¡Hola a todos! Seguro me conocerán por "La Papelera de Fanficslandia" o en su defecto, por "Dejar abandonados fanfics a medio terminar" o seguramente como "Vuelvo para redimirme II" Soy sumamente amateur escribiendo, lo hago para matar el tiempo libre que tengo y sobre todo para divertirme. Pero justo hace un rato (a decir verdad, hace pocos segundos) se me ocurrió una idea genial (no sé si tanto, pero vamos a intentarlo) que es escribir una historia junto a ustedes... Oye, oye, más despacio cerebrito. ¡Explícate! Es sumamente simple y se me ocurrió por la simple idea de no caer en la monotonía de escribir, ya que a la larga me termina aburriendo; con esta idea ustedes contribuyen conmigo. A medida que cuente la historia (o la escriba más bien) los etiquetaré ahora en la introducción. En esta simple introducción diré más o menos de qué tratará la historia y no publico un capítulo porque sin su autorización creo que esto no llegará a ninguna parte y es que como dije antes, esto se escribirá por mi parte, pero según sus acciones. Ahora bien, pequeña mierdecilla, ¿cómo es que NOSOTROS podemos intervenir en tu historia? Al final de cada capítulo pondré diferentes opciones para elegir o una opción que se verá elegida al azar (por dados que ustedes lanzarán). Todo esto es para ponerle más "picante" a la historia y ver que el azar y sus opciones son las que finalmente dirigirán todo. No será una historia larga, más bien muy corta. Si quieren participar en esta, luego de decir el reparto en la introducción (y donde los etiquetaré) ustedes si quieren participar solo tienen que poner "De acuerdo" en el raiting, para saber si tengo que etiquetarlos al final de cada capítulo para que puedan elegir sus opciones o simplemente darme un OK de manera privada en mi perfil o MP. Sin más, comenzamos. Luego de la introducción dejaré abajo el reparto para más o menos ambientar la historia y los conceptos de sus personajes. Introducción: WestLandia. "Corre el año 1910, la pequeña ciudad WestLandia se ve acechada por el aclamado bandido @Gold-Kun , junto con su mano derecha @Marina conocida como la viuda negra y el tenebroso @Plushy , el terror del condado. El sheriff de la ciudad, @Fenix O Brien intenta mantener a raya la criminalidad pero cada vez es más difícil; tiene como ayudante a sus dos alguaciles, la intrépida @Amane y el justiciero @Rojo FireRed quienes son la ley, o al menos el último hálito de ella. La banda de Knight no tiene reparos en mandar al cementerio a quienes portan la placa de metal en su pecho y esto hizo perder respeto al significado de la ley. A su vez, el jefe industrial @alucard tiene su corporación trabajando duramente en las minas de carbón que se encuentran a pocos kilómetros de WestLandia; pero los constantes ataques de la banda de Knight amenazan la empresa y su productividad. No parece buen año para la ciudad, que gracias a la industria de Alucard se vio beneficiada tanto comercialmente como productivamente; pero la empresa amenaza con irse si la situación no es controlada. Para su fortuna, el gran mercenario a sueldo @Bruno EVF llega a la ciudad para cumplir un último trabajo y retirarse con una gran fortuna en sus bolsillos. Su cuadrilla es legendaria; le acompaña la famosa @Liza White , la renegada @Nekita , el silencioso @Narue Feiler , y por supuesto, el último pero no menos importante, @Hey Miguel con sus famosas dos pistolas de oro. Esto parece un sueño divino para el sheriff Fenix, quién no duda en darles asilo y comentarles la situación. Mientras todo esto se desarrolla, a lo lejos; indiferente a la tensión que alberga la ciudad, @DarKLorDNico va a lomo de mula atravesando el árido desierto con dirección a esta misma..." Demás está para decir que si no quieren participar me avisen y así podemos suplantar su personaje con otro xP REPARTO. Gold-Kun como... Contenido oculto Marina como... Contenido oculto Plushy como... Contenido oculto Fenix O Brien como... Contenido oculto Amane como... Contenido oculto Rojo FireRed como... Contenido oculto Alucard como... Contenido oculto Bruno EVF como... Contenido oculto Liza White como... Contenido oculto Nekita como... Contenido oculto Narue Feiler como... Contenido oculto Hey Miguel como... Contenido oculto Y DarKLorDNico como... Contenido oculto EXTRAS Knight como... Contenido oculto ¡Recuerden que si no quieren participar me lo dicen así puedo buscar gente que sí quiera para que esto no quede abandonado! :P gracias a todos y nos leemos! Y si la idea es bien recibida y más gente quiere unirse, me lo dice que siempre hay personajes para añadir! :D
Suena genial :3 Esto es lo que me decías en el perfil? *-* soy como si el comisionado Gordon y el llanero solitario se hubieran fusionado.
