Mizuki Termino por amarrar a los restantes aun con la red electrica —Bueno ya estan los 8 y gracias a la tecnica de Megu estamos cerca del gremio Megumi —Asi que mi tecnica si sirvio—sonrio sujetando a los 5 que fueron amarrados anteriormente Mizuki —Bueno hora de volver al gremio—dije con una sonrisa al caminar hacia el gremio @Narue Feiler
Soushi — Afueras de Magnolia. —Cinco de la mañana... Perfecto. — El de hebras azabaches se despertó temprano ese día, hoy era la fecha de inicio de contrato por la misión que tomó, estuvo pensando mucho sobre eso el día anterior, no parecía ubicar las ideas y en realidad, no sabía lo que pasaba. El sol todavía no tomaba forma y titilaba una tenue luz en el horizonte, la luna estaba a punto de caer, ya se estaba presentando el día, el sonido de las cigarras, la caída del agua contra las rocas, el aroma de las flores por la mañana y el viento fresco hacían del horizonte un buen paisaje, se quedó concentrado en esa imagen, se le estaba olvidando que ya tenía que salir, su próxima parada sería la cocina, ya que se prepararía un café y luego partiría. No parecía acontecer nada especial ya que la rutina diaria se hacía presente, él sabía que se encaminaba solo en una misión de un rango mas alto del cual esta, pero era hora de probar sus habilidades y darse a notar, no podía quedarse estancado en el patético rango dónde estaba actualmente. Abrió la puerta principal de su hogar y se topó con un sol radiante, miró por el rabillo del ojo su muñeca y se sorprendió, ya eran las seis de la mañana. —Hora de partir. — Caminó y caminó largo rato por toda Magnolia, con brújula y mapa en mano, habló con varias personas y pidió ubicaciones, llegar a Fiore en estos tiempos era mas difícil que ser rango S, el sol fue problema ya que su intensidad fue ligeramente mayor a la acostumbrada y le causó mareos, tuvo que parar en una posada para descansar un rato, partió desde "El bosque Blanco" hasta la entrada principal de Fiore, que estaba retenida por dos guardias, tuvo que hablar unos minutos con estos para que le dejaran entrar a la ciudad. Nunca uno se puede olvidar de la espectacular Fiore, con sus grandes infraestructuras, sus sonrisas y hasta de sus burócratas, las flores rojas que se hacían camino en la gran Plaza, la decoración histórica en el paseo de la gran capital y sus demás ubicaciones turísticas, lo que mas destacaba ante todo era el gran bosque Pazzano, un bosque inmenso que está vigilado por centenares de guardias, claro, hasta cierto punto, el bosque sirve de conexión entre la zona Sur y la ciudad, antes los pueblerinos se visitaban a menudo hasta que ocurrió la "Divina tragedia" y a partir de ese acontecimiento el lugar está plagado de bestias, que son separadas por la barrera mágica que implementó Mavis, supo todo eso por el libro que estaba leyendo, cómo no tenía suficientes Jewels debería pasar por el bosque, a pesar de que Fiore hizo una carretera para unir estas dos ciudades el tiempo es mas largo y la tarifa de viaje es muy cara, los valientes desafiaban a la naturaleza entrando en ese abominable bosque, se dice que uno de cada diez sale vivode ahí, eso sonó espeluznante para el mago gravitacional, para pasar por ahí hasta tienes que firmar un ticket de defunción así Fiore no se hace cargo de tu muerte, es muy duro. Observó su reloj, tragó saliva y se dirigió a la entrada del bosque, "La divina tragedia" fue un esporádico cambio climático que alteró la realidad tiempo-espacio, uniendo dos dimensiones, la de la tierra y la de un mundo paralelo dónde viven solo bestias y fieras, se dice que una vez que entras en el hoyo espacial es imposible volver y te quedas varado en ese espacio paralelo, varios científicos trataron de entrar al vortex pero fueron consumidos al instante, lo bueno de "agujero" o vortex es que solo despierta una vez cada tres meses, por lo que estaba a salvo, debía dejar de leer y ya empezar a hablar con los guardias para poder entrar. —Guardia. —Guardia 1, cambio. —Un chico aquí dice que quiere entrar al bosque, no tiene equipamiento ni nada. —...