Black Spiral Prólogo. En un mundo cubierto de niebla, mágico e irracional, unas puertas se abren, un sonido hueco resuena entre los árboles, la luna ilumina un panteón cercano, donde expectantes, algunas columnas cuidadosamente talladas observan el paso del tiempo... —Debemos proteger el reino, tenemos que buscar guerreros más fuertes... la profecia cuenta...— decía alguien desde un punto incierto mirando las estrellas— que naceran fuertes guerreros destinados a poseer marcas fundidas en su piel, destinados a gobernar el poder... —Reapper, guadaña, filo de la tierra, debes buscar a Hunter, cuando estés cerca lo sabrás, ayúdale, debes ganarte su confianza. —dijo otro anciano con una mirada severa y afable al mismo tiempo—. Un chico joven ataviado con una túnica negra y alguna inscripción rúnica típica de su orden, al cual solo le sobresalia una melena de un color parecido al de la luna, un plateado intenso, asumió, hizo una pausada reverencia y en el punto más bajo se transformó en una bestia, entre gritos a la oscuridad, como si de una sombra se tratara, debía encontrarlo. —y ese, era yo—. Capítulo 1: El reencuentro. Corrí durante horas, días, semanas, olvidé el tiempo y bajo aquella luna intensa otrora símbolo de mi magnificencia, como una sombra a través del viento… Un leve chasquido, un susurro, cualquier cosa despertaría mi interés... Aletargado por el hambre, llegué hasta un lago, las luces inpropias del cuerpo celeste, lo llenaban de luz, arañé un montículo de arena con mis jovenes garras y dejé oir un rugido fino, estridente y efímero, casi de lamento, mi corazón latía fuerte y no lograba entenderlo... Desde la oscuridad una flecha salió disparada hacia mi, levanté un muro de arena de un movimiento de cola a escasos centimetros, había sido muy rápido, sin poder reaccionar el supuesto autor se me abalanzó y cai de lado, junto a todo mi cuerpo de reptil. Por el golpe y porqué aun no lograba controlar ese poder volví a mi forma humana, levantandome apresuradamente, solo mis garras se mantenían, la adrenalina, esas ganas de luchar recorrían mi cuerpo, mis pupilas se dilataban juguetonas, lo vi a varios metros de mi, pero... más rápido que mis desacostumbrados ojos, apareció a mi espalda, agarrandome fuertemente con una mano de la cintura, su otra mano sonstenía una daga a la altura de mi cuello. —Hunter... -susurré—. Hunter solo se limitó a esbozar una leve sonrisa, levantó la daga hacia la barbilla lo que me obligó a levantar el cuello, olió su blanco trofeo como si se deleitara de la caza, mi corazón palpitaba aun con más fuerza, deshaciendome de todo pensamiento, cerré los ojos, apreté las zarpas y las volví a abrir en manos humanas, mi cuerpo se volvió arena y dejandome llevar por el viento me planté mirandole fijamente a los ojos, aunque para mi sorpresa no estaba nada sorprendido, me comenzó a doler el cuello, instintivamente me puse la mano, no era una herida, me hervía. —¿que has hecho? —dije levantando la voz, mientras miraba la seriedad expectante del rostro de Hunter. El dolor era penetrante, punzante, cai de rodillas, sin bajar la mirada, respetandole y odiandole al mismo tiempo, mientras, me ponía las dos manos en el origen de mi desdicha y una especie de tinta negra dibujaba una espiral sobre el pálido lienzo de mi piel. Apoyé una mano en la arena para levantarme mientras Hunter solo miraba, ahora sí que me había molestado, Un viejo conjuro invocaría mi arma… —Luna plateada, sangre de los caídos, símbolo de muerte, poder de lo terrestre, luna plateada, sangre de los caídos, símbolo de muerte… —.Solo repetía esas palabras, mi capucha se deslizó, mi melena comenzó a recortarse, aquellos finos cabellos plateados tocaban el suelo, creando ondas, desintegrándose, mientras seguía repitiendo, mi pelo ya a media capa se tornó de un marrón oscuro, terráqueo, mientras emergía un bastón gris de dos metros de largo y al final, el ansiado filo, mi guadaña. Me puse en posición de ataque mientras Hunter dio un salto hacia atrás. Hunter comenzó a lanzar flechas por doquier de tres en tres con una habilidad asombrosa, digna de un maestro. —Proyectil de ónice, destruye, desintegra, equilibra la balanza—Susurré en voz baja—. Entre torpes evasiones, oscilando la guadaña hacia adelante, el suelo tembló y comenzaron a salir disparadas bolas de piedra que chocaban contra sus misiles haciendo que todo ataque acabara en tablas, eso solo era un malgaste de energía, abrí las manos volviéndome pura arena, deslizándome rápidamente hacia un lateral, cuando volví en mi, llevaba garras y un cuerpo más rápido, dilaté mis pupilas pasando rápidamente rozando esas flechas hasta rasgar con los dientes un brazo de Hunter, el cual rápido, sin verlo venir me asestó dos puñetazos en plena cara y una patada en la barbilla, se me nubló la vista y no pude mantener la forma, su herida sangraba, clavé mi arma homicida en el suelo, levantando estalagmitas las cuales rasgaban la tierra hacia su dirección, con fuerza, para mi sorpresa sacó dos especies de artefactos, redondos y planos, los lanzó y al colisionar con el suelo explotaron provocando una gran polvareda, volvía a estar a ciegas cuando noté un brazo en mi cuello, destinándome contra un árbol cercano, suspirando con fuerza, notaba su aliento, sus ganas de matar en mi cara. —Aun puedo seguir—espeté con un hilo de voz—. Volví a mover mis manos, fui mi origen de nuevo, atravesé aquel árbol hacia atrás al mismo tiempo un movimiento diagonal de mi guadaña ató a Hunter al árbol, todo había acabado, Hunter estaba capturado, o eso creía. —Gran Diosa Artemisa, lacayo de tus flechas, espíritu del viento, destruye, cortantes sean tus susurros, libera a tu cazador —.Después de que Hunter dejara escapar esas palabras su cuerpo brilló y haces de luz comenzaron a salir por doquier, afiladas como flechas, arrasando árboles, plantas, piedra y agua. Me recubrí con una capa de tierra improvisada utilizando la poca fuerza que me quedaba mientras salía despedido por los aires, alguna de esas misteriosas flechas me rozaron haciéndome sangrar hasta que caí en uno de los árboles cercanos, ya en el suelo, me acerqué a Hunter, casi cojeando, el cual descansaba sentado en el tocón donde antes yacía inmovilizado, me senté espalda con espalda, apoyandonos. —Cuanto tiempo. ¿Mejoraste por mí? —Dijo Hunter algo cansado—. —Te he echado de menos—sonreí—. El viento recorrió la zona, refrescando nuestras heridas y los cuerpos sofocados por la lucha.
Nada decepcionante! Muy buena narración! solo te recomiendo usar el guión largo (Alt gr + - en el teclado numérico) ¿Es diálogo? Bueno no comprendí muy bien el porque del guión del inicio, ah! y creo que es fue mi origen de nuevo. Pero me encanto como narraste ¡Felicidades!
Perdón, le puse guión a todo antes de publicar, me dio por ahí, voy a corregir ^^u, y no, no es dialogo, es "fui" porqué se refiere a él, el narrador, en que vuelve a ser arena y está explicando una historia en pasado, de momento. Gracias por los ánimos y las sugerencias, me pongo a ello :9