A menudo me encuentro hundido en mis pensamientos, pero existen momentos verdaderamente extraños, son muy pequeños y están repletos de emociones que supuse habían desaparecido hace mucho; al verlos, una desesperante necesidad de atraparlos vine hacia mí, pero ellos escapan de entre mis manos, aclamo a ellos, brillantes y dulces fragmentos, ¡Por favor, no me abandonen! Y como si una tormenta cayera sobre mí, despierto de ese corto sueño. Posiblemente ellos también anhelan el momento en que volvamos hacer uno solo, ya que sus visitas se vuelven cada vez más constantes…