Un ruidito suave llamó la atención de la chica. Podía oír un suave puka puka… era como si algo flotara a su alrededor. Al levantar la vista, descubrió que una diminuta criatura flotaba frente a ella. Su piel era de un color grisáceo y se asemejaba en cierta medida a una especie de pez. Tenía dos aletas también grises y el área de su estómago era color blanco. La observaba con dos grandes ojos azules y alzó una aleta a modo de saludo, sonriendo con gentileza. —¡Hola Irina! Mi nombre es Bukamon, ¡mucho gusto! —la saludó con alegría. Contenido oculto
Frank Goose Y entonces, al girarme, vi a un extraño pájaro. Su plumaje era de color rosa, tan rosa que parecía que había pasado muchas horas bajo el sol. No había patas a la vista, y una gran pluma decoraba su cabeza. Iba a acercarme a observarla de cerca cuando de repente... —¡Hola, soy Poromon! ... —¡E-EH!—grité, retrocediendo rápidamente.—¡Tú....TÚ HABLAS! Lo cual solo confirmaba que lo extraño de la situación apenas comenzaba...o que me estaba volviendo majara. —¿Q-que eres?—le pregunté. Y la única razón por la que no salía corriendo era porque aquella extraña ave no parecía peligrosa... Y porque mis piernas se habían quedado estáticas.
El rostro de DemiVeemon se iluminó ante aquella propuesta. Tomó la mano de Daerek con entusiasmo. —¡Claro! ¡Compañeros! —exclamó DemiVeemon—. Yo tampoco sé muy bien por qué sabía que tenía que buscarte, o por qué sabía tu nombre… ¡busquemos la respuesta juntos! >> Aunque no se por dónde comenzar… ¿podríamos preguntarle a Elecmon? Él es el guardián de este pueblo, si alguien sabe algo aquí tiene que ser él…
Laila Dampart Ella se presentó, parecía tan perdida como yo pero su actitud de algún modo me pareció refrescante. —¿Y qué podríamos hacer entonces? —pregunté, aún algo nerviosa—. Quedarnos aquí no solucionará nada... Y dudo que alguien venga aquí a buscarnos —finalicé, con un atisbo de tristeza en el habla. No había reparado en ello pero este lugar era demasiado raro, y esas criaturas no eran de nuestro mundo, por raro que sonase. Afirmar que estábamos solos y que nadie siquiera sabía que estábamos allí sería una suposición acertada. El desconsolado llanto de una chica me hizo darme cuenta de aquel hecho, lo cual hizo que estuviera a punto de lanzarme al llanto a mi también.
Poromon se apenó un poco de verlo retroceder, pero se recobró al ver que el chico no huía. Usando sus alas para volar lentamente, se acercó hacia el muchacho hasta posarse alegremente sobre su cabeza. —¡Ya te dije, soy Poromon! Y claro que hablo… ¡todos los digimon podemos hablar! —exclamó Poromon con alegría, ya instalada sobre el cabello de Frank—. Y tú eres Frank, ¿verdad? Porque sabía que debía encontrarme contigo aquí… aunque no sé por qué lo se… ni tampoco sé para qué… bueno, es algo extraño, ¡pero sabía que te encontraría si venía al Pueblo de los inicios, así que aquí estoy!
Upamon se mostró algo triste al oír el llanto de una chica a la distancia. Motimon, por su parte, considero lo que había preguntado Laila. —Oh, ¡podríamos preguntarle a Elecmon! —sugirió Motimon—. Él es el guardián del Pueblo de los inicios… tal vez haya visto algo o sepa algo que pueda ayudarnos a comprender lo que sucede… —Pero esa chica… ¿han oído a esa chica? Estaba llorando —intervino Upamon—. ¿No deberíamos ayudarla? Quizás esta en problemas o está sola… ¿no deberíamos ir por ella? Ambos digimon miraron a las chicas, como esperando a oír su opinión acerca de qué deberían hacer.
Frank Goose —¿Un...digi-que?—me vi obligado a preguntar. El ave que decía llamarse Poromon se había instalado en mi cabeza como si tal cosa. Podía confirmar que no tenía patas, pero entonces, ¿como podía mantener el equilibrio sin patas? —Dices que estamos en...¿El Pueblo de los Inicios?—me sentía tonto, hablando con un pájaro. Y entonces, sintiendo que no había nada que temer si Poromon se había instalado en mi cabeza y aún no me había atacado, le acaricié la cabeza, cuidando de no estropear su pluma roja.
