"Lazo Rojo"

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Chaos Lady, 8 Abril 2012.

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    Chaos Lady

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    "Lazo Rojo"
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    8
     
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    Hello~~ ¿Que tal FFl? :) Este es un Long Fic, no tengo muchos de esos pero realmente esta historia me tiene incluso a mi entusiasmada <?> y quise compartir :) Bueno espero les guste a todos los lectores y estaría más que encantada de leer sus críticas y opiniones... Sin más, les dejo el primer capítulo...
    --
    Lazo Rojo, Capítulo 1
    Estaba rompiendo las promesas más importantes que me había hecho a mi misma: No ser tonta y no enamorarme.
    Y ahí estaba, mirando aquel ramo de rosas rojas en mi tocador como si fuera una mujer como cualquier otra conmovida por un montón de agonizantes flores color carmín. Suspiré.
    —Son hermosas, gracias —dije al cabo de unos minutos y los ojos verde bosque de mi compañero me miraron con cierta diversión y compasión.
    —Todas se parecen a ti —le sonrió y sentí una combinación de mariposas y nauseas en mi estómago.
    —Basta de cursilerías —advertí poniendo mi mano en la cadera, justo en el mango de mi pequeña pistola Glock 22—, o te meteré una bala entre las cejas.
    Levantó las manos en señal de estar indefenso, aunque ambos sabíamos que su arma era igual a la mía.
    —Sólo quería darte el detalle… ¿lista para esta noche?
    Asentí con la cabeza y abrí un cajón para mostrar mi chaleco negro antibalas.
    —Hoy vamos a asesinar a Korovin y toda su tropa de malnacidos extremistas —contesté y me dio un poco de sorpresa el ánimo que me daba hablar de asesinar a tiros a un narcotraficante.
    —Vale mi pequeña asesina —musitó acercándose y dándome un beso en la frente—, iré a repasar algunas cosas y te veré esta noche… es una cita —repuso burlándose, yo suspiré y asentí.

    Esos fueron los inicios de mi accidentada aventura romántica con quien sería mi compañero en campo, Miguel Alborja, un español catalogado como el mejor estratega de las fuerzas armadas británicas. Hablaba fluidamente alrededor de seis idiomas, era asquerosamente inteligente y sobre todo, tenía el don de la labia, podía hacer caer a cualquier mujer que quisiere, aunque por alguna razón desconocida me había escogido a mí.
    Conforme el tiempo iba pasando se hacía evidente que la combinación de él y yo era de mucho provecho para el gobierno Inglés y Estadounidense, así que logramos crear cierta reputación, aunque al mismo paso él luchaba porque yo concediera su cortejo, cosa que no sucedió hasta años después, en lo que sería la cumbre de nuestras carreras, cuando por fin acepté ser para él algo más que su compañera y amiga. Al principio lo reproché fervientemente a mi misma sintiéndome una tonta, pero dentro de poco tiempo descubrí que tan fuerte eran mis propios sentimientos hacia él y por fin lo acepté: estaba perdidamente enamorada de Miguel Alborja.

    ¡Qué mujer! Era todo lo que podía pensar la primera vez que vi a Rebecca. Me encontraba en las oficinas de defensa en Londres, cuando me llevaron a la sala para práctica de tiro, mi jefe quería que viera a la que sería mi compañera antes de presentarnos.
    Mientras me preguntaba si a ella le habían dado esa misma opción y si sería como la clásica policía española (Maja hasta cierto punto pero muy ruda), me la señalaron y no pude creerlo, o al menos no creía que tuviera tanta suerte… Una mujer de estatura baja, alrededor de metro con sesenta y pocos centímetros, de cabello castaño claro y con curvas que incitaban a invitarla a cenar más que a invitarla unas donas y café.
    Estaba parada en la clásica posición para disparar, bajaba el arma, gritaba algo en su tan peculiar inglés y detonaba tres veces.
    —¿Dónde firmo?—pregunté observando a mi jefe quien me miró con ojos pícaros.
    —Debes tenerle respeto, la tía no es como a las que estás acostumbrado —me advirtió pero confiaba demasiado en mi propia habilidad (sin mencionar la habilidad que tengo para satisfacer al sexo opuesto….) como para preocuparme por lo difícil que pudiera ser.

    Nos presentaron seis días después, ella lucía algo sorprendida por su promoción de detective a agente, se la veía contenta con el trabajo pero no mucho conmigo. Pero me fije poco en su molestia, sus ojos color miel me provocaban… Aun con esa coleta que llevaba en el cabello, lo despeinado de su flequillo y el casi nulo maquillaje que llevaba lucía mucho mejor que todo el contingente británico.
    —Rebecca Ashton —dijo al presentarse formalmente extendiéndome su mano derecha.
    —Alborja, Miguel Alborja —me presenté correspondiendo su saludo, intentando sonar un poco como 007, nada perdía al intentar asombrarla. El tiempo juntos comenzó a pasar y cada día me asombraba más.
    Quizás esto se podría escuchar como todo un cliché, pero os diré que ella cambió por completo mi universo. Cambié mucho, pues de verdad deseaba merecérmela y ella me enseño a dejar mi arrogancia y egoísmo. Lo mejor del caso es que nunca se preocupó por enseñarme, lo hizo simplemente porque pasé de querérmela tirar a quererla amar.
     
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    Increible, ¿esto será igual a las peliculas del agente 007? ¡Qué guay! Ya quiero leer más xD

    Primero que nada, no noté faltas ortográficas, y si hay entonces estoy ciega xD me gusta la forma en que narras pero me confundí.
    Dicha confusion fue porque primero estaba narrando la chica, que me supongo que es Rebecca y luego narró Miguel así que mis ojos se perdieron e_e :|

    Se nota que el fic estará buenisimo, asi que no te demores y avisame cuando subas la conti :p
     
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    MochiLeena

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    Increible, ¿esto será igual a las peliculas del agente 007? ¡Qué guay! Ya quiero leer más xD

    Primero que nada, no noté faltas ortográficas, y si hay entonces estoy ciega xD me gusta la forma en que narras pero me confundí.
    Dicha confusion fue porque primero estaba narrando la chica, que me supongo que es Rebecca y luego narró Miguel así que mis ojos se perdieron e_e :|

    Se nota que el fic estará buenisimo, asi que no te demores y avisame cuando subas la conti :p
     
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    Chaos Lady

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    No... no presisamente "007" jaja. Pero si tendrás sus pedacitos de acción.... Me alegra que te haya gustado, y respecto a la narración, así irá rondando el FF, pasa de Rebecca a Miguel y algunos otros, creo que tendré que aclararlo.
    Gracias por leerme ^^.

