—¿Qué? ¿Y por qué alguien querría dañar a unos bebés? Al parecer, no sólo me encontraba en un mundo completamente diferente al mío, también era uno hostil. Aún no podía determinar si todo esto era obra de un loco sueño o qué, pero... —Dime, Upamon, ¿por qué estoy aquí? ¿Es cierto que éste no es mi mundo, que no eres parte de mi mente?
—Pues está muy bien. Bueno creo que no puedo volver como vine, así que tendré que buscar otra salida. — Dijo Daerek volteando a todos lados. El chico diviso a varios chicos quienes hablaban con otros digimon, muy diferentes a DemiVeemon. Pero no le tomo tanta importancia y siguió buscando algún tipo de salida de ese lugar. —Oye tu eres de por aquí ¿No sabes por donde puedo salir? Es que tengo cosas que hacer. Si me dices estaré muy agradecido ¿Puedes? — Pregunto Daerek. Aunque dentro de él sabía que eso no sería posible, algo le decía que tendría que quedarse en ese lugar por un largo rato…
Ya de pie, Jake sintió que algo detrás suyo le tocaba suavemente la pierna, como tirando levemente de ella para llamar su atención. Al voltearse, Jake no vio a nadie, pero al bajar la vista al suelo descubrió el origen de aquellos toques. Era una criatura de pelaje rojo con el estómago blanco. Tenía pequeñas orejas con forma de alas sobre su cabeza, y su cuerpo era redondo y terminaba en una cola roja y negra. Sus ojos color ámbar lo observaban con curiosidad y un dejo de admiración. —¡Hola! —saludó con una pequeña sonrisa. Contenido oculto
Matthew Hale —Ya veo... que suerte —dije en un pequeño suspiro, no me ilusionaba mucho ir con cada uno de los niños que veía a mi alrededor para presentarme, menos cuando al parecer todos parecían estar con unos digimon, conociéndolos como yo intentaba hacer con Viximon —Y... ¿sabes que cosas podemos hacer aquí? ¿Hay algo interesante que se pueda hacer en el pueblo de los inicios? >> Porque al parecer muchos ya investigaron los demás lugares de este pueblo.
Laila Dampart —¿Eh~? —respondí alertada por su propuesta y negué varias veces con la cabeza—. N...no se me da bien hablar con desconocidos. Mi timidez había regresado y me encontraba jugando con mis dedos con la cabeza gacha. Nunca había sido buena hablando con personas desconocidas debido a que nuncá sabía cómo iban a reaccionar. No era buena prejuzgando a la gente y eso siempre me daba inseguridad, de ahí radicaban las burlas de algunos compañeros de la escuela. Y desde luego no tenía idea de quién podría saber algo. —¿Tú no conoces a alguien que pueda saber algo? —Me animé a preguntar para intentar no tratar con completos desconocidos. Al menos si Motimon le conocía podría sentirme un poco más segura.
—No lo se… nunca ha pasado que yo recuerde, pero por las dudas está Elecmon de guardián —se explicó Upamon—. Y además tiene que asegurarse que todos los bebés tengan comida suficiente y no pasen frío en la noche… es un trabajo algo duro, supongo. Se preocupó instantáneamente ante las preguntas de Miriam. ¿Qué era parte de su mente? ¡Debía creer que era un sueño! Upamon saltó hacia arriba y hacia abajo, intentando animarla y calmar lo mejor posible sus dudas. —¡No soy parte de tu mente, soy muy real! Pero… sí, éste no es el mundo de los humanos, este es el mundo digital, o Digimundo —dijo Upamon, ladeando la cabeza—. Porque estás aquí… no lo se, realmente. Tampoco sé por qué debía buscarte, sólo lo sabía. Pero supongo… supongo que si estás aquí, es porque alguien te trajo aquí, ¿no?
Jake Matterson —¿Eh? —algo me había tocado la pierna, pero cuando volteé para ver qué era, no pude ver nada... hasta que bajé la mirada y me encontré con una pequeña criatura redonda y con aspecto de diablito. Instintivamente di un paso hacia atrás y caí de espalda tras perder el equilibrio. —E-Esto definitivamente es un sueño —susurré. Sabía, sin embargo, que realmente no lo era. Que lo que tenía enfrente era bastante real, y eso era aterrador. Aún así, el pequeñín no se había movido de su lugar desde mi caída y seguía sonriendo animadamente, así que traté de tranquilizarme un poco. Si no me equivocaba, me había hablado hace un momento. Era extraño, muy extraño, pero tomando en cuenta la situación, era perfectamente viable. —Hola pequeño —respondí, pero después ya no supe como continuar—. ¿Sabes qué este lugar?
