Ian Debía de darme prisa. Si Juvert llegaba antes que yo, sería el primero en acaparar la atención de ella, y no era lo que yo aspiraba. La idea de que tuviera ojos para otro no me hacía gracia, aunque lo mejor que podía hacer ahora era dejar de lado mis paranoias. Después de todo, saltaba a la vista que Hubert tenía ojos para otra chica, pero no la valentía para decírselo. En fin… Llegué a los pies de la escalera. [3/10]
Hubert Por fin, arribamos a lo más alto de la escalera. Serperior y yo miramos lo que había allí arriba, en completo silencio… ¿Qué estaba pasando? [10/10]
Ian Maldición. Él había llegado antes. Mi última esperanza era que estuviera distraída y no lo hubiese visto enseguida. Apuré un poco el paso, pero disimulando lo suficiente para que no se notara mi impaciencia por llegar (lo cual era irónico, pues habían pasado meses desde el momento en que me llegó su mensaje, hasta que tomé la decisión de venir a esta escultura minimalista de Ciudad Lienzo). [4/10]
Ian Mientras ascendía, me pregunté si ella había cambiado, tanto física como psicológicamente. A mí mente acudía la imagen del montón de Fletchling a medio morir en lo profundo de un pozo humeante, mientras los Swirlix intentaban con desesperación salvarles la vida… Mientras ella sólo se dedicaba a anotar en sus papeles los datos de aquello. [5/10]
Ian Desde la entrada de la torre, la escalera parecía menos alta, pero ahora me encontraba llenando de tierra sus pulcros peldaños, me daba la sensación que que no se iba a terminar más, y eso que podía ver desde mi posición las nucas de Juvert y su serpiente. Tomé un poco de aire antes de continuar. [6/10]
Ian No lo vi venir. Primero fue una bofetada por el flanco derecho, después un patada desde la izquierda... —¿Pero qué...? Un cabezazo a los labios me silenció. Tuve la suerte de haber perdido el equilibrio a pesar de los golpes, pues ya había ascendido bastantes peldaños. Sentí una ráfaga asesina que se aproximaba desde mis espaldas. Me agaché a tiempo para evitar un letal golpe karateca del Frogadier que me había estado observando desde lo más alto de las rocas. Yo lo había visto, sabía que estaba allí, pero no lo consideré una amenaza. Pero su velocidad era tan alta, que apenas me había dado tiempo de defenderme... —Ahora verás... —le dije, tronando mis dedos alrededor de una pokébola. Luxray salió y lo pulverizó con un rayo. Pero al ver su cuerpo ennegrecido del Frogadier tumbado ridículamente sobre los peldaños, lo metí en una de mis pokébolas vacías. Después vería cómo corregir su mal genio. [7/10]
Ian —¿Y ustedes no se piensan mover? —increpé desde las alturas, mirando a los que habían quedado debajo de mis pies. Las vistas no estaban mal. Me sentía el rey de un mundo blanco. [8/10]
Ian Faltaba menos para llegar. Esto parecía un sueño. Volvería a verla después de mucho tiempo. Lo malo era que no íbamos a estar a solas... Jo. [9/10]
Ian Finalmente, puse pie en el descanso superior de la larga escalinata, con el corazón galopando en mi pecho de cansancio y tensión. Hubert y Serperior ni siquiera reaccionaron cuando Luxray y yo nos postramos junto a ellos. Sus ojos no se despegaban de lo que había al frente. Y entendí por qué: era algo terrible. [10/10] Contenido oculto @GalladeLucario Ian y Hubert llegaron a lo alto de la escalera (¡por fin!)