    Aquí entrego el capítulo dos.
    --
    "Lazo Rojo-Capítulo Dos"

    (P.O.V Rebecca)
    Abrí los ojos ante la molesta luz solar que daba justo en mi rostro y lo primero que mis ojos buscaron fueron las letras rojas del reloj digital en la mesita de noche, las cuales marcaban las siete y treinta…
    —Nos quedamos dormidos... —susurré intentando sentarme en la cama, cosa que me fue imposible al tener el cilindro de hierro que Miguel usaba de brazo.
    —Miguel, despierta que nos hemos quedado dormidos —refunfuñé remolineándome debajo de su brazo, era interesante de mi parte que pudiera sobrevivir a que me callera un edificio encima pero no podía liberarme del brazo de mi compañero.
    —“No Jodas”—masculló en español y yo fruncí el ceño, sabía lo que eso significaba.
    —¡Despiértate! —grité molesta.
    Abrió los ojos de inmediato, se sentó en la cama, tomó su pistola de la mesa de noche y cortó el cartucho.
    —¿¡Qué, qué, qué!? —exclamó moviendo el arma buscando un blanco… se viró a voltearme me quedé atónita unos segundos antes de estallar en carcajadas.
    Frunció el ceño y volvió a poner el arma en el mueble.
    —¿Qué te he dicho de despertarme a gritos? —me reclamó claramente molesto, pero en el momento no pude disculparme por el ataque de risa que tenía.
    Se levantó de la cama mascullando lo que serían maldiciones en español y se metió al baño, suspiré unos instantes pero no me podía controlar la risa.

    (P.O.V Miguel)
    Escuchaba a la tía muriéndose de la risa mientras llenaba la tina con agua fría, chico susto que me había propinado la maja. De pronto tuve una idea para ayudarme a enfriar la cabeza… salí del baño y ella me miró con inocentes ojitos, puse los ojos en blanco y me abalancé sobre ella.
    —¿Qué haces? —preguntó mirándome entre sonriente y confundida.
    —Usted va a pagar el hecho de estarse riendo de un agente de la justicia como yo —le advertí fingiendo estar molesto, me miró aun más confundida.
    Llegué al baño y sin miramientos la aventé al agua fría de la tina, podría apostar a que el chillido que aventó se escuchó por todo Londres, fue entonces que yo tuve un ataque de risa.

    (P.O.V Rebecca)
    Me hundió en el agua fría sin ningún tipo de piedad, para después reírse como si no hubiera un reverendo mañana, dejamos los juegos matutinos para arreglarnos para el trabajo… ninguno de los dos nos imaginamos lo que estaba por suceder.

    El iba manejando y yo separaba los gajos de una naranja para compartir con él.
    —¿Rebecca, escuchaste sobre las amenazas a la oficina?—me preguntó mirando el semáforo.
    Tragué el medio gajo de fruta que tenía en la boca.
    —Sí, pero no me da miedo… es común que fanfarroneen cuando estamos muy cerca de ganarles una jugada —respondí ofreciéndole la mitad del gajito que estaba en mi mano. Me miró por instantes, negó con la cabeza y después regresó su mirada a la luz.
    —Estaba pensando en solicitar que te envíen a Estados Unidos para que estés segura hasta que la amenaza se calme.
    En ese instante se me atoró la naranja a mitad de la garganta y tosí un par de veces…
    —¿¡Qué!? ¡Estás loco! —le recriminé—. ¿¡Te maté muchas neuronas con el susto o qué!? ¡No me iré a ningún lado! ¡No voy a dejar este trabajo por tus preocupaciones románticas! —el carro comenzó a avanzar y yo me quedé observándolo y esperando una respuesta.
    Volteó a mirarme, abrió la boca unos milímetros y súbitamente todo se calló.
    Un ruido estridente absorbió todo lo demás y lo único que alcancé a ver fue como su cara se descomponía. Una potente honda golpeó mi pecho haciendo que sintiera como si mi corazón se parara por unos segundos… todo volvió a quedarse en silencio pero un calor intenso me abrazaba, fue entonces que mi cerebro me indicó lo que sucedía: una bomba.
    —¡Miguel! —grité, aunque no estoy muy segura si por mi boca o sólo en mi cabeza antes de que todo se volviera negro y silencioso.
    -
    Continuará :)
     
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    RomAnce

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    Holiz Mi muy querida Chaos Lady*
    En el primer capitulo me simpatice tremendamente con Rebecca; Dios mio, la comprendo en cierto ambito de "No ser tonta y enamorarme"; tal como lo escribistes en la primeras lineas:
    pero por supuesto; en el caso de ella es muy diferente. luego os fastidiare por el hecho por un MP! xD
    y en el caso de la rosas...jajajaja! que bello* aunque quizàs para ella en ese tiempo era "que fastidio"
    Que decir de Miguel..el clasico "casanovas"? naa! quizas si pero con la "ligereza" de un mero agente. Me es simpatico el muchacho; me alegra de que Rebecca luego de ciertas guerras internas haya logrado aceptarlo, tal cual lo estableces en la segunda parte de este maravilloso Long-fic'del cual que ciertamente a pesar de ser muy prematuro mi declaracion, lo estoy empezando a amar, como a mi hermana tambien la cual hostigue para que leyese conmigo la cual le termino encantando tambien.
    En la segunda parte, me dio gracia la pequeña "discusion" entre ambos! xD! sincermente Miguel es todo un diablillo español! Aun me da una punzada de la ducha sin consentimiento. Que decir de las ultimas lineas cuando ella le sorprendio el hecho de que èl por salvaguardar su seguridad quiere que se vaya; Ough! golpe bajo para una mujer quein se vale mucho de si (Corrigeme si estoy errada).
    y que decir de:
    OMG! ciertamente eres de la que gusta sufrir a los lectores con un climax tan! O:!!!
    Aqui le espera la siguiente continuacion mi estimada; deseando que no me mates a Miguel, si es posible quitale otro miembro pero no lo mates. T_T
    Quien la quiere:
    RomAnce*
     
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    Chaos Lady

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    ^^ RomAnce muchas gracias por tu comentario, me sienton halagada X)...
    Aquí traigo el capítulo tres, espero les guste y muchas gracias por leer.
    ----
    Lazo Rojo, capítulo tres.

