Buenas a todos. Este es el primer escrito que realizo, quiero empezar tranquilo... Aún no estoy adaptado al foro, así que agradeceré de antemano que señalen cualquier error que tenga, ya sea en la estructura o en el contenido (refiriéndome con esto último a errores gramáticales u ortográficos). Sin más, espero sea de su agrado. Nota: Estuve pensando mientras escribía la mejor forma de abordar el primer capítulo. Llegué a la conclusión que sería mejor dejar el prólogo como un flashback, sin embargo, no lo coloqué en cursiva porque creo que la lectura sería más pesada. En cualquier caso, si es necesario colocarlo de dicha forma, entonces lo editaré sin problemas. ——————————————————————————————————————————————————— Prólogo El cielo nocturno. Aquel que podía ser tan diferente para cada persona, el que servía como refugio de los vagabundos, como manto de aquellos que dejaron de ocupar un lugar importante en la sociedad. Un cielo lóbrego que significaba temor, nostalgia, soledad, quizá hasta diversión. Fuera cual fuese el significado, ahora se encontraba invadido por lo que todos llamarían contaminación, a menos que dicha contaminación fuese un suceso irrelevante comparado con los acontecimientos que cobraban vida en ese momento. En los alrededores de aquella magnífica construcción, el firmamento estaba cubierto por una espesa masa inconsistente de tonalidades grisáceas, rojizas y naranjas. El cielo se teñía con los vivaces colores de las paletas rojas y amarillas, haciendo que todo se iluminara como si el sol estuviera a segundos de salir, aunque sólo era en determinada zona. Los gritos retumbaban en las paredes de las edificaciones contiguas. Llantos, gritos y rezos. Una gran cantidad de gente se conglomeraba llevando consigo mangueras, cubos con agua y muchos otros palas para lanzar tierra a la casa que no aguantaría mucho más de pie. Sus paredes estaban completamente negras fuera de las ventanas. Los cristales de las mismas estaban rotos, cosa que sólo llevaba a la conclusión de que hubo una explosión, probablemente de gas. La ayuda profesional llegó un par de minutos después de la primera llamada —esa era una de las ventajas de vivir en las zonas más exclusivas de la ciudad—. Los uniformados, súmamente expertos, cargaban grandes mangueras que disparaban agua a gran presión, tres camiones de bomberos rodearon el frente para comenzar a extinguir las llamas como era debido, mientras un grupo de los mismos entraron a hacer labores de rescate. "¿Qué querrán rescatar?" se preguntaba la gente, quienes miraban ya atónitos la caótica escena. Las probabilidades de que alguien saliera con vida de tan lúgubre incidente eran cercanas al cero por ciento. A cincuenta metros lineales de distancia del incendio, se encontraba un gran parque familiar. Había diferentes atracciones para los niños, así como bancas y algunas mesas para las personas que gustaban de comer fuera de casa o dormir en la interperie —aunque esto último era improbable en dicha zona de la ciudad—. El césped tenía un cuidado envidiable, pues estaba podado uniformemente. Era un lugar público y a la vez no, pues podía entrar cualquier clase de persona, pero no sería bien vista por los habitantes del lugar y terminarían echándolas como les placiera. En la orilla más cercana a la zona residencial se levantaba una pequeña colina. Y mirando desde el lugar del incidente hacia el parque, podía verse la silueta de un hombre, una silueta alta, delgada y elegante. Tenía un porte perfecto y un aire de seguridad que haría titubear a cualquiera. El hombre se dibujaba de forma perfecta en la brillante luna que había detrás de él, en aquella zona libre del humo, aunque claro, todos estaban muy ocupados como para prestarle atención a algo tan irrelevante como lo era ese sujeto. Pero para él, lo que sucedía no era tan irrelevante, pues parecía maravillado con el