—Creo que esto no me debería extrañar...—musité mirando con extrañeza la puerta. La cerré, me alejé y tomé a Flare en brazos. —Ya perdimos mucho tiempo, volvamos. (6/10)
Floatzel y Tyranitar seguían esperándonos cuando volvimos a la entrada. —Estamos de vuelta, hay que subir—indiqué señalando las escaleras. (7/10)
Fósforo y Floatzel lideraban la marcha mientras Tyranitar cuidaba la retaguardia. Ningún pokémon se nos acercaba, tal vez por miedo al tipo roca/siniestro de 2 metros. (8/10)
Ya casi llegábamos al final de la escalera, con algo de suerte encontraría a algún entrenador y respuestas. —Veamos de qué va esto... (9/10)
Cuando pisé el último escalón, pude ver a Hubert y a Ian mirando algo con asombro y confusión. Fósforo y Floatzel se hallaban inmóviles frente a nosotros. Alcé la vista y traté de buscar la razón de la conmoción. —No puedo decir que mis salidas con amigos son aburridas... (10/10)
Contenido oculto Puede iniciar el evento cuando sea, siempre que esté Ian y tengáis los pokémon necesarios de la actividad Al llegar a la cúspide de la torre, vieron algo extraño. Las paredes se movían; el suelo parecía hacerse líquido. El techo lucía a kilómetros de distancia. Definitivamente, algo no iba bien allí. Los holders tuvieron que caminar hasta el fondo de la sala, que parecía curvarse y retorcerse conforma más andaban, para apreciar una especie de vórtice, un portal en forma de espiral, que en la pared del fondo se abría y parecía querer succionar la habitación, la torre, y el mundo entero. Una chica pelirroja tecleaba algo en una máquina frente al mismo portal, donde varios pedestales se conectaban: sobre cada pedestal, había un hueco para una ball. —¡Oh! ¡Gracias a Arceus que llegáis! —exclamó Iota, con la frente perlada de sudor, al ver llegar la ayuda que hacía tiempo pidió. Estaba sola, ningún guardia Gamma parecía estar con ella—. ¡Por favor, los pokémon! Necesito los pokémon espejismo, ¡o no podré cerrar el vórtice! —la cabellera de Iota, roja como el fuego, se hondeaba en la dirección al portal, como si éste tratase de absorberla. Por suerte, no era demasiada la fuerza de que disponía aquella espiral… aún. Con lágrimas en los ojos vidriosos, dijo, entrecortándose la voz—. Lamento mucho haber causado todo esto… por favor, permitidme arreglarlo… o los espejismos tragarán nuestro mundo. Contenido oculto Necesitáis dar los 5 pokémon pedidos, de Kalos, los pokémon que solo pueden atraparse en el mundo espejismo. Es importante tener en cuenta que no valdrán los pokémon atrapados en esta misma torre. Simplemente, pegad la imagen de los pokémon ofrecidos en un post
—¿Sabes, Glaceon? Algo me dice que en todo este tiempo solo hemos avanzado en círculos. —¿Glaceon Gla? —me dirigió una mirada recriminatoria que pude interpretar como un, "¿tú crees?" Y no íbamos desencaminadas con el asunto; tras dejar descansar al resto del largo camino cruzado y ahora con la compañía de la tipo hielo, caminamos durante un buen rato hasta que vimos una puerta al fondo. Sin esperar ni un segundo y creyendo que era alguna especie de atajo avanzamos hacia ella, pero nos llevamos la terrible sorpresa de que habíamos vuelto a empezar. Haber entrado de las primeras y ahora éramos las últimas, genial. Lancé un largo suspiro recargado de exasperación y miré hacia arriba, donde pude visualizar la figura de la mayoría de los entrenadores en lo alto de las escaleras. Este sitio cada vez se me volvía más y más extraño, pero qué remedio, no podíamos quedarnos atrás. —En fin, pongámonos en marcha cuanto antes, Glaceon. —animé a mi pequeña acompañante y ambas echamos a correr escaleras arriba. Solo esperaba no haberme perdido mucho. [1/10]
Ya habíamos avanzado un par de escalones, pero el techo se nos hacía completamente lejano. ¿Sería otro espejismo o ilusión, o en verdad no avanzábamos nunca? Fuera como fuese, no aminoramos la marcha y continuamos avanzando a todo correr. [2/10]
A medida que avanzábamos nos fuimos encontrando pokémon que no imaginé encontrarme nunca por aquí, todos iniciales de Kalos. Era raro, pero no pude evitar pensar que uno de ellos me vendría bien al equipo. ¿Debería detenerme a capturarlo o continuar a toda prisa? Decidí dejarlo para otra ocasión, no había tiempo que perder. [3/10]
Aún así, y pese a haber dejado atrás a la muchedumbre de iniciales correteando por la zona con total libertad, nos fuimos encontrando a más desperdigados por las escaleras, cosa que nos dificultó la carrera. Glaceon los observaba indiferente, pero siempre alerta por si se trataban de pokémon agresivos. —¡Vamos, ya hemos dejado atrás un trecho! [4/10]
Tras oírnos, Ian emprendió la marcha hacia Hubert y en poco tiempo lo alcanzó. Ambos entrenadores se alejaron; Ian parecía en particular apuro por alguna razón. Y poco tiempo después, Chad apareció de la nada y comenzó a subir las escaleras en compañía de su leal Blaziken, así como también de su Tyranitar y un Floatzel. No podíamos quedarnos más atrás. —¡Vamos, Jolteon, hay que alcanzarlos! —exclamé, alcanzando finalmente las escaleras y comenzando el ascenso. [4/10]