Título: Amor agónico. Tipo: Serie de micro-relatos o drabbles. Cantidad de palabras: - Género: Tragedia. Notas: Eh, es un intento de serie de micro-relatos o drabbles, veré como me sale esto xd El título está medio raro, lo sé, pero no sé me ocurrió nada más .w. Publicado en otro foro. Amor agónico Capítulo uno. ~ Y le dedicó una última mirada al espejo antes de salir de su casa. Suspiró con pesar al ver su reflejo en el cristal, un traje negro lo cubría a la perfección e incluso lo hacía ver elegante, demasiado para una ocasión como esa; pero eso sólo era físicamente, mentalmente Alex estaba destrozado. Pasó su mano derecha por su rostro intentando ahuyentar aquella imagen de tristeza que lo decoraba, pero era imposible que aquello ocurriera en situaciones como esas. Un suave suspiro volvió a escapar de sus labios. Giró sobre sus talones y agarró las llaves de su auto para luego cerrar la puerta de la entrada principal tras él con suavidad. Iría al funeral de su esposa. 118 Palabras.
Capítulo dos. ~ Escuchó que el padre oraba por el alma de su esposa, pidiendo que todos eleváramos oraciones de paz y tranquilidad; pero cuando posó sus ojos azulados en el ataúd donde seguramente descansaba el cuerpo de ella, nada más llegó a sus oídos. E internamente sintió que algo dentro de él se quebró el miles de pedazos, ¿habrá sido su corazón? Seguramente. Cerró sus párpados ante esa imagen, no deseaba ver a Jane encerrada en aquel cajón sin vida alguna, era tan funesto. ¡Él debería estar ahí, no ella! Le había arrebatado la vida, y lo pagaría con el sufrimiento de no tenerla nunca más. Sollozó y una lágrima atravesó su rostro. 111 Palabras.
Capítulo tres. ~ —Lo lamento, primo —susurró Mike con voz afligida, junto a él. —Yo también, Mike… Yo también —suspiró al final, limpiando una que otra lágrima que había rodado por sus mejillas. Su primo le miró con tristeza, nunca había visto a Alex de esa manera, tan vacío, tan ¿infeliz? Y no era para menos, pero simplemente desconcertaba su fachada y aquello no podía evitarse. —No estás solo, ¿lo sabes, no? —le dijo, colocando su mano sobre el hombro de Alex, aparentándolo al instante. Este le miró con serenidad, complacido ante su acción. Sí, claro que lo sabía, su primo jamás lo abandonaría. Pero en situaciones como esas, su compañía y buenas palabras no le servían de mucho. —Sí, lo sé —le respondió para complacerlo y, quizás, no preocuparlo. ¿Estaba solo? Obvio que sí. Y seguramente lo estará hasta el día que deje de existir. 143 Palabras.
Capítulo cuatro. ~ Suspiró con pesar. Miró las rosas caer sobre el ataúd donde se hallaba su esposa con infinita tristeza. Era el adiós, era la despedida que lo marcaría por siempre. Y con fuerza cerró sus párpados en un intento de detener las lágrimas que provocaban tal imagen. —Debes hacerlo, Alex —murmuró Mike a su oído. El labio inferior le tembló sin previo aviso, estaba temeroso. Abrió sus ojos y se percató que todos los que ahí se encontraban esperaban su acción, una despedida que todos, seguramente, querían ver. Acarició la rosa blanca entre sus dedos, y luego la llevó a sus labios para depositar un suave beso que representaría el amor que Jane sembró en él. «Te amo» Y con aquel pensamiento, colocó la rosa sobre el ataúd. ¿Era un adiós o un hasta pronto? La tierra empezó a caer. 139 Palabras.
Capítulo cinco. ~ Respiró hondamente. Ay Dios, aquella escena le partía el corazón. Jane era su mejor amiga, su compañera, la única persona que supo entenderlo en aquellos momentos difíciles. Y ahora, la había perdido para siempre en cuestión de segundos, se había quedado solo como en un principio lo estuvo. Era devastador. Escuchó claramente como el padre daba fin al velorio de su esposa, recitando un par de oraciones que no logró captar bien. Había que admitirlo, en ese momento, era lo que menos quería escuchar. Mike se acercó con cautela al ver a su primo ido, fuera del mundo que pertenecía. —Alex… —le susurró, agitándolo un poco. —Ya acabó todo. Alex subió la mirada hasta él, sus ojos vidriosos mostraban cuan lastimada estaba su alma. —Sí —dijo, carraspeando un poco su garganta. —Me iré a casa, supongo. Mike asintió sin decir más. Sabía perfectamente que su primo necesitaba estar solo, reponer energía y sacar fuerza de quién sabe dónde para seguir adelante. Porque sí, él estaba seguro que Alex saldría adelante. 170 Palabras.
