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    sirenita

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    Re: Uniyasha

    jajaja
    me diverti mucho con la continuacion
    la verdad estava muy entretenida que ocurrente kag decir que estaban bañando al gato fue la escusa perfecta
    espero que pongas la prox muy pronto
    sayonara
     
  2.  
    Kikyo 08

    Kikyo 08 Iniciado

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    Re: Uniyasha

    gracias por todo y por leerlo

    cap 9

    Mientras tanto, Kikyo regresaba a s casa, acompañada de Naraku y de los chicos. Habían desayunado delicioso. Los chicos querían que ella se quedara hasta tarde, pero ella necesitaba asearse, así que les prometió que se bañaría y luego los acompañaría al parque del Árbol Sagrado, en donde, al parecer, habría un festival o una feria.

    El auto de Naraku se estacionó en el parqueo del apartamento de las chicas, y ahí esperarían a Kikyo.

    -¡bueno, no tardo, aunque preferiría que pasaran!- dijo ella, bajándose del coche.

    -¡No gracias, no queremos importunar a Midoriko!

    -¡Bueno ya vengo…. No tard..

    Las palabras de ella murieron en sus labios. Se encontró de frente con Kagome, Inuyasha, Sango y Miroku. Los primeros dos se quedaron de piedra. Ella también. Y los tres se miraban. Sango, Miroku, y la familia de Naraku los miraron. Parecía que el tiempo se hubiera detenido. El triangulo amoroso seguía detenido en el tiempo. Hasta que Kanna dijo:

    -¡Señorita Kikyo! ¿Qué pasa?

    La voz de la pequeña fue como un hechizo que despierta a las estatuas de piedra.

    -¿Quee? ¡Si, ya voy Kanna.. no tardo! Kikyo se fue, visiblemente afectada.

    Fue en ese momento que los cuatro jóvenes se fijaron en la niña, y después en todo lo que la rodeaba.

    Tardaron en asimilar que el que estaba en el coche, y que era el acompañante de Kikyo no era otro que Naraku.

    -¡Buenos días! – dijo Miroku, que había reaccionado primero.

    -¡Buenos días, Miroku! Contesto Naraku, dirigiendo la palabra a uno de sus mejores alumnos, pero clavando la vista en Inuyasha.

    -¡Que lindos niños tiene!- dijo nuevamente el muchacho.

    -¡Gracias!- exclamó el decano, pero no quitaba sus ojos de Inuyasha.

    -¡Bueno…, nos vamos! ¡Que tenga un buen día!

    -¡Igualmente!- y su pupila no se movía del rostro del platinado chico.

    Inuyasha se sintió de veras incomodo con esa mirada, y mientras avanzaba no dejo de observar a su maestro. Y el le clavaba la vista hasta que se perdió de su ángulo de visión.

    Inmediatamente, al salir del edificio Sango se puso a hablar:

    -¿Vieron? ¡Kikyo estaba con Naraku! Pero.. ¿Por qué? ¿Acaso…?

    -¡Esa respuesta es fácil!- dijo Miroku, interrumpiendo inesperadamente- ¿no vieron a los niños? Recuerden de que Kikyo trabaja como niñera.. de seguro el la contrato.

    -¡Ah! ¡Tienes razón, Miroku!- dijo Sango-¡Ahhh! ¡Por eso le hablo después de la clase el viernes! ¿No?

    Miroku le dedicó un gesto muy significativo, que se traducía como “¿Ves? ¡No pienses mas allá de la realidad”

    Inuyasha no decía nada. Ni Kagome. Se sentían muy incómodos. Pero el muchacho aun más, pues no dejaba de pensar que Naraku lo miraba con odio. Pero para estar mas seguro decidió comentarlo con los demás:

    -Este… ¿Fueron imaginaciones mías o Naraku me miraba con mucho odio?

    -¡No, yo lo noté al instante!- le dijo calmadamente Miroku

    -¿¡pero por que?! ¿Qué le he hecho yo?

    -Otra pregunta fácil… acuérdate de la pelea que tuviste con el profesor Sesshomaru.. y el y Naraku son amigos.. Además el es el defensor de la disciplina y todo eso.. así que el también debe de pensar que no perteneces a Shikon… y quiere sacarte de la universidad aunque sea lo ultimo que haga.. y con Sesshomaru a su lado todo se le facilita ¿No? Así que también eso que te hizo es parte de la intimidación, pero no te dejarás vencer por Naraku y Sesshomaru ¿O si?

    Inuyasha esta vez se sentía de verdad mal. Sango y Kagome lo miraban con lástima. A la última chica se le había olvidado el reciente encuentro con Kikyo.

    -¿Te estas vengando todavía, Miroku?

    -¡No, solo te digo la verdad!

    -¡Que ánimos los que me das! ¡Con estos amigos para que quiero enemigos!

    -¡Pero los tienes Inuyasha!

    -¡Bueno, hablemos de algo mas alegre!-propuso Sango-¡Pensemos en lo lindo que será este día!

    -¡Así me gusta oír hablar a la gente!- dijo Miroku

    Mientras tanto, Kikyo había entrado al apartamento. Midoriko estaba escuchando música.

    -¡Al fin , Kikyo! ¡Pensé que te habías marchado para siempre!

    Pero Kikyo no respondió. Se sentó en el sofá con una tristeza muy profunda marcada en su rostro.

    -¿Qué sucede?- preguntó Midoriko, quitándose los audífonos- ¡Ahh! ¡Te dije que trabajar para Naraku no era muy buena idea, el es muy cruel y le gusta humillar a los demás! ¿Qué te hizo? ¿Te insultó?

    -¡No, Midoriko, te equivocas! ¡Me acabo de encontrar a Inuyasha… con ella!

    -¡Ahhhh!- Midoriko exhaló un enorme suspiro de alivio, pero de inmediato, su rostro cambió-¡Te he dicho muchas veces que lo olvides, Kikyo! ¡El es un chico que no te merece!

    La muchacha, enfadada, se paseó por el apartamento y al asomarse a la ventana notó el lujoso auto estacionado.

    -¡Oye, Kikyo! ¿Sabes de quien es el auto que esta ahí? Me refiero al Mercedes color negro que..

    -¡Es verdad!- Kikyo se levantó como impulsada por un resorte-¡Naraku y los niños me invitaron a salir con ellos! ¡Tengo que bañarme! ¡Ya salgo, Midoriko! ¡No tardo!

    La muchacha dijo todo esto con mucha rapidez. Al cerrar la puerta, Midoriko tuvo la sensación de que un huracán, corto pero destructivo, había pasado por ahí.

    Kikyo, como otras dos muchachas en esa misma mañana, se bañó y vistió rápidamente. Mientras la chica se peinaba, su amiga no paraba de hacerle preguntas:

    -¿Por qué vas con ellos?

    -¿Quién te lo dijo? ¿Los niños o él?

    -¿En que habitación dormiste anoche?

    -¿Este día incluye pago?

    Kikyo solo le contestaba con monosílabos, y cuando esta salió, su amiga le gritó desde la ventana:

    -¡No vas a poder huir de mí siempre! ¡Tarde o temprano me lo contarás todo! ¿Oíste? ¡Bajo chantaje o tortura o como sea! ¡No escaparás de mí!

    Kikyo llegó al estacionamiento, y se encontró que la familia de Naraku la miraba con extrañeza.

    -¿Qué pasa?- preguntó ella

    -¿Qué le pasaba a Midoriko?- preguntó Naraku-¡Parecía que estuviera gritando, me extraña ese comportamiento en ella!

    -¡Ahh… es que ella es diferente cuando está en su apartamento que cuando está en la universidad! ¡Por eso le extraña tanto!

    -¡Que loca que esta su amiga, señorita Kikyo!

    -¡Hakudoshi!

    -¡Si, que loca!- repitió Kanna- ¿Por qué mejor no se viene a vivir con nosotros? ¡Nosotros no gritamos tanto!

    -¡Kanna!

    -¿Qué, papá?

    A Kikyo le dio mucha risa todo aquello, pero no rió.

    -¡Súbase, Señorita!

    Kikyo subió al auto. De pronto, Kanna dijo:

    -¡Papá, ya lo recordé, mañana tenemos que llevar un mapa de Japón para mañana!

    -¿y por que me lo dices hasta ahora?- la reprendió Naraku

    -¡Ay, papá! ¡Se me olvidó!

    -¡No me digas!

    -¡Ya te dije!

    -¡Además no se dice dos veces la misma palabra cuando dices algo, Kanna.. dijiste mañana dos veces, al principio y al final de la oración…

    -¡Papá, para eso tengo profesores en la escuela, para que me corrijan!

    -¡Pero también tiene un padre para eso, señorita!

    -¡Pero bueno… necesito el mapa, ese es el punto principal no las oraciones..!

    -¿Y a donde consigo yo un mapa de Japón a estas horas y en este día?

    -¡En la librería del centro comercial de Plaza Youkai! ¡Ahí venden de todo! ¡Y también la chocolatería está abierta!

    -¡A mi no me importa la chocolatería, yo voy por el bendito mapa de Japón! – dijo Naraku, mirando a su hijo con severidad por el retrovisor.

    -¡Pero que tal si venden un mapa de Japón de chocolate! ¡A Kanna le compras ese y a mí puedes comprarme el de América! Claro, incluyendo a Hawái, Puerto Rico, Cuba..

    -¡Basta!- dijo Naraku.

    -¡Señorita Kikyo! ¿Vio? ¡Estoy estudiando geografía en la escuela y sé muchas cosas!

    -¡Pero yo sabré mas que tú por que soy mas inteligente por que soy una niña!- le dijo Kanna.

    -¡No es cierto!

    -¡Si!

    -¡Que no!

    -¡Niños, Basta!

    -¡Además mi papá es un varón y si dices que los niños son tontos…

    -¡Hakudoshi! ¡Alardeas de saber geografía pero no sabes nada de tener el pico cerrado

    -¡Ja, ja, ja!- rió Kanna

    -¡Ahora ninguno va a hablar o se reirá, si lo hace se quedará sin cenar!

