Drabbles / One shots [supernatural]

Tema en 'Fanfics abandonados TV, Cine y Comics' iniciado por kotekuruta, 18 Diciembre 2007.

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  1.  
    kotekuruta

    kotekuruta Guest

    Título:
    Drabbles / One shots [supernatural]
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2681
    Drabbles / One shots

    A continuación iré posteando una serie de Drabbles (o one shot, según sea el caso), en su gran mayoría son basados en el tv show de la cw, Supernatural, pero también podrian ser de otro fandom o incluso, originales ;3 Los escritos más largos irán puestos bajo el SPOILER.

    Saludos :3

    Título:
    One Year
    Fandom: Supernatural
    Diclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece
    Autor: kotekuruta (aka chika kuruta)
    Personajes: Sam y Dean Winchester
    Spoilers:
    final de la Segunda Temporada
    Status: completo


    “I couldn't let him die, he’s my brother”


    Bajo esa justificación, esa maldita justificación que le pateaba el hígado a quien la escuchara, Dean Winchester se escudaba para excusar el –a juicio de la mayoría- “impulsivo” acto que había cometido hace no mucho tiempo atrás.
    El mayor de los Winchester iba por le mundo con una sonrisa de oreja a oreja, dedicado a su trabajo, como lo había hecho siempre… nadie podría recriminarle lo contrario, pues de hacerlo, estaría condenado a 600 años de encarcelamiento por falso testimonio. Si alguien lo ha dado todo, si alguien en el mundo tiene un corazón noble, es él… aquel muchacho obsesivo, impulsivo, grosero, con afán de conquistador, apostador y vicioso, ese mismo, al que viste la noche pasada juguetear con tres rubias voluptuosas en la barra de aquel bar. Pero aquellos comportamientos no son más que una careta, para que el mundo le “tema” y no se atreva a clavarle las garras ante un descuido. Pero el rubio de los ojos verdes es todo lo contrario, por dentro es… es todo corazón. El chico se mueve por instinto, siempre lo ha hecho y su gran, GRAN debilidad es su hermano pequeño.
    “Cuidalo”, “Sálvalo”. El acata sin titubear, sin importar las consecuencias, las malditas consecuencias que conoce muy bien.
    “… but he’s my brother”
    “Retrocede el tiempo y lo volvería a hacer, una y mil veces” – le había dicho a Bobby contendiendo las lágrimas. El viejo se largó, dio media vuelta y desapareció entre los automóviles, contendiendo las ganas de partirle la nariz en dos..
    […]
    Han pasado algunos meses desde aquel pacto, desde que Bobby lo miró con misericordia, desde que Sam no sabe como mirarle a los ojos. Le mira, le mira queriendo echársele al cuello y llorar, pedirle perdón y preguntarle como revertir todo esto… y el maldito Dean va con una sonrisa por el mundo… nadie lo entiende, ni lo entenderá, ni siquiera él, con ese ánimo de decir que “todo está bien, hay Dean para todos”.
    De un día para otro enfermó. En medio de la caza de un demonio se había quedado sin aire y sintió como si un par de manos frías le estrujaban los pulmones, el hígado, el corazón. La caza quedó hasta allí y el maldito se les escabulló.
    Un par de días en el hospital, ningún diagnostico. Sus signos vitales estaban normales, mas su rostro palidecía cada vez más, a pesar de eso le dieron de alta.
    “¡Morirá!” – Sam bufó al médico sujetándole del delantal. Varios centímetros separaban los pies de éste con el suelo. “¡Morirá y será mi culpa!” – Volvió en sí, lo soltó, se arrepintió, murmuró unas disculpas y salió, salió a tomar aire, a destruirse los puños contra la pared, a llorar, a maldecir y a culparse de todo… “Si él no hubiese vuelto y no estuviese aquí…” - ¿Qué sería peor? ¿Quién podría soportarlo mejor? Las preguntas estaban hechas, sólo viviéndolo podría averiguarlo.
