melani Finalmente Rysha había llegado, pero no fue lo que esperaba, sus gestos eran fríos y su rostro reflejaba algo de ¿trstesa?, solo asentía con la cabeza, algo andaba mal, me guio hasta las habitaciones y me presento mi nuevo hogar, estaba parada enfrente de ella, me sonrió y prometió cuidarme, su tono de voz era diferente al de la primera vez, cuando la conocí, tome sus manos que se posaban en mis hombros y la mire un tanto seria - ¿Qué fue lo que sucedió? - questione sin rodeos, podría apostar lo que sea a que pasó algo en mi ausencia
Henry Cuando había visto entrar a Ryshia y Cat hice un intento por levantarme, pero el dolor de las heridas me obligó a quedarme sentado y frunciendo el ceño. No era la primera vez que mis movimientos eran limitados a causa de lastimaduras pero, a pesar del correr de los años, seguía siendo algo que me irritaba en demasía. Pero cuando llegó a mis oídos la noticia de que la nieta de aquella anciana murió, me quedé paralizado en mi sitio, guardando silencio como todo el mundo. Miré a Ryshia y Cat, y reparé entonces la enorme tristeza y la frustración que parecía salir por sus ojos. Yo también me sentí mal, como si también fuese responsable de no haber llegado a tiempo... No me quise imaginar lo que hubiera pasado si Pelotita moría por mi imprudencia... Aguardé a que casi todos se retiraran y, cuando no quedó nadie más que los novatos, me puse en pie con dificultad y un leve quejido. Me acerqué a Cat. Pareció no darse cuenta de que me había acercado, hasta que apoyé una mano sobre su hombro. —Cat...
Caterina Así que, tras el viaje, llegamos al club. En silencio. Porque ninguno estaba de humor para hablar más de lo necesario. No pasó mucho tiempo hasta que recibí otro golpe emocional no esperado en aquella noche: "Al no estar Pelotita..." ¿Al no estar Pelotita? Y era cierto. Giré la cabeza en todas direcciones, preocupada. Como era de esperarse no encontré al chico en el lugar. Y podría apostar lo que fuese a que no estaba en su habitación tampoco. Así que me acerqué a la barra, estando de pie, apoyé los codos sobre ésta y simplemente me quedé mirando las botellas de bebida, con la vista cada vez más borrosa. "Cat..." Giré la cabeza, entre asustada y emocionada. Encontré a Henry. — ¿Sí? — dije tras toser levemente y frotarme los ojos, en un intento de ocultar lo que había estado a punto de hacer: llorar.
Volvía a amanecer en Charming y con ello, las energías ya habían sido recuperadas, totalmente renovadas. Jean Nokes tocó la puerta de las novatas y abrió sin esperar una respuesta: la habitación estaba sumergida en oscuridad y Jean abrió las persianas, dejando entrar la luz blanca del día. —Arriba, lindas. Un hermoso día. Apropósito... —giró hacia Melani y le entregó una chaqueta negra, sin insignias, solo con el identificatorio de novato en la parte de atrás. Le guiñó un ojo. —Felicidades. Eres ahora una novata oficial. Estén listas rápido, nos vamos a almorzar; es hora que conozcan a la matriarca. —y dicho esto, se fue de la habitación, dejandolas solas. En la habitación de los novatos, directamente la puerta se abrió sin golpear: ingresó Chibs y se tocó la nariz. —Vaya mal olor a pie sucio que hay aquí. —dio unas zancadas hasta la persiana, la abrió y se acercó a la puerta. —Arriba, nos vamos. —y se fue, dejando la puerta entre abierta. Mckenzie se sentó en la cama, bostezó y se limpió los ojos con el brazo bueno. —¿A dónde querrán que vayamos ahora? —le preguntó a Henry que estaba acostado en una de las camas: la cama de Pelotita estaba vacía. Contenido oculto @Amelie @Alisse Madness @Bruno EVF @Miss Phantomhive