    Los chicos callaron pero sonreían. Kikyo estuvo a punto de echarse a reír de buena gana. Naraku le dijo a la chica:

    -¡Pasaremos al centro comercial, que me queda, después iremos a …

    -¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! ¡ja, ja, ja, ja!

    Los pequeños se morían de la risa en el asiento trasero.

    -¿Queee?- preguntó irritado Naraku

    -¡Se quedará sin cenar! ¡Se quedará sin cenar! ¡El habló!

    -¡Yo no estaba en la condición!- dijo Naraku

    Y Kikyo esta vez no pudo aguantarse. Se rio de buena gana y los niños también. Y Naraku no podía callarlos, pues Kikyo iba también en la regañada. Así que no dijo nada. Pero el también se sentía extrañamente feliz.



















     
  3.  
    sirenita

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    Re: Uniyasha

    que continuacion tan linda
    me alegra que por primovera vez en un ff naraku no sea malo claro dentro de lo que cabe
    me gusto muchisimo
    esperola continuacion muy pronto porque tu ff me fascina
    sayonara
     
  4.  
    Kikyo 08

    Kikyo 08 Iniciado

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    Re: Uniyasha

    hola..

    antes que nada perdon por lo ponerla antes pero no tuve tiempo

    ok tratare de que no vuelva a pasar

    cap 10

    Hacia un día esplendido en el parque del Árbol Sagrado. Todos los habitantes del lugar salían ese día a entretenerse y disfrutar de la naturaleza. Los barriletes se movían en los cielos como impulsados por un aire mágico y las risas de los niños contagiaban el ambiente. Los cisnes nadaban majestuosamente por el lago. Inuyasha, Miroku, Kagome y Sango estaban sentados en la hierba. Habían estudiado mucho y Miroku fue de gran ayuda para todos. Por primera vez, se sentían capaces de sacar una buena nota en matemáticas. Y esperaban con ansias el examen sorpresa. En verdad, en una semana habían cambiado enormemente. Y todo gracias a Sesshomaru. Los chicos en el fondo, se sentían agradecidos con él, pero ninguno lo dijo por supuesto, pues Inuyasha era capaz de enojarse con todos.
    Aun así, todos estaban seguros y confiados. Al cabo de un buen rato, los muchachos decidieron dejar la actividad, a excepción de Miroku, pero él tuvo que resignarse al ver la cara de sus amigos. Así que los cuatro se dedicaron a dar un paseo por el parque. Inesperadamente, al llegar al Árbol Sagrado, solo Inuyasha y Kagome se encontraban. Sango y Miroku habían desaparecido misteriosamente. Los jóvenes se miraron y de pronto, Inuyasha dijo:

    -Bueno.. ¿ya hiciste esta tarea?

    Kagome vio el tronco del Árbol Sagrado. Ahí estaban las iníciales de los chicos, pero la de Inuyasha estaba atravesada por una flecha, mientras que la de Kagome, irradiaba luz. En verdad, Kagome se había tomado muy en serio su tarea. Mucho más que las de los profesores de la universidad. Lo había pensado noches enteras. Aun así, sabía que si le expresaba su opinión a Inuyasha sobre el grabado, iba a sonrojarse hasta la medula. Y ahora, ese momento había llegado.

    -¡Pues… la verdad tengo una idea.. Pero no sé si es la correcta!

    -¡Dilo, no tengas miedo!

    -¡Bueno.. Esta tan mal que yo lo diga pero creo que.. la flecha significa que te duele algo.. que tienes en el alma un dolor muy grande y por eso tienes tú la flecha y que yo pues.. con la luz que sale de mi cuerpo te curo de las heridas del alma que llevas dentro!

    La chica no había levantado el rostro mientras decía estas palabras. Inuyasha, en cambio, estaba atónito. El observo detenidamente al grabado que el mismo había hecho hacia menos de una semana y por más raro que parezca, descubrió algo nuevo en el, algo que no había visto.

    -¡Kagome.. este… no es exactamente lo que trataba de expresar pero… tienes razón! Es que bueno.. mi idea original era esta… yo soy el que está atravesado por una flecha porque es la flecha de Cupido… ¿Me entiendes? La flecha …del amor- en este momento Kagome levantó la mirada- pero tu estas llena de luz por que acabas de.. de dispararla.. y me has dado. Bueno, eso era lo que trataba de decir pero… ¿crees en verdad que estoy sufriendo Kagome? ¿Te parezco un hombre que tiene heridas en el alma?

    Esta vez Kagome estaba más que confundida. Había visto algo más allá de Inuyasha. E Inuyasha había descubierto algo.

    -¡Pues.. No pero.. a mí se me pareció eso.. eso es todo! Tal vez me equivoque

    -¡No, Kagome, tu tienes razón! En verdad… estoy sufriendo!

    -¿Queeeeeeeee?

    Ambos se miraron con una ternura indescriptible. Sus ojos no tenían otro objetivo que contemplar. Inuyasha tenía tantos sentimientos ocultos, pero al fin, parecían salir a flote. El árbol Sagrado miraba impasible a los dos jóvenes, los cuales eran los únicos seres vivientes en el universo en ese momento. Kagome se inclino un poco, y lo mismo hizo su amor cuando..

    -¡plum!

    -¡Hay!

    -¡Hay, perdón Inuyasha, no te vi!

    Kouga había aparecido de quien sabe que sitio, y había arrojado una pequeña piedra a Inuyasha.

    -¡Huy! ¡No te vi! ¿Sabes? Me gusta tirar piedrecitas al lago pero no repare en tu presencia.. ¡qué ciego soy!

    Inuyasha estaba más que furioso. Pero Kouga tenía mil sentimientos a la vez. Estaba dolido, enfadado, desesperado. sus puños estaban apretados.

    -¡Hace falta ser tonto para no verme!- escupió Inuyasha -¡No tengo el tamaño de una hormiga aunque tu si tengas su cerebro! ¡Haz el favor de no molestarnos y vete a jugar a otro lado!

    Pero Kouga no se movió

    -¡No, quiero acompañarlos!

    -¿Qué? ¿Cómo te atreves?

    -¡Esto es un lugar público, no tiene tu nombre así que si yo quiero estar aquí, aquí me quedo!

    -¡Eres un maleducado!

    -¡Kagome no se molesta por mi presencia! ¿Verdad, Kagome?

    Ambos chicos miraron a la aludida, la cual movía la cabeza en dirección a sus admiradores. Tras un breve momento de vacilación, dijo:

    -¡No, Kouga, prefiero estar con Inuyasha a solas, así que nos disculparas pero ya nos vamos! ¡Adiós!

    La muchacha tomo el brazo de su acompañante y ambos le dieron la espalda a Kouga. Inuyasha quería con todas sus fuerzas ver su rostro, hacerle muecas y burlarse de él, pero no tenia que comportarse tan infantilmente. Así que se conformo con estallar de alegría interiormente. Aunque, a Inuyasha la alegría nunca le duraba mucho.

    -¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

    -¿Qué te pasa?

    -¡toma esto!

    -¡AHHHHHHHHHHH! ¡No, Kouga, no!

    Kouga, presa de un ataque de la mas indescriptible furia, había cogido a Inuyasha por sorpresa y le había dado un puñetazo en la cara. El agredido había soltado a Kagome y había rodado junto con su agresor. Aunque Inuyasha se repuso al instante

    Ambos chicos peleaban en una bola de brazos y piernas. Kagome gritaba, y muchos curiosos se habían congregado.

    -¡No, no ¡

    -¿Qué pasa?

    -¡Es Inuyasha!

    -¡Inuyasha!

    -¡Ay, Sango, se están matando, se están matando!

    -¡Kouga, ya basta!

    Miroku, Sango y los amigos de Kouga habían llegado y trataban de apartar a los peleadores, aunque sin éxito. Muchos tomaban fotografías o videos de sus celulares.

    -¡Kagome es mía!

    -¡Estás loco!

    Mientras que, ni Inuyasha ni Kouga parecía ser el que llevaba la ventaja. Ambos tenían los mismos puntos a favor.

    -¡Mira, es Inuyasha, hermano!

    -¡Con Kouga!

    Bankotsu y sus hermanos salieron de la nada y el primero trato de separarlos. Aunque por eso, el también recibió sus golpes

    -¡Ay!

    -¡Hermano! ¿Estás bien?

    -¡Esos no son humanos.. Son bestias!

    Las bestias se tiraban patadas, mordiscos, jalones de cabello, puñetazos, arañazos en fin… la descripción de Bankotsu no pudo ser más acertada. Cuando todo el mundo pensaba de qué hacía falta que bajaran los mismos dioses para detenerlos…

    -¿Qué estará pasando ahí?

    -¡Mira, ahí están los chicos que vimos esta mañana!

    -¡Pero si son…!

    -¡Inuyasha, Kouga!

    Una voz potente inundo el aire y muchos voltearon a ver. Un hombre se dirigía con paso decidido y muy enfadado a donde estaban los peleadores. El volvió a repetir

    -¡Inuyasha, Kouga, ya basta!

    Aunque le costó un poco de esfuerzo, el por fin encontró un lugar en donde separarlos., y lo hizo muy violentamente

    -¡Ahora ustedes dos se están quietos o los expulso!

    Era Naraku. Había llegado hacia unos minutos, después de pasar por el centro comercial. Kikyo y los niños se encontraban a una distancia prudente.

    Talo vez fue debido a la presencia del decano, a las heridas recibidas, o a que los chicos habían agotado ya sus energías, estos se quedaron quietos, sin moverse siquiera, pero mirándose asesinamente.

    -¡Les debería de dar vergüenza!

    -¡Inuyasha!

    Kagome se acerco a Inuyasha, al igual que sus otros dos amigos. El muchacho lucia un aspecto lamentable. Tenía el labio partido, un ojo morado, magullones en los brazos y piernas y respiraba agitadamente. Kouga estaba casi igual.

    Las personas les tomaron fotografías como locas. Al fin, estas comprendieron que el espectáculo había terminado y se retiraron.