Siempre que puedo me gusta apoyar los buenos proyectos y este se ve que es uno muy bueno. Además me han encantado los "como" de cada participante, son geniales las imágenes, todas y cada una de ellas, así que sí. Hermosa música xD
Omg, como es que mi nombre aparece en la intro, tengo una banda criminal y no estaba etiquetada ni tengo a mi "como..." :( rapuma me debes una explicación hombre >_> La idea es genial, la historia promete bastante y la dinámica suena muy divertida, si es posible quisiera participar ;-; , quiero saber como terminará mi banda y si lograremos conquistar a Westlandia(?)
No me llegó la alerta del tag, pero bueno, aquí estoy XD No me quejo del personaje por que siempre me sale mal la queja D: Igual me conformo si es Red Dead Redemption (?
WestLandia: Las perlas del Oeste La comisaria era una estancia pequeña pero atestada; un banco con dos sillas rusticas; dos celdas mugrientas y vacías. Por detrás una puerta que daba al despacho del sheriff, la puerta se encontraba cerrada. Otra puerta parecía llevar a otra habitación, pero estaba cerrada y no había indicadores que dijeran que había ahí detrás. Narue Feiler no dejaba de observar aquella puerta cerrada mientras escuchaba voces lejanas a su alrededor. No era alguien que perdía el interés como si nada, pero aquello prohibido le llamaba de una forma inquietante. Junto a él y escuchando la charla del sheriff, se encontraba el resto de sus compañeros. Por un lado estaba aquella mujer piel roja que le excitaba de sobremanera. Todo el mundo la llamaba Nekita pero nadie sabía a ciencia cierta lo que hacía, ya que muchas veces se le veía salir del pueblo y volver semanas después. Como resultado de ello y a su peculiaridad cultura india, más de una vez el grupo se inventaba algunas historias casi fantásticas sobre ella; y eso sumado a la curiosidad de niño que conservaba Narue, hacía de la india un espécimen particularmente atractivo. Nekita jugaba con unas plumas que llevaba enredadas en su cabello, sin mirar a nadie en particular, pero con sus afilados oídos escuchando todo lo que decían. Parada y sacando trasero con sus curvas, estaba Liza White; con la mirada absorta en el plano que habían desplegado en la mesa. Liza era hermosa para los estereotipos de la época. Pocas mujeres tan bellas conservaban la feminidad en tiempos tan violentos, y Liza era una de ellas. Era conocida, también, por sus peleas en el bar, donde sus habituales borracheras se juntaban con una mala leche tremenda cuando alguien le molestaba más de la cuenta. —Va a ser una larga noche de papeleo… —comentó Rojo FireRed mientras se limpiaba la frente con un pañuelo rojo. Estaba abatido y las consecuencias serían catastróficas tanto para ellos como para WestLandia si no conseguían arreglar la situación rápidamente. Rojo era uno de los alguaciles ayudantes del sheriff. Aún novicio pero con un gran sentido del honor y el deber, Rojo cumple con todas las expectativas de la ciudad y de sus propios compañeros al intentar mantener la ley. —Tenemos que asegurarnos de que la verdad no salga a la luz, no hasta que capturemos a esos malhechores. —dijo el sheriff Fenix. —Si el Sr. Alucard se entera de lo que realmente ha pasado aquí… no lo quiero ni imaginar. Bruno EVF chasqueó la lengua mientras encendía un puro y lanzaba un desdeñoso anillo de humo al techo. Le parecía ridículo que el encargado de la seguridad del condado mintiera a su propia gente para que no le juzguen de inepto. Es por ello que Bruno había abandonado hace mucho el puesto de sheriff en su antigua ciudad. Era un simple emblema manchado de codicia y poder; de mentiras y engaños. El verdadero justiciero es aquél el que