Melani Había tenido una gran carrera, todos me alzaban desde sus brazos y gritaban al unísono mi nombre - Melani! Melani la reina de las carreteras! - se escuchaba por aquel bajo lugar, la gente estaba emociónada nunca se había visto a una niña ganar. Todos estaban ahi, incluyendo a un chico que parecia conocerme, pero yo no a él - felicidades - me susurró con una voz gruesa y aguda tan cerca de mi oido y me tomo de la cintura para acercarme a el, tomó mi mejilla y cerró los ojos, mi corazón se aceleró y también los cerre sentí su reputación tan cerca de la mia y... Y entonces desperté escuchando la voz de Jean, entre abrí los ojos y los volví a cerrar rápidamente al sentir el persistente sol molestando las mañanas, me sente a la orilla de la cama y justo note que alguien se acercaba y me cubrio del sol felicitandome, me hizo entrega de la legendaria chamarra negra de "the lost" la tome con mucha emoción y me la coloque con una gran sonrisa, me quedaba un poco grande pero se sentia increíble, me puse unos shorts que apenas y se notaban por el largo de la chamarra, mis fieles tenis que hacían contraste con aquel atuendo y finalmente la mazcada azul que ahora era parte de mi. Después de vestirme note que las demás no se habían levantado siquiera asi que me abrace y me deje caer en la almohada entrenando mis piernas en ella, cerré los ojos inconscientemente, refleccionaba sobre como llege hasta aqui, nunca crei conseguirlo...
Ryshia Sacudió su cabeza; negando que algo sucedió o al menos negando el hecho que no le diría nada, no ahora; no era el momento —Durmamos; ha sido un día pesado y necesitamos energía para mañana— Ryshia la soltó y se dirigió a la cama frente a ella; en esos momentos aún Cat no entraba a la habitación por lo que sólo se despidió de Melani; lanzó su ropa a un rincón sin siquiera importarle, tomó la sábana y se cubrió con ella cerrando los ojos. Trató de dormir; en verdad lo intentó. Escuchó a Jean; y recibió aquel rayo de luz en sus ojos cansados, los talló encontrándose con esa textura de rimel que no fue removido la noche anterior; por instinto limpio el residuo y comenzó a vestirse; no dijo nada a nadie, se dirigió al baño a lavarse el rostro con agua helada; tomar su usual maquillaje y comenzar con su rutina dejando al final sus labios rojos. Volvió a la habitación y sacudió el cabello de Melani con una sonrisa; se colocó su chaqueta de novata y miró la de Melani —Pórtala con orgullo; pase lo que pase —le sonrió. Giró hacia Cat y la sacudió levemente para que despertara —Debemos irnos Cat—
Henry Anoche no había podido dormir como un tronco, como venía deseando desde que abandonamos el galpón de los persas. En el encuentro que había tenido con Cat la noche anterior, le conté lo que había ocurrido en el lugar antes mencionados, la forma en que Pelotita y yo nos desangrábamos para salvar nuestras vidas de la navaja de aquel persa que, de puro milagro, no logró quitarle la vida. Su reacción no fue la mejor y, sintiéndome incómodo, le deseé las buenas noches de forma apresurada y prometiéndole que Pelotita estaría entre nosotros al día siguiente, que era un chico fuerte. Si logré conciliar el sueño, fue por pocas horas. Me despertó el resplandor de las ventanas iluminando mis párpados, acompañado de la voz de Chibs. Permanecí acostado y en silencio, como si continuara durmiendo. Percibí los movimientos de McKenzie y escuché con atención su pregunta. —Sea lo que fuere, me hubiera gustado que lo dejaran para más tarde —bostecé, desperezándome sobre las sábanas. Finalmente, me incorporé apoyándome sobre los codos—. Pero qué va, será mejor que nos demos prisa. Mis heridas todavía seguían molestando, de modo que me calcé con movimientos torpes (pues me había dormido con la ropa puesta), me coloqué la chaqueta y salí de la habitación con desgano.