    -¡Inuyasha! ¿Puedes levantarte!

    -¡Kouga, vamos, animo!

    Pero ninguno de los dos se podía levantar. Un policía se acercó al grupo y les dijo:

    -¡Ustedes han hecho un acto bárbaro y han atentado contra la moralidad de nuestro pueblo! ¡Pagaran una multa mas obras sociales. Sé que ahora no me pueden acompañar, pues no se pueden ni levantar pero me darán sus números, identificaciones y ¡se pondrán a la orden de un juez!

    Miroku y Ginta se encargaron de eso, mientras que los chicos aun seguían en el suelo. Kikyo se había acercado a Inuyasha.

    -¡Inuyasha! ¿Estás bien?

    -¿Eh? Pues… comenzó a decir Inuyasha, pero se interrumpió ya que hasta le dolía hablar.

    Kikyo se llevo las manos a la boca y lo miro muy triste. Kagome la miraba con cierto fastidio pero no podía hacer nada pues ella era su amiga y además, no podía ponerse en el plan de Kouga.

    -¡Estos muchachos no pueden ni hablar!- observó el oficial- ¡Voy a llamar una ambulancia para..!

    -¡No!- interrumpió Naraku- ¡Yo los llevare!

    Todos lo miraron. Hasta los heridos.

    -¡Vamos!- dijo Naraku- ¡levántense! Y Naraku los levantó de un tirón. Esto provoco muchos ¡Ay! En los chicos.

    -¡Vamos, esto era lo que querían! ¡Vamos, Kikyo, niños!

    Por un momento, todos estuvieron a punto de decirle a Naraku que se calmara, pero se callaron al ver su rostro. Hasta el oficial quería intervenir, pero luego se dijo a si mismo que no le importaba la salud de los chicos. Ya tenía los datos y eso era suficiente. Además, tal vez así aprendían la lección.

    -¡Ay, ay, ay, ay!

    Naraku tiraba de los muchachos con una fuerza increíble. Ambos querían decirle muchas cosas, pero no podían. Todas las personas los miraban anonadadas, ya que un hilo de sangre marcaba el camino de los tres.

    Kikyo y los niños los seguían de cerca, y los demás iban detrás de ellos. No sabían si Naraku los llevaría también al hospital.

    Al llegar al auto, Naraku les dijo:

    -¡No puedo llevarlos a todos! Así que perdónenme. Solo cabe uno por su idiota. Ustedes deciden.

    Por supuesto, Kagome iría. Y Ginta también.

    -¡Los llevaré al hospital de los Siete Guerreros! ¡Nos vemos!

    El auto arranco y Naraku no paraba de decir cosas crueles:

    -¡Qué gran vergüenza! ¿Cómo unos estudiantes de Shikon pueden hacer eso? Para su información, yo no hubiera intervenido si no fuera por que andan las mochilas de la universidad! ¿Se imaginan? ¡Todas esas personas tomando videos, que van a decir! ¡Son unos estúpidos e ineptos, son una chusma de lo más baja!...

    Y las palabras de Naraku inundaron el aire. Nadie se atrevió a interrumpirlo. Inuyasha y Kouga no decían nada aun. Pero la mente del decano iba mas allá de las palabras… pensaba en lo preocupada que estaba Kikyo por ese estúpido. No dejo de verla por el retrovisor –pues ella iba atrás, a la par de Inuyasha- y le daba mucha cólera el hecho de que ella estuviera angustiada por otro hombre… y deseaba ser en ese momento, Inuyasha.




























     
  5.  
    princess

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    Re: Uniyasha

    hay estas super sufre naraku sufre jejejeje jajajajaja siguelo y pobre inu me lo golpeo el lobo ese buuuuuuuu peor para curarlo esta kagome
     
  6.  
    Stefy Mustang

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    Re: Uniyasha

    hum!!!! Es increíble ! TODO EL MUNDO APARECE EN EL PARQUE !! JJAJA QUÉ COINCIDENCIA xD , Y SI, POBRE INU.. AUNK NO VEO MUXO ROMANCE ENTRE SAN&MIR, PORFA PODRÍAS SEGUIR ESCRIBIENDO, ESTE FIC ES BUENÍSIMO !!!!
     
  7.  
    sirenita

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    Re: Uniyasha

    vaya y lo acepta abiertamente menos mal que naraku no es el decano de mi esuela, con lo intranquila que soy siempre estaria en su oficina y no creo que eso me gustara, las continuacion estuvo muy buena
     
  8.  
    Kikyo 08

    Kikyo 08 Iniciado

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    Re: Uniyasha

    bueno aki esta la conti

    cap 11

    Kouga e Inuyasha no soportaban el dolor. Los doctores, sin embargo, les dijeron a sus preocupados amigos que no tenían nada que temer, pues ningún órgano estaba comprometido. Todos suspiraron aliviados, especialmente Kikyo y Kagome. Ambas chicas no quitaron sus ojos de Inuyasha, y trataban de darle la mejor de las atenciones. Esto incomodaba a ciertas personas, por supuesto.

    -¡Estos chicos están fuera de peligro!- explicó uno de los doctores-¡Sin embargo, deberán faltar a clases o al trabajo ya que se necesita tiempo para curarse de sus heridas! Yo les haré el permiso y tendrán cuatro días para faltar. Si alguno de sus profesores no quiere reponerle los exámenes que tendrán esos días, muéstrenle eso y si no lo quieren cumplir, estarán violando la ley.

    Todos, mecánicamente, miraron a Naraku, el cual desvío la mirada. Inuyasha y Kouga, a pesar de sus molestias, sonrieron.

    -¡Sin embargo!- agregó el médico- ¡Se quedarán esta noche en el hospital, y dado que tienen muchos amigos, les advierto que solo se quedará una persona con ustedes. Elijan quien.

    Inuyasha se quedó anonadado. Lo mismo Kikyo y Kagome. Todos se quedaron inmóviles, y mantenían las pupilas fijas en el chico de ojos amarillos. Hasta Kouga miraba a su enemigo.

    Pero Inuyasha no dijo una sola palabra. Entonces, Miroku rompió el silencio.

    -¡Vamos Inuyasha! ¡Habla ahora o calla para siempre!

    -¡La pregunta no la tengo que hacer yo Miroku!- dijo el muchacho- ¡Mas bien el asunto es quien quiere quedarse conmigo esta noche!

    -¡Yo quiero!- dijeron al mismo tiempo Kagome y Kikyo. Las dos chicas se vieron. Sango tenía las manos en la boca, y una expresión como quien ve venir una tormenta. Los demás estaban sorprendidos, pero ninguno como Inuyasha.

    Hubo un silencio muy tenso. Se podía sentir en el ambiente el conflicto que se desarrollaba en ese consultorio. Kikyo y Kagome seguían viéndose, y ninguna daba señas de querer rendirse.

    El doctor comprendió de lo que se trataba todo aquello. Y optó por retirase de ese embarazoso momento.

    -¡Kikyo, tú no puedes quedarte!

    Todos miraron sorprendidos al que había hablado. Había sido Naraku.

    -¿Pero por qué?- preguntó Kikyo, con los ojos muy abiertos.

    -¡Pues porque… no has descansado mucho! ¡Además creo que Kagome es la más indicada para cuidar de Inuyasha, bueno, es que…-Naraku no hallaba como expresarse correctamente- ella es su mejor amiga y… estoy segura que lo cuidará mejor que tú!

    Las palabras salieron como impulsadas por un arrebato de insensatez. No sabía en realidad que decir, pero esta expresión lastimó profundamente a Kikyo.

    -¿Por qué dice eso? La muchacha se levantó, con un destello de cólera en sus ojos.

    -¡por que lo sé!- dijo Naraku, aunque se sentía muy acobardado no lo demostró-¡Vámonos, nosotros no tenemos que estar haciendo aquí, estorbamos!

    Kikyo se sentía con ganas de decirle muchas cosas a Naraku, aun sabiendo lo que eso implicaba.

    -¡Doctor!- Naraku salió del consultorio- ¡La muchacha llamada Kagome Higurashi se quedará con Inuyasha, …

    Las palabras de Naraku se iban alejando. Todos tenían los ojos puestos en Kikyo. Ella estaba paralizada.

    -¡Bueno muchachos, vámonos! ¡Es hora de salir!- dijo Miroku.

    Kikyo no quiso moverse. Miró a Inuyasha, pero este fingió que ella no lo miraba, y esto le dolió profundamente. Tenía un nudo en la garganta. Kagome tampoco quiso verla.

    Ginta se quedó con Kouga. Kikyo aun seguía en el mismo lugar. En ese momento llegó Naraku y al ver que ella no se iba, la tomó de un brazo, pero ella reaccionó al instante. Le apartó su brazo y le dijo

    -¡no me toque! ¡Déjeme en paz!

    Y salió corriendo

    -!Kikyo!

    Todo el hospital se quedaba asombrado al ver a la muchacha corriendo, y a Naraku persiguiéndola. Los niños se habían quedado en la sala de espera y al ver a la pareja pasar como un rayo por su lado, los siguieron:

    -¡Papá!

    -¡Señorita Kikyo!

    Al salir del hospital, ella se detuvo un momento, eligiendo el camino que debía seguir. Pero fueron momentos que desaprovechó, pues le dio ventaja a su perseguidor. Cuando ella se dio cuenta de esto ya era demasiado tarde. Quiso correr a donde fuera, pero sintió que dos brazos la rozaban y en ese momento no le quedó más remedio que golpear a Naraku

    -¡Como se atrevió! ¡No Tenía ningún derecho de decir eso!

    Los niños se quedaron con la boca abierta al ver la escena.

    Naraku no le dijo nada y dejo que lo golpeara. Kikyo tenía lágrimas en los ojos.

    -¡Es usted un entrometido!- escupió Kikyo

    -¡Kikyo, cálmate!

    -¡No! ¡Lo que me hizo no tiene perdón!

    -¡Era mejor así!

    -¿Por qué? ¿Por qué?

    -¡Kikyo, estas muy alterada, vamos, te llevo a tu casa!