    […]
    Dean no podría manejar el Impala por un tiempo.
    “Nena, no te acostumbres a Sammy ¿Eh?” – Bromeó, aun convaleciente e hizo que a Sam se le dibujara una pequeña sonrisa en el hombro, éste le palmeteó la espalda cuando lo dejó reposando en el asiento del copiloto para regresar a “algún lugar donde descansar (?)”
    - “No lo hará, no lo hará. Pronto tendrás que manejar tú, no pienso cargarte toda la vida” – Y se mordió la lengua tan fuerte que casi se le partió en dos. Cara de limón. Se habría dado un tiro. - “idiota, IDIOTA”- se había dicho y, puso en marcha el Impala.
    - “Oh… ya me había acostumbrado a ser tú” – volvió a bromear.
    - “Bitch”
    - “Jerk”
    ¿Cuántas veces podrían volver a decirse eso? ¿Tres, cuatro veces más?
    Ya estaban en la carretera
    […]
    Un par de meses quizás habían pasado y muchas cosas seguían igual. Dean con los días contados y Sam muriéndose junto a él. Habían adquirido ciertas costumbres extrañas sin pedirle permiso a nadie, sin siquiera acordarlo. Luego de la rutinaria caza (que ya hacían por costumbre, aislados del resto… de Bobby, de Ellen, aprovechando lo que les quedaba juntos, pues era tiempo de ellos, tiempo de Winchester en modo Winchester: “You know…saving people, hunting things. THE FAMILY BUSINESS”) iban en el Impala, Dean al volante. Ellos, con sangre asquerosa pegada al cuerpo, olor a demonio, a pólvora, a bosque. Lo que en un principio parecía bastante sexy, ya no lo era. Ambos cuerpos de veintitantos, cansados de todo, vidas agotadas por las turbulencias de la vida (y vaya turbulencias, vaya ley de retribución…).Agotados, parecían de 50. Sam pensaba sólo en el carpe diem, que se le iba como el agua entre los dedos y dolía más que un disparo directo hecho con una bala de sal.
    Se curaban las heridas, se limpiaban la sangre… era una rutina de “purificación”. Con calma, meticulosidad y cariño. Luego una ducha, pocas palabras y la cama. Ambos a la misma cama. Sam cruzaba sus interminables brazos sobre la cintura de Dean, para que no se le escapara ni un hálito de vida sin que el no lo supiera. Se pega a su espalda y el mayor se deja… se deja, obviamente, luego de que una noche el grandote de tres metros y medio llegara una noche llorando junto a su cama y él se despertara a causa de sus sollozos de niño sin emitir palabra alguna. “Métete” – le había dicho y él, le hizo caso sin chistar. Les recordaba las noches de infancia en las que, Sam, pequeñito y con más cara de niño que ahora, llegaba aterrado a la cama tras haber visto sombras extrañas rondando su cama. Ahora, estas sombras, eran los ángeles de la muerte que perseguían a su hermano, ahogado en el abrazo nocturno.
    […]
    “One year”
    Y a Sam se le había partido TODO: corazón, alma y vida.
    Se odiaba, odiaba al mundo y a su hermano porque el muy idiota sólo acrecentaba la cuenta que le debía con intereses.
    Cazando una y otra vez, religiosamente, de la misma forma que a Dean le venían los ataques, cada vez más frecuentes. Dos puntos rojos se perdían en la oscuridad y sonreían con malicia y placer. El mayor de los Winchester sería suyo y sólo suyo en un par de meses. Disfrutaba verlo caer al barro, retorcerse de dolor, de desesperación porque no le llegaba aire a los pulmones y poca sangre le circulaba lentamente por sus venas. Ver como su rostro palidecía y esos ojos verdes perdían su vigor, le excitaba.

