Las flores estaban espléndidas, qué gran variedad había plantado la señora Stephanie, ¡y qué bien cuidadas estaban! Nadie parecía llegar aún, y yo ya había terminado mi cometido con las flores. Creo que tenía tiempo suficiente para pasear un rato por casa.
—A ver, ¿qué se supone que es esta manchita de aquí, una casa? Y lo que hay al lado es una especie de... ¿parque? —Glaceon, quien observaba desde mi hombro el mapa del videomisor, trataba de ayudarme con las direcciones. Togekiss ya sobrevolaba la ciudad y yo aún sin idea de dónde quedaba la casa de Steve... simplemente genial—. ¡Ah, espera, solo era una mancha de chocolate! ¿Pero qué...? ¡Glaceon! —¿G-Gla? —la aludida se limpió el morro de chocolate con rapidez, tratando de ocultar que acababa de comerse el dulce de mi mochila que tanto me gustaba. Suspiré, volviendo a atender a las supuestas indicaciones del videomisor, cuando Togekiss captó nuestra atención de inmediato. Parecíamos sobrevolar una explanada y allá a lo lejos una linda casa se dejó ver, con su jardín y plantas incluído. ¿Sería este el lugar? Togekiss pareció estar de acuerdo. —¡Lucas, es por aquí! ¡Seguidnos! —exclamé girando y viendo a Archeops siguiéndonos de cerca. Señalé la casa más cercana y comenzamos a descender. La pokémon aterrizó con la delicadeza que la caracterizaba frente a las puertas de la casa, que se encontraba ligeramente entreabierta. Bajé del lomo de Togekiss con Glaceon en mis brazos y le agradecí el viaje, devolviéndola a su ball. —Bien, aquí estamos... —cogí aire, nerviosa por alguna razón, y di un paso al frente, abriendo poco a poco el portón. La cabecita de Glaceon se asomó, olisqueando su interior, y finalmente pasé—. ¿Hola, hay alguien por aquí?
Y a toda velocidad me encontraba sobre Flygon, Karrablast y Plusle parecían divertirse por el vuelo por lo que solté unas risas junto con ellos, pero justo al aterrizar en la Ciudad no sabia ni siquiera a donde ir... Rápidamente libere de su pokebola a Hydreigon y regrese a Flygon, el estaría bastante exhausto y un buen descanso seria lo mas correcto, acudimos juntos a un Centro Pokemon y deje a Flygon para que descansara, ya estando mas repuesto mande a Lucario y a Flygon a la casa del árbol para que cuidaran de ella y que vieran que los demás no estuvieran metidos en problemas. Estos asintieron y partieron en el cielo, así mismo encargue que mandaran a Ninjask para poder buscar rápidamente la casa con su velocidad, pero para mi sorpresa un pequeño polizón se vino sujetado por las patas de Ninjask, Poochyena como siempre de curioso decidió acudir con nosotros. —Poochyena cuantas veces debo de decirte que es peligroso que viajes así... Ven acá pequeño...— solté una pequeña risa pues era imposible regañar a un pokemon tan adorable. Todos trepamos sobre Hydreigon y emprendimos vuelo, mientras Ninjask mas rápido que nosotros revisaba casa por casa. Finalmente parecía que la habíamos encontrado puesto que Ninjask voló rápidamente, al regresar con nosotros e indicarnos por donde era a lo lejos pude ver a Liza ingresar al porton de la casa, bastante grande y chula por cierto. Baje del pokemon sombrío y lo regrese a su pokebola, aliste la bolsa que cargaba Hydreigon y revise que estuviera todo, bien los regalos de Plusle, Ninjask, Hydreigon, Poochyena y Swampert... bien los demás los llevaron Flygon y Lucario correcto, arregle la bolsa, tome las galletas y emprendí camino al portón de la casa.
