*-Wounds-* *-Wounds-* Las heridas… ésas que en mi cuerpo, en mi mente y en mi ser… están. El dolor me come por dentro, no cesa, me duele. Deseo que esto jamás hubiese ocurrido, que jamás hubiese cometido el error de quererte y de no darte un paro cuando era necesario. *** El dolor no cesa, la cabeza me da vueltas… ¿Cuándo el dolor se irá? ¿Acaso se mantendrá hasta el final?… ¿Por qué? ¿Acaso te hice algún mal? ¿Acaso me equivoqué para que él me haga esto? ¿Qué hice para merecer esto, tanto dolor, tanto sufrimiento? ¿Cuándo mis ojos verán una esperanza? ¿Será que el dolor no acabará y tú… tú seguirás golpeándome? No entiendo tus motivos… Yo no tengo la culpa de quererte, no tengo la culpa de todos los problemas por los que estamos pasando. Jamás se me cruzó por la cabeza pensar que llegaría a esto, que llegaría a golpearme hasta desfallecer. ¿Por qué llegamos a estas situaciones? ¿Por qué no habla en vez de golpearme? ¿Qué hice? ¡Por Dios!, quisiera que el dolor cesara, quisiera morir para que todo acabara… no quiero seguir sufriendo. Aunque… tal vez pueda denunciarlo, pero me muero de miedo. Tengo miedo de pensar que, cuando se entere que lo denuncié, me golpee hasta ya no ver la luz del sol, ver la luz de la esperanza; ésa que desde hace tiempo no he visto, no he sentido… *** Todo era muy diferente antes de tú caer en el alcohol, antes de equivocarte y de hacerme sufrir… Por llegar borracho perdías el control, pero, aunque no llegaras borracho… igual los problemas en el trabajo hacían que por todo me golpearas sin tener la menor compasión. ¿Desde cuándo empezó esta tortura? Por supuesto, hace ya dos años y yo no he hecho nada para detenerlo… por miedo, por mucho miedo. *** Mi nombre es Otsomi Selene, una persona sencilla, feliz; sí que era feliz, muy feliz. Pero, mi felicidad se vio agotada desde que murió mamá, me dejó sola con mi padre y él cayó en un profundo abismo, en un hueco sin fondo… en un profundo vacío de donde he intentado sacarlo, pero sin éxito alguno… Desde su partida, él se ha metido en el alcohol, borracho; sin tener compasión conmigo, sin importarle que aún estemos vivos. Me hace ver la vida sin valor alguno, me hace desear morir. No puedo sentirme viva… siendo esclava de mi padre, sin tener la menor esperanza de vivir. Tengo miedo, le agarré miedo, éramos una familia feliz, aunque sólo estemos él y yo… pero, pero mi padre cambió y ahora, no es el mismo. *** Unas heridas que nunca podré borrar, unas heridas que el miedo está latente en cada una de ellas, unas heridas que por más que quiera ocultarlas… están ahí, en mi cuerpo, en mi mente, en mi ser. Quisiera detener estas heridas que cada vez me hacen más daño, pero no puedo; quisiera detener a mi padre, pero me da miedo; quisiera huir de casa, pero él me encontrará y tengo miedo de que cuando lo haga… podría llegar a matarme, tal vez porque de todas formas, soy lo único que le queda en el mundo. ¿Pero yo? ¿El miedo que yo siento, la soledad que me embarga, la angustia que siento cada vez que llega al hogar? Si a lo que tenemos se le puede llamar así. Él no entiende mi sufrimiento, pero… lo peor es que tal vez me duela más que sea él la causa de tanto dolor, a que me golpee. Lo que me duele… es que él sea uno de los seres que me dio la vida, y me trata como si no fuera nada, como si no tengo valor para él. Me trata como si yo fuera… un objeto, y eso es lo que más me duele de todo esto, que sea él la causa de mis sufrimientos. *** No tengo a nadie para poderle contar lo que me pasa, ni siquiera a mis amigas. Las constantes amenazas de mi padre me lo impiden. El miedo que me transmite, la soledad que me retiene, la tristeza que siento y la angustia que se acumula cada vez más… me están matando, esto es mucho para mí ¡SOLAMENTE TENGO 15AÑOS! Y parece que eso a él no le importa, he intentado hablar con él de su gula por el alcohol y de las golpizas que me da por todo lo que estamos pasando, pero… se niega a escuchar y solamente me pega hasta que se canse o hasta que me ve inconsciente. Delante de los demás pareciera que todo está bien, pero no es así; él sabe en qué lugares golpearme para que nadie me los vea, pero yo siento el dolor en todo mi cuerpo y no cesa… por más que trate de curarlos, no cesan… y me duelen, es un dolor muy fuerte y cada vez más duran en curarse las heridas que me ocasiona, que a duras penas me levanto de la cama para buscar algo con qué curarme tanto daño. *** Lloro todas las noches en silencio, en las cuatro paredes de la soledad de mi cuarto. Parece que a él no le importa nada, está cegado por el sufrimiento de la pérdida de mi mamá y no oye razones. Es una angustia que lo está comiendo por dentro, que lo está matando. Él no sabe las consecuencias que trae el alcohol, no sabe las secuelas que pueden quedarme de cada golpiza que me da, y eso me duele cada vez más… ***** Un día como cualquier otro, desde temprano los jóvenes iban a sus respectivos colegios. Pero… para mí será un día diferente, ¿por qué diferente? Porque desde hace dos años que mis heridas están, veo una pequeña esperanza… lo vi a él. No sé cómo, pero me sentí feliz, por primera vez en mucho tiempo, me sentí querida… *** Caminaba en silencio al colegio, estaba muy débil, pero no podía perder clases. Me sentía demasiado cansada y con ganas de llorar, pero tenía un examen muy importante y no podía permitir que todo esto acabara con mis estudios, eso es lo único que no le he permitido a mi “padre”. - ¿Cuándo acabará todo esto? –es la misma pregunta que me hacía cada día-. Ya me encontraba en la puerta de Seigaku… Sentí mi cuerpo muy débil, de un momento a