    (P.O.V Miguel)
    La imagen de ver a Rebecca siendo abrazada por las llamas me torturaba, el grito que había proferido diciendo mi nombre resonaba en mi cabeza cada vez que la veía.

    Estaba hecho pedazos, de ver a mi pequeña con los ojos cerrados respirado con ayuda de un apara-tejo que se introducía en su garganta. Me partía ver como ese armatoste se abría paso con tal brusquedad.
    Tenía así no sabía cuántos días. Ella había recibido la mayor parte del impacto pues según las investigaciones; la bomba estaba ubicada en donde la bolsa de aire para el copiloto debiera estar.
    Estuve a punto de perderla y estaba seguro que si ella se marchaba, primero torturaría al imbécil que instaló la bomba y después iría tras ella…

    Tomé su mano, que en ese momento me parecía tan pequeñita y la apreté un poco; yo no soy de las personas religiosas que acuden a una iglesia cada fin de semana, pero sí creo en un Dios, y en ese momento le rogué por la vida de Rebecca. Pero ella siguió sin abrir sus ojos por demasiado tiempo, por cursi que se escuche, cada día que ella no respiraba sentía claramente como si me estuviera apagando.
    La extrañaba y la necesitaba donde fuera…

    —¿Miguel? —escuché a lo lejos—. Miguel —ahora me hablaba la voz, iba a responderle cuando sentí un par de manos posarse en mi antebrazo izquierdo que abrí los ojos, me encontré con mi jefe.
    —¿Qué… pasa? —interrogué aclarándome la garganta después de escucharme con la voz demasiado rasposa.
    —Te necesitamos en la oficina, ha habido otro ataqué.
    —¿¡Qué!? —me puse de pie de inmediato, sintiendo lo adormecido de mis piernas por haber dormido sentado.
    —Tienes que venir, no es lugar para discutirlo.

    Lo pensé por un micro-instante, y me viré a ver a Becca, aún inconsciente como había estado durante las tres semanas anteriores.

    —Tranquilo, afuera nos espera un agente que se quedará hasta que regreses. Sé que me has pedido licencia para cuidarla pero esto es grave Miguel —por el tono que usaba Smiths no dudé en la gravedad del asunto, así que con todo el dolor de mi alma tenía que ir a trabajar. Me acerqué y besé su frente para después salir caminando tras el jefe.

    El agente fuera del cuarto sólo saludó con la cabeza y tan pronto nosotros salimos, él entró al cuarto.
    Cuando llegamos a la salida del hospital miré a Jane, agente de la división inglesa, había sido de enorme ayuda en misiones pasadas y me era grato verla.

    —Jane, ¿cómo te va? —pregunté intentando sonar animado, momentáneamente su cara se descompuso y sus ojos cafés volaron al jefe; seguí su mirada para ver cómo Smiths bajaba los ojos levemente.
    —¿No le ha informado? —inquirió Jane con cierta incredulidad en la voz.

    —No, subamos al carro, ahí lo pondremos al tanto.

    Observé al escena a mi alrededor realmente confundido, pero concordaba con el Jefe que un lugar público no era el mejor para discutir nada, así que guardé mi curiosidad.

    —Me explicaréis toda esta escena camino a la agencia —mencioné en algo que quedaba claro no era una sugerencia.

    —Subamos —siguió el Jefe, vi a Jane suspirar mientras bajaba la mirada y sus pobres ojos se inundaban en lágrimas… ¿qué diantres había sucedido? ¡Esa mujer no lloraba ni con la Película del “Titanic”!
    Subimos los tres al carro y segundos después arrancó. Todo iba en silencio.

    —¿Y bien? —pregunté mirando fijamente a Jane, quien me observó con ojos torturados.
    —Hubo un ataque en el centro de la ciudad —comenzó a hablar Smiths—, atacaron francotiradores a un par de agentes que caminaban por la calle principal.

    De pronto mi cabeza hizo una especie de “clic” cuando me di cuenta que no veía a la compañera de Jane, iba a preguntar pero dejé terminar al jefe.

    —Las primeras dos detonaciones fallaron, pero la tercera acertó directamente en el cráneo de Samantha Rivers quien antes de ser asesinada logró empujar a su compañera contra un edificio saliendo así de rango de tiro —concluyó Smiths intentando sonar profesional… mis ojos se fijaron en Jane quien bajó la cabeza y dejó correr las lágrimas que aguantaba en sus ojos.

    —La Agente Rivers murió en la escena, los únicos datos que hay del ataque son el ángulo, el calibre usado y las posibles pistolas.
    Me quedé de una sola pieza al escuchar aquello, miré como Jane se limpiaba rápidamente las lágrimas que resbalaban por sus mejillas, intentando mantenerse firme.

    —Debido al modo del ataque me fue imposible identificar a los tiradores, pero nos queda muy claro que son parte de la mafia que perseguimos —me explicó Jane tragando el nudo en su garganta.
    No supe que decir. Estaba aun atónito por saber que Samantha estaba muerta. Como podría estarlo mi Rebecca.

    —¿Y qué se hará entonces? —pregunté intentando disiparme de mi lado sentimental—. ¿Cómo haremos para atrapar a estos sicarios?
    —Por lo pronto investigaciones, pero realmente te necesitamos porque el departamento va a desarrollar un programa de protección, no podemos permitir que se sigan perdiendo más vidas.
    —Concuerdo contigo, ya tenemos suficiente con eso de que casi han matado a uno de nuestros agentes y que una ya se encuentre muerta —repuse. Y seguí observando a Jane que miraba por la ventana, estaba ausente cosa que era normal—. Jane, te seré sincero creo que lo mejor para ti sería estar de licencia un tiempo y… —sus ojos color miel volaron a mi cara encendidos en rabia.
    —No —me dictó con tono bajo y molesto—, ya hablé de esto con el jefe, y la decisión es no.
    Miré a Smiths, sus ojos tenían escrito un enorme “no debiste ni mencionarlo” pero realmente un agente tan ausente como estaba Jane no era de mucha ayuda.
    —Jane, imagino que sientes un enorme deseo de venganza, pero…
    —Ya he dicho que no —esta vez su tono era enojado.
    —Jane, tranquila –por fin intervino Smiths—, tomarse la licencia no es motivo de vergüenza ni señal de debilidad, un ejemplo es aquí Miguel, él mismo se ha tomado licencia con lo de Rebecca.
    La mujer resopló y vi como se intentaba controlar su enojo antes de golpearnos…. Mínimo….
    —¡Rebecca está viva! —bien, no era tanto control—. ¡Samantha está muerta y voy a seguir en esto hasta volarle la cabeza al imbécil que la mató!