Stephanie Skylake. Una voz femenina llamó la atención de mamá Stephanie. Entonces, se asomó por la ventana, y abrió los ojos grandemente al ver de quién se trataba. Rápidamente, mamá Stephanie salió como un rayo hacia la entrada, y recibió a los recién llegados. —¡Pasa, pasa! ¡Adelante! No tengas vergüenza —le dijo a Lucas casi empujándolo a la casa. Una vez que éste entró, cerró la puerta y volteó a mirar a Liza. >>Al fin nos conocemos. Tú y yo tenemos que aclarar algunas cosas, "querida" —Al terminar de decir la frase, mamá Stephanie comenzó a golpear la palma de su mano con un rodillo, repetidas veces. Contenido oculto: cara de mamá Stephanie Steve Stone. —Emmm.... Cuando entonces, un ruidoso "¡Pasa, pasa!" me interrumpió y vimos llegar a un confundido Lucas a la casa. —¡Oh! Lucas, ¿cómo estás?
—Feliz Navidad—fué el saludo a la madre de Steve, al entrar al umbral. Sonreí al ver a todos los que estaban reunidos—Eh, hola. Espero no llegar tarde, tuve que comprar algunos regalos para mis pokémon. En mi hombro, Chatot saludó—¡Humanos!—Llevaba un pañuelo en el cuello, con un cascabel con el que hacía sonar el típico tono navideño. Emperador, detras mío, llevaba al cuello una bufanda azul con dibujos de tridentes dorados. Y a mi lado, Scraggy había entrado, con una correa en su cintura y sonriendo ampliamente. —Feliz Navidad a todos—sonreí. Contenido oculto ¡Si hay señal en casa de mi tía! :'D soy muy feliz de poder estar n.n Algo gracioso: hace unas semanas hice un one-shoot donde Drake iba tarde a una reunión en plena navidad por estar comprando regalos, soy un jodido profeta (? Señor @GalladeLucario, no se enoje por haberme teletransportado, es la magia de la Navidad (? Okno, pero tenía que hacerlo uwu
Después de un inesperado y rápido viaje habíamos llegado a Aerosol seguido de mi Staraptor que aun tenía al Natu de Ukita en su cabeza, algo ligeramente enfadado de ese repentino vuelo en el cual había visto a Staraptor volar debajo de Noivern solo por si acaso, así que cuando aterrizamos se apresuró a asegurarse que estaba bien y que nada había pasado. Luego Steve mencionó el jardín de la señora Stephanie y casi de inmediato Ukita comenzó a decir que no quería ver el jardín y las diversas flores que había en el jardín para luego prácticamente desaparecer en el jardín mientras que Steve y yo nos adentrábamos a la casa algo más tranquilos. Aunque después vino mamá Stephanie a explicarle algo a Steve que al escuchar casi por completo la primera frase me encaminé un poco lejos para evitar seguir escuchando la conversación, no creía que fuera bueno que la siguiera escuchando así que.. supongo que fue la mejor decisión. No mucho después Ukita ingresó a la casa otra vez para.. ¿retar a Steve?, reí levemente y cuando me acerqué a él me coloqué a su altura y lo acerqué levemente — Hey peque, yo ya se tu secreto — murmuré con una ligera sonrisa en mi rostro antes de volver a levantarme y revolví su cabello con tranquilidad — No le veo nada de malo. — agregué antes de encaminarme a la puerta de la casa, si la señora Stephanie había salido significaba que alguien más había llegado. Y efectivamente Liza, un chico que no conocía, Drake y a lo lejos parecía estar Brendan.. en fin, la señora Stephanie quería al parecer hablar en privado con Liza con un amenazante rodillo en su mano — ¡Liza! — le saludé bastante contento, abrazandola en el proceso — Señora Stephanie, ¿le molesta si se la robo antes de que hable con ella? — pregunté con una sonrisa tranquila, y una mirada ligeramente suplicante. Y sin esperar a su respuesta, me coloqué detrás de Liza y poco a poco comencé a guiarla hacia el interior de la casa, había esa ligera necesidad de que ella también viera a Ukita, los reencuentros siempre eran lindos. — ¡Muchas gracias! @Liza White