— Se escuchan risas entrecortadas. —¿Quién es el idiota?— —Soushi Murakami, señor. — —¿Quieres pasarme con él? El guardia se acercó hasta el mago, mirándolo con cara seria y temple fría, acercó su mano hasta el chico y le pasó el walkie-talkie. —¿Sì? —Así que tú eres el idiota que quiere entrar al bosque, eh... ¿Quieres morir acaso? —No, voy por una misión. —Claro, claro, una misión es mas importante que tu vida... Mira, chiquillo, en este lugar habitan las fieras mas potentes y mas poderosas jamás vistas, nosotros guardias del gobierno, magos rango S, tenemos que ser protegidos por aura especial para combatirlos... Y aun así morimos, ¡¿y tú me dices que quieres ent...— Se escuchó una interferencia y la radio colapsó. Miró para los costados, ¿había roto la radio? No, no lo hizo, los guardias se comunicaban por sus auriculares y el guardia principal miró a los otros dos, aplacaron unos guantes, el mayor tenía uno color dorado y los otros dos de plata,corrieron a una velocidad indescriptible hasta el bosque, sin dar explicaciones ni nada, bueno, él tampoco se quedaría parado ahí esperando respuestas, el guardia echó una especie de esquela, en la mesa, al parecer eran unos codigos de ingreso y una última nota: "Suerte" no entendía nada de eso. —5479....— La compuerta mágica se abrió y dejó a la vista la vívida naturaleza del bosque, era hora de ingresar, desenvainó su hacha, agrietó los dientes, preparó su magia e ingreso a toda velocidad, retando a su propia suerte.
No pensó que vería eso luego de adentrarse al bosque, ¡no estaban los guardias! ¿Y esos monstruos enormes de los que tanto hablaban? Nada de nada, al parecer todo eso era un mito bizarro, llevaba ya varias horas yendo y viniendo con una brújula en mano, el camino cada vez era mas verde y tupido, lianas y árboles se le cruzaban, tanto cómo animales salvajes y el agua que emanaba del acantilado perpendicular al bosque, ya eran cómo las 2 de la tarde, estuvo ya bastante tiempo en ese lugar, era hora de acelerar. Estaba manteniendo una velocidad impresionante, gracias a su magia gravitacional cambio su propio campo haciendo que este sea como el de un halcón peregrino en caída libre, unos 300 km/ph, trataba de esquivar las ramas y las hojas, pero con algunas no podía por lo que llevaba una marca roja en la frente, observaba ya desde lejos su ubicación anterior, sintiéndose aliviado, cerró un momento los ojos y volvió a su velocidad normal, estaba a punto de llegar al gran puente, hasta que escuchó un ruido entre los matorrales, cada vez parecía mas cercano, desenvaino el hacha y se puso en posición de pelea. —No andes con rodeos y ponte de frente. Su frío tono de voz se hizo eco entre los árboles y la flora, parecían salir varios animales, corriendo, del arbusto se pudo ver un meneo de rabo y se escuchaba jadeos, y era lo que pensaba, un perro, uno de estos salvajes, este se acercó bastante sediento y con rasguños, alguien lo había atacado, pero eso no era lo importante ahora, bajó la botella de agua que poseía en la parte trasera de la mochila y se lo acercó al perro, empezó a derramar el liquido en sus fauces, este bebía con bastante emoción, la botella de un litro se acabó en cuestión de segundos y el perro quedó saciado, él le observó y también le acarició la cabeza, debía partir pero al parecer el perro quería ir con él, se movía al compás de sus pasos haciendo ver el interes afectuoso del animal hacia el mismo, suspiró para tomar la decisión... Se llevaría al perro, le sería buena compañía. Estuvo caminando por ya unos treinta minutos y hablaba con el perro como si fuera un humano, este solía ladrar o mover la cola en demasía cuando el mago hablaba, sonrió por unos segundos hasta que notó que estaba enfrente de la puerta que dividía el bosque de la zona Sur, empujó las puertas y se topó con nada mas y nada menos que un tipo, de un solo ojo, de dos metros, furioso y con magia activada. —Hm... Klauss, quedate quieto... Esta será una batalla larga.