    -¡Con usted ya no voy ni a la esquina! ¡No quiero volver a verlo!

    Kikyo salió corriendo nuevamente pero Naraku la alcanzó. Entonces ella le dio una bofetada. Los niños no podían creerlo. Kikyo le dijo:

    -¡Váyase muy lejos de mi! ¡No quiero verlo nunca!

    -¡Tendrás que hacerlo aunque no quieras, ya que soy el decano!

    -¡Pues no quiero volver a trabajar con usted!

    -¡No señorita Kikyo, no!

    Kanna y Hakudoshi corrieron hacia ella, con sus ojos llenos de lágrimas. Ella no tuvo valor para decirles a ellos nada.

    En ese momento...

    -¡Kikyo! ¡Nosotros vamos a los apartamentos universitarios! ¡Puedes ir con nosotros!

    Eran Miroku y Sango. Habían salido después que los demás, pero no quedó muy claro si habían visto la escena.

    Miroku tenía una mirada sincera, pero Sango observaba a Kikyo recelosa, aunque no dijo nada.

    -¡Si ustedes quieren---¡

    -¡Claro que queremos!

    Sango asintió lentamente. Entonces Kikyo, aunque, incómoda por la presencia de Sango, dijo:

    -¡Esta bien, vamos!

    -¡Yo puedo llevarlos en…!- comenzó a decir Naraku

    -¡No, gracias!- dijo Kikyo fríamente

    -¡Caminaremos!- dijo Miroku- ¡Nos hace falta para aclarar la mente por todo lo sucedido hoy!

    Kikyo entonces se adelantó y Sango y Miroku pasaron por donde estaba Naraku, el cual estaba inmóvil. Miroku, al pasar, le dio una palmada en el hombro a su profesor, el cual se quedo muy extrañado ¿Qué significaba aquel gesto?

    Cuando dejaron a la familia de Naraku atrás, los tres caminantes igualaron el paso. Sango iba entre Miroku y Kikyo, y se sentía sumamente incómoda. Ninguno dijo una sola palabra en todo el trayecto, lo que enojó mas a Sango, pues se había hecho muchísimas ilusiones al saber que iba a caminar sola, en medio de una noche muy agradable, con Miroku, y también se enojó con él, ya que le propuso a la chica acompañarlos. Con esto demostraba que tal vez el no quería estar con ella a solas. Y esto la enojó muchísimo más. Sintió envidia de Kagome, ya que dos chicos casi se mataban por ella. Y también se enfadó al pensar que Miroku jamás tomaría esa actitud, pues era demasiado pacifico. El jamás daría una pelea por ella. Y en el estado en que Sango estaba, cualquier cosa la irritaba. Al pasar por un pequeño parque, vio muchas parejas besándose tiernamente. Y se imagino que hubiera pasado si ellos dos solos estuvieran ahí. Tal vez el se detendría un momento y…. Pero eso no podía ser, pues Kikyo estaba con ellos. Y entonces, todo le pareció negativo. Se preguntó si era fea, tonta, superficial…. Y si por eso Miroku nunca le había hecho un cumplido. Y de pronto, como un relámpago, le llegó esta idea a la mente ¿Y si le gustaba Kikyo? ¿Y si por eso él quería que fuera con ellos? Ella tenía todas las características que parecían agradarle al chico de sus sueños. Entonces sintió mucha más rabia al sentir a la muchacha tan cerca.

    Al llegar a los apartamentos, Miroku les dijo a las chicas

    -¡Ahora están seguras! ¡Vamos, entren y me aseguraré de que no les pase nada!

    -¡Muchas gracias, Miroku!- dijo Kikyo

    Sango entonces, se dio vuelta enfadada y no le dijo nada al muchacho

    -¡Adiós Sango!- exclamó Miroku, un poco extrañado.

    -¡Adiós!- dijo ella, sin voltear la cara.

    Miroku se le quedo viendo hasta que ella entró en el apartamento. No volvió a verlo cuando cerró la puerta. En cambio Kikyo, si le dio un saludo con la mano.

    Entonces Miroku caminó y se dirigió a su casa.

    Sango miraba con rabia al chico alejándose. Y, como era de esperarse, se fue a su cuarto y se echo a llorar amargamente. Kirara dormía en un sillón y ella vio en ella el paño de lágrimas que necesitaba

    -¡Oh, Kirara!

    Pero la gata estaba muy enfadada por lo sucedido en la mañana y nada mas vio aproximarse a su ama, le lanzó un veloz zarpazo.

    -¡Ay!

    Un arañazo muy profundo apareció en el dedo índice de la chica, y la sangre salió casi al instante. Esto la desarmó más. Estaba muy deprimida y lloró con más fuerza. Se sentía la mujer más desdichada del mundo. Y estaba sola, pues Kagome no estaba con ella. Entonces se enfadó también con Naraku por haber intervenido en que ella se quedara con Inuyasha. Tardó mucho en dormirse y no tenía ganas de ir a la universidad y ver esos ojos que tanto amaba y odiaba.

    En cambio, Miroku al llegar a su apartamento pensó en Sango. Estaba claro que no estaba muy contenta con él. Pero el supo (o creyó suponer) porque: Ella no soportaba a Kikyo. Y era lógico esa actitud (al menos en las personas “normales”) pues era la rival de su mejor amiga. Miroku consideraba “personas normales” a todas aquellas que no practicaban el budismo como él. Por ejemplo, Inuyasha y Kouga se odiaban a muerte pero eso no significaba que se despertara el impulso de lincharlo cada vez que lo veía. Al contrario, le deseaba lo mejor del mundo, como todo al resto de las personas. Pero al parecer Sango no era de esa clase de gente. Y él solo esperaba en convertirla y hacer de ella una mejor persona. Y también pensó en Inuyasha. Estaba preocupado por el pues su alma había sido corrompida. Y también era otra alma que tenía que salvar antes de poder reencarnar. Y no se daría por vencido. Así que, con toda su alma y su ser pidió por ellos dos, y deseó que sus sueños fueran dulces y que los inundara una paz infinita.

    El día llegó. El sol inundó las casas e hizo a las pupilas despertar. Sango se bañó y se sentía muy triste aunque, sorprendentemente, sus sueños fueron pacíficos. Salió del apartamento y se sorprendió mucho al ver a un sonriente Miroku que la esperaba. Ella sintió su corazón bailando pero no dio muestras de ello. Se dirigió al chico con mucha seriedad y le dijo:

    -¡Hola! ¿Qué haces aquí?

    -¡Pues te quiero acompañar! ¡No soportaba pensar que te irías sola caminando hasta la universidad!

    -¡Pues… gracias!

    -¡Vamos!

    Sango se sintió mas animada. El la había buscado, y no a Kikyo. Se sonrojó mucho y el mundo le pareció mas alegre. Los pájaros le cantaban a ella, las mariposas revoloteaban por ella, los arboles se inclinaban para ver su belleza, las flores le dedicaban poemas… y ella era, Sango, la mujer más bella, inteligente y dulce de toda la tierra. Quería bailar y saltar y cantar. Y en todo el trayecto a la universidad sintió que la alegría se acrecentaba a cada paso que daba.

    Aunque al llegar al aula de Sesshomaru, se sintió cohibida e intimidada. Eso era lo mas normal en toda persona cuerda. De inmediato, las chicas mas fastidiosas la bombardearon con preguntas:

    -¡Sango! ¿Dónde está Kagome?

    -¿Se han fijado? ¡Inuyasha no ha venido tampoco!

    -¡Que casualidad!

    Sango abrió la boca para atacar, pero no pudo. Sesshomaru entró en el aula. Y todos callaron.
    Como era de esperarse, el profesor hizo uno de sus famosos exámenes sorpresa. Sango Estaba muy preocupada por Kagome, pues ella no tenía permiso para faltar. Entonces, en ese momento:

    -¡Lamentamos la tardanza!

    Sesshomaru dirigió una gélida mirada a Kagome y a Ginta, que estaban inmóviles y dubitativos en la puerta. La chica estaba recién bañada y con ropa diferente al día anterior, lo mismo su compañero.

    El profesor no dijo nada, y ellos no supieron que hacer. Si entrar o no.

    -¡Han llegado tarde!- Sesshomaru miró su reloj- ¡Pasen , pero el examen es en base 90! Si sacan 10, tienen 90, ¡espero que tengan suficiente cerebro como para entenderlo!

    Los aludidos no dijeron nada y comenzaron la prueba. Solo les dieron 15 minutos y luego comenzaron la clase. Cuando el profesor salió, no fue ni Sango ni Hakkaku quienes interrogaron a los impuntuales muchachos, sino las chicas del clan de la Princesa Aby.

    -¿A dónde estabas?

    -¿Dónde está Inuyasha?

    -¿Por qué Kouga no vino contigo?

    -¿Están en la cárcel?

    Ginta no dijo nada y se reunió con su amigo, el cual esperaba ansiosamente las noticias. Las chicas lo siguieron, y ellos, salieron del aula sin decir una palabra

    -¡Antisociales!- les gritó Sara, sacando la lengua.

    Entonces, todas se dirigieron a Kagome. Ella estaba furiosa.

    -¡No puedo creerlo! ¡Son ustedes las mujeres mas metiches del mundo!

    Ellas se ofendieron

    -¡Kagome, no nos hables así!

    -¡Pues es la verdad!

    -¡Nosotras queremos saber si podemos ayudarte!

    -¡No me vengan con cuentos tontos!

    -¡Kagome, salgamos!

    Sango y Miroku se la llevaron. Cuando estaban lejos de las miradas de curiosos, ambos preguntaron:

    -¿Cómo está Inuyasha?
    Entonces Kagome les contó lo ocurrido la anterior noche en el hospital.
