Note como Dante salia de la casa para llevarse a Liza dentro de ella, por lo que la que parecía ser la mamá de Steve lo tomo con bastante tranquilidad a pesar del rodillo que tenia en manos, regrese a Ninjask y a Hydreigon pero en ese instante Swampert salio de su pokebola, le acaricie y continuamos el camino. —Plusle por si las dudas tu ve al frente si?— trague saliva mientras mi Plusle se negaba con la cabeza, al final de cuentas avanzamos por la calle hasta llegar al portón, con Poochyena y su pañuelo navideño atado al cuello, el Karrablast de Liza, Plusle y Swampert. —Hola gente! Traje galletas! Solo que no se donde dejarlas...— una ligera gota de sudor recorrió mi cabeza y luego solté una risa, había abandonado muchas de mis prendas y las había cambiado por unas mas navideñas, los pantalones cortos cambiaron por los de mi antiguo vestuario, solo que sustituí el negro con verde por un Blanco con Verde, mantuve las zapatillas deportivas color rojo y me coloque un chaleco que tenia los colores verde y blanco mientras en mi cabeza abandone ambos gorros por uno de navidad. Mis pokemon no eran la excepción, Plusle tenia un traje completo de Santa adaptado para su tamaño, solo que sin las botas ni la barba, Swampert solo tenia su gorro navideño y un collar color blanco en el cuello, con adornos de copos de nieve en color azul y en el centro su mega piedra.
No pasó mucho antes de que llegara Dante, trayendo a Liza consigo. Más tarde, apareció Brendan, con sus pokémon vestidos para la ocasión. Emperador dió una cabezada de respeto hacia Swampert, y Chatot saludó a los llegados. —Hey—dije, saludando a Brendan. Chatot también quiso dar su saludo.—¡Hola, humano!—movió de nuevo su pañuelo, produciendo elegres tintineos con el cascabel.
"Al fin nos conocemos. Tú y yo tenemos que aclarar algunas cosas, "querida" Lenta, muy lentamente, fui alzando la cabeza al sentir como el cuerpo de una mujer me impedía adentrarme del todo en aquella casa. Dirigí una expresión de auxilio hacia Lucas al ver de reojo un rodillo amenazante en las manos de la mujer, pero este fue empujado hacia el interior sin poder hacer nada para evitarlo. La miré a los ojos, y Glaceon se revolvió entre mis brazos al sentir como apretaba el agarre inconscientemente, quizás por la tensión del momento. Sin duda, ella debía de ser la mamá de Steve, la mujer a la que había tenido tantas ganas de conocer. Parecía que el sentimiento era recíproco, en cierta forma. No voy a mentir, aquel recibimiento me había puesto nerviosa. La madre de Steve parecía golpear con afán un rodillo entre sus manos, y con cada golpe el miedo iba en aumento. ¿Por qué esa mirada, acaso iba a usar el objeto contra mí? —Oh, ¿cosas que aclarar, dice? Claro, ¿de qué quiere hablar? —dejé escapar de mis labios al fin, curvándolos en una tímida sonrisa. Era la madre de Steve al fin y al cabo, debía confiar en ella, ¡seguro era una buena persona al fin y al cabo! Quizás el rodillo sea anti-estrés y todo, quien sabe. A veces, las apariencias engañan—. Encantada de conocerla, por cierto. Soy Liza Wh... "¡Liza! Señora Stephanie, ¿le molesta si se la robo antes de que hable con ella?" Pero antes de acabar de hablar, de escuchar la respuesta de la mamá de Steve y de si llegaría a atacarme con el rodillo o no, estaba siendo guiada por Dante hacia el interior de la casa. Yo me dejé llevar, aturdida por la extraña situación en la que me vi envuelta en cuestión de segundos, pero giré la cabeza antes de alejarne del todo para despedirme momentáneamente de la mujer. —¡Continuaremos la conversación en otro momento, señora Stephanie! ¡Disculpe! —y tras alejarnos del todo, pude volver a respirar algo más tranquila. Noté entrar a más gente, pero mi atención se centró en exclusiva en Dante, a quien miré sin entender nada—. ¿P-puedes... puedes explicarme qué acaba de pasar?