otro sentía que me caía al pavimento. De seguro me dolería. Poco a poco no controlaba mis piernas, mi cuerpo perdía equilibrio, mi cabeza daba vueltas y mi vista empezaba a nublarse; no supe más de mí, lo único que pude observar era unos ojos ámbar que me examinaban, y unas lágrimas recorrer mis mejillas. Yo pronuncié: - Gracias… eres lindo –y así no me enteré de nada más-. *** La cabeza parecía que me estallaría, poco a poco mis ojos se habrían lentamente, sentía que tenía ganas de vomitar. Sentí que alguien estaba a mi lado, me acordé de esos ojos ámbar. De seguro fue un sueño, era todo lo que pensaba. Lo primero que vieron mis ojos al despertar fueron esos mismos ojos, no era un sueño. Jamás vi ojos tan misteriosos y hermosos, me impactaron completamente. Me hacía ver un rayito de… esperanza. Me dijo que me había desmayado y que él había evitado que yo cayera al suelo, me sonrojé al pensarlo. No me hubiese pasado por la cabeza que un chico tan apuesto como él hiciera aquello, aunque él seguro lo hizo porque iba pasando; de todas formas me dijo que estudiaba quinto año. Su nombre es: Echizen Ryoma, “mi esperanza”… *** No sé cuánto tiempo hablé con él, pero ¿la verdad?, jamás me había sentido tan bien hablando con alguien a parte de mis amigas desde la muerte de mi madre, pero lo que no sabía… era que mi rayito de esperanza y alegría, se desvanecería al llegar él. - Otsomi, ¿te sientes mejor? –preguntó la enfermera del colegio, acababa de llegar-. - Sí, muchas gracias por preguntar, enfermera –hice una reverencia-. - Deberías agradecerle a Echizen por traerte hasta acá. Al parecer se llevan muy bien –la enfermera me miró muy sorprendida-. - Sí, ya lo hice. Etto… -me sonrojé al escuchar aquello-. - Bueno, debería irme. Me alegra que estés mejor –se levantó de la silla-. - Espera… yo… Otra vez gracias, muchísimas gracias por evitar que cayera al suelo y gracias por traerme hasta acá –con una sonrisa y muy sonrojada le volví a dar las gracias-. - De nada, pequeña –se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla. Me sentí muy extraña, nunca un chico había hecho eso, tal vez porque mi padre me impedía a cualquier costo que ningún chico se me acercara-. - ¡HIJA! –gritó alguien desde la puerta-. Sentí que mi cuerpo se paralizaba, de un momento a otro me quedé estática. Esa voz… miedo, esa voz me hacía tener miedo; una lágrima resbaló por mi mejilla. No emitía sonido, era como si sintiera que alguien me iba a golpear, como si algo terrible me iba a pasar. Ryoma pudo percibir eso y me preguntó que si estaba bien, yo lo único que hice fue asentir, aunque no lo estaba. - Llamamos a tu padre, lo recomendable es que te vayas a tu casa y descanses, pero no debes irte sola porque puede ser que te desmayes. Tienes que alimentarte bien, puesto que su hija no ha comido en días. Espero que comas, ya se la puede llevar –habló la enfermera, mi padre me miró molesto-. No sé si era porque Ryoma me había dado un beso en la mejilla y no se apartaba de mí porque no se lo permití, o era porque no había comido y se habían dado cuenta, ¿o eran las dos cosas? No sabía por qué estaba molesto, pero sabía lo que venía; me iba golpear como todas las noches, pero ahora sería mucho peor porque estaba segura que me pegaría de la manera más cruel. - ¿Estás segura que estarás bien? –me volvió a preguntar al ver que mis nervios se acrecentaban y mi respiración se hacía dificultosa al sentir que mi padre se acercaba-. - Sí –con un nudo en mi voz contesté, en ese momento él se apartó y mi padre se acercó a mí y me jaló con cuidado, para no “levantar sospechas”-. - Hija, me alegra que no te haya pasado nada. Cuando me hablaron a la oficina me preocupé mucho por ti. Vamos a casa. No se preocupe, enfermera, yo haré que coma y estoy seguro que estará mucho mejor para mañana –con toda la hipocresía del mundo habló, yo sólo acentué con desagrado y así me fui con mi padre-. Ryoma me miró con preocupación, pero a la final sólo era una extraña para él, una extraña con la que habló una hora o más…y ésa era la verdad, pero ahora eso no era lo más importante. Sabía que esta vez, esta vez no podría detenerlo, estaba realmente enojado. ***** Ésa fue la primera vez que lo vi, pero falté a clases la semana entera. Cuando regresé, Ryoma empezó a buscarme y nos empezamos a conocer, no sé por qué, pero me sentía muy tranquila y protegida a su lado. *** Ese día que me desmayé, al llegar a casa… mi padre me gritaba y volvía a golpearme como nunca lo había hecho, no sé qué le molestaba a él. Pero estas palabras resonaran siempre en mi cabeza: - “Eres de lo peor. Ya decía yo que eras una zorra, qué decepción niñita”-. ¿Qué le hice para que me trate así? No sé, la verdad es que no sé. Aunque, él siempre me ha culpado de la muerte de mi madre, ya que… ya que murió protegiéndome; murió porque un cochino quería abusar de mí y yo no se lo permitía, llegó mi madre y él… él la apuñaló. Jamás me perdoné aquello, pero ya no podía hacer nada para evitarlo, él se dio a la fuga y nunca la policía lo encontró. ¡Cómo odio a ése que mató a mi madre, lo odio como jamás llegaré a odiar a alguien! Ese día que llegué con él a casa, después de que me golpeara hasta dejarme inconsciente… me encerró en mi cuarto, no me dejó salir por una semana, no me dejó comer por una semana; lo único que tenía en mi cuarto era agua y eso fue lo que bebí durante mi encierro. *** Cada vez los días seguían pasando, un año desde que conocí a Ryoma… él se graduó y entró en la universidad, pero igual nos seguíamos viendo. Aunque, verlo me causaba dolor, porque siempre antes de nuestro encuentro… mi padre