¿Klauss? No tenía tiempo para pensar en el nombre del perro, dijo el primero que le vino a la cabeza, el animal solo se apartó a un lado, estaba gruñendo y además sacaba los dientes afuera a la bestia de un ojo que estaba en frente de los dos, este parecía furioso en demasía, llevaba un garrote con picos de metal y atrás de él se veía un desierto con casas, la gente se escondía y no se escuchaba nada, Klauss no paraba de ladrar, el cíclope lo miró con desdicha y le lanzo su garrote, ¿¡así de directo?! Tuvo que usar una gran cantidad de magia para activar su poder y aparecer así de rápido en frente al perro, y además hacer que el garrote pierda toda capacidad gravitacional, escupió un poco de sangre y eso la bestia no desaprovechó, con la mano izquierda le encajó un gancho en el mentón, otro gancho hasta la mandíbula y otro hasta la cien dejándolo así en el suelo, el hacha estaba a algunos metros de distancia, otro golpe mas, esta vez de una patada en la zona del hígado, al parecer tenía una fuerza supernatural, por el hecho de que la hemorragia se hacía cada vez mas externa, saliendo la sangre por la nariz y la boca. Klauss no se quedó quieto, aprovechó la distracción del gigante cuando estaba masacrando al pelirrojo y se le lanzó hasta el cuello, el pequeño perro se iba convirtiendo cada vez mas grande y sus ojos destellaban un color carmín impropio de su especie, su fauce era enorme y su contextura creció como diez metros, el perrito se había convertido en una fiera enorme, el cíclope no paraba de chillar y gritar mientras el fiero animal devoraba su carne, la sangre empapaba el suelo cuan lluvia en primavera. Para el pelirrojo todo se veía nubloso y extraño, no podía abrir bien los ojos, pero sentía moverse de un lado para otro, por el rabillo del ojo, pudo observar al perrito que encontró echo un monstruo gigante que lo llevaba en la boca, como si fuera un cachorro recién nacido, cerró los ojos de nuevo tratando de conciliar sueño para recuperar energías. —Está despertando... —Sí, sí, no hagan tanto ruido... Escuchaba varias voces recorrer por su cabeza, tremenda jaqueca que se estaba ligando, abrió los ojos, veía ya ahora todo mas normal, sintió una cosa peluda alado de él, era el perrito, de nuevo estaba echo un cachorro y dormía alado de él, miró para a su alrededor y notó que había mas gente en ese lugar, llevó su mano izquierda a la cara y se frotó los ojos, la gente sonreía y aplaudía, lo del cíclope fue tan momentáneo y rápido que no se dio cuenta que fue masacrado por este, lo único que recordaba era como un perro enorme devoraba al cíclope, gente llorando y gente abrazándose, felices de lo que estaba pasando, no era en vano, se libraron de uno de los cíclopes, pero él sabía que aun faltaban dos, sintió algo cálido en su brazo, era el perro lamiendo la herida de su brazo, irguió su mano hasta la cabeza de este, había perdido todo en el combate, la comida, las provisiones, el hacha... Demonios, perdió el hacha, se sorprendió un poco al recordar esto, miró de costado para costado hasta que un hombre se acercó con algo en las manos. —Le guardamos su arma, señor... Los otros dos cíclopes siguen ahí afuera, escondidos en alguna parte, al parecer con el que luchaste era el mayor de los tres hermanos... Suspiró pesadamente, debía terminar la misión, giró su cabeza de un lado al otro y se recostó de un lado de la cama, miró a Klauss y este parecía asentir en algo, era hora, estaba enojado, lastimado y quería cazar. Se levantó de contrapie a la cama y observó a las personas, agarró la chaqueta que estaba por el tendedero de ropa se la puso y llevó el hacha en mano, miró para abajo y ahí estaba su compañero, giró la rosca de la puerta y observó a la muchedumbre, asintió con la cabeza y salió para afuera. Todo parecía mas desierto, hasta que una explosión se escuchó en el epcientro de la ciudad, carcajadas voraces y gritos por todas partes, infraestructuras derribándose y dos voces, dos voces que al parecer iba a reconocer, giró el hacha que poseía en la mano izquierda mientras se sacaba las vendas que rodeaban su cabeza, se puso en una posición con la mano derecha en la zona del corazón y la otra apuntando al suelo. —Magical shot: Gravitational destruction. Pronunciando las siguientes palabras un conjuro se esparció por toda la ciudad, él caminaba por delante de todo y parecía conocer la ciudad como a la palma de su mano, la magia que activó era una magia de nivel S, algo muy elevado para su capacidad, por lo que causaría repercusiones en su cuerpo, a la larga, sus ojos cambiaron de color a un fuerte color carmín, igual que los de Klauss cuándo se transformaba en una bestia, miró de reojo a su mascota, era hora de transformarse, el animal empezó a cerrar los ojos, al pasar de los segundos