    Sentí compasión por Jane, se estaba guardando todo y al parecer todo mundo solía mostrarle “lástima”.
    —Entonces —me incliné y puse mi mano en su rodilla—, trabajaremos juntos.
    Me miró un instante y asintió una vez, iba a seguir con la conversación pero en ese instante se detuvo la camioneta, así que no agregué nada más.

    Smiths fue el primero en bajar, mientras Jane se bajaba en mi cabeza surcaba la idea de que estaban agrediendo a los agentes que estaba involucrados con…
    No terminé ni de pensar cuando escuché una detonación estando a punto de bajarme de la camioneta, pude ver con claridad como Smiths y todos los agentes volteaban hacia la derecha mientras se apresuraban por sacar sus armas, mi primer impulso fue abalanzarme sobre Jane que estaba desprotegida, pero me quedé paralizado cuando observé cómo su cabeza se hacía hacia la derecha muy ligeramente y después el lado izquierdo de la misma explotaba en sangre…

    Jane… pensé sacando mi pistola, buscando con mis ojos al tirador. Pero fue inútil, no había nada ni nadie en el edificio frente al edificio y se veía nada… fue entonces que supe que nos esperaban, alguien estaba esperando a Jane. Después de esos cinco segundos que lucieron como media hora todo transcurrió como en lapsos, igual que como había sucedido después de la bomba, todo era como en pedazos.

    Me abalancé sobre el cuerpo inerte de Jane con toda la intensión de hacer todo lo posible para mantenerla viva si aun lo estaba, pero… era demasiado tarde.
    Arrodillado aun lado del cuerpo de Jane observé a Smiths quien tenía los ojos llenos de lágrimas. Después de todo, Jane era su sobrina….
    -Continuará.
     
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    O M G!!! O_O!
    me lleva...
    Mi estimada Chaos Lady, me has dejado en un estado de "Oh vaya" como quien no cree lo que esta pasando, es que rayos!
    Primero Rebecca en un estado dplorable, conectada a una maquina basicamente junto a un Miguel por asi decir destrozado, como no; Yo estaria deprimida si viera a mi amado en ese estado :(
    Pero lo peor de todo es que estan siendo hacediados por sicarios!
    Senti un poco de desolacion al imaginarme a Jane mientras le disparaban certeramente; se corrio como una pelicula...lastima qu haya muerto antes de poder alcanzar a revindicar o mas bien vengar a su colega Samantha. Es horrible la situacion de los prsonajes pero increiblemente emocionante! *---*
    Me encanta la trama corazon, eres genial!
    Ya espero ver mas, a ver que el gran jefe Smiths y sus agentes. Espero que Miguel no pierda su compostura aunque me encanta lo romantico y bello que se pone cuando esta con Rebecca, so tan cute* :$

    Haay! excelente, te felicito a quedado a pedir de boca con ansias de mas!
    (P/D: lo senti realmente corto con el afan! xD)

    Ya dejo mis boberas, se le quiere.
    Atte:
    RomAnce*
     
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    Chaos Lady

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    (P.O.V Miguel Alborja)
    El atentado del día anterior había sido terrible, nadie en toda la organización nos esperábamos un ataque tan cercano, después de todo estábamos literalmente en la entrada a nuestras oficinas.
    La muerte de Jane fue en pleno días, para cuando había oscurecido su cuerpo ya estaba siendo analizado en la morgue, se tenían todas las evidencias posibles y la bala ya estaba en los laboratorios… sólo me quedaba una cosa importante pendiente: avisarle a la familia.

    Mientras ayudaba a los peritos con las evidencias pensaba que lo mejor sería que un agente que no fuera yo le avisara a la familia, pero realmente no tuve corazón, conocía personalmente a la madre y hermana de Jane, con quienes ella vivía.

    Me levanté relativamente temprano, era la primera vez en tres semanas que dormía en mi apartamento… odiaba estar en el lugar sin Rebecca, todo lucía lúgubre.
    A las ocho de la mañana me encontraba camino al hospital, pasaría a ver a Becca antes de dirigirme a la casa de la madre de Jane.

    Llegué a la luz roja donde la bomba había explotado dentro de nuestro carro… por un momento imaginé a Becca sentada a mi lado como todas las mañanas… jamás había logrado entender como esa mujer era tan predecible e impredecible a la vez… Era seguro que no podía predecir sus reacciones, pero claro que podía decir que todos los días mientras íbamos al trabajo se iba comiendo una naranja, su fruta favorita y de verdad que las comía mucho; sabía que se iba a comer tres gajos antes de ofrecerme al pararme en el semáforo si estaba en rojo, sino simplemente me ponía el gajo en la boca.

    También sabía que si la besaba por la tarde sus labios tendrían sabor a naranja pues se habría comido una cuando tomaba el descanso.
    Suspiré, me hacía falta mi pequeña maniaca.

    Sin más percances llegué al hospital, subí los tres pisos hasta el área de quemados, aunque Rebecca no estaba grave la quemadura en su hombro requería cuidados, así que ahí la mantenían.
    Sentí que se me quitaba un enorme peso de encima cuando entré y vi al agente del día anterior leyendo mientras tomaba un café.

    —Buenos días —le saludé entrando al cuarto y cerrando la puerta detrás de mí. Él levantó la cabeza y sonrió a medias.
    —Buenos días —cerró el libro y se puso de pie—, el siguiente turno empieza en una hora un gusto trabajar con ustedes —me informó con su peculiar tono mientras tomaba su pequeño bolso—. Que tenga buen día —me dijo mientras se encaminaba a la puerta y la abría, iba a responderle cuando el muchacho soltó su bolso y levantaba las manos en señal de estar indefenso.