pone orden y no disfraza los errores con mentiras, que se vuelven engaños y luego traiciones. Bruno odiaba todo aquello y por ello, cuando sintió la mirada de todos los de la sala, levantó la vista y miró directamente al sheriff. —¿Qué me decía? —¿Que qué opina usted con todo esto, Sr Bruno? Bruno tardó en responder; lanzó el cerillo al suelo y lo pisó con la bota. —No es asunto mío. Usted me paga por atrapar a los miembros de esa banda, no para tener participe activa en las mentiras que le dice a la gente. Fenix le miró incrédulamente; nadie que recordara le había faltado el respeto de esa forma. Rojo alzó las cejas sorprendido. Pero Amane, la segunda alguacil, curvó los labios en una especie de sonrisa que intentó disimular. Amane no estaba de acuerdo con mentir a la gente, mucho menos a Alucard, el encargado de la empresa que abastecía WestLandia. No habían perdido un carromato, habían perdido un tren con mercancía de alta calidad. No era fácil de esconder un tren robado. Tarde o temprano se sabría todo aquello. Pero como siempre, se guardó las palabras. Sabía lo machista que era el sheriff. Hey Miguel, más conocido como Miguel a secas, parecía adormitado. Apoyado contra la pared, con los brazos cruzados a la altura de su pecho y con la penumbra de su sombrero ocultando su rostro parecía una estatua más que un ser vivo. Era un hombre entrado ya en años, pero tan mortífero como en sus años mozos. Y a pesar de su estado en esos momentos, el muy bastardo escuchaba cada palabra que decían. —Por lo que sabemos, la locomotora cayó por el barranco Fanfic. El resto de vagones los encontramos vacíos, completamente vacíos. —el sheriff Fenix se masajeaba la sien. —Aún esperan la llegada del tren en la puerta de la ciudad. —¿Qué traía el tren precisamente? —interrogó Liza White, levantando la vista del plano por primera vez. —Armas experimentales. Todos prototipos. —explicó Rojo, irguiéndose en la silla. —Fabricadas mayormente por nuestro principal proveedor, el Sr. Alucard. Se supone que hoy inaugurarían una nueva fábrica aquí en la ciudad, y la empresa tiene todos los preparativos armados. Es cuestión de minutos para que Alucard esté en la ciudad. —¿Por qué no perseguimos a esa banda de criminales? —cuestionó Narue, bastante aburrido con tanta charla. —La banda de Gold ya lleva meses saqueando los alrededores del poblado sin dejar ningún rastro que condujera a su escondrijo en las montañas, bien resguardado de los intrusos. Es un desierto muy vasto y árido, podríamos encontrar miles de huecos antes de dar con el de él. La banda no es muy grande, a lo sumo ocho personajes contando su líder. Pero últimamente parecen duplicarse. —explicó Amane mientras tamborileaba la mesa con sus dedos. Mientras la reunión seguía dentro de la comisaría una sombra cubrió una porción importante de la plaza. Se trataba de un dirigible de tamaño considerable que hacía maniobras para atracar en el puerto aéreo al norte de la pequeña ciudad. El diseño de la aeronave consistía en una canasta de base elíptica que colgaba, mediante fuertes cables, de un enorme globo ovalado de color ámbar, bastante mugriento, pero en buen estado de conservación. La mayor parte de la canasta era de hierro con ventanas de ojo de buey, pero la parte delantera parecía una elegante jaula de hierro y cristal. Un par de alas, con seis motores de hélice cada una, sobresalían de la canasta del aparato. —Parece que el tren aún no llegó. —dijo Alucard en voz alta mientras observaba la plaza a través de los ventanales. El Sr. Alucard era el capitán de la nave y el dueño del tren saqueado por la banda de Gold. Vestía con una gabardina, un chaleco y pantalón negros, una