Laila Dampart La propuesta de Upamon me pilló algo desprevenida. Desde luego no quería arriesgarme a encontrarme con alguna mala persona aquí. Pero entonces pensé que si me hubiera dado cuenta antes del hecho de que estamos solos, posiblemente yo también hubiera roto en llanto y si eso hubiera sucedido... estar sola es lo último que querría. Sacudí las lágrimas que comenzaban a formarse en el borde de mis ojos y asentí decidida con la cabeza. —Yo también creo que deberíamos ayudarla primero —corroboré, esperando que Miriam estuviera de acuerdo.
[QUOTE="chicoanime the only, post: 904779, member: 30341"[/QUOTE] Laila tenía razón, lo sabía. Estábamos solos a nuestra suerte en el Digimundo, un sitio ajeno a nosotros y, muy posiblemente, hostil. —Creo que lo mejor sería buscar respuestas. Alguien de aquí debe saber cómo llegamos o quién nos trajo —sugiero—. ¿Crees que Elecmon quiera ayudarnos, Upamon?
—Digimon —repitió Poromon, suspirando—. En serio, ni que fuese una palabra tan difícil… El digimon ave, sin embargo, se tranquilizó al notar como el muchacho le acarició. Su tacto se sentía cálido y amigable, y le hizo sonreír ante la caricia. —Así es, el Pueblo de los Inicios —afirmó Poromon con alegría—. Es el pueblo donde nacemos todos los digimons. No se exactamente por qué… pero sentí que debía venir aquí, y qué debía encontrarme con un humano llamado Frank… ¡y ese eres tú! Aunque no tengo idea de la razón…
Jake Matterson —¿Gigimon? —Era un nombre gracioso en realidad. Y, bien visto, el pequeño no parecía tan demoniaco como me pareció al principio. Era lindo incluso—. Bueno, pues un gusto Gigimon —le respondí, acariciando levemente su cabeza. Después me puse de pie y me limpié, una vez, más la tierra de los pantalones. >>Así que el pueblo de los inicios, hmm. ¿Y no sabes como salir de aquí, de casualidad? Tal vez no lo parezca —reí— pero yo no vivo aquí.
Irina Duval Sorbí mi nariz, notando mis orbes anegados de lágrimas que trataba de contener con esfuerzo, mientras que poco a poco alzaba la cabeza hasta ahora escondida en mi regazo. Un suave "puka, puka" hizo que observase a mi alrededor con una mezcla de curiosidad y temor, encontrando un pequeño ser mirándome fijamente. Sentí ganas de echar a correr y pellizcarme hasta que aquella pesadilla llegase a su fin, pero por alguna extraña razón... el animalito que me saludaba no me transmitía sentimientos negativos. Como si antes de conocerle, supiese que podía confiar en él. —H-Hola... —murmuré, secando las lágrimas que corrían por mis mejillas. Aún no era capaz de comprender lo que estaba pasando, pero quizás.. aquel ser no era tan malo—. ¿Buka... mon? Es... es un extraño nombre. Me agrada —se permitió sonreír por escasos segundos, contagiada por el buen humor de Bukamon—. ¿A-acaso me conoces? Yo no... no te había visto en mi vida.
—¡Mucho gusto, Jake! —asintió Gigimon con alegría, dando un pequeño salto de felicidad. Lo miró con atención mientras el chico se ponía de pie y se sacudía la tierra de los pantalones. Dio un salto hacia atras para que la tierra no lo alcanzara, y luego se acercó con cautela. —¿Salir? Es decir… ¿cómo ir al mundo de los humanos? Pues la verdad que ni idea, no sabía que nuestro mundo conectaba con el suyo, así que… ¡pe… pero tal vez Elecmon sepa! Él es el guardián del pueblo, después de todo, quizás vio como llegaron aquí…
Frank Goose —Así que no sabes porqué de repente sabías que tenías que venir...—musité.—Es...extraño—y estaba seguro de que no sería la última vez que usaría esa palabra. —Pueblo de los Inicios...—murmuré.—Eso no queda cerca de mi casa, estoy seguro. ¿Como he llegado aquí? ¿Que...país...es este? Y entonces, como me sentia muy tonto preguntando mientras miraba al cielo, dejé que Poromon se posara en mis manos.