    Sufrí un pequeño ataqué de pánico cuando observé a un hombre alto, de casi dos metros porque me pasaba muy fácilmente. Era caucásico de cabellos dorados y ojos azules, corpulento y vestía jeans con una camiseta; claro está eso no era lo atemorizante de él, sino la maldita pistola que traía en las manos y cuyo cañón apuntaba a la frente del joven agente.

    —Buenos días…. —mencionó el simio caucásico mientras avanzaba y a su vez el joven retrocedía.
    —Decidimos pasar a ver a la pobre “Bequita” —volteó a mirarme—, Ohh pero si usted está aquí también…

    No dije absolutamente nada, mis ojos simplemente buscaban cual era el punto débil que podía atacar desde mi ubicación y la manera en que no matara al agente.
    —La otra parte del lazo rojo…

    —¿Qué demonios haced aquí vosotros? —pregunté quieto, sin quitarle la vista de encima—.
    —Durachitʹ* —masculló cerrando la puerta y empujando al agente—, hemos venido para terminar lo que la bomba no pudo.
    —Me temo, que no podréis terminarlo…

    Iba a continuar con alguna ironía que ofendiera al gorila, pero un grito de una mujer fuera de la habitación me hizo callar. Por instinto quise dar un paso para salir de la habitación pero me detuve inmediatamente cuando el ruso cortó el cartucho del arma que aún apuntaba a mi joven agente.
    —¿Qué demonios pasa afuera? —pregunté mirándolo con rabia.
    —Simplemente que se ha de haber puesto rebelde la enfermera… mis compañeros tienen ordenes de disparar a cada persona que se muestre rebelde.
    Fruncí el ceño...
    —Claro, cómo no lo imaginé… ustedes, grupillo de gilipollas no tenéis otra manera de arreglar las cosas más que con violencia.
    Me miró con odio y avanzó un paso hacia mí…
    —No nos culpes por defendernos, tu gobierno es el que tiene la culpa de todo esto…. ¡Por eso nos liberaremos! ¡El rey del cielo nos apoya! —me respondió eufóricamente… por el rabillo del ojo vi como el joven dudaba en agarrar el arma así que tuve que distraer un poco más al gorila.

    —Seguro, pero apuesto que si dejarais de fumar lo que sea que os metéis al cuerpo dejarías de recibir mensajes del “Señor del cielo” —me mofé mientras sonreía el hombre gruño y justo en el momento que desvió la pistola el muchacho actuó tomándolo del brazo para lograr mantener la pistola fuera de rango. No dejé que lo hiciera solo, enseguida me lancé encima del ruso, comenzó a forcejar con nosotros y de pronto se quejó dejando de moverse calló de rodillas mientras vi al agente con la pistola en las manos, entonces entendí en mitad del forcejeo el joven logró dispararle al pecho…
    El ruso se me quedó mirando desde el suelo mientras un hilo de sangre salía de su boca… no tenía tiempo para jugar. Tomé el cráneo del hombre entre mis manos y quebré su cuello de un movimiento, el cuerpo se desplomó sin vida, tragué saliva.
    —Bien hecho —le susurré al joven mientras sacaba mi pistola—, pero aún no terminamos. ¿Cuál es tu nombre?
    Él, algo inseguro se guardó la pistola del gorila y sacó la propia.
    —Stephen Rogers —respondió, pude ver que estaba algo perturbado por la escena pero teníamos que actuar.
    —Bien, Rogers… hay que encargarnos de estos imbéciles —corté el cartucho de mi Glock—. Dispara a matar a todo aquel que esté haciendo daño —ordené dirigiéndome a la puerta.
    ----
    Durachitʹ* es la lectura fonética del ruso para "imbécil"
    -----
    Muchas gracias por leerme :D continuaremos... pronto :3
     
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    RomAnce

    RomAnce Soleanimetrix

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    Ooh! excelente capituloo! cada vez se pone mas interesante, mi estimada Chaos lady!
    sinceramente tendra que cuidarse mucho Miguel, tanto por su amada Becca' como por el mismo; esos bastardos estan de alguna u otra forma creando estragos en la agencia. Cuando quiero un 'mode romAnce' estos lo estropean horrendamente pero es enormemente compesado por las escenas de accion! Yeah baby! xD
    pobre muchacho Rogger's no es para menos haberse desenfocado con semejante animal de persona, gloria que le dieron fin a su life' ya comenzaba a temer que le pudiese a hacer a Rebecca. T_T)!
    Suerte que a ultimo momento se le dio el tiro y Miguel lo remato pero...
    OMG! mas bastardos quita vidas en camino! :O
    Picada, picada me dejas siempre!
    P/D: disculpame por demorarme en cometar, debo confesar que cuando entro vengo a ver primeramente la continuacion! *W*)!!

    Por el momento esto es todo, desearia poder escribir mas pero no quiero aburrite con tanta letra! jajajajaa!
    Se le quiere, gracias por publicar!
    Atte:
    RomAnce*
     
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    Chaos Lady

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    "Lazo Rojo"
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    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    8
     
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    (P.O.V Miguel Alborja)
    Abrí la puerta silenciosamente y lo primero que hice fue asomar mi pistola… esperaba algún grito o algo con lo que me quisiera advertir que ellos estaban ahí y que habían venido a matarnos, pero nada. Viré levemente para ver a Rogers, quien tenía una cara de susto… de pronto caí en cuenta que ese muchachito era “demasiado” joven… Regresé dentro de la habitación y lo miré directamente a los ojos.
    —Agente Rogers, ¿Cuántas misiones de campo ha tenido hasta el momento? —pregunté y el muchacho bajó la mirada.
    —Ninguno señor, apenas tengo dos semanas como aprendiz y salí de la academia hace un mes— me informó, sentí como se me iba la sangre a los pies. No podía sacar a campo a ese muchacho, le matarían.
    Suspiré.
    —Bien Rogers. Cambio de planes: me vas a dar el arma del gorila maloliente y te quedarás en esta habitación.
    —Pe…. Pero señor, no sabe cuántos elementos enemigos hay —me respondió con cara de susto, y era precisamente esa razón por la cual é se iba a quedar en la habitación.

    —Agente, ¿está usted familiarizado con las reglas de jerarquía básica de nuestra institución? —Bajó los hombros derrotado y se sacó de la ropa la pistola del ruso, la cual al extendió a mí—. Es usted muy inteligente —repuse tomando el arma, me dirigí a la puerta—. Otra orden: dispare a todo aquel que entre armado y no sea yo —le advertí y comencé a abrir la puerta nuevamente. Repetí el proceso de sacar mi arma primero pero una vez más la sala parecía estar en paz total.

