo avergonzado.
    • Claro, no te preocupes- el sacerdote asintió.
    • Nosotros nos retiramos- ambos salieron de la estancia.
    Se acerco a la cama y recordó lo de anoche. Se sintió muy feliz al recordar el beso. Aunque no fuera el de siempre, aquel beso había sido de Atem. Se desplomo sobre la cama.
    El caballo cabalgaba velozmente. Ya era mas de medianoche y su cuerpo no podía más. Varios guerreros cabalgaban a su lado, protegiéndole de un posible ataque.
    Por desgracia para el joven Faraon el tratado de Libia no había salido tan bien. Si no mejoraba la relación, podría haber una posible guerra y no quería peligrar su país.
    Entro en la habitación y miro a Anzu. Estaba completamente dormida. Se apoyo en la pared y se fijo en ella. Quizás, si hubiera sido en otra situación, se hubiera enamorado de ella. Pero su padre le obligo a casarse y no le gustaba que le obligasen a nada.
    El siempre había sido libre y ahora estaba atado a una persona de por vida. Eso no era justo. Se dejo caer suavemente sobre la cama. El cansancio del viaje pudo con sus pensamientos y quedo profundamente dormido.
    Atem despertó. Miro a su lado pero su esposa no estaba. Se vistió y decidió ir a comer algo. Nada mas salir de la habitación se encontró con Mana que llevaba una cesta de frutas. Cogió una de ellas y empezó a mordisquearla.
    • Buenos días Mana- saco una preciosa sonrisa.
    • Buenos días Atem- estaba algo sonrojada. El nuevo Faraón siempre le había parecido muy guapo y especialmente atractivo.
    • Hace tiempo que no charlamos... ser Faraón es mas pesado de lo que nunca imagine- suspiro- ahora le entiendo a mi padre.
    • No te preocupes Atem, cuando tengas un rato pasas a verme- miro su cesto- bueno voy a la cocina que debo dejar la fruta.
    El Faraón la miro de arriba abajo y luego siguió su camino. Mana siempre le había llamado como mujer, era muy bella aunque su esposa lo era aun más. Sacudió su cabeza.
    La lujosa habitación no estaba muy llena. Vio a Jonouchi y se sentó junto a él.
    • Buenos días peraá – le saludo su amigo. Atem le miro algo enfadado.
    • Vamos Jonouchi, somos amigos y no me gusta que tu también me llames así- se acomodo en la silla y busco con la mirada a su esposa - ¿ donde esta Anzu?
    • No lo sé, no la he visto- se acerco mas a él- es muy guapa.
    • ... – Atem hizo como que no escucho lo dicho por su amigo- ¿ qué tal va mi templo?
    • Hace tiempo que no veo a Mai, pero su padre lo esta aun diseñando- él Faraón asintió- ¿ porque ayer no me dejaste ir a Libia contigo? Soy uno de los mejores guerreros.
    • Por eso mismo, mi palacio esta mas seguro contigo aquí- fue lo único que dijo. El muchacho rubio asintió.
    Mahado entro con la reina por la puerta. Atem se puso celoso ya se Anzu llevaba una hermosa sonrisa.
    • ¿ Dónde has estado?- su tono sonaba duro.
    • Mahado me ha estado enseñando un poco el palacio- respondió aun con la sonrisa en la cara. Atem sin decir nada mas se levanto y se alejo de la habitación.
    • ¿ Que le pasa a Atem?- pregunto Anzu preocupada.
    • Eso quisiera saber yo...- respondió Jonouchi.
    • Yo hablare con él- el sacerdote salió de la habitación.
    Anzu se encontraba andando por los alrededores del gran palacio. Encontró a Atem y a Mahado hablando. Antes de que la vieran se escondió tras una columna.
    • Faraón, debéis hacerlo... por el reino- Mahado se arrodillo ante él.
    • ... no puedo... lo siento- respondió Atem mirando al suelo.
    • Pero, si es cierto que va haber una guerra... es lo mas seguro- el Faraón alzo la cabeza.
    • Dame un poco de tiempo...- el sacerdote asintió con gran pesar.
    Ella asomo un poco la cabeza y vio como ambos se alejaban ¿ de qué estaban hablando? Para sorpresa de Anzu alguien le tapo los ojos.
    • ¡ Adivina quien vino a verte!- la chica al oír la voz conocida se alegro.
    • ¡¡ Mai!!- abrazo a la muchacha. Anzu la miro, estaba realmente preciosa. Llevaba una falda corta blanca y una camiseta del mismo color con zafiros incrustados en los bordes.
    • ¿ Que tal con el Faraón? – Le guiño un ojo.
    • Bueno... no muy bien...- agacho la cabeza. Mai se acerco mas a ella.
    • Me lo imaginaba...- esbozo una sonrisa. La reina no entendía el porque- ambos tenéis un carácter fuerte.
    • Si... eso parece- miro hacia el cielo. Iba a ser un precioso día- Mai... ¿ vamos al Nilo?
    • ¿ Al río Nilo?- pregunto un poco confusa.
    • Hace calor, así nos damos un baño- la chica asintió muy animada.
    • Me parece bien pero vamos con Jonouchi y con el Faraón- volvió a decir la chica rubia.
    Anzu no tuvo mas remedio que aceptar. A Mai no le costo nada convencer a Jonouchi y al Faraón le pareció buena idea, ya que necesitaba relajarse.