Todos se reunieron en el salón de entrada; donde la gran mayoría ya estaba esperando. Juice tenía sobre sus manos un gran plato con verduras; Ajax también tenía sus manos ocupadas con una gran bandeja con zanahorias hervidas y cortadas. Cuando los novatos finalmente entraron al salón, Jonathan tomó la voz de mando. —Hoy es domingo y como es costumbre en el club iremos a almorzar con la Matriarca de la familia. Todos tenemos nuestras tareas y ustedes no se quedan afuera. Tomen aquellas bolsas y coloquenlas en la furgoneta de afuera. —hizo una seña con la cabeza y todos comenzaron a salir del club; Juice, Ajax y Bobby no montaron en sus motocicletas, sino en una furgoneta negra. El resto montó en sus motos y lentamente comenzaron a salir del club, con la furgoneta detrás. Llegaron a una casa ubicado en un barrio muy tranquilo donde los vecinos cortaban el césped y hacían pequeños asados con las parrillas. Estacionaron y bajaron todas las cosas; bolsas, pan, bebidas y por supuesto, los platos de verduras. Uno de los vecinos, que estaba asando, se levantó los lentes de sol para ver si la vista no le estaba fallando: ¿de verdad estaba viendo a todos esos tipos rudos con platos de comida como si fueran unas niñas exploradoras? Decidió que estaba siendo muy curioso cuando un gigante con barba se le quedó mirando; agachó la mirada y volvió a colocarse los lentes de sol, mirando la parrilla y disimuladamente de reojo a la banda. —¡Iroquis! —le llamó la atención Jean a su novio; Pliskin dejó de mirar al vecino y le sonrió a su mujer; unos dientes grandes entre aquella barba negra. —Ya voy, Jean. —cargó dos bolsas pesadas en los hombros y siguió a Nokes a la puerta, donde entraban y salían para depositar sus cosas. Mckenzie estaba con una bolsa, parado junto con las novatas y el novato. Miró la bolsa y volvió a bajarla. —¿Qué hacemos ahora? ¿Entramos o...? —el Chulo Hopper pasó entre ellos con una pesada bandeja con carne para asar. —Claro que tienen que pasar, ustedes tienen las bebidas y una bebida caliente me hace mal a las tripas. —en el interior era una casa amplia; la cocina ya estaba atestada de bolsas y bandejas donde una mujer de unos cincuenta años acomodaba. Tenía rasgos duros y era bonita, con una mirada extraña. Saludó afectuosamente a todos los presentes con un beso en la mejilla y un abrazo, dedicándole segundos de su tiempo a cada uno. Ajax fue el último en saludarla y la abrazó, pero la mujer después de un rato lo separó y le dio un golpecito en la mejilla. Ajax la siguió con la vista hasta que se sentó en la mesa. Jonathan presentó a los novatos a la Matriarca que los escrutó con una mirada dura y una ligera mueca que luego se suavizó. —Éste ya está un poco roto. —tocó con su índice una herida en la frente de Henry. —Si Jhonny los aceptó no me queda otra más que aceptarlos también; tomen asiento y relájense, creo que es uno de los pocos momentos que tienen para olvidarse de todo. Y antes que me olvide, mi nombre es Gemma. —les dedicó una última mirada antes de ponerse a preparar la comida. Un niño se acercó corriendo y abrazó a Jean por la cintura; la mujer lo besó y presentó a los novatos. —Él es mi hijo Thomas. Saluda a los nuevos, Tommy. —el niño sonrió y movió la mano, agitándola en el aire y corrió para abrazar a Iroquis. Pliskin miró al niño y gruñó, pero ante la mirada de desaprobación de la mujer, aceptó la derrota y acarició la cabeza del niño. Jonathan también apareció con alguien en brazos; todos saludaron a su hijo, un bebe de un año de vida. Lo envolvía en una manta, estaba profundamente dormido. Todos tomaron asiento mientras que la Matriarca servía los platos y colocaba las bebidas sobre la mesa; solo cuando ella se sentó el resto comenzó a servirse. Por un momento todo fueron risas, charlas y algún insulto con gracia. Ajax platicaba con la Matriarca; la única mujer que parecía captar su atención, mientras que el resto bromeaba entre