De repente, Dante se acercó y sugirió algo referente a un secreto... ¿Estaría hablando de mi amor hacia las flores? Mejor sería no decir nada, me podría estar equivocando. — No le veo nada de malo. ¿Por qué me generas estos dilemas, querido dante? Qué va, me limité a sonreír y afirmarle con la mirada. Intenté agregar algo más, pero mi pensamiento se vio interrumpido por el llamado de Dante... ¿Liza?, ¿sería la misma Liza de siempre? Eso tendría que verlo con mis propios ojos. En efecto, la muchacha castaña se acercó, sin notarme y con una mirada casi de confusión, le hizo una pregunta a Dante. Era una ilusión volver a verla, Liza había sido, junto a Emily, una de las primeras amigas que hice al iniciar mi viaje en el mundo de los Pokémon. Con ella había pasado incluso un entrenamiento exhaustivo hace mucho, o algo así. Cómo la vez que viajamos junto a Steve, ¡hasta fuimos por el trío de perros legendarios! A punto de saludar y con una boba sonrisa en la cara, noté que más personas entraban: Había un pálido muchacho quien se me hacía desconocido, seguro era algún tío muy joven para serlo. Por otro lado estaba Brendan, ¿se llamaba así? Hace mucho, pero en serio, mucho tiempo que no lo veía, tal vez ni se trataba de él, pues tenía un atuendo muy diferente a cómo lo vi antaño, pero sus pokémon estaban perfectos para la ocasión, eso sin duda. —¡Liza, hola!— Por fin exclamé sin pensarlo. Me tardé un poco, pero liberé toda mi entusiasmo en ese saludo, seguro estaría sorprendida de verme. Así entonces, poco a poco y con la llegada de invitados, el ambiente se puso más navideño, más familiar.
Tras salir de la cueva con una nueva incorporación al equipo, arrastrado gran parte del camino por Liza, montamos ambos en nuestros pokémon voladores para viajar a casa de Steve para una comida navideña. ¿Steve? ¿De qué me sonaba ese nombre? Quizás lo hubiese conocido alguna vez... No pasaron más de quince minutos hasta que Togekiss empezó a descender a las puertas de una enorme casa con un igualmente grande y colorido jardín. Seguro que allí vivirían un montón de pokémon bichos y planta... O quizás no, quién sabe. Nada más poner pie en tierra, la madre del chico, Steve, me saludó como si me conociese de siempre y me dio un leve empujón hacia dentro, dejando a Liza fuera, a su merced. La verdad es que me daba algo de vergüenza entrar por las buenas, y más solo, ya que era nuevo y quizás muchos no me conociesen. De hecho, ¡dudaba si yo mismo conocía a Steve, el anfitrión! Una voz me llamó desde dentro. —¡Hola Steve! Cuanto tiempo desde la última vez que combatimos, ¿qué tal te ha ido? —devolví el saludo reconociendo la figura. Y no solo estaba él, también estaba Drake, Brendan, y dos chicos que no conocía—. Y hola a todos, ¡feliz navidad! Como no tenía mucha relación con nadie, pronto se me acabaron los temas de conversación (que se reducían a desear feliz navidad). ¡Qué vergüenza iba a pasar todo el día, limitándome a estar sentado y comer! Por lo pronto, tomé asiento.
"¡Liza, hola!" Antes de que mis dudas fuesen resueltas a manos de Dante, una voz muy, muy familiar me saludó entre los presentes. Casi me da un vuelco al corazón cuando divisé entre los pocos allí reunidos a alguien que llevaba mucho tiempo sin ver, y tuve que pestañear un par de veces para comprender que esto no era una alucinación momentánea. —¿Ukita? ¿De verdad... de verdad eres tú? —caminé hacia él revisándolo de pies a cabeza. Estaba... diferente, pero la esencia que le caracterizaba seguía allí, junto a él. Era el mismísimo Ukitashi en persona. No tardé en acelerar el paso y acabé abrazándolo con toda la emoción del momento, levántandolo un poquito del suelo—. ¡Sí, eres tú, no me lo puedo creer! ¿Pero dónde te metiste todo este tiempo, pequeñajo? ¡Si hasta te ves diferente! ¿Has crecido un poco o es cosa mía? Glaceon se bajó antes de ser aplastada entre ambos cuerpos y se quedó a los pies de Dante, observando la escena con una sonrisa mientras movía la cola feliz. Bajé a Ukita casi al instante, no quería asfixiarlo ni mucho menos, ¡pero no podía creerme aún que lo tuviese en frente, después de tanto! —Me alegra tanto verte de nuevo, espero que hayas estado bien todo este tiempo —le sonreí, colocándole un poco el despeinado cabello que le había dejado, y miré hacia el resto sin borrar la expresión en mi rostro—. Oh, casi se me olvida, ¡Feliz Navidad a todos!