     
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  4.  
    Kumi-Chan

    Kumi-Chan Iniciado

    Virgo
    Miembro desde:
    11 Enero 2008
    Mensajes:
    44
    Pluma de
    Escritora
    Re: El Pasado

    Hola!waaa
    Acabo de empezar a leer tu historia, y debo decirte que esta muy bien, me gusta la drama aunque no se los demas lectores, pero al menos a mi parecer seria mas conveniente o mejor dicho es mas tradicional poner (-)antes de cada dialogo que (.),no es que no se entienda...no es eso.
    Ya que se entiende a la perfeccion si no que es mas comun con los guiones sin embargo eso es algo secundario y totalmente irrelevante en la historia ya que como dije la drama es buena asi que creo no importa.

    Por otro lado espero continues pronto, espero ya el proximo capitulo
    adios
     
  5.  
    kata

    kata Iniciado

    Leo
    Miembro desde:
    9 Enero 2008
    Mensajes:
    18
    Pluma de
    Escritora
    Re: El Pasado

    Holas!!!
    Me gusto la conti, aunque demoro mucho en llegar ¬¬
    Me gusta tu fic, me gusta el Tea x Yami jeje
    Espero que la continues pronto xp
    Cuidate!!
     
  6.  
    Amazonas

    Amazonas Guest

    Título:
    El pasado
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2143
    Re: El Pasado

    ¡ muchisimas gracias por leerlo! intentare poner la conti lo antes que pueda!! Me alegro de que os haya gustado!!


    YU-GI-OH!
    El pasado

    El sol se reflejaba en las preciosas aguas del Nilo. Anzu miraba maravillada el hermoso paisaje que había ante ella.
    - ¡ Al agua!- grito Jonouchi mientras se tiraba al río.
    Atem se tiro después de él. La reina pudo admirar el bien formado cuerpo del Faraón. Sin quererlo se ruborizo. Lo único que ahora ella deseaba era que su Faraón volviera a ser el de antes con ella.
    -¿ Vamos?- le pregunto Mai. Sin que Anzu se diese cuanta miro de reojo a Jonouchi. Ella únicamente asintió y se metió lentamente al agua.
    Sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo. El cuerpo de su esposa era sencillamente perfecto. Anzu noto su mirada sobre ella y se sonrojo levemente.

    La tarde se le estaba haciendo pesada a Anzu. Atem era el único que no le hablaba y le dolía. Miro su mano, el anillo aun seguía allí.
    - Es precioso...- comento Mai acercándose a ella- no sabes cuanto le costo a Atem encontrarlo.
    - ¿ Encontrarlo?- pregunto sin entender.
    - Si, aunque lo ultimo que deseaba era casarse con alguien que no amaba, quería que tuviera el mejor anillo de todo Egipto- Anzu se alegro al saber eso pero siguió sin saber por que no podía quitárselo.
    Jonouchi y Atem se encontraban hablando al pie del río mientras que Mai y Anzu se encontraban en el agua. El guerrero aprovecho el descuido del Faraón para empujarlo traicioneramente al agua con la suerte que cayo sobre Anzu.
    - Faraón tenga mas cuidado- dijo con enojo Mai ayudando a levantarse a Anzu.
    - No te preocupes, estoy bien- la reina salió del agua muy sonrojada. Cuando sentía el tacto de él sobre su cuerpo no podía evitarlo.
    - ¡ Jonouchi! – Grito Atem mientras salía del agua. Él cogió y lo tiro al río- no ha tenido gracia que me tiraras.
    El joven guerrero por su parte no hacia mas que reírse. Le hacia gracia la cara de su amigo cuando se enfadaba con él.
    Atem se sentó cerca de un árbol. Miraba como Anzu se secaba su mojado cabello. Se veía preciosa, además el atardecer iluminaba su contorno de una manera espectacular. Miro hacia otro lado. No comprendía lo que le pasaba... cada vez se fijaba mas en ella.

    Anzu se acerco a él y se sentó a su lado. Ninguno de los dos pronunciaba nada. Ella no hacia mas que mirar a Mai y a Jonouchi, hacían una estupenda pareja. Les envidiaba, ella quería llevarse así con Atem, igual que en el futuro... pero se encontraba atrapada en el pasado de Egipto.
    - Atem...- él la miro. No sabia que decir, de un momento para otro se había puesto muy nerviosa- ¿ va haber una guerra?
    - Quien te ha dicho eso- le interrogo. No quería que ella se preocupase o tuviese miedo.
    - Nadie, pero antes de salir de palacio se lo oí decir a un soldado- Atem agacho la mirada.
    - Si... seguramente habrá una guerra con Libia- murmuro para que sus amigos no lo oyeran.
    - ... ¿ y que harás?- le miro directamente a los ojos. Atem sintió algo extraño en su interior.
    - Aun no lo sé...- se levanto. Le tendió una mano a Anzu y eso la hizo muy feliz.
    - ¿ Ya nos vamos?- se quejo Jonouchi desde el agua. El Faraón simplemente afirmo y comenzó a andar de vuelta a palacio.

    En el camino Anzu caminaba feliz, por fin le había hablado con sinceridad y sin enfadarse. Miraba el camino maravillada. El juego de luces del atardecer hacían un paisaje realmente muy hermoso.
    Una estrella fugaz paso ante ella. Miro a Atem y sonrío para ella misma.