me golpeaba y yo sin poder decirle nada a Ryoma, por miedo. Cada vez que lo veía, se convertían en lágrimas y él solamente me decía: “pequeña, qué pasa, por qué lloras”; lo único que yo respondía era que nada pasaba y que me disculpara. *** ¿La verdad?, es que ya no aguantaba el dolor en mi cuerpo y en mi alma, soportar aquello por tres años era insoportable y agobiante; despertar todas las mañanas con heridas en mis brazos, en mis piernas, en mi abdomen y en otras partes de mi cuerpo era angustioso y triste. Tenía que soportarlo por varios años, puesto que aún soy menor de edad, pero ya no puedo; estoy cansada de todo lo que me está pasando. Entendí que, por más que quiera ayudar a mi padre, él no cambiará su estilo de vida; y aunque me duela, debo aceptarlo. No es el mismo y él lo sabe y yo lo sé, pero me cuesta aceptarlo. *** Quiero acabar con esta pesadilla, pero no sé qué hacer… Ya no puedo seguir estudiando, mi papá me tiene encerrada en la casa y no me deja salir, me quitó las llaves. Me secuestró, prácticamente. Mis amigas están preocupadas, ya varias veces han venido a buscarme, pero mi padre les dice que me fui de viaje y ellas de seguro se lo contaron a Ryoma, pero él me conocía mejor que mis amigas y sabía que yo no me iría así sin decirle nada a él. *** Últimamente me ha golpeado con más frecuencia y me ha dejado sin comida por varios días, vivo secuestrada en mi propia casa; si tan solo yo les hubiese avisado a mis amigas y a Ryoma… tal vez, tal vez no estuviera pasando por esto; si tan solo yo hubiese confiando más en el ser que me ha querido proteger por un año, tal vez en estos momentos yo no estaría pasando por esto; si tan solo yo me hubiese imaginado que me enamoraría de Ryoma… tal vez, tal vez en estos momentos… todo fuera distinto. ¿Cómo no me di cuenta antes? ¿Cómo no pude darme cuenta que sentía algo por Ryoma? Pero, ¿y él? Tal vez él no, ¿por qué tendría él que sentir algo más fuerte que protección por alguien como yo? No debería, es una tontería pensar que puede sentir algo por mí más que amistad. Además, tengo miedo por haber reconocido esto, si mi padre se entera… quién sabe lo que pueda hacerme, si es posible que me pueda hacer algo más. *** Me alegra que por lo menos me haya permitido comer, aunque sus golpizas continuaban. No sé qué le hice para merecer todo esto, pero él se está ahogando en su propia perdición. El vicio lo llevará a la ruina, y aunque me duele porque es mi padre, se lo tiene merecido; él no ha tenido la mayor compasión conmigo para yo tenerla con él. *** Por fin me dejó volver a clases, me dijo que “me había portado bien” después de casi un mes de encierro. Pero, ya sé lo que debo hacer, no puedo seguir así todo el tiempo; hablaré con Ryoma y aunque me duela, le contaré por lo que he estado pasando. Estoy segura que él me ayudará, claro que sí. Sólo espero que mi papá no se entere que tengo un amigo, porque de todas formas, él me da miedo y me preocupa. Es mi padre, sobre todas las cosas, lo es… pero, no por eso debo soportarlo, mi madre jamás hubiese aceptado el comportamiento de mi padre y mucho menos si es conmigo. Soy su hija y no un objeto que puede hacer lo que se le antoje con él. *** Necesito ir a un médico, estoy muy mal en salud y se puede notar a la perfección… Tengo miedo, sigo teniendo mucho miedo y cada vez es mayor; miedo de que la próxima vez que me golpee, me mate. Pero no por eso no le contaré nada a Ryoma, ya no soporto esta situación y quiero irme de casa, aunque todavía soy menor. Algo se le debe ocurrir a Ryoma para ayudarme a salir de ahí. *** Lo busqué en la Universidad después de que salí, lo esperé un poco sonrojada y preocupada a la vez; ahora que sabía lo que sentía por él, me da miedo verlo a los ojos y no sé por qué. Pero estoy dispuesta a decirle lo que me pasa, fui dispuesta a eso y no me echaré para atrás, no después de que ya estaba allí. - Ma petite… ¿volviste de viaje? –preguntó Ryoma mientras me daba un beso muy suave en la mejilla, me dio gozo verlo después de un mes-. - Yo… -no le contesté y desvié la mirada-. Él sabía perfectamente que no estaba de viaje, lo vi en sus ojos desde que me vio. No sé por qué me lo preguntaba si sabía que era mentira… - ¿Qué sucede? No sé por qué pregunté eso si sé que no estabas de viaje. ¿Quieres hablar? –yo acentué, lo abracé como buscando refugio, él sólo correspondió-. Nos fuimos a un lugar más tranquilo en donde no hubiera muchas personas, me llevó a una plaza que estaba solitaria. Nos sentamos en unos de sus bancos, yo solamente me aferré a él y lloré como jamás lo hice. Este llanto no se comparaba con los otros que se escuchaban en mi cuarto; éste era un llanto más fuerte, desde hace tiempo que quería llorar de esa manera, pero quería un hombro para hacerlo y en él lo conseguí… *** No sé cuánto tiempo duré en sus brazos llorando, pero estar junto a él me traía gran satisfacción. Ryoma solamente me escuchaba llorar mientras me acariciaba el cabello, pero… tenía que hablar, llorar de esa forma sólo lo preocupaba. - Selene… ¿Qué sucedió? Sabes mejor que nadie que puedes confiar en mí. Dime qué te sucede, no me gusta verte llorar –me dijo en tono preocupado-. Yo me sequé las lágrimas tratando de articular palabras y esfuerzo para decirle lo que me estaba pasando desde que murió mamá… - ¿Acaso tu padre te volvió a poner una mano encima? –preguntó exaltado, posó sus manos en mi rostro haciendo que lo mirara a los ojos-. Quedé atónita al escuchar aquella pregunta… ¿Desde cuándo sabía que mi padre me golpeaba? - ¿Por qué preguntas eso? No sé de qué hablas –no sabía cómo decírselo, tenía miedo