Dylan Rogues La vocecilla me sobresaltó ligeramente, y me incorporé de nuevo, quedando, una vez más, sentado en el suelo. —¿Pueblo de los inicios? —le pregunté a aquel conejillo extraño que hablaba—. Hm, ¿en qué provincia queda eso? Nunca había oído hablar de... —no fue hasta entonces en que tomé verdadera consciencia de la situación—. ¡Ey, ey, ey! ¿Qué clase de criatura eres tú? ¿Eres un conejo? ¿Por qué hablas? Acaricié un momento mi barbilla, y, tras reflexionar un poco qun explicación lógica podía tener todo aquello, decidí no darle importancia, y me encogí de hombros. —Bah, seguro que sigo soñando.
—¡A mi también me agrada mi nombre! ¿Verdad que es genial? —replicó el digimon con optimismo, intentando animarla—. No, creo que no nos hemos visto antes pero… por alguna razón, supe tu nombre y que debía venir aquí, al Pueblo de los inicios, y buscarte… algo dentro de mi me decía que debía hacer eso, pero no se por qué. Bukamon acercó una de sus aletas al rostro de la chica y limpió con ella el rastro de una lágrima que resbalaba por su mejilla izquierda. Como respuesta, el digimon le obsequió una amplia sonrisa. —No llores, Irina… te ves bien bonita cuando no lloras —le dijo Bukamon, sonriente.
@niña Elric Motimon sonrió ante lo que dijo la muchacha. La miró con aquellos grandes ojos negros, y asintió con su pequeña cabeza. —De verdad eres una persona amable, Laila… vamos, no debe estar muy lejos esa chica —dijo Motimon, mirando hacia donde se había ido—. Elecmon puede esperar hasta que la encontremos, de seguro, no va a irse de este pueblo de todos modos. Upamon saltó hacia arriba y hacia abajo, motivado al oír que Laila quería ayudar. Se volteó hacia Miriam, sus ojos brillando de admiración. —¡Nosotros también ayudaremos a buscarla! ¿Verdad que sí, Miriam?
El chico sonrió ante la respuesta de DemiVeemon y termino el apretón de manos. —Suena bien para mí. — respondió Daerek a la sugerencia de su nuevo compañero de ir a preguntarle a Elecmon. El chico toma entre sus manos a DemiVeemon y los sube a su hombro derecho para después empezar a caminar en busca del digimon guardián del lugar. DemiVeemon ere sumamente liviano, pero eso cambiara cuando creciera. Después de todo él es algo parecido a un niño ¿No? —¿Sabes dónde podremos encontrarlo? — preguntó el chico.
—No, ni idea, es muy extraño —dijo Poromon, sin perder la sonrisa. Frank tomó al digimon en sus manos para no tener que ir mirando hacia arriba mientras hablaban, y Poromon dejó que lo tomara en sus brazos sin problemas. Se sentía cálido, y era cómodo dejar que la llevaran, de modo que no se opuso y respondió con una sonrisa. —¿Pa… ís? ¿Qué es un país? ¿Se come? —preguntó Poromon, curiosa—. No se como llegaste aquí, no sabía que el Digimundo podía conectarse con el mundo de los humanos, pero… ¿quizás podríamos preguntarle a Elecmon? Él es el guardián de este pueblo… si alguien sabe algo al respecto, debe ser él.
Laila Dampart Me sentí un tanto halagada por la afirmación de Motimon, pero pensé que era algo natural el pensar en aquello, a nadie le gusta estar solo cuando esta triste. El llanto había cesado, pero creía recordar de donde provenía la voz. —Creo que estaba por allí —señalé en la dirección que creí apropiada. Me encontraba un tanto reluctante a preguntar a Miriam sobre ello, nos acababamos de conocer después de todo, pero no creía apropiado el excluirla de aquella forma. —Esto... —balbuceeé, algo nerviosa—. ¿Vienes Miriam?