     
  9.  
    sirenita

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    Re: Uniyasha

    hay que celosa es sango yo se que miroku es de cuidar pero esta vez no le dio razones
    pobre inu le dieron duro jeje, muero por ver a sesshomaru en un lio sentimental como naraku el pobre me dio lastima ver como lo trato kikio despues de todo el lo hizo por su bien ella no tenia que hacer nada en el hospital con inu
    bueno espero la contiinuacion
    sayonara
     
  10.  
    Kikyo 08

    Kikyo 08 Iniciado

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    Re: Uniyasha

    hola..

    lamento mucho la tardanza excesiva pero estaba enferma

    aki esta la conti

    cap 12

    Inuyasha estaba destrozado, tanto moral como físicamente. Aun no podía creer el estado en que estaba. Y pensar que ese día iba a ser genial. Todo por culpa de ese estúpido de Kouga. Al menos, le había dado su merecido. Pero al menos, algo bueno había resultado de todo eso. Kagome estaba con el. Y lo miraba con ojos de preocupación. Esos ojos tan bonitos estaban ahora tristes, y eso era lo malo. Había preocupado a su amor.

    -¡Kagome!

    -¿Si, Inuyasha?

    -¡perdóname!

    -¿Eh?

    -¡Perdóname por haberte preocupado y por que se que mañana tendrás problemas por llegar tarde y…!

    Unos delicados labios se posaron en la herida boca del muchacho

    -¡No digas eso! ¡Yo lo hago con todo gusto y por que sè que necesitaràs mi ayuda!

    -¡Kagome! ¡Gracias! ¡En verdad soy muy afortunado al tenerte cerca!

    -¡Ni lo menciones!

    Ambos muchachos irradiaban un brillo extraño en la mirada… el brillo del amor.

    -¡Además, me siento tan culpable!

    -¿Tu? ¿Y por que?

    -¡Por que pues.. Por mi culpa estas aquí! ¡Si Kouga y tu no se hubieran peleado pues.. por mi….!

    La muchacha estaba roja.

    -¡Vamos, Kagome! ¡No seas tonta! ¡Tú no tienes la culpa de ser tan hermosa y tan linda persona! En verdad por ti me enfrentaría a miles de Kougas!

    -¡Ay, Inuyasha!

    -¡Es verdad! Y no me arrepiento si al final todo lo hice por ti.

    En eso..

    -¡Con permiso!

    -¡Doctor!

    -¡Lamento interrumpir pero este muchacho tiene algunas fisuras en los dedos de las manos y también algunos hematomas en su rostro, los cuales no son de cuidado. Sin embargo, las fisuras deben de vendarse y necesitará reposo, no escribir y no ejercicios violentos ni peleas- añadió el profesional, como quien no quiere la cosa- por lo tanto, les firmaré la autorización de evitar todo esto si necesita presentarlo en la universidad.

    -¡Gracias doctor!

    -¿Y ahora como voy a escribir en las clases?- preguntó Inuyasha a su amiga, cuando el doctor se hubo ido.

    -¡No te preocupes, yo te las puedo pasar!

    -¿En serio? ¿Harías eso por mí?

    -¡Por supuesto!

    -¡Kagome!- dijo Inuyasha, visiblemente emocionado- ¡En verdad… conocerte ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado!

    El muchacho la tomó de las manos y se las besó tiernamente. Ella se sonrojó al instante y no supo que decir, pero atrajo la cabeza del chico hacia ella y la acarició. Así pasaron mucho tiempo, hasta que el cansancio venció al malherido muchacho y se quedó dormido, pero siempre con las manos de ella en las suyas. Kagome veló su sueño toda la noche.

    Kagome les contó a sus amigos las indicaciones del doctor, pero obviamente omitió los detalles entre ella y su enamorado.

    -¡Bueno, esta vez Inuyasha si la va a pasar bien!- dijo Miroku- ¡El odia copiar de la pizarra, es mas, de seguro que fingirá que aun tiene las fisuras para no copiar, se los garantizo!

    -¡Al menos va a poner atención!- opinó Sango

    -¡El también odia poner atención! ¡Apuesto a que va a pasar viendo por la ventana a ver quien pasa!

    -¡Inuyasha es distraído pero no para tanto!- exclamó Kagome- además ¿Cuánto tiempo se puede estar con la guardia baja en las clases de Sesshomaru y Naraku?

    Sango y Miroku se miraron, pues conocían la respuesta: Ni un segundo.

    En ese momento

    -¡Vamos no sean malas! ¡Digan que pasó con Inuyasha y Kouga!

    -¿No pueden dejarnos en paz?

    -¡Solo nos preocupamos por ellos!

    -¡Oigan ustedes, ya es hora de entrar a clases! ¡Van a llegar tarde!

    -¡Es verdad!

    -¡Vamos!

    Y el tiempo pasó. Llegó el día en que Inuyasha y Kouga podían regresar a clases, pero hubieran preferido estar en cama el resto del año.

    -¡Inuyasha!

    -¡Hola, Inuyasha!

    -¡Tanto sin vernos!

    -¡Ay! ¡Estos hipócritas! ¡Jamás me han hablado y ahora salen con el cuento de que se alegran de verme!

    -¡Vamos, Inuyasha! ¡Algunos lo hacen por cortesía, no seas tan pesado!

    -¡Es la verdad, Miroku pero bueno… quiero sentarme lo mas lejos que pueda de esas niñas de Abi y mas cerca de Sango y Kagome!

    -¡Esta bien!

    Cuando Inuyasha entró al salón, lo atacaron de todos lados.

    -¡Inuyasha! ¿Qué fue lo que pasó?

    -¿Por qué tienes vendados los dedos?

    -¿A dónde estabas?

    -¡Mira que Kouga no quiere decirnos tampoco!

    Inuyasha miró hacia un lado y ahí estaba su enemigo. No tenía los dedos vendados pero si llevaba una pequeña muleta y su rostro aun presentaba secuelas de la pelea. Inuyasha lo miró con desafío y también Kouga.

    -¡Ah, ya se que pasó! ¡Se pelearon!

    -¡Es verdad!

    -¿Por qué lo hicieron?

    -¡O mejor dicho por quien!- dijo una voz muy alta y maliciosa. Abi avanzaba hacia ellos.

    -¿Quién fue la afortunada?

    -¡Que te importa!- le dijo Inuyasha

    -¡Vamos, dinos, bueno, voy a adivinar! ¿Este bien? Veamos.. Mira es muy fácil saber quien fue por que por simple eliminación se deduce.. No puede ser Sango por que todos sabemos a quien se le cae la baba por ella ¿O no Miroku?

    El muchacho se sonrojó intensamente

    -¡A ver! ¡Tampoco puede ser Midoriko por que ningún hombre se pelearía por ella ya que prefiere estar sola a bien acompañada!

    Midoriko se limitó a verla con unos ojos que mataban, pero no hizo nada más.

    -¡Tampoco es Kikyo de echo, ya que Inuyasha la botó como si fuera basura…!

    -¡Cállate!

    Kikyo se había levantado y estaba muy enfadada. Midoriko miraba asombrada a Abi, como si no pudiera creer a lo que había llegado. Lo mismo algunos de sus compañeros. Inuyasha se quedó de piedra, lo mismo Kagome.

    -¡Lo siento por ser tan sincera, pero es la verdad! ¿O no, Inuyasha? ¡Ah si, y fue Kagome la razón de esa acción tan inhumana no? ¿No lo ven? ¡Ya concluí! ¡Ustedes se pelearon por ella! ¿O me lo van a negar?

    Ni Kouga ni Inuyasha dijeron nada. Inuyasha no podía levantar el rostro.

    -¡Ja, ja, ja! ¿Lo ven? ¡Lo adiviné! ¿No soy un genio?

    -¡Ojalá pudiera yo decir lo mismo!- se oyó una voz fría a las espaldas de la princesa-¡Hemos perdido cinco minutos y los van a reponer! ¡A sus asientos!

    Naraku había llegado. Todos inmediatamente comprendieron de que había estado escuchando todo desde hacia cinco minutos. Abi se sintió muy avergonzada y no dijo ni una palabra en el resto de la clase. Kikyo estaba demasiado humillada como para decir nada. Inuyasha, por su parte, esperaba que el decano no pensara que en esto él también tenia la culpa.



     
  11.  
    sirenita

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    Re: Uniyasha

    jajajaja koga con muletas y inu todo vendado ya me los imagino a los dos todos aporreados como recien salidos de un rin de boxeo jajaja solo la imagen se pinta graciosa a mi mente jeje
    y me alegra que naraku sorprendiera a abi echando pestes de los demas , payasa que ganas le tengo
    bueno, la conti esyuvo genial espero que te recuperes pronto de tu actual estado de salud y me alegra mucho que hayas puesto conti, bueno ya sabes aqui la fiel admiradora de tu ff que no se pierde ni una de tus continuaciones te pide que lo sigas pronto jeje (huy que formal salio eso, nada que ver conmigo jeje)
    sayonara
     
  12.  
    Kikyo 08

    Kikyo 08 Iniciado

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    Re: Uniyasha

    hola...

    muchisimas gracias por tus comentarios son muy valiosos para mi...

    cap 13

    El viento comenzaba a arreciar afuera. Las hojas danzaban y se convertían en remolinos que ascendían al cielo azul. Las estudiantes se tapaban las faldas y otros corrían desesperados tras sus documentos, que habían intentado unirse al baile de las hojas. Pero en la clase de Naraku el tiempo se había detenido. Los ojos del decano se posaban en las caras de todos los estudiantes, y como siempre, se detuvo en la de Inuyasha n poco más. El muchacho ya estaba más que acostumbrado a esta actitud, además tenía la autorización del doctor, y eso le daba más seguridad.

    -¡Quiero verte en mi oficina después de mi clase, Abi!- exclamó Naraku- ¡Y no pongas esa cara de tonta, por favor, que en vez de producirme compasión me produce la mas absoluta lástima! Así que no te atrevas a hacer nada ¿Entendido?

    Abi no se atrevió a replicar. Estaba roja de vergüenza y de ira. Y comprendió que había metido la pata.

    -¡Profesor, aquí esta la autorización de…!- comenzó a decir Inuyasha. Quería acortar lo mas posible su encuentro con Naraku, y a mal tiempo, darle prisa.