camisa blanca, una elegante corbata, un sombrero de copa y unas enormes botas que contrastaban con el resto de su atuendo. Un robusto bigote blanco debajo de su nariz y colgando de su espalda había un rifle Winchester. Alucard había viajado a WestLandia personalmente por dos razones: inaugurar la nueva fábrica de armas experimentales, con el que pretendía hacer negocios en la zona, y buscar nuevos tripulantes para su aeronave; un ingeniero extra, gente que supiera usar armas, tal vez un buen cartógrafo y con un poco de suerte algún cocinero. —No sé cuánto tiempo nos va a tomar esto, así que mantengan listo el dirigible para partir en cualquier momento por si acaso. Salgan a divertirse si lo desean, pero asegúrense de que hay alguien siempre en la aeronave para evitar problemas. Me hospedaré en el hotel de la plaza principal; la comisaría no anda lejos y en el bar cercano seguro que encontramos a alguien interesado en unirse a nuestra tripulación. Alucard caminó por la ciudad, el calor era sofocante y ya transpiraba por debajo de su camisa, pero eso no le haría sacar la gabardina; no perdería la elegancia, mucho menos en un lugar así. Su destino era la comisaría, ya que le parecía extraño que su tren no se encontrara en la estación, listo para comenzar las obras. La puerta de la comisaria se abrió y observó al sheriff Fenix con una expresión que le obligó a frenar sus pasos. Detrás del sheriff se asomaron sus dos alguaciles y un hombre extraño con la cara partida por una cicatriz. —Tenemos que hablar, Sr. Alucard. —dijo Fenix. Alucard arrugó el entrecejo. Ya era bien entrado el mediodía cuando un viajero solitario recorría un pequeño camino en dirección a WestLandia montado en una mula. Ataviado con sombrero y dos cartas de ases pegados a él, un pañuelo rojo que le tapaba la parte inferior de la y dos revólveres en sendas fundas montaba silbando mientras le daba a intervalos regulares trozos de zanahoria al animal. Tras él había cargado un enorme macuto que se contoneaba con cada paso. —¡Ánimo Betty, no estamos lejos! La mula rebuznó como si contestara a su dueño. —Lo sé, lo sé. —respondió éste acariciándole el lateral del morro. —Ha sido un viaje muy largo y estás cansada, ¡pero tendrás todas las zanahorias que quieras cuando lleguemos! Betty rebuznó de nuevo y más fuerte antes de pararse, lo que llamó la atención de su jinete. Ante ellos se encontraban tres hombres de dudoso origen, con las caras cubiertas por pañuelos y con revólveres. En el lateral del camino podían verse sus caballos esperando. —¡Vaya, nativos! —los saludó el viajero alegremente. —¡No esperaba encontrar muestras de civilización hasta...! —Cierra el pico y baja de esa mula, despacio. —lo cortó de mala gana uno de los tres hombres encañonándolo desde la distancia. —Caballeros, no sé qué quieren pero les aseguro que... —siguió el viajero ignorando aparentemente el aprieto en el que se encontraba. —¡Baja de esa mula ahora mismo o te bajo yo! —gritó furioso el bandido de nuevo, esa vez disparando justo delante de la mula, lo que la asustó. —¡Guau querida, calma! —exclamó el extraño vagabundo dándole palmadas al animal y acariciándole la crin para evitar que se encabritara. Una vez Betty se relajó, el viajero se dispuso a bajar: —Seguro que hay algún modo de solucionar esto de forma pacífica, mis buenos amigos. —¿Es que quieres un disparo en la cara, idiota? —preguntó otro de los bandidos. —¡Baja de ahí, despacio, y cállate de una vez. —¡Y pon las manos donde podamos verlas! —ordenó el último. El viajero bajó de Betty con las manos en alto, encarándose ante el trío de forajidos que le apuntaban con sus armas. —¡Fuera ese sombrero! —escupió el