ellos. —Iroquis, ¿cuando tendré una barba como la tuya? —preguntó Thomas, jugando con su plato de albóndigas. Iroquis no levantó la vista de su plato, siguió comiendo. —Cuando crezcas, niño. —Thomas siguió jugando con su comida, pinchando la bola de carne con el tenedor. —¿Y cuando seré grande? —inquirió inocentemente; Iroquis contestó de la misma forma. —En unos años, niño. —Jean lo miró. —Thomas. —corrigió, no le gustaba que no lo llame por el nombre. —Niño, tu madre te llama. —dijo Pliskin con la comida en la boca; Jean arrugó la boca. —¡Que se llama Thomas! —todos rieron ante ello y Jean solo suspiró, negando con la cabeza e intentó no reír, pero fue imposible. La puerta se abrió y entró Chibs con Eddie; todos giraron para verlos. —¡Miren a quién traje, desgraciados! —Pelotita estaba lleno de vendas; sobre todo en el pecho y los brazos; pero estaban cubiertos por las ropas y la chaqueta. Eddie sonrió y se acercó lentamente, cojeando. Todos aplaudieron ante la llegada del novato y cuando se acercó lo suficiente a la mesa, le dieron unos pequeños golpes. Eddie se sentó al lado de Caterina y le sonrió. Pasados unos minutos, Jonathan se levantó de su asiento, con su hijo en brazos y con una copa en la otra mano. Todos se callaron y lo miraron; Jhonny se aclaró la garganta. —Lo más importante en la vida siempre será la gente que hay en esta habitación. Aquí, ahora mismo. —los miró a todos y sonrió levemente; incluso levantó un poco la copa cuando su mirada recorrió la de los novatos. —Salud, mi familia. —todos levantaron su copa o vaso, lo que sea que tuvieran a mano y dijeron al coro, Salud. Contenido oculto Esto está pensado para que decidan rolear entre ustedes o entre los NPJ! es hora de que interactuan o moriran! (?) -o-
Melani No tenia opcion, me levante y volvi a acomodar mi cabello en orden, deje la cama desordenada pues se me hacia tarde, nos reunimos donde siempre , se sentia tan bien pertenecer a la liga de motosiclistas mas famosa de donde yo conocia, estaba tan feliz de mi primer dia como miembro de he Lost, aquel hombre hablo mencionando sobre una especie de costumbre, saldriamos de campo al parecer, todos se alistaron y fuimos llevados a una casa en partcular, era bonita pero al parecer solo le faltaba mantenimiento. Repentinamente, un par de chicos que parecian vivir ahi saludaron a uno de los nuestros, felices de verle, sonrei ante aquel acto, me parecio tan lindo ver que alguien este interesado en ti, recorde de momento en que yo no tengo a nadie quien vele por mi, alguien que sea un motivo para volver a visitar, o simpemente tener a alguien quien te quiera, agache la mirada y trate de no llorar, estaba sola ahora, sin familia, sin amigos..nadie..
Caterina — No quiero salir de aquí... — inquirí cuando me despertaron, pero tras una batalla relativamente larga, tuve que aceptar mi derrota y salir del cama. Me duché y vestí con lo primero que pillé, siendo unos vaqueros, una sudadera gris y unos botines marrones. ¿Matriarca? No tuve tiempo de preguntar pues nos mandaron a hacer una tarea que consistía en llevar unas bolsas a una furgoneta y así lo hicimos. ... Lo cierto es que las escenas que vimos con los miembros de la banda y su familia fue realmente enternecedora. No lo suficiente para que me sintiese completamente animada, pero pude soltar leves sonrisas en contadas ocasiones. "¡Miren a quién traje, desgraciados!" Levanté la cabeza del plato de comida ante la nueva voz que se presentaba y no pude evitar abrir la boca de sorpresa. — ¡Eddie! ¡Estás bien! ¡Estás vivo! — no pude evitar exclamar, abrazándolo cuando se sentó a mi lado — Como vuelvas a arriesgar tu vida hasta este extremo de nuevo, seré yo la que te mate definitivamente — lo amenacé al separarme, obviamente molesta por la tontería que había sido capaz de hacer. Sin embargo, a la hora del brindis, volví a sonreír como una niña pequeña que recibía su regalo más esperado de Navidad.