Steve Stone. —¡Que emotivo! —exclamó mamá Stephanie—. Pero se acabó el tiempo, queridos lindos preciosos todos, ahora les toca esperar a ustedes. Antes de que cualquiera pudiese hacer algo, mamá Stephanie tomó a Liza del brazo, y con su otra mano tomó el rodillo y volvieron a salir de la casa. Arceus sabrá que pasará ahí. Algo si es seguro... yo no, porque mientras pasó dicho evento, yo estaba en la cocina buscando el pastel que mamá Stephanie me pidió sacar, de seguro aprovechó esa instancia. —Bueno, ¿alguno quiere pastel? —les pregunté a todos—. ¡Está recién sacado del horno!
Pero sin dejar tiempo a respuestas, el ambiente navideño se vio interrumpido drásticamente por el sonido de unas palmadas en la lejanía. Unas lentas, exageradamente fuertes y con cierto toque sarcástico que me hizo esperar lo peor. Entrecerré los ojos cuando vislumbré a la mujer entrando en la estancia junto a su inseparable rodillo. Sí, mamá Stephanie había vuelto a la escena, y parecía que mi tiempo de libertad se había acabado. "¡Que emotivo! Pero se acabó el tiempo, queridos lindos preciosos todos, ahora les toca esperar a ustedes." Y sin darme tiempo a reaccionar, volví a ser arrastrada por el brazo esta vez hacia el exterior de la casa, lejos del resto de los presentes y de ninguna clase de protección. La última vez que pude verles, parecían observar la escena sin entender qué estaba ocurriendo. Mi expresión no pudo ser muy diferente a la del resto. *** Y allí estábamos, solas ella y yo. Me abracé a mí misma al sentir una corriente de aire helado recorrer mi cuerpo casi al segundo de haber salido al exterior, sin duda la diferencia térmica era grande. La miré, tratando de conservar la calma, y lancé finamente la pregunta que daría inicio al tan inesperado suceso. —¿Y bien, de qué necesita hablar conmigo? —dejé caer la cuestión sin dejar de observarla, con cierto nerviosismo en mi voz.
Contenido oculto D': Ave Atque Vale, @Liza White. Mejor rolera, mejor persona, no muy querida casi-yerna (?? Razón de muerte: mamá de Steve y rodillo maquiavelico (? PD: Amo que en otros paises se le diga "pastel" a lo que en mi país se dice "pasticho" nwn/ —¡Pastel por aquí, por favor!—entonamos Hiko y yo, muertos de hambre. No pude evitar notar que la mamá de Steve se había llevado a Liza hacia fuera de la casa, empuñando un rodillo. Ugh. Esperaba que no hubiera problemas... Saludé a Lucas, un amigo de Liza, y me senté. Emperador estaba afuera, practicando sus tajos y patadas con Registeel. Scraggy hace rato que se había quedado dormido en una silla, y lo había metido en su pokeball.
No me molesté mucho en responder la pregunta de Liza, ya que como había imaginado Ukita la había visto y no había tardado mucho en verla y hacerse notar para finalmente saludarse. Se podía decir que la misión estaba cumplida y ya no tenía nada mas que hacer, aunque claro.. la señora Stephanie no tardó mucho tiempo en aparecer y volverse a llevarse a Liza rápidamente, ojalá no fuera nada malo. — Yo por ahora no, gracias Steve — dije caminando tranquilamente hacia uno de los sillones disponibles para tomar asiento, ¿llegarían los demás o solo seríamos nosotros?