bandido que estaba al frente. —Queremos verte bien. —Si tú lo dices... —murmuró el extraño, quitándose el sombrero lentamente con la mano derecha y sosteniéndolo en alto tras hacerlo. —¿Qué hace a alguien llevar esas cartas en el sombrero? —le interrogó el segundo bandido. —Bien dicho, Knight. —dijo uno de sus compañeros, riendo. —¡Parece que nos topamos con un cómico! —Amigo mío, es una larga historia y el día es muy corto. —contestó el viajero. —Me dirijo a WestLandia, para su información, y sería un detalle si pudiéramos acabar con esto para que pudiera seguir mi camino. —¿Cómo dices? —soltó el primer maleante. —¿Eres estúpido o qué, no te das cuenta de que te estamos robando? —Algo sospechaba, sí, pero confiaba en que pudiéramos zanjar este encuentro tan violento de forma satisfactoria para todos... —¡Desengancha el macuto de la mula o te vuelo la tapa de los sesos! —ordenó el bandido al frente sin dejar de apuntarle. — ...pero veo que no hay otro remedio. Con una velocidad cegadora el extraño desenganchó su gabardina y la arrojó al trío. Aprovechando el escaso margen que esa distracción le otorgaba desenfundó sus revólveres y disparó hasta vaciar los tambores de ambas armas a través de la gabardina; cuando ésta cayó los tres forajidos estaban en el suelo. El eco de los disparos aún se podía oír perdiéndose en la distancia cuando el viajero, guardando sus armas, se acercaba a recoger su prenda y comprobar el estado de sus asaltantes; dos yacían muertos mientras el tercero intentaba alejarse a rastras dejando un rastro abundante de sangre en la arena del desierto. Cuando vio que el extraño se acercaba intentó dispararle pero antes de poder apuntar recibió una patada en el brazo que le hizo soltar el arma, que salió volando hacia un pequeño desnivel en el lateral del camino. Chascando la lengua en desaprobación y negando con la cabeza, el extraño se agachó a su lado: —No puede decirse que no lo haya intentado, ¿verdad amigo? ¿Knight si no escuché mal? El bandido le escupió una mezcla de saliva y sangre a la cara. —Eso no ha sido muy cortés, a decir verdad. El viajero cargó el revólver e hizo el amago de ahorrarle la miseria a Knight pero cuando estaba a punto de rematarlo como a un cerdo reculó: —¿Sabes qué? En agradecimiento por esta acogedora y cálida bienvenida te voy a dejar vivir, sólo para que veas lo simpático que soy después de todo. El tipo hizo el signo de la paz con la mano derecha, se levantó limpiándose con el pañuelo el escupitajo, se volvió a poner la gabardina y el sombrero y se dirigió hacia su mula. —Vamos Betty, ya vamos con bastante retraso. Tenía un pie ya en uno de los estribos cuando oyó jaleo a sus espaldas, a la izquierda del camino. Se giró instintivamente y vio a unos cinco hombres a caballo y armados más, gritándole y mentando a su por fortuna difunta madre. Parecía que los tres bandidos del camino no estaban solos después de todo. —Oh mierda... Saltó al lomo de Betty y la hizo arrancar a correr, con las balas silbando tras ellos, no sin antes hacer que la mula pasara por encima del bandido herido para pisarle las pelotas de un pisotón (¡cosa que ocurrió!). El hecho de que Betty fuese una mula más el enorme macuto que llevaba a cuestas estaba haciendo que poco a poco los cinco bandidos recortaran la distancia más y más. Si no hacía algo iban a atraparlo, así que agarró un palo que llevaba la mula colgado en un lado, ató una zanahoria entera a él y lo enganchó en un compartimento especial que el animal llevaba en la cabeza, motivando a Betty a correr sin pararse sin necesidad de que su jinete la espoleara. Hecho eso, el sujeto giró sobre sí mismo y se colocó dando la cara a