Capítulo seis. ~ Estacionó el auto en el garaje, girando la llave para apagar el vehículo. Alex bajó del mismo, con los hombros caídos, para así adentrarse en su casa y tomar un descanso, quizás mental. Ciertamente lo necesitaba, estaba cansado. Deshizo el nudo de su corbata, y encaminó su presencia a su cuarto; ese, él que ahora compartiría con la soledad. Suspiró hondamente al mirar la cama, un tanto desordenada pero ciertamente vacía… Carraspeó un poco su garganta para así evitar que un nudo se formara en ella, si lo permitía se quebraría ahí mismo. Se quitó los zapatos negros, bien pulidos, y se acostó boca arriba en la cama matrimonial. Cerró sus ojos, con pensar, para así sumergirse en un sueño profundo, del cual no quería despertar jamás. No quería vivir esa cruda realidad, Jane era todo para él. Tomó la almohada de su esposa y la abrazó con fuerza, perdiendo la noción del tiempo. 154 Palabras.
N/A: Está todo en cursiva ya que es un sueño. Capítulo siete. ~ —Mamá se pondrá contenta con nuestra visita —comentó Jane con una sonrisa en sus labios, radiante. —Supongo que sí. Hace meses que no la ves. —Vemos —le corrigió—. Es tu suegra, eh. —Lo sé, lo sé. Sabes que también me gusta compartir con ella —le dijo con sus ojos clavados en la carretera. —Sólo espero que no lleguemos tan tarde. —Jane, querida, ¿quién cree que está conduciendo? —Le cuestionó—. Llegaremos antes de lo planeamos, me conozco esta vía como la palma de mi mano —se atrevió a afirmar, dedicándole una corta mirada. Su mujer no pudo evitar reír ante eso, su esposo era todo un caso. —Como digas, Mr. Veloz —bromeó—. Oye, ¿qué estás haciendo, Alex? —Le preguntó con voz dudosa ante las acciones que estaba realizando su marido. —¿Qué crees que hago, cariño? Tengo que sobrepasar a esta tortuga que obstruye mi camino —le contestó algo irritado, refiriéndose al carro que estaba delante de ellos, quien era manejado con toda la lentitud y paciencia del mundo. —Pero te estás metiendo en el carril contrario, puede ser peligroso, Alex —le dijo su esposa, mirando con cierto nerviosismo como Alex movía el volante para que el auto se adentrara por el carril consiguiente. —Tranquila, Jane. Esto lo hace todo el mundo, además no viene carro y por ende nada malo pasará. Alex sonaba tan seguro y firme que su esposa no pudo hacer más que asentir y confiar en él. Además, ¿qué pasaría? Nada malo, simplemente rebasaría al auto frente ellos y se colocaría adelante para así manejar con mayor soltura. Su esposo comenzó la acción. Y sin mucho inconveniente se coló al carril contrario, el cual afortunadamente estaba desolado. O eso pensó. En sentido correcto venía un camión a velocidad rápida, pero Alex tenía pensado en colarse frente al auto antes de que este llegara hasta ellos. Pero ciertamente había calculado mal. 315 Palabras.
Capítulo ocho. ~ Algo pasó que evitó que sus acciones fueran acorde con lo que tenía planeado. Todo fue tan lento que le hacía temblar, escuchó la bocina del camión frente a ellos, los gritos de su esposa y luego sintió que el mundo se desplomó a sus pies. Olvidó cómo reaccionar, el miedo paralizó sus capacidades motoras. No lo pudo evitar. El camión impactó contra su auto negro. Sintió su garganta arder al evitar que un gemido brotara de ella, algo había impactado contra su costado izquierdo que le arrancó una lágrima. Ciertamente todo había ocurrido muy rápido, tanto que le hacía dudar que lo que llegaba a su mente era la realidad. Sintió su cabeza contra el techo del auto, y pestañeando un par de veces se dio cuenta de la realidad que lo envolvía. Alex buscó con desesperación a su esposa, mirando hacia izquierda con el afán de encontrarla en buen estado. Pero se dio cuenta de que eso era un deseo utópico, cerca de sus más profundos anhelos. —Jane… —murmuró, con esfuerzo. Las heridas que yacían en su cuerpo hacían que su voz gimiera de dolor. Se alarmó al no recibir respuesta de su esposa e internamente temió lo peor. Estiró un poco su brazo, moviendo a Jane para mirarla de frente. Y algo dentro de él se quebró. Tenía una profunda herida en su cabeza, estaba inconsciente, la sangre no dejaba de brotar. Algo dentro de Alex palpitó, sentir a Jane fría y verla completamente pálida le hizo temblar. Lo supo en ese momento. Su esposa no estaba con él. 262 Palabras.
Capítulo nueve.~ Cerró el grifo del agua del lavamanos con lentitud, dejando que las gotas escurrieran por su rostro e impactaran contra el suelo. Dejó escapar de sus labios un profundo suspiro, aún intentando reponerse. Oh, el sueño que había experimentado le erizaba la piel, y se repetía en su cabeza, una y otra vez, afianzando el dolor agónico que su corazón experimentaba. Levantó su rostro, y se miró en el espejo que yacía en la pared. Alex chasqueó la lengua y frunció el ceño levemente. Odiaba lo que veía. ¿Por qué él estaba vivo? Sus ojos brillaban y su piel irradiaba calidez, aquella sensación de estar presente. Estaba vivo y Dios, ¡Alex odiaba eso! Tensó su mandíbula y una sensación de aversión le recorrió completamente. Odiaba estar vivo. 127 Palabras.