y pavor por no confiar en él-. - Claro que sabes perfectamente de qué hablo. No dije nada porque quería que me lo dijeras, pero aún me lo niegas. Hablo que desde hace tiempo sé que tu padre te ha golpeado, pensé que era una mentira… pero me di cuenta que no era así, porque la última vez que te vi, pude saberlo. Tu rostro, tus expresiones… ¿Qué más te ha hecho? ¿Desde cuándo te golpea? –siguió con sus preguntas, ya no podía ocultárselo, él mismo me había descubierto-. - Desde que murió mamá, hace ya tres años –triste dije-. Yo… lo siento, tenía miedo porque mi padre me decía que ni una palabra o podía hacerme algo peor. Perdóname, quería decírtelo pero no podía porque mi miedo no me dejaba. Hoy quise contártelo y quiero que me ayudes. No quiero estar en mi casa, no quiero volver ¡Ayúdame! –le supliqué abrazándolo, mis lágrimas corrían por sí solas por mis mejillas-. - No te preocupes, yo te protegeré. ¿Tantos años y tú no hacías nada? ¿No lo denunciaste? ¡Ay, pequeña! Debiste decírmelo antes-. - No, no hacía nada por sus amenazas y por el miedo que se acumuló dentro de mí. No sabes el miedo que tengo, desde que murió mamá se metió en el vicio del alcohol, todos los días llega borracho y siempre me golpea hasta desfallecer. No escucha razones, ya casi lo botan del trabajo. Y cuando te conocí, era porque él no había dejado que comiera nada en días, me odia porque mi madre murió protegiéndome. Aunque ella no hubiese querido que nada de esto estuviera pasando, pero no me escucha y me golpea hasta que me ve inconsciente o hasta que se canse. El mes que falté y que dijeron que estaba de viaje… yo –sentía que mi garganta se hacía un nudo, decir todo esto no era nada fácil para mí y menos si me lo he tragado por tres años-. Yo… -respiré y continué-. Yo estaba encerrada en mi cuarto, mi padre me tenía prácticamente secuestrada en mi propia casa. Me dejó sin comer durante una semana y me golpeaba. No sé si me ha afectado la falta de alimentación, pero… pero estoy muy mal. Últimamente mis heridas no sanan tan rápido y me he desmayado muchas veces, estoy agotada todo el tiempo. No sé qué hacer, tengo miedo de irme y dejarlo solo, soy lo único que tiene en la vida. Pero, pero tampoco me merezco que él me haga esto, soy su hija y no un animal. ¡Ayúdame! –le volví a suplicar, él me veía sin poderlo creer-. - ¡Yo mato a tu padre! Perdóname que te diga esto, pero él no merece vivir. No puede culparte por algo que no es tu culpa y no puede hacer contigo lo que se le antoje, no regresarás a esa casa. Vendrás conmigo a la mía, iremos a un médico para que te vea y denunciaremos a tu padre. No puedes permitir que te siga haciendo esto, tienes razón al decir que eres su única familia, pero no permitiré que te siga maltratando de esta forma. Te quiero demasiado y no te dejaré sola –me miró a los ojos con protección, yo solamente lo abracé y le di las gracias-. - Gracias… Muchísimas gracias, Ryoma. Yo también te quiero demasiado, más de lo que crees –mis lágrimas, no las podía evitar-. Pero esta vez esas lágrimas eran de felicidad, estar a su lado me hacía sentirme querida, protegida, cuidada… Ojalá y pudiera estar de esa forma con él, siempre a su lado, oliendo su fragancia. ¿Me había dicho que me quería?, me da felicidad saber eso, que me quiere… - ¿Cómo más de lo que creo? –me miró con curiosidad y secaba mis lágrimas-. - No, olvida eso, no es importante –lo miré con serenidad, él solamente se resignó-. - Está bien, cuando quieras decírmelo, solamente dilo. Ahora tenemos que ir al médico, no puedo permitir que mi pequeña esté mal de salud. Si te pasa algo, mato a tu padre y estoy seguro que le haré un favor al mundo –sonrió y yo lo miré con tristeza. No puedo evitarlo, pero me dolía aceptar que Ryoma tenía razón-. Ryoma había cambiado demasiado desde que nos conocimos, como dicen mis amigas… creo que yo lo hice cambiar, pero le agradezco a la vida por haberlo conocido, es lo mejor que me ha pasado en tres años… *** Me llevó a un centro médico y esperamos por una hora. Tenía un poco de miedo a que me dijeran que tenía alguna enfermedad, me imaginaba lo peor. Estaba nerviosa y eso Ryoma lo notó al instante… - Tranquila que todo estará bien. Recuerda que estoy aquí a tu lado y no te dejaré sola, pase lo que pase estarás bien. No te preocupes –me besó en la frente-. - Gracias… Muchas gracias, Ryoma –lo miré con cariño-. - De nada, pequeña. Tú sabes que lo hago porque desde que te conocí hiciste que cambiara y aunque primero no lo acepté, es la realidad. Yo estaré a tu lado sin importar lo que pase –su voz me hacía creer que todo estaría bien y que nada me pasaría-. Me llamaron y entré, el doctor me hacía todos los exámenes mientras que Ryoma le contaba lo que había sucedido y le daba mis datos a la enfermera. Tardamos como media hora allí dentro y después salimos para esperar lo que fuera, tal vez podría estar enferma, ya que la falta de alimentación era evidente… o por lo menos eso era lo que el médico me había dicho. *** De un momento a otro se escuchó una ambulancia llegar; las enfermeras, los paramédicos, camilleros… y quién sabe cuáles más empezaron a moverse de aquí para allá, lo único que pudimos oír de una enfermera fue que alguien había chocado, dijo que se encontraba bajo los grados del alcohol y estaba muy grave; que tal vez no pasaba la noche. Por un momento me acordé de mi padre… - Mi papá… él a esta hora llega borracho –con tristeza emití-. - Aún no puedo creer que un padre le haga eso a un hijo. Si el viejo de Nanjiroh me lo hiciera a mí, a mi mamá o a Ryoga… lo mataría, suerte que no lo hace. Tranquilízate, ya verás que