sus perseguidores, quienes estaban cada vez más cerca. Tras examinar uno de los muchos bolsillos del macuto el hombre misterioso sacó un par de lo que parecían unas esferas metálicas con protuberancias con un botón. Tras activar aquellos extraños dispositivos los arrojó a sus perseguidores, adheriéndose a dos de estos y explotando tras pitar durante unos segundos. Los restos de bandido y caballo de bandido empaparon a los tres supervivientes, quienes a pesar de la sorpresa no cesaron en su intento de derribar al tipo que había matado ya a cuatro de los suyos. —¿Son persistentes, eh? —masculló el perseguido. —¡Muy bien Betty, estos bandidos hicieron un pedido! ¡Jugoso y fresco, por favor! Aún corriendo con los ojos centrados en la zanahoria que se mecía sobre su cabeza, la mula levantó la cola y soltó un ñordo considerable que cayó como un saco de patatas al camino. Uno de los caballos pisó el producto fresco, resbalando y cayendo al suelo estrepitosamente mandando a su jinete contra un montón de cactus que crecían en el borde de la curva que acababan de pasar. Los dos bandidos restantes cesaron su persecución tras eso, maldiciendo y tratando de acertar una última vez a su fallida víctima. El extraño volvió a su posición original, desenganchó el palo y la zanahoria de éste y se la dio directamente a Betty, que empezó a comérsela con efusividad. El jinete se dio la vuelta una última vez: —¡Y espero que recuerden este día como el día en que CASI le roban la mula al famoso e intrépido Dark Lord Nico! —se despidió riendo y agitando su sombrero mientras Betty, rebuznando de alegría por haber conseguido al fin la zanahoria, y él se perdían tras una curva; se podía ver ya WestLandia en el horizonte. ... ... ... El poblado desconocía que eran observados de cerca; ocultos tras hierbajos y las dunas que el desierto formaba a los pies de la ciudad. Estaban perfectamente camuflados mientras veían atentamente los movimientos de todos los personajes. —Quiero ese globo aerostático. —dijo Gold Kun mientras mascaba tabaco. Los bandidos que le rodeaban afirmaron con la cabeza en silencio. —Ahí está el verdadero tesoro. Las armas que recogimos de la carga del tren es apenas el comienzo. Marina observaba cauta la ciudad, tal parecía que el sheriff salía de la comisaría para recibir al sujeto que bajó de la nave aérea. Plushy sonreía de lado, ya sentía la emoción de la batalla dentro de sí. —¿Alguna noticia de Knight? —preguntó Gold a sus subordinados. Marina negó con la cabeza. —No regresó. Se llevó un grupo para asaltar a un forastero que se acercaba a la ciudad. —No podemos esperarlo. Da la señal. La mujer se levantó apenas de su escondite y silbó al aire. Le fueron respondidos carcajadas y gritos de euforia desde la lejanía que a medida pasaban los segundos se acercaban velozmente. De un momento a otro miles de jinetes atravesaron el claro y pasaron junto a ellos, lanzando disparos al aire. Se dirigían a WestLandia. Entre la humareda de polvo que los caballos habían levantado entre ellos, aún se distinguía los ojos de los tres, expectantes e indiferentes. Era hora de tomar un camino. Decisiones para @Gold-Kun @Marina y @Plushy Acciones. 1) Bajar junto la horda de jinetes y entrar directamente a los tiros en la plaza central. 2) Aprovechar la distracción del frente y colarse por detrás en dirección al globo aerostático. 3) Atacar la comisaría y prenderla fuego para generar caos entre los habitantes al ver el único emblema de ley perdido. 4) Bajar junto la horda de jinetes y dirigirse hacia las tabernas y comercios para incendiarlos. Las decisiones son puramente individuales, es decir no pueden escoger una opción dos usuarios.