    Una vez le había venido uno de los ataques estando dormido junto a Sam. Su cuerpo se estremeció, un par de convulsiones, un dolor punzante en el pecho similar al ataque al corazón que vía venir otra vez. Nada más, no quería despertar a su hermano que dormía placidamente aferrado a él. Craso error. Sam se sobresaltó y parecía más alterado que él. La sombra de ojos rojos observaba entre las rendijas de la ventana. Lengua sobre los labios, era suficiente… dejó en paz a los hermanos, pero regresaría.
    - “Estoy bien, bien.” Y se había vuelto a dormir.
    El cuerpo de Dean presentaba serias lesiones, sangrado intenso en cualquier momento del día y al más mínimo rose. No tenía fuerzas para manejar a su nena, que tampoco rugía como antes. La vida de los Winchester –“supervivientes”- se estaba extinguiendo a pasos agigantados. Sam cazaba solo. ¿Cazaba? Sí, pero a sus demonios (Y Dean se preocupaba de los propios. Pensándolo bien, sólo los evitaba. Era más sano que pensar, pensar y pensar, como lo hacía Sammy)
    Dean dormía. La sombra de ojos rojos le respiraba sobre el rostro. Era molesto, pero más flojera le causaba abrir los ojos o gruñirle a Sammy para que dejara de hacer lo que hacía. Todo se volvió negro y no podía moverse, fuese lo que fuese, no era gracioso, mucho menos agradable. Vio a Sam estrangular a Bobby, degollar a Ellen y quemar al Impala, marcharse lejos, para guiar a un séquito de sombras y tras él, un par de ojos demoníacos susurrarle al oído, tocándolo lascivamente, animándolo a seguir con sus malignidades.
    Después de eso, todo empeoró, llegó un momento en el que no podía levantarse de la cama ni para ir al baño. Sam había insistido en llevarlo a un hospital, donde podrían darle mejores condiciones que el motel donde alojaban.

    - “¡Y morir en una camilla, en un hospital, con olor a mierda!? – había exclamado molesto, bofeteándolo con las palabras. Ciertamente sabían que cualquier día de éstos se cumpliría el plazo ¿y no había hecho nada? ¿Qué clase de hermano menor era? ¿Dónde estaba su palabra? ¿En el basurero? ¿En la tumba de un demonio? Quizás en un lugar más sucio que le revolvía la conciencia.
    Las horas se consumían con rapidez, la sombra de ojos rojos, esperaba ansiosa acaparar ese cuerpo (o alma, según convenga) delirante, agonizante, débil e indefenso que postrado a la cama, respiraba con dificultad. Se oían los ronquidos causados por la carencia de oxígeno. Dedos amoratados, ojeras prominentes, sequedad en la boca, dolor, dolor, en el cuerpo y en el corazón. Se resistía a entregarse, no aún, no, no… aún faltaba tanto para que su Sammy creciera. Lo vio como un pequeño bebé otra vez y todas esas imágenes dulcemente amargas a lo largo de su vida de hicieron presentes ¿por qué sólo veía imágenes de su hermano y no propias? ¿Será acaso que ha vivido para él y sólo para él, aún estando distanciados? No venía al caso hacerse todas esas preguntas, peor si no pensaba (realmente nunca se había detenido a examinarse, pues eso le hacía daño en todos los aspectos, pero comparado con lo sentía físicamente, era absolutamente nada, NADA.)