su alcoholismo no lo llevará a nada. Ten por seguro que todo lo malo que se hace se paga, aunque sé que no lo aceptes del todo porque es tu padre, pero tengo toda la razón –me dijo mientras me agarraba la mano. Él tenía razón, no lo aceptaba, pero la tenía-. *** Mientras esto ocurría, el señor que había llegado en la ambulancia no se encontraba en sus mejores condiciones. El accidente fue terrible, había llevado consigo dos muertes y tres heridos de gravedad, entre ellos el señor. Los doctores hacían lo que podían para salvarle la vida, pero no podían hacer nada más por él, solamente esperar lo peor. - Necesito… nece… -hablaba entrecortado el señor que había llegado-. - ¿Qué necesita? –le preguntó la enfermera… fuera lo que fuera tenía que cumplírselo, era lo único que él deseaba, puesto que ya no había esperanzas-. - Nece… -seguía articulando palabras sin sentido-. Necesito a mi hija… llámenla. Nece… tengo… teng… pedirle. La defraudé y… y defraudé a mi. No merezco que me… me… perdone pe… pero, pero la ver… -suplicaba a duras penas el señor-. Su… nombre es… Ot… Otsomi… Selene… por… favor –terminó de hablar, entró en un estado crítico y la enfermera llamó al doctor y lo empezaron a atender-. Sabía que necesitaba encontrar a su hija, ¿pero en dónde? Un momento, ahora que se ponía a pensar… ella había atendido a una chica con ese nombre y a su acompañante. Pero… sería demasiada casualidad, ¿o no? - Pobre chica… Bueno, debe ser ella. No creo que exista otra con ese nombre. Tengo que buscarla, espero que aún esté esperando los resultados –se destinó a buscar a la joven-. *** Estoy nerviosa, algo no está mal… Por un momento el accidente me hizo pensar que mi padre estaba en él, pero sería muy absurdo pensarlo. Por más que él llegue borracho no creo que pueda chocar ¿o sí? ¿Será posible que mi padre esté mal? - Tengo un mal presentimiento… -mis lágrimas comenzaban a salir, no sé esta vez la razón, pero estaba preocupada-. - ¿Qué sucede, Selene? No deberías preocuparte, ya verás que todo saldrá bien-. - No, no es por los exámenes. Yo… mi papá, él no está bien, lo puedo sentir –no sabía qué me ocurría, pero algo me decía que mi padre se alejaba-. Tal vez no debería tener la menor compasión por él, pero… pero dentro de mi ser aún se destina a creer que el hombre que me dio la vida, el ser que un día me llegó a amar más que a cualquier persona… seguía ahí por más borracho que esté y por más que me golpee, él está ahí y por tantos años lo he visto así. - Cálmate… No debes ponerte así, y menos por él. Estoy seguro que en dónde sea que esté, está bien o por lo menos trata de estarlo –habló, en ese momento llegaron los resultados de los exámenes, pero yo solamente estaba pensando en mi padre. Él no estaba bien y lo podía sentir-. - Como lo deduje –hablaba el doctor-. En los exámenes se puede apreciar fácilmente que tiene anemia hemolítica y se ha vuelto muy peligrosa al transcurrir el tiempo, pero fue bueno que la trajo. Con tratamientos, una alimentación saludable y cuidados, estará bien. Pero al parecer y por todo lo que me dijeron, usted es una chica muy fuerte; nadie soporta por tres años tanta golpiza y vive para contarlo. Eres alguien especial, cuide a su novia y no deje que le hagan otra cosa como ésta porque no correrá con la misma suerte –hablaba el doctor, al escuchar “novia”, quedé peor de lo que ya estaba-. Le sugiero que siga todo lo que le diga y vengan la semana entrante para revisarle esas heridas. No sabía que el maltrato infantil podía llegar a tanto, ya ni los niños estarán bien al lado de sus padres –con sinceridad dijo-. Me dejó noqueada, de seguro el doctor estaba en un error. ¿Yo especial?, del resto… me imaginaba lo peor. Por una parte me quité un gran peso de encima, pero igual debía cuidarme; pero por otro lado, me sigue preocupando mi padre, algo no anda bien… - Muchas gracias, doctor, pero… yo por desgracia no soy su novio. No se preocupe que yo la cuidaré como si fuera mi propia vida, estará bien en mis manos. Tiene toda la razón, pero por suerte eso ya pasó y no dejaré que nadie le vuelva a poner una mano encima, no lo permitiré… -habló con suma seriedad en sus palabras-. Jamás lo escuché tan decidido en lo que decía y mucho menos serio. Un momento… ¿Por desgracia no es mi novio?, definitivamente escuché mal; sí, tiene que ser eso. Aunque, lo que dijo el doctor era verdad y nada más que la verdad. La enfermera que Ryoma le había llenado mis datos se aproximó hacia donde estábamos con mucha preocupación, de seguro alguien estaba muy grave y necesitaban del doctor… - ¿Otsomi Selene? –me preguntó, yo confusa asentí-. Lo siento mucho, pero… pero hay un señor que la quiere ver. Está muy grave en emergencias y le recomiendo que vaya en este momento, tal vez no pueda vivir mucho tiempo. Tuvo un accidente cuando manejaba ebrio y pidió que la buscáramos y como sé que no debe haber otra chica con ese nombre, deduje que era usted. ¿Será que me puede acompañar? –Habló con sinceridad la enfermera, Ryoma me agarró fuerte del brazo-. Yo no lo podía creer, la única persona que se me venía a la mente era a mi padre… No puede ser, sabía que algo estaba mal. No sé cómo reaccionar, del pensar que sea mi padre… me aterra, no debo, pero… pero me duele. *** Fui de inmediato con la enfermera y Ryoma a donde se encontraba… y ahí, ahí lo vi. Era mi padre echado en una cama con médicos a su alrededor y enfermeras tratando de hacer lo mejor que podían. No puedo creer las imágenes que veía, me dio lástima y tristeza verlo en esas condiciones. Por un momento sentí mucho miedo y abracé a Ryoma llorando, por más que no lo