    Me asomé levemente y observé el amplio pasillo de piso blanco reluciente completamente vacío. Hacia adelante estaban todos los demás cuartos, Becca estaba en uno de los últimos. Al final del pasillo este giraba y estaba lo que era el área donde se hacían las curaciones para los pacientes de la unidad de quemaduras y antes de doblar las puertas del elevador. Todo cerrado y en total calma.
    Volteé hacia mi izquierda, sólo había un cuarto y las puertas a las escaleras de emergencia, donde lo primero que noté es que habían sido sujetadas con esposas de plástico lo cual impedía que uno pudiera usar esa puerta; pero aquella era la única alteración aparente, lo demás era pura paz.
    Salí de la habitación pegándome lo más que pude a la pared, quería ir a la estación de enfermeras localizada a mitad del pasillo para ver si había una clase de intercomunicador o teléfono.
    Me mantuve alerta pero por más atento que estuve no escuché nada.
    Cuando por fin llegué a la estación de enfermeras me asomé… enseguida se me hizo un nudo en el estómago, ahí estaba la enfermera que todos los días le cantaba a Becca… estaba tirada en el suelo con un enorme charco de sangre debajo de ella manchando su pulcro uniforme blanco; sus ojos miraban a la nada y su mano sostenía un celular con la pantalla rota. Suspiré con pena.

    Seguí avanzando con cuidado de no tocar a la enfermera, estirándome un poco tomé el teléfono del escritorio y lo levanté hasta ponérmelo en el oído… la esperanza de que estuviera comunicado se marchó inmediatamente. La línea estaba muerta.
    Reprimí un suspiro de decepción al confirmar que estaba incomunicado. Salí del pequeño cubículo y caminé hacia el final del pasillo donde estaba el área de curaciones con mi pistola lista para el fuego, algo estaba demasiado raro ahí, tanta quietud no era normal.
    Avancé silencioso pero cuando di vuelta y aparecí frente a las puertas de cristal resultó que todo estaba vacío; fue entonces que me sentí como un ratón de pruebas.
    Volví sobre mis pasos y aplasté el botón del elevador…. Nada. Volví a aplastarlo mientras me preguntaba si estaba tomado todo el hospital, esa área nomás o varios pisos.
    Fue entonces que noté que lo iluminado el pasillo no era por las luces, era por las ventanas; no había luz, por eso el elevador no respondía.
    Regresé en camino a la habitación de Becca con el arma lista, aunque todo estaba tan raro… Iba caminando y tres cuartos antes observé la sombra de alguien caminando muy cerca de la puerta del cuarto, inmediatamente me pegué a la pared y corté el cartucho; escuché como tomaban la perilla de la puerta t la giraban, me apreció eterno el instante en que abrieron la puerta y vi una cara muy conocida salir del cuarto con una pistola en la mano... “Gregory”, uno de los líderes de la mafia. Salió y se me quedó mirando sorprendido, supuse que él creía que en ese momento yo debería estar muerto.

    Mi corazón se desbocó cuando nos miramos y las acciones transcurrieron lenta y demasiado rápido a la vez.
     
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    He tardado un poquito en la continuación... pero aquí está :D
    ~-
    Lazo Rojo....
    (P.O.V Miguel Alborja)
    Abrí la puerta silenciosamente y lo primero que hice fue asomar mi pistola… esperaba algún grito o algo con lo que me quisiera advertir que ellos estaban ahí y que habían venido a matarnos, pero nada. Viré levemente para ver a Rogers, quien tenía una cara de susto… de pronto caí en cuenta que ese muchachito era “demasiado” joven… Regresé dentro de la habitación y lo miré directamente a los ojos.

    —Agente Rogers, ¿Cuántas misiones de campo ha tenido hasta el momento? —pregunté y el muchacho bajó la mirada.

    —Ninguno señor, apenas tengo dos semanas como aprendiz y salí de la academia hace un mes— me informó, sentí como se me iba la sangre a los pies. No podía sacar a campo a ese muchacho, le matarían.
    Suspiré.

    —Bien Rogers. Cambio de planes: me vas a dar el arma del gorila maloliente y te quedarás en esta habitación.
    —Pe…. Pero señor, no sabe cuántos elementos enemigos hay —me respondió con cara de susto, y era precisamente esa razón por la cual é se iba a quedar en la habitación.

    —Agente, ¿está usted familiarizado con las reglas de jerarquía básica de nuestra institución? —Bajó los hombros derrotado y se sacó de la ropa la pistola del ruso, la cual al extendió a mí—. Es usted muy inteligente —repuse tomando el arma, me dirigí a la puerta—. Otra orden: dispare a todo aquel que entre armado y no sea yo —le advertí y comencé a abrir la puerta nuevamente. Repetí el proceso de sacar mi arma primero pero una vez más la sala parecía estar en paz total.

    Me asomé levemente y observé el amplio pasillo de piso blanco reluciente completamente vacío. Hacia adelante estaban todos los demás cuartos, Becca estaba en uno de los últimos. Al final del pasillo este giraba y estaba lo que era el área donde se hacían las curaciones para los pacientes de la unidad de quemaduras y antes de doblar las puertas del elevador. Todo cerrado y en total calma.
    Volteé hacia mi izquierda, sólo había un cuarto y las puertas a las escaleras de emergencia, donde lo primero que noté es que habían sido sujetadas con esposas de plástico lo cual impedía que uno pudiera usar esa puerta; pero aquella era la única alteración aparente, lo demás era pura paz.
    Salí de la habitación pegándome lo más que pude a la pared, quería ir a la estación de enfermeras localizada a mitad del pasillo para ver si había una clase de intercomunicador o teléfono.
    Me mantuve alerta pero por más atento que estuve no escuché nada.

    Cuando por fin llegué a la estación de enfermeras me asomé… enseguida se me hizo un nudo en el estómago, ahí estaba la enfermera que todos los días le cantaba a Becca… estaba tirada en el suelo con un enorme charco de sangre debajo de ella manchando su pulcro uniforme blanco; sus ojos miraban a la nada y su mano sostenía un celular con la pantalla rota. Suspiré con pena.