su cuerpo se hizo etéreo, como si fuera a desaparecer, sus patas empezaron a crecer, sus garras se hacían inmensas, su contextura física cambiaba a la de un león, pero cada vez se hacía mas grande y mas grande, su boca era enorme y poseía mas dientes de lo común, en el pecho de la bestia estaba un signo, él no sabía que era pero suponía que era algo de magia de conjuros, sus orbes estaban pintadas de un fuerte color rubí y llevaba unas marcas en el rostro, al terminar de transformarse gruñó poderosamente haciendo notar su presencia, el mago gravitacional miró para arriba y le acarició una pata a su compañero, al sentir cariño de parte del otro Klauss aulló con mas poder esta vez. El "Gravitational Destruction" consistía en el uso de este poder para desarmar cualquier campo gravitacional a cinco kilómetros y hacerlo totalmente vulnerable a su magia, era como una barrera que dirigía todo en cinco km, una vez que se usa la magia puede hacer que el peso de una ciudad caiga ante el oponente con suma facilidad. Los cíclopes se percataron del ruido y de inmediato se hicieron presentes, saltando de columna en columna, al presentarse miraron a los dos presentes, los dos activaron una especie de sello, ¿¡eran magos?! Balbuceaban cosas al azar hasta que el mas grande atacó de imprevisto, Soushi extendió la mano y la sumergió hasta abajo, a pesar de que el contrario venía a una potente velocidad su campo gravitacional descendió muy por abajo, este se estrelló contra el suelo, movió los dos primeros dedos como si fuera una pistola y lo levantó por los aires, su pequeño hermano parecía aterrado, empezó a correr a toda velocidad, por lo que el pelirrojo miró a Klauss y estos se miraron, coincidiendo, la fiera saltó como quinientos metros empezó a olfatear, encontraría a su presa. El cíclope solo balbuceaba, además de gritar de dolor por el impactó de su rostro contra el concreto, Soushi se aproximó con gran velocidad ante este, mirándolo a los ojos, no dudó en sacar su hacha, lo empujó de nuevo hasta el suelo sujetándolo de los brazos a contra presión, soltó su hacha como si nada, esta cayó con gran poder hasta la cabeza del cíclope, le atravesó por completo terminando con su agonía, llevó su mano hasta la base del arma y la desenterró del cráneo ajeno, miró para arriba, su poder iba disminuyendo cada vez más, bajó su mirada hasta adelante, mirando así una escena linda, según él, el cachorro venía con la cabeza del cíclope entre sus dientes, todo parecía demasiado sangriento pero para eso estaba él, era una marioneta para los ciudadanos, un asesino de fieras y un arma, el problema ahora sería como recuperarse de todo lo que vendría, sumo poder sumas consecuencias. —Vamonos, Klauss... Lo hiciste bien, lo hiciste bien...
Alexander Nikolaevich Hell. Ya estaban los dos fuera del gremio, y ahora tendrían que comenzar a encaminarse hacia el Sur. —Al sur, nos toca cazar ladrones.—Le explicó de inmediato mientras saltaba al techo de un lugar, yendo por ellos no tardaría tanto. Se detuvo a mirar a Artemis y le dijo que subiese a estos lugares para luego comenzar a saltar de techo en techo en camino al sur. -Magnolia, camino al sur-
Artemis Allen Finalmente habíamos salido del gremio y Sasha no tardó en informarme de que iba nuestra misión mientras corría en los tejados, y con una pequeña acción de detenerse en el tejado me indicó que subiera yo también a este, alcé mis hombros sin comprender mucho y subí al tejado con un pequeño salto y cuando lo hice comenzó a correr nuevamente y no tuve mas remedio que seguirlo otra vez — ¿Sabes cual es el aproximado de ladrones? — pregunté colocándome al lado de él mientras seguíamos corriendo
Alexander Nikolaevich Hell. —Da igual. Para Sasha no importa la cantidad, simplemente él va por el dinero. No es que crea que sea todo poderoso cual Dios o algo parecido, pero a decir verdad su habilidad con las armas le daba mucha seguridad en si mismo. —Ahora háblame de tú espada.—Le interesaba el tema, pero al parecer no recordaba el hecho de que aquella filuda arma no era más que una daga. O eso era lo que él sabía. -Camino al sur-
Artemis/Camino hacia el sur Hmm... no sabíamos una cantidad exacta así que suponía que esto sería mas interesante en especial porque no sabía el rango que era esa misión pero para Sasha debería ser fácil ya que él era rangos mayor a mi y luego finalmente preguntó algo que me intrigó, ¿mi espada? ¿por qué quería saber de ella? — Es la espada familiar de los Allen, no tiene nada de interesante realmente, se les da a los siguientes en la línea para confirmar su liderazgo — la desenfundé dejando que vea como era en su forma desactivada, una daga — Mi anillo de aqui es lo que me permite activarla y hacer otra clase de cosas, es como... si fuera un control...