    Al llegar a palacio ambos se despidieron de Jonouchi y Mai y subieron a su habitación.
    - Ponte algo bonito- le dijo Atem- hoy hay una cena especial.
    - ¿ Porque?- pregunto su esposa.
    - Habrá un festival en honor de Osiris... espero que nos ayude en la batalla- decía sentándose agotado sobre la cama.
    - Pero aun no es segura...- comento sentándose a su lado.
    - Lo sé... pero no me fió de ellos- se levanto- iré a decirle a Jonouchi que se prepare.
    Se baño y se vistió con el vestido de lino más elegante que tenia. Se veía a sí misma hermosa. El traje era fino y marcaba bien su figura. Penso que así igual Atem se fijaría en ella. Se puso la corona de reina y muchos adornos en oro.
    - Disculpe, ¿ puedo entrar?- se oyó desde fuera.
    - Claro Mana. Entra- le respondo Anzu my feliz. La sirvienta entro cerrando la puerta tras de si.
    - ¿ No se encuentra Atem?- pregunto mirando a todos los lados. Ella la veía algo nerviosa.
    - No, ¿ porque?- le pregunto Anzu esta vez.
    - Por nada...- se iba a ir cuando el Faraón entro. Miro sorprendido a Mana.
    - ¿ Que haces aquí?- le pregunto aun desde la puerta.
    - He... venido a verte...- dijo algo avergonzada.
    - Ahora no Mana, debo prepararme para el banquete- le respondió entrando a la habitación.
    - ¡ Pero Atem, es importante!- le grito la chica suplicante.
    - Ve al banquete. Luego en un rato que tengas libre me lo dices- la sirvienta asintió y desapareció de la vista de ambos.
    Anzu no entendía nada de lo que estaba pasando. Lo que más le dolía es que Atem ni la había mirado y solo se vistió así por él.

    Cuando el Faraón termino de vestirse dejo a la chica sin habla. Iba ataviado con una preciosa túnica de oro y adornado con el tocado de Nemes, lucia en su frente la corona real Uadyet y la cabeza de buitre que representaba la diosa Nejbet, protectora de los soberanos del Alto y Bajo Egipto.
    Todo en él era perfecto. Tenia que sentirse afortunada por ser ella la que estaba a su lado pero en lugar de ello se sentía desdichada. La miraba como a las demás, no como su mujer.

    El banquete comenzó cuando la reina y el Faraón ocuparon sus respectivos lugares. Pudo ver a Mahado que estaba sentado con Jonouchi y el otro chico que se llamaba Kaiba. No hacia mas que mirarla y la ponía muy nerviosa.
    - ¿ Que ocurre?- le pregunto Atem viendo su nerviosismo.
    - Nada, nada- respondió sacándole una sonrisa. Al menos se preocupaba por ella- solo estoy un poco cansada.
    - ...- la siguió mirando sin estar convencido de lo que su joven esposa le acababa de decir.
    La música y los bailes comenzaron. Anzu miraba con envidia a todas las bailarinas, ella también quería bailar de esa manera.
    Atem la miraba sin que ella se diese cuanta. Esa noche se encontraba espectacular, pero su orgullo no permitía decirle nada.

    Vio que Atem se levantaba. Pero ella no se movió de su sitio, solamente le siguió con la mirada y vio que llegaba donde Mana y ambos desaparecían. Eso le dolió en lo más hondo de su alma.
    - Mi reina- Seto Kaiba se arrodillo ante ella- quiero pedirle ser su protector.
    Ella se sorprendió. Tenia que admitir que era realmente muy guapo pero Atem lo era aun mas.
    - ¿ Mi protector?- la chica no entendía nada de lo que le decía.
    - Si la guerra llega yo cuidare de usted- le confeso Kaiba mirandole directamente a los ojos.
    - Gracias... pero no creo que sea necesario...- se preguntaba dónde estaría Atem es esos momentos.
    - Como usted quiera...- se levanto y sonrío- ¿ bailáis conmigo?- le tendió una mano.
    Ella simplemente asintió y la cogió. Tenia que admitir que Kaiba bailaba bastante bien, mejor de lo que ella esperaba. Deseo que aquel fuera su Faraón... pero no, él nunca seria así con ella.

    Mana y Atem se alejaron del lugar. Mana, para asegurarse de que nadie les escuchara, llevo al Faraón a su habitación.
    La estancia era algo pequeña, con algún que otro adorno y con un dulce olor a incienso.
    - ¿ Que ocurre Mana?- quería volver lo antes posible a la fiesta, debía ocupar su lugar.
    - Bueno... es que no se como empezar...- la chica estaba muy nerviosa.
    - Vamos Mana, no tengo toda la noche- dijo empezando a enojarse.
    - Esta bien pero... ¿ prometes no enfadarte conmigo?- interrogo la sirvienta. Penetro sus ojos azules en los suyos.
    Atem asintió. Como le miraba la chica le daba algo de miedo... no podía significar nada bueno.
    - ¿ Te acuerdas de tu coronación?- el Faraón hizo memoria, aquello fue hace un mes.
    - No mucho... – recordó para sí mismo como miro a alguna que otra bailarina y a ella.
    - ... te acompañe a tu habitación...- eso si lo recordaba, aunque vagamente- y entonces...
    - Si, si...- se froto la cabeza. Había olvidado ese momento. Esa noche iba muy ebrio y el cuerpo de Mana no paraba de moverse ante él- ¿ y que? Casi ni recuerdo aquel momento.
    Ella agacho la cabeza y comenzó a llorar. Atem sabia que antes ella sentía algo por él pero ahora estaba seguro de que estaba enamorada de Mahado.
    - Atem...- se echo a sus brazos. El Faraón estaba confundido pero aun así correspondió al abrazo- estoy... embarazada...
    Él abrió los ojos de par en par. No podía creer lo que acababa de escuchar. Se dejo caer sobre la suave cama y se llevo ambas manos a la cabeza.
    - ¿... estas... segura?- susurro. No quería creerse lo que le acababa de confesar.
    - Solo puede ser tuyo...- ella se sentó a su lado- perdóname Atem...
    Él se levanto y la cogió de los hombros. La miro directamente a los ojos.
    - Esta bien Mana. De momento esto lo dejaremos entre tu y yo. No te preocupes por nada- la chica asintió entre sollozos- ahora volveré a la fiesta... ya aclararemos esto.
    Se alejo de la habitación dejando sola a Mana. Seguía llorando desconsoladamente.
    - Mahado... – pronuncio débilmente.