    Seguí avanzando con cuidado de no tocar a la enfermera, estirándome un poco tomé el teléfono del escritorio y lo levanté hasta ponérmelo en el oído… la esperanza de que estuviera comunicado se marchó inmediatamente. La línea estaba muerta.

    Reprimí un suspiro de decepción al confirmar que estaba incomunicado. Salí del pequeño cubículo y caminé hacia el final del pasillo donde estaba el área de curaciones con mi pistola lista para el fuego, algo estaba demasiado raro ahí, tanta quietud no era normal.
    Avancé silencioso pero cuando di vuelta y aparecí frente a las puertas de cristal resultó que todo estaba vacío; fue entonces que me sentí como un ratón de pruebas.

    Volví sobre mis pasos y aplasté el botón del elevador…. Nada. Volví a aplastarlo mientras me preguntaba si estaba tomado todo el hospital, esa área nomás o varios pisos.
    Fue entonces que noté que lo iluminado el pasillo no era por las luces, era por las ventanas; no había luz, por eso el elevador no respondía.

    Regresé en camino a la habitación de Becca con el arma lista, aunque todo estaba tan raro… Iba caminando y tres cuartos antes observé la sombra de alguien caminando muy cerca de la puerta del cuarto, inmediatamente me pegué a la pared y corté el cartucho; escuché como tomaban la perilla de la puerta t la giraban, me apreció eterno el instante en que abrieron la puerta y vi una cara muy conocida salir del cuarto con una pistola en la mano... “Gregory”, uno de los líderes de la mafia. Salió y se me quedó mirando sorprendido, supuse que él creía que en ese momento yo debería estar muerto.

    Mi corazón se desbocó cuando nos miramos y las acciones transcurrieron lentas y demasiado rápidas a la vez.
    -Continuará....

    Lady♠
     
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    Chaos Lady

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    Continuamos.... :D
    ---
    (P.O.V Miguel Alborja)
    Lo primero que Gregory hizo fue quedarse viéndome un par de micro segundos antes de gritar sabrá el cielo que cosa en su idioma y abalanzarse sobre mí. De un pequeño movimiento me hice para atrás y evité que él se impactara en contra mía.
    Enseguida apunté mi arma hacia él y disparé pero no alcancé a ver que él había hecho lo mismo… sentí como la bala se abría espacio entre mi ropa y mi carne alojándose en mi muslo, sin otra cosa que hacer, gemí y caí arrodillado al suelo debido al dolor.

    Luché contra mi borrosa visión para ubicar bien a Gregory, pero antes de siquiera enfocar algo me golpeó contra la cara y mi cuerpo dio contra el muro, sentí inmediatamente la confusión y el dolor invadir mi cabeza, dejándome aturdido.
    Caí al piso y lo único que lograba ver eran manchones con aureolas de luz, me habían dado fuerte en la cabeza.

    Escuché que hablaban, pero realmente no entendía nada.

    Intenté levantarme pero nuevamente algo se estampó contra mi cuerpo y me tiró… no estaba tan jodido como para no notar que era una patada.

    Me sentía realmente frustrado y molesto. ¿Cómo había dejado que me acorralaran así? Eran más de dos y Gregory no me dejaría levantarme, sin mencionar que el dolor de mi pierna no ayudaba mucho.
    Busqué desde el piso mi arma, no la veía y mi cabeza aún estaba revuelta.

    Me quedé quieto en el piso, recordando algo que precisamente Jane me había enseñado, o más bien explicado hacía unos cuantos meses atrás…
    “Cuando tu cabeza esté demasiado perturbada, relaja todo el cuerpo y deja que tus oídos actúen —me dijo mientras daba un sorbo al café—; nada mejor que un radar de ondas sonoras, ¿no crees?”
    En el momento que me dijo entendí la analogía pero siempre había pensado que era mejor una visión clara que un radar de onda sonora cuando la situación era tan precaria. Pero no tenía más opción.
    Recibí otra patada en el estómago, esta vez sacando todo el aire de mis pulmones y haciéndome toser…

    —Jane, espero no hayas estado bromeando…—pensé para mis adentros antes de relajar mi cuerpo en el piso.

    El dolor definitivamente aminoró cuando dejé de forzar mis músculos, pero lo interesante de aquello fue que los golpes mermaron, seguro creyeron que me habían matado.
    No pasaron ni diez segundos cuando supe a lo que Jane se refería; escuchaba la respiración de mi agresor y podía imaginar a cuanta distancia estaba; escuchaba como Gregory le hablaba a no más de tres pasos de él y también lograba oír como salían personas de la habitación y algunos sollozos femeninos.

    Mis oídos captaron el momento en que mi agresor cortó el cartucho y me dejé guiar por mis instintos.

    Mi brazo se levantó y movió al mismo tiempo que me arrodillé con mi pierna buena, dándole una tacleada al ruso antes de que disparara, calló al piso y entonces abrí los ojos. Mi visión seguía borrosa pero podía ver lo que necesitaba: la pistola en las manos del zángano aquél.

    Se hizo más ruido a mi alrededor pero antes de que nada pasara logré tomar el arma en mis manos y disparé en la cabeza del que estaba debajo de mí. Sentí como el líquido chispear pero no tenía tiempo de detenerme a asquearme. Con mi vista busqué las demás siluetas y disparé sin mucha precisión.

    Nuevamente mis oídos me dieron el resultado del suceso, dos cuerpos cayeron a mi izquierda pero a la diestra nada….mi vista comenzaba a mejorarse y encontraba la forma de todo, quise pararme y una mano me tomó de los cabellos y los jaló.

    —Zloĭ Ublyudok*—escuché la voz de Gregory detrás de mi nuca pero ya estaba casi totalmente consiente. Eché la cabeza para atrás y golpeé la suya. Aun así no me soltó y comenzó a retroceder, seguí hasta topar con el muro y ahí simplemente acomodé la pistola entre nosotros y disparé.

    Oí el gemido y sentí que su agarre de mi cabello se desvanecía. Cayó al suelo y yo me quedé un momento recuperando el aire mientras mi vista volvía a ser normal.

    Observé como Gregory aun vivía, iba a matarlo cuando me gritaron por la espalda y mi cerebro inmediatamente relacionó la distancia con la habitación de Becca. Me viré.