Alexander Nikolaevich Hell. La espada de la familia Allen, una reliquia de gran valor para ellos. Alexander no tenía idea de qué era, simplemente dio una mirada y luego siguió saltando entre los techos. Cada momento se acercaban más al lugar y la gente se notaba un poco extrañada al ver un par de jóvenes saltado de tejado en tejado, no era algo que se viese a diario. Ya, cuando llegaron al lugar, se encontraron con los gritos de las personas, ahí una cantidad considerable de ladrones se encontraba escapando dejando un rastro de billetes y dinero. —¡Temblad! ¡O arrodillaros ante mí!—Exclamó mientras saltaba a la acción deteniendo a unos cuantos, se notaba que eran unos inexpertos, a diferencia de los que hace unas horas combatió. -Sur de Magnolia-
Artemis/Sur de Magnolia Después de mi explicación Sasha ya no preguntó nada, de hecho se dedicó a decir su típica frase antes de atacar a un grupo de ladrones que al parecer se vieron asustados por su presencia, yo por mi parte hice lo mismo pero en un grupo que iba mas adelante, pero al contrario de asustarse como lo hicieron con Sasha, al parecer les dio algo de gracia tal vez por el simple hecho de que yo no me veía amenazadora, una lástima. Saqué nuevamente mi daga nuevamente y con un murmullo la daga dejó de ser una daga y empezó a tomar la forma activa, la espada reconocida de los Allen y que para ellos estaba desaparecida sin saber que la única mujer la poseía por ahora, ¡mucha suerte la mia! — Lastimosamente, tengo que decirles que me pagarán por detenerlos así que...— pase uno de mis dedos por lo largo de la espada antes de que mi mirada se posara en ellos, una mirada seria — Que comience esta melodía....— murmuré antes de lanzarme hacia el grupo frente a mi seguido de un pequeño viento debido a la velocidad
Alexander Nikolaevich Hell. Al igual que Artemis, Sasha, comenzó su ataque creando su guadaña y empezando a golpear a todos los ladrones con ella. Era un trabajo totalmente fácil, no eran muchos los que habían tocado para él, además de ir pocos armados y muchos con bolsas donde dinero caía junto a la sangre por cada tajo de aquella enorme arma. —Fácil, fácil, fácil.—Iba exclamando mientras terminaba con los rivales. Solo unos pocos fueron capaces de esquivar aquellos rápidos ataques que Sasha el Mártir mostraba con tanto ímpetu. Ahora tocaba un poco pasar a la defensa, ya que los enemigos decidieron pelear. -Sur de Magnolia-
Artemis/Sur de Magnolia Se podría decir que la misión iba bien para mi, podía esquivar con tiempo para evitar ataques peligrosos y los que no eran nada severos podía recibirlos para dar como recompensa un tajo que cortaba sus abdomen o lo que tuviera cerca, esquivar con gracia era una de las cosas que me gustaban a pesar de que no me agradara el hecho de una batalla cuerpo a cuerpo aunque esta situación lo requiriera, ¿por qué? porque Sasha tenía curiosidad sobre la espada pues... que tan siquiera viera una pelea con ella. Ahora la verdad era que pelear contra aquel mago y sus explosiones había servido para una sola cosa: aprender a esquivar algo más rapido de lo usual, se podría decir que lo había aprendido a la mala.