espectáculo. No había nada mejor que disfrutar del fuego aniquilando algo tan sublime como una construcción, ver cómo el esfuerzo de años se esfumaba en cuestión de minutos, dejando todo inutilizable... hasta a los habitantes. Un cigarro a medias cayó al suelo natural antes de ser presionado con fuerza por un zapato lustroso y negro. La expresión del pirómano era una sonrisa de genuina emoción. —¿Por qué? ¿Por qué decían que algo así era tan difícil? —Sus preguntas fueron interrumpidas por la risa desquiciada del mismo, el cual ponía la palma de su mano en la frente para seguir riendo de esa forma tan poco formal—. ¿Los Doyle? ¿Un desafío? ¡Idiotas! ¡Como si algo así fuera difícil para mí! El hombre continuó riendo a la vez que se daba una media vuelta para alejarse del lugar. Un pirómano siempre se quedaba para apreciar su obra de arte, pero él no era tonto. Años de experiencia lo respaldaban, conocía muy bien la forma de pensar de los policías y detectives. Simplemente, no era una presa fácil de atrapar, por más famoso que fuera entre la comandancia y el mismo pueblo. Ahora demostraba su capacidad para delintir, un delito perfecto sin dejar rastros, sin dejar sobrevivientes... Al otro lado, el fuego cesaba con rapidez al ser atendido tan insistentemente. Varios miembros del cuerpo de rescate salieron con las manos vacías y las cabezas bajas, sin embargo, tras ellos salía uno cargando un bulto en sus brazos. Envuelto en la chaqueta del mismo bombero se encontraba un niño de escasos diez años. Sus ojos estaban cerrados y su cara completamente negra de ceniza, mientras que sus párpados parecían hinchados, obvio signo de que lloró hasta que no pudo más, sin mencionar que el humo no ayudaba mucho. Recibió atención inmediata de los paramédicos, quienes preguntaron cualquier información sobre el joven. —Herman... Herman Doyle... —Murmuró una mujer que se acercó un poco para ver la condición de él. Sus ojos estaban llorosos, pero su expresión era indescriptible, pues aún parecía estar en shock por el incidente, pero a la vez feliz de ver que por lo menos, no todos murieron en tan trágico acontecimiento. El fuego fue extinguido por completo. La casa no era más que paredes ennegrecidas. No había muebles, no había nada. Aparte de Herman, lo único que quedó, fueron las cenizas.
Hola Shinmen! ¡Tu primer escrito! Nada mal.. nada mal... Bromeo! Odio esa expresión! Me agrada bastante que viendo en general el texto esta mucho muy ordenado. Y eso evoca en mí estructura y hace que fluya más rápido mi lectura. Me gusta mucho como narras!Y qué delicia de descripciones!!! Y habría ver cómo avanza la historia porque esta bastante iniciada para apreciar mejor cómo vas desarrollando los personajes y sobre todo la trama. En hora buena! y éxito!
Hola, como anteriormente mencionó mi amada señorita, tus descripciones son muy buenas, no exageras y das algo demasiado ni poco detallado, solo lo justo, me gusta la forma en la que narras pues es bastante fluido, no se dificulta para nada leerte y te deja con ganas de más, yo quiero saber más, realmente interesante, ¡Tienes mucho talento!, avísame cuando le sigas. Hasta luego!
Hola c: Primero antes que nada, tu escrito fue bueno, ya te lo dijeron al narrar pones lo necesario y haces que la lectura sea fácil. Por lo que leí en tu presentación casi no haces escritos largos y pues sería una pena que no se continuara. Me gustaría saber que pasa con los demás, la historia detrás del fuego y la del niño. Fue un buen prólogo. Ahora, vi un pequeño detalle nada que no se pueda corregir. En este fragmento pones consecutivamente la misma palabra. Bien puede quedar: Bueno, sólo es una observación, nada que a los demás no les pasará. En fin. Mucha suerte y me gustaría saber si la vas a continuar. Mi perfil le da la bienvenida a las continuaciones de las historias. Saludos. Zil Kendrick fuera~