    Nada mas llegar se sentó en su trono. Se sorprendió de no ver a su esposa en su sito.
    - ¿ Has visto a Anzu?- le pregunto a Mahado.
    - Esta allí, bailando con Seto- le respondió el sacerdote señalando el lugar.
    El Faraón se sintió muy celoso, tenia ganas de matar a Seto. Esa noche no le podía ir peor ¿ qué había hecho él para enfadar tanto a los dioses?
    Anzu al ver a Atem se acerco a él. Tenia la mirada perdida en el suelo y ella no entendía que le podía ocurrir.
    - ¿ Que sucede Atem?- le interrogo ella.
    - ¿ Que hacías bailando con Kaiba?- respondió furioso.
    - Nada, solamente me invito a bailar y...- le dio la espalda. No aguantaba como lo trataba. El Faraón la obligo a que la mirara a lo ojos.
    - Eres mi reina- pronuncio firmemente el soberano de la nación egipcia. Anzu agacho la cabeza aguantando su furia- solo puedes bailar conmigo.
    - ¡ Y tú eres mi esposo, y me dejas sola cada vez que te viene en gana!- corrió lejos de él. No quería volver a verle.

    Salió al jardín. El aire ya era frío. Miro al cielo y recordó los momentos pasados con Atem en el futuro... era tan diferente. No entendía como una persona podría cambiar tanto de una época a otra.
    - Mi reina- la voz de Mahado hizo que volteara. Se fijo en las lagrimas que tenia sobre la mejilla- no lloréis...
    - ¿ Que no llore? Mira como me trata- se sentó en el suelo. Ahora ya le daba igual que su vestido se ensuciara.
    - Entenderle... para él es difícil tener que convivir con alguien... antes siempre hacia lo que quería sin importarle nada, pero ahora la tiene a usted- se agacho a su lado.
    - Para mí también es difícil convivir con él, pero intento llevarme bien con él- una sombra apareció tras ella y Mahado se retiro.
    - Anzu...- Atem se sentó a su lado.
     
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  7.  
    Euridice

    Euridice Guest

    Título:
    El pasado
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    38
    Re: El Pasado

    Hola me gusto mucho tu fic tienes muy buena redacción solo cuida no separar algunas palabras como "vil vio" osea "volvio" que confunde aveces jeje^^U bueno espero la conti sigue asi bye ^_~
     
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  8.  
    Anneliese

    Anneliese Usuario popular

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    Mensajes:
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    Pluma de
    Escritora
    Re: El Pasado

    ¡Hola Amazonas!

    Tu fics esta muy bueno, antes mucha gente se opondría por ser un TeaxYami, pero ya vez hemos superado esa etapa de odio con la chica. Me gusta como has desarrollado la trama, si bien han puesto muchas veces a Tea de princesa o reina, no lo han hecho siendo ella del futuro.

    Me pregunto: ¿Qué misterios tiene ese anillo?

    ¿Y cómo qué Mana esta embarazada? O.ó, Atem es todo un casanova, jajajaja.

    Me alegra que hallas seguido las recomendación de Himeko, entonces yo te daré las mías.

    1 - Separa los párrafos y diálogos porque esta todo pegado.

    2 - Relee cada capítulo, se te suele ir tildes.

    Eso es todo, espero tu próximo capítulo. Hasta entonces.

    P.D: Andreea -amiga-, Sashida -otra amiga-, Kata y Maga oscura. En buena onda, estructuren mejor sus comentarios, digan que les gusta y no del fics, es para no perjudicar ni a ustedes ni a la escritora -Amazonas-, eso sale en las reglas, ^^.
     
  9.  
    Amazonas

    Amazonas Guest

    Título:
    El pasado
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1848
    Re: El Pasado

    ¡hola, siento haber tardado tanto tiempo de nuevo...! Me alegro de que me comenteis, me hacwe mucha ilusion y me anima a seguir con la historia ^^
    Intentare mejorar todo lo que pueda en lo que me digais y... Seguir leyendola!!!

    YU-GI-OH!
    El pasado

    Se sentía incomoda y enfadada con el Faraón. No quería ni siquiera mirarle a la cara. Se dispuso a levantarse cuando él la agarro del brazo.
    -¡ Suéltame!- le espetó- que tu seas mi esposo no quiere decir que no pueda tener amigos ni bailar con quien yo quiero.
    -Anzu escúchame por favor- le dijo él suplicante.
    -¿ Por que debería hacerlo? Desde que estoy aquí tu no me has escuchado a mí...- las lagrimas se asomaron por sus hermosos ojos azules. No quería que él la viera llorar.

    -Lo sé... no te he tratado como es debido... y me arrepiento de ello- a Atem le costaba decirle tales cosas a su esposa.

    - Ya es tarde... ¿ sabes? Ojalá nunca me hubieran casado contigo- se soltó del brazo de Atem y corrió hasta entrar en palacio.