Dios, me he gustado mucho hasta ahora. Hay algunos drabbles que son perfectos, y hay frases que realmente me encnatan. Hay un par de errores, el más notorio es el siguiente en el capítulo ocho: Ciertamente todo había ocurrido muy rápido, tanto que le hacía dudar que lo que llegaba a su mente era la realidad. Deberías arreglar esa frase proque se lee mal, y te distrae, sacándote un poco de la historia. Nada que decir, me encanta como narras todo, y el sentimiento que transmite. Siento pena por él, de verdad. Un gusto leerte, que tengas un buen día!
Hola, gracias por tu comentario. Me alegra mucho que te esté gustando la historia, es algo que se me ocurrió y quise plantearlo de la mejor manera C: A ver que tal me quedaba. Ah, gracias por hacerme saber ese error, ya lo he editado. De verdad, gracias. Y sí, ese es uno de los sentimientos que intento transmitir, pena por Alex. Intentaré continuarlo pronto, muchas gracias por leer y comentar<3 Oh, oh, ya mismo veo eso. Y sí, estaré más pendiente. Gracias por decirme, Ume C: Me alegra saber que, hasta ahora, le estén gustando los drabbles. Y que ese sentimiento de pena se siga transmitiendo. Y bueno, estoy probando a ver qué tal me sale todo esto, espero no meter la pata al final xD Muchas gracias por leer y comentar<3
Señorita Beta-Reader, permítame aconsejarle prestar más atención al momento de escribir. En el capítulo seis hay un "hay" de cantidad cuando por el contexto debe ser "ahí", lo digo también porque como le dijeron ya, hubieron otros errores. Fuera de eso, lo encuentro entretenido. Claro que también llego a sentir pena del protagonista, la culpa que está cargando debe ser enorme. Me gusta la forma en que se están desarrollados los personajes. Algunas acciones que toman da para una interpretación decente, no completa, pero sí suficiente para tener una idea. En fin, estaré siguiéndolo lo más que pueda. Saludos.
Capítulo diez.~ Miró la pantalla de su celular nuevamente, sin muchos ánimos de atender el repicar del objeto. Lo dejó a un lado, dejando que sonara todas las veces que quisiera; sabía que su primo se preocuparía por ello, pero realmente no tenía ánimos de decir “estoy bien” cuando ciertamente no era así, pero tampoco tenía ganas de dar explicaciones si se sinceraba con Mike. Suspiró, caminando directo a la cocina. Prepararía algo de comer, necesitaba callar los constantes gruñidos de su estómago. Tomó un pedazo de pan, un tomate, jamón y queso. Agarró el cuchillo que yacía en el mesón de la cocina, usándolo para cortar en rebanadas finas el tomate que ingeriría. Alex sonrió con melancolía, por su mente pasaron las imágenes de todos los momentos que había compartido con Jane en la cocina, peleas, risas, desastres, gritos… En el tiempo que tenía en esa casa, nunca la había sentido tan vacía, tan silenciosa. Siempre se quejó de las fuertes carcajadas de su esposa, restregándole en su cara la incapacidad que tenía al no poder controlarla, dejándola salir de su garganta con toda la energía y ganas que poseía. ¿Y ahora? Alex pagaría con su vida para volverla a escuchar. 200 Palabras.
Capítulo once. ~ Cuando se pierde lo que más se ha amado en la vida, se dice que las cosas ya nunca vuelven a hacer iguales, que la persona no vuelve a ser la misma. Alex creía eso. ¿Y cómo sonreír abiertamente cuando el recuerdo de la muerte de su esposa sigue latente en su mente, como un fantasma que no consigue esa paz absoluta? El hombre llevaba ya cinco meses en duelo, y el dolor seguía tan aferrado a él como el primer día que sintió que Jane se había marchada para siempre. No conseguía superarlo, por más que la gente se lo decía y por más que él respondía que lo intentaba. No lo conseguía, e internamente no quería. Superar la muerte de su esposa significaría, para él, olvidarla. Aceptar que jamás la volvería ver aún cuando Alex estaba aferrado a la idea de que, algún día, Jane entraría por la puerta de la casa y le abrazaría, embriagándose con su calidez y su presencia. Sabía que era un sueño utópico, pero extrañamente aferrarse a ese imposible le reconfortaba de una manera que no entendía, la vaga esperanza de que Jane volvería hacía que su corazón diera un vuelco y por un segundo, sólo por un segundo, no dolía y sonreía. Pero Alex sabía perfectamente que eso era imposible, tan imposible como que el Sol saliera por la noche. Estaba aferrado al sentimiento de quererla devuelta, deseando que la muerte jamás la hubiese arrancado de sus brazos y que todo lo que vivía fuese una tétrica pesadilla. Estaba aferrado a que cuando despertara por la mañana lo primero que viera fuese el reluciente rostro de su esposa, a su lado. Tan aferrado estaba a esa idea que por su mente no pasó lo contrario, una idea que cruzó por su mente tan fugaz como un halcón… ¿Y si él iba con ella? 311 Palabras.