—¡Sí, soy de aquí! —respondió DemiVeemon con alegría—. Todos los digimons nacemos aquí, en el Pueblo de los inicios. >> Pero… lamento decir que no se a qué te refieres con "salir". Esto… el Digimundo es diferente al mundo de los humanos, no se por dónde aparecieron ustedes ni de donde salieron… pero el Digimundo es el único mundo que conozco. Bajo la cabeza, decepcionado en no haber podido ser de más ayuda ni haberle dado al muchacho la respuesta que esperaba. Contenido oculto No olvides lo que te dije de los diálogos; después del segundo guión no va la mayúscula, "dijo" y "preguntó deberían ir en minúscula ;)
Y esa era la cuestión. Mi llegada al Digimundo (y la de todos los demás) debía tener una razón, no podía ser simple casualidad. Hasta anoche, nada fuera de lo común me había ocurrido y cuando desperté... Observé a Upamon. Nuevamente lo había preocupado. —¿Sabes? Sé que no estoy soñando nada de esto, aunque creo que lo preferiría. Y antes de que pudiera responder, lo tomé entre mis brazos. En verdad era como sostener un peluche, uno pesado y lleno de vida. —Me alegra que fueras tú quién me buscara —susurré. Pese al miedo que sentía, este pequeño Digimon me inspiraba tanta seguridad.
Viximon pensó por un momento. Al parecer, a Matthew no le entusiasmaba la idea de ir a preguntarle a los demás humanos, lo cual comprendía… pero, ¿respecto a qué hacer? Viximon no tenía demasiadas ideas. —Supongo que podríamos buscar a Elecmon —sugirió Viximon—. Él es el guardián del Pueblo de los inicios… quizás él haya visto algo o sepa algo de cómo llegaron ustedes aquí.
—Hmm, pues conozco a algunos de los digimon —dijo Motimon, llevándose una mano a la boca (a falta de mentón), pensativo—. Podríamos intentarlo… >> Mira allí está Upamon, con una humana. ¡Vamos a preguntar! Y sin esperar a réplicas, Motimon se encaminó hacia Upamon y Miriam. Sin quererse quedar atrás, Laila supo que debía seguirlo.
Upamon le devolvió una enorme sonrisa, feliz de hallarse en los brazos de la muchacha. —¡Me alegra habernos encontrado a mi también, Miriam! Y no tengas miedo, prometo no dejarte sola en este mundo —le prometió Upamon alegremente. Al voltearse, vio que Motimon y Laila se acercaban a la distancia—. ¡Mira, es Motimon! Tal vez él y su compañera sepan más acerca de esto… ¡ey, hola!
Frank Goose —¿E-eh? ¿Donde...? Acababa de despertarme y llevarme un disgusto al darme cuenta de que lo que creía que era mi suave almohada, era en realidad una roca. Una roca bastante suave, en realidad, pero...¿Donde rayos estaba? Empecé a mirar por los alrededores, buscando a un adulto o alguien que pudiera explicarme lo que ocurría. Pero cerca de mi solo podía ver chicos de mi edad. ¿Que rayos?...
La criatura de color rojo no pudo evitar una pequeña risa ante la caída de Jake. Sin embargo, no se mostraba malicioso, sino que le seguió sonriendo con amabilidad al muchacho. Se acercó dando pasos cortitos hasta que se colocó junto a él. —¿Este lugar? ¡Este es el Pueblo de los inicios, Jake! Todo el mundo lo sabe —dijo el digimon, como si fuese lo más obvio del mundo—. Mi nombre es Gigimon… ¡mucho gusto conocerte!
Laila Dampart —¡Ah! —exclamé nada más ver como Motimon comenzó a correr hacia aquella chica. Tomé el vestido y lo levanté levemente antes de empezar a correr, era difícil hacerlo con el vestido por delante. Por suerte, las pequeñas patas de Motimon no le permitían ir demasiado rápido. Debido a la distancia, alcanzamos a la chica y al llamado Upamon en poco tiempo, quien nos recibió con un enérgico saludo. Como cortesía me incliné levemente antes de saludar. —H...hola —Sin embargo no podía esconder mi timidez y nerviosismo—. Mi nombre es Laila. Quedé en silencio unos segundos, no me di cuenta de que, con los nervios, no dejaba de estrujar mi vestido entre mis manos. —¿Alguno de vosotros sabe qué estamos haciendo aquí? —Mi voz temblaba levemente, era obvio que estaba forzando la conversación, pero realmente necesitaba saber qué estaba pasando.