    -¡Ya lo sé, no necesitas darme explicaciones! – Lo interrumpió su profesor- ¡Dámela! ¡Y tu también, Kouga! En verdad debería darles vergüenza, pero veo que no la tienen. En fin. Con ustedes no se puede esperar más que la violencia.

    Ninguno de los aludidos dijo nada. No eran tan tontos como para contestar, aunque se mordían la lengua.


    -¡Sus padres estarán muy decepcionados! ¡Y pensar que ellos sacrifican su trabajo y su tiempo para que ustedes estudien y en cambio, le pagan de esa manera! ¡En verdad no quisiera estar en sus zapatos y tener hijos como ustedes!

    La provocación estaba llegando más lejos, pero aun los muchachos eran una tumba.

    -¡Que decepción mas grande son!

    Las palabras del decano no se detenían. Todos pensaban que en cualquier momento uno de los dos chicos iba a responder, pero sorprendentemente, no lo hicieron.

    Hasta que al fin, Naraku pareció rendirse, y se puso a dar la clase.

    El viento seguía con el capricho de bailar con las hojas. En la sala de profesores, Sesshomaru miraba la danza atentamente.

    -¿Por qué tan solo?

    Los ojos amarillos se fijaron en la mujer que había aparecido.

    -Estaba contemplando el viento.

    -¿Sabes? ¡Siempre quise ser como el viento! ¡Es tan libre, independiente, no le pide cuentas a nadie de nada!

    -¡Que curioso que una mujer como tú lo diga!

    -¡Oye, seré libre, pero no como el viento! ¡Además para viajar a cualquier lado se necesita lo que yo tengo!

    -¿Y eso es…?

    -¡Dinero! Apenas los gastos me alcanzan para mantenerme. Pero no me quejo. Se que algún día voy a viajar por todo el mundo, como el viento.

    Kagura siempre tenía esas ideas tan extrañas. Ella era extraña. Tan independiente, tan sincera, tan alegre. Era libre como nadie en el mundo, sin embargo, quería tener mas libertad.

    -¡Esas palabras no me convencen!

    -¿Por qué no?

    -¡Por que tú no puedes ser mas libre!

    -¡Ja! ¡No trates de pensar que me conoces, por que no sabes nada de mí, te lo digo yo!

    -¿Qué te tiene tan encadenada entonces?

    Sesshomaru había dejado de ver a su interlocutora y se concentraba de nuevo en los remolinos que se formaban. Unos segundos después de formular la preguntar se oyó un ruido de cristal quebrado. El profesor volvió a darse media vuelta y ahí estaba Kagura, recogiendo los restos de un vaso en el que estaba tomando un jugo. Su rostro había cambiado. Ya no era alegre, sino más bien ¿estaba ella asustada?

    -¿Qué tienes?

    -¿Eh? ¡Nada!

    Sesshomaru se aproximó al lugar del accidente. Kagura aun no daba el rostro.

    -¿Ehh? ¿Kagura?

    El hombre la quiso tomar por los hombros, pero ella se apartò bruscamente

    -¡Que tonta soy! ¡Voy por la escoba!

    -¿Te pasa…. Algo?

    -¡Debe de estar en algún lado! ¿Dónde estará?

    -¡Kagura!

    La voz de Sesshomaru había dejado de ser suave y más bien, ahora era autoritaria. Ella se intimidó un poco al oír su nombre y miró a su compañero a los ojos. Sesshomaru estaba entre molesto y preocupado.

    -¿Qué es lo que te pasa?

    -¡Pues! ¡Nada! ¡En serio! ¡No se de donde sacas esas ideas!

    -¡No me gusta que me vean la cara de tonto, Kagura!

    Kagura retrocedió, aterrada. Con Sesshomaru no se jugaba. Ahora lo estaba comprobando.

    -¡Pero si yo…!

    -¡Kagura!

    En eso..

    -¡Ah! ¡Tan solo fue un vaso que se quebró! ¡Estaba preocupado! ¡Pensé que el ruido había provenido de los laboratorios pero veo que no! ¿Está por aquí la escoba?

    -¡Estaba buscándola, Sr. Hakushin!

    -¡No te preocupes, yo la…!

    -¡No! ¡Voy a ir yo! ¡Bueno, con permiso!

    Kagura salió apresuradamente del aula.

    El anciano la observó un momento y luego dijo:

    -¿Qué mosca le habrá picado? ¡Está muy rara! ¿No habrás intentando propasarte con ella, Sesshomaru?

    La expresión del anciano era muy seria, aunque por dentro se estaba divirtiendo en grande con el comentario. Sesshomaru lo miraba fijamente, con insolencia. Eso le encantaba. Hacer enojar a uno de los hombres más respetados y temidos de esa universidad.

    -¡Por favor! ¡No diga tonterías!

    -¡Pues yo soy un viejo y ya se lo que hacen los jóvenes…!

    -¡Pero yo no soy del montón! ¡No soy una persona tan vulgar, le ruego que no me ofenda!

    -¡Esta bien! ¡Voy a creer en tu palabra pero te estaré vigilando! ¿Entendido?

    El anciano se dio la vuelta, riéndose para sus adentros, mientras que Sesshomaru solo tenía a una persona en sus pensamientos.

    Kagura, por su parte, se sentía de lo mas idiota. No sabía por que había perdido el control de esa manera. Es mas, siempre lo disimulaba. Y no podía permitir que alguien supiera la verdad. Que alguien sospechara sería el fin. No. No tenia que volver a pasar. No podía permitirlo. Ahora, tendría que andar con más cuidado. Podía darle a su compañero otra explicación, pero ¿se la creería? Lo más probable es que le costara convencerlo. Pero al fin y al cabo, lo haría. Ella era una mujer fuerte y siempre salía adelante con todo. Siempre. Al fin había encontrado la escoba y se disponía a ir al salón y enfrentarse con Sesshomaru, cuando..

    -¡Hey!

    -¡Lo siento, Naraku, no me di cuenta que estaba usted aquí!

    Naraku y Kagura se habían encontrado en el pasillo. Detrás de su jefe estaba Abi, con cara de susto.

    -¿Para que es eso?

    -¡Ah! ¡Es que sin querer rompí un vaso! ¡Pero lo voy a reponer no se preocupe!

    -¡No digas tonterías, pero bueno, te veo muy nerviosa! ¿Estás bien?

    -¡Claro que si! ¡Bueno, mejor me voy! ¡Tengo que ir a… limpiar!

    La mujer salió apresuradamente al salón de maestros. Naraku se quedó viéndola con preocupación.

    -¡Ella miente! ¡Cualquiera sabe que no esta bien! ¡Ella no es así!

    Naraku contempló furioso, por encima de su hombro, a Abi, que había dado su “sabia” opinión. Ella al ver esa mirada, se encogió, pero dijo:

    -¡Bueno… es… es la verdad! ¿O no?

    A pesar de que la chica tenia razón, el decano jamás lo hubiera aceptado, mucho menos en su presencia, así que solo se limitó a decir:

    -¡Le aconsejo que no hable mas o será usado en su contra, como suele pasar con usted! ¡Así que mientras mas pronto le ponga el castigo, más leve será este, y me libro más fácilmente de usted, lo que es una verdadera bendición, créame! ¡Vamos!

    En todo el trayecto a la dirección, Naraku pensaba en su amiga, y se preguntaba si alguien más no tendría que ver en ese extraño comportamiento.












     
  13.  
    sirenita

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    Re: Uniyasha

    que sera ese secreto que tiene kagura normalmente tendria que ver con naraku pues el siempre es el malo pero como en este caso no es asi, estoy realmente intrigada, tu ff cada vez me gusta mas y me alegra que signifiquen algo para ti mis comenterios, la verdad es que los dejo con la intencion de apoyarte y animarte a que sigas adelante contando con mi apoyo y sobre todo hacerte saber lo mucho que me gusta tu ff
    espero qu lo continues pronto
    sayonara
     
  14.  
    Kikyo 08

    Kikyo 08 Iniciado

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    Re: Uniyasha

    bueno aki esta la continuacion

    cap 14


    Abi sabia que había llegado muy lejos. Estaba hecho un manojo de nervios. Miraba como el decano agitaba violentamente los papeles.

    -¡Bueno, muchacha! ¡Estoy buscando un castigo que no sea de tu agrado! Y, conociéndote, no va ser difícil encontrar el adecuado.

    -¿A.. a.. que se refiere?

    -¡A que se que es lo que no te gusta! ¡Y hay muchas cosas que no te gustan! ¿Verdad? ¿Sabes? Supongo que conoces que el departamento de biología tiene un establo en sus instalaciones, en donde tienen cabras y vacas y esos animales para los estudiantes así que…

    -¡No, no por favor!

    -¡Vaya, veo que lo has adivinado! ¡Pues si… te encargaras de ordeñar a los animales y limpiar sus cochinadas! ¡Todos los días! Y el ordeño comienza a las cinco de la mañana

    -¡No puede hacerme…!

    -¡Claro que puedo y si me dices que puedo y que no puedo hacer veras quien lleva las de perder!

    -¡Pero!...

    -¡Nada de peros, es mi ultima palabra, ahora vete antes de que me enfade de verdad! ¡Comienzas mañana!

    -¿Mañana? ¿A las cinco de la mañana?

    -¡Puedes estar antes si quieres!

    -¡Pe…!

    Las palabras de la muchacha murieron en su garganta al ver la mirada del decano, así que salió apresuradamente, y echando pestes con todos. Con Inuyasha. Con Kouga. Con Kikyo. Con Naraku. Ellos no sabían quien era ella. Ellos no sabían que ella mandaba. Y ahora, se sentía humillada al tener que hacer el trabajo de los pobres y los que no tenían educación. Pero todos la pagarían muy caro.

    -¿Qué pasa, Abi, cual fue tu castigo?

    -¡Abi! ¿Está muy feo?

    -¡Ya déjenme en paz!

    -¡Ayyyyyyyyyyyyyyy!

    -¿Pero que le pasa?

    -¿Vieron como casi nos mata?

    -¡Se lo merece!!