Ryshia Estaba agradecida que le dieran tareas simples por hacer; no tenía ánimos de pensar por su cuenta; no estaba cansada pero su cuello la mataba; había dormido tensionada por lo sucedido; así que en todo el camino no paró de girarlo y de vez en cuando tronaba un poco para su propia molestia; aún así trataba de mantener un rostro calmado, pues sabía que no era a la única que esto le había afectado. Al llegar a aquella reunión conoció a la matriarca; Gemma ; la vió varios segundos sin despegar su vista pues estaba encantada con su belleza natural, por lo que una sonrisa verdadera escapó de su rostro; la cual se acrecentó al ver a los pequeños, en ese instante simplemente quería correr a abrazarlos pero se contuvo, el ambiente la estaba alegrado; y aún más cuando vió que Pelotita era todo un campeón al igual que Henry; pues a pesar de estar en esas condiciones seguían de pie y con ánimos de seguir. Por lo que aquel brindis no pudo llegar en mejor momento —¡SALUD!— lo decía de corazón a su familia.
Melani estaba sentada junto a Piney, uno de los miembros fundadores del club Lost y también uno de los más viejos: a simple vista parecía un abuelo... pero un abuelo cabrón y que te podría dar la zurra de tu vida si te metes con él. El viejo sonrió a la menor. —¿Sabes lo que significa esa chaqueta que llevas puesta, verdad? Si vistes el negro, vistes el color de la familia. Mira esta mesa, miranos a todos. —el resto platicaba entre ellos, entre risas e insultos. —Ahora te cuidaremos, pequeña. —Piney había sido uno de los que estaba en contra de la iniciación de Melani, pero debido a todos los sucesos, ya no le importaba; además había cumplido con éxito su carrera y era digna de vestir el cuero.
—¡Auch! —exclamó ante el abrazo; también sonreía. —¡Claro que estoy vivo! Se necesita un poco más que de un cuchillo para dejarme fuera de circulación. —le guiñó un ojo, pero también le dolió con solo hacer esa acción. —¿Me perdí de mucho? —su sonrisa era amplia, no sabía nada de lo que había sucedido.
Jean Nokes miró la piel blanca de Ryshia, especialmente en el antebrazo. No podía despegar la vista de su piel y rió levemente. —Ryshia, ¿alguna vez pensaste en hacerte un tatuaje? —preguntó mientras pinchaba un poco de carne y la llevaba a su boca. —Tienes una piel envidiable y te veo muy... ¿vacía? ¡Necesitas unos colores! —rió, demostrando que era una fanática totalmente enferma de los tatuajes. —Le hice uno a Iroquis en el brazo izquierdo... pero aquí entre nosotras: no lo muestra mucho porque le da vergüenza. Es una raíz que crece, y él me abraza, haciendo que pétalos crezcan. Los muchachos lo matan a burlas cuando lo deja expuesto. —sonrió, encogiéndose de hombros. —Si quieres uno, ya sabes... ¡soy la número uno!