Irina Duval Fruncí el ceño con suavidad, visiblemente molesta, sin llegar siquiera a abrir los ojos. Aún entre el sueño y la vigilia podía escuchar multitud de voces demasiado cercanas, a pesar de ser incapaz de entender nada de lo que estas parecían estar diciendo. Me preguntaba si de nuevo se trataría de los vecinos y sus discusiones nocturnas, y cuándo papá se levantaría para ir a regañarles, como era usual. Di media vuelta e hice un ademán para taparme con la cálida manta que me cubría, y de esa forma volver a conciliar el sueño perdido. Pero ni papá se levantó para acallar sus voces, ni la manta se encontraba ahora conmigo. Sintiendo toda aquella situación demasiado extraña abrí mis ojos lentamente, frotándome estos con mis manos para poder ver con claridad, y fue así como la imagen de un lugar completamente distinto al mío me dio la bienvenida. Todo era colorido y exhuberante, casi parecia un sueño producto de su imaginación. Y así hubiese sido... hasta que vi que no estaba sola, si no que un grupo de niños tan desorientados como yo parecían hacerme compañía. Oh, claro, y como si eso ni fuese suficiente, unas extrañas criaturitas parlantes se encontraban hablando con ellos. Aquella fue la gota que colmó el vaso, y me levanté tan rápido como mis piernas me permitieron, abrazando el diario que guardaba entre mis brazos como si mi vida dependiera de ello. Comencé a alejarme de espaldas, sobrecogida por tantas cosas, volviéndose mi respiración algo agitada. —¿M-mamá, p-papá...? ¿Dónde...? ¿Dónde estáis? —sollocé, sin dejar de observar los alrededores. Mi voz sonaba entrecortada, presa del pánico, y no pudo evitar ponerme de cuclillas y esconder la cabeza con temor, sin querer seguir viendo todo aquel disparate—. Quiero salir de aquí, por favor... Quiero volver a casa...
Matthew Hale Sonreí ante la propuesta de Viximon, esa era una buena idea, un guardian debía saber más que todos los que estábamos aquí presentes y quizás... él pudiera explicarnos cómo habíamos llegado hasta aquí y en el mejor de los casos saber una forma de poder regresar a casa, que era el tema que hasta ahora más me preocupaba aunque tratara de ocultarlo, porque... todo debía tener una solución o respuesta, confiaba en eso. —Pues iniciemos nuestra búsqueda, ¿te parece? —me reincorporé y comencé a dar un pasos con la intención de que iniciáramos una búsqueda y para asegurarme de que me estuviera siguiendo me detuve para verlo —Así nos entretenemos un rato los dos mientras los demás despiertan
Detrás de Frank apareció una criatura. Al voltearse, el chico esperaba ver a otra persona, pero se sorprendió de ver a una criatura muy pequeña, que se asemejaba de alguna forma a un ave. Su plumaje era rosado, y la forma de su cuerpo era redonda, con dos pequeñas alas y un pico amarillo. Poseía una pluma grande color rojo y amarillo sobre su cabeza, y dos ojos azules bien grandes que lo observaban con fascinación. —¡Hola soy Poromon! —saludó con entusiasmo. Contenido oculto
—No, no lo sabemos —confieso, incómoda. La chica frente a mí parecía encontrarse en mi misma situación, pero nada se me ocurría para decir. Miré alrededor, cada quien en lo suyo, explorando los alrededores o hablando con sus Digimons. Por qué me habrá elegido a mí, me pregunté. —Eh... Mi nombre es Miriam, por cierto —musité con timidez—. Y él es Upamon.
—Así que estoy en una especie de... ¿lugar alterno? Eso explica muchas cosas. — dijo Daerek por la respuesta de DemiVeemon. El chico comenzó a buscar alguna solución a su problema, pero no se le ocurrió nada. A pesar de la situación nunca abandono su actitud positiva y volvió a ver a su compañero. —Bien entonces, creo que abra que buscar respuestas en otra parte de este mundo. Si este es el pueblo de los inicios, significa que tendré que buscar por diferentes partes de este mundo, o eso creo. Suena igual a un videojuego, pero más que nada, me suena a aventura. — susurro lo último sonriendo. —Necesitare tu ayuda ¿Qué dices? ¿Compañeros? — dice Daerek tendiéndole la mano a DemiVeemon.