    Ayame, Sara y Tsubaki miraron con furia a Kagome, quien estaba detrás de ella. Los ojos de la muchacha estaban tranquilos y claramente no buscaba pelea alguna. Estaba esperando a Sango, Miroku e Inuyasha.

    -¡No te metas en lo que no te importa!- le dijo Ayame-¿Estas muy satisfecha, verdad? Ya que los chicos se pelean por ti y además Kouga esta loco por ti! Y el es tan guapo, tan dulce, tan buen chico!

    -¿A ti te gusta Kouga, Ayame?- preguntó Kagome, muy sorprendida. Ahora comenzaba a comprender mejor a la muchacha.

    -¡Déjame! ¡Que te importa!

    -¿Te gusta Kouga? ¿Has sufrido alguna lesión cerebral recientemente?

    El que había hablado esta vez había sido Inuyasha. Salía con Miroku y Sango del aula.

    -¿Por qué dices eso? ¿Por qué todos están contra de Kouga?

    -¡Por muchas razones! ¡Es insoportable, latoso, se cree la novena maravilla del mundo (por que yo soy la octava), no estudia (yo tampoco pero no me creo el sabelotodo, ese es Miroku) y piensa que puede tener a cualquier chica que el quiera! ¿Quieres que te diga mas razones?

    -¡Eres un tonto, Inuyasha, espero que todos esos golpes te duelan muchísimo!

    Ayame se abalanzó sobre Inuyasha y lo empujó. El muchacho perdió el equilibrio y se cayó con sus acompañantes.

    -¿Eh? ¿Qué te pasa?- preguntó Kagome, pero ya Ayame había salido corriendo, con sus amigas pisándole los talones.

    -¡Esa mujer esta loca! ¡Todas esas chicas lo están!

    -¡Pero acabo de descubrir por que esa antipatía hacia mi! ¡A Ayame le gusta Kouga!

    -¡Pero usted no tiene la culpa de eso!- le dijo Miroku-¡Ella debería de tener mas sentido común!

    -¡Aunque en el amor no hay sentido común!- comentó Kagome-¡Uno se deja llevar por sus.. impulsos!

    -¡Tie.. tienes razón!- le dijo Inuyasha.

    Ambos muchachos se miraron. Miroku y Sango, automáticamente hicieron lo mismo y se sonrojaron al instante.

    -¡Espera Ayame!

    -¡Déjenme!

    -¡No te comportes como Abi!

    -¡Ese Inuyasha es un tonto! ¡Y también Kagome! ¡Espero que se queden juntos para dejarme a mí el camino libre!

    -¡Ayame! Sara la alcanzó y la tomó por el brazo.-¿No te das cuenta que esto no va a llevar a ningún lado? Tienes que pensar con la mente fría y así podrás conquistar a Kouga

    -¡No me des consejos Sara, que tu no has conquistado a Sesshomaru tampoco!

    -¡Pero es muy diferente!- interrumpió Tsubaki, al ver que la mirada de Sara se entristecía-¡No puedes comparar a un alumno con un profesor!

    -¡Pueda que tengas razón!- dijo de mala gana Ayame-¡Perdóname, Sara!

    -¡No hay problema!

    -¡Bueno!- Tsubaki suspiró-¡Seremos las chicas mas populares de esta universidad pero aun así no podemos conquistar a los hombres que queremos!

    -¡Si! A ti te gusta Bankotsu ¿Verdad, Tsuba?

    -¡Si, pero el no me voltea ni a ver!

    -¡Bueno no nos deprimamos por eso!- dijo inesperadamente Ayame-¡Tenemos que encon6trar la forma de conquistarlos! ¡Y yo se como!

    -¿Cómo?

    -¿No han oído hablar de la bruja Urasue?

    -¿La Bruja Urasue?

    -¡Si, es la mujer que tiene un puesto de adivinación cerca del parque. Ella sabe hacer muchas cosas, como saber tu futuro, hacer que salgas bien en los exámenes, y por supuesto… conquistar al amor de tu vida!

    -¿Y eso es seguro?- preguntó Sara, con un leve temblor en la voz.

    -¡Pues a mi me han dicho que da buenos resultados!- dijo Tsubaki, con una mirada extraña en los ojos-¡Una chica de tercer año no había estudiado nada para un examen, fue a donde la bruja y ella salió con la mejor nota!

    -¿En serio?

    -¡Claro!

    -¡Pues vayamos!- dijo Ayame

    -¡Yo… no estoy muy segura de…!

    -¡Vamos Sara! ¿Se te ocurre otro método de hacer que un hombre como Sesshomaru se fijee n ti? ¿No verdad? Vamos ¡No perdemos nada!

    Diez minutos después, las tres chicas estaban frente a la bruja.

    -¡Que lindas niñas! ¡Me muero de ganas por ayudarlas! ¿Tienen algún problema, preciosas?

    -¡Si!- dijo Tsubaki, quien al parecer no le intimada la anciana-¡Necesitamos conquistar a los chicos que querernos!

    -¡Ah! ¡Ya! ¡Eso es pan comido, muchachas! ¿Son las tres?

    -¡Si! ¡Somos las tres!

    -¡Pues les hare precio especial por ser un grupo, créanme que lo que mas quiero es ayudar a la gente! Así que bueno… primero tienen que decirme los nombres de esos Romeos.

    -¡Mi chico se llama Bankotsu Schichintai!- dijo Tsubaki, sin vacilar

    -¡El mío se llama Kouga Toriyama!- exclamó Ayame

    Sara no dijo nada. Miraba a la anciana con terror.

    -¡Vamos, vamos! ¡No me tengas miedo, yo soy buena, no le hagas caso a las personas envidiosas ni a los monjes budistas (al decir esta palabra la mujer se estremeció, y una mirada de odio y horror apareció en sus ojos) ellos no entienden que una mujer anciana debe ganarse la vida de algún modo. Yo amo a la gente. Amo ayudar. Vamos niña, dime el nombre de ese galán.

    Al fin Sara se había armado de valor con esas palabras y las miradas insistentes de sus amigas. sus labios dijeron:

    -¡Sesshomaru Taisho!

    La mujer escribió el último nombre, y sonrió.

    -¡Bueno eso es todo por hoy! ¡Pero para que el trabajo sea mas efectivo deben de traerme algo de esos hombres. Como un mechón de cabello o algo de su ropa. No lo sé. Vamos chicas, ustedes pueden. Yo no puedo hacer todo el trabajo. Lo necesito para la próxima semana. Mientras, estaré trabajando en estos nombres. Buena suerte.

    La anciana había acompañado a sus clientas hasta la salida de la carpa. Ellas estaban muy emocionadas.

    -¡Que bien me siento! ¡No me siento tan inútil como pensaba!- exclamó Ayame

    -¡Ni yo! ¡Solo falta trabajar en eso que tenemos que conseguir!

    -¿Esta difícil verdad? ¡Mas tu trabajo, Sara!

    -¡Si!- dijo la muchacha, que estaba meditando algo.

    -¡Vamos, has hecho lo mejor que pudiste hacer, Sara! ¡Al fin el profe se fijará en ti! ¡Vamos, no seas así y mejor comamos un helado a donde Kaede!

    -¡Si! ¡Todo esto me ha abierto el apetito!

    La anciana miraba alejarse a las tres chicas. Sonreía.

    -¡Oigan! ¿No eran esas las chicas del clan de Abi?

    Inuyasha, Kagome, Miroku y Sango apenas iban por el parque en su camino a sus apartamentos, pues Inuyasha no podía caminar normalmente.

    En el momento en que la mujer se volteó y los muchachos avanzaron, ella y Miroku retrocedieron, como si una fuerza invisible o una pared se hubiera interpuesto en sus caminos.

    -¡Ahh!

    -¿Qué pasa, Miroku?

    -¿Está bien, señora? Sango muy amablemente había ayudado a Urasue a levantarse. Ella se incorporó y vio a Miroku. Entonces comenzó a temblar. Miroku también sintió algo extraño. La mujer entonces, aterrada, entró a su carpa y la cerró. Los demás se miraron.

    -¡Pobre viejecita, de seguro es una indigente!- dijo Sango, con compasión.

    -¡Yo no creo lo mismo!- dijo Miroku, quien miraba la carpa, furioso-¡Esa mujer es maligna!

    Todos miraron a su amigo con los ojos muy abiertos. El nunca hablaba mal de nadie, menos de los ancianos y los niños. Sango, un poco molesta, le dijo:

    -¡No hables así! ¡Ni siquiera la conoces! ¡Es mas que obvio que está loca y que necesita ayuda!

    -¡Yo se lo que digo, Sango, no puedo explicarlo!

    Sango y Miroku discutieron todo el camino a sus apartamentos. Miroku no daba su brazo a torcer, aunque ello implicara poner más furiosa a la chica. Al fin, Inuyasha tuvo que intervenir, fingiendo un dolor muy fuerte y eso funcionó. Los amigos se concentraron en el y los debatientes muchachos se olvidaron de la anciana.

    Mientras que, la anciana Urasue iba venia por su carpa. Estaba aterrorizada. No dejaba de pensar en Miroku. Buscaba y buscaba papeles y al fin, encontró lo que buscaba. Era una imagen de cuando Buda caminaba entre los mortales. Estaba rodeado de seguidores. Con mucha repugnancia y odio, miró la imagen, pero no se atrevía a tocarla directamente. Entonces dijo:

    -¡Quien iba a pensar que te vería de nuevo, Kanthaka!
     