Melani Estaba en la mesa con la copa del brindis aun llena, mire hacia el frente y todos parecían disfrutarlo mucho, pensaba en lo lindo que me parecía verlos a todos sonriendo, así que cuando algien volteaba a mirarme sonreía de igual forma, no queria dar mala impresión igual, volví a mi copa y una voz adulta me saco de mis pensamientos. "... si vistes el negro, vistes el color de la familia " " ahora te cuidaremos" Sentí un breve remolino de emociones en mi estomago y volví la mirada a la mesa, era cierto, ahora esta sería mi nueva familia - Gracias señor, honrrare esta chacketa - le mencione con una voz de conmoción, en estos momentos odiaba mi sensibilidad, tenia que saber intragrarme a esta, mi nueva familia. Bebí discretamente mi copa y al dejarla en la mesa no pude evitar escuchar la conversación de Rysha y Jean no muy lejos de mi e irrumpi en su conversación - a mi si me gustaría un tatuaje - ne diriji a jean después de mirar disimuladamente el brazo izquierdo de aquel hombre del que hablaba y de imaginarlo me tuve que abstener de la risa
Ryshia Escuchó a Jean mientras miraba su antebrazo; después miró a Iroquis pero efectivamente tenía el brazo cubierto; una verdadera lástima, pues quería verlo —A decir verdad mi piel no tiene historia; no me vendría mal escribirle alguna... tengo algo en mente; y el diseño lo dejaría enteramente a tu buen gusto— llevó su mano al cuello que le dolía desde la mañana —Sería mi primer tatuaje; y sé que me dolerá; pero me gustaría llevarlo en la espalda alta ¿Qué dices?—
Piney gruñó cuando Melani se dirigió a él como "señor" y siguió con lo que estaba haciendo, que era reír con viejas anécdotas. Jean, por su parte, le dio una mirada sorprendida a la menor cuando esta dijo sobre un tatuaje; rió con la boca cerrada. —Quizá cuando seas mayor... y lo tendrás que respetar porque la experta aquí soy yo. —le guiñó un ojo. —Pero si me consigues un bolígrafo... podría hacerte alguna que otra cosa, para pasar el tiempo. —bebió un poco de su vaso antes de responderle a Ryshia. —Ya lo tengo en mente; ¿sabes que me gusta tatuar a esa altura? Bueno, te sorprenderé. Cuando volvamos al club dalo por hecho y no te preocupes, la primera vez... siempre duele. —y comenzó a reír.
Ryshia Rió y afirmó ante Jean; después se giró hacia Melani —¿Qué clase de tatuaje te gustaría tener? —dijo intrigada pues no esperaba que Melani quisiera uno; incluso ella no lo había considerado hasta que Jean lo sugirió. Después mirí hacia Gemma y discretamente le preguntó a Jean —¿Has tatuado a Gemma? — después miró a su gran familia —...o mas bien ¿A quién aquí presente aún no has tatuado?—
Melani Rei con ellas ante sus comentarios - un bolígrafo? Por favor eso hasta yo los hago - bufe un poco, escuche después a Rysha - no lo se quizás un cráneo con rosas y una coronilla - realmente no lo había pensado antes tan seriamente - pero en manos de jean, lo que sea sera bueno - a complete
Henry El desconcierto me hizo ladear la cabeza cuando, con McKenzie, salimos a la sala principal del club. Me había preparado mentalmente para algún tipo de misión de vida o muerte, o para aceptar participar en alguna refriega. Pero no. Todo lo que teníamos que hacer era ayudar a cargar bolsas en una furgoneta negra, que luego acompañamos con destino al hogar de aquella mujer a la que le decían la Matriarca. Cuando llegamos, no se me pasó por alto la forma en que Ajax la abrazaba. Si bien la cincuentona le dedicó unos segundos más que a los demás, tuvo que forzarlo a separarse. En la mesa acabé sentado al lado de Ajax. Brindé con una sonrisa en los labios y, cuando Pelotita apareció, lo saludé desde lejos alzando mi vaso y gritando unas palabras de ánimo. Seguí comiendo, bebiendo, escuchando las conversaciones. Me gustó en particular la de Melani y el viejo Piney. El abuelo era uno de los que se había opuesto a la incorporación de Melani al club. Y, sin decirlo en voz alta, yo también tuve mis dudas. Al final la pequeña nos hizo mordernos la lengua, demostrando que valía mucho más que la rubia culona y el rarito de la planta. Finalmente, como al pasar, escupí mi pregunta. —¿Por qué te apartó de esa manera? —dije, sonriendo, sin mirarlo y bebiendo un trago de cerveza.