Stephanie Skylake. Mamá Stephanie cerró la puerta duramente, y miró a Liza por unos segundos. Luego tomo aire, juntó sus dedos y emitió un potente chiflido. Seguido de esto, aterrizaron a ambos lados una elegante Swanna y un gran Pelipper. Sin embargo, ninguno de los dos tenía la típica sonrisa y mirada tranquila con los que se le solía ver. También, del lago del jardín trasero salió el as de mamá Stephanie, Gyarados, y se dirigió rápidamente hasta estar detrás de Liza, viéndose esta rodeada por todos los pokémon. —Amigos míos —dijo mamá Stephanie—. Quiero asegurarme de que no nos interrumpan como la última vez, pues tengo entendido que Anako Honda y otros más llegarán en un rato. Mamá Stephanie tenía una sonrisa en su rostro, la cuál a lo lejos parecía denotar inocencia. Sin embargo, para Liza que estaba cerca de ella claramente no lo era, la sonrisa era más bien tétrica. —Bien, linda, te lo preguntaré de una vez... ¿¡Cuáles son tus intenciones con Steve Stone Skylake!? Rápidamente, la expresión facial de mamá Stephanie cambió a una furiosa, con una mirada muy penetrante. La doña en verdad intimidaba. Steve Stone. Y, nadie me respondía... Parecía que a todos y cada uno de los presentes se les había comido la lengua los Rattata. Tenían una mirada que era como una mezcla de confusión y terror, ¿acaso había dicho algo malo? —...n-no entiendo, ¿se supone que es una falta de respeto comer pastel en estas fechas o algo? Porque en serio no tenía idea si ese fuera el caso... —susurré tímidamente, rascándome la nuca nerviosamente. Sin embargo, me sentí mejor cuando finalmente Drake y su Chatot pidieron un trozo de pastel. Suspiré aliviado y le ofrecí un pedazo de torta en un plato. Dante, por su parte, dijo que no quería en el momento. Ya más tranquilo, me senté a comer un trozo de pastel junto a Drake, que en el momento era el único que estaba comiendo.
Liza seguía retenida por la madre de Steve... ¿Saldría con vida? Ese rodillo parecía amenazador. Mientras, Steve ofrecía algo de pastel. En un principio, no tenía pensado comer (para qué mentir, me daba algo de vergüenza), pero al ver a Drake pedir un trozo me animé, ¡además, tenía muy buena pinta! —A mí también me gustaría algo de pastel, si puede ser —pedí todavía algo cortado.
Me sentí un poco mejor cuando pude llevar algo de comida a mi estómago. ¡Y que comida! Iba a tener que pedir la receta. Le dí unos trozos a Chatot, quien se maravilló con el sabor y fue él quien pidió a Steve la receta de la comida. —Etto...tu mamá parece estar muy decidida a tener una charla a solas con Liza—le comenté a Steve—¿eso es normal?
Liza me miró de arriba a abajo, ¡en verdad era yo! Un enorme abrazo se me fue dado, para ella seguía siendo el mismo y eso era bueno. —He estado de maravilla, ¡entrenando muy duro en las Islas Caballete!— Tendría que seguir con ese cuento pues como holgazán no podía quedar. Liza se encontraba bien al parecer, pero antes de que la charla se extendiera, la señora Stephanie apareció y se la llevó, tenía cuentas pendientes con ella, vi que fueron hasta la cocina y de ahí no salieron por un buen rato, ¿de qué hablarían esas dos? Eventumente, el buen Steve ofreció pastel para alegrar la velada, yo tomé un pedazo rápidamente y me senté junto a Dante. Habían dos personas a quiénes no conocían, el tío y otro muchacho había surgido ahora, deseando feliz navidad a todos como si su vida dependiera de ello. —¡Hey, yo soy Ukitashi, un gusto conocerlos, tienen la dicha de, de, conocerme justo, en mi épico regreso! — Fue algo torpe lo que dije, pero esperaba contagiar la buena. Contenido oculto Feliz navidad a todos <3