    -Todo me sale mal...- poso su cabeza entre sus piernas.

    Cuando no valoraba a su esposa le daba igual perderla, le daba igual lo que sintiera... pero últimamente le importaba mas de lo que hubiera esperado nunca. Además iba a ser padre del niño que traía Mana... sentía que su vida estaba perdiendo sentido por momentos. Se pregunto que haría su padre en esa situación...


    Cerro fuertemente la puerta tras de sí y se tiro bruscamente sobre la cama. No quería saber nada del estúpido Faraón. Ahora lo único que deseaba era volver a su vida normal... ver a sus amigos que la comprendían y la querían.

    Alguien toco suavemente la puerta. Ella cogió la almohada y la tiro contra ella con todas sus fuerzas.

    -¡¡ Dejarme en paz!! Quiero estar sola...- le costaba que las palabras salieran por su boca.

    - Señora déjeme entrar- era la voz de una mujer- solo quiero hablar con usted.

    Anzu, temerosa, se acerco a la puerta y la abrió lentamente. Una bellísima egipcia de ojos azules y pelo oscuro se acerco a ella.

    -¿ Quién eres?- pregunto con miedo Anzu.

    -Me llamo Isis. Soy sacerdotisa del Faraón- le confeso la mujer entrando a la espaciosa habitación.

    -¿ A que has venido?- se seco las ultimas lagrimas que derramaban sus ojos.

    -Hace poco tiempo que llegue a palacio y quería conocer a la esposa del Faraón- le esbozo una preciosa sonrisa que dio seguridad a Anzu- ¿ por qué lloráis?

    -...- agacho la cabeza y no dijo nada. La sacerdotisa sonrió.

    -El Faraón es un chico muy frío, yo creo que nadie ha conseguido traspasar la barrera de su corazón- la reina la miro- pero estoy segura de que tu lo lograras.

    Anzu no pudo evitar abrazarla. Encontró una nueva amiga en ella. La sacerdotisa suavemente le quito las ultimas lagrimas que caían por su mejilla.

    -Tener paciencia... sois una mujer preciosa y lo lograreis- le guiño un ojo amistoso y salió cerrando la puerta.


    Por su parte, Atem se encontraba aun sentado mirando las estrellas. Esa noche había sido la peor de su vida, sentía que nadie realmente le compendia. Se levanto y decidió volver al banquete. Ocupo su lugar y vio a su lado el espacio vacío que dejo su esposa.

    -¡Hay Faraón! no aprenderás nunca...- Atem alzo la vista y vio a una fiel amiga.

    -Isis, te eche de menos- dijo mostrando una dulce sonrisa.

    -Acabo de hablar con Anzu- él desvió la mirada- mi señor, debe tratarla bien.

    -Lo sé... simplemente soy un estúpido...- se levanto.

    -Gracias por estar aquí esta noche en honor de Osiris. Ahora descansad que mañana será un duro día- aseguro Atem con voz firme, impropia de su edad.

    Todos los presentes aplaudieron e iban saliendo de la estancia. Unicamente quedaron los más allegados al Faraón.

    -Creo que es hora de retirarme- dijo él suspirando. Mahado le puso una mano en el hombro.

    -Veo que algo os preocupa Faraón- Atem siempre le contaba todo, pero no podía contarle lo de Mana.

    -No, simplemente estoy cansado- le aparto la mano y siguió su camino.

    El sacerdote y fiel confidente de Atem busco por toda la estancia a su aprendiz Mana, pero no la vio por ninguna parte. Salió de la sala en dirección a la habitación de ella.

    Toco la puerta sin hacer mucho ruido. Cuando Mana le vio se alegro mucho de verle, el único problema era que la cara de Mahado era mas bien de enojo.

    -¿ Que ocurre?- le pregunto ella dejándole pasar.

    -¿ Que le has dicho al Faraón?- dijo sin ningún rodeo.

    Ella comenzó a ponerse muy nerviosa. Lo ultimo que deseaba en el mundo era que Mahado se enterara.

    -Nada ¿ porque?- dijo haciéndose la indiferente.

    -Te he visto yéndote con él y más tarde Atem a discutido con la reina- abrió los ojos de par en par. Él no le podía haber dicho nada.

    -Por tu reacción veo que no es nada bueno para la reina ¿me equivoco?- las preguntas de Mahado le hacían daño.

    Él, al ver que sus preguntas no surgían ningún efecto, la agarro de los brazos. Se sorprendió al verla llorando.

    -Vamos Mana cuéntamelo por favor...- le suplicaba.

    -No puedo... lo siento Mahado- se sentó en la cama.

    -¿ No confías en mi?- pregunto esperando la respuesta.

    -Claro que si Mahado, mas que en nadie y...- el sacerdote le tapo la boca.

    -¿ Sigues enamorada del Faraón?- la pregunta hizo que se ruborizara.

    -No... hace tiempo que me di cuenta de que era imposible para mí- Mahado sin saber porque le sonrió.

    Alguien dio varios golpes en la puerta y la sacerdotisa entro. Mana en cuanto la vio sé hecho a sus brazos. Estaba contenta de volver a ver a su buena amiga.

    -¡ Isis!- grito sin remedio.

    -Hola Mana- sonrió de felicidad y luego se fijo en Mahado- ¿ qué hacíais los dos solitos en la habitación?- decía mirándoles pícaramente haciendo que ambos se sonrojaran.

    -Na-nada...- dijo el sacerdote aun ruborizado- que descanséis- se alejo de aquella habitación.