  15.  
    Kikyo 08

    Kikyo 08 Iniciado

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    Re: Uniyasha

    hola..

    pues aki esta la continuacion de este fic

    cap 15

    Hace mucho tiempo, existió un hombre llamado Siddhartha Gautama, quien posteriormente se convertiría en Buda. En El Buda. Fue y es el legendario Buda. Como era de esperarse, pronto adquirió muchos seguidores, quienes querían ser como el y alcanzar la iluminación. Este buen hombre jamás olvidó a sus devotos, e incluso los animales que el conoció y que le fueron fieles, tuvieron su recompensa al reencarnar como seres humanos. Uno de estos animales fue Kanthaka, el fiel caballo de Siddhartha. Lo acompañó en todos sus viajes, y un buen día, mientras el Buda entraba en la iluminación en un árbol de higo, su fiel caballo lo protegía. Pero los espíritus demoniacos eran envidiosos, y Mara, uno de los demonios más poderosos del mundo oriental, mandó a sus tres bellas hijas a tentar al Buda e impedir que entrara a la Iluminación. Una ellas llevaba el nombre de Lujuria. Estas diablesas se convirtieron en mujeres seductoras y bellas, y bailaban provocativamente frente a Siddhartha. Kanthaka, al ver semejante blasfemia, se separó del árbol de higo y peleó con las diablesas. El poder que tenia el caballo en ese momento era increíble, era purificador y poderoso, irradiaba una paz infinita. Lujuria intentó por todos los medios acercarse al Buda pero el increíble animal la rechazaba con su aire purificador. Pero el mal siempre tiene tretas que jugar. Y Lujuria entonces, en un último intento desesperado, montó al caballo y lo arrastró a su mundo. Al mundo de los demonios. Entonces, Kanthaka, irradio su poder al máximo y Lujuria terminó malherida, debido a ese viento tan maligno para ella. Así que el espíritu terminó muriendo en un charco de lodo. Pero también Kanthaka estaba malherido y, antes de ver a su amo convertirse en uno de los hombres más poderosos, murió. Al regresar Buda del Nirvana, vio a su querido caballo muerto, y sintió mucha tristeza. El caballo tuvo un funeral de los mejores. Buda lo incineró personalmente, junto con su amigo Ananda. Pero como la muerte solo es un ciclo de reencarnaciones, Buda predijo que su caballo merecía regresar al mundo mortal como un ser humano. Pero no seria inmediatamente. Seria dos mil años después, pues Kanthaka necesitaba gozar del nirvana un tiempo. Aunque no solo Kanthaka reencarnaría, ya que los espíritus demoniacos son malos y pueden regresar y habitar entre los mortales, quienes son débiles y se dejan llevar por las pasiones. Lujuria reencarnó también. Y por azares del destino, estos enemigos se habían encontrado. No en la India, sino en Japón. No como demonio y caballo, sino como dos seres humanos. Y en la época actual. Así fue como Miroku y Urasue se encontraron nuevamente, con nuevos cuerpos y nuevos nombres.

    -¡Abi! ¡No te imaginas lo que hicimos hoy!

    -¡No me importa!

    -¡Oye, que pesada estás!

    -¡No es para menos, Tsubaki! ¿Sabes el castigo que me dieron? ¿Lo sabes?

    -¡pues… no!

    -¡Tengo que ordeñar a las vacas de biología todos los días por dos meses! ¡A las cinco de la mañana! Y también debo de limpiar el.. el … ¡estiércol!

    -¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

    Tsubaki se cayó de la cama al oír semejante noticia. Acerco aun más el teléfono a su oreja

    -¡No lo puedo creer! ¿Cómo te pueden hacer eso a ti!

    -¡Lo sé! ¡No se cómo voy a soportarlo!

    Tsubaki estaba tan consternada con la noticia que olvidó decirle a su amiga su encuentro con Urasue. Mientras que Abi no paraba de dar rabietas.

    Pero con el poder de Naraku no se podía hacer nada. Así que, la chica hizo algo que jamás había echo en toda su vida: poner el despertador a las tres y media de la mañana. Ella no vivía tan cerca como los demás, y ahora le daba mucha envidia Kagome, Inuyasha y los estudiantes que habitaban a tan solo diez minutos o menos del centro de estudios. Ella se durmió con una sensación fea en el estomago.

    -¡Rinnnnnnnnnnnnnnn!

    -¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! ¡Deja de sonar! ¡Maldito despertador, maldito!

    La muchacha, enfadada, se bañó y se moría de frio. Miró a través de la ventana y aun había estrellas en el cielo. No podía creerlo. Apenas comió y salió de su casa. Se montó en su lujoso auto y aceleró en dirección a Shikon. Le sorprendió encontrarse con las carreteras totalmente despejadas. Ojala y en las horas pico estuvieran igual. En menos de quince minutos había llegado a Shikon, y esto la enojó mucho, pues no había tomado en cuenta el des congestionamiento. Eran las cuatro y media. No había nadie ahí. Ni siquiera el granjero. Afortunadamente las puertas de la universidad permanecían abiertas. No le gustaba nada quedarse afuera, en las calles solitarias. Como estaba perdiendo el tiempo (aunque casi siempre lo hacia) comenzó a escuchar música. Y eso funcionó. Dieron las cinco de la mañana. Pero en eso..

    -¡Toc, toc! ¡Abiiiiii!

    -¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh!

    Alguien había tocado la ventana del auto de Abi. La chica se asustó y gritó.

    -¡Cálmate!

    -¡Lárguese, no tengo dinero!

    -¡Abi, tranquila, cálmate!

    Entonces la muchacha vio con asombro la cara divertida de Bankotsu.

    -¿Bankotsu? ¿Qué haces aquí?

    Cuando la ventana se abrió, el chico dijo:

    -¡Yo soy ayudante del viejo Totossai! ¡El esta muy anciano para hacer ciertas cosas, y yo le ayudo! ¡Ayer el decano Naraku me dijo que tendría ayuda también de tu parte! ¡Excelente! ¿No?

    -¿Tu te levantas a esta hora a ayudarle a un anciano? ¿Sin castigo?

    -¡Bueno, me pagan por esto!

    -¿Y no podías ayudar en otro lado?

    -¡Oye, este trabajo me gusta, nada mejor que levantarse de madrugada todos los días y saborear un buen sorbo de leche recién ordeñada! ¡Esto es el cielo! ¡Ya veras que tu también pensaras lo mismo en una semana!

    -¡Pues no lo creo!

    -¡Vamos! ¡Ni siquiera lo has intentado ni sabes de lo que te hablo!

    -Y a todo esto ¿En donde está el granjero?

    -¡Aun no viene pero no te preocupes, yo me encargaré de explicarte todo! ¡Vamos, sal del auto!

    La chica dejó la comodidad de su automóvil y la invadió el frio de las cinco de la mañana. Entonces recordó su cama, llena de almohadas y peluches.

    -¡Vamos! ¡Mira, te presento a Kumori! ¿No es preciosa?

    Abi miro con cara de asco a la vaca negra que tenia enfrente. La cual tenía los ojos inmensamente grandes y miraba a la muchacha con mucho interés. Bankotsu le dio un beso al animal en la frente y la cara de la chica reflejó todo el asco que alguien podía expresar.

    -¡Ella es la vaca de la que hacemos la leche y también el queso y la mantequilla! Te enseñaré a hacer todo eso ¡ ¡Es increíble! Ahora, te enseñaré a ordeñar.

    Entonces el chico se acercó al rumiante y con mucha técnica procedió a extraer la leche.

    -¡No es tan difícil como se cree! ¡Créeme! Ya verás que serás toda una experta. Aunque si tienes que tener cuidado en no ensuciarte con el excremento.

    La muchacha tenía cara de susto a medida que pasaba el tiempo. Miraba el estiércol esparcido por todo el establo y las moscas que comenzaban a arremolinarse.

    -¡Cuando ves que esto pasa!- el muchacho señaló los montones de heces- ¡Debes de apresurarte a limpiarlo, ya que no conviene tener suciedad cerca de la leche! ¡Vamos, veo que vas a comenzar con tus tareas! ¡Al final del pasillo hay una pala para recogerlo todo y después lo lavas!

    Abi no estaba acostumbrada a que nadie le diera órdenes, mucho menos de limpieza. Pero no tenia alternativa, así que caminó por el piso cementado del establo, pero como estaba húmedo, por poco se resbala.

    -¡Ayyyy!

    -¡Hey, ten cuidado! ¡Oye! ¡Mira los zapatos que traes! ¡No puedes caminar aquí con eso!

    Abi miró sus botas altas y con tacones finos. Era imposible una buena caída.

    -¡No puedes trabajar con eso! ¡Al fondo del establo hay también unas botas de hule que puedes ocupar!

    -¿Qué? ¿Me estás diciendo que tengo que ponerme zapatos que ocupó otra persona?

    Bankotsu se encogió de hombros.

    -¡Bueno si quieres ocupa los tuyos, pero te advierto que te vas a caer!

    -¡Ahhhh! ¡Está bien! ¡Pero no me hace nada de gracia!

    En eso llegó el anciano Totossai.

    -¡Vaya! ¡Veo que aquí está la muchacha de la que me habló el decano Naraku! ¡ Y ya la conozco, por cierto!

    -¡Oiga! ¿No es usted el esposo de la anciana Kaede?

    -¡El mismo!

    Así fue como la mañana transcurrió de una manera inusual para Abi, junto con Bankotsu y Totossai.

    -¡Bueno, ya es hora de que me vaya! ¡Tengo que bañarme y cambiarme para las clases! ¡Me siento tan…. Asquerosa!

    -¡Oye!

    -¡Es decir …. Que, bueno… no estoy acostumbrada a esto!

    -¡Bueno, espero que así sea!

    Abi salió disparada en su auto, con ansias de bañarse por sobre todas las cosas.

    -¡Esa muchacha es un poco diferente ¡ ¿No, Bankotsu?

    -¡Si, es que tiene mucho dinero y es la chica popular también!

    -¡Si, ya me lo imaginaba! Y supongo que no se hablan ¿No?

    -¡La verdad este fue el primer día que nos hablamos como la gente!

    -¿Y por que está ella en este castigo?

    -¡Por que estaba fastidiando a unos compañeros, para variar! Hizo sentir mal a muchas personas.

    -¡Que mal!

    El anciano y el chico continuaron hablando hasta muy entrada la tarde.





     
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    Stefy Mustang

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    Re: Uniyasha

    vaya eso de Buda y Kanthaka... fue... ingenioso. te felicito tienes una muy buena imaginación !!!!!
     

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