quiera aceptar era mi padre, todo herido y decaído, pero lo era. A la vez que todos esos sentimientos se acumulaban en mí, uno de odio surgió, me dolía verlo así… pero, pero a la vez se lo tenía merecido por todo el daño que me ha hecho, aunque yo no puedo juzgarlo por sus actos. Lo único que sé es que me duele, es mi padre sobre todas las cosas… *** Después que los doctores aseguraran de que estuviera estable, preguntaron si era familiar, yo no podía hablar y Ryoma contestó a todas las preguntas por mí. Mientras yo veía que mi padre se iba, el doctor hablaba de todo lo que le había ocasionado el accidente. Poco a poco dejé de abrazar a Ryoma y me fui acercando a él, al parecer estaba un poco consciente… Tenía miedo, primero mi madre y ahora mi padre… aunque él tiene la culpa, porque desde hace tiempo yo se lo advertí, pero no me hizo caso en nada y terminaba golpeándome… - Hi… hija –empezó a articular palabras muy agudas, pero audibles-. - No creo que lo sea, no después de todo lo que me has hecho –agaché la mirada mientras mis lágrimas continuaban-. - Tienes razón. Cuando… me… me di cuenta… de… de mi error, ya… ya era demasiado tarde. Per… perdóname… aun… aunque sé que… que no lo merezco-. - ¿Cómo me pides eso sabiendo las heridas que me has hecho? Me culpaste de la muerte de mi madre sin tenerla, ella solamente me quería proteger. ¿Cómo quieres que te perdone por todas las golpizas que me diste? ¿Cómo quieres que perdone a alguien que me ha hecho tanto daño? Sobre todas las cosas eres mi padre, o por lo menos eso creí yo desde pequeña, pero… ¿Crees que tienes derecho de ser llamado así después de dejarme días, semanas sin comer; de golpearme hasta verme inconsciente? ¿Qué te hice para que me golpearas e hicieras todo lo demás? ¡Soy tu hija y no un objeto! –me desahogué-. Tenía guardado todo aquello desde hace mucho tiempo y por fin se lo podía decir sin esperar a que me golpeara o sin escuchar sus gritos antes de hacerlo; desde hace tiempo que tengo heridas… pude sentirme desahogada por completo. - Lo sé… Te culpé injustamente… y… y no tengo perdón. Sobre todas las cosas… te amo, soy tu padre… y… y te amo. Tú me lo advertías… sabías que… que yo caería en lo peor por beber… pero… pero el alcohol se convirtió en parte de mi vida… me dominó y no lo pude dejar… Y por… por eso estoy pagando las consecuencias –Ryoma se acercó a mi lado-. - ¿Me amas? ¿Ahora que estás en este estado te equivocas y dices que me amas? ¡Desde hace tres años que yo no escucho tales palabras de tus labios! ¿Por qué debería de creerte en estos momentos? Lo haces para irte con la conciencia limpia. ¡No sé cómo pude llegar a cegarme tanto! Yo llegué a pensar que tu alcoholismo era de momento y que las golpizas también, pero al pasar los años… se convirtieron en solamente pensamientos, porque tú pagabas conmigo todo lo que te sucedía. En tres años no escuché de ti diciéndome para hablar sobre todo lo que estaba pasando, todo lo resolvías a golpes. No sabes el miedo y el odio que siento, me hiciste sentir que la vida no vale nada. Estamos vivos, y aunque mi madre ya no esté a nuestro lado, teníamos que seguir. Pero tú… tú defraudaste a mi mamá y a mí. ¡PAPÁ! –me eché a llorar en los brazos de Ryoma sin poderlo evitar-. Todo lo que tenía que decir se lo dije, pero un gran vacío se apoderó de mí al saber que no lo tendría a mi lado más tarde, de todas formas… yo sabía que el ser que tanto amé aún estaba ahí, detrás de todo lo que se había convertido, aún estaba el padre que amo. - Selene… -trató de tocar mis cabellos, pero como auto reflejo… enseguida me alejé de él-. - Sele, lo mejor sería que te calmaras. Sé que no se merece nada de ti, pero sobre todas las cosas, aún es tu padre y eso nadie lo va a cambiar –se escuchó hablar a Ryoma-. - Gracias… joven. ¿Quién es? –preguntó el señor que consideraba mi padre-. - Soy la persona que ha cuidado de las heridas de Selene y hacerle que le duelan menos, la persona que ella más ha confiado después de su madre, la persona que la cuidará a partir de ahora, soy la persona que daría todo lo que tiene por saber que ya no sufrirá. En fin… soy el novio de Selene, Echizen Ryoma-. - ¿QUÉ? ¿CÓMO? –preguntó mi padre, yo estaba absorta, no podía creer lo que mis oídos escucharon-. - Como escuchó, señor… Y no se preocupe, su hija está y estará en buenas manos, yo jamás le haría daño. A excepción de otros –con cinismo dijo-. - Sí… lo… lo sé. Gracias… gracias por ayudar a mi hija… y, y lograr que se sienta amada. Yo sé que ella te… te ama, lo veo en sus ojos –sus palabras sonaban en mi cabeza-. Estaba confundida, ¿por qué Ryoma decía todo aquello sabiendo que es mentira? ¿Acaso será para hacerme sentir mejor? No comprendía el motivo de decir todo aquello, sabiendo que solamente es una fantasía de momento… - No tiene que agradecer, yo todo lo que hago es por hacer que Sele se sienta feliz, no por otra persona. Solamente espero que sea cierto lo que dice, sólo espero que ella me quiera tanto como yo a ella –me acarició el cabello mientras me veía con ternura-. Sus palabras las oía sinceras, no sólo las de Ryoma, sino también las de mi papá. No sé porqué, pero sentía que los dos me hablaban con la verdad. Pero, ¿en serio mi padre está arrepentido después de tanto tiempo?, ¿en serio Ryoma está diciendo todo eso de verdad o es una ilusión?; sea lo que sea, me hace feliz escuchar todas sus palabras. - Selene… tienes a alguien que te cuidará como yo… como yo no lo pude hacer. Lo… lo siento… por todos estos años de… de hacerte sufrir… pero… pero gracias por jamás irte… Te amo, hija… espe… espero que tu… tu madre me… me perdone –con sinceridad emitió-. - Yo…yo, yo tengo que tomar algo. Ya regreso, papá –lo miré con serenidad, pero muy sonrojada, no me atrevía mirar a los ojos a Ryoma-. Me fui casi corriendo, vi que mi padre dibujó una sonrisa de alegría, paz y tal vez… calma. Ryoma me siguió, tal vez porque quería aclararme lo dicho por él delante de mi padre. - Selene…–Ryoma habló, yo me quedé estática en la mesa donde me había sentado, no sabía cómo reaccionar-. - ¿Por qué? ¿Por qué dijiste todo aquello delante de mi padre? –sencillamente no lo podía mirar a los ojos-. - ……… -hizo un gran silencio mientras me agarraba de las manos y hacía que lo mirara a los ojos, ésos que yo no quería enfrentar-. Porque es la verdad, todo lo que dije es cierto. Yo… yo te quiero, y aunque me costó admitirlo, te quiero-. - Pero… ¿Cómo hermanos, verdad? Porque sería demasiado ilógico que… -me callé al instante-. - ¿Que te quiera como mujer y no como hermana? ¿Por qué sería ilógico? –no contesté-. No, no como hermanos. Yo te quiero como mujer. No veo nada ilógico, me enamoré de ti, desde hace mucho tiempo lo estoy –sentía que me dejaba sin aire, no lo podía creer-. - ¿CÓ-CÓMO? Eso no puede ser… sencillamente no, o al menos no lo he querido pensar así. Tú eres demasiado para mí, me digné a pensar que jamás te fijarías en alguien como yo –no podía evitarlo, pero estaba feliz de escuchar esas palabras y miedo a la vez-. - ¿Por qué piensas eso? ¿Acaso no me crees? ¿Y acaso tú me quieres es como hermano? –no podía contestar-. ¡Por supuesto que lo quería! Y no precisamente como hermano, yo lo amo… pero, es algo que sencillamente no lo esperaba. - Yo… yo –no articulaba palabras-. Lo que él me dijo eran palabras que las quería escuchar de sus labios, pero que las veía muy lejanas. Me había dignado a creer que yo solamente era como una hermana para él y nada más, aunque no lo quisiera como hermano… - No digas nada… yo entiendo. Pero solamente déjate llevar, si no puedes decir nada, solamente déjate llevar-. Poco a poco sentía que me quedaba sin aire, la distancia entre Ryoma y yo se acortaba cada vez más. Y ahí, sentí sus labios junto a los míos, tan dulces que creía que era un sueño. Parecía irreal todo lo que vivía, por un lado mi padre y por el otro, lo que me sucedía con Ryoma… Sin duda me robó el aliento, una gran forma de dejarme sin él, pero yo seguía aturdida por lo que sucedía, hasta tal punto que no hablaba y Ryoma me entendía… decidimos volver a donde mi padre, mas por inercia de mi parte, estaba muy sonrojada para tratar de mirar a Ryoma a los ojos. Cuando llegamos él estaba dormido, decidí hacer lo mismo, pero sin apartarme de su lado, Ryoma solamente me miraba con gran satisfacción y ternura… él sabía que sobre todas las cosas, yo había perdonado a mi padre. *** Un mes después de todo aquello… me había alejado de Ryoma, estaba muy sentida con la muerte de mi padre y la graduación se acercaba, seguía con el tratamiento que el médico me había recomendado. Pero no podía quedarme sola, al fin de cuentas era menor de edad y aún faltaba 2años para no serlo, pero aunque no había visto a Ryoma, él me estaba ayudando con mis necesidades, hasta quiso que le dieran mi custodia a él y así fue. No me quedó más remedio que volverlo a ver. - Yo… yo sé que te he causado muchas molestias en este último mes, pero te juro que cuando sea mayor de edad ya no sabrás nada de mí, no deseo causarte más molestias y menos si te irás por unos meses a un campeonato de tenis. Si quiere a cambio de quedarme aquí… yo… yo puedo hacer los quehaceres y todo lo demás –me daba tristeza que se fuera, pero aún no lo podía mirar a los ojos y aún no comprendía por qué mi actitud si sé lo que él siente y él sabe lo que siento-. Gracias… Ryoma-sama –estaba muy avergonzada, muy alegre, deprimida por todo lo que me había sucedido y muchas sensaciones más, pero quería abrazar a Ryoma y no lo pude evitar y menos contener mis lágrimas-. - De nada, ma petite. No, al contrario, lo que deseo siempre es saber de ti todo el tiempo, jamás te dejaré sola y menos si me iré, porque si yo me voy… tú también. Ya te dije que para mí no es ninguna molestia, la mujer que amo no puede ser ninguna molestia para mí. Tú no harás nada de quehaceres, tú eres mi petite y por ende no lo harás. Solamente quiero saber ¿Por qué me evitaste durante un mes? –lo dejé de abrazar y me ruboricé-. - Yo… porque –lo miré a los ojos, tenía que decirle lo que sentía, aunque sé que él lo sabe desde hace tiempo-. Porque te amo, porque tenía miedo de que otra vez me hirieran. Te amo y no sé… mi miedo no se puede borrar de la noche a la mañana. Por eso te evité, pero al ver que ahora quedo a tu cargo… creo que no lograré olvidarte, porque te tendré cerca de mí, muy cerca –quería olvidarlo, porque de alguna forma me había convencido que yo no era nadie para él-. - ¿Y por qué querías olvidarme? Sabes mejor que nadie que yo no lo deseo, y más si tú también sientes lo mismo. Es cierto que traté de hacerlo al pensar que no sería correspondido, pero ahora que sé la verdad… no deseo hacerlo, y no lo haré porque sé lo que quiero y eso es no olvidarme de ti –me empezó a acariciar mis mejillas mientras yo sentía que se acercaba a mi rostro-. - Por miedo, por miedo de convencerme que no soy nadie para ti y por vergüenza de todo lo que me pasó. ¿Lo dices en serio? –él acentuó y me besó-. *** Mis heridas… ¿Cuántas veces las vi en mi cuerpo y en mi alma? Sin duda fueron muchas veces, pero… pero ahora ya no, porque poco a poco Ryoma las ha ido borrando, aunque el dolor de perder a mi madre y a mi padre, y el dolor de todo lo que él me hizo… tal vez no las pueda borrar tan fácil. ¿Quién hubiese creído que después de la oscuridad de verdad existe la luz? ¿Quién hubiese creído que poco a poco Ryoma se ganó mi corazón? Pero, ahora digo: Mis heridas seguirán sanando y cada vez más Ryoma las ha sellado para jamás volverlas a abrir… *** Pasaron varios años, yo estudié y me gradué, acompañaba a mi esposo a todos sus campeonatos. Soy feliz y sé que siempre lo seré. Mi esposo, Ryoma, selló mis heridas para jamás abrirlas… Solamente recuerden la esperanza, ésa que puede lograr que las heridas sean cerradas… *-Wounds-*