HAHAHA, @DarKLorDNico No sé como, ¡pero me las vas a pagar miserable! Me dejaste sin bolas junto con tu mula >:lll pero las tuyas no te van a durar mucho tiempo. Honestamente, Rapu admiro la cabeza que tienes para poder meter a tanntos usuarios en la historia y hacer que cada uno tenga su relevancia en la historia. A mi la cabeza ya me hubiera explotado (?) ¡va excelente! Ahora yendo con las opciones, necesito que mis camaradas venguen mi honor ¡y mis pelotas! me voy por la 2: Saludos :D
Wao, todo el capítulo me tuvo en suspenso. Comprendo que Fenix quiera ocultar la verdad, pero esta sale porque sale, para comenzar el propio sr. Alucard ya está ahí en WestLandia para pedir explicaciones, aunque debo decir que me parece una buena solución la del sheriff de contratar a pistoleros, como en este caso a Bruno, para que le ayude a derrocar la banda de salteadores. Por otro lado, lo que pasó con Knight fue horrible. ¿Sigue con vida? DarkLor lo llenó de balazos y Betty lo pisó y todavía me pregunto si continúa vivo xD Ahora, la parte final fue también muy interesante. El que los jinetes entren así a la ciudad es una muy buena distracción para que Gold y sus dos compañeros vayan por ese globo, así que la acción dos me parece más factible. Creo que los jinetes harán su parte para crear el suficiente despiste y así Gold pueda ir por "su" globo :)
OMG de verdad que tengo que salir más seguido de mi zona a leerme originales. A pesar de que no soy de western siento más como si estuviese viendo/leyendo un anime con esta temática, algo onda Baccano fusionado con Trigun. LOL Nico salió super badass y pobre Knight con el "orgullo" lastimado, lo cual es como muy ashafsahgsfasgafshasgf si pensamos en los personajes no como en originales sino en personajes inspirados xD Y se viene más badasseria *o* De opciones al igual que el resto me voy por la 2, se me hace la más lógica y prudente para que todo vaya de acuerdo al plan, muajaja. Edit. leyendo bien el texto, quiere decir que si alguien ya agarró la opción ya no se puede escoger? Bueno, si es así escojo la 4. Sólo como dato, puedes poner que mi nombre realmente es Plushenko que es una apellido real, ya sabes, solo para justificar las barbas (?)
Lo prometido es deuda... pese a que no lo prometí personalmente, pero sé que te llegó mi mensaje xD Bueno, bueno, esto apenas empieza y ya ha epicidad hasta por donde no se ve. Tampoco me había tocado leer mucho el tema del western y de hecho ni en películas suelo verlo pese a que sé que puede lograrse una gran aventura y tú aquí ya lo demuestras, jiji. Para empezar esa tensión que hay en la comisaría porque Fénix ya no sabe ni qué hacer para calmar a Gold y sus bandidos. Eso quiere decir que Gold y compañía son por demás ingeniosos y poco a poco se hacen terreno para que las masas le teman. Me pregunto si Fénix ya sentirá cierto temor por ellos, hm. Menos mal que Bruno y sus mercenarios han llegado. Estoy segura de que haciendo los negocios apropiados, Fénix logrará que Bruno y los suyos les ayuden con esas malosos. La escena de Dark Lord Nico estuvo increíble. Menuda carisma le has puesto al hombre xD Él junto con Betty han tomado un puesto alto en mi top de favoritos :P Veremos cómo avanza la cosa, pero por el momento se ha lucido de una manera asombrosa este forastero que por el momento no tiene nada que ver con los problemas del pueblo pero que ya le ha dado en la torre a algunos secuaces de Gold. Lo que le hizo a Knight no tiene nombre y hablo de la pisada, ¡ouch! Me pregunto lo mismo que Marina, ¿sigue con vida? xD Si es así, ¡qué aguante Knight! ¡Eso es ser un hueso duro de roer! Seguro y que sí planea vengarse bien y bonito. Pero bueno, esto se pone más interesante con el nuevo ataque de Gold y su banda. ¿Será que podrá conseguir ese globo que tanto desea? Ya lo veré, por lo que espero el siguiente capítulo con ganas y paciencia. Por el momento me despido esperando que estés bien hoy y siempre. Te cuidas mucho. Hasta otra.