-- Halaa...-- Susurré. Bueno, yo tambien hehcaré una siestecita... Luego de dormirme, iré a por mis pokemon, y continuaremos el viaje. Necesito el equipo de mi padre... Una promesa, es una promesa.
Desperté con la gran sorpresa que no había cerrado la puerta, pero todo seguía en su lugar por suerte. El pueblo estaba tranquilo así que Emily y Ukita no se habían metido en problemas, salí de la habitación y guarde la llave en el bosillo. — ¿Disculpe podría curar a mis pokémon? — pregunté a la enfermera de pelo rosa, la cual asintió y de inmediato los curo, agradecí y salí del centro pokémon para pasear por el pueblo
—Buaah que bien he dormido. — me dije a mi misma mientras me reincorporaba en la cama. Observé que Destiny aún seguía dormida y decidí no despertarla. Me di una ducha en el baño de la habitación y salí con ropa nueva y muy relajada. Bajé a la sala de abajo y fue a la lavandería del centro pokémon a lavar mi ropa. Mientras se lavaba me senté en un banco y me crucé con la enfermera Joy que me saludó alegremente. —Hola. ¿Has descansado bien? —me preguntó educadamente. —Si, muchas gracias por la habitación. —Le sonreí. —No tienes por qué darlas. Por cierto, dentro de 15 minutos es la comida, que no se te olvide. —y se alejó hacía la enfermería. —La comida... —en ese momento me sonaron las tripas. —Ups, ya tengo hambre jeje. Bueno, iré a avisar a Destiny de la comida. —Dije en voz alta y recogí la ropa y subí a la habitación.
Estaba apunto de pasear por el pueblo cuando recorte que... tenía que lavar mi ropa, no sabía si mas adelante abría mas pueblos o ciudades, así que no debía arriesgarme, así que volví a entrar al centro pokémon. — Hola... — salude a la enfermera por educación, subí al segundo piso para ir a mi habitación y darme un baño para poder lavar lo que tenía puesto y mi otro cambio de ropa. Al terminar de ducharme sali con de una camisa interior negra y unos pantalones grises, tome mi ropa sucia y me dirigí nuevamente al primer piso para ir a la lavandería
Contenido oculto OMFG, nunca me llegaron tantas alertes u-u ¡¡LO SIENTO TANTO!! -No, no, un Espeon. Los Umbreon son poderosos y monos pero los Espeon más-me paré en seco en la puerta y lo miré desafiante
Al terminarse de lavar y secar mi ropa la fui a dejar al cuarto la ropa para después por fin ir a pasear por el pintoresco pueblito con Starly y Cyndaquil. — Es muy pacifico ¿no creen? — les pregunte a mis pokémon los cuales solo asintieron, el pequeño pueblo en verdad era un grandioso lugar para descansar
Me detuve de igual forma... acaso me esta contra diciendo? — Pero que dices... Un Umbreon es mucho mejor...
Me dirigí a comprar un café, hace mucho que no tomaba uno y no podía desaprovechar la oportunidad de relajarme solo un poco en este pequeño pueblo, Emily y Ukita no estaban, y confiaba en que no se meterian en problemas, "bueno... en un pueblo pequeño ¿quien se mete en probelmas" pensé tomando un sorbo de café mientras acariciaba a starly
-¡Venga ya! ¡El Psíquico contra el Siniestro! ¡Es tan obvio quien gana! Pero...te propongo algo,, vamos a intentar conseguir los dos un Eevee, cada uno lo evoluciona a lo que quiera y luego luchamos a ver quien es mejor-le ofrecí mi mano para concluir la “apuesta”
Me desperté de mi sueño, y caí en mis pokémon. --Creo que ya están descansados...--Susurré. Bajé la escaleras, y me dirigí al mostrador de la enfermera Joy, par recoger a mis pokémon. Me dijo que ya estaban en perfecto estado y que me los podía llevar. --¡Gracias!--Agradecí y miré a mi equipo.--Bueno, tenemos mucho que hacer. ¿Vamos? Charmander se subió a mi hombro, y yo metí a Poochyena en su Pokéball. Ahora, a buscar a White.
Cuando llegué a la habitación, vi que Destiny no estaba y supuse que habría ido a recoger a sus pokémon a la enfermería. Planché y doblé mi ropa de recambio y la metí en mi mochila. Cogí las pokeballs de mis pokémon y las coloqué en mi bolso. Solo me faltaba coger mi gorra y decidí salir a buscar a mi compañera. Bajé las escaleras y me encontré con ella en el mostrador del centro pokémon. --Hola Destiny. --le sonreí. --¿Has dormido bien? --pregunté mientras me acercaba hacía donde se encontraba ella.
--Si y no, pero no tiene importancia.--Contesté cuando la ví. --Tenemos un largo camino por delante. ¿Nos vamos?--
—¿Ya quieres irte? ¿No quieres ver el pueblo? Aquí hay de todo para pasar un buen rato. Además, dentro de 10 minutos se sirve la comida aquí y no querras irte en ayunas ¿no? —le comenté entre risitas. —Venga, porfi. —tuve que poner cara de cachorrito para que le convenciera.
Le sonrei, apuestas como esas me encantaban, —Trato echo— le di la mano para cerra al pacto y en seguida entramos al salon de juegos. Era una sala coloridas, con muchos ruidos, musica, risas y demas. Un sujeto nos dio la bienvenida y nos seañalo la caja donde podiamos sacar las fichas para jugar.
Me dirigí a una pequeña banca aun con el bote de café en mano, me senté y observe con tranquilidad el pequeño pueblo — ¿Habrá mas entrenadores por aquí? — me pregunté a mi mismo ya que no sabía que fue de los demás entrenadores que conocí de la escuela. ¿Qué caminos habrán elegido?, ¿qué pokémon tendrían ahora? — Creo que debería pensar en donde iremos después de este pueblo — murmuré sacando un mapa de mi mochila para ver que rutas estaban al rededor de la zona
Sonreí y entré detrás suya. “Já, es tan obvio...voy a ganar la apuesta” -Waaaaaaaaaaaaaaa-dije al entrar mirándolo todo-Dante debería ver esto-me acerqué y cogí unas cuantas fichas del sitio donde nos había indicado el señor de la entrada
--AIS... ¡Está bien, tú ganas!--Me rendí --Pero, a cambio, tendrás que hacerme un favor que te pediré más adelante ¿vale?--
La miré con desconfianza pero acepté. No me fiaba de ella pero si quería ver el pueblo debía de aceptar. —Esta bien pero yo me voy al restaurante del centro pokémon que la comida ya estará servida. —le dije y rápidamente me fui a dicho lugar.
Tengo un plan para ella, no será malo, al contrario. Bueno, el desayuno, es la comida más importante... Así qué la seguí, también tenía hambre. --¡Espera!--
Escuché la voz de mi compañera llamarme y tuve que parar. ¿Al final nunca podré desayunar decentemente? Me giré hacia ella y rápidamente la cogí del brazo. —¡Vaaamos no me hagas parar más, quiero desayunar por una vez! —gritaba mientras recorriamos los pasillos a toda velocidad y chocábamos con algunas personas. Al fin llegamos al comedor. En cuanto puse un pie dentro se me hizo la boca agua. Había de todo: Dulces, galletas, cereales, tostadas, huevos, embutidos... Para todos los gustos. —Al fin podré desayunar... —susurré para mis adentros.