    Por alguna extraña razón se encontraba muy feliz de que Mana por fin hubiese olvidado al Faraón aunque había algo que no le dejaba tranquilo.


    Atem entro silenciosamente. Vio a Anzu ya dormida. Pudo comprobar que lloro hasta quedarse agotada ya que los ojos aun estaban hinchados.

    -perdóname Anzu...- se sentó a su lado- siento haberte tratado tan mal todo este tiempo...

    Se tumbo a su lado. En esos momentos se sentía culpable por todo lo que le hizo a su joven esposa, ella no merecía eso.


    Anzu despertó en mitad de la noche. El Faraón estaba dormido, lo veía tan lindo... pero no, ahora lo único que deseaba era volver. Al menos allí tenia buenos amigos y la comprendían.

    Se levanto y salió al balcón. Había una inmensa calma y todo se veía hermoso. Sintió unas cálidas manos en su cintura. Ella volteo y se sorprendió de ver a Atem.

    -¿ Atem...?- se soltó de él delicadamente.

    -Anzu por favor, perdóname...- se acerco mas a ella- siento lo que ha pasado...

    -Hace unos días no te importaba- volvió su vista hacia el inmenso país.

    -Si, pero me he dado cuenta de que eres mi esposa y no puedo tratarte de esa manera- Anzu derramo alguna lagrima.

    -Solo porque soy tu esposa... – dijo ella con dolor en su corazón.

    El Faraón quedo en silencio. No sabia que decirle y le dolía verla así.

    -¿ Que te parece si mañana damos una vuelta por el reino?- ella se sorprendió ante su pregunta.

    -No puedes, eres el Faraón y debes ocupar tu lugar- pronuncio algo apenada.

    -No te preocupes, ahora que esta Isis puede ocuparse ella por un día- le sonrió y Anzu con él ya que su sonrisa le encantaba- no llores mas, no me gusta verte llorar.

    Ella lo miro anonada. Aquello era lo que le decía Atem en el futuro...

    -¿ Sigues enfadada conmigo?- pregunto con un poco de temor.

    Negó con la cabeza. No podía estar enfadada con la persona que más amaba en toda la tierra. En un impulso salto a sus brazos y se aferro fuertemente a él.

    Atem se sorprendió por su reacción, aun así, correspondió a su abrazo. Pudo aspirar su dulce aroma... por primera vez en su vida, deseo quedarse así para toda la eternidad. En esos momentos no pudo entender como le dijo cosas tan horribles a Anzu.

    Ella se separo algo ruborizada y le sonrió felizmente. Atem la vio hermosa bajo la luna, era un momento que quisiera haber captado para toda su vida. Pero aun así se sentía cansado.

    -¿ Dormimos?- le pregunto. Ella solamente asintió.


    Anzu despertó mas temprano de lo que esperaba. Miro a su lado de la cama, Atem aun seguia dormido... se quedaría mirandolo una vida entera si fuera posible. Se miro el anillo... ¿ de donde lo sacaría Atem?

    Se vistió y decidió desayunar algo ya que se encontraba hambrienta.


    La sala estaba vacía excepto por Jonouchi que se encontraba desayunando.

    -Buenos días Jonouchi- dijo alegremente sentándose.

    -Buenos días- dijo tragando lo ultimo que le quedaba en el plato- ¿ y Faraón?

    -Aun esta dormido- le sirvieron el desayuno.

    -Hoy estas muy feliz ¿ a qué se debe?- pregunto el guerrero.

    -Atem me llevara a dar una vuelta por Egipto- alguien entro en la lujosa estancia.

    -Así es- dijo él sentándose a su lado.

    -Buenos días Faraón- le saludo Jonouchi.

    Tras tomar el desayuno, ambos se dirigieron hacia las cuadras.

    Atem se acerco a un precioso corcel negro y le acaricio suavemente el lomo. Le susurro palabras tranquilizaron y subió a él.

    -¿ Que caballo quieres montar?- dijo mostrándole los demás caballos.

    -Veras Atem... no sé montar a caballo...- dijo algo avergonzada.

    -Acércate, iremos los dos en el mío- la cogió por la cintura y la monto delante suyo.

    Ella se encontraba nerviosa. Sentía el aliento del Faraón por su pelo y un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Era una bonita sensación.

    Él con una mano agarro la cintura de su esposa y con la otra ordeno al caballo que comenzara a cabalgar.
     
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  10.  
    Eileen

    Eileen Entusiasta

    Tauro
    Miembro desde:
    1 Noviembre 2007
    Mensajes:
    184
    Pluma de
    Escritora
    Re: El Pasado

    Gracias por el consejo Any,lo intentaré,
    pero es que no tengo gran cosa que decir xD
    Ese es el problema -_-"
    Pero si lo pienso bien...:
    Me gusta mucho el Ffic porque pasa en el Antiguo egipto :aw:
    y creo que si lo pienso bien encontraré algo para decir ^^
    Gracias Anelys ^^

    ***
    o.0 exactamente cuanto escribi eso aparecio la conti 0.o
    Hoy es mi dia de suerte xD
    Lei la conti y me gusto mucho que ya todos hicieron las paces ^^
    Me pregunto que pasara con Mana.... 0.o?
    :aw: pasearse por Egipto :aw:
    Sigue pronto xD


     
  11.  
    Azumi-Chan

    Azumi-Chan Iniciado

    Capricornio
    Miembro desde:
    16 Febrero 2008
    Mensajes:
    5
    Re: El Pasado

    Holis!!!
    bueno... no soy fan de esta pareja pero
    tu fic es genial...
    adoro la forma en la q escribes...
    jeje espero conti
     
  12.  
    Euridice

    Euridice Guest

    Re: El Pasado

    ¡¡¡Hola!!! Muy buena conti, mejoraste la narración ^^, esta de verdad interesante ahora haber que pasa con atem, sabes me gusta musho como pones sus personalidades sigue así kiss bye ^^
     
  13.  
    Amazonas

    Amazonas Guest

    Título:
    El pasado
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1671
    Re: El Pasado

    se que esta vez he tardado demasiado pero es que tengo examenes y no tengo much tiempo libre. Disfrutar este cap!!