    - “Ni se te ocurra salir de esta habitación, Samuel. Ni lo pienses”
    - “Dean…”
    - “Di una orden, y acatas por ser el menor”
    - “No vengas con eso ahora, no lo hagas, por favor”
    - “ Si no lo hago morirás! Yo soy el que no debería estar aquí con vida. – sollozó.
    - “Sammy, te equivocas. Fui yo el que debí morir luego del accidente, no papá” – Desvió la mirada con dificultad.
    - “Ninguno… ninguno y, sin embargo ambos estamos aquí. Perdiendo el tiempo, discutiendo cosas que no… ¿Qué haré sin ti? Dean, dímelo ¿crees que soy lo…?
    - ¿Y crees que yo sí? – Le respondió llorando, con esas lágrimas que queman la piel. – Crees que yo he podido asumir campantemente todo esto, Sammy? ¿Crees que no duele como un demonio tener el peso de la vida de otro sobre ti, eh? ¿Crees que soy feliz? Lo siento, no es así, no lo es. Si buscabas una palabra de aliento te equivocas, tengo miedo, tengo miedo porque no sé que será de ti, porque ya no podré protegerte, porque no podré ayudarte más, porque ya no podré… - Soltó lo que tenía retenido: odio, tristeza y miedo, entre dientes, sollozando, queriendo salir corriendo por la puerta, pero las piernas no le daban, desde hace tiempo no le daban. – “Lo siento” – simplemente el terror se lo comía vivo y ella lo disfrutaba.¿Sammy? – El pequeño se aferró a su piernas, llorando con ganas, sin emitir sonido alguno, apretando con fuerza, para que no se fuese nunca, nunca, nunca jamás, ni en estos momentos era capaz de expresar con palabras todo lo que quería decirle, porque no podía, su hermano lo cortaba y no sabía que decir, como mirarlo o que hacer y simplemente “lloró un llanto retenido y apagado”. Dean le acarició la cabeza y nada más, consolándolo, dándole la fuerza que el no tenía para si mismo pero si para él, porque lo último que quería era dejarlo así, con una imagen fría que construyó en base a su no-vida, dejándolo a la intemperie para que los ángeles de la muerte lo devoraran también. Él debía seguir luchando, era un Winchester, era Sammy, era Sammy y lo podía todo porque el confiaba en él y sería fuerte como él, podría, sí…
    Tosió y botó sangre, cada vez más. Sintió que el hilo de la vida se cortaba lentamente, sintiendo como cada microscópica hebra que la componía se rompía llevándose cada recuerdo, cada sensación consigo.
    - “Sammy…” – susurró dolorosamente.
    - Dean.. no, no. Ahora no, Dean. – Lo apretó con fuerza, lo sacudió. Lo abrazó, no lo dejaría ir fácilmente. “Dios… Dean, perdóname, yo.. yo…” – Lloraba, no se controlaba y se moría con su hermano en cada gota de sangre que salía por la boca de su hermano.
    - “Sammy-“ – Susurró luego, esas dos palabras que nunca le había dicho. Se lo dijo al oído, en medio de el agónico abrazo que se habían dado por primera y última vez.
    - “Yo también. Dean, no…no…”
    - “Sé fuerte, tigre, FUERTE” – dijo atragantándose con su propia sangre.
    Lo que sigue no es necesario describir. Una sucesión de convulsiones, de llantos, gritos y gemidos de ambas partes. Un poco de resistencia, la que siempre viene en estos casos, pero el final es inevitable. Los contratos hay que cumplirlos, de una u otra forma y para el mayor de los Winchester, fue lenta, lenta y dolorosa la paga de este contrato, que supuestamente, había dado algo más de sentido a su vida vacía. Sam se aferró al cadáver se su hermano, dispuesto a que lo quemaran junto a él. Allí no había nadie, ni Bobby, ni Ellen, ni su padre, mucho menos su madre. Dos cadáveres, uno en menor descomposición que el otro, pero a fin de cuentas eran lo mismo. Uno se había largado antes que el otro, para hacerle camino, nada más.
    Ella se mordió el labio, una expresión de tristeza fingida mezclada con indiferencia le figuraba al ver la penosa escena de dolor. Abrazaba el otro cuerpo del Winchester, se proponía a hacer lo que debía hacer con él, lo que había deseado desde el primer momento. Podría disfrutar de su cachorro en paz.
    * * *
    Despertó agitado, entre libros y anotaciones encriptadas. Golpeaban la puerta…
     
  2.  
    Okita

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    Escritor
    Re: Drabbles / One shots

    NO, muy muy bueno Kote!

    No sabía que escribías, menos que lo hicieras tan bien!, al menos tu estilo me gusta. Por favor, ruego por ms one-shot de Supernatural, esa pasión compartida que tenemos jajaja...
     
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