Re: *-Wounds-* Bueno, un one-shot largo pero… es que ¿Qué les digo? Escribo y escribo y para cuando me doy cuenta termina así xD No puedo hacer nada, culpen a mis dedos jeje xD Ahora sí, a ponerse serios. ¿Les gustó la historia? Bueno… si no, lo entenderé… Cuando estoy depre me salen rarísimos los FF y por ende, tristes… aunque tuvo un final feliz ¿O no? pero bueno… Muchas de las que me conocen bien saben que mi intensión no es hacer llorar ni agarrarle coraje al padre de Selene, pero… quería era que entendieran de un ángulo diferente cómo el alcoholismo, el sufrimiento de perder al ser que más ama… nos puede llevar a caer en el vicio del alcohol, al estrés en el trabajo [aunque yo no trabajo, pero bueno…] y a tal barbaridad de pegarle a su propia familia y de tratarla como sólo un objeto sin valor. Pero, también quería llegar el sufrimiento y la zozobra de Selene al ver que su padre la golpeaba hasta desfallecer, la dejaba sin comer por semanas y la secuestraba prácticamente en su casa. O sea… lo que quería llegar a reflejar en el FF es: que el maltrato al menor es un pan que se vive a diario en muchos países así como el alcoholismo, porque se ven en muchos hogares cómo el este vicio destruye familias, y no sólo familias sino también al mismo que lo consume, porque destruye el organismo y cuando ya cayeron y no pueden dejarlo… está difícil salirse y más con la depresión que llevan acuestas. ¿Y el título? Pues… se llama así porque las heridas de los golpes no sólo son los que te ocasionan en el cuerpo sino también en el alma… son difíciles de borrar, por mucho tiempo se quedan ahí y cuesta para que sanen, duelen demasiado a tal punto de no llegar a perdonar… Pero siempre estará la pequeña esperanza de saber que todo terminará tarde o temprano y que siempre habrá alguien que te cuidará en tiempos difíciles, siempre estará tu ángel de la guarda [en este caso, Ryoma-sama xD]. Si no dejé todo en claro en el FF y en esto que escribo ahora, lo entenderé… porque ni yo misma a veces entiendo lo que quiero expresar, pero espero que les guste este one-shot y que de verdad se haga conciencia porque ya estoy cansada de ver cómo el alcoholismo destruye familias y de ver cómo las heridas no sanan de los seres que más amas. Lo sé, saben que prácticamente me desahogué escribiendo todo esto xD [Aunque lo dudo]. Llego a mi comentario final… “No dejen de mantener la esperanza, aunque la herida sea tan grande. Si quieren llorar, háganlo… pero háganlo en los brazos de su ángel”. Y lo digo porque de verdad duele no tener un ángel a nuestro lado para llorar las heridas y tratar de desahogar cada momento difícil de nuestra vida. Las heridas duelen, pero con el tiempo tratarán de sanar para no abrirlas más… nunca más. Chale, de verdad la gente tiene que tomar conciencia con esto, no pueden seguir hiriendo a los seres que más amas… ¡Les dedico este FF a todas las personas que en este momento están pasando por algo similar! Al que se muere en alcohol casi todos los días y después llega golpeando a sus hijos, a su esposa u a otra persona; y al los hijos que son victimas de tal sufrimiento, ¡NO PERMITAN TAL ABUSO, LOS PUDIERON TRAER AL MUNDO PERO NO LES DA DERECHO A HACER SEMEJANTE BARBARIDAD! Y a las madres que también son victimas, denúncienlo, aunque les duela. Al que pega, para que tome conciencia de lo que hace ¡Y BUSQUE AYUDA! Finalmente a la familia… Se les quiere a todas… *Otsomi Tenshi*Antiguamente: ryoxsaku_95 ¡Sayonara, chicas! ;)
Re: *-Wounds-* Wow wow wow, Selene-sama, me acabo de leer el one-shot y me quedé idiota, soy tu fan desde ahora en adelante, cuanta enseñanza has trasmitido en una historia, me encantó me quedé o sea, wow, sin palabras… y bueno, no puedo decirte que lloré porque soy más fría que una piedra pero sí me llegó al corazón y estoy totalmente de acuerdo contigo con todo lo que has dicho y también te comprendo que cuando una escribe y escribe y se olvida de todo y salen los capítulos largos pero… cuando una se emociona no se puede dejar de escribir hasta que se termina… ;) Por otro lado… creo que esta es una historia que tienen que leer todas porque en serio es muy especial, son hechos de la vida real, yo no sé cuanta gente puede pasar por esto… al menos a mi no me ha pasado y espero que jamás me pase y todas las personas que pasan por esto creo que deberían tomar tu consejo y denunciar al agresor… cuanta violencia en el mundo y yo vivo encerrada en mi cajita de cristal como una inocente ignorante de lo que pasa a mi alrededor, sería muy bueno que ya salga de mi caja de cristal, gracias por tus enseñanzas, tus historias son geniales y espero leer más de tus historias/one-shot/fics, lo que sea xD, a mi me encantan y no sólo eso, sino que recibo más conocimiento y enseñanza por así decirlo… *o* Selene-sama, es grande… la admiro mucho *o* Bueno, bueno, nos vemos y pórtese mal xD ¡¡Gambatte ne!! Dewa mata.
Re: *-Wounds-* muy bonita me hizo refelxionar y pensar , estubo muy bonito tu one ....hay me has dejado sin palbras bye pero escribe otro pronto