Alexander Nikolaevich Hell. Artemis iba con agilidad mientras Alex con su habilidad. Cada momento la batalla se volvía menos tensa para la pareja de magos, estos dos estaban perfectamente acabando con los ladrones, aunque uno tenía más problemas que otro. Ese mago era la rubia, al parecer se le daba mejor la magia que el cuerpo a cuerpo. Alex, por su parte, era un perfecto artillero físico. En minutos Sasha ya tenía libre su área por lo cual fue a ayudar a la maga de transformación comenzando a barrer a los ladrones que le causaban problemas. -Sur de Magnolia-
Artemis/Sur de Magnolia Y de un momento a otro Sasha se había metido al grupo de bandidos que tenía asignado yo para ayudarme un poco, pero que le podía hacer... el cuerpo a cuerpo no se me daba mal, el problema es que jamás me había gustado, porque... para mi mi magia era suficiente, no negaba que entrenaba y sigo entrenando cuerpo a cuerpo pero todavía no es algo que me llegara a agradar. — Lo siento Sasha, no me agrada esta clase de técnica, pero ellos no valen mi magia...— murmuré disculpándome, mientras me forzaba a tomar esto, algo mas enserio. Mis movimientos ya eran algo mas coordinados y certeros al momento de atacar, ya no me limitaba a esquivar los golpes para cansarlos y luego darles el golpe final, ahora si era lo que se llamaría un cuerpo a cuerpo
Yuko Estaba por llegar a aquel concurso de arco, estaba emocionada por el premio que darían, en ese momento volví a recordar que aun tenia el arco de Lyra echo con cristal, espero tener suerte con este o me tendrían que dar uno en aquel lugar. —Vamos Matt, se que tu me darás suerte—dije con una sonrisa mientras lo acariciaba En el camino me imaginaba cual seria el premio, y solo por aburrimiento hacia círculos en el aire con fuego y estos los pasaba con una flecha echa del mismo, me imaginaba que así ganaría, con la flecha en el centro de la diana.
Alexander Nikolaevich Hell. Sasha simplemente se limitó a deshacer su Hoz y cambiar a una barra metálica para poder guardar un poco de magia, ya se comenzaba a cansar de tenerla tanto tiempo generada. En si podría estar más de un día con ella generada, pero el haber usado la espada de sangre anteriormente lo dejaba vulnerable. Utilizando la barra de metal lograba librarse de aquellos ataques físicos de los pocos oponentes que ya sobraban y de paso atacar con fuertes estocadas directas al estomago, así en el descuido lograba dar un gancho utilizando la arma misma. —Asegúrate de terminar con el resto.—Le dijo tomando asiento en uno de los banquillos del lugar y degenerando el metal de sus manos. Para él Artemis podría acabar con esos diez que quedaban. -Sur de Magnolia-
Artemis/Sur de Magnolia Tan pronto vino, tan pronto se fue, cuando lo noté estaba sentado en uno de los banquillos dejándome a los últimos 10, realmente.... no parecía un niño pequeño, aunque estaba segura que algún día lo vería actuar como uno. — Que considerado....— murmuré riendo levemente antes de seguir con la melodía de golpes en serio de mi parte hacia los enemigos que tenía enfrente. Por ahora Sasha tenía que descansar y por primera vez terminaría algo yo, ya que... normalmente SAsha daba el golpe final siempre
Alexander Nikolaevich Hell. Artemis había acabado y Alex comenzó a reunir los cuerpos para poder darles un final digno. —Mi deber es purificarlos.—Dijo mientras se rodeaba por un circulo mágico y el fuego comenzaba a arder la hoguera frente a él. >>Amén.—Finalizó al sacar y besar una pequeña cruz de hierro colgada a su cuello en forma de colgante. Ya acabando el fuego Sasha miró a Artemis tomando las bolsas de dinero robadas por aquellos. —¿Nos vamos? -Sur de Magnolia-
Artemis/Sur de Magnolia Miré con curiosidad el acto que realizaba Alex, ¿purificar? ¿la cruz que tenía de colgante? ¿por qué tenía el deber de purificarlos? — Sasha... ¿puedo preguntarte algo? — limpié mi espada en uno de los abrigos que quedaron intactos y la desactivé para poder guardarla en su funda para después correr al lado de él — Tú me hiciste una pregunta por lo tanto debo tener derecho a una pregunta hacia ti ¿no?
Alexander Nikolaevich Hell. —¿Qué quieres?—Preguntó mientras saltaba hacia uno de los techos y comenzaba a ir en dirección al Gremio. Era probable que preguntasen sobre su ritual, era algo curioso en una persona, pero él era el Mártir de Athos, era deber suyo enviar aquellas Almas malignas al más allá purificadas para ser juzgadas por el todopoderoso. -Camino al gremio-