    YU-GI-OH!
    El pasado

    Cabalgaron velozmente por las rojizas arenas del desierto. Anzu se maravillaba con las cosas que veía. El Sahara era precioso, sobre todo con los rayos de Ra iluminándoles el camino. Era la primera vez que veía el pueblo egipcio desde que había llegado allí.

    Las casas eran de barro y la gente trabajaba duramente en los campos, niños y ancianos incluidos.
    - Atem... ¿ porque dejas que trabajen ancianos y niños?- pregunto algo preocupada.

    - Lo siento Anzu, pero un imperio no se levanta tan fácilmente- suspiro.

    Ella no dijo más. La gente que los veían se arrodillaban ante ellos, incluso algunos corrían de pavor nada mas verlos. Se entristeció al pensar en esas pobres gentes.

    Llevaban casi toda la mañana cabalgando y pararon frente al Nilo.

    Para sorpresa de Anzu estaban ante un lugar precioso, una gran catarata (la primera del Alto Egipto) caía silenciosamente ante ellos. Pequeños trozos de hierba se veían intentando florecer alrededor de ella.

    -Esto... es precioso- pronuncio anonada por lo que su vista veía.

    -Lo sé... antes de llegar a ser Faraón, cuando era príncipe, venia aquí a relajarme y ver sus tranquilas aguas- se sentó cerca de la catarata y Anzu lo imito.

    -Me encanta est sitio- metió suavemente sus pies en la fría agua.

    - Suponía que te gustaría- ella sonrió ante el comentario.

    Atem se quedo mirándola silenciosamente. Tenia a una hermosa esposa frente a él... lo único que le detenía era Mana ¿ qué le diría? Aunque él pudiese tener todas las mujeres que quisiera, solo quería tener a una, y esa era Anzu.

    Él salto hacia el agua. Le apetecía bañarse en las frías aguas y quitarse todo el calor que acumulo en todo el camino. Anzu disfrutaba con la vista que tenia. Eran esos momentos los que deseaba que nunca acabaran.

    -¿ Vienes?- él le ofreció una mano. Ella sin dudarlo un solo instante se la cogió.

    Sintió una gran frescura cuando todo su cuerpo se vio empapado por el agua. Atem la miraba maravillado, ya no aguantaba mas no estar junto a ella.

    Anzu se puso muy nerviosa cuando él se acerco hasta ella y la cogió delicadamente de la cintura.

    -Perdóname Anzu...- la beso. Parecía un beso inocente en un principio pero se iba haciendo más pasional cada vez que Atem la acercaba mas y más a su cuerpo.

    A Anzu le cayo una pequeña lagrima. La felicidad que sintió en ese momento penso que nunca mas la iba a sentir y quería aprovecharla. Le rodeo con sus manos el cuello y lo atrajo mas y más. El agua que caía con fuerza los rodeo a ambos, como para no dejarlos separarse nunca. Atem sintió como necesitaba mas de ella y comenzó a acariciarle la pierna con suavidad. Ella se estremeció.

    Se separaron y se miraron dulcemente a los ojos. Anzu estaba tan nerviosa que las palabras no le llegaban.

    -Atem... yo...- su voz temblaba. Él le tapo con un dedo la boca.

    -Lo sé... no hace falta que me digas nada- Volteo y vio que ya era hora de regresar a palacio- que pena que tengamos que irnos ya... otro día volveremos.

    Anzu sonrió felizmente y asintió. Atem le ayudo a subir al precioso caballo y se pusieron en marcha. El dulce aroma que desprendía su preciada esposa le hacia sonreír cada instante.

    En uno de los pasillos del palacio se encontraba Kaiba meditando. Parecía preocupado por alguna cosa que le rondaba por la cabeza.

    -¿ Que ocurre?- le pregunto una dulce voz.

    -Isis- la forma de pronunciar su nombre hizo que ella se sonrojara- nada, pensaba en mis cosas.

    -Te veo diferente ¿ ha pasado algo?- se apoyo junto a él.

    -No...- seguía sin mirarla y eso se le hacia extraño.

    -Vamos Seto, se que ocurre algo- le miro.

    -Hay una chica, quiero que la veas- la sacerdotisa cambio de cara.

    -¿ Una chica?- pregunto algo incrédula.

    Este asintió. Recorrió rápidamente el pasillo seguido por Isis, la cual estaba algo intrigada por la nueva inquilina en la vida de Seto.

    La habitación del hechicero era bastante lujosa, con algunos papiros y algún que otro adorno en oro. Sobre la espaciosa cama se hallaba la susodicha mujer. Su cabello era largo y liso. Su apariencia era de serenidad y se veía realmente preciosa.

    -Esta inconsciente... la encontré tirada en el desierto- dijo él mientras se acercaba a la cama- no pude dejarla allí.

    -¿ Y que piensas hacer con ella?- se encontraba bastante celosa.