    —¡UN movimiento y lo mato! —me gritó en inglés el ruso, mi estómago se hizo pequeño cuando miré a Rogers. Observé su cara una mezcla de vergüenza y miedo, pero no podía dejar que los rusos ganaran.
    —Adelante —reté apuntando mi arma a la cabeza de Gregory— le matas y te mataré a ti y después a tu amigo para que se vayan a pudrir al infierno donde pertenecen —hablé con seguridad, enseguida el ruso dudó… eso era lo bueno de tratar con villanos fanáticos religiosos, en ocasiones eran fáciles de confundir; de hecho si no les diera la loquera de matar gente serían un gran espectáculo de comedia.

    —Ni una ni otra cosa, agente —escuché a mis espaldas la voz femenina con una muy marcada “r”…

    —Mira, no sabía que el hospital permitía la entrada de perras —contesté moviéndome dando la espalda a la pared y cortando el cartucho. Pude ver a la mujer de larga cabellera dorada y ojos azul cielo… de no tener la frente y la nariz tan grande hubiera sido una mujer muy hermosa.

    —De hecho sí lo hacen —me contestó sonriente de lado, apuntando un arma de longitud mediana a Rogers—. Incluso las atienden cuando les explota una bomba en el carro —masculló mofándose, sentí como la rabia inundaba mi cuerpo—. Agente la verdad es que nosotros ya nos vamos, tenemos cierta prisa por salir de aquí —sonrió con malicia y a mi estómago lo invadió una sensación de vacío, si ellos querían irse era porque aquel lugar iba a volar…
    —Oh no, zorrita —conteste presionando levemente el gatillo de mi pistola—si este lugar vuela, volamos todos —le advertí y sin voltear mucho levanté mi arma y disparé, devolviendo mi arma a la cabeza de ella, fue tan rápido lo que hice que aún no me lo explico ni yo. Escuché caer un cuerpo.
    Observé la sorpresa en su gesto.

    —Si te mueves, ramera barata, te vuelo los sesos.
    Continuará.
     
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    Hola!! :) Disculpen mi tardanza para continuar, fin de curso, entrada a la universidad, en fin demasiadas complicaciones... esta es la última parte del capítulo tres.
    ---
    Se me quedó mirando con cierta sorpresa, es de entenderse puesto que los miembros de mi organización no solemos hacer cosas tan estúpidas. No quité mi vista de su cuerpo.
    —Agente, regrese a la habitación —hablé con voz segura, aunque realmente estaba tratando de asegurarme que Rogers seguía vivo.
    Ella enarcó la ceja, pero disparó, enseguida intenté dispararle también aunque se me avalanzó encima y perdí mi arma al mismo tiempo que ella la suya.
    —Lo siento, Alborja pero no tengo tiempo —dijo tomando a Gregory para salir de ahí, me moví y me puse de pie, pero tenía que encontrar el motivo por el cual ellos huían. Dejé que se fueran y me viré hacia Rogers, vi un pequeño hilo de sangre avanzar hacia el cuarto, corrí y entré.
    Miré al joven haciéndose un torniquete con un pedazo de sábana que arranco de la cama de Becca, muy inteligente.
    —¿Te encuentras bien?
    —He estado mejor —me respondió apretando su muslo—, agente hay algo por lo cual se querían ir, uste….
    —Ya sé, ya sé —me di media vuelta y comencé a abrir las habitaciones, me sorprendí al encontrarme enfermeras y pacientes amordazados, liberó a unos cuantos y dio instrucciones de que sacaran a todos, las enfermeras actuaron rápido acatando y obedeciendo.
    “Hacen mejor trabajo que algunos agentes” pensé antes de avanzar hacia otra habitación, más enfermeras y pacientes… repetí mis actos anteriores y avancé, me quedé petrificado cuando observé a seis enfermeras y dos pacientes con chalecos bomba, conectados entre ellos en una telaraña..
    “Estamos Jodidos…” me dije.
    —Tranquilos —les pedí acercándome con cautela, amordazados me vieron con terror en los ojos—, soy de los buenos —afirmé acercándose a la enfermera más cercana, una muchacha de cabello castaño y ojos color café encendidos en pánico.
    Observé rápidamente, no sabía mucho de bombas pero sí sabía que el hecho de que el reloj digital marcara dos minutos en cuenta regresiva no era bueno.
    —Iré por ayuda —afirmé saliendo de la habitación, el piso ya era diferente, las enfermeras se movilizaban y estaban sacando a todos los pacientes, la mayoría sumergidos en una gloriosa inconciencia. Fue entonces que, por el elevador entró un equipo de hombres uniformados… ¡Amigos!; Sonreí y me acercó a ellos, en treinta segundos se estaban encargando de las personas con bombas, mientras tanto yo ayudé con los pacientes y saqué a Rogers del piso.

    Aunque el acontecimiento de hacía dos días no había acabado más que en dos muertos, no dejaba de pensar en aquello… o los rusos habían perdido la cabeza o algo olía asquerosamente mal en aquel lugar.
    —¿Cómo te sientes? —preguntó Jordan, amigo de ambos, al ponerme enfrente una taza de café enfrente.
    —Bien —sonreí y tomé el recipiente—simplemente pensaba…

    —Ya deja de dedicarle tanto a eso, debes descansar —me dijo—, una bala en las costillas no es precisamente algo muy cómodo.
    Puse mi mano en mi torso por instinto, no había notado que me habían disparado hasta mucho tiempo después de que la situación en el hospital estuvo controlada. El doctor me pidió que descansara, pero entre ir con la familia de Jane, declarar ante la agencia lo sucedido e ir a ver a Becca no había tenido tiempo.

    —Miguel… ¿puedo preguntar algo?
    La voz de Jordan me sacó nuevamente de mis pensamientos, me quedé mirándolo y asentí sin mucha espera.
    —¿Por qué hay tanta insistencia en matar a Rebecca?
    Por un momento me quedé pensando en aquello, Jordan había hecho una observación que yo nunca había tenido en cuenta; si bien toda la mafia contra la que luchábamos nos quería aplastar como cucarachas, realmente tenían cierta fijación a atacar a mi Rebecca.
    —No lo sé Jordan, pero te juro que voy a acabar con esos malditos —dispuse tomando un trago a mi taza de café, ahora menos que nunca tenía un motivo para descansar.

    --
    Es cortita, pero ya en el siguiente post, continúo con el capítulo cuatro.
     
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