    -Aun no lo sé. Solo quiero que recupere el conocimiento- le toco la frente- la fiebre le ha bajado.

    -¿ Y que quieres que yo haga?- le volvió a preguntar.

    -Sé que sabes algo de medicina. Quiero que la observes por si tiene alguna enfermedad- la joven sacerdotisa la inspecciono.

    La miro mas de cerca, tenia que admitir que era muy atractiva. Le unto con ungüentos aromáticos en algunas heridas superficiales, pero por lo que pudo ver no tenia nada mas grave.

    -Parece que esta bien... solo necesita descansar- Kaiba asintió y ambos salieron de la estancia.

    -¿ Te la quedaras?- pregunto Isis con voz temblorosa.

    -Si, quizás como sirvienta- le dio la espalda a la sacerdotisa y camino por el largo pasillo.

    Ella se apoyo en la pared para pausadamente terminar sentada en el suelo. Las lagrimas brotaron por su perfecta cara. No podía soportar aquello.

    Los reyes acaban de llegar a palacio. Bajo a Anzu tiernamente del caballo y la poso en el suelo. Jonouchi se acerco a ellos.

    -Vaya, que felicidad lleváis en las caras ¿no?- el Faraón asintió aunque un poco avergonzado- Atem, Mana te esta buscando.

    Anzu lo miro intentando buscar una explicación en su inexpresiva cara. Lo único que él hizo fue caminar rápidamente al interior del palacio.

    -Jonouchi ¿ sabes para que quiere ver a Mana?- él se encogió de hombros.

    Ella también dejo a atrás a Jonouchi. Caminaba con lentitud por los muros del poderoso palacio. Le apetecía estar con Atem pero debido a sus deberes tenia poco tiempo para disfrutar de su compañía.

    El Faraón abrió la puerta y encontró a Mana con lagrimas en los ojos. Se acerco y se sentó junto a ella.

    -¿ Por que me has mandado llamar?- le pregunto abrazándola.

    -Tengo miedo Atem... ¿ qué haré cuando Mahado se entere?... ¿ y Anzu?- sollozo- además... seria tu primer hijo y primogénito al trono no de Egipto.

    -Si... no se como contárselo a Anzu...- quedo con la mirada perdida pensando en el bello rostro de su esposa.

    -¿ Porque Atem? ¿ Que hemos hecho mal?- la puerta se abrió fuertemente.

    Mahado no podía creer lo que sus ojos estaban viendo. Sintió enojo y muchos celos contra el Faraón.

    -¡Mana! ¿ Que hacéis con el Faraón?- ella estaba asustada, no sabia que contestar.

    -Tranquilo Mahado, únicamente necesitaba hablar con alguien y me mando llamar- él cerro la puerta y entro en la pequeña estancia.

    -Faraón, sé que no me debo meter en vuestros asuntos pero... sé que hay algo que escondéis- Atem se levanto y se acerco a Mahado.

    -Es algo sin importancia...

    -Entonces ¿ porque Mana no deja de llorar?- la sirvienta aludida le miro a los ojos.

    -No te preocupes por ello- le respondió Atem para calmarlo.

    -Sé que ocurre algo, y algo grave Faraón- a él cada vez le costaba mas y más mentirle a su fiel confidente.

    -Mahado, veras...- comenzó a decir Atem intentando inventarse algo.

    -¡¡ Basta!!- ambos muchachos miraron a Mana.

    -¿ Quieres saberlo Mahado?- el joven Faraón agacho la mirada y él asintió- ¡¡ estoy embarazada!! ¡¡ Embarazada de Atem!!- rompió a llorar sobre su cama.

    -¿ Que...?- miro a Atem el cual no le quería dirigir la mirada.

    El Faraón no aguanto tanta presión y salió corriendo de aquel sitio maldito. Estaba preocupado por Anzu ¿ qué le diría ahora?

    La reina estaba paseando por los jardines. Miro a lo lejos, intentando saber que era lo que le deparaba el futuro. Tras las puertas del palacio había visto mucha pobreza y ella haría todo lo posible para combatirla.

    - ¡¡ Anzu!!- ella sonrió al reconocer la voz.

    -Hola Mai, ¿ qué tal ella?- cogió aire.

    -Bien, venia a decirle a Atem que el templo esta empezando a construirse. Va a ser uno de los más espléndidos del todo el país- la muchacha se sentía orgullosa de su padre.

    -Me alegro- miro a lo lejos y pudo distinguir la silueta de Atem- allí esta.

    Ambas corrieron hacia el pero Anzu se dio cuenta de que algo no iba bien. Se acerco a él y lo abrazo dulcemente.

    -¿ Que ocurre?- la pregunta de su amada esposa le dolía.

    -Tenemos que hablar a solas Anzu, es algo importante- dijo él con la mirada hacia el suelo y apretando sus puños fuertemente.

    -Esta bien, pero antes Mai quería contarte algo- la reina sonrió.

    -Mi padre a empezado a construirte el templo y quiere que vayas a ver los planos- él sintió.

    -Mai, siento mucho esto pero... ¿ puedes dejarnos a solas?- le suplico el Faraón.

    -Claro, iré a ver a Jonouchi- se alejo alegremente.

    -Vamos a la habitación allí podremos hablar a solas- Anzu, con miedo, lo siguió hasta la alcoba.
     
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    Akuma Kaan

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    Escritora
    Re: El Pasado

    holis!!
    nnnnoooo!!! atem le va decir lo del embarazo de mana muy chevere la trama dl fic s primera vz q leo un fic